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Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo, pero soy una melcocha.”
Vladdo | La Lupa Revista Digital

Vladdo supo que quería dibujar desde que era niño, soñaba con ver sus dibujos publicados en un periódico, pero fue más allá, ha hecho prensa, televisión y ha publicado varios libros. Dice que su vida ha sido una improvisación permanente. No se considera humorista, es un periodista que conoce el país como pocos, y detrás del sarcasmo y la acidez que lo caracterizan hay una sensibilidad infinita que le permite plasmar sus opiniones en dibujos entrañables. La Lupa conoció al Vladdo detrás de los trazos, ese que pocos conocen de cerca.



LL: Queremos conocerte un poquito y me gustaría empezar por tu infancia.


V:
Al comienzo yo era un espermatozoide que se enamoró de un óvulo, se juntaron, tuvieron buena química y salió esto. .. Ehh, ¿qué recuerdo de mi infancia? (risas). Siempre me gustaba dibujar, rayaba todo. No recuerdo si las paredes, pero en general rayaba todo, una servilleta, un individual, cajas de cartón, los libros con hojas blancas, en fin, yo siempre estaba dibujando. Esto tiene antecedentes familiares porque mi mamá dibujaba y pintaba en tela. Por el lado de mi papá, a mi abuelo le gustaba dibujar también. Yo tengo de hecho una acuarela pintada por él de 1934. Entonces yo creo que esto viene en el chip, viene en el hardware.

LL: ¿Y tú, soñabas con todo lo que haces hoy en día?

V: No, cuando yo era tan niño no, porque cuando uno es tan niño no piensa, primero que toca ganarse la vida y segundo, mucho menos cómo se la va a ganar. Yo sí recuerdo que desde niño, cómo desde los diez años, una cosa así, por alguna razón que no conozco, era aficionado a leer las páginas editoriales y las internacionales. Yo no sé, yo no leía los comics casi, si acaso los leía los domingos, pero sí me gustaba ver las caricaturas políticas. Entonces fue ya en bachillerato cuando empecé a pensar en que de pronto yo quería ser caricaturista. Obviamente pensé en estudiar otras cosas, en algún momento pensé estudiar biología, en otra época arquitectura y tal, pero definitivamente yo cogía ese periódico y yo le decía a un amigo “yo quiero hacer caricaturas y quiero publicar mis caricaturas ahí”. Obviamente yo lo decía como si tú me dijeras ahora “me quiero ir a un crucero a Alaska”. Entonces uno dice “¿A Alaska? Eso por allá tan lejos… qué te vas a ir a hacer por allá”. Pero sí, yo lo decía de una manera muy genuina y muy ingenua a la vez. Y en la casa no me reforzaban mucho el tema, de hecho me decían, “¿y usted cree que se va a ganar la vida haciendo mamarrachos?” Y yo no sabía qué contestar por lo que te decía hace un momento, ¿qué es ganarse la vida? Uno no piensa que tiene que ganarse la vida.

LL: Tus papás entonces no te apoyaron mucho con el tema, eran más bien esos papás que querían que estudiaras algo…

V: Sí, Algo provechoso (risas).

LL: ¿Sí eran así?

V: Sí, más o menos sí. Es que no sé, es algo así como si mi hija me dice ahora que quiere ser una web master (risas). Le diría que no, le diría “piense en algo para ganarse la vida, pero ¿web master?” Es que el “para ganarse la vida” es una frase con una connotación dura. Es una carga que le ponen a uno.

LL: ¿Pero hay algún momento puntual en donde tú digas que te quieres dedicar a esto?

V: Pues hace muchos años, por allá por el año 84, mandé al periódico El Espectador, que tenía una sección para dibujantes aficionados, unas caricaturas y me publicaron varias, como dos o tres. Entonces ahí yo sí dije “¡uy sí! De pronto sí se puede”. Pero igual yo ahí trabajaba en otras cosas y a lo último estaba trabajando en una compañía de finca raíz que era de una tía mía, y un día tuve que hacer una vuelta por allá cerca de donde quedaba el periódico La República, y pasé por ahí. Para hacerte corto el cuento le dije al portero que yo era caricaturista y que quería trabajar ahí. Entonces él llamó, porque además de ser portero, era también el recepcionista, el jefe de seguridad, todo (risas), y me dijo “suba al segundo piso y pregunte por fulano de tal”. Ese señor era el sub director y yo le caí súper en gracia, yo tenía veintidós años, y me pregunto que dónde más había trabajado haciendo esto y yo le dije que en ninguna parte. Me preguntó que si tenía al menos un portafolio y le dije “no, es que yo ni venía para acá, decidí pasar a saludar más o menos” (risas). El caso es que el tipo me dijo que preparara unos dibujos y que cuando los tuviera listos los llevara y los mirábamos juntos. Entonces yo ahí pensé “¿para que me vuelva a recibir este señor?” Entonces le dije “hagamos una cosa, regáleme una hoja y yo le hago unos dibujos de una vez y se los dejo aquí para que usted los vea”. Se los hice en cinco minutos, unas cuatro caritas, y cuando los cogió me dijo “mañana lo recibe el director a las ocho de la mañana”.  Al otro día llegué a las ocho de la mañana y me dijo “listo queda contratado empieza a partir de mañana y le vamos a pagar 300 pesos por cada dibujo”.

LL: ¿Crees en el destino?

V: Sin duda.

LL: Eso tenía que pasar…

V: Eso tenía que pasar porque estuvo todo muy alineado, se fueron dando las cosas. El destino sí existe pero hay que ayudarlo, como pasa con la inspiración, Picasso decía “la inspiración existe pero cuando llegué es mejor que te encuentre trabajando”.

LL: ¿En qué te inspiras?

V: Depende para qué, porque en Aleida me inspiro en ti, en tus amigas.

LL: ¿En las caricaturas políticas?


V:
Digamos que cuando uno tiene un trabajo como el que yo tengo, en el cual se trabaja para un medio que tiene un cierre, que tiene unos horarios, la inspiración no existe. Existe el trabajo, la disciplina, el ritmo, la dedicación, etc. Entonces uno tiene que estar enterado de las cosas, estar empapado de lo que sucede y buscar los temas. Ahí la inspiración como tal, que la musa lo ilumine, es una cosa que uno no se puede quedar esperando, sino que toca sentarse a trabajar, a rayar, a leer noticias, ver programas de TV, oír chismes, leer periódicos, revistas, internet, redes sociales y ahí se va haciendo acopio.

LL: ¿Cómo logras que la gente empiece a creer en tu trabajo, empezando con tu familia?

V: No pues yo creo que cuando me contratan en un periódico, y eso que mis dibujos eran horribles, eran espantosos, pero salen en el periódico, en la página editorial, pues ya la actitud de la gente va cambiando. Y pues ya de ahí empecé a cambiar de un periódico al otro. Se va creando reconocimiento.

LL: ¿Cuál ha sido la caricatura más entrañable?

V: Pues yo creo que esas cosas dependen mucho del momento, de la coyuntura, porque en estos trabajos de actualidad, hay cosas que lo estremecen a uno, lo sacuden, de tal manera que hay muchas cargas de energía, de tristezas, de todo. Pero, probablemente, la más entrañable de esas caricaturas mías fue una que hice cuando se cumplió el primer año del asesinato de Don Guillermo Cano. A él lo mataron el 17 de diciembre del 86, y para conmemorar el primer año yo hice una caricatura que era una vela y la llama de la vela era la cara de él. Es una caricatura bastante bonita y para mí fue muy especial porque me demoré mucho haciéndola, como cinco horas. Normalmente, cuando me demoro mucho en una caricatura, me toma hora y media. En esta me demoré tanto porque era una caricatura con mucho detalle, con mucha filigrana, con un trazo muy fino, etc. Además era una caricatura que estaba haciendo con el alma. La publiqué y a todo el mundo le gustó,  fue la caricatura con la que me gané el primer premio en el periodismo cuando tenía veinticuatro años. Era el premio de Círculo de Periodistas de Bogotá. En ese momento, arrancando y ganarme ese premio fue un apoyo total.

LL: Cuéntanos un poquito cómo es ese espacio tuyo cuando te sientas a dibujar.

V: El trabajo creativo es un trabajo que, por lo menos en mi caso, no tiene una metodología como tal. Obviamente uno sabe que tiene que cumplir con un horario de cierre, que tiene que responder por un espacio, pero no es que yo tenga una rutina como tal. Yo me puedo demorar dos horas haciendo las dos páginas de Semana, o me puedo demorar un día entero.

LL: Pero, ¿Eres desordenado, qué tomas, te gusta escuchar música, cómo es?

V: Depende. Yo voy a lo largo de la semana craneando y viendo los diferentes temas, tengo como premisa que si no tengo nada nuevo qué aportar a un tema, no lo toco. Por otro lado tengo una norma y es que las caricaturas para mí no son chistes, sino opiniones. Porque cuando uno todo el tiempo está buscando hacer chistes, es como cuando un tipo te dice piropos todo el día, ya al quinto no te lo crees. Entonces es lo mismo, cuando uno está de chiste en chiste, termina burlándose hasta de los aspectos físicos del otro, o haciendo caricaturas escatológicas y yo no hago ese tipo de caricaturas, nunca hago caricaturas racistas, ni de incitación al odio, nada de eso. Pero en cambio, sí trato de que la gente vea qué opino yo por medio de mis dibujos, de hecho, la gente sabe qué opino hoy por hoy sobre la legalización de la droga, sobre el aborto, sobre el divorcio, sobre la guerra de Irak, en fin, porque a mí me parece que eso es más importante. Y lo otro es que no me interesa ser neutral o ser objetivo, porque para eso es el agua. Durante toda la semana voy pensando en cada tema, en cómo puedo transmitir ese tema por medio del dibujo, sin embargo, al final de la semana teniendo ya todo organizado, pasa que llega un tipo en un camión en Francia a matar a 200 personas, y entonces le toca a uno desbaratar todo y volver a empezar.

LL: ¿Has llorado haciendo alguna caricatura?

V: He llorado, me he enojado, me he reído, pero sí claro, hay algunas cosas que me rasgan el alma y son las que tienen que ver con los abusos a los niños o cualquier violencia contra los niños, eso me indigna.

LL: Te preguntaba por la caricatura entrañable, ahora te pregunto ¿cuál ha sido el personaje que más has disfrutado pintar?

V: Disfrutar, que no diga que viene del verbo disfrutar, tu disfrutas, yo disfruto, nosotros disfrutamos (risas)… la verdad… a Pastrana me divertía dibujarlo, a Samper también, con Uribe me daba rabia, con otros me da lástima.

LL: ¿Con quién te da lástima?

V: No, lo que pasa es que hay caricaturas que resultan chistosas no porque sean chistosas sino porque el personaje lo es. Entonces por ejemplo si a uno le dio por hablar de alguien que es del Centro Democrático y a esa persona le dio por hablar de un muro que separe cada departamento, pues uno dice “esto no puede ser cierto”.

LL: Has tenido la oportunidad de trabajar en varios medios, has hecho prensa, televisión, ¿Qué te permite hacer la caricatura que no te permiten esos otros medios?

V: A ver, yo tengo la ventaja de que tanto en el programa de TV, como en la columna que tengo en El Tiempo y en las caricaturas que tengo en Semana, siempre estoy opinando, entonces lo que pienso es qué mensaje es más apropiado para cada medio. Pero en todo caso, el efecto de una caricatura es muy efímero.

LL: La gente tiende a pensar que un caricaturista es una persona chistosa todo el tiempo, ¿qué tanto te pasa eso?


V:
Sí claro, pasa, pasa mucho, precisamente porque la gente piensa que uno siempre está en horas hábiles. Y hay casos en donde a uno le dicen una cosa pesada o hacen una broma de mal gusto. Yo siempre cuento la historia de una vez que estaba en una fiesta y a un amigo, un colega periodista, le dio por echarme un vaso de whisky en la cabeza y yo me enojé y me fui. Entonces ahí él dice: “¿ay pero por qué se enoja, no que es caricaturista?”. Es como si uno se encuentra con el Pibe Valderrama y le dice “deme una patada ya que usted es futbolista” (risas).  Yo creo que es más de saber diferenciar los momentos, las situaciones y los espacios. Además con el agravante de que yo no me considero humorista, no me vendo así y no me interesa que me cataloguen así, por lo tanto no tengo porque ser todo el tiempo chistoso.

LL: Si yo le pido a alguien cercano a ti que te describa, ¿qué crees que diga?

V: Insoportable, es que yo soy desconfiado, no creo en las cosas así a simple vista, siempre busco más allá. Soy malpensado. Soy escéptico. Por un lado esto, y por el otro soy insoportable porque tengo muy buena memoria, entonces a mí me dicen que tal persona es muy simpática y yo ahí mismo sé esa persona qué ha hecho y qué no ha hecho. Soy inquieto, soy sarcástico, y eso tampoco le gusta mucho a la gente. Nunca peleo a los gritos o a los insultos, pero puedo llegar a ser muy hiriente, puedo llegar a ofender mucho a la gente sin tener que pegar ni un solo grito ni decir una grosería. Tengo cara de bravo pero yo soy una melcocha, una gelatina. Yo veo en televisión a un tigre que mata a una gacela y a mí se me aguan los ojos (risas), cuando veo una serie o una película donde hay que llorar yo lloro.

LL: No te haces el fuerte…

V: No nada. Yo soy muy nena y a mí no me importa admitirlo. Soy romántico, soy detallista. Soy lanzado.

LL: ¿Lanzado con qué, con las mujeres, con las opiniones?

V: Con todo. Con las mujeres, con las opiniones. Me vuelven fleco las viejas cuando se me acaba un noviazgo, me vuelvo trizas.

LL: Las tusas pegan duro…

V: Las tusas pegan duro. Si la mujer que me gusta no me para bolas me da jartera, y es que si una mujer me gusta no soy capaz de disimularlo, no puedo, me vuelvo torpe, se me riega la coca cola, le echo el tinto por encima, me vuelvo un torpe. Y soy un torpe en general, yo vivo con las piernas llenas de morados porque me estrello con todo. Por eso no juego ningún deporte, por ejemplo con el fútbol es jugar contra el reglamento, no puede haber dos pelotas en la cancha (risas). Para bailar soy un desastre, me gusta bailar, pero soy un desastre.

LL: Pero en términos de levante toca defenderse bailando…

V: No la verdad es que yo los levantes me los hago más con los dibujos.

LL: O sea en vez de carta de amor, dibujo de amor…

V: Sí o pues dibujito de amor, ahí como para combinar las dos (risas).

LL: ¿Cuál es tu mujer ideal?

V: Una mujer inteligente

LL: ¿Y qué es ser una mujer inteligente?

V: Una mujer inteligente es una mujer con la que uno pueda hablar, con la que uno pueda conversar, que está informada, que tiene criterio porque. No puedo estar con una persona que no tenga tema, que no proponga. No voy a decir ahora que las mujeres bonitas no me llaman la atención, porque claro que me llaman la atención, pero si solo es bonita después… “¿now what?”

LL: ¿Y cómo te ha ido en general en temas del amor?

V: Yo de eso no hablo tanto.

LL: Yo sé, por eso pregunto.

V: Por eso no te contesto porque yo de esas cosas no hablo (risas).

LL: Pero un panorama general…

V: No me quejo (risas).

LL: ¿Cómo eres como papá?


V:
Yo soy un re bacán. Yo trato siempre de parchar con mi hija. No creo que los papás tengan que ser los amigos, entonces no quiero que mi hija me cuente cosas que habla con sus amigos porque demasiada información, tampoco. Pero hay cosas, conversaciones o temas  que uno puede hablar sin misterio. Por ejemplo en los temas de humor, ella también es irónica, sarcástica, entonces eso es agradable. Me heredó la sensibilidad. Trato de enseñarle que uno tiene que ser tranquilo en la vida porque si hay un problema y el problema no tiene solución para qué se preocupa entonces, y si es un problema que puede solucionar pues menos que se preocupe (risas).

LL: Valoras la sensibilidad en una persona…

V: Sin duda porque yo creo que ese grado de sensibilidad es el que le permite a uno ver la sinceridad de las demás personas, de las trampas que quieren poner, porque es el mundo en el que uno trabaja. Yo creo que si uno no tuviera esa sensibilidad entonces le daría igual todo, no reaccionaría ante muchas cosas. Y esa acidez es precisamente producto de que siente y percibe que las cosas no están funcionando de ninguna manera.

LL: ¿Qué es lo más difícil de este trabajo?

V: Como en todos los oficios se requiere trabajar. Hay que trabajar mucho, hay que ser disciplinado, se requiere distancia y es a lo que yo llamo “no comerse el cuento” porque hoy yo trabajo en Semana pero yo sé que el día en que deje de trabajar acá, el 90% de personas que me saludan ya no me van a saludar, o los que me llaman ya no me van a llamar. Entonces creo que es muy importante no comerse el cuento, no tragar entero. Si yo no estuviera donde estoy, seguramente ustedes no estarían acá entrevistándome, estarían buscando a alguien importante para entrevistar.

LL: ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en Semana?

V: No pues de Semana no hay que destacar nada, todo es importantísimo. Es muy importante trabajar en la revista más importante del país. Eso me ha dado respaldo, hoy en Semana tengo una libertad que no muchos periodistas tienen, incluso en otros países. En Semana yo puedo decir lo que quiera, dibujar lo que quiera. Eso por un lado, y por el otro, yo creo que uno tiene que tener conciencia de que estar en una revista como esta conlleva unas responsabilidades, precisamente, por la difusión que tiene y por la autonomía que tengo, hay que cuidarse de dos cosas, una de no decir pendejadas y otra de no hacer mal uso del espacio.

LL: Quiero que hablemos un poco de Aleida, personalmente, me encanta. ¿Cómo nace ella?

V: Bueno Aleida nace porque yo quería hacer un personaje que no tuviera que ver nada con las caricaturas, que no tuviera que ver ni con la actualidad, ni con la guerrilla, ni con el narcotráfico, nada. Entonces quería hacer algo distinto y ese algo distinto lo busqué durante muchos años. Finalmente, en 1997 cuando vivía en Ecuador, trabajaba en un periódico, pero yo vivía solo en Guayaquil y tenía mucho tiempo libre y me pude dedicar a buscar ese personaje que ya sabía que se iba a llamar Aleida, que iba a ser una mujer, pero que no tenía forma, y allá en Guayaquil empezó a adquirir esa forma y empezó a hablar de esa temática del amor, del corazón, de las mujeres que sin duda fue un acierto.

LL: Pero fíjate que hay algo en ti reflejado en Aleida y es esa sensibilidad de la que hablábamos hace un rato.


V:
Esa sensibilidad es importante porque toca tener las antenas prendidas para poder identificar los temas porque de pronto tú me cuentas algo que te pasa y ahí yo puedo decir “esto sirve para una Aleida”. Y es que aunque en las cosas del corazón los hombres y las mujeres nos parecemos más de lo que se cree, la diferencia está en la forma en que se procesan las cosas. Por ejemplo, cuando un tipo tiene una tusa obviamente se hace el valiente, el que no le importa, se hace el machito. La mujer va y llora, comparte con sus amigas, maldicen al tipo. Entonces, esa manera de procesar las cosas es lo que hace la diferencia. Eso pasa en el amor, cuando alguien siente ilusión en el amor, todo el mundo lo siente, lo siente el rico, el pobre, el pastuso, el llanero, pero cada quien lo procesa diferente. Por eso Aleida le llega a tanta gente porque las afugias, las ilusiones, los problemas y los ratos agradables que nos da el amor nos tocan a todos de una u otra forma.

LL: No discrimina…

V: No discrimina ni situaciones geográficas, ni sociales, ni raza, ni religión, igual siempre te va a doler una situación amorosa o te va a ilusionar una nueva conquista.

LL: ¿Cuál es el defecto al que más le huyes?

V: Yo creo que la incongruencia. Cuando las personas dicen una cosa y hacen otra, o cuando dicen hoy una cosa pero mañana por conveniencia dicen otra diferente.

LL: ¿Y la característica que más admiras en una persona?

V: La sencillez. Yo he conocido personas muy importantes que son muy tranquilas y he conocido personas insignificantes que se creen dueños del mundo. Obviamente me gustan más los primeros que los segundos (risas). También he conocido gente importante que es muy arrogante.

LL: En diez años, ¿cómo te ves?

V: De pronto repasando viejos videos de cuando me entrevistaban (risas). No, no sé. Yo tengo una cosa y es que jamás me he puesto a cuestionarme cómo va a ser mi futuro.

LL: Vives muy en el presente

V: Vivo muy en el presente, yo nunca pensé que iba a tener una casa, que iba a tener un carro, ni que iba a tener un hijo. Nunca lo planeé. Mi vida ha sido una improvisación permanente. Entonces en diez años no, de pronto dentro de diez minutos te digo dónde puedo estar pero en diez años, eso es una eternidad.

LL: ¿En tus ratos libres qué haces?

V: Cobro sueldo (risas). Lo que pasa es que yo tengo un trabajo tan agradecido, tan grato, que pareciera que para mí el trabajo es como si fuera tiempo libre. Como un descanso. Obviamente me estreso cuando estoy cerca del cierre, o cuando estoy bloqueado, o cuando no encuentro la palabra correcta para el título…

LL: Perfeccionista a morir…

V: Yo no sé si perfeccionista, esa palabra no me gusta. Más bien cositero.

LL: En una palabra, como me describes a las siguientes personas:

LL: Juan Manuel Santos

V: Osado

LL: Álvaro Uribe Vélez

V: Cínico

LL: Alejandro Ordóñez

V: Descarado

LL: Felipe López

V: Innovador

LL: Y, ¿a ti mismo?

V: Mmm… pero es que esas preguntas tan difíciles (risas). Aparte de que soy insoportable, curioso e inmodesto… inquieto.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

V: A tratar de ver muy de cerca la coherencia de la gente del poder.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

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¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

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“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

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“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

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“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

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“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

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“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

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¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

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“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

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“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

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“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

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“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

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“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

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“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

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“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

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Vladdo
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Vladdo, nos cuenta sobre su infancia, sobre como su familia acepta su labor, sobre su caricatura más entrañable y sobre su profesión.
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