Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía”
Paulina Laponte - Revista La Lupa

La vida de Paulina ha estado siempre acompañada de la música y de su sueño de ser cantante. Con el tiempo descubrió la radio, un mundo que la apasiona y realiza. Hoy en día su trabajo como DJ le ha permitido vivir sus dos amores. Su vida no siempre ha sido fácil, ha superado pérdidas y ha enfrentado miedos, pero su carisma, alegría y fortaleza le han permitido seguir adelante. Es amante de los animales, de la vida, de la risa, y sobre todo, de la música. La Lupa conoció a la Paulina detrás de esa voz que tantos seguimos y que tanto queremos.


LL: Devolvámonos un poco a la Paulina de niña, y trata de acordarte y de pensar en esa Paulina que soñaba y que se imaginaba con ser alguien de grande. ¿Qué querías ser tú?

PL: Bueno desde que tengo uso de razón, mi sueño siempre ha sido cantar, yo soñaba con los grandes escenarios del mundo, lo típico de todas las que han querido ser cantantes: cogen el cepillo redondo de la mamá y empiezan a cantar enfrente del espejo, pero lo curioso es que aun sin saber que tenía la voz para cantar, el talento, ya soñaba con ser eso. Me acuerdo que el domingo había un programa mexicano en el canal de las estrellas que se llamaba creo El show de las estrellas, unas cosa así, y pasaban todos los grandísimos de ese momento Ricky Martin, Paulina Rubio con las súper candongas así fosforescentes y bueno una cantidad de artistas cuando estaban empezando muy jóvenes, y para mí era como ¡wow! Yo quiero llegar hacer eso algún día. También pensaba en ser actriz pero siempre muy enfocada hacia el medio artístico y sobre todo, hacia la música. Ya después pasaron los años y me di cuenta de que sí tenía el talento para cantar.

LL: ¿De dónde creías tú que venía eso? ¿En tu familia, quién de pronto te pudo haber heredado ese gen?

PL: Mi papá, aunque se dedica a una cosa completamente diferente tiene un gran oído musical y me cuenta que cuando él estaba en el colegio y en la universidad sacaba su guitarra y cantaba y se le hacían alrededor pues todas las mujeres. Esa era su arma para conquistar y sé que viene de ahí, porque mi familia materna si más oído tiene un ojo (risas).

LL: ¿Te recuerdas a ti misma como una niña feliz?

PL: Sí, muy feliz, tuve una infancia maravillosa, mucho amor por parte de mis papás de mis abuelos, de mis tíos, vengo por un lado de una familia paisa muy grande, entonces eran estas temporadas navideñas y de puentes y de todo en una finca cafetera divina, gigante y por el otro lado mi familia de acá de Bogotá, también muchos paseos muchas cosas muy bonitas y viajes y momentos que atesoro mucho siempre.

LL: ¿Cómo era la relación con tus papás? ¿A quién eras más cercana? ¿Con quién te entendías mejor?

PL: Siempre fui súper cercana a mi mamá, yo siento que éramos almas gemelas, éramos dos en uno, nunca nos peleábamos nos la llevábamos súper bien a pesar de la diferencia de edad obviamente, éramos muy amigas, un par de amigas. Con mi papá me la llevo muy bien y siempre me la llevé muy bien, pero mi hermano era como súper apegado a mi papá y yo súper apegada a mi mamá, que por lo general es al contrario.

LL: ¿Qué fue lo que mejor te dejó tu mamá, la enseñanza más grande?

PL: Uy, la valentía, el valor, la perseverancia, la constancia. La valentía sobre todo. Ella murió de cáncer cuando yo tenía 17 años y para mí fue muy duro. Toda mi adolescencia fue ver a mi mamá enferma aunque tenía unos momentos mejores que otros, pero siempre mi adolescencia estuvo muy marcada por su enfermedad y por todo lo que trae una enfermedad como el cáncer, y era eso, por más que estuviera muy adolorida, pues por la enfermedad y la quimioterapia es muy brava, pero ella se paraba y hacía sus cosas. Un día me acuerdo mucho que yo quería ir a comprarme unos blue jeans y ella estaba muy mal, era un sábado, yo entre semana estaba en el colegio y ella se paró y me dijo: “no importa, yo sigo siendo tu mamá, yo sigo estando aquí y voy a cumplir como tu mamá” y se paró y me acompañó.

LL: Un coraje inmenso…

PL: Sí, el coraje, la valentía.

LL: ¿Cómo hace uno para superar un dolor tan grande, una pérdida tan grande, cómo has hecho?

PL: Yo creo que solo el tiempo, de hecho cuando ella estuvo muy enferma me lo dijo: “solo el tiempo te va a ayudar” lo que pasa es que juepucha, el tiempo se demora mucho en pasar y ese dolor es demasiado grande y demasiado fuerte por dentro, pero de verdad yo siento que el único aliado ahí es el tiempo, porque quieras o no tienes que salir adelante. A mí muchas amigas me decían: “usted es una dura, usted cómo hizo, la admiro, usted es una verraca”  y yo decía, “no tuve otra opción.”

LL: Sí, era el único camino.

PL: El único camino, y creo que naturalmente tenemos esa habilidad que no sabemos que la llevamos, pero la llevamos, de pues de bueno toca seguir la vida con las herramientas que tenemos llevándonos lo mejor, pero es muy bravo, es muy duro.

LL: ¿Hoy en día sientes que te conectas con ella de alguna forma? ¿Algún tipo de conexión especial que tú sepas es mi mamá?

PL: Hay algo rarísimo y no sé de dónde viene porque además nunca fue su color favorito ni nada pero es el morado. Yo cada vez que veo flores moradas siento que ahí está mi mamá y es impresionante. El día de mi graduación, yo me gradué de música en Boston, ese día viajaron mis abuelos, mi hermano, mis familiares más cercanos y teníamos que cruzar el Boston Common que es un parque muy lindo que tiene Boston y ese día había un cultivo gigante de flores moradas y para mí fue como ¡wow, mi mamá está aquí! Y no sé de dónde viene eso pero siempre he sentido eso con las flores moradas.

LL: ¿Y a veces la lloras sin darte cuenta?

PL: Sí, sobre todo en los momentos donde uno quiere… cuando hay un triunfo muy grande, cuando hay una decepción muy grande, es duro porque uno quisiera llegar a su casa a contarle a su mamá, entonces sobre todo en esos momentos es donde uno quiere compartir algo muy lindo o llorar algo muy duro, como que es en esos días sobre todo que hace tanta falta la mamá y bueno es como lo que le tocó a uno, pero sí quisiera muchas veces poder conectarme con ella de alguna forma. Yo siempre he dicho como “una llamada al año por lo menos allá en el cielo que lo comunique a uno” (risas), eso sería lo máximo.

“Yo creo que en esos momentos difíciles
es que se mide la fortaleza que llevamos dentro”

LL: ¿Tú crees que a uno le pasa solo lo que puede soportar o aguantar?

PL: No, pues, yo no sé, lo que pasa es que yo siento que uno digamos muchas veces dice “no, yo no podría,” como a veces mis amigas me decían “usted cómo hizo para salir adelante después de la pérdida de su mamá, pues usted estando tan joven” y yo en ese momento no creía que iba a ser capaz, o sea, yo decía esto no puede pasar yo me acuerdo que yo decía, Dios mío mis papás están separados mi papá no vive conmigo, o sea tú no me puedes hacer esto, esto simplemente no puede pasar y entré en negación pero pasó, y cuando pasa pues saca uno esas fuerzas que de verdad no sabe de dónde salen y sale adelante, entonces yo creo que en esos momentos es que se mide realmente la fortaleza que llevamos por dentro que no tenemos ni idea que tenemos.

LL: Uno se sorprende de la fortaleza de uno mismo. ¿Cuéntanos  un poco de cómo fue esa experiencia de ir a estudiar música a otro país de enfrentarse a este mundo que no es fácil que es de mucha competencia, cómo fue?

PL: Pues fue un sueño, y no voy a decir que fue un sueño hecho realidad porque yo no soñé eso, yo nunca me imaginé viajando a otro país, o sea, sí viajando como a pasear y eso, pero yo estaba bien acá, estaba empezando a trabajar en radio, como que dije no, además de dónde voy a sacar yo la plata para irme a estudiar a Estados Unidos. En ese momento estaba en la Javeriana estaba en un momento muy estancada en la carrera porque estaba estudiando música pero acá el enfoque, no sé si todavía, pero en la Javeriana era demasiado clásico y lo mío va mucho más hacia lo moderno, lo contemporáneo, el pop, el jazz, de ahí viene todo lo que me gusta a mí, pero decía “si me retiro, no, pues ya estoy en séptimo semestre si me salgo me toca volver a empezar otra carrera en otra parte, entonces mejor sigo acá” pero ya no tenía el mismo amor ni las mismas ganas, había dejado de cantar que era para lo que realmente había entrado a estudiar música entonces estaba en un momento muy difícil en ese aspecto. Y literalmente, un día estábamos almorzando donde mis abuelos, un sábado, con un tío que es hermano de mi mamá y que ha sido mi gran mentor y como el eje de toda la familia y me dijo: “¿por qué no te vas? Yo quiero que tú tengas esa experiencia, quiero que te vayas a la mejor universidad yo me comprometo a ayudarte económicamente” y yo ¡qué! Y ahí me cambió todo. Entonces al otro día fui y me retire de la Javeriana (risas), de lo más bueno (risas). Bueno no al otro día, terminé mi semestre y lo terminé muy bien, pero ya con esa motivación y esa alegría presenté todos los papeles, yo me acuerdo que dije “si me voy a ir me voy para donde yo quiero, si no, no.” Mi idea no era irme por irme, yo me quería ir si había una finalidad realmente y me presenté a solo una universidad que fue Berklee en Boston y pasé y me fui. Fue espectacular, o sea hoy en día que han pasado ya casi diez años, hoy me estaba acordando de eso, el tiempo vuela me da mucha nostalgia porque fue… era una Paulina mucho más inocente, mucho más chiquita, mucho más inmadura, pero llena de sueños y fue muy lindo porque pues llegar primero que todo a este país que ya conocía pero no es lo mismo irse de paseo a irse a vivir, y como destetarse literalmente, porque a mí, digamos, mi familia siempre me ha consentido mucho y me han hecho como todas las cosas, entonces literal, aprender a cocinar pues a sobrevivir con lo que puedas, cosas de la cocina, a lavar tu ropa en ese frío, era duro pero fue una experiencia no solo maravillosa en el ámbito profesional, sino también personal porque uno crece un montón, aprende una cantidad de cosas, se conoce uno mismo mucho más, y aparte tuve la oportunidad de conocer gente de todo el mundo porque Boston es una ciudad que recibe gente de todo el mundo.

LL: ¿Tú crees que los sueños de uno de chiquito o de joven como decías tú ahorita, se van transformando a medida que pasa el tiempo o por lo menos aterrizando más? Uno de alguna manera como que lo acepta y se resigna no en el mal sentido sino que logra aterrizar lo que uno soñó.

PL: Absolutamente, y tocas un tema muy chévere y además está como muy latente en mi vida, en el último par de años. Yo siempre soñé una cosa y era solo eso y solo me imaginaba ahí que era pues llenando estadios y siendo la cantante más famosa, más exitosa, o sea Adele, Shakira, más o menos, ese era mi sueño desde chiquita y cuando uno va creciendo, claro pues a Adele le correspondió eso, a Shakira le correspondió eso, pero hay muchos a los que no nos corresponde eso y no está mal. Hay que aprender a fluir con la vida, ir con lo que te va llevando que uno en el camino encuentra muchas otras pasiones y talentos que no conocía como por ejemplo, en mi caso, la vida me llevó hacia la radio y es algo que disfruto enormemente, en donde he encontrado un espacio en el que también me puedo expresar y que también me permite seguir con mi música. El año pasado lancé un disco muy lindo y bueno fue una experiencia increíble y aprendí un montón y no fue el llenar estadios, pero igual hay que hacer lo que uno ama, ser coherente sobre todo con lo que uno quiere y lo que uno hace  para construir esas cosas. Ha sido como mi gran aprendizaje aterrizar las cosas y no tomarlo como “ah, esto fue un fracaso yo no logré llenar los estadios, no logré ser Adele, sino como ¡hey, la vida me está poniendo estas muchas otras cosas que también son maravillosas, que también van de la mano con lo que amo! Igual está muy ligado con la música lo que estoy haciendo en este momento, entonces sí creo que para evitarnos sufrimientos y frustraciones innecesarias hay que aprender como a fluir y sacar lo mejor de cada cosa. Obvio, hay que soñar y hay que luchar por esos sueños pero si definitivamente no fluyen, pues no es por ahí y hay muchas otras cosas para hacer y disfrutar la vida.

LL: Dicen que, de hecho, una de las cosas más difíciles de hacer para un ser humano es la aceptación, la aceptación bien entendida como resignarse o sentir que se fracasó, ni encasillarse, ni tener el ego acá todo el tiempo, sino que aceptar las cosas y hacerlas bien no significa que uno deja de soñar. ¿Cuál sientes tú que ha sido el miedo más grande que has tenido a lo largo de tu carrera, de tu vida?

PL: Uy, el fracaso y la no aceptación. Yo lucho mucho con la aprobación de los demás y no solo en las grandes cosas como “uy qué pensará mi familia” me acuerdo por ejemplo, “si me voy a estudiar música será que mi familia va a…” siempre es buscando la aprobación de los otros y no solo en esos temas tan grandes sino también incluso hasta en las cosas más pequeñas, más banales, pero pasa. Si esto me va a quedar bien o no, si la gente dijo que tal cosa y he tratado de hacer mucho el ejercicio como de superar eso porque a la larga uno no está aquí para complacer a la gente sino a uno.

LL: ¿De dónde crees que viene eso? ¿Por qué?

PL: Yo no sé, pero sé que nos pasa a muchos mortales. Investigué un poco de ese tema, hice un curso muy lindo, creo que ha sido el regalo más grande que yo me he dado en los últimos años,  un taller de autoconocimiento, no es superación personal, se llama El viajero interior, es literalmente viajar, y fue la cosa más maravillosa y la experiencia más confrontadora hasta lo que llevo de vida y ahí uno entiende mucho de por qué ese tipo de cosas; de por qué tu personalidad, porque uno tiene esos rasgos y el ego que es la máscara con la que uno se enfrenta al mundo. Ahí lo hablaban y encontré mucho de eso, de la necesidad de aprobación, de la vanidad, y es como un rasgo de personalidad que viene desde que era chiquita por mi ámbito familiar digamos, hay varias cosas que pueden dar ese hint del por qué. Claramente uno puede mejorar, pero siento que cuando uno tiene esas cosas, uno va por ahí y es difícil salirse de eso, como otro tendrá el perfeccionismo del orden, siempre hay algo por donde se nos sale ese ego y la idea es manejarlo, allá nos lo enseñaban, “controle el perro.”

LL: ¿Cuál dirías tú que es la fortaleza más grande que te ha acompañado en la vida?

PL: Mi capacidad de interactuar, mi capacidad…

LL: ¿Empatía?

PL: Sí, no sé si eso se llame carisma, pero mi capacidad de hacer buenos amigos, mi capacidad como de caer bien, pero no solo caer bien sino poder tener a gente muy bonita a mi lado, amigos, familia, yo creo que eso ha sido como uno de los regalos, de los dones más lindos que me ha dado Dios poderme conectar bien con la gente.

LL: ¿Y la característica tuya con la que más has luchado aparte de lo que nos dijiste de la necesidad de aprobación, como de tu carácter?

PL: ¡Uy Dios mío! la pereza y la indisciplina. ¡No, no, no, que muchacha más perezosa e indisciplinada! 

LL: (Risas) ¿En serio? Pero, ¿cómo hace uno? porque lo músicos son gente disciplinadísima.

PL: Y yo te digo una cosa, yo siempre siento que en parte, muy en parte no he llegado más lejos en el ámbito musical por eso. Porque me ha faltado de lo que le sobra a muchos otros músicos que es naturalmente esa disciplina, sentarse ocho horas aquí a darle y darle y darle, no o sea, a mí me cuesta mucho porque por ejemplo en las clases de piano, me sentaba y a los quince minutos ya me desconectaba, me tenía que parar, me desconectaba. Entonces siempre ha sido algo que ha estado muy ahí, con lo que he luchado pero sobre todo ahorita, que ya pase mis treinta soy como ¡uy Paulina de verdad tienes que apretar un poquito esas tuercas! Cuando cumples treinta uno hace como un balance y uno mira hacia tras y dice en esto fallé, en esto pude estar mejor y una de las grandes cosas que encontré fue eso, me ha faltado más disciplina. Siempre he necesitado que me empujen. En el colegio me iba divino cuando la profesora estaba ahí, mejor dicho, ¡Paulina! Entonces, obviamente, me tocaba trasnochar recuperar los logros y era la mejor, pero cuando me empujaban.

LL: ¿Hoy en día qué sientes que te hace falta por hacer? ¿Qué no te perdonarías si no haces?

PL: Sacar un disco pase lo que pase, llene o no llene estadios (risas), pero sí, sacar un disco mucho más honesto sabes.

LL: ¿Por qué honesto?

PL: Yo hice un disco el año pasado muy lindo del que me siento supremamente orgullosa que se llama Con Cierta Libertad, se llama así porque yo me tomé la libertad de interpretar canciones de grandes artistas, entonces es un recorrido por el repertorio hispano y hay canciones de Fito Páez, de Mercedes Sosa, hay una de Joan Manuel Serrat que amo que se llama “Aquellas pequeñas cosas,” hay un tango y un bolero viejísimo y aunque disfruté mucho ese disco y fue un proyecto que llegó a mi vida cuando un productor me lo propuso: “mire yo tengo esta idea y usted es perfecta”. Me metí grabamos dos canciones y funcionó y dije bueno grabemos el disco y una cosa llevo a la otra y terminó siendo mi primer disco. Yo ya había grabado canciones aparte, pero ese terminó siendo como mi primer disco oficial aunque de un género muy distinto de lo que me hace vibrar de verdad que es el pop, yo respiro pop, entonces como que no me perdonaría si no hago un disco, sin importar de verdad qué vaya a pasar afuera con él. Hacer un disco con el que de verdad yo vibre completamente, que sean canciones mías y de otros artistas también y no covers como ya lo hice.

LL: ¿Cómo te va componiendo?

PL: Ha sido una lucha muy dura porque mi gran talento siempre fue cantar y ahí empezó todo el tema de la música. Con la composición empecé a explorar más grande y cuando empecé a tocar guitarra y ya cuando tenía mis acordes uno fluye más, música y letra. Siento que soy muy buena para las melodías pero me cuesta mucho ponerle letra a esas melodías. A veces fluyen y otras veces tengo una idea, y no sé cuántas ideas tengo empezadas hace diez años y trato y vuelvo a ellas y como que no. Entonces he querido sentarme hacer el ejercicio de escribir con otras personas, que es algo que funciona muy bien. De hecho, si tú ves los grandes discos, incluso de Adele o de estas grandes compositoras y cantautoras, muy pocas veces la canción es escrita completamente por ellas.  Si tú lees el librito, bueno ya casi no hay libritos, pero cuando investigas quiénes han escrito la canción muchas veces es la artistas con otros compositores, y siento que es chévere porque se airean las ideas y yo creo que tú propones esto y yo propongo esto, ahí sí como dicen, dos cabezas piensan mejor que una, creo que puede ser una buena salida.

LL: ¿Qué es lo más difícil de trabajar? Porque tienes dos mundos difíciles, el de la música y el de los medios. ¿Qué es lo más difícil de pertenecer a esos dos mundos?

PL: Siento, definitivamente, que el ego, y volvemos ahí a mi punto débil, siento que muchos en este medio sufrimos de eso de la aprobación, es like aquí like allá, entonces cómo me fue en esta foto y empezamos a meternos más de la cuenta en ese mundo que ciertamente es muy importante. Yo a veces he dicho como que: “ay no más voy a cerrar mis cuentas de Instagram y de Twitter, esto me está quitando mucho tiempo,” pero pues a la larga yo también vivo de eso, a la larga muchas marcas me buscan por el desempeño que tengo en mis redes, pero es duro, el que sale más lindo y el que sale más no sé qué, o sea, empieza uno a entrar y a involucrarse más de la cuenta en ese juego que no es tan sano.

LL: ¿Tu trabajo ahorita en la X tú lo disfrutas, te parece una delicia llegar a trabajar, realmente sientes que estás en el lugar donde deberías estar?

PL: Lo amo con locura porque primero, de verdad, yo no lo siento como un trabajo, son tres horas, mi turno son tres horas, no tengo que madrugar, que además soy pésima madrugando, lo he tenido que hacer y lo he logrado, pero trabajando. Salgo de mi casa en la mañana y estoy activa, uso la mañana. Salgo a la hora de almuerzo y tengo la tarde para mis otros proyectos, mis otras grabaciones, mis otras cosas, aparte es la música que me gusta, o sea yo digo ¿qué tal que un día se cambiara el formato de la X yo qué hago? Si me tocara poner reguetón, claro el reguetón lo bailo en una fiesta, la más feliz, pero la música de la X es la música con la que yo vibro de verdad, entonces es una nota presentar las canciones, o por ejemplo cuando hay estrenos traerlos y miren me encanta, eso me parece un hit. Además el equipo es lo máximo todos somos amigos, somos como un grupo de amigos que vamos a trabajar. Es un equipo muy chévere, la empresa es absolutamente maravillosa me la llevo muy bien  con todos y de verdad se siente uno como en casa, o sea, yo he estado en otras empresas y son muy lindas y tengo los mejores recuerdos y las mejores referencias, pero en Todelar me siento como que llego a mi casa con mi familia que me está esperando ahí.

LL: Bueno, ya cambiando un poquito de tema, ¿cómo te ha ido en el amor?

PL: Bien, ah (risas) no, bien sí, bien porque yo la verdad nunca, y seguramente me los han puesto, pero nunca me he enterado que me hayan puesto los cachos, entonces nunca por lo menos he sufrido eso, no. Yo creo que yo me muero.

LL: ¿Eres celosa?

PL: No, yo pienso que uno tiene que cuidar lo suyo, pero no ya como al extremo, no. Sí tuve un novio que creo que fue el que me cachonió por ahí, todo indica, pero bueno ni idea, igual ya no supe y no lo sufrí en su momento que era terrible así que ya no importa, pero con él fui muy celosa y era mi primer amor y era mi primer novio, mi primera relación, entonces yo realmente llegué a pensar que yo era una celosa compulsiva, que tenía un problema de celos que mejor dicho era mi gran defecto. Salí de esa relación y nunca más, o sea, el problema era él, la relación, no me daba la confianza, era muy coqueto con las viejas y yo a raíz de esa relación supe que lo que no quería nunca más en un hombre era eso, entonces ya eso, check. Y hoy en día soy celosa si veo que alguien está como medio… aquí que está pasando, quién es esta, pero creo que es lo normal y es sano que a veces el novio o la pareja de uno le diga “oye y ese man qué” como, chévere no? bueno estas pendiente ahí de lo tuyo.

LL: ¿Te ves ya cerca de casarte? ¿De formar una familia?

PL: Sí, digamos que ha sido un tema para mí porque desde chiquita y por lo menos me pasó a mí, tengo una familia muy conservadora y te dicen bueno usted nace, entra al colegio, se gradúa, estudia una carrera,  sale trabaja, se casa, tiene hijos, vive otro ratico y se muere. Yo siempre crecí como “sí, cuando yo me case…” “cuando tenga hijos…” y de pronto es que ya llegue a mis treinta y es como que ¡hey, ya no está tan lejos, ya tu reloj biológico, a ver ponte seria, entonces ha sido duro! De verdad ha sido duro, muy duro tomar ese paso y decir ya no tengo veinte o veinticinco como que es el punto de la vida que quieras o no ya te toca empezar a definir cosas entonces estoy como en eso.  Pero sí, yo creo que finalmente yo lo que siento es que finalmente voy a llegar ahí y no tan lejos ya me toca medio pronto a llegar a eso, pero tampoco uno se puede forzar a nada entonces voy como con calma, a mi ritmo, haciendo los procesos mentales que tengo que hacer para entender que ya no soy una cagona (risas).

LL: ¿Alguna vez sentiste miedo o tuviste miedo de estar sola en la vida?

PL: No, y es muy curioso porque con todos estos temas psicológicos dicen que cuando uno ha perdido a su mamá o a un ser querido así, uno queda como con un trauma interno de por favor no me dejes, entonces se mete la persona en relaciones súper toxicas y deja que lo pisoteen porque entonces “no me puedo quedar solo.” Gracias a Dios no ha sido mi caso, he tenido relaciones más bien sanas y una gran virtud que me dio Dios y la vida ha sido eso, tener grandes amigos a donde sea que vaya, conectarme con la gente y sentirme siempre acompañada. De hecho, a mí me gusta la soledad yo la disfruto mucho, pero que sea una opción no: estoy sola porque es que me tocó estar sola y no tengo a quién llamar. Gracias a Dios no ha sido mi caso.

“A mí me gusta la soledad y la disfruto mucho,
pero que sea una opción”

 

LL: ¿Hoy en día te arrepientes de algo?

PL: Me arrepiento de no haber sido un poquito más juiciosa y volvemos al tema de la disciplina, y es algo que realmente me ha costado, siento que todos tenemos algo que nos cuesta que es muy lejano a nosotros y a nuestra personalidad. Me hubiera gustado ser un poquito más organizada con mis tiempos y trazar las metas y decir bueno de aquí a mis veinticinco tengo que haber hecho esto, o sea, termine sacando mi primer disco a los treinta, si me entiendes, si había grabado cosas y tal, pero pude haber sido más metódica.

LL: ¿Pero hoy en día te culpas por eso?

PL: No me culpo porque de la culpa no se saca nada, creo que antes queda uno en un lugar de frustración y de dolor que no, no sirve, pero sí me hubiera gustado y también sabes que siento, como que tampoco me culpo porque en este momento yo sí soy fiel creyente de que uno hace lo que puede con las herramientas que tiene en el momento en el que está. Siempre podemos ser mejores y a veces somos muy permisivos con nosotros mismos, pero pues yo siento que en ese momento no podía ser diferente y pues todo llega, y lo importante es que llegue y poder mejorar esas cosas que vamos viendo de nosotros mismos.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera que te acompañe?

PL: Una frase que es de mi abuelo Gustavo que es mi persona favorita en la vida, la que más amo con toda mi alma. Él es como mi ángel, es el papá de mi mamá y es la cosa más divina que hay en el planeta tierra, es abuelo, amigo, papá, mamá, ángel de la guarda, todo, y es un hombre que llegó muy lejos empezando desde muy abajo y sin oportunidades grandísimas como de estudio y cosas que hemos tenido los que hemos venido después de su generación en la familia. Pero él siempre ha dicho “con nadadito de perro” o sea, ahí como quien no quiere la cosa.

LL: (Risas) ¿y cuándo aplicas esa frase?

PL: Más que una frase siento que es como una lección de vida muy grande, él con su nadadito de perro, como dice, ha llegado demasiado lejos. La persona que realmente triunfa es la que está enfocada, no importa lo rápido que vayas sino lo enfocado que estás. Voy para allá con mi nadadito de perro y llego. Como dice el dicho el que tiene éxito no hace bulla, o deje que el éxito haga la bulla. Entonces con nadadito de perro se llega lejos (risas).

 

“La persona que triunfa es la que está enfocada.
No importa lo rápido que vayas sino lo enfocado que estás.”

 

LL: ¿Con cuál animal te identificas?

PL: ¡Uy con todos! Bueno no, lo que pasa es que amo los animales es como mi punto débil, yo quisiera rescatarlos a todos. Tengo una empatía con los animales absoluta, con todos, pero sobre todo con los gatos y los perros. Tengo dos gatos adoptados Eureka y Tangelo y son mis gordos consentidos. Un amigo de la emisora me dice: “ay sus gatos viven mejor que yo” (risas), soy obsesiva les tengo de todo. Soy fanática de los gatos y sobre todo de la adopción. Trato en mis redes y en mi tiempo libre de promover mucho la adopción animal, mis dos gatos son adoptados. Es una historia muy linda porque yo era cero de mascotas y sí lindo el perrito pero hasta ahí, hace seis años mi hermano llegó y me dijo que su novia tenía una gatica, y él piloto yo le decía que cómo iba a tener un gato si volaba tanto, y él insistía hasta que adoptó la gatica que es Eureka mi gata, gracias, entonces a los cinco días llegó: no, no puedo más. Casi lo ahorco, lo regañé, mejor dicho le dije hasta de qué se iba a morir, que era el colmo que no podía adoptar a un animal si no iba a poder tenerlo, entonces fui por la gatica. Mi hermano venía cada quince días y se la llevaba los días que iba a estar en Bogotá. Un día entré al apartamento y Eureka no estaba, mi hermano se la había llevado y sentí un vacío que ustedes no se imaginan, la tristeza más grande y llame a Julián y le dije me la trae ya y si la quiere ver viene acá y efectivamente desde ese día Eureka es mía. Yo no sabía que uno podía adoptar a un animal, y dije wow esto es increíble y me empecé a meter en el cuento. Después llegó Tangelo que es el hermanito, que lo adopté incluso porque es mejor tener dos gatos que uno para que se acompañen y todo. Busque tanto y encontré una fundación muy, muy linda que se llama Adopta No Compres, la busqué y nos volvimos muy amigas con Laura, la adoro, y la apoyo en todos sus eventos. Soy muy fan del tema de la adopción.

LL: ¿Lloras mucho?

PL: No, ¿sabes que no?, pero eso sí cuando lloro me meto unas berriadas, pero es rico llorar, como que uno se limpia, a veces es muy necesario. Soy muy sensible, quisiera no serlo tanto, son de esas cosas que pueden ser un defecto o una virtud. Más que ser llorona es que soy muy sensible y me pegan las cosas.

LL: ¿Cuál es la característica que más admiras o que más odias de una persona?

PL: La que más admiro y tiene que ver con la que más detesto, la honestidad. Admiro una persona transparente como sin pretensiones, una persona es lo que es y ya, sin importar que está mostrando, no me gusta la gente que sonríe y la hipocresía y por detrás te están clavando el cuchillo y está hablando mal de ti, o no necesariamente, pero que tú sientes falsa, eso es algo que me fijo mucho en las personas y no me gusta la gente creída y egocéntrica. Es algo que me ha pasado mucho con artistas que admiro con locura desde chiquita y de pronto se me da la oportunidad de conocerlo y quedas como ¿qué? Se me caen esos personajes, un desinfle.

LL: Tres artistas que hayas admirado siempre.

PL: Shakira que además tuvo mucho que ver con mi desarrollo artístico en mis sueños y mis cosas. También hubo una artista que fue gigante en los Estados Unidos en el año 97 que se llama Jewel, tenía una canción muy bonita que se llama You were meant for me, fueron digamos dos artistas que en ese momento me ayudaron mucho, sobre todo Jewel vocalmente. Uno aprende mucho cuando está empezando en el canto, antes de las clases de canto y eso, a explorar la voz a través de la imitación, entonces yo empecé a imitar mucho y no es para quedarse ahí, es imitar para conocer tu instrumento para ver cómo esta vieja saca este color tan bonito y cómo hace esto medio nasal, y los gallitos, y uno aprende un montón de la imitación, obviamente después hay que liberarse de eso. Y en este momento Adele. Uno se identifica con artistas y no como DJ de la X sino como la niña que soñó con cantar. Tuve la oportunidad de ver a Adele en México y lloré mis ojos, ustedes no saben, ¡además la tenía a 5 metros cantándome! Y yo decía esto no puede ser.

 

“Desde que tengo uso de razón,
mi sueño siempre fue cantar.”

 

LL: ¿Cuál es el sonido en la vida que más te gusta?

PL: Uy yo creo que el del agua, como fuentecitas de agua o estar al lado de una cascada. El agua yo creo que es mi elemento favorito, yo podría vivir en el agua, o sea, tengo como complejo de sirena (risas) me fascina el agua.

LL: Bueno y ya para terminar, ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

PL: ¡Wow esa está dura! Bueno, les cuento que al día de hoy estoy en una tarea muy bonita llevo pocos días pero creo que se está generando un cambio que había estado necesitando y buscando mucho, me sentía muy estancada en muchos temas y todavía los tengo ahí, pero me di cuenta de que estaba descuidándome a mí misma que estaba dejando que pasaran los días a la loca como sin tomar el control de mi vida en muchas cosas, como la niña chiquita, y hace 10 días dije no más vamos a empezar en serio, además que quedó perfecto por que empezó el año, empezó el 2017, y he estado poniéndome pequeñas tareas pero me he sentido muy bien conmigo misma. Mi Lupa está en este momento en tomar el rumbo de mi vida en ser mucho más mujer, mucho más disciplinada, mucho más seria con mis cosas, en ponerme La Lupa a mí misma. Uno a veces no cree que con cambios tan pequeños puede hacer una diferencia muy grande, por ejemplo, estoy mucho más consiente de la alimentación, estoy empezando hacer ejercicio, ustedes no saben la pereza que me da hacer ejercicio, pero lo estoy haciendo y lo estoy logrando y con una actitud diferente. Estoy encargándome de las pequeñas cosas que estaba acostumbrada a que los otros hicieran por mí. A veces nos hace falta madurar, por más que tengamos 30, 40 o 50 años seguimos teniendo pensamientos de cuando éramos muy jóvenes o muy chiquitos y no, hay que empezar a tomar el control y voy bien. 

 

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Mercedes Salazar una exitosa joyera colombiana que ha desarrollado…

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

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PAULINA LAPONTE
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PAULINA LAPONTE
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Paulina Laponte, nos cuenta sobre su niñez, sus sueños de ser cantante, las enseñanzas de sus padres y su relación tan afín con su mamá.
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