Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”
Natalia Ponce de León | La Lupa Revista Digital

Natalia se ha convertido no sólo en un símbolo de fortaleza, coraje y valentía, sino en la voz de cientos de mujeres que en silencio padecen lo que ella vivió. En estos años aprendió hasta dónde resiste el cuerpo tanto dolor, tocó el fondo de la confusión, de la incertidumbre frente a la vida, de la tristeza innombrable. Pero recorrió también el camino del perdón, del redescubrimiento, la aceptación, la profundidad del ser, la comprensión de lo que verdaderamente somos. Natalia entendió que los seres humanos venimos al mundo con misiones claras, y que la de ella tal vez era esa: la de ayudar, la de guiar, la de acompañar a otros a buscar fortaleza dónde creen que no la hay, la del empoderamiento y el ímpetu. La Lupa descubrió a esa Natalia, que cómo ella dice, sigue siendo la misma, solo que ahora con el entendimiento de la vida y la perspectiva de quien como el ave fénix volvió a nacer. 


LL: Bueno Nati, yo quería que nos devolviéramos un poquito y que recordaras la Natalia de la infancia, de joven, los sueños que tenías, lo que te gustaba hacer.


N:
Bueno pues, mi esencia no la he perdido. Mi físico sí ha cambiado, pero mi esencia sigue siendo la misma. He crecido espiritual y mentalmente bastante. De chiquita crecí con muchas primas.  Mi familia es muy grande. Y bueno, son mis hermanas, seguimos siendo muy amigas. Mi abuelo tuvo finca, fue ganadero, entonces crecimos en finca. Tanto que, pues son mis hermanas. Compartí mucho con ellas. Mi vida de chiquita… Me gradué en un colegio de niñas, el Clara Casas, donde  también tengo mis verdaderas amigas del colegio, de toda la vida. Tengo amistades muy lindas que he conservado, que sigo conservando. Eso no ha cambiado. Soy la única niña entre dos hombres. Fui consentida, claramente. Caprichosa. Nunca malcriada. Si hubiera sido malcriada, creo que no estaría hoy donde estoy. No, mi madre siempre nos educó de una manera fuerte, y mi padre también siempre ha estado ahí. Y bueno, pues con la familia de mi padre somos muy unidos, porque la familia de mi madre vive por fuera de Bogotá. Están en Bucaramanga porque son santandereanos costeños. Y pues la familia de mi padre sí ha estado en Bogotá toda la vida, entonces por eso he crecido al lado de mis abuelos, de mis primos. Somos 18. Y somos de edades no tan diferentes. Tampoco somos tan abiertos. Siempre he sido callejera, lo sigo siendo. Me desespera el encierro. Yo creo que eso me sacó muy rápido, porque después de un ataque lo que uno quiere es esconderse, pero yo creo que ese espíritu callejero y viajero que tengo fue lo que me sacó adelante también en cierta forma. Tuve miedo de no volver a viajar, he sido muy viajadora. Pero bueno, eso no pasó.

LL: ¿Cuando chiquita qué soñabas? ¿Qué te imaginabas siendo?

N: Mi madre fue diseñadora de modas toda la vida, entonces siempre me gustó mucho el tema  fashion, de la estética, de la moda, y compartí con mi madre mucho tiempo, acompañándola, me enamoró eso, y me enamora: pues estar bien vestida, me gusta la moda, me gusta viajar. Antes no soñaba mucho con el tema de ayudar con temas sociales, digamos. Estaba en otro cuento en la vida; estudiando, ennoviada, pues como todas las jóvenes, ¿no? Yo creo que está uno como en otro cuento y no tiene un rumbo muy claro, y esto es un punto que me gustaría trabajar mucho con adolescentes y con gente joven, que es aprenderse a valorar y a empezar a encontrar un camino porque la juventud está bastante perdida. Y pues también lo estaba, era bien fiestera, y lo sigo siendo. Soy muy amiguera, soy muy social, me gusta, y yo creo que esa esencia de Natalia del antes del ataque y después, mi esencia sigue siendo la misma. Sigo siendo la misma Natalia Ponce, claramente el pasado hay que pisarlo, y hay cosas que hay que dejar, y seguir adelante. He madurado de una manera bastante… pues que se puede ver. Pero mi esencia sigue siendo la misma, sigo siendo la niña cariñosa, temperamental a morir, amorosa, soy muy buena amiga.

LL ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ti misma en todo este proceso?

N: La fuerza mental. La mente es muy grande y estos dos años, todo lo que he explorado mentalmente ha sido espectacular. Y no sabía que fuera tan fuerte realmente, aguantar tanto dolor físico para empezar, porque pues pasé por unas bien crudas, pero ya esa parte también la tengo muy bloqueada. No tengo recuerdo de ese dolor como tal. No lo tengo. Yo creo que uno lo bloquea. Eso es en gran parte perdonar. Como seguir y dejar lo que realmente duele y afecta a un lado. Esa es la fuerza de la mente: aprender a bloquear eso. Nunca lo trabajé como tal: “voy a bloquearlo”, sino que con el tiempo me fui como concentrando más en el amor, en la felicidad, en estar tranquila, en encontrarme a mí misma y eso mismo fue haciendo que mi propia mente fuera bloqueando ese momento tan crudo y tan duro que viví. No tengo recuerdo del dolor físico, sé que pasé por muchos dolores, llevo 23 cirugías, y pues con cada cirugía vuelve un poquito el dolor, pero de esos momentos tan críticos que pasé entre la vida y la muerte no tengo recuerdos.

LL: Hoy en día ya después de que ha pasado todo este proceso, te devuelves y miras atrás ese día, ¿puedes creer que hayas llegado hasta acá? ¿En algún momento dijiste “yo no la voy a lograr”?

N: Sí, pues, tengo recuerdos de ese momento de tener miedo de perder la visión. Era de lo que más miedo tenía. En ese momento olvidé la parte física, y quedé destruida, no me importaba, sino lo que más me importaba era no quedar ciega. Sufrí mucho. Entré gritando a urgencias de la Reina Sofía, que por favor me ayudaran, que me estaba quedando ciega. Y a mi mamá lo primero que le dije fue “no estoy viendo, estoy empezando a ver gris. Algo muy fuerte me echaron porque estoy perdiendo mis ojos.” Entonces le pedí mucho a la vida que por favor, si quedaba ciega, que me llevara. Y no, uno no se imagina qué tan fuerte es hasta que le pasan las cosas. Yo creo que hay personas que vienen con misiones a la vida y son ángeles, y entre esos, pues yo soy uno. Porque hay personas que tocamos muy el fondo, pero logramos salir.

LL: ¿Tú crees que uno viene a la vida, o al mundo, con un papel específico que uno tiene que ir desarrollando? Es decir, ¿tú crees en el destino? ¿Crees que este era tu destino de alguna forma?

N: Tanto como en el destino, que tenga uno la vida como programada, no. Pero sí, todos venimos a una misión. Y yo creo que eso es lo que tenemos que descubrir: a qué venimos. Porque la vida se va pasando por enfrente y se van pasando los años y ya llegó, y nos vamos a morir, y entonces pues, es como descubrir esa misión que tiene cada uno que no tiene que ser una misión de salvar al mundo, sino, yo creo que tiene que ser la misión de amarse a uno, y de gozarse la vida. Porque pues esto es lo que está pasando ahorita, y esto es lo que hay que vivir. Sí creo que hay más vidas, no creo que esta sea la única. Creo que todo lo que me pasó antes fue como en otra vida. Como que por eso no tengo el recuerdo. Siento que fue otra vida. Como que ahorita estoy viviendo una nueva vida. Renací.

LL: Y por eso el ave Fénix es el símbolo de tu fundación…

N: Es una historia linda. Para hacer el logo de la fundación llamé a varias personas que no conocía, que eran diseñadores y les dije que quién quería participar en la creación de la imagen de la fundación. Y les dije, “hagan lo que quieran, solo que sea un ave fénix.” Y bueno, me mostraron unas propuestas espectaculares, lo que buscaba era una propuesta bastante empresarial para una fundación, porque hay otras propuestas que me pasaron, unas ilustraciones divinas, pero no funcionan y las tengo guardadas porque algo voy a hacer con eso algún día. 

LL: Has tenido en todo este proceso como grandes ángeles que te han acompañado, tu mamá, uno de tus médicos que ha sido una persona súper importante, tu familia… Quiero que me cuentes un poquito del vínculo que has tenido con ellos y de cómo ellos también han vivido esto a tu lado.


N:
Pues son muchos. Como que todos los días se abren muchas puertas. Después de esto, se abrieron muchas puertas y las sigo abriendo, y pues son todos estos ángeles que me están permitiendo entrar a explorar todos esos mundos tan lindos que son la parte de la ciencia, la parte de la justicia, la parte de la psicología, la parte de la amistad, la parte de la hermandad, de la familia, entonces pienso que son muchos, pero en especial, Jorge Luis Gaviria, mi cirujano. Es el único que me ha tratado. Él siempre ha trabajado en equipo con toda la parte del Simón Bolívar, pero él es realmente el que me devolvió la vida un poco. Me devolvió la esperanza. Tenemos una amistad espectacular. Amo a ese hombre. Y pues él también encontró en mí como… él es un científico, una persona grande, y a través de mí, está demostrándole a la ciencia muchos avances para los quemados que no se utilizaban antes. Y bueno, pues estamos en ese trabajo. Y él es un ángel para mí que yo digo: “bueno, por lo menos Dios no castiga tan duro.” Por lo menos me mandó unos ángeles bien lindos para que me respaldaran en semejante tragedia.

LL: ¿Qué hay en este momento en tu corazón? ¿Cuál es el sentimiento que queda en todo esto?

N: Soy una persona muy feliz. Me levanto muy feliz. Igual no estoy allá, no soy más allá de nadie, soy una mujer sencilla, igual que cualquier mujer, pero sí soy positiva. Tengo muchos proyectos, tengo muchas cosas que hacer, entonces estoy todo el tiempo mentalmente ocupada en mil cosas que quiero sacar adelante, ideas muy lindas que ya muchas las hemos podido lograr, y todavía quedan muchísimas, y le digo a mucha gente que se unan, porque es que esta no es solo mi lucha y aún quedan muchas cosas por hacer. Pero no, cero odio, la verdad mi corazón está lleno de amor.

LL: ¿Cómo hace uno para dejar eso a un lado? ¿Cómo se logra el perdón?

N: Amor propio. Aceptarse. Valorarse. Amarse. Conocerse. Porque si tú no sabes quién eres tú, no vas a llegar nunca a ningún lado. Si no te valoras, si no te amas, pues, todo va a ser negativo. Los pensamientos se vuelven acciones. Y no hay un trabajo como tal… un proceso como tal para perdonar. Yo creo que eso está muy en el corazón y en la mente. Y pues el amor que la gente te da y pedir ayuda, no al silencio, porque pues uno solo no puede salir de tragedias tan fuertes. Y de cualquier problema… todos tenemos problemas y uno necesita el amor de la gente y también brindar amor. Pero lo más importante es el amor propio, investigarse uno muy adentro, olvidarse del físico… eso es una parte prestada, eso se daña, pero realmente lo que llevamos es por dentro.

LL: ¿Tienes algún recuerdo de algún momento en el que hayas dicho realmente ya se me alivió el dolor y la rabia?

N: Sí. Eso es un proceso, como todo. No tengo un día así en el que me levanté y dije ya. Es un proceso que lleva tiempo, porque pues hay que ir soltando, poco a poco, y pues mentalmente pensando: vamos a salir adelante con mi familia. Voy a salir a delante. Me voy a hacer grande. No me voy a dejar hundir por ese hombre. No sé quién es ese hombre, no sé por qué hizo esto, pero no me voy a dejar destruir, y eso es un proceso muy largo que lleva su tiempo, y pues siempre lo he dicho, hay dos caminos en la vida; o te victimizas y te quedas con una vida desgraciada, acostada en tu cama maldiciendo el resto de la vida, o te levantas y te haces muy grande. Y pues afortunadamente escogí el camino que era.

LL: ¿La figura de este hombre se ha convertido en un fantasma para ti? ¿Qué te produce esa figura hoy en día?

N: Jonathan me produce lástima. Me produce pesar y lástima. No siento odio. Él ha tenido una vida muy triste, un karma muy fuerte. Es un pobre hombre que no tiene amor. Es una persona que nunca en su vida recibió amor, y pues ahí se ve; el abandono de su madre cuando chiquito lo llevó a volverse un monstruo. Pero no siento odio hacia él, siento mucha lástima. El pobre… pues no tiene familia, su familia nunca le ha hecho visita en la cárcel, a ningún juicio fue nadie a acompañarlo, ni siquiera un extraño, nadie. Pero pues, sí, fui como la elegida, no tengo ni idea, hubiera podido ser terrible, pero eso ya está en uno, y me paré y seguí adelante, y ya Jonathan es del pasado, ya se acabó, se cerró ese ciclo con él. Y pues que sirva de ejemplo para Colombia, que realmente se castigue, que sea una pena ejemplar. Pero yo en mi corazón, con Jonathan Vega… de pronto algún día, ir a la cárcel. Decirle… “bueno, qué hermano”. Jamás se imaginó lo grande que me iba a hacer. Yo creo que nunca se imaginó nada, como qué loco. Quién sabe ese hombre qué estará pensando, pero tampoco es mi problema. Tenaz estar en una cárcel por 22 años. Muy duro, pero es la única manera, realmente. Es castigando, uno no puede cometer, y meterse con la vida de otra persona porque sí. Ni hacerle daño a nadie y pues él me lo hizo, y está donde tiene que estar. Yo no sé cuántas vidas le falten a él para tener el alma tranquila, yo creo que son muchas las que va a tener que recorrer, muy fuertes.

LL: El dolor físico que tú has sentido, no solamente después del ataque, sino que después te dio esta enfermedad que le dicen la enfermedad del suicida. Siempre he pensado que el cuerpo de alguna manera es tan inteligente que logra como olvidar esos momentos para poder seguir adelante…


N:
No, pero ese herpes sí no se me olvida (risas). No. Me dio ese herpes, se llama herpes zoster. Esto le da a los que nos ha dado varicela, ese bichito de la varicela queda latente en el cuerpo y cuando hay una baja de defensas muy fuerte, o cuando entras en un estado de depresión o de angustia muy alto, ese bichito como que se despierta y se come las terminaciones nerviosas. Ese herpes puede dar en todo el cuerpo; a mucha gente le da en la espalda, en los senos, en muchos lados, en los brazos, pero el más fuerte es el de la cabeza, que es en el nervio trigémino, que es el que maneja el ojo, la boca, la nariz. Ese fue el que me afectó a mí. Fue tenaz. Yo no tenía ni idea que eso pasaba en la vida tampoco. Nunca había oído. Es más conocido como la culebrilla. Y entonces ese bichito se come las terminaciones nerviosas y haz de cuenta, es como un cable botando chispas. Entonces es como si te estuvieran poniendo choques eléctricos cada… cuestión de milésimas de segundo. Y entonces se me empezó a hinchar el ojo… No hay exámenes que descubran que es un herpes. Se nota porque sale un brote, pero duré tres días sin dormir, sin saber qué era en Urgencias del Simón Bolívar, porque no tenía la prepagada, una desjuiciada. Estaba solo con la EPS, pues porque la EPS me ha cubierto todo y me lo va a cubrir el resto de la vida porque es un decreto. Y bueno, pues ya el último día mi mamá dijo: “nos vamos para la Reina Sofía.” Y pues yo a la Reina Sofía no entro. Porque tengo un revuelto de sentimientos con esa clínica muy fuerte porque mi papá también casi se muere ahí, mi mamá también estuvo grave, mi papá estuvo como dos meses muy grave por negligencia de esa clínica también… y bueno, pues me fui para la Santafé, y ya, yo llegué a la Santafé y les dije: “me entrego, no puedo más… llevo tres días sin dormir, estoy delirando, no puedo del dolor.” Me hicieron mil exámenes en el Simón Bolívar porque pensé que era un tumor, porque sentía como si fuera un tumor, y me hicieron el TAC, mil exámenes, y no aparecía nada, todo perfecto. Hasta que mi mamá me empezó a consentir la cabeza cuando yo estaba en una camilla y empezó a sentir el brotecito. Entonces ahí les dijo a los médicos de la Santafé: seguro es un herpes. Porque a mi mamá ya le había dado. Y pues de una, hospitalizada otra vez una semana, se me bajó todo, salí con mucha rabia otra vez porque sentí como que retrocedí otra vez en todo el proceso que ya había avanzado, entonces pues me agarré con mi mamá, me fui de la casa, la pasé muy mal. Me fui a la casa de mi prima porque me la prestó porque se iba de viaje, pero la pasé muy mal. No podía ni siquiera pararme a hacer un jugo. Otros tres días sin dormir, no, fue súper fuerte. Le pedí a la psiquiatra que por favor me diera una pastilla de locos para dormir, que me durmiera tres días. Me la dio, no me funcionó. Y ahí pues descubrí que el amor lo salva todo. Me tocó llamar a mi mamá a decirle, ma, ya no puedo más. Entonces me recogió, y ya llegué otra vez a la casa a un estado de paz. Recibí otra vez el amor de mi familia, la sopita, no sé qué, y ya, pues ahí salí adelante. Afortunadamente no me duró tanto, porque hay gente que le dura hasta un año, hay gente que se suicida. Eso puede durar mucho. Hay curas, Aciclovir o Virex, que es lo que le dan cuando a uno le salen en la boca y pues me dieron mucho antibiótico y muchas pastillas, me sentí muy infectada. Con demasiados químicos en mi cuerpo, que eso también me tenía con mucha rabia, porque yo venía como en un proceso de limpieza, dejando cosas, entonces fue como otra vez volver a caerme y volver a pararme otra vez desde cero, pero bueno, la logré otra vez (risas). Pero no, ese dolor no se me olvida y eso puede volver a pasarle a uno. Queda ahí latente, hay que cuidarse anímicamente mucho.

LL: ¿Crees que hubo algún momento en el que te sentiste en estado de resignación con la vida?

N: Claro, en el Simón Bolívar recién me pasó todo, sí, cuando salí a mi casa también. Yo no duré tanto en el Simón Bolívar. Duré un mes y tres semanas. Jorge Luis le pidió el favor a mi mamá que me sacara, todavía estaba muy grave, pero que me sacara y me metiera en una cápsula en mi casa más o menos por las infecciones que hay en los hospitales. Afortunadamente no me cogió ninguna infección. Y sí, ese momento fue duro, cuando llegué a mi casa fue uff… (Silencio). Fue volver a mi casa, porque yo no dimensionaba qué estaba pasando y yo acababa de irme a vivir sola otra vez, había sacado mi apartamento, y el ataque fue a los cuatro meses. Entonces yo no quería que entregaran mi apartamento, pero mi mamá y mi exnovio y mis hermanos eran: “como que nos toca entregar las cosas.” Mi mamá pagó un mes más por ahí para tenerme contenta, pero ya después me exnovio me dijo: “no nena, toca entregar todo y pues nada, tú tienes que irte para la casa de tu mamá, tú no te puedes ir sola.”

LL: Has tenido buenos exnovios ¿no? (risas)

N: (Risas) Sí, yo soy bien amiga de todos mis exnovios. Bien amiga, sí. No tengo mala relación con ninguno, y han estado. Especialmente… Bueno, cuando yo viví en Inglaterra, yo me fui del 2007 al 2010, yo me ennovié con un alemán. Y él ha estado… ya es parte de mi familia.  Estaba súper firme, muy leal. Ha sufrido muchísimo. Le dio durísimo, como a todo el mundo, pero a él en especial le dio muy duro porque seguramente ha crecido en una cultura donde no pasan cosas de esas ¿sabes? Y bueno, pues sí, soy amiga de todos mis exnovios. Ahorita pues ando sola, contenta conmigo misma. Llevo ennoviada toda mi vida. Yo creo que es la primera vez que estoy de verdad sola, y quiero estar sola.

LL: Ahí es donde uno realmente aprende lo que no había aprendido estando toda la vida cuadrada…

N: Claro, porque uno siente miedo de la soledad y la soledad es deliciosa. Realmente si uno la valora y la conoce… Estar con uno es delicioso. A la gente le da miedo, por encontrarse con cosas que no quiere, que hay que encontrarse. Pero se necesita uno necesita su tiempo, necesita su espacio, sus decisiones.

LL: Enfrentar realmente la única relación que es verdaderamente importante que es con uno mismo.

N: Totalmente. Y pues he estado en todo este proceso y ha sido espectacular realmente. Ya hace cuatro meses otra vez me fui a vivir sola, saqué mi apartamento, ya saqué alas otra vez, porque pues yo me volví como un bebé otra vez, me tenían que hacer todo. Desde bañarme, alimentarme, vestirme, todo. Eso fue como un renacer. Un renacer completo. Reinventarme desde cero. Empezar desde cero.

LL: ¿Hoy en día qué te da miedo Nati?

N: ¿Qué me da miedo? (Silencio) Me da miedo el maltrato a los niños y a la mujer. Me produce un miedo terrible. Realmente me duele en el corazón y me produce miedo, me da angustia. Ver un niño maltratado, ver a una mujer maltratada… En silencio, que nadie la ayude, porque comparto todos los días con muchas mujeres que se acercan a la fundación que han pasado por situaciones muy graves, mujeres muy humildes que nunca han sido capaces de hablar. Eso me da angustia. Me da angustia cuando suena el teléfono y me llama alguna…

LL: ¿Qué has aprendido de ellas?

N: El coraje. La valentía. Mujeres muy duras. Madres de tres hijos, cabezas de familia, ciegas, que han sido rechazadas por sus hijos… Historias muy fuertes, me he sentado con todas y yo soy la voz, pero ellas son unas mujeres muy valientes que llevan muchos años así, completamente invisibles y en silencio y han salido adelante. Otras no, pero me han enseñado el valor de ponerse en los zapatos del sufrimiento de las otras personas.

LL: ¿Tú crees que la valentía, el coraje, la fortaleza, son característica que todos los seres humanos tenemos y que la vida a veces nos obliga a experimentarlos, o no todo el mundo tiene esa valentía?

N: Son formas de ser. Formas de crecer. Como lo educaron a uno. Pero pues claramente, sí hay personas más débiles y personas más fuertes. Sí las hay. Pero yo creo que con un poquito de amor se puede sacar a la gente adelante. Porque hay gente muy débil, claramente, hay gente que como espíritu, es mucho más débil. Pero pues todos somos capaces, o sea, la mente humana es capaz de lo que uno quiera, solo hay que aprender a usarla. Hay que usarla.

LL: ¿Qué sueñas de aquí en adelante para tu vida? ¿Cómo la imaginas?

N: Bueno me sueño… quiero viajar por el mundo dejando un mensaje como de valentía, de amor, de la historia de lo que me pasó. Mucha gente me pregunta ¿cómo lo hiciste? Pues es un camino y lo estoy haciendo. Me estoy preparando para volverme una conferencista y poderle dejar un mensaje a todo el mundo. Me gusta viajar, me gusta socializar, soy súper social. Y bueno, pues quiero dejarle un legado a Colombia que es la unidad de quemados. Construir la unidad de quemados. En eso estoy trabajando y la vamos a lograr. Yo creo que son muchos sueños pero me veo viajando mucho. Últimamente me han dado ganas de hijos, pero bueno… (Risas).

LL: Eso te iba a preguntar, de pronto no sé, casarte, tener hijos… ¿eso siempre estuvo en tus planes?


N:
Sí, seguramente.  El sentido de familia es importante. Me gusta. Siempre he sido muy familiar, y claramente sí, uno ya como de viejo,
pues tener familia ¿no? Uno solo ahí como que no… Tener un compañero, pero pues llevará su tiempo encontrarlo porque no es tan fácil. Y sí, sí voy a tener hijos, voy a tener hijos. Quiero de pronto congelar mis óvulos, ya tengo 36 años (risas). No, igual, a los 46 se puede tener hijos, uno no tiene ya tantas fuerzas de estar ahí agachándose, cuidando y criando, porque criar es duro, pero bueno no estoy cerrada. Si tengo hijos, rico, si no, pues tampoco me voy a… Pero en este momento tengo muchos proyectos por hacer que seguramente ahoritica un hijo me frenaría, pero llegará su momento. Tengo sobrinas por ahora (risas).

LL: ¿Tu familia cómo ha evolucionado en todo esto? Hoy en día ¿cómo los ves? ¿Más relajados?

N: Sí claro, pues mis papás al ver que ya otra vez como que cogí fuerzas y salí adelante, eso les dio mucha tranquilidad, igual que a mis hermanos. Ya todos estamos un poco más concentrados en la vida de cada uno porque pues, abandonamos todo ¿no? Ellos abandonaron todo por mí. Completamente. Todo, es todo. “Chao trabajo, miraremos cómo vivimos, no importa. Pero pues tenemos que salir adelante, tenemos que darle todo el apoyo a Natalia”. No me dejaron sola ni un segundo, desde el día cero estuvieron conmigo y con ellos conté.  Yo salía de mi casa a donde mi abuela y de donde mi abuela a mi casa, así destruida pero por lo menos para darme un aire y ver otra cosa. Me iba a donde mi abuela, porque todos los viernes ella hace un almuerzo. Entonces… todos… ya todos están… me ven y es: “cómo estás de divina”, porque pues ellos me han visto toda la evolución, entonces ha sido realmente increíble porque, pues yo no tuve cara. Yo no tuve cara,  vamos a hacer una exposición con mi hermano, un trabajo que estamos haciendo, y pues eso llevará su tiempo hasta que acabe todo el proceso de cirugías y reconstrucción. Pero sí, es fuerte, yo veo esas fotos del primer día y uff… este hombre es un artista.

LL: Ese primer momento cuando ves cómo habías quedado, ¿cómo lo recuerdas hoy en día?

N: No, terrible. Eso fue toda una preparación porque en los hospitales de quemados no hay espejos, las ventanas no tienen reflejos porque la gente se ve quemada y se bota. Lo hacen. Entonces tú no tienes nunca un reflejo… no sabes cómo estás. No te has visto. Yo sólo me vi el cuerpo cuando me hicieron la primera curación que me quitaron todas las vendas. Que fue terrible, ese día dije: “Oh Jesús. Me quemaron bastante, como que, ¿qué es esto?” Pero la cara no me la había visto. La cara me la vi una semana antes de salir del Simón Bolívar para mi casa. Porque me preguntaron, y eso es toda una preparación… Una psicóloga del Simón Bolívar que no pudo caerme más gorda porque no… Era como un tití ahí todos los días “bueno, vamos, vamos al espejo”. Y yo: “no, yo voy al espejo cuando yo quiera”. Me quería bajar por allá a yo no sé qué piso a que las dos fuéramos al espejo… le dije: “No. El día que yo me vea en un espejo lo único que necesito es a mi familia acá al lado.” Y pues ya llegó el día del espejo. El cuarto donde le hacen a uno las curaciones, que es una ducha la cosa más despedidora del mundo, es un cuarto muy chiquito, entonces entraron los médicos, la psicóloga, mi mamá y Camilo, mi hermano chiquito. Porque no cabíamos más. Afuera estaban mi papá, mi hermano mayor y mi exnovio, Daniel. Y no, pues sacaron el espejo, me desvendaron todo, y no, pues, yo dije “mátenme.” Yo le dije: “ma, estoy como un monstruo. Esto no tiene sentido”. Y ella me dijo: “Sí, estás como un monstruo, pero vamos a salir adelante.” Porque pues sí estaba como un monstruo. Mi mamá para qué me iba a decir mentiras si ya estábamos frente al espejo. Y no, pues les dije: “ya, véndenme, llévenme al cuarto. Dópenme. Quiero dormir y ya, no quiero saber nada”. Pero yo llegué a la casa y dije: “ma, no vas a quitar todos los espejos”… mi mamá sí quitó todas las fotos, pues porque no quería como tener recuerdos. Yo sí me di cuenta y le dije: ¿Por qué quitaste las fotos? ¿Qué importa?” Pero no quitó los espejos, y yo de una… Pues mi primer regalo fue un espejo que me dio mi tía. Un espejo chiquito de aumento, y nada, ahí empecé a conocerme, a perder el miedo, a las heridas, al dolor, a hacerme mis cosas, a jalarme los hilos, a jalarme mil vainas, le perdí el miedo totalmente y empecé a conocerme realmente a través de ese espejo y a aceptarme.

LL: Uno te oye hablar y es como una metáfora increíble, como si la vida te hubiera obligado a descubrirte de otra manera…

N: Sí, a reinventarme completamente. Eso nos toca a todos todo el tiempo. Uno tiene que evolucionar, y esa evolución está en reinventarse y seguir, y seguir… porque hay mucho, esto (señala el rostro) no lo es todo, hay muchísimo más, muchísimo más por explorar.

LL: Hoy en día tú cierras los ojos y ¿te acuerdas de la Natalia antes? ¿Te acuerdas de tu cara, de cómo te sentías antes?

N: Yo me miro y me veo en el fondo un poco mis rasgos. Sé que mi cara es diferente, pero estoy volviendo a tener un poco mis rasgos. Yo no es que me vea y tenga la imagen de la Natalia de antes. No. Esta es Natalia ahora. No es que me mire al espejo y se me venga la Natalia de antes. No. Es que no hay otra Natalia, soy yo. Yo no hablo con la de antes, porque no hay otra antes, soy yo. A veces me preguntan: ¿y tú hablas con la otra Natalia? Y yo me pregunto, ¿cuál otra Natalia? Soy yo.

LL: Nati y cómo es hoy en día una rutina tuya de vida. Te levantes y qué haces.

N: Me levanto y soy eterna… (Risas). Mentira. No pues, estoy trabajando con la fundación en temas de cerrar convenios, entonces estamos mucho en reuniones con entidades públicas y privadas… para cerrar convenios para tener comunicación directa, digamos cerramos ahorita un convenio con la fiscalía, ya tenemos convenio con la Universidad del Rosario que está prestando todo el servicio a través del consultorio jurídico, le está prestando asesoría a todos los sobrevivientes en cuanto a salud y al tema jurídico. Con el Ministerio del Interior, con la Secretaria de la Mujer, para que cuando realmente pase un ataque, se lo comuniquen a la fundación para nosotros poderlos asesorar porque es gente muy humilde que no sabe cuáles son sus derechos y ellos tienen todos los derechos, donde tienen que recibir completamente gratis, ininterrumpido e inmediato atención de parte del sistema de salud porque es un decreto. Es la ley. Y pues que realmente cojan a los victimarios, porque si no los cogen y no los castigan, van a seguir ocurriendo ataques. Siguen pasando ataques en Colombia. No han castigado al primero con la ley.

LL: ¿Pero por qué?

N: Hacen la investigación y frenan… Igual uno no puede meterse tampoco en eso, porque ellos tienen la reserva del sumario, que no pueden estar diciendo: “estamos en esta investigación y estos cuatro hombres están siendo investigados”. Uno ya ahí no puede entrar porque ellos tienen reserva de sumario, ahí no se puede hacer nada. Pero sí que el abogado realmente esté pendiente, por eso el consultorio jurídico está detrás de estos casos, pero yo realmente no he visto que castiguen a la primera persona.

LL: Con lo que has visto y con lo que has aprendido, ¿qué característica en común tiene un atacante?

N: Son temas muy pasionales. Obsesiones, casi siempre son relaciones amorosas. Porque también le pasa a los hombres, que las mismas mujeres queman a los hombres, o las mismas mujeres se queman entre ellas, bueno, entre nosotras. Hay mujeres que atacan otras mujeres por temas de celos, que le coqueteó a mi marido, la moza, son temas muy pasionales, obsesiones, celos, envidias… En Colombia les pasa a hombres y a mujeres. En países como la India o Bangladesh o Pakistán sólo les pasa a las mujeres porque es un tema completamente de machismo donde la mujer realmente no tiene ningún valor. Pero pues acá tampoco estamos muy lejanos ¿no? Porque Colombia es el país con más ataques de ácido per cápita. Está pasando hace mucho tiempo. Pero es por eso más que todo. En Inglaterra, los adolescentes se queman mucho, pero ellos callan mucho, pero pasa muchísimo. Y venden el ácido por cinco pounds y allá también es mucho por egos. Pero son temas pasionales, como países como Colombia, Bangladesh, Pakistán, Afganistán, Inglaterra… pasa en muchos países.

LL: Nati ¿qué tanto lloras hoy en día?


N:
Hace mucho no lloro ¿sabes? Yo creo que así como esas lloradas que me metía ya no, como que ya boté muchas lágrimas. Si lloro es a veces es por rabia. La injusticia me da rabia, la deslealtad me da mucha rabia, pero no, realmente no lloro hace mucho ¿sabes? Así que me acuerde de haber llorado… Bueno sí, cuando peleo con mi madre lloro. Que es normal ¿no? Yo creo que en cualquier relación madre-hija… Todas vamos a pelear en algún momento. Yo estoy segura de que si tengo una hija, voy a pelear con ella (risas). Yo estoy segura de que ustedes mujeres todas pelean con su mamá. Me da una cosa que me pone como a llorar, pero lloro y digo ya, no le voy a parar más bolas. Pero así que llore como de sufrimiento y depresión, no. Nunca he sido depresiva, afortunadamente, porque yo creo que donde yo hubiera sido una depresiva así terrible, nunca me hubiera parado de esa cama.

LL: ¿Sales de fiesta? ¿Has retomado la vida en todo sentido?

N: Ya totalmente, sí, ya otra vez en el ruedo (risas).

LL: ¿Cuál es la característica que más admiras en una persona?

N: La lealtad yo creo. Una persona leal es como el mejor… no sé cómo decirlo, pero sí una persona leal. Una persona leal es una persona que realmente se quiere. No anda con cuentos ni nada, no anda sorprendiendo, una persona leal es como es. La lealtad es bien importante.

LL: ¿En qué reencarnarías?

N: En una ballena (risas). Viven muy en paz, muy tranquilas. Son uno animales divinos. Comen plancton. Van ahí… (Risas). Son divinas. Ya en paz, tranquilas.

LL: Bueno, ya para terminar, ¿a qué le pones la lupa en tu vida?

N:  A ayudar a mucha gente que lo necesita, y lo puedo hacer. Ya pasé por lo más grave. Ya estoy del otro lado. Pero sí, a ayudar. Hay mucha gente que está en una situación TERRIBLE, de verdad, uno tiene que ser agradecido porque vivimos muy bien. Hay gente que está en una situación muy dura, familias, niños. Ayudar. Un granito de arena hace la diferencia.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Antonina Canal

#LaLupa, con Laura Anzola y Canal Capital: Bombardeamos a Antonina Canal Davila directora de la academia Prem Shakti con 32 preguntas que contestó sin dudar. LL: Anto ¿A que hora te levantas? AC: A las seis.   LL: La primera actividad de tu día. AC: Darle un beso...

Daniel Samper

Apenas Daniel Samper Ospina abre la puerta de su casa, preguntamos…

Christian Byfield

“Me dijo: Christian, usted se está vendiendo por plata y eso es todo…

Mercedes Salazar

Mercedes Salazar una exitosa joyera colombiana que ha desarrollado…

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Natalia Ponce de León | La Lupa Revista Digital
Natalia Ponce de León | La Lupa Revista Digital
Natalia Ponce de León | La Lupa Revista Digital
Summary
Natalia Ponce de León
Article Name
Natalia Ponce de León
Description
Natalia Ponce de León, nos cuenta sobre su infancia, sus sueños, su situación como victima de ataque con ácido y el proceso por el cual ha pasado.
Author
Publisher Name
www.la-lupa.com
Publisher Logo