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Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”
Marta Lucía Ramirez - Revista La Lupa

Marta Lucía ha estado cerca del poder desde muy niña. Pertenecer a la política nunca estuvo dentro de sus planes, pero el servicio, el aportarle a la sociedad siempre fue un pensamiento que la motivó. Trabajó desde muy joven en el sector privado pero la vida la fue acercando al sector público como Ministra de Comercio Exterior y luego, como la primera mujer en ser Ministra de Defensa de Colombia. Los que la conocen la describen como una mujer estricta, coherente, implacable y de convicciones claras. Es persistente con lo que se propone en la vida, amorosa y detallista. Le pusimos La Lupa a Marta Lucía para conocer esa mujer que ha luchado siempre por darles un espacio a las mujeres en el poder, que sueña con una Colombia mejor, y que aunque a veces siente frustración por su país, como ella dice, si la causa es Colombia, siempre todo valdrá la pena.


LL: Quería primero que empezaras devolviéndote a esos primeros años, a tu infancia cuando pensabas en lo que querías ser más adelante.

MLR: No, la política jamás estuvo dentro de mis sueños o dentro de mis planes. De hecho siempre he tenido una gran desconfianza hacia la política tradicional, hacia los políticos más bien. Siempre me molestaron mucho los operadores de la política. Siempre tuve claro que me gustaba el servicio público, el manejo del Estado, cómo uno puede ayudar a transformar una sociedad. Desde que estaba chiquita siempre oía las noticias, mi mamá era una mujer súper interesada por todo lo que estaba pasando en el país. Cuando yo estaba aprendiendo a leer, para practicar la lectura mi papá me ponía a leer el periódico y después me tocaba decirle qué había leído. Pero mi interés por lo púbico se manifestó cuando estaba en la universidad. Yo estudié derecho en la Javeriana y pues era una facultad donde teníamos un acercamiento permanente al Estado, al manejo del poder. En ese momento el decano era el Padre Giraldo, y él siempre nos decía que había que estar atentos al manejo del Estado porque ahí estaba la clave de cómo iba a evolucionar la sociedad. Después vinieron muchos años de experiencia en el sector privado, tuve la oportunidad de ser Ministra de Comercio Exterior, eso ya fue hace 18 años. ¡Yo estoy muy joven en el alma! Fui Ministra de Defensa con Álvaro Uribe hace 14 años, y después me cambió el chip porque me recorrí este país, porque vi lo que eran realmente los soldados, los policías, yo promoví el programa de desmovilización que tanto le ha servido a la fuerza pública. Ahí dije que quería aportar todo lo que sabía, mi capacidad de trabajo, mi experiencia adquirida, y tomé la decisión de pertenecer a la política.

LL: ¿Qué tanto miedo da enfrentarse a este mundo, pertenecer a él?

MLR: ¿Sabes qué pasa? Yo entré de una manera muy ingenua, pensando que si uno hacía las cosas bien, si uno era juicioso, si uno tenía un prestigio, porque venía de estar muchos años en el sector privado, fui asesora jurídica de Luis Carlos Sarmiento, fui presidenta de Anif, entonces dije bueno, tengo ya una carrera de créditos positivos, entonces pensé que iba a ser relativamente fácil. Fue muy difícil y sigue siendo difícil permanecer porque es que los operadores en los partidos políticos tienen un manejo de maquinaria que funciona a través de la clientela, es un monstro que se va alimentando de los beneficios que reciben del gobierno de turno. Entonces, cuando uno entra y no hace parte de ese sistema tratan de anularlo. Siento que eso me ha pasado a mí. Pero si uno tiene la vocación de servirle al país hay que tratar de hacer los cambios. Entonces, uno se bendice todos los días, saca fuerzas y dice estaremos hasta donde se pueda. Yo creo que lo importante, cuando uno está en la política, es que no se vuelva una obsesión el poder, sino que uno entienda que en el proceso mismo uno puede ir dejando un legado. No es solamente si uno llega a la presidencia, sino que el solo proceso tiene que dejar un legado y eso es lo que yo me he propuesto, y en esa medida pues se va también uno quitando aprensiones, temores.

LL: ¿Cómo hace uno para no dejarse embestir por el poder, los medios, el reconocimiento?

MLR: Yo tuve la fortuna de tener una mamá que fue una mujer sobresaliente, que siempre me guio muchísimo. Cuando yo estaba en la universidad muy jovencita, entré de 16, ella era la asistente de la presidencia de Seguros Tequendama, trabajó allá toda su vida, y pues mis papás me pagaban con esfuerzo una universidad tan importante como la Javeriana y yo empecé a trabajar a los 18 años de medio tiempo, haciendo una especie de pasantía en la superintendencia bancaria, entonces ahí empecé a conocer un montón de gente muy importante. Y mi mamá desde ahí me decía: nunca te dejes descrestar por el poder, nadie que está ahí tiene que descrestarte. Que te descresten las ideas, las acciones, el trabajo. Yo entonces hice la carrera rápido, me gradué y fui jefe de bancos a los 25 años, era una niña. Entonces citaba a mi oficina a los presidentes de todos los bancos, eran mayores, poderosísimos. Y mi mamá siempre me repetía que no me dejara sacar de mi sitio, que tuviera firmes mis convicciones, mi responsabilidad. Me recordaba que el cargo no era yo, que las arandelas no me pertenecían. No me pasa lo que sí veo que les pasa a muchos, que creen que si llegan a ser ministros, el ministerio son ellos. Cuando estuve en el Ministerio de Defensa me impresionó mucho, por ejemplo, que hubiera tantos desfiles militares, tanta cosa solemne, y yo he visto a los ministros hombres cómo sienten, como si todas estas tropas estuvieran haciendo un desfile para ellos. No se dan cuenta de que es parte de un rito, una solemnidad. Uno tiene siempre que tener clara la diferencia entre quién es uno y qué es el cargo. La misma que entró al cargo tiene que salir, ojalá creciendo interiormente, intelectualmente, pero no creyendo que se llevan los atributos del poder.

LL: Ser mujer y pertenecer a la política, me imagino, que no ha sido fácil. ¿Cómo hace uno para seguir siendo mujer, pero al mismo tiempo mostrar fortaleza en un mundo que sigue siendo machista?

MLR: Muy difícil, tengo muchas anécdotas. Por ejemplo, el día que me posesioné como Ministra de Defensa, la víspera y dos días antes me llamaba gente cercana a preguntarme que cómo me iba a vestir. Y yo les decía, yo nunca sé cómo me voy a vestir, yo lo sé cuando me levanto, abro la ventana y según el clima decido. La gente me recomendaba que me pusiera unos pantalones verdecitos que no desentonara con el uniforme de los militares y yo decía eso era absurdo. Yo soy una mujer, me encantan las faldas, y si una mujer llega a este cargo, yo era la primera, no puede llegar a parecerse a los hombres, tiene que marcar el contraste, cómo puede llevar lo femenino. Una cosa muy importante que hice fue incorporar un criterio que era la protección al ciudadano, es un concepto muy distinto, antes era la defensa de los grupos terroristas. Uno no puede cambiar su esencia. Entonces mantener la actitud femenina en ambientes de poder tan machistas, es muy difícil sobre todo porque si no te pueden atrapar entonces te tratan de destruir. Uno a veces oye mujeres que gritan, que se masculinizan, yo creo que eso es quitarle mucho al aporte que puede hacer una mujer en esta sociedad, yo creo que uno tiene que ser capaz de disputar escenarios con mucha firmeza, con carácter, siendo implacable, pero no saliéndose de su condición de mujer. Por ejemplo, hablando con gente de la academia, uno se pone a mirar y hay muy pocas rectoras mujeres de universidad. Entonces, claro que la mujer la tiene difícil en este país.

LL: ¿Y en el mundo en general no? Uno mira por ejemplo lo que paso ahorita en Estados Unidos. ¿Qué tan preparado está el mundo?

MLR: No está preparado pero tenemos que seguir dando la pelea porque las mujeres tenemos mucho que aportarle a la sociedad. Uno se pregunta qué le hace falta a esta civilización que hoy tiene supuestamente tanto, pero se ha olvidado lo más importante que es el ser humano. Y yo creo que el ser humano sigue siendo el mismo, yo creo que desde siempre, tenemos una parte afectiva, espiritual, familiar, de trabajo. Entonces creo que en eso las mujeres somos más cuidadosas que los hombres. En el mundo entero las mujeres que se enfrentan al poder, se enfrentan a una competencia dificilísima. Tu misma lo dijiste, en Estados Unidos por ejemplo, fueron tantos los mensajes descalificando a Hillary con por ejemplo que era una mujer corrupta, y bueno eso son puras estrategias, y no creo que ella sea una mujer corrupta. Pero entonces, hay que seguir dando la lucha. Nosotras que hemos llegado a cargos importantes tenemos la obligación de abrirles el camino a otras mujeres. Yo por ejemplo hice abrir la posibilidad de que las mujeres pudieran ser generales en la fuerza pública. Antes de mí eso no existía. Sentí que era mi obligación para que las mujeres que dieran buenos resultados, tuvieran esa posibilidad.

LL: Cuando uno está más expuesto al dolor o al sufrimiento también encuentra lo mejor de uno mismo. Qué es lo que más te ha sorprendido de ti misma.

MLR: Yo he tenido varios golpes pero también tengo que decir que he sido muy afortunada. Dios ha sido muy bueno conmigo, tengo una familia maravillosa, una capacidad de trabajo e intelectual y con eso me he abierto muchas puertas. Pero he tenido dos en particular, uno cuando estaba recién llegada al Ministerio de Defensa un día me dijo el comandante de las Fuerzas Militares; le quiero decir que su hija es un objetivo militar, ella en ese momento tenía 16 años, y estaba recién entrada a la universidad. Me dijo que no le podían dar seguridad y yo no entendía por qué, y me decían que en la Universidad de los Andes era difícil darle la seguridad necesaria. Entonces me dijeron que la sacara del país. Fue muy difícil porque no estábamos preparados para eso, es mi única hija, pero lo cierto es que uno no se iba a poner a jugar con su vida. Se fue entonces de Colombia, nos tocó buscar una universidad que no fuera costosa, porque aunque hemos hecho un esfuerzo no podíamos mandarla a la universidad de Yale por ejemplo. Entonces buscamos una universidad pública en España y le tocó irse sola. Yo realmente creo que todavía me estoy recuperando del trauma de sentir que en un momento determinado de mi vida me tocó pagar ese peso por hacer algo que creía que le servía al país. Después, más recientemente, la muerte de mi mamá, y cundo uno siente que se va uno de los seres más queridos se pregunta por el sentido de todo, uno está mucho más consciente de lo corto que es todo, de lo efímero, y eso me obligó a ser consiente de para qué es mi vida, cómo puedo ayudar a ser felices a otros. Uno con la muerte aprende, va desapegándose de muchas cosas.

LL: Has sido una mujer incansablemente trabajadora. ¿Ha habido algún momento en el que hayas querido escapar un poco de este mundo, salirte de él?

MLR: Sí, siente uno cansancio. En este momento siento eso, hay tantas luchas que hemos dado, y yo siento a veces que avanzamos dos pasos y retrocedemos uno y eso genera frustración. Ayer estuve en un foro por ejemplo, y se hablaba de las principales problemáticas del país, y yo pensaba, ¡son exactamente los mismos temas que tocamos hace 18 años, y eso ya debería estar hecho hace rato! Uno a veces siente, hombre, ¿vale la pena este esfuerzo? pero bueno hay que respirar profundo y saber que vale la pena, cuando la causa es Colombia vale la pena. Pienso que uno en la vida con su trabajo tiene que darle un sentido, que el trabajo de uno sirva a los demás, la sensación de que la vida es útil.

LL: ¿Una persona que te conozca, cercana a ti como te describiría?

MLR: Como una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.

LL: ¿Sufres con ser demasiado cuadriculada?

MLR: Sí, sufro, por ejemplo en el tema político, porque hay gente que me dice que no pelee tanto con los congresistas y yo digo no tengo la cintura para sentarme con alguien que veo que no ha hecho las cosas correctamente, que se ha quedado con recursos del Estado, que tiene gente contratada que son corbatas que le cuestan al país. Ahí soy cuadriculada. Soy muy solidaria, quiero mucho, me gusta servirle a la gente, darle a la gente, soy muy detallista. Me exijo mucho y exijo mucho a los que están conmigo.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

MLR: No, realmente es como la reflexión de pensar que la vida es un ratico, que la vida hay que vivirla con coherencia. Tengo la suerte también de que mis papás me inculcaron la fe en Dios. Tengo mucha fe y eso me da mucha fuerza. Invoco mucho a Dios en mi cotidianidad.

LL: La característica que más admiras y a la que más le huyes

MLR: La que más admiro, la rectitud y la disciplina, y el servicio. Le huyo a la gente lagarta. Porque he visto mucho de eso en la vida, desde muy chiquita estuve cerca al poder por mi trabajo y mis méritos y aprendí a desconfiar de esa gente.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

MLR: Yo creo que a las aptitudes, a las cualidades de la gente. Uno a veces ve gente que tiene cualidades y que las da por hecho, y yo quisiera ayudarle a la gente a agrandar sus fortalezas. Hay gente que le pone la lupa a los defectos de los demás, uno a veces es dado a exigir y a fijarse en el punto negro de la hoja blanca. Yo trato de ponerle la lupa a la cualidad.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

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¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

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“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

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“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

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“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

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“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

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¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

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“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

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“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Marta Lucía Ramirez - Revista La Lupa
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Marta Lucía Ramírez, nos cuenta sobre su infancia, sobre su vida en la política Colombiana y a que le pone la Lupa en la vida.
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