María del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida”
María del Rosario Guerra | La Lupa Revista Digital

María del Rosario es una mujer de convicciones firmes, disciplinada, metódica y amante de los retos. Esta característica tan suya ha hecho posible que, sin dejar de ser esposa y madre, asuma una tras otra las tareas más difíciles. Con una agenda que no da respiro reserva momentos únicos para su familia y sus espacios. La Lupa conoció a María del Rosario, más allá de su trabajo, de sus convicciones políticas o de sus proyectos para descubrir una mujer alegre, espontánea y profundamente agradecida.


LL: Bueno María del Rosario, queremos conocer un poquito de cómo fue tu infancia.


MRG:
Yo tuve una feliz infancia porque somos una familia grande de nueve hijos, seis mujeres y tres hombres y unos padres exigentes pero cariñosísimos y además por el lado materno una familia de 75 primos y por el lado paterno cerca de veintipico primos, entonces todas las reuniones nuestras eran manifestaciones. La navidad siempre fue un recuerdo maravilloso, siempre una gran familia reunida, nuestro año nuevo era siempre, cuando estábamos grandes en el Club Campestre con las presentaciones en sociedad de Sincelejo, y cuando éramos niños pues no hacíamos en la casa, pero siempre rodeada de mucha gente. Entonces fue una infancia muy feliz de mucha protección por nuestros papás. Mi papá y mi mamá duraron 64 años de matrimonio, o sea que era un hogar bien bonito y siempre ellos trataban de que fuéramos unidos de que fuéramos adonde los abuelos, donde los primos, donde los tíos, entonces de esa infancia uno siempre se acuerda. Muy femenina también, era la infancia de jugar a las muñecas, de jugar al cocinado que decíamos, nos compraban los chocoritos, en mi casa eran gratis (risas). En mi casa había un patio, entonces hacer el sancochito de paloma, que hacer el cocinado, nosotros teníamos y siempre hemos tenido un grupo de personas que nos sirven en la casa y ellas hacían parte de nuestra familia, ellas y sus hijos, entonces digamos que fue una infancia sana, en familia de unas amigas especiales, mucho en fincas, y mucho alrededor de esos valores cristianos, esos valores del servicio de atender a los más necesitados, de ayudar, o sea que yo tuve una infancia maravillosa y siempre recuerdo a los primos y esas grandes amistades que todavía conservo y esas personas que trabajan con nosotros.

LL: ¿Qué tal tener seis hermanas, cómo es eso?

MRG: Mira son seis hermanas maravillosas para mí que he estado en la vida pública por muchos años ellas han sido mi gran apoyo y digamos como ese rato de alegría, para mí no hay nada más rico que sentarme a tomarme un café con alguna de mis hermanas y echar cuento. Por supuesto mucha pelea, la pelea porque me cogiste esa camisa, o porque me cogiste el moño. Cada una de nosotras tenía una niñera para que nos peinara porque teníamos los pelos largos y para que nos acompañara. Mi mamá siempre nos cuidó, entonces cada una tenía su niñera y ellas nos peinaban y nos organizaban, eso no faltaba la pelea “que me dijiste, que cogiste, que una cosa.” La delicia de tener una familia grande, de compartir en una familia grande, pero también la de aprender a aceptar al hermano, a ser paciente, a ser respetuoso. Mi papá y mi mamá eran supremamente exigentes en que no nos mal tratáramos, en que no dijéramos malas palabras, que nos tratáramos como hermanos entonces ahí aprendimos mucho a ser tolerantes y a ser respetuosos, fue un gran aprendizaje.

LL: Y en ese momento cuando niña, cuando chiquita, ¿qué te imaginabas ser, ¿qué querías ser tú?

MRG: Mira, lo primero que quería ser era profesora, porque yo de niña tenía un tablero y unas sillas y en el garaje de mi casa tenía mi escuela y le enseñé a leer y a escribir a dos de nuestros empleados, el celador y mi niñera, que no sabían leer ni escribir, entonces los sentaba ahí, no solo a ellos si no a un grupo más de gente, entonces yo siempre quise ser profesora y Dios me dio la dicha de que he sido profesora universitaria ya por más de veinte años, siempre lo soñé. Y lo segundo yo siempre me vi destacada en la vida pública.

LL: ¿De verdad? ¿Es algo con lo que naciste?

MRG: Sí, siempre. Siempre me vi como una persona que estaba para el servicio en lo público, pero en ese periodo también yo tuve una gran inclinación por la vida religiosa, yo fui educada en el colegio en Sincelejo por monjas, y luego llegamos a Bogotá y por monjas también españolas de la comunidad del Santo Ángel y yo tenía una inclinación especial por la vida religiosa. En algún momento quise ser religiosa hasta que conocí a mi único novio y hoy marido, y ya en ese momento el tocó mi corazón y mi vida, y la verdad es que le dije “ay Dios mío ayúdame, ilumíname” y bueno mi vida no era ser religiosa, pero si tener un hogar y dentro de ese hogar también dar testimonio de vida cristiana.

LL: ¿Cuántos años tenías cuando te enamoraste esa primera vez?

MRG: 17 años.

LL: ¡Chiquitica!

MGR: 17 años, fue mi primer novio y me casé a los 19 años estando en quinto semestre en la universidad. Duramos de novios dos años y siete meses, fue un noviazgo muy bonito porque fue un noviazgo donde yo todavía estaba en el colegio, en sexto de bachillerato, él ya estaba terminando universidad y fue siempre como una compenetración en la parte académica, entender él que yo todavía tenía restricciones de salir en mi casa porque era muy niña, pero a la vez comenzar a abrirme a la vida universitaria. Mis primeros dos años de universidad fueron de novia hasta que me casé en quinto semestre.

LL: ¿Cómo es casarse tan chiquita?

MRG: Hoy es increíble, hoy nadie lo puede pensar. Yo me acuerdo todavía cuando él le habló a mi papá que quería casarse, él me propuso matrimonio al mes de haberme conocido y mi papá le dijo “¡ni se le ocurra! Ella todavía ni se ha graduado de bachillerato.” Un hombre excepcional con el que Dios me bendijo, un hombre no solo respetuoso y amoroso sino también con una visión de familia y de hogar, entonces ese era su propósito y no tenía afán, mientras lo pudiera lograr no tenía afán, entonces me esperó hasta que ya a juicio de mis padres y de él ya yo tenía, digamos, toda la madurez suficiente para afrontar lo que era el matrimonio, ya lo podía hacer.

LL: Ahorita hablabas que, desde chiquita, desde niña, soñaste con pertenecer a la vida pública, con ayudar, te veías necesariamente en la política o cómo te veías tú, te soñabas allá más adelante, ¿cómo te imaginabas?


MRG:
Yo vengo de una familia donde por el lado materno han estado vinculados a la política desde mi bisabuelo y por el lado paterno, mi papá estaba en la política. Entonces yo lo que vi en mi casa, era el servicio a la comunidad, el estar permanentemente visitando a los municipios, en reuniones, hablando con la gente, haciendo brigadas de salud, acompañando al que necesitara, entonces eso lo vi y lo viví en mi casa y sentí un amor inmenso por esa labor de servirle a los demás. Segundo, mi abuelo, que era un inmigrante libanés llegó de 12 años huyendo precisamente de la guerra en el Líbano, se vino con su mamá y su única hermana. A pesar de que era un hombre con muy poca educación porque cuando llegó a los 12 años tenía una educación básica y no hablaba español, siempre estuvo muy preocupado por lo que se vivía en el Líbano y lo que fue la discriminación de ser inmigrante todavía, entonces con él también aprendí un poco de la importancia que era poder estar en las esferas de toma de decisión. Yo tenía claro que yo lo quería hacer siempre en instituciones ya fuesen académicas o públicas desde las cuales yo pudiera aportar a través del conocimiento. Entonces yo siempre me vi en el ejercicio de lo público, cuando hablo del ejercicio de lo público no significa necesariamente en un cargo público, porque fíjate, cuando tú estás como estuve yo, en una universidad de decana, de vicerrectora en la Universidad Del Rosario, ahí estaba yo en lo público, estaba proyectándome desde un campo de una institución privada sin ánimo de lucro, pero sirviendo a la comunidad.

LL: Y no en la política necesariamente…

MRG: Y eso no era política. Mis primeros cargos en Planeación Nacional, que fue un cargo maravilloso, planeación de rehabilitación, fueron cargos que estaban en lo público sin que estuvieran en la vida política. Hasta que ya Dios me fue llevando en este camino en el que estoy hoy. Pero lo que sí tenía claro era que yo no me había formado para ser mediocre, sino para servir, para aportar y para destacar. Porque yo sí creo que es importante que uno se destaque en lo que haga, y destacarse no quiere decir aparecer en los medios y los periódicos, sino en lo que tú piensas, lo que tú analizas, lo que tú opinas, que sirva y sea valorado y se proyecte, eso es. Para mí siempre es muy importante, era y hoy ha sido muy importante que mis opiniones tengan un peso un valor.

LL: Tu trayectoria ha sido larguísima, has trabajado en un montón de ámbitos como decías ahorita, no solo público sino académico, también de la política y has podido destacarte en un montón de cosas. ¿Qué características crees que tienes tú, María del Rosario, que son las que te han permitido lograr todo eso?

MRG: Lo primero, la disciplina yo soy supremamente disciplinada, esto quiere decir que tengo un método para hacer mis cosas, que soy una persona que a lo que me comprometo lo hago y lo trato de hacer con excelencia buscando siempre calidad, entonces la disciplina ha sido fundamental. El segundo tema, mis convicciones éticas y mi formación cristiana, uno no le da valor, pero yo en todo aspecto de mi vida trato de transmitir siempre esos valores, esos principios que son fundamentales. Tercero, la formación académica. Yo tengo claro que si yo no me formo con lo mejor desde el punto de vista académico difícilmente puedo contribuir y puedo destacarme, por eso en cada momento yo estoy leyendo, yo estoy preguntando, yo estoy tratando de hacer cursos y por eso yo he hecho unos esfuerzos. Yo terminé mi carrera casada, yo hice mi primera maestría en Universidad Cornell, casada, yo hice mi maestría en Harvard, casada gracias al gran apoyo de mi marido, yo siempre he tenido claro que tengo que ir combinando esos aspectos: la disciplina, los valores, los principios éticos y los valores cristianos. Voy a decir por qué el tema de los valores cristianos, porque en los valores cristianos está la honestidad, está el respeto, está el amor por los demás, está la verdad en lo que uno hace, entonces eso es lo que yo también les quiero transmitir en conocimiento, y está la formación de que definitivamente si las personas son mediocres, si las personas no estudian pues eso se ve en la vida pública, uno lo sabe, hablan bobadas. El cuarto aspecto que es fundamental es que lo que tú hagas lo hagas con cariño y transmitas ese cariño, que la gente sienta que a ti no te cuesta sino que lo haces con amor, eso es muy importante y eso es parte de dar, de poder dar de ti, de poder escuchar, de poder ser sencilla, ese es otro tema la sencillez, o sea uno en la vida pública tiene que ser sencillo porque es que tú estás compartiendo con tanta gente que pone en ti los ojos y pone en ti la esperanza, entonces lo que tienen que encontrar es una persona receptiva una persona amable, una persona dispuesta a escuchar.

LL: ¿Cómo hace uno para no deslumbrarse con el poder que le da la vida pública o la política o el Senado?, ¿cómo hace uno para mantenerse siempre con esos principios?


MRG:
Sabiendo que es efímero. Primero sabiendo que es efímero yo siempre me he puesto como un principio de que “que rico que a María del Rosario Guerra la saluden estando en el Senado, de ministra o caminando por la calle y lo hagan con cariño” siempre le digo a mi gente “que rico que el día de mañana cuando ya no esté en esto y vaya caminando digan: allá va María del Rosario, ¡Hola María del Rosario, ¿cómo estás?” y no que digan “allá va esa señora deshonesta, antipática, incompetente” yo siempre lo tuve claro y eso no es lo que yo quiero. Yo quiero que digan allá va María del Rosario, una persona que me atendió, que me trató bien, que estudió el tema, que fue correcta, que buscó siempre hacer las cosas honestamente, eso, eso lo tengo presente y como esto es efímero siempre lo tengo presente y fíjate que yo hoy, yo duré cuatro años que salí del ministerio y mucha gente me seguía tratando con el mismo cariño y el mismo respeto porque uno no puede usar los cargos para beneficio personal ni puede creer que los cargos son de uno, y mientras te den ese cuarto de hora aprovéchalo para hacer las cosas bien, para trascender y para dejar una huella, para que el día que tú salgas la gente te siga tratando igualita con el mismo respeto y con el mismo cariño.

LL: ¿Cuál dirías que es el cargo o el trabajo que más te ha retado, que más te ha obligado a aprender, a informarte más, que más te ha retado como persona?

MRG: El Senado.

LL: ¿Por qué?

MRG: El Senado ha sido un gran reto. Primero, porque en el caso mío, he tenido los medios de comunicación, me han llamado mucho me han invitado mucho a participar y siempre piensan que uno debe saber de todo entonces le toca a uno estudiar, si bien yo soy economista, a un periodista no le importa que tú seas economista, tú debes saber, si estás en el congreso, tú supuestamente debes saber de relaciones internacionales, debes saber de derecho, entonces ha sido un gran reto mantenerme actualizada dentro de las limitaciones que uno tiene, porque también hasta donde uno sabe que puede ir hay temas, por ejemplo, del derecho que yo no puedo hablar porque no tengo el suficiente bagaje ni profundidad para hacerlo y prefiero ahí reconocer y decir, “¿sabes qué? yo de ese tema no te puedo profundizar porque no lo conozco o no lo he estudiado.” El Senado en ese sentido ha sido un gran reto para mantener uno en esas respuestas permanente a las exigencias de la comunidad y de los medios de comunicación. Entonces ese para mí ha sido el más retador desde el punto de vista de la presencia pública.

 LL: ¿Qué ha sido lo que tú más has promovido desde el Senado a través de proyectos de ley de tu partido, lo que más has tratado de luchar dentro del Senado?

MRG: Hubo tres temas desde un principio que yo dije tengo que tratarlo, un primer tema es el tema de la clase media colombiana. Nosotros siempre en Colombia estamos acostumbrados a mirar a los muy pobres y ver cómo contribuimos a mejorarle las condiciones a los muy pobres o simplemente ver cómo están los que tienen unas condiciones socioeconómicas muy buenas que generan mucho ingreso, los que tienen unas condiciones sociales excepcionales, pero se nos olvida que Colombia ha comenzado a expandir su clase media. Y ese es un gran grupo de personas que está entre los que ganan de 10 a 50 dólares al día, y ahí es donde están las personas que están yendo a la universidad, ahí es donde están las personas que están tratando de adquirir su vivienda, su carro, comenzar a escalar en su nivel de vida, son esos jóvenes profesionales que se están abriendo, entonces una de mis grandes preocupaciones ha sido generar proyectos de ley que tomen consideración para que los beneficie o para que no los afecte. El segundo grupo, yo vengo de una región que es el caribe colombiano, de un departamento que es Sucre donde definitivamente hay una problemática compleja en temas como la corrupción, en temas de erosión y manejo de costas, en temas de carencia de acueducto y alcantarillado de calidad. Entonces también me he preocupado mucho de poder hacer y de traer a la esfera de la agenda pública esas carencias de esa región que es de todo mi corazón y mis afectos. El tercer tema digamos que siempre lo tuve como un tema prioritario, es un tema que le duele a todos los colombianos, los servicios públicos, entonces me ha preocupado mucho el tema no solo de acceso, sino del costo. He hecho debates y proyectos de ley en el tema de peaje porque es un servicio que pagan los usuarios de las carreteras, el tema de debates en el caso del costo de la energía el Electricaribe, el costo al acceso al gas domiciliario ahí también he estado muy atenta.

LL: ¿Qué ha sido lo que más gratitud te ha dado en toda tu trayectoria, lo que tu hayas dicho, de lo que más orgullosa te sientes de haber logrado?

MRG: Son muchos, porque yo diría que he tenido unas bendiciones maravillosas de Dios, y son muchos porque yo lo primero lo que he hecho me ha gustado y es lo que he querido y he sido feliz, yo no he tenido un solo trabajo que diga eso no era lo que yo quería. Mira, yo fui feliz en Planeación Nacional, fue una escuela para mi excepcional, el PNR fue un conocimiento de la realidad del país como ningún otro, luego de ahí pase al Fondo Financiero de Proyecto de Desarrollo que fue mirar lo que es la importancia de la pre inversión para los grandes proyectos de desarrollo, de ahí pase a Colciencias y ahí valore lo que es el conocimiento para el desarrollo y fuera de eso ese potencial de mentes que tiene Colombia, subutilizadas y que si pusiéramos a tantos colombianos que están investigando en el campo médico, en el campo de la física, de la química, de la matemática, de la educación y les pusiéramos atención, Colombia tendría un salto significativo, luego el ministerio para mí una manera de estar al frente de uno de los sectores de mayor futuro como es el sector de tecnología, de la información y de las comunicaciones. Ahora el Congreso, o sea que yo no tengo si no gratitud con la vida, gratitud con Dios de que me ha puesto siempre, ojo y digo esto, yo nunca lo he buscado siempre me lo ha puesto yo nunca he pedido que me nombren en nada, nunca, a mí me han escogido y gracias a Dios, yo siempre le he dicho Dios mío ponme donde tú quieras que yo esté porque esto no es para vanidad personal, esto es un servicio a mi patria y para darle gloria a Dios. Yo soy una persona que he tratado siempre de, en ese sentido, transmitir mi gratitud por lo que he tenido y lo digo. Inclusive en el Senado, yo nunca le pedí al presidente Uribe nómbreme, estando en Majagual, Sucre, en un taller programático de pronto se paró y dijo “María del Rosario va a estar en la lista del Senado, va a ser la candidata del Senado por Sucre” yo me quedé así, nunca se lo pedí ni nunca le pedí ser ministra, entonces también yo solo tengo gratitud de que todo lo que he tenido lo he disfrutado porque hay mucha gente que tiene los trabajos por necesidad no por gusto ni por placer, yo no, yo los he tenido los he disfrutado me han encantado y en muchos la remuneración económica es poquita, pero para mí no es que no la necesite, pero no ha sido lo fundamental, lo fundamental es todo el aprendizaje que he tenido y todo lo que puedo contribuir desde donde he estado.

LL: Por eso lo has disfrutado. ¿Cómo has hecho para sacar adelante a tres hijos con tanto trabajo?


MRG:
Bueno, son tres hijos varones y mi marido, y yo primero tengo que decirles que tengo mi red de apoyo como digo yo, ¿quiénes son mi red de apoyo? Mi red de apoyo son mi servicio doméstico, porque para que a uno le ayuden también a que su casa le funcione bien tiene que tener personas que le colaboren, las personas que yo he tenido en estos tantos años de mi vida profesional para mí han sido una ayuda invaluable, por eso las quiero mucho, les agradezco mucho, porque han sido un gran apoyo, yo he podido viajar, yo he podido trabajar, yo he podido llegar tarde y yo sé que mi casa la tienen bien, atienden a mi esposo, a mis hijos, en ese sentido he tenido una red de apoyo. Mi segunda red de apoyo son mis hermanas que sobre todo cuando mis hijos estaban chiquitos yo le decía a mi hermana mayor “ay muñe tu por qué no me ayudas con esto, por qué no me lo llevas con esto” siempre un apoyo. Mi hermana mayor ha sido la que me ha apoyado mucho yo por eso le tengo… a todas mis cinco hermanas mujeres las quiero profundamente, pero como las que han vivido aquí, tengo dos que viven en Santa Marta, han sido las que más me han apoyado, porque mi mamá vive en Sincelejo, entonces mi mamá no ha podido directamente acompañarme en este tema, ella ha sido apoyo espiritual y moral desde donde está. Y mi tercera red, definitivamente es mi marido, porque es que sin él yo no lo hubiera podido hacer, es que yo he hecho todo casada. Primero tiene su confianza en mí, su motivación a que yo haga las cosas, su comprensión y su paciencia, entonces yo creo que es un hombre que yo todos los días digo Dios mío bendícelo y gracias, porque realmente él ha sido mi gran soporte. Siempre dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, en mi caso yo tengo un gran hombre apoyándome a mí.

LL: ¿Cómo hace uno para mantener un matrimonio durante tantos años?

MRG: Lo primero es la ternura, para nosotros la ternura es fundamental, el diálogo, ese compinche que no puede uno perder de los temas, el respeto, el buen trato, yo nunca he sabido lo que es una levantada de voz ni del uno ni del otro, la fidelidad ha sido muy importante también, y saber que esto es un proyecto de vida y que es de largo plazo y que no es desechable, y que aquí nos une no solo una relación de pareja sino también un sacramento, que su nombre lo dice es sagrado y que tiene la bendición de Dios. Ese ha sido nuestro motor.

LL: ¿Qué te ha dado miedo en la vida?

MRG: Me ha dado por supuesto, echaría mentiras si no les digo que me ha dado miedo fracasar, no acertar y por eso siempre pido al Espíritu Santo discernimiento, yo no tomo una decisión sin invocar al Espíritu Santo, no tanto por el fracaso como tal, sino porque mi decisión afecte a otros, eso siempre ha sido una de mis preocupaciones, el fracaso el no acertar ha sido una preocupación y pues que todo este esfuerzo, todo este trabajo al final no deje una huella, no trascienda también eso me preocupa porque yo creo que uno en la vida tiene que trascender.

LL: ¿Cuál es el defecto al que tú más le huyes?

MRG: A la impaciencia, yo soy impaciente porque me gusta hacer las cosas ya, rápido, entonces ese es uno de mis grandes defectos, es la falta de paciencia. Y a la imprudencia, la prudencia hay que buscarla muchísimo porque a uno en la vida pública le pican mucho la lengua, entonces uno tiene que controlarse tiene que sopesar sus pensamientos y sus palabras y ahí la prudencia es fundamental. Esos son dos temas que yo trabajo mucho y pido mucho. ¡A veces se me sale la piedra, a veces llega un momento donde uno explota por eso es que pido la prudencia porque en esta vida pública a ti te pican, te puyan para que saques el mal genio, para que respondas, para que cometas una falta, y ahí es donde yo pido esa prudencia mucho!

LL: ¿No te cansas a veces de este ritmo de vida?

MRG: Sí, sí claro. Me canso y no hay mayor descanso que estar aquí en mi casa o en la finca, pero también tengo que decirles que trato de dejar los domingos para la familia y los momenticos que ya pueda uno sacar, pero también sé que esto es tan corto, o sea el Congreso son cuatro años, tengo que tratar de optimizar el tiempo vivirlo y al máximo servir en ese periodo. Sabía que el ministerio era un corto periodo, entonces como son periodos tan cortos no tengo mucho tiempo, si quiero dejar huella tengo que hacerlo intensamente, entonces yo soy intensa (risas) eso es un poquito lo que más mis hijos me critican, que su mamá es intensa, pero intensa es esa impaciencia ¿sabes? porque siento que no puedo darme el lujo de esperar mucho tiempo, entonces yo arranco muy temprano y es todo el día dándole y cuando termino, eso sí, termino y hago mi sueño profundo, mis 3-4 horas que duermo profundo porque termina uno físicamente, y sobre todo el cansancio intelectual.

LL: Eres una mujer, me imagino, muy organizada y muy metódica en tu casa también, no solamente en tu trabajo.

MRG: Sí, por eso decía lo de la disciplina, yo trato de ser muy disciplinada con horarios con tareas y actividades, yo trato también en lo que yo no puedo hacer de buscar quién me apoye, tengo un tema y es que yo trato de rodearme de gente muy buena y muchos jóvenes, entonces también los oriento mucho para que ellos se empoderen y me ayuden. La disciplina va asociada con el orden y ténganlo por seguro, yo no me creo la más inteligente, hay gente mucho más inteligente que yo, pero a mí me ayuda mucho esa disciplina que me hace ser persistente, insistente y resistente, como decía Churchill.

LL: ¿Qué te gusta hacer en los ratos libres?

MRG: Son pocos, hay unos ratos que me gusta dejar para mi embellecimiento personal, me fascina, me encanta que me den un masaje corporal, me fascina ir a mi peluquería porque cuando a uno lo peinan y le hacen sus uñas se siente como nuevo, entonces me encanta dar un ratico para mi embellecimiento personal, eso siempre lo saco, sagrado. El resto de tiempo me siento a leer aquí en mi casa, a oír música, me encanta compartir con mis hijos y mi marido en la finca, entonces camino, tenemos una siembra de feijoas, camino las matas, arreglo las flores, me encanta sentarme a conversar con mis amigas que han sido mis amigas de infancia y de universidad, entonces me encanta reunirme con ellas o hablar con mis hermanas cosas sencillas, es que la vida es de esas cosas sencillas. Yo soy de poca vida social, pero cuando tengo la posibilidad de hacer vida social la hago.

LL: ¿Qué es lo más duro que te ha tocado a ti en la vida en general, que te haya tocado sacar fuerzas, armarte de valor?

MRG: Dos momentos, cuando mi hijo menor casi se me muere cuando tenía 9 meses que le dio una neumonía severa típica y lo entraron a hacerle una broncoscopia y él estuvo muerto, fueron 22 días de atención y tensión permanente, y cuando a mi hijo mayor le dieron una apuñalada por robarle el celular. Fueron dos momentos porque es ver tus dos hijos de tus entrañas en peligro de muerte, pero en las dos tuve una fortaleza maravillosa de Dios y la protección de la virgen. Esos fueron dos momentos muy difíciles para mí.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera o algún lema de vida que te acompañe?

MRG: Sí, digamos son dos: “es más feliz el que sirve” y “se gana más, se logra más con turrones de azúcar que con cucharas de sal”.

LL: ¿Cuál es tu talón de Aquiles?

MRG: Mi corazón, porque muchas veces le pongo demasiado el corazón a las cosas. A mí, por ejemplo, ver a una persona que pide mi ayuda un necesitado, a mí eso me da un golpe duro en mi corazón, entonces yo en eso siento un talón de Aquiles, ¿en qué sentido? En que yo es a darme y darme y eso no se puede dar siempre, si bien siempre hay que servir, pero hay que saberlo hacer. Entonces yo creo que un talón de Aquiles es que a veces soy muy generosa y el exceso tampoco es bueno.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

MRG: Muchas cosas, todavía me faltan mucha cosa. En lo familiar, pues todavía en esta labor de ver a mis hijos consolidando sus relaciones si son de pareja, de pareja, me gustaría mucho también poder acompañarlos y motivarlos a hacerlo, ese es un tema. Siempre he querido impulsar una fundación que ayude de un lado a los adultos mayores, yo tengo una sensibilidad por los viejitos, y otra por los niños para ayudarlos a salir del vicio, de la vagancia eso lo tengo pendiente ahí, algún día podré hacer mi fundación para poder atender a estas poblaciones que son poblaciones vulnerables, y por supuesto en la vida pública yo sé que todavía me faltan cosas.

LL: ¿Te arrepientes de algo?

MRG: Muchas veces me he arrepentido de palabras o comentarios que he hecho sobre personas y que después digo Dios mío me equivoqué y he pedido excusas, pero siempre me quedo mortificada. Quedo mortificada porque si hay algo que uno tiene que cuidar es no lanzar juicios y en la vida pública la gente le trata de calentar mucho el oído a uno con comentarios que no son ciertos y uno no puede entonces con el primer comentario salir a juzgar. De eso sí me he arrepentido varias veces y por eso he estado también trabajando mucho de filtrar un poquito lo que la gente le dice porque la gente se aprovecha entonces el uno le dice una cosa, el otro tal, entonces tratar de depurar esa información.

LL: ¿A quién admiras?

MRG: A mi madre primero, porque es una mujer que concibió 11 hijos y tuvo 9 y a todos nos educó bajo a unos principios cristianos de amor, de respeto maravillosos, y por supuesto a mi padre que fue su compañero, o sea, ellos para mí son un ejemplo de admiración. A mi marido, porque es un hombre que siempre tiene la palabra correcta, la actitud que siempre debe ser, un hombre ponderado no se deja sacar de casillas fácilmente yo eso lo admiro mucho. Si ustedes me preguntan adicionalmente a personas cercanas a mí, yo admiro mucho al presidente Uribe porque tiene tres virtudes, primero su paciencia para escuchar a la gente, segundo, su sincera disposición a compartir con la gente, y tercero su capacidad de comprensión y análisis de los temas, realmente tiene una mente brillante.

LL: Bueno María del Rosario, ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?


MRG:
A que las cosas se hagan bien, una de mis mayores banderas es luchar en contra de la corrupción porque yo creo que ese es el cáncer de nuestra sociedad, entonces le pongo mucho La Lupa de que cuando las cosas se hagan se hagan correctamente respetando la ley y los principios. Pongo también mucho La Lupa a que no se afecte a nuestra niñez y juventud porque cuando tú le metes la droga, cuando le metes alcohol, abusos, maltrato, se están deteriorando, eso que yo viví que fue una infancia y una juventud feliz, con dificultades claro, a mí me regañaron y me pegaron, pero es que eso hace parte del tema, pero lo que no puede ser es que ya desde los ocho años nuestros niños ya no juegan, nuestros niños no comparten no socializan sino que ya están metidos en la droga, en el alcohol en la agresividad están metidos en pandillas. A eso le pongo yo mucho La Lupa. Y, por último, yo le pongo La Lupa al buen trato entre las personas, yo soy una enemiga de aquellas personas que verbalmente o que físicamente maltratan.

 

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Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

María del Rosario Guerra | La Lupa Revista Digital
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María Del Rosario Guerra
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María Del Rosario Guerra
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María Del Rosario Guerra, nos cuenta sobre su infancia, los sueños que tenia al crecer y su matrimonio a una corta edad.
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