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Juan Felipe Samper

“Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere”
Juan Felipe Samper | La Lupa Revista Digital

La música siempre fue parte de la vida de Samper. Con los años se dio cuenta de que quería que la música no solo fuera parte de su vida, sino que fuera su vida misma, y así fue. Empezó en la banda Sin Animo de Lucro, y después de muchos años decidió lanzarse como solista. Para él, el camino de la música está lleno de altibajos, y toca enfrentarse a peleas internas para no perder la convicción de que se puede seguir adelante. Es apasionado, terco, sensible, determinado, y eso precisamente es lo que le ha permitido mostrar en su música su mejor versión. La Lupa conoció a Juan Felipe, un incansable perseguidor de sus propios sueños.


LL: Bueno yo quería que empezáramos devolviéndonos a ese momento en el que tú descubres que te fascina la música, que esto es lo que quieres hacer.


JS
: Mira, yo no tengo un momento exacto en el que dije: ‘la música es’. Desde siempre estuvo conmigo. Entonces mi papá siempre tuvo una batería en la casa y un órgano, un organito como de iglesia. Yo no lo podía tocar. Lo tenía súper prohibido, él se iba para la oficina y me decía: ‘no puedes tocar eso’, pero yo llegaba del colegio y me ponía unos audífonos que tenía él, obviamente con un discman en esa época y empezaba a tocar batería sobre eso. Me gustaba mucho sentarme en el órgano y tratar de sacar melodías que me sonaran familiares… la música siempre estuvo ahí al lado mío. En electiva en el colegio empecé como baterista. Siempre como hobbie, nunca como algo que yo dijera: ‘profesionalmente quiero hacer esto.’ Lo mío era el fútbol. El fútbol era mi gran pasión y eso sí yo moría y mataba por el fútbol.

LL: ¿Pero sí te imaginaste como futbolista en algún momento?

JS: Tampoco, pero era como la gran pasión así absoluta digamos toda la primaria. Y en octavo, yo creo que ese es el momento en el que sí hay como un click, había unos amigos que empezaron a tocar guitarra muy bien, otro que era un bajista muy bueno, y armamos una primera banda donde tocábamos The Offspring, Blink-182, Metallica, y ahí fue que empecé yo a decir como: ‘Juepucha, qué nota, o sea, esto es muy rico.’ Hicimos nuestro primer concierto en un bar, creo que costaba mil pesos la entrada, una cosa así. Éramos muy chiquitos. Ese día de ese concierto en el bar yo me tomé mi primera cerveza en la vida. Y la sensación que me dio estar en el bar y tocar, yo creo que eso fue lo que determinó que empezara a meterle con más fuerza. Pero te digo que no hay un momento específico porque igual me gradué del colegio y empecé a estudiar derecho. Yo como que no tenía tan claro que quería ser músico, pero la vida me fue empujando –y eso espero que no se interprete como que no tuve poder de decisión– sino que la vida me fue como diseñando el camino, y me fue diciendo “hermano es por acá, es por acá, es por acá”. Me fue como empujando, y empujando y empujando. Después vino “Sin Ánimo de Lucro”, llegué cuando ya la banda estaba armada, cuando ya acababa de salir “El Parrandero” y yo creo que ahí fue que yo dije: “No, pues, me voy a dedicar a esto y me encanta.”

LL: ¿Y qué tan difícil es tomar esa decisión? Porque siempre había sido una cosa paralela, pero decir: “bueno, no, ya no va a ser algo paralelo, sino que realmente es lo que voy a hacer en la vida.”

JS: Mira yo tuve la fortuna de tener un papá publicista, súper liberal en su pensamiento, que siempre me apoyó y me dijo: “sea lo que quiera”. Y yo le veo un problema grande hoy en día (como todo tiene un beneficio, también tiene problemas) el hecho de que te digan, “sea lo que usted quiera” te pone una responsabilidad muy grande sobre tu vida. Entonces lo que te digo, fui como bendecido con la oportunidad: gracias a Dios pude escoger, pero fue muy difícil darme cuenta de que realmente lo que quería era ser músico, porque cuando vienes de una familia tradicional, y sobre todo una sociedad tan tradicional como la nuestra, ser músico en el momento en el que yo llegué a la universidad, no era visto como una profesión respetada, y que la gente te dijera, y todavía me pasa, que hay papás que te dicen: “oiga y ¿usted vive de la música?”. Entonces yo creo que a uno se le va llenando ese ruido social, y eso es lo que no te permite seguir desde el principio tus sueños. Hoy en día yo digo: “Juepucha, yo debí haber empezado mucho más chiquito enfocado y totalmente entregado a clases”. Por ejemplo, hasta la universidad yo fui todo empírico. Todo lo aprendí en la casa, todo lo aprendí tocando, tenía un teclado, tenía una guitarra e iba sacando los sonidos y ya en la universidad, obviamente; “venga mijo que la cosa es así.” Pero bueno, lo que te digo, gracias a Dios tuve la gran fortuna de que me apoyaran, me dijeran: “listo, sea esto.” Pero yo fui el que tuve el problema, yo internamente fui el que me demoré mucho en decidirlo. Como te digo, empecé a estudiar derecho.

LL: Ahorita decías eso, que es una fortuna, y también en un punto se vuelve un problema. Digamos que la generación de nuestros papás estudiaba administración porque era lo que tocaba y como que no le echaban mucha cabeza a la cosa, pero cuando le botan a uno la pelota de decir, Qué quiere ser usted en la vida, es cuando toca pensar un poco. ¿Qué crees que fue, o ha sido lo más difícil de todo ese proceso?


JS:
Lo más difícil de todo ese proceso, es esa pelea interna que tienes contigo. Y la pelea interna se vuelve un poquito: “les voy a mostrar que sí se puede”. Me entiendes, se vuelve un poquito: “bueno, pues tomé esta decisión, les voy a demostrar a ellos y a mí, a todo el mundo.” Se vuelve una cosa muy difícil y yo tengo un cuento ahí especial, y es que la mamá de un amigo mío era la decana de estudiantes de la Universidad de los Andes y un día me acerqué a la oficina de ella a preguntarle alguna cosa, porque yo tenía que ver si seguía en derecho o me pasaba a música, y le dije: “María Cristina, si antes de los 25 años a mí no me nominan a un Grammy, yo me retiro de la música.” Hoy en día digo: “Qué bestia. Por Dios. Cómo hace uno eso.” Pero mira cómo fue la vida de bacana conmigo y en el 2009 estuve nominado a un Grammy, entonces fue muy lindo, fue muy chévere, y fue como ir consiguiendo esos objetivos que te planteas, lo que te digo, para demostrarle a los demás, para demostrarte a ti, para estar feliz con lo que estás haciendo, fue muy importante ir cumpliendo cada una de esas metas que me puse: obviamente una era grabar un disco, después tocar en no-sé-dónde y lo conseguíamos, lo que te digo del Grammy, tuvimos mucha fortuna con Sin Ánimo de Lucro, muchísima fortuna en su momento. Entonces todo eso, más que la alegría y el reconocimiento, digamos la parte del ego de decir: “qué nota que pasó esto”, es más la reafirmación de que vas por el camino correcto. Y yo creo que seguir los sueños, con todo y lo romanticón que suena, siempre va a ser válido y siempre va a ser lo más chévere. Yo creo que los papás, ahorita que hablábamos de eso, cuando les decían: “usted tiene que estudiar esto y es esto”, tenían la posibilidad de justificarse después en la vida: “Es que a mí me tocó. Es que a mí me tocó esto, es que a mí me tocó lo otro.” Y lo mismo pasa hoy en día, y con cualquier decisión que tomes ¿no? La gente, y en general todos, buscamos mucho la justificación en algo. “No, es que estoy en un trabajo que no me gusta.” Pero el reto que tiene la música es que te dedicas a lo que realmente quieres. O sea, si estás ahí es porque realmente lo quieres, y yo creo que eso es lo lindo y lo difícil a la vez.

LL: Cuando tú ya decides tomar este camino, ¿Qué era eso que tú te soñabas con llegar a hacer? ¿Cuál era ese objetivo allá lejos que uno siempre tiene cuando empieza?

JS: Mira, mi gran objetivo era poder tocar mis canciones y que la gente coreara esas canciones, yo creo que ese era el fondo total como de uno decir: “Uy qué nota, ¿cómo se sentirá eso?” Había muchos más, conocer ídolos musicales, tocar en ciertos sitios, ganarse ciertas cosas, pero sobretodo, te tengo que confesar, que el gran sueño – y ese no se ha terminado – es pasar a la historia de la música de nuestro país, y de la música en general. Como que la gente se voltee en unos años, mis nietos, qué se yo, y que puedan decir: “Uy qué nota el legado que dejó este man en la parte musical.” Ese siempre ha sido mi sueño y yo trabajo sobre todo pensando en eso.

LL: ¿Cómo definirías el concepto de éxito? ¿Cuándo decir “esta persona realmente lo logró”?

JS: Esta carrera me ha enseñado a diferenciar qué es el éxito y qué no lo es. Entonces yo creo que todos como sociedad hemos crecido pensando que el éxito es la plata, y lo material que puedas reunir con base en algo que estés haciendo y creo que ese no es el éxito. El éxito es cuando puedes estar satisfecho con lo que te propusiste, cuando puedes estar absolutamente positivo y definido en el sentido de: “yo me propuse esto, lo logré y lo logré como lo quería lograr.” Muchas veces uno no está detrás de plata, muchas veces uno está es detrás de hacer una canción impresionante. Y hay canciones impresionantes que has hecho, entonces yo creo que el éxito es casi un estado mental, es casi un estado interno, propio de cada uno y es muy personal.

LL: Hubo algún momento en el que tu dijeras: “No, realmente yo no voy a seguir, quiero tirar la toalla, esto me quedó grande, no puedo más.” ¿Cuáles, así puntuales, recuerdas?

JS: ¡Hubo muchísimos! Mira, hubo un concierto que hicimos en Villavicencio con Sin Ánimo de Lucro, no me acuerdo en qué año fue, debió haber sido por ahí en el 2010, en donde todo salió mal en el escenario. Todo. Y es muy fácil que las cosas salgan mal en el escenario. Uno como audiencia no se da cuenta de todo el proceso que hay detrás, pero ese día en particular tuve un problema con los in-ears, que son esos audífonos que se pone uno acá (señala oreja) pa oírse. Paré el concierto, literal. O sea, dije: “por favor necesitamos cinco minutos más.” Bajé al camerino, y los del grupo me decían: “hermano ¿qué le pasa?” Y yo: “qué pena con ustedes, pero es que no puedo, no puedo. No sé dónde estamos, no sé dónde va la canción, y la situación me está ganando.” Entonces nos tomamos cinco minutos, volvimos a la tarima, y re-abrimos con una versión de Sólo por tenerte, yo sólo en guitarra como para re-afianzarme otra vez con lo que estaba pasando… No pude. No pude. Como que la situación te sobrecoge. Y entonces cuando me bajé de la tarima, fue horrible, llamé a amigos, a familia, a decirles: “yo definitivamente no sirvo para esto, esto a mí me puede, yo soy muy nervioso, yo soy muy ansioso, no voy a seguir en esto”. Ese es solamente uno de los momentos. Hay momentos en los que salen canciones, y digamos que la respuesta del público no es la que tú te esperabas y te dices: “¿Para qué? ¿Para qué hago esto?”. Cuando te comparas con amigos de tu generación o algo así tú ves que muchos de mis amigos son hoy en día vicepresidentes, gerentes, no sé qué, y todos me dicen a mí: “¿Usted por qué hace lo que hace?” A mí me encanta hacer lo que yo hago, es decir, mi motivación no es ser vicepresidente de nada, no me interesa, no lo envidio nada, absolutamente nada. Pero cuando te comparas con ellos, a veces dices, pucha, sería más fácil uno en vez de estar en estas, poder estar acá, o si yo hubiera hecho esto, hubiera hecho lo otro… Esta es una carrera de muchísimos altibajos y te va como fortaleciendo en lo personal mucho, mucho, mucho. Te va moldeando. Todas, al final del día, son carreras para la vida, pero esta te enfrenta mucho con tus convicciones, con tus creencias, con tu capacidad de aguantar. Todo el tiempo te está retando en ese sentido, entonces eso es lo que yo le veo de chévere a la música.

LL: ¿Qué es lo que tú has descubierto de ti mismo en esta carrera?

JS: Que soy más terco de lo que creía. Considerándome súper terco, soy re contra terco ahora. Me he dado cuenta de que soy súper pasional. Si no me apasiona, no muevo un dedo por eso. Sea lo que sea, ni obligado. Desde chiquito era así, pero la música me ha demostrado aún más eso. Y que no hay límites en verdad para uno. Que tú puedes soñar: “Dios, quiero conocer a Juanes”. Que en su momento, cuando yo era chiquito lo veía inalcanzable, y pues, terminé conociéndolo como: “Quiubo, qué más mucho gusto. -Ey, qué más parcero.” O hacer cosas con productores que te soñabas, o hacer tú mismo música que no pensabas que eras capaz de hacer. Entonces pues ha sido muy chévere, el reto es muy chévere, es como estar subiendo todo el tiempo la balanza, y es como: ¿A dónde quieres llegar?

LL: ¿Tú crees que los sueños, o las metas que uno tiene van evolucionando también? Es decir, no es que uno tenga un punto al que quiere llegar, sino que tal vez cuando llegas a ese punto ya tienes otra meta. Y miras, no, esa que tenía atrás pues no era realmente…


JS:
Estoy convencido de eso. No sé si tú has visto la ponencia o el discurso que dio Jim Carrey en una universidad que ahorita se me olvida, donde entre otras cosas dice: “espero que todo el mundo pueda conseguir lo que siempre soñó, para que se den cuenta de que esa no es la respuesta.” Y dice, “yo soy un ejemplo de eso.” Yo creo que las metas siempre son variables, y siempre van cambiando porque uno siempre quiere más. Yo creo que ese es exactamente el motor de la vida y lo que te lleva a evolucionar. En todos los sentidos. Eso no quiere decir que no te fijes metas, simplemente van cambiando, y cuando llegas, no es que no fue lo suficiente, sino que dices: “juepucha, ahora lo que viene es esto.” Cuando nos nominaron al Grammy, yo nunca había tenido tanto dolor de espalda en mi vida sentado ahí esperando a que saliera esta vieja diciendo quiénes eran los ganadores de cada premio, y recién pasó eso… el premio anterior, para contextualizar toda la idea, se lo ganó Luis Enrique por Yo no sé Mañana, y Luis Enrique pasó y dijo: “llevo 22 años esperando este momento.” Y yo en ese momento tenía 23, 24 años. Y yo decía: “Juepucha, o sea…”, no es un tema de que haya como una línea del tiempo en donde a tal año te ganas eso, sino que dije: “Pucha, es muy difícil esto, hay que trabajar, hay que trabajar, hay que trabajar”. Ya estaba cumpliendo un sueño con estar nominado, ya era increíble estar nominados a mejor disco del año en esa categoría, entonces la siguiente meta fue: “listo, nos vamos a ganar uno.” Y ahí estoy, eso es parte de las motivaciones.

LL: Cuando eras parte de Sin Ánimo de Lucro, ¿tú sí te proyectaste mucho tiempo más ahí? O pensabas que de pronto era algo de paso. Es decir, ¿te imaginaste que lo que está pasando ahorita contigo, que vas a lanzar tu próximo sencillo, era lo que realmente querías? O la vida nuevamente te dijo: “No, no era por ahí.”

JS: Mira, yo creo que cuando empecé con Sin Ánimo de Lucro, empecé como tanteando el terreno. Porque no era una banda que hubiera creado yo, no era necesariamente una música que me apasionara del todo, que yo dijera: “Wow, qué rico. Empezar a hacer tropipop.” Y en la mitad del camino dije: “esto es mi vida entera”, por la familia que encontré ahí, porque éramos unos partners todos, absolutos, hermanos. Cuando tú tienes una banda, compartes todo el día. Toda la vida, absolutamente toda la vida. Más que la familia, es impresionante, porque terminas haciendo locuras y las haces con ellos. Es decir, con la familia, con los papás, hay ciertas cosas que escondes. Con estos NADA. Esto era una hermandad absoluta. Y vivimos cosas muy buenas. Cuando empezaron a suceder tantas cosas buenas, y cosas positivas, discos de oro, giras, y de alguna manera todo lo que te soñaste en principio y todos esos objetivos que cuando empecé decía: “yo quiero esto, yo quiero esto” y se empezó a cumplir, de esto se va a tratar mi vida. Y yo creo que por ahí en el 2010, incluso lo hablábamos nosotros unos con otros, decíamos: “Esto es. ¿Cómo se va a acabar Sin Ánimo de Lucro?” Y se acabó.

LL: Y ¿qué fue lo que pasó exactamente? ¿Por qué se acabó?

JS: No tengo ni idea ¿sabes? No tengo ni idea. Yo creo que… lo que tú decías: la vida está en constante cambio, las personas están en constante cambio, y cambian los objetivos y cambian las metas. No todos queríamos seguir haciendo el mismo tipo de música. Se juntaron muchísimos factores: la diatriba contra el tropipop. De un momento a otro era cool no oír tropipop. Era cool decir que odiabas el tropipop. Sin Ánimo de Lucro era una banda súper representativa del género. Creo que éramos muy chiquitos y muy inmaduros en ese sentido para decir: “pues acá estamos y acá nos quedamos haciendo esto.” Algunos querían seguir haciendo rock, otros querían hacer pop, otros querían que las canciones de ellos tuvieran más acordeón. Y fue como un coctel que simplemente hizo que cada uno dijera, ya.

LL: ¿Y hoy en día con ellos cómo es la relación?

JS: Pues bien, hay una distancia obviamente que se ha ido acrecentando con los años. Al principio seguimos siendo muy unidos y nos llamábamos: “¿Cómo va? ¿Qué canción va a sacar? ¿Qué necesita de mí? ¿Cómo le puedo ayudar?”. Hoy en día sigue esa actitud, pero ya no nos hablamos. Mira cómo es la vida de chistosa. Pues ya no es… ya no hay esa hermandad. Esto era salir los viernes, íbamos todos, las novias eran amigas de todos con todos, esto era una familia literalmente. Y ahora es muy poco lo que hablamos. Muy poco.

LL: ¿Y te da nostalgia eso?


JS:
Sí, obvio, me da muchísima nostalgia. Hay cosas que me… (Suspira). Yo soy súper sensible, y súper sentimental y, por ejemplo, la primera vez que fui a Estados Unidos a trabajar, o sea, a tocar… como una película que repites cada vez: “con ellos vinimos acá, y comimos acá, y esa tarde que firmamos el contrato en este Delys, y me senté ahí…” Y eso sigue pasando. Entonces cuando vas a otro país, o a otra ciudad, o a otras cosas, sigue pasando eso, sigue pasando que te acuerdas de esos momentos y da mucha tristeza que ya no estén pasando más.

LL: ¿Qué tanto miedo te ha dado asumir esta nueva etapa en tu carrera?

JS: Yo creo que muy poco. Yo creo que muy poco miedo, como todos: preocupaciones, pero no miedo. Yo siento que el miedo lo vuelve estático a uno y ese no ha sido mi caso. Yo no veo hacia adelante y digo: “Juepucha ¿qué voy a hacer? ¿Cómo voy a hacer?” No. Para nada. Al revés, he tratado como de gozármelo y decir: “bueno, ¿con qué voy a salir?” Hay momentos de preocupación, todos los que quieras. De muchísima ansiedad, antes de salir uno con una canción se hace muchas expectativas, muchas ilusiones, trabajas durante mucho tiempo, le inviertes mucha energía, es como tener un bebé literalmente y esperas que las cosas salgan bien, pero no es miedo, es solamente mucha ilusión.

LL: Después de esto, si tú no cumples tus expectativas, ¿Qué piensas que puedes hacer?

JS: Dedicarme al trago (risas). No, yo creo que viene un momento muy duro, de pensar qué hiciste mal, de cambiar un poquito el producto, eventualmente tiene que salir bien. Pero como todo, es susceptible de que salga mal. Y ya de hecho me ha pasado con un par de canciones que no se han cumplido las expectativas de venta o de audiencia y es difícil. Es muy difícil por lo que te digo, te sientas y dices: “bueno, ¿ahora qué?” ¿Ahora qué? Porque es que no es solamente darte el gusto de darte una canción. La canción es un producto y tú eres una marca. Es difícil eso también, que no te había hablado de eso: Samper es mí marca. Cuando tú eres presidente de Sprite, o lo que sea, pues es un producto el que estás ofreciendo y le quitas más gas, le subes más gas, le pones un poquito más de color, pero acá es: “Uy, se dejó el bigote”. No, entonces me dejé el bigote y empieza a llover en Twitter: “Ey, hermano, ¿qué hace?” Estaba en una entrevista, te cuento ahí de pura anécdota el viernes pasado en una emisora. Y entonces ponen en Twitter: “Nos está acompañando Samper, ¿qué canción quieren que toque?” Y obviamente pues salía el tag de la emisora, y el tag mío, o sea, llegaban a las dos partes. La primera canción que me pedían que tocara era: “Córtese ese bigote tan inmundo” (risas), entonces, es muy chistoso, y lo que te digo que tienes que aprender a manejar es que la marca eres tú y hay que asumirlo. Mi Instagram es el de una marca. Es personal, pero es una marca. Cuando sacas una canción, te duele mucho porque tú eres esa canción. No es una canción que escribieron para ti, es tuya. Y tú nunca vas a querer sacar una canción que sea: “hice la canción más mala del mundo, espero que les guste”. Tú nunca vas a sacar una canción diciendo: “hice lo peor posible”. Eso no pasa.

LL: ¿Cómo describirías tú en este momento tu sello? ¿Qué es lo que estás haciendo, cuál es tu estilo?

JS: Qué pregunta más difícil. Mira, yo siento que yo he sido muy auténtico, tanto en la temática de mis canciones, soy súper romántico, pero tengo contenido social en lo que hablo. Por ejemplo, la primera canción que saqué en mi proyecto de solista se llama Volver a empezar. Y reunía todo. O sea, volver a empezar con mi carrera, volver a empezar yo en mi vida, reinventarme, pero la canción en sí fue escrita para los desmovilizados y para la integración entonces se llama volver a empezar por eso. Yo siento que esa es mi gran identidad. Yo me dedico a esconder mensajes dentro de mis canciones, creo que mi voz es diferente, creo que es particular, y mis influencias, yo soy un tipo que se considera un poquito degenerado, en el sentido de que no tengo un género. No me gusta que me encasillen. Peleo… no te imaginas las peleas que tengo con managers porque me dicen: “pero ¿cuál es su sonido?” Y yo les digo: qué importa. Qué importa. O sea, por qué tenemos que estar todo el tiempo detrás de decir: “es que Samper es el representante del vallenato.” No, o sea, no es ni el del vallenato, ni el del tropipop, ni el del rock. No. Yo quiero hacer música que me guste y con la que me sienta bien. Y creo que esa es mi identidad. Yo creo que todos sufrimos un poquito de eso, nos gusta tener la comodidad de saber exactamente… cómo encajonar cada cosa y organizarla. Creo que se nos ha enseñado eso desde chiquitos: Esto es esto, esto es esto, etc. Y por eso buscamos que la gente sea así: “Ah, no, la politóloga que hace esto, y esto” pero podrías hacer muchísimas más cosas.

LL: Aparte de hacer música, ¿qué es lo que más te gusta en la vida?

JS: Mira, jugar fútbol… soy hincha de Santafé a muerte y todavía juego fútbol todos los fines de semana. Ya me rompí el ligamento cruzado, ya tuve reconstrucción de rodilla y sigo ahí. Hasta que me dé el cuerpo voy a seguir jugando fútbol. FIFA. Juego Play Station todo el día.

LL: Es el símbolo hombre absoluto ¿no? Fútbol, música, nintendo, o sea…

JS: Tal cual, me dedico a eso. Y obvio, oír música… ir a cine. Me encantan las películas. Soy súper cinéfilo. No soy tan buen lector, pero disfruto mucho los libros que leo. Soy súper familiar, me gusta y realmente me siento bien cuando estoy con mi familia.

LL: Eso te iba a preguntar. ¿Qué papel ha jugado tu familia, más allá de que tu papá siempre te apoyó?

JS: Han sido absolutamente claves todos. No sólo mi núcleo familiar más íntimo mi mamá, mi papá y mi hermana, sino la familia en general. Todo el mundo ha sido muy especial conmigo. Y como te digo, soy súper familiar entonces yo les consulto todo. Absolutamente todo pasa por siete filtros familiares antes de que pase algo. Me gusta oír el feedback de ellos, me gusta que sepan en qué estoy, y me gusta compartir con ellos también su vida, estar muy al tanto de qué es lo que pasa con ellos.

LL: ¿Te proyectas más adelante casado?

JS: Mucho más adelante. Mucho más adelante (risas), no pero claro, quiero tener una familia, quiero tener hijos, pero no es el sueño principal. No es que yo diga: “uy, me está cogiendo la noche, me voy a casar”. No.

LL: ¿De qué te arrepientes?


JS:
Me arrepiento de muchas cosas. Siempre pensé que era un tipo… chiquito en el colegio yo decía: “no, yo no me arrepiento de nada, yo me voy a morir y…” porque hay una cosa, y es que le tengo mucho miedo a la muerte. Es mi mayor miedo. Entonces yo decía: “El día que me muera, si existe la reencarnación y llega este man a preguntarme bueno, qué, ¿lo mando otra vez? No. No tengo nada más que vivir, fresco. No me arrepiento de nada, déjeme acá.” Eso era como lo que yo pensaba bien chiquito. Y hoy en día creo que sí me arrepiento de muchas cosas. Me arrepiento de haber sido muy vago en el colegio. No fui problema, pero fui muy vago. Me dedicaba mucho a estudiar música. A tocar guitarra, capaba clase todo el día, llegaba tardísimo al colegio, era una bestia, llegaba 9:00 o 9:30 de la mañana. Mal. Horrible. Me quedaba dormido en clase… Era bien vago, era bien, bien vago. Me arrepiento de eso porque era una gran oportunidad la que tenía ahí. Como de parar más bolas, como de disfrutármelo más. No sé por qué lo veo en retrospectiva y me arrepiento. Me arrepiento de algunos errores con mujeres, porque creo que las cosas se pudieron haber hecho diferente. Yo creo que uno… uno está en constante cambio y está sobretodo mejorando cada vez más. Me arrepiento de relaciones que tuve. Me arrepiento de peleas que tuve. No de peleas de puños y eso, sino de enfrentamientos que hoy en día digo “eso no tenía ningún sentido de nada.” Tal vez me arrepiento de que se haya acabado Sin ánimo como se acabó. Y tal vez me arrepiento de haber lanzado una canción en una época cuando lo debí haber hecho en otra. Pero no lo veo como: “Dios, ¿por qué?” No. Creo que es un aprendizaje. Simplemente un aprendizaje y ya.

LL: ¿Lloras mucho?

JS: Soy súper fácil para llorar. Pero lloro por bobadas. Como que me queda muy difícil llorar por cosas importantes. Con eso no lloro tanto, pero lloro con Toy Story 3. No puedo cuando le regalan los muñequitos a la niña al final, no puedo, no puedo con eso (risas). Lloro solo y no mucho. Es más como lagrimita como de que me duele, pero no de llorar berreando.

LL: Si yo le pregunto a un muy buen amigo tuyo qué tiene para decir de ti, ¿qué crees que diría?

JS: Yo creo que diría que soy súper apasionado, súper desaparecido, o sea, súper… no sé si sea tanto ingrato, porque no es ingratitud, sino que como tengo una vida tan diferente a la de mis amigos más cercanos, ellos tienen un horario y unas cosas… te dirían que soy bastante desordenado. Sin ser cierto, pero te dirían eso. Te dirían que soy bastante incumplido, lo cual tampoco es cierto. Dirían todo lo que no soy. (Risas). No, me la montan mucho porque alguna vez les quedé mal, pero no soy eso. Y yo creo que te dirían que soy un tipo súper leal, súper entregado a la amistad. Estoy siempre para ellos y yo siento que ellos también están para mí. Te dirían exactamente eso.

LL: ¿Tienes un carácter fuerte? ¿Podrían decir que eres un tipo bravo?

JS: No, no. Para nada. Yo creo que dirían que soy un tipo súper tranquilo. Yo no peleo casi nunca. Casi nunca me altero. Yo soy muy de debatir, pero no es de pelea y creo que eso te dirían ellos.

LL: ¿Quiénes han sido tus referentes en la vida, en la música, pero sobretodo en la vida en general?

JS: Mira, yo creo que mi abuela materna, que se murió cuando yo tenía 13 años, fue muy especial. Durante esos 13 años y en adelante, idealicé un poco a esa persona y es como un referente bien claro de quién quisiera ser por el recuerdo, por la memoria que se genera en los demás, una persona muy linda con todos, súper cariñosa y yo trato de ser así con la gente que está conmigo. A nivel musical… me encanta, admiro, ayer lloré (ahorita que me preguntabas si lloro mucho), viendo una película que se llama el Reporte de John Lennon, que es el reporte sobre su muerte. John Lennon para mí es un dios absoluto por todo lo que logró: por su activismo político, por la manera en la que componía, por la música que hizo, por el referente indudable musical que es junto a The Beatles, y de ahí se desprenden varios por ciertas cosas: por ejemplo, Queen siempre va a ser uno de mis más grandes ídolos; a nivel Colombia, Carlos Vives por una gran parte de lo que hace, me parece. No necesariamente por su música, sino por una cantidad de cosas alrededor de él, me parece que es un maestro y una persona a la que uno tiene que apuntarle. Juanes también me parece que hizo cosas impresionantes, y de muchos colegas acá, a nivel musical, sí hay cositas que yo les admiro mucho a todos y que quisiera repetir.

LL: ¿Qué tan difícil es hacer música en Colombia realmente?

JS: Yo creo que hacer música donde sea es muy difícil. Que lo pongas en Colombia sí tiene un valor adicional, y es que Colombia carece de cultura en el sentido de que no estamos acostumbrados a admirar el arte. Así mismo, como no estamos acostumbrados a eso, nosotros no tenemos acá palacios, o centros de oír música. Sólo en México tienen el Auditorio Nacional, el Lunario, aquí no tienes espacios para ir a conciertos. Muy pocos. No tienes canales de distribución. Tienes una única emisora de rock, que es Radioactiva. El gobierno ha tratado de poner Radiónica, pero sigue sin posicionarse tan duro. Pero igual, son solo dos canales, imagínate sólo tener dos canales. En comparación con Estados Unidos, si tú haces blue grass, si haces pop, si haces baladas, tienes todo lo que quieras y tienes una audiencia ahí esperando por eso, porque se han enfocado en eso. Entonces hacer música en Colombia es muy difícil porque primero, no tenemos la cultura, segundo, no tenemos los canales, y tercero, nos encanta la rumba. Si no nos hace rumbear casi que no funciona. Si no nos hace sacar una botella de aguardiente y perder la cabeza, es muy difícil que eso trascienda. Y te lo digo con conocimiento de causa porque tuve una banda que se dedicaba a eso, y después tuve un proyecto que no se dedica a eso, entonces he vivido los dos lados. El Parrandero donde tú fueras pegaba y después haces una canción que sea un poquito más elaborada, que tenga tal o tal o tal, y la gente ya ahí como que no le cuadra tanto la vaina.

LL: ¿Crees en el destino?

JS: Sí. Creo en dos cosas que no sé si se pueden llevar una y otra. Creo en el destino y creo que puedes cambiar el destino. Es decir, creo que estás destinado a ciertas cosas, pero creo que la manera en la que llegas allá tú la vas determinando. Yo creo que depende mucho del camino, y eso va a determinar sobre todo los tiempos, más que el hecho de que va a pasar.

LL: Bueno, y ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

JS: Le pongo La Lupa en mi vida a mí (risas). Yo creo que soy un tipo re contra introspectivo. Me doy mucho palo y estoy en constante ejercicio de revisarme en mis actitudes, mi trabajo, mis cosas, a eso le pongo La Lupa todo el tiempo. A mi trabajo, a cómo me estoy comportando conmigo, con los demás. Soy una cuchilla absoluta conmigo mismo.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

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“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

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“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

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“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

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¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

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“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

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“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

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“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

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“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Juan Felipe Samper | La Lupa Revista Digital
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Juan Felipe Samper, nos cuenta sobre su pasión absoluta, el momento en que decide ser músico y su desempeño en la musica.
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