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Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla”
Duván Barato | La Lupa Revista Digital

Duván trabajaba en la Policía cuando empezó a darse cuenta de las dinámicas de corrupción que había dentro de la institución. A él lo movía la responsabilidad y el compromiso de proteger a los ciudadanos y al pueblo, y convencido de que esto no lo estaba logrando en la policía, entró a las AUC. Allí comprendió que las cosas no eran como él creía, que el discurso de amor por la patria estaba lleno de incoherencias. Desde allí vio la realidad más cruel de este país, sufrió y fue partícipe de la verdadera violencia y después de muchos años de querer regresar a la vida civil, se desmovilizó y hoy trabaja como psicólogo, su verdadera pasión en la vida. La Lupa lo conoció y descubrió no sólo las profundidades de su historia sino muchas de las máscaras que carga la historia de este país.


 LL: Bueno, yo quiero que empecemos con que me cuentes cómo fue tu vida antes de entrar a las AUC.


D:
Bueno, pues soy bogotano de nacimiento, nacido en la localidad de Kennedy, estudiante de colegio distrital, presté o bueno regalé un año de servicio como oficial de policía, tranquilo, en ese momento la guerra no pasaba por mi cabeza, entonces salí y me quedó gustando la policía y tomé la decisión de entrar ya a ser suboficial de la policía, patrullero, y ahí empiezan los choques con la realidad, cuando uno empieza en su labor como policía a conocer las precariedades de la gente, las dinámicas de la sociedad, las dinámicas de corrupción dentro de la misma institución, dentro del gobierno. Esto era una época bastante compleja porque yo ingresé terminando el gobierno de Ernesto Samper, todo el boom del proceso 8000, todo eso, y entramos al gobierno de Pastrana con su proceso de negociación con las Farc, entonces fue una vaina bastante difícil de asimilar y es que la sociedad que uno cree es correcta y todo eso pues, no lo es. Entonces por cuestiones de la misma dinámica de la policía uno se entera de cómo fue el proceso 8000, y uno como que no cree que la persona que uno escogió como presidente y que la gente escogió como presidente hubiera hecho esas cosas. Luego la cuestión de las Farc. Hasta ese momento yo le tenía muchos celos, resentimiento, rabia hacia la guerrilla porque cuando uno es policía ve videos de las tomas guerrilleras. Tuve que vivir la época en donde secuestraban a los compañeros policías, uno se llena de todo eso, pero como estábamos aquí en Bogotá hasta el momento la guerra no me había tocado ni como civil ni como policía. Entonces cuando empezamos a mirar todo lo que hacían las Farc y ese proceso de negociación que yo particularmente consideraba que ya era una farsa cuando se sentó Pastrana sin Tirofijo al lado, yo dije esta vaina no va para ningún lado, esto es una payasada esto es una farsa hay que hacer algo, pero como policía y como por la parte de la legalidad no podíamos, pues todo se quedaba en palabras, en pensamientos y sentimientos de rabia. Entonces empieza a parecer ya de una forma seguida la figura de Carlos Castaño y su grupo paramilitar, y empieza uno a escuchar el discurso y pues el tipo tiene un discurso bastante elocuente, un discurso bastante fuerte, atrayente, en el sentido en que el tipo hablaba de que “teníamos”, integrando a toda la sociedad colombiana que estábamos en contra de la guerrilla en ese momento, que teníamos que hacer algo para acabar con la situación en Colombia y que ellos así fuera de la parte ilegal lo estaban haciendo. Entonces claro, constantemente mostraban en los noticieros que las auto defensas se enfrentaron con la guerrilla, que son tantos guerrilleros muertos, que las auto defensas hicieron masacres, pero entonces dieron de baja algunos guerrilleros entonces uno ve esos tipo que entre comillas, “sí funcionan.”

LL: ¿Pero dentro de la policía ese discurso convenció a muchos otros?

D: A muchísima gente porque cuando ya ingreso al grupo, cuando ya empiezo a entrar en confianza con la gente, se da uno cuenta de que tanto ex policías como ex militares hacen parte de las auto defensas, muchos soldados que prestaron su servicio militar salieron de ahí y empezaron hacer la fila de las auto defensas, oficiales también, que hicieron parte de la policía o del ejército en algún momento se involucraron y ocuparon altos cargos dentro de la estructura paramilitar.

LL: ¿Pero por qué sonaba más convincente en ese momento entrar a ser parte de las AUC que permanecer en la policía si en últimas luchaban un poco por lo mismo?

D: Bueno, sonaba más convincente porque nosotros, bueno yo particularmente, me sentía amarrado. Yo quería hacer algo contra la guerrilla. Cada vez que teníamos que ir al entierro o al funeral de un policía muerto por la guerrilla uno se llenaba más de rabia y de ver a su familia ahí, de ver a una niña o un niño al lado del cajón de su papá preguntando por él, que qué había pasado, la imagen de la bandera y el gorro encima del cajón, pues eso a uno lo llena de rabia porque yo veía en esos niños la imagen de mi hija y decía, “¿si esto me llega a pasar a mí, mi hija cómo va a quedar?” Esto no lo podemos seguir permitiendo. Tenemos que acabar con la guerrilla y si no pudimos hacerlo del lado legal porque estábamos amarrados por una ley, no queda de otra que hacerle del lado ilegal porque por ahí sí vamos a acabar con la guerrilla. Porque había que acabarla. Porque uno tenía la idea de que la guerrilla era lo malo del país, era el nudo que tenía el país que atrancaba su progreso.

LL: En esos momentos en los que tú te llenabas de rabia y pensabas que podría ser tu hija la que estaba ahí, ¿no es un poco lo mismo pensar que entrar a las AUC de cierta forma era jugar con la misma moneda?

D: Sí, yo era muy consciente de que si yo entraba también podía correr esa suerte y peor, porque de pronto mi cuerpo iba a quedar por allá y mi familia no iba a tener un hueso que sepultar, pero yo decía, si es porque el país quede libre de la guerrilla, vale la pena. Como ese eufemismo heroico de ¡ay, dio su vida por el país! Entonces yo decía, pues valdrá la pena, lo que importaba era eso, acabar con la guerrilla. No había otro objetivo sino ese. Fuera lo que fuera, tuviese lo que tuviese que hacer había que acabar con la guerrilla. Y entonces ahí tomo la decisión, pero bueno la decisión también estuvo reforzada por cuestiones ya personales, dificultades con la mama de mi hija, pero también por situaciones dentro de la misma institución, casos de corrupción dentro de la misma policía, casos de oficiales corruptos que se dejaban sobornar entonces uno como que ¡miércoles! Supuestamente es el comandante de uno que también representa una institucionalidad y la policía esta corrupta, entonces qué estamos haciendo portando un uniforme y una placa legal si es tan incoherente la cuestión. Ahí se generó ese ¡qué carajos! vámonos porque aquí estamos es amarrados, aquí estamos es en la ciudad, aquí no pasa nada entonces yo quiero ir a acabar con la guerrilla.

LL: El ambiente dentro de la policía en ese momento, era algo particular tuyo y de algunos otros, o era generalizado

D: Era generalizado. Yo sentía que era generalizado porque primero había un descontento, porque habíamos estado bajo las órdenes de un gobierno puesto por los narcotraficantes y luego pasamos a estar bajo las órdenes de un gobierno que estaba entregándole el país a la guerrilla. Entonces nosotros, con el despeje de la zona del Caguán, veíamos en fotografías que salían los guerrilleros con los fajos de dinero. Lo que estaba sucediendo aumentaba los cultivos de cocaína, los secuestros, las extorsiones, entonces el descontento de ese momento era generalizado y muchos compañeros decían que si no fuéramos policías pues que nos iríamos con los paramilitares. Ya dentro del grupo conocí varios combatientes paramilitares que antes habían hecho parte tanto de policía como de ejército.

LL: ¿Cuando tú entras a ser parte de las AUC, hay un discurso con el que sí te sientes identificado, con el que sí te sientes empoderado?


D:
Bueno, ahí surgió como la primera fractura. Porque yo tenía la imagen del discurso de Carlos Castaño. La referencia más cercana que yo tenía de grupos de auto defensa era el llano, y yo asumía que las autodefensas era una organización en general, con una sola cabeza, que era Castaño, que tenía como sus secciones, sus sucursales, entonces la sucursal más cercana para mí era el llano. Entonces fue como empecé ese proceso de ir, conocer, mirar hasta que me involucré. Pero cuando ingreso me doy cuenta de que el comandante era otra persona aunque el discurso tenía cierta coincidencia con el de Castaño. También era un discurso de que teníamos que acabar con la guerrilla en el llano porque la guerrilla estaba acabando con la tranquilidad de los ganaderos, no estaba dejando progresar en el llano. La figura de Carlos Castaño para mí desapareció ahí, pero igual yo me seguía sintiendo identificado con el discurso porque era una filosofía subversiva, entonces tenemos que acabar con la guerrilla porque el comunismo es malo, la guerrilla es mala, el sindicato es malo, el profesor que protesta contra el Estado es malo, tenemos que proteger al Estado.

 LL: Es decir, ¿tú realmente sí sentías que estabas haciendo una cosa por el bien del país?

D: En ese momento yo sentía que estaba haciendo lo correcto. Que había tomado la decisión correcta porque ahí sí podíamos acabar con el enemigo general del Estado que era la guerrilla. Todavía tenía ese chip de que la guerrilla era el único problema que tenía el Estado. Seguí confiando en ese discurso.

LL: ¿Y qué fue pasando?

D: Bueno, fue pasando que se empieza a dar uno cuenta de que utilizaban las mismas estrategias de guerra que utilizaba la guerrilla; secuestros, extorsiones, desaparición, asesinatos selectivos. Entonces si esta gente no era de la guerrilla, ¿por qué la mataron?

LL: ¿Falsos positivos?

D: Falsos positivos en esa zona casi no, el grupo no estuvo muy ligado, sí se hicieron cosas en conjunto con el ejército pero fue más emboscadas a escuadras de la guerrilla. Pero igual eso, uno se empieza a enterar ahí de la cuestión, que mataron guerrilleros ya fueran chinos de 16 años guerrilleros, “bien hecho que les dieron.” Pero después, ¡miércoles! ¿Qué está pasando acá, supuestamente es al Estado al que estamos protegiendo y estamos haciendo esto? Entonces empiezan unos choques, hay extorsiones. Entonces, si las auto defensas nacieron para apoyar al pueblo y proteger al pueblo, ¿por qué extorsionamos al pueblo? Incoherencias. Si en algún momento Carlos Castaño dijo que las auto defensas en ningún momento se iban a financiar del narcotráfico, qué carajos estábamos haciendo cuidando un laboratorio de un narcotraficante. Como que esas cosas… pero ya. Yo ya estaba adentro, ni modo de dar el retroceso porque uno sabía las consecuencias. Si desertaba, fusilamiento y todo eso. Entonces bueno empieza uno a darse cuenta de todas esas cosas y a cambiar la visión de la situación.

 LL: ¿Qué tal difícil es la vida dentro de las AUC?

D: Había un comandante que nos decía que la vida se la da usted mismo, entonces si uno era disciplinado, si era juicioso, si cumplía las normas pues no sufría. A diferencia del muchacho rebelde que incumplía las normas, que quería pasarse la disciplina militar, entonces ellos sí tenían algunos castigos; el subordinado era el que quería desertar, entonces el fusilamiento. Pues yo como ya tenía una disciplina militar, una disciplina policial pues para mí ese proceso de adaptación fue bastante sencillo porque uno ya desde la policía venía con el chip. Qué ordena y cómo ordena, orden cumplida. Esas eran las tres palabras básicas que uno se tenía que saber en esta institución militar. Bien entrenadito. Entonces no fue tan difícil, sí evidencié situaciones de personas que en algún momento se saltaron las normas del grupo y recibieron su castigo. El máximo castigo era el fusilamiento. Eso se hacía enfrente toda la tropa para dejar un mensaje y un ejemplo de qué era lo que no se podía hacer dentro del grupo. Especialmente para las mujeres inicialmente era muy complicado porque, bueno cuando yo ingresé al grupo, también esa fue una cuestión que empezó a ser incoherente con lo que yo le escuchaba a los discursos de Carlos Castaño, que las auto defensas en ningún momento iban a incorporar o tener en sus filas a menores de edad. Y cuando yo llegué, había un porcentaje alto de menores de edad chicos de 14 a 16 años, y yo decía por qué se metieron acá. Entonces los muchachos también tenían su imaginario del grupo que era dinero, poder, poder económico, o de pronto poder dado por las armas. La vida difícil la evidencié para los chicos, los menores de edad, y para las mujeres porque ese proceso de adaptación a una vida militar en una organización para ellas fue bastante, bastante difícil. Sufrían mucho, inicialmente las mujeres que estaban dentro del proceso de aprendizaje, de escuela como se le dice allá.

LL: ¿Por qué? ¿Qué dinámicas eran distintas?

D: Allá la dinámica era igual para todos, el régimen era igual para todos, pero entonces por su proceso biológico las mujeres con su proceso de menstruación, los dolores, el flujo, entonces independientemente de esa situación tenían que cumplir con el régimen. Si ese día le tocaba… bueno, para lo único que las excluían en esa situación era para cocinar, pero de resto tenían que cargar leña, tenían que cargar agua, tenían que prestar su guardia, tenían que hacer los recorridos y cargar un morral con cuatro o cinco arrobas. Era bastante difícil para ellas.

 LL: ¿Y las relaciones dentro del bloque cómo eran?

D: Bueno, las relaciones dentro de la organización, entre mujeres y hombres se permitía, era potestad del comandante de cada bloque permitir que entre dos combatientes del bloque existiera una relación sentimental y había una figura que se llamaba el asociamiento, que era permitir que las dos personas compartieran el mismo cambuche, como se llamaba la unidad habitacional allá. Esas situaciones se permitían dentro del marco del respeto, que ninguno de los dos se fuera a agredir de forma violenta, que se respetaran, y que si en algún momento decidían terminar su relación pues que inmediatamente no empezaran otra, era algo que tampoco se permitía. Había como un código para eso que había que respetar a la mujer, no se podía obligar a tener una, o consentir a tener una relación sexual, se le debía respetar.

LL: ¿No había entonces violaciones dentro del bloque?


D:
Violaciones dentro del bloque en el período que estuve yo no tengo conocimiento, no tuve noticia, y dentro del bloque que estuve nunca se presentó una situación como esas. Porque era algo que inicialmente le explicaban a uno que eso era una falta gravísima contra el reglamento, he inmediatamente daba la pena de muerte. Sí, entonces uno ya tenía clara esa situación, ni con las integrantes del grupo ni con la población civil. El comandante Guillermo Torres que hoy está en la cárcel, era muy claro en decir que ese tipo de actos no se consentían dentro de la organización.

LL: Pero digamos, sí se sabe que las AUC hizo eso…

D: Sí, en algunos bloques como estrategia de guerra utilizaron ese delito, digámoslo así.

LL: Es decir, ¿no había mucha sincronización entre un bloque y el otro?

D: No, lo que percibía era que sí había una cabeza visible de las auto defensas de Colombia que era Carlos Castaño, pero cada grupo era autónomo entonces ahí conocí también versiones de lo que hacía el grupo de Buitrago en el Casanare, ellos eran como más autoritarios entonces no se permitía el embarazo, la mujer era inmediatamente fusilada, utilizaban como estrategia de guerra la amenaza, la extorsión y también la violación. Eso ya era como del régimen interno de cada grupo. En el que yo estaba era una directiva de Guillermo Torres, esa situación no se podía presentar y combatiente que ejerciera o que desarrollara o que violara a una mujer inmediatamente debía ser fusilado.

LL: ¿En qué momento puntualmente decides que ya no quieres estar más ahí?

D: Pues yo me encontraba en una zona urbana en el municipio de Puerto López, donde la dinámica era rutinaria, no había ya una directriz clara del grupo frente al accionar, era más hacer presencia en el municipio. Nos convertimos como en una segunda fuerza policial porque Puerto López tenía en ese momento presencia tanto de la policía y del ejército, como de la infantería de marina, el DAS y la fiscalía, pero algo que sucedía era que esas instituciones no se involucraban en la dinámica del grupo, es más en algún momento algunas de esas instituciones recibieron soborno del grupo por permitir su operación allá. Con eso te digo que nos convertimos en una segunda fuerza policial porque la mayoría de la gente del municipio tenía una dificultad y acudía al grupo, que la vecina hablo mal de mí, que me robaron dos gallinas, que no me quieren pagar una deuda, pues por que la gente sabía que quizá nosotros, bueno digo nosotros en ese momento en ese contexto histórico, nosotros teníamos más representatividad y éramos más estrictos en las cosas, entonces el grupo no se ponía con chistes sino que se hablaba muy en serio. Se tomaba más en serio el accionar del grupo que el de la misma institucionalidad. Entonces no había una directriz clara, no había un horizonte político marcado, en algún momento decíamos como bueno, acabamos con la guerrilla y qué vamos hacer. Sí, uno se daba cuenta de que estábamos actuando era para minorías políticas, que el grupo pues estaba manteniendo un estatus quo casi a la fuerza. En algún momento se obligó a la gente a votar por Álvaro Uribe, y entonces todas esas cosas hacen que uno como que se empiece a cuestionar que las autodefensas en general no iban para ningún lado. Entonces pues había dos opciones, o me mantenía ahí y esperaba a ver qué podía pasar, o me iba. Y la razón que se dio para mi salida abrupta fue que allá desafortunadamente primero se mataba y luego se preguntaba. Entonces en algún momento le llegaron comentarios al jefe acerca de que yo no estaba haciendo entrega del dinero que se cobraba por las vacunas del ganado. Que yo me quedaba con ese dinero, entonces inmediatamente se decretó que yo tenía que ir a Puerto Gaitán y en Puerto Gaitán me iban a ajusticiar. Un integrante del grupo llega y me dice eso, que al día siguiente me iban a mandar a Puerto Gaitán y allá la orden era ponerme el lazo. Uno sabía que cuando le ponían el lazo ya tenía su sentencia de muerte asegurada, entonces no esperaba hasta el otro día para ver si era cierto o no si no, inmediatamente buscaba la estrategia para salir. Eso también incidió en mi salida del grupo.

 LL: ¿Y ahí tomas la decisión de irte? ¿Cómo fue esa fuga?

D: Tomé la decisión, uno queda desubicado, pero bueno no me podía poner a esperar si de verdad me iban a mandar a Gaitán, tenía que actuar, cogí la poca ropa que tenía, un dinero que tenía guardado y me fui a esconder a Villavicencio. Duré escondido un tiempo, empecé a hacer contactos con la familia. Cuando se enteraron fue un shock, ellos me había dado por muerto. Fue venir a poner la cara, no solo a la familia, sino a la institución a la policía.

 LL: ¿Cómo se siente eso?

D: ¡Uy! complicado porque tienes que venir a dar otra versión de la historia porque yo no podía llegar acá… Bueno con la familia sí fui muy sincero con la historia, a ellos les dije lo que estaba haciendo, fue bastante difícil para la familia aceptar que yo estaba en una situación de esas. Y en la policía me tocó pues crear una historia ficticia que sí había estado en la zona del llano pero que estaba en una finca por allá lejos porque quería olvidarme de todo, no les podía decir que estaba haciendo parte del grupo porque eso acarreaba una cuestión de investigación y de preguntas y de pronto una retención. Ahí entonces pues tocó crear una historia ficticia que para fortuna mía creyeron, e inmediatamente empezó el proceso disciplinario que daba como resultado la destitución, entonces, antes de que me destituyeran, lo que hice fue de una vez solicitar mi retiro. Entonces yo aparezco como patrullero en buen uso de mi retiro. Pues con unas medidas disciplinarias que ya se solucionaron y toda esa cuestión. Una vez me desvinculo totalmente de la policía toca empezar. Ahora sí ¿qué voy hacer? En ese momento no conocía nada del proceso de reintegración, sino hasta que el grupo se desmovilizó en bloque.

LL: ¿Qué año era esto?

D: 1995, el grupo se desmovilizó en bloque y resulta que a la persona que me ayudó en Villavicencio la fueron a buscar integrantes del grupo. La persona se asustó y me dijo, aquí vinieron a buscarlo, bueno entonces, qué hago pensé yo, anunciaron la cuestión de la desmovilización del grupo y yo “miércoles, de pronto si yo me hubiera quedado todavía estaría allí” pero entonces fue ahí cuando empecé a averiguar por internet qué institución era la encargada de ese proceso y ahí me re direccionaron al alto comisionado de paz, donde Luis Carlos Restrepo y le escribí una carta donde le conté mi situación, que yo hice parte de ese grupo pero que había desertado por situaciones ya particulares y todo eso, entonces pues para mi fortuna recibo una respuesta positiva donde me dicen que sí, que yo puedo entrar al proceso, pues tengo que iniciar con la versión, con una entrevista inicial que fue en el programa atención humanitaria del desmovilizado del Ministerio de Defensa y empiezo mi proceso, entonces el estudio de verificar la información de si de verdad yo hice parte de ese grupo, el proceso de estar en el albergue de empezar otra vez a ajustar la situación familiar, con mi hija, la sociedad, todo eso, porque sí se empieza a sentir el rechazo de otra gente cuando uno se presentaba como desmovilizado. Sobre todo de auto defensas por que la memoria de la gente está muy marcada por las atrocidades que hicieron las auto defensas, de lo que mostraron por televisión, porque de las otras que hicieron que solo está documentado en el Centro de Memoria Histórica no lo saben que fueron cosas más crueles, peores de las que mostraron, entonces pues sí la gente con su señalamiento y todo eso, pero había que dar la cara.

LL: Volviendo un poco a eso, ¿qué dirías tú que fue como lo más atroz o lo más terrible que te toco vivir?

D: El fusilamiento de un compañero que cometió una falta y dieron la orden. La forma en la que se hizo no era la adecuada porque fue como en masa, ¿sí? Varios integrantes del grupo corrieron detrás disparándole, lo encerraron y llegó otra persona y le disparó en la cabeza en una emboscada del mismo ejército. Se había hecho un acuerdo para hacer una operación en conjunto con el ejército y el mismo ejército nos confunde a nosotros con guerrilla. Entonces fue una cuestión bastante compleja porque pues sentir literalmente el sonido de las balas pasándote por el oído, entonces uno se llena de miedo en ese momento. Salir y quedar perdido en la zona de influencia de la guerrilla con dos personas más y mirando cómo salir de ahí, eso también fue bastante difícil. Los asesinatos selectivos dentro de la población civil que no se dieron por su desacuerdo con el grupo, sino que se dieron desafortunadamente por la misma motivación de la gente de la ciudadanía, digámoslo así. Fue un muchacho al que acusaban de violación y la abuela de la víctima presionó al grupo para que ejecutaran al muchacho. Entonces a uno como que lo pone a pensar mucho eso.

LL: ¿Cómo sientes que los civiles percibieron esa dinámica entre ejército y paramilitares?


D:
Mmm como validando lo que se hizo. Es bastante difícil creer que la sociedad que ve la guerra desde la comodidad de la sala de su casa validó esas acciones. Algunas personas validaron lo de los falsos positivos, que el ejército disfrazó a esos muchachos de guerrilleros y los mató, y mucha gente decía; “ah, pero es que eran mariguaneros, eran ladrones, bien hecho lo que les pasó.” Igual, las personas supieron, porque eso salió por los medios de comunicación, de los casos de militares involucrados con grupos paramilitares, los que permitieron la masacre en Mapiripan, los que permitieron la masacre en Aro, los que permitieron la masacre en… muchas otras, y lo que hacen es como validar esa alianza pues las autodefensas en sí estaban protegiendo a un estado y a los ciudadanos de bien. Entonces difícil, fue difícil escuchar de personas decir que pues “bien hecho, para qué se metieron en la guerrilla, si es que era un pueblo guerrillero, si es que eran mariguaneros, si es que eran rateros, si es que eran malos muchachos, pues bien hecho lo que les pasó.”

LL: Ya en el proceso de reintegración, ¿cómo te fue en general?

D: Bien, tuve un proceso de reintegración exitoso digámoslo así, pues se me dio la oportunidad en algún momento de participar del convenio que hizo la agencia con el Icetex, entonces no fue tan complejo poder acceder al crédito, pude estudiar mi carrera profesional. Dentro de la dinámica del proceso, también fue una buena relación con las mismas personas de la agencia, con los reintegradores, compartí muchas conversaciones con el antiguo director de la agencia, en algún momento también tuve la oportunidad de conversar con Joshua, entonces pues fue un proceso bastante exitoso.

LL: ¿Qué crees que, no solamente en tu experiencia sino en general, le hace falta al proceso? ¿Qué le hace falta para que sea un proceso verdaderamente exitoso en todo sentido?

D: Bueno, ¿qué le hace falta? Que se meta más en el zapato del combatiente que no tiene las mismas habilidades con las que yo llegué. Mi caso fue uno entre 200, digámoslo así, los otros 199 sí tenían dificultades. En algún momento la agencia no se puso en el zapato de esas personas y lo que hacía era condicionarlos a que tenían que estar en esa ruta porque eran la ficha que tocaba encajar. De pronto conocer sus historias de vida, su procedencia, conocer lo que vivió; hace falta reforzar mucho lo que tiene que ver con la salud mental del ex combatiente porque trae sus cosas de allá de la guerra. No quiero decir que todos están traumados, pero sí hay muchos con historias de vida muy duras, no solo por la experiencia de haber estado en el grupo, sino lo anterior a eso, el maltrato por parte de la familia, el abandono, fueron habitantes de calle quizá, y vieron en el grupo la oportunidad de mejorar su calidad de vida. Es duro porque allí hay una disciplina muy fuerte y malos tratos también. Entonces se desmovilizan buscando de nuevo una oportunidad de mejorar la vida y entran a una sociedad que los señala, los estigmatiza, los rechaza, los aísla, ¿sí? Entonces pues…

LL: Pasa de lo mismo a lo mismo.

D: Se enfrentan a la misma situación pero en diferentes escenarios, entonces no hay un apoyo desde la parte de salud mental para ellos, el único apoyo psicosocial se hace pero también flaquea en unos casos porque se ajusta a lo de la ruta, entonces: “bueno, como usted ya cumplió con estos requisitos, ya hizo su servicio social entonces ya es reintegrado y vaya para la calle mijito.” Pero no se le hace ese trabajo de adaptación a un medio social, el ex combatiente se tiene que ir a vivir a zonas donde también vive el jíbaro, las Bacrim, viven desplazados, viven víctimas, ¿sí? Y como es desmovilizado de guerrilla o autodefensas pues entonces va a ser el dedo malo.

LL: ¿Qué percepción tienes tú de lo que se está dando ahorita con el proceso de paz?

D: ¡Uy! Una percepción bastante positiva creo que estamos a punto de lograr desmontar claro, desmontar una estructura armada que lleva 50 años en una lucha contra el Estado. Lo que tiene que pasar es que eso que se firmó y eso que se acordó empiece a cumplirse. Listo, que entreguen sus fusiles, perfecto. Hay que hacerlo, hay que silenciar los fusiles pero que también de las fuerzas del estado también den algo, un acompañamiento, que la misma sociedad entre en conciencia que sin justificar las acciones que cometieron, porque no vamos a decir: “¡sí! Se desmovilizo tan bonito venga, no.” En algún momento tienen que hacerse cargo de sus fallas, de sus errores, de sus culpas. No vamos a desconocer lo que hicieron pero también son seres humanos.

LL: ¿Cómo compararías tú los dos procesos de desmovilización de la guerrilla y las AUC?

D: Bueno, el proceso de desmovilización de las autodefensas fue prácticamente impuesto, la ciudadanía y la sociedad no tuvo oportunidad de diferir frente ese proceso, sencillamente dijeron listo vamos a negociar con las autodefensas, nos sentamos acá y negociamos entre nosotros. Entonces fue entre gobierno y el grupo. Bueno, positivo sí, se desmontaron estructuras armadas ilegales, fusiles y todo eso, pero tampoco fue muy claro con la sociedad lo que se acordó.

LL: ¿Digamos que de cierta forma tú ves el actual proceso un poco más legítimo?

D: Más desmenuzado, le pongo esa palabra. Porque se le han mostrado a la gente los documentos de los acuerdos. En ningún momento, yo no recuerdo que a la gente se le mostrara: “con las autodefensas acordamos esto.” Se ha estado buscando que la sociedad lea los acuerdos, se entere de los acuerdos, integrantes de la sociedad han podido ir a Cuba a manifestar su sentir frente al proceso, pero eso también sería importante que se diera a conocer qué se habló allá y qué posición tomaron o van a tomar las Farc frente el discurso de las víctimas, de los campesinos, de la comunidad indígena. Lo mejor es que a pesar de las dificultades aquí siguieron manteniendo el discurso. El proceso con la AUC, pues no fue así, allá fue en dos meses o tres meses que arreglaron las cosas. Los acuerdos económicos fueron mucho mayores para los comandantes con las autodefensas que el acuerdo económico que se está buscando aquí con las Farc.

LL: ¿Por qué crees que la gente se muestra más escéptica a este acuerdo y no al que hubo con ustedes?

D: Porque como siempre nos han vendido la idea de que la guerrilla es la mala. Listo, sin entrar a justificar sus acciones, son deplorables sí, masacres, desapariciones, torturas, voladuras de torres, muerte de policías, de militares, bombardeos a los pueblos. Pero siempre nos vendieron la idea, nunca se buscó la razón por la cual la guerrilla tomaba esas acciones. Siempre nos vendieron la idea de que la guerrilla era el cáncer del pueblo y que las autodefensas lo que hicieron fue atacar ese cáncer desde la ilegalidad. ¡Ay sí hombre! Es que el Estado nunca hizo nada contra la guerrilla, entonces les tocó. ¡Juemadre! las autodefensas se echaron el país encima y pelearon contra la guerrilla. Pero tampoco lo hicieron, o sea, militarmente no acabaron con la guerrilla que era lo que se pretendían. Nos han dicho que los guerrilleros entonces van a venir acá y se van apoderar del país y entonces van a venir con sus ideas comunistas a cambiar el pensamiento de la sociedad, tampoco. No soy muy experto en comunismo pero en algún momento hay que empezar a buscar el equilibrio entre esas dos posturas. La derecha ha hecho cosas también tremendas, pero también hay que darle el beneficio de la duda que en algún momento busca ajustar. La cuestión aquí es que en el país desafortunadamente ha ganado la manipulación, la corrupción, la distorsión, el beneficio personal. Yo creo que todavía estamos cegados frente a la idea de que la única forma de derrotar a las Farc es bombardeándolas y dándoles como se dice vulgarmente bala. Ya nos dimos cuenta de que no, que después de 50 años de lucha armada ningún gobierno ha disminuido el accionar de la guerrilla. Desde que estamos en este proceso de negociación en muy pocas ocasiones he escuchado yo que la guerrilla se tomó tal municipio, que bombardeo tal otro, sí se ha hecho, no estoy negando lo que se haya hecho, pero ha disminuido. Desde hace, que te digo yo, 9 o 10 meses no escucho que la guerrilla haya puesto una bomba en un municipio o haya atacado una patrulla de la policía. No es que esté diciendo listo, todavía tengo mis reservas frente al accionar de la guerrilla, ha causado mucho daño y en algún momento busqué combatirla, pero creo que ahora por el beneficio del país, creo que nos merecemos como sociedad la oportunidad de mirar a ver qué va a pasar si se callan esos fusiles. Listo, si nos equivocamos los que estamos apoyando este proceso, si nos equivocamos pues salir a dar la cara y listo, si la embarramos habiendo aprobado que la guerrilla se tomara el país y estamos en manos de ella, listo. ¿Pero si no? ¿Si no es eso?

LL: Hay que tomar el riesgo.

D: Hay que tomar el riesgo.

LL: Bueno, ¿y que estás haciendo ahora?


D:
Hago parte de una asociación de madres comunitarias en la localidad de Usme. Se llama Asociación de Voluntarios Urbanos y Rurales Asibru ellos están con el instituto Colombiano de Bienestar Familiar con la estrategia de cero a siempre. Mi función como psicólogo es mirar la parte de desarrollo de los niños, si las mamás los tienen bien cuidados, si están aceptando las indicaciones del instituto de lo que se les enseña, si están aplicando los conocimientos que se imparten sobre el cuidado del niño. Miramos los entornos donde crece el menor, entonces hay que identificar las vulnerabilidades en cuanto a sus condiciones de habitabilidad, en cuanto a su parte de alimentación, su desarrollo psicológico, violencia. Además creé una fundación que se llama Reintegrar Conciencia. Queremos funcionar en la ciudad de Villavicencio, trabajar tres líneas de acción, la primera lo que tiene que ver con asistencia psicológica, procesos terapéuticos con los casos de violencia intrafamiliar y maltrato infantil, que tiene una incidencia bastante alta todos los días, y todos los días las comisarías de familia tienen situaciones, la fiscalía tiene casos de violencia, el Instituto de Bienestar Familiar también atiende casos de maltrato. Queremos trabajar desde esa parte el proceso terapéutico tanto con el agresor como con la víctima, porque en algún momento también creo que al agresor hay que darle la oportunidad de cambio. Le apuesto a eso, queremos trabajar también como apoyo al proceso de negociación con las Farc desde la atención en salud mental a los ex combatientes. Pues ayer leía yo en una parte de El Espectador que ellos van a crear como una especie de programa alterno, una comisión de reincorporación y hablaban que ahora ellos quieren apostarle mucho al proceso psicosocial y en salud tanto de los ex combatientes como de las víctimas en las regiones, y la región del llano va a ser un eje principal a ese proceso de desmonte de las Farc. Queremos también trabajar con comunidades en sensibilización y aceptación del ex combatiente. Consideramos que la parte psicológica de la persona tiene que estar en equilibrio para poder tomar decisiones adecuadas, para manejar los conflictos de una manera adecuada.

LL: ¿Tú crees que esta ha sido la forma de enmendar tal vez lo que pudiste haber hecho mal?

D: Pues tanto como enmendar no, es más como mi aporte desde mi profesión. Si hablamos como de enmendar los errores yo lo haría más como con mi familia y con mi hija, con la sociedad desde mi profesión. He tenido la oportunidad de compartir con comunidades de Antioquia, Amazonas, Arauca, Casanare, lo que son los procesos de perdón y reconciliación y en algún momento se ha dado la oportunidad de contarles mi historia como ex combatiente, y lo que hago también es un poco para liberarme de la carga que me generó haber estado en el grupo, de haber estado en una organización que causó bastante daño al país, pero mostrándome más como ese ser humano que si cometió errores, también dio la cara. Dio la cara y dijo listo, fui combatiente, no justifico mis acciones militares, me sirvió para conocer la otra realidad del país, la que no vemos desde la comodidad de la sala de la casa, lo que vive el campesino en la región, lo que vive el señor que tiene que sacar su ganado de las regiones apartadas, lo que viven las comunidades indígenas donde no hay presencia del Estado, entonces creo que el haber estado dentro del grupo me permitió conocer esa Colombia que nosotros no conocemos desde la burbujita en la que vivimos en las ciudades.

LL: ¿Y con tu hija cómo vas?

D: Bueno con Ana María estamos otra vez reconstruyendo la relación padre e hija. No ha sido fácil, ha sido de intermitencias altas y bajas. Ahora es complejo porque está en su adolescencia. Empezó su etapa universitaria que me ha dado duro un poco asimilarla porque pues ya ella es independiente. Antes yo la acompañaba para que cogiera el bus, dejarla en el bus o ir al colegio, todo eso. Ya ahora ella es autónoma e independiente, entonces siempre le cuesta a uno como papá asumir que su hija ya creció.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

D: ¿Qué me falta por hacer? Seguir estudiando, me hace falta conocer más regiones de mi país, me hace falta hablar más con las comunidades sobre la paz, me hace falta perdonarme otras cositas por ahí que tengo guardadas, me hace falta crecer más como profesional y como ser humano porque creo que hay cosas ahí todavía que hace falta limar y eso es paso a paso.

LL: Pero vas bien (risas)

D: Sí, considero que voy bien, voy bien en el sentido que creo que encontré mi anclaje y mi misión en la vida que es dar un poquito de lo que he recibido, tanto desde mis propias experiencias de vida como desde la parte profesional. Creo que la psicología para mí no es una profesión, es mi vocación, es mi vida, creo que encontré mi anclaje, mi punto de anclaje hacia el mundo real que es mi profesión y es increíble poder compartirla con las personas. Y en algún momento poder ayudarles a soltar esas cargas que tienen.

LL: Bueno, ya para terminar ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

D: A las comunidades porque siento que las comunidades son las que han llevado la mayor parte de la carga que ha generado el conflicto y es la que absorbe toda la rabia, todo el resentimiento, todo el temor de recibir a estas personas; o de tener en sus entornos sociales personas que hicieron parte del conflicto armado porque no se han dado la oportunidad de conocer al ser humano que hay detrás del rotulo desmovilizado.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Duván Barato | La Lupa Revista Digital
Duván Barato | La Lupa Revista Digital
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Duván Barato
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Duván Barato
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Duván Barato, nos cuenta como era su vida antes de iniciar en las AUC, que tan difícil es la vida en ese grupo y como fue el proceso de reincorporación.
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