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Claudia Hakim

“Para mí, el arte es una necesidad.”
Claudia Hakim | La Lupa Revista Digital

Claudia asumió la dirección del MAMBO con una meta específica: lograr que la gente vuelva al museo, que disfrute el arte, que se enamore y se conecte con este mundo como ella lo hace. Es una mujer decidida, determinada; una mezcla entre creatividad absoluta y metas claras, entre el desorden de su taller y el orden que le da a su vida. Cree en el destino y este ha sido bueno con ella. Su infancia fue feliz, rodeada de una familia que le dio todo. Es mamá, esposa y ha podido siempre hacer lo que más le gusta: vivir por y para el arte. La Lupa conoció el recorrido y la trayectoria interminable de esta mujer en el que ahora es su segundo hogar, y al que le apuesta todo, el MAMBO.


LL: Bueno Claudia, quería primero que nos contaras de tu familia, de tus raíces, de cómo eras de niña.


CH:
Bueno, nunca me imaginé esa pregunta ahora, pero te voy a echar un poco para atrás. Somos de origen libanés, abuelos libaneses que llegaron como inmigrantes a Colombia y tú sabes que la tendencia que se tenía era que los libaneses eran siempre comerciantes de tela y realmente así fue, tenían telas, comerciaban con telas, tenían almacenes, pero eso eran los abuelos. Mi papá estudió medicina, mis tíos estudiaron medicina y da la casualidad que el apellido Hakim significa médico en árabe. Entonces le hacemos como alusión al apellido, de ahí siguió, casi se puede decir que los hombres fueron médicos y las mujeres nos dedicamos un poco más a la parte artística. Tengo primas que pintaron, tocaban piano, tengo una hermana que pinta. Entonces digamos que se fue dividiendo la familia, los hombres eran más medicina y nosotras éramos más por el lado de las artes.

LL: ¿Y el lado de las artes viene de tu mamá?

CH: Mi mamá, aunque no estudió la carrera, era una mujer que pintaba, que hacía artesanía con compañeras, siempre lo que vimos en la casa era los retablos, las maderas, los colores y yo siempre sentí esa parte. Yo creo que eso venía como en la sangre, siempre estuve muy vinculada al tema manual, me encantaba la manualidad en el colegio, la pintura, vivía pintando en un jardín que teníamos, o sea, yo pienso que eso ya estaba como en la sangre, lo tengo desde muy chiquita la parte textil siempre me gustó. Estudié diseño textil y a través del diseño textil he desarrollado todo lo que he hecho, así no esté todavía muy metida con la fibra y ahora esté un poco más con el metal, pero bien toda mi base ha sido textil.

LL: ¿Cómo era el ambiente en tu familia? ¿Tu mamá era una persona que siempre estaba ahí enseñándoles, inculcándoles todo lo del arte? ¿Cómo era?

CH: No tanto inculcándonos, pero uno la veía en sus tiempos. O sea, las mujeres de antes, pues puedo decir mi mamá no trabajaba y fuimos cinco hermanos que siempre estábamos en la casa, ella siempre estaba haciendo sus trabajos de pintura, unos trabajos como una especie de flores, de retablos, tenía cosas de tejido entonces siempre estuvo muy presente el arte. Por el lado, mi papá que era médico, profesor de la Javeriana entonces veíamos también cómo preparaba sus conferencias, sus diapositivas donde estaba toda la parte de las cirugías, entonces nos involucramos por el lado de las cirugías también. Nunca nos afectó nunca nos impresionó ver todas las cirugías que mi papá hacía.

LL: ¿Te recuerdas a ti misma como una niña feliz?

CH: Sí, y sabes que a veces yo me pongo a pensar que la vida de antes era más feliz.

LL: ¿Por qué?

CH: Era la época de barrio, la época de bicicletas, de encontrarse uno en la calle con todos los amigos. Salíamos desde temprano a incursionar por las calles, a jugar la golosa que llamábamos las tapas de gaseosa, yo no sé, la vida era tranquila las vacaciones eran larguísimas, la llegada del colegio era realmente meterse a la casa a estudiar, porque ahora la gente ni siquiera llega del colegio a la casa con esa cantidad de clases que hay. Yo pienso que uno se prepara para lo que está viniendo día a día, el mundo va evolucionando, la cosa se va volviendo más competitiva, hay muchas más cosas para hacer, pero la vida de antes tal vez era una vida más feliz y más de compañeros, teníamos amigos de barrio.

LL: ¿Eras amiguera?

CH: Éramos muy amigueros, éramos un grupo, ya no soy tan amiguera, pero sí fui muy amiguera.

LL: ¿En qué momento recuerdas que dijiste bueno, yo sí me voy a dedicar a hacer esto en mi vida?

CH: Desde que entré al colegio, desde que empecé con la parte de manualidades del colegio que se llamaba arte y hacíamos los burros de cabuya y hacíamos tejidos con agujas, siempre me encantó pintar.

LL: ¿Nunca lo dudaste?

CH: Nunca. En geografía que hacíamos los mapas era una delicia; la parte de biología, los cuadernos míos se destacaban era por los dibujos, no tanto por la parte escrita sino por la parte del dibujo en el cuaderno.

LL: ¿Tú crees que ese talento o ese amor por el arte o esa sensibilidad es algo con lo que uno nace que también tiene mucha influencia de la familia, pero uno sí tiene que nacer con un talento específico?

CH: Mira yo pienso que sí. Si lo hay, si hay un talento uno lo desarrolla. Nosotros estamos haciendo unos laboratorios que se llaman Pensamiento Creativo porque todos somos creativos, todos tenemos creatividad, pero hay que desarrollarla. Seguramente algunos lo desarrollan para el lado de los números, los otros lo desarrollan para el lado de las artes, el lado de la medicina, todo tiene su arte, pero uno sí nace con una inclinación.

LL: Entonces ¿no puede uno a los 40 años decidir que se va a volver artista, digamos?

CH: Puede ser, no hay casos aislados, hay casos de artistas que empezaron a sus 60 años a ser muy famosos, pero seguramente ya tenían una vinculación desde antes. Uno puede ser pintor a los 60, ser exitoso o cogerlo como un hobby o como una compañía, pero yo pienso que sí hay una tendencia desde que uno nace a lo que uno le gusta hacer y ahí uno se vuelve más excelente en lo que hace cuando ya uno tiene esa tendencia pues la perfecciona la profundiza y se vuelve uno más excelente en lo que hace.

LL: ¿Con qué soñabas ser en esa época, te veías allá lejos y decías yo quiero algún día poder llegar a esto?


CH: Yo creo que la vida lo va llevando a uno por lo que uno ha querido hacer. Yo fui mamá joven de cinco hijos, entonces digamos que ser la artista que viajara, pues no podía, después crie a mis hijos y dicté clases en la universidad, el contacto con los alumnos me encanta, monté mi taller, viajé mucho visité espacios de arte, museos, yo creo que la vida lo va llevando a uno a lo que uno le da la posibilidad de hacer
. Ahora estoy en lo que estoy, me encanta lo que hago de pronto dejé un poquito de lado mi taller, pero espero volver a recuperarlo pronto porque también me encanta hacerlo y el contacto con los artistas, con la gente, la actividad de educación a través del arte, de la pedagogía, pues todo eso me gusta, no lo pensé desde antes, pero fue llegando.

LL: Te casaste súper joven tuviste cinco hijos, tienes un matrimonio súper lindo, quería hablar un poco de eso, de esa figura que te ha apoyado tanto y que ha sido tan importante.

CH: Total, totalmente. Mejor dicho, nos conocimos muy jóvenes en la universidad, desde antes si se puede decir, nos casamos súper jóvenes, y la verdad hemos sido felices seguimos siendo felices, apoyo incondicional en lo que hago y eso es muy importante.

LL: ¡Qué fortuna!

CH: Él es arquitecto también tiene la sensibilidad del artista, aunque no lo ejerce tan permanentemente, entonces yo creo que nos complementamos, me apoya en todo permanentemente y Dios quiera que sea para toda la vida.

LL: ¿Qué hace uno para que sea un matrimonio tan estable y tan lindo?

CH: (Risas) Yo no sé la verdad, yo pienso que somos amigos, compañeros, la pasamos felices, viajamos contentos y no creas, no somos tan iguales somos muy diferentes, yo no creo que sea tan difícil, no entiendo a veces y me duele cuando uno tiene gente tan cercana que la situación no es la mejor en su matrimonio, a uno le duele mucho porque uno dice estar casado con la persona que es, no sé si se llame suerte o qué, pero es una delicia.

LL: Es un poco de suerte

CH: Ojalá que la gente siempre tenga suerte porque vivir con la parte sentimental organizada y tranquila cambia la vida.

LL: Y te abre muchas otras vías.

CH: Te cambia la vida, o sea tu actitud desde que te levantas hasta que te acuestas es diferente.

LL: Y tus hijos, ¿cuál ha sido la mayor lección que te han dejado ellos?

CH: Mira tengo cinco hijos de verdad espectaculares. Cinco hijos sanos, buenos, estudiosos, responsables, yo creo que todas las mamás hablan de sus hijos así, pero la verdad yo puedo dar fe de que es así (risas).

LL: Amor de madre (risas)

CH: Son de verdad niños que nunca nos han complicado la vida, yo he hecho lo que he querido desde que pude empezar hacer mis cosas, nunca me han molestado para nada. Son niños respetuosos todos muy organizados en su vida hasta ahora y bueno, la satisfacción de que soy abuela por primera vez y ahora voy a ser abuela por segunda vez.

LL: ¿Cómo es eso? ¿Qué tan diferente es ese amor?

CH: Yo decía que las abuelas eran un show completo porque eran unas exageradas (risas), pero creo que esto no es show esto es real lo que uno siente.

LL: El enamoramiento absoluto.

CH: Total, es un enamoramiento delicioso.

LL: ¿Cómo te describirías tú, si yo te pido que te hagas una autoevaluación o un autoexamen, cómo eres tú?

CH: No es tan fácil porque hay tantas cositas ahí, pero bueno yo soy una persona muy tímida, no soy rumbera soy como muy tranquila, soy de casa, desordenada un poco, aunque mi signo es virgo y supuestamente los virgos son…

LL: Súper metódicos, sí.

CH: No, mi escritorio es un desastre, tengo que apuntar todo porque se me olvida, olvidadiza, pero digamos que me ha llevado a todo lo que soy y no he podido cambiar de metodología, por ejemplo, me enviste la tecnología, me encantan el lápiz y el papel.

LL: Pero digamos eres desorganizada en algunas cosas, pero eso tiene algo de artista, ¿no? Pero en otras cosas, si has llegado tan lejos, tienes que haber sido muy metódica.


CH:
Lo que pasa es que uno es creativo. Yo digo que soy creativa entonces soy una persona que genero ideas permanentemente, necesito alguien que me ayude a poner polo a tierra y que me ayude a sacarlas adelante. O sea, yo puedo generar ideas y de pronto esa es la parte artística que uno tiene. Uno genera ideas, genera actividades nuevas, por eso digo en el tiempo que he estado en el museo, los 7 meses del museo hemos generado muchísimas cosas. La parte de educación ha sido súper activa, de productos que estamos lanzando para poner el museo de moda, de eventos que estamos haciendo, ¿cómo podemos hacer que la gente vuelva al museo? Entonces hay que ser creativo para que eso se logre, entonces sí, soy desordenada, pero digamos que eso me ayuda de pronto a hacer otras cosas.

LL: ¿Qué metas tienes ahorita como directora del MAMBO?

CH: Yo espero en poco tiempo lograr que la gente vuelva al museo, hasta tú me dijiste que hacía tiempo no volvías, hay gente que me dice: “nunca he venido,” hay gente que me dice: “gracias por invitarme porque la verdad no estaba en mi lista.”

LL: ¿Por qué será eso?

CH: Yo no sé, yo pienso que el museo es una institución muy importante. En cualquier parte del mundo el Museo de Arte Moderno es muy importante, una institución que jala tanto a los que somos de la ciudad como a los turistas, pero el museo tuvo una época en que perdió interés en la gente, tal vez las actividades que se hacían no eran del interés o no fue mutando a lo que la vida iba dando, a lo que las experiencias como el arte estaban dando, entonces hay que volver el arte una experiencia para la gente, yo digo que la parte de observación de las obras se tiene que mantener, la historia nuestra tiene que seguir. El arte moderno nos dio paso al contemporáneo y tiene que existir, pero el arte se volvió la experiencia sensorial, lo que tú quieras, pero el arte ya es llevarse una experiencia, salir del museo con una experiencia.

LL: Y despertar eso no es fácil porque hay gente, como tú dices, que no tiene esa sensibilidad tan marcada.

CH: Pero si la gente vuelve al museo entra con una actitud diferente y aquí ya la enganchamos con una visita guiada que los haga decir “miércoles qué delicia ver esto y entenderlo” porque a la gente le da miedo entrar al museo y no entender las cosas, le da miedo preguntar. Yo ahora vengo de unas reuniones que se llaman “Los museos, ¿para qué?” y el museo es generador de cultura, de diálogo, genera unión en la comunidad, los museos no deben tener paredes, los museos tienen que estar adentro y tienen que estar afuera, entonces sobre este tipo de conferencias vamos a armar nuevos proyectos donde todos ustedes jóvenes regresen al museo y de verdad se vinculen con amor al museo, que sea el plan del fin de semana “vamos al museo,” “vamos a tomarnos algo,” “vamos a mirar la obra, o sea que el museo se vuelva de moda y sea plan para la gente.

LL: ¿Qué te ha dado el arte que no te ha dado ninguna otra cosa en la vida?

CH: Yo pienso que el pensamiento creativo, desarrollar creatividad, ¡expresión! Es que expresarse a través del arte es una delicia. Es muy rico.

LL: ¿Te hace falta trabajar en tu taller?

CH: Muchísimo, muchísimo. Trato de ir media mañana generalmente los lunes que caen en día de fiesta porque generalmente no se puede (risas), y esto se va como aplazando y aplazando, pero tengo un equipo de trabajo que lleva conmigo unos 15 años, entonces ya es fácil transmitirles lo que yo quiero, revisar, pero sí me hace mucha falta, claro que sí.

LL: ¿Y tú taller cómo es? ¿Es tu sitio privado íntimo o cómo es?

CH: No es mi sitio privado porque trabajamos con más amigas, bueno en este caso una en este momento, pero es como una isla en una zona industrial, tiene ventanas por todos lados, entonces es una islita donde todos los operarios de unas empresas de industria caminan alrededor y miran todo lo que está pasando. Trabajo con el reciclaje de la industria automotriz entonces eso es lleno de canecas de soldadores de mesas de trabajo, ya verás, una mesa de trabajo mía del desorden llena de cosas.

LL: Pero sería rara ordenada…

CH: Yo encuentro todo lo que necesito, o sea, si yo necesito un lápiz lo encuentro, pero si yo necesito un pedazo de alambre también, si necesito papel también (risas), entonces eso es una delicia porque eso va generando creatividad con todo.

LL: ¿Es como una necesidad, o no? Una vez que uno empieza ya no lo puede dejar…

CH: Total, es una necesidad.

LL: ¿Y cuando dejas de trabajar es casi como un síndrome de abstinencia?

CH: Así es tal cual, además que tú viajas, vas a ferias, te invitan a una cantidad de cosas entonces… yo digo que el artista es el ladrón más grande porque coge un poquito aquí, un poquito acá y después diseña, lo que tú dices, esa necesidad que tengo en la cabeza lo quiero ya plasmar quiero hacerlo, sí, es duro.

LL: ¿Cuál ha sido tu satisfacción más grande en la vida laboral y en tu vida personal? Ese momento en que hayas dicho realmente de esto que logré hacer sí estoy orgullosísima.

CH: No, yo creo que el día que uno diga “esto sí” ya uno echa para atrás. Yo creo que siempre hay que tener una meta más allá, más allá, más allá porque si uno dice ya logré lo que quería que machera que maravilla…

LL: Me acuesto a dormir.

CH: Sí y siempre te trae la vida nuevos retos nuevos oportunidades. Yo creé una fundación que se llama NC-ARTE y creo que vamos por el camino que es, pero nunca hemos llegado a lo que queremos, o sea, siempre pensamos en un nuevo artista, en una nueva intervención en general algo más para los visitantes, el público, entonces nunca llegas a lo que realmente has querido.

LL: ¿Y personalmente?

CH: No, yo creo que todo lo que la vida me ha dado ha sido una satisfacción permanente y ayer fue acción de gracias y yo creo que doy gracias a todo, a todo lo que tengo, lo que he tenido y lo que me rodea la verdad.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

CH: ¡Uy mucho! Y empezando en este museo que me falta mucho (risas), mucho, mucho. Lógicamente uno tiene que ponerse metas porque tampoco uno la vida entera va a estar aquí, entonces tiene que ponerse de aquí a cinco años ¿qué voy a lograr?

LL: ¿Pero sí ves? sí tienes un lado súper metódico.

CH: Pero porque tiene que ser así porque si no imagínate, yo con este desorden hasta cuando voy a llegar (risas). Yo creo que de aquí a cinco años tengo una meta de lo que quiero de este museo, ya cómo lo voy a lograr hacer es el desorden, pero sí tengo la meta clara. Son cinco años el reto que yo me puse acá.

LL: ¿Te arrepientes de algo? ¿De una decisión que no hayas tomado?

CH: A ver déjame pensar, ¿de qué me puedo arrepentir? Uno se arrepiente de cosas lógicamente porque no hice esto hice lo otro, pero algo así que haya afectado mi vida que yo diga qué desastre, no.

LL: ¿Y el reto más grande que hayas tenido?

CH: Pues el reto más grande es este, ahora, la dirección del museo.

LL: ¿Qué tanto miedo da enfrentarse a esto?

CH: Sí, entré con mucho miedo y con muchas ganas también, y bueno ya le he cogido confianza. Sigo con angustia porque no es
fácil, la parte económica del museo es muy difícil, es muy difícil. Los proyectos llegan, la gente quiere volver al museo a trabajar, a exponer, pero la parte digamos de administración del museo es difícil, no hay con que pagar, entonces es muy difícil la parte del mantenimiento del museo.

LL: ¿Cómo sacar adelante lo uno sin tener lo otro estable?

CH: Tener al equipo bien como se debe tener a un equipo con su salario y sus cosas, pero la parte administrativa del museo es muy difícil.

LL: Pero bueno eso es un reto al que también tienes que enfrentar.

CH: Ha sido el más difícil tal vez.

LL: ¿En qué reencarnarías?

CH: Dios mío, ¿yo? En un cantante, me encanta cantar.

LL: ¿Y cantas bien?

CH: No, (risas) no, no, me encantaría, me encanta cantar, me encanta ese público y poder transmitir lo que yo quiero, pero con música, me encanta.

LL: Si no te hubieras dedicado a esto, ¿crees que te hubieras podido dedicar a otra cosa en la vida?

CH: No, la verdad no.

LL: Naciste para esto.

CH: Definitivamente, súper claro.

LL: El lado de medicina de tu familia no hubiera servido.

CH: Lo pensé, lo quise, lo intenté y dije bueno entonces no soy médica entonces hago la instrumentación como que estoy en la clínica. Estoy convencida de que lo que me gusta hacer es esto.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera, algo que te inspire?

CH: No sé si una frase en este momento, pero por ejemplo hay una canción que se llama “My Way,” entonces yo pienso que las cosas uno las hace “my way”, a su manera, pero esperando generar en el publico aceptación, reciprocidad y que realmente le llegue a la gente de la manera que le tiene que llegar. Uno siempre está pensando en que las cosas funcionen para el país de uno, en que las cosas resulten bien y yo siento que a través del arte hay un poder de transformación, entonces yo pienso que uno tiene un sexto sentido para hacer las cosas, entonces las hago a mi manera (risas).

LL: ¿Crees en el destino?

CH: Creo en el destino, sí. Sí, sí lo creo y las cosas pasan por algo, eso es una cosa que me enseñó una amiga, “siento que ah… no pasó lo que yo quería, no salió, no sé qué” y uno dice: “por algo será” y por algo fue, ya, entonces pasó y sigamos.

LL: ¿Qué rescatas tú de los artistas en Colombia?

CH: Los artistas en Colombia son maravillosos, cada día más reconocidos, cada día la gente extranjera con más ganas de… o los museos con más ganas de tener gente nuestra, artistas nuestros en sus espacios. En este momento se dedican espacios a arte latinoamericano, están las subastas de arte latinoamericano, los curadores de arte latinoamericano, los que están dedicados a comprar arte latinoamericano, entonces yo pienso que tiene un gran potencial.

LL: ¿Cuáles son tus tres artistas top colombianos?

CH: Miguel Ángel Rojas, Óscar Muñoz, Doris Salcedo. Hay un talento maravilloso, Rosario López, Rodrigo Facundo, Ana María Escallón, o sea, tenemos a mucha gente y los que están en este momento exponiendo aquí en el museo son artistas colombianos espectaculares.

LL: ¿Lloras mucho?

CH: No. Lloro digamos a alguien en especial, mi mamá y a un hermano.

LL: ¿Te generan mucha nostalgia?

CH: Mucha.

LL: Eras íntima con tu mamá y fue la que te dejó esa vena.

CH: Sí, así es.

LL: Pero bueno te acompaña siempre.

CH: ¡Así es! (risas)

LL: ¿Bueno, ya para terminar a qué le pones La Lupa en tu vida?


CH:
¿A que le pongo La Lupa en mi vida? A dejar la nueva ampliación del museo. Esa es la meta de aquí a cinco años, dejar por lo menos planteada la ampliación del museo.

 

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

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¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

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“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

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“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

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“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

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¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

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“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

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“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Claudia Hakim | La Lupa Revista Digital
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Claudia Hakim, nos cuenta sobre su familia, sus raíces, su niñez, su amor al arte y su labor al frente de la entidad Mambo
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