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Jaqueline Brandwayn

Jaqueline Brandwayn

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨
Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa

Jacqueline Brandwayn ha vivido en muchos lugares pero ama a Colombia. Creció rodeada de telares, hilos y moda. La preocupa el comportamiento humano, se enfoca en la cotidianidad y en la forma en que la moda la afecta. Su trabajo está en la calle, deja su impronta en los muros, su visión personal de la moda, de la psicología y del arte. La Lupa estuvo con ella y descubrió una artista original que se mueve en medio de la fascinación, la observación y el entendimiento del otro para regalar a las ciudades que habita su muy particular comprensión del mundo.


LL: La infancia, esos primeros años que de alguna manera marcan lo que uno va a hacer a lo largo de la vida, viviste en un mundo donde el arte estaba presente, y la moda te fascinaba, quería que me contaras cómo fue tu vida de niña.

JB: Mi papá es diseñador de moda autodidacta, cuando éramos chiquitos tenía una fábrica de telas con mi abuelo. Siempre estuvimos rodeados de telares, de hilos y después mi papá empezó a diseñar su ropa y él se empezó a enseñar a sí mismo, era autodidacta. Mi mamá siempre tenía la Vogue Magazine, entonces siempre la moda estuvo cerca de mí. Recuerdo que hacía collages con las revistas de mi mamá.

LL: ¿En ese momento ya tenías alguna idea de que ibas a terminar haciendo lo que haces ahora?

JB: No, la verdad es que cuando me gradué del colegio no tenía ni idea de que quería hacer. Quería hacer algo artístico, pero no sabía qué. Estudié publicidad y mercadeo y de ahí fue la transición hasta que llegué a hacer diseño gráfico.

 LL: Has vivido mucho por fuera, ¿qué crees que te dejó eso?

JB: Vivir afuera te permite darte cuenta de quién eres. Al ver las diferencias uno se da cuenta de qué lo hace diferente a uno. Estar presente con otra cultura me permitió conocerme mucho más.

LL: ¿Y qué descubriste de ti misma en ese proceso?

JB: Que amo a Colombia. Nosotros crecimos en la época de Escobar donde la vida era muy vulnerable, uno no se daba cuenta, era la cotidianidad, no salir a la calle, estar pendiente de si sonaba una bomba, y yo creo que eso nos formó mucho. Yo me di cuenta de eso, de que ese peligro y esa vulnerabilidad frente a la vida nos hizo vivir mucho más el momento, mucho más apasionados de la vida.

LL: Tú mezclas la moda, la calle, lo urbano, con un discurso feminista, con mostrar los prejuicios de la sociedad. ¿Cómo has construido ese legado, qué quieres dejar como artista?

JB: Yo crecí entre dos hombres, entonces era la única niña, y siempre traté de demostrar que yo también podía, que yo también sabía, entonces fue con años de vivir por fuera y años de terapia (risas). Es que en mi casa la terapia era como un regalo, cuando nosotros sacábamos buenas notas, mi mamá nos regalaba diez sesiones de terapia.

LL: ¿De verdad? Casi siempre la gente asocia eso con algo negativo…

JB: En serio, era como un masaje a la cabeza. Entonces después de muchos años de poder interiorizar entendí que era una necesidad de expresión y de poder compartir lo que yo pensaba.

LL: ¿Cómo va uno buscando los complementos de lo quiere hacer como artista? ¿Cómo buscar el camino?

JB: No sé, no es tan pensado, es muy natural. Yo empiezo a coger un tema que me interesa, entonces era el objetivismo en la mujer entonces la palabra bitch, por ejemplo, era una mala palabra, y se empezó a convertir en una palabra que se puede usar entre amigos, entonces a mí esas cosas me fascinan, ver lo que pasa alrededor. Siempre he sido muy observadora, los cambios en el rol de la mujer, todo es muy nuevo. Por el lado de la moda empecé a investigar mucho cómo afecta la cotidianidad de las mujeres, por ejemplo, si tú te pones unos tacones tu día es completamente distinto a si te pones unos tenis. Tú no puedes caminar tan rápido, te tienes que sentar y eso determina tu día. Por ejemplo, lo de las marcas es interesante, entender cuál es la necesidad de usarlas, o que genera en ti usar algo de marca o no. Son fascinantes, por ejemplo, los estudios que hicieron en Holanda a un grupo de señores: les ponen una chaqueta con una marquilla cualquiera y después cogen a otro grupo con las mismas chaquetas y les ponen una marquilla Channel y deben hacer ciertas actividades, y estos últimos lo hacen mejor. Entonces hay estudios que demuestran que lo que tú te pones influencia cómo te sientes o cómo actúas. Hay otro estudio de unas mujeres a las que ponen a conseguir plata, y las mujeres vestidas de marca reciben el doble que a las que no estaban vestidas de marca. Me ha fascinado siempre el comportamiento humano.

LL: Lograste combinar dos mundos que te encantan, la moda, la parte psicológica, el arte.

JB: Es un trabajo diario. No sé si lo he logrado, espero que sí.

LL: ¿Cómo se te ocurrió la idea de salir a las calles?

JB: Trabajé en Leo Burnett, una agencia de publicidad. Y mi jefe era grafitero. Yo tomaba muchas fotos, siempre me ha gustado, entonces, le dije que quería salir con él una noche para verlos trabajar. Salimos como a las tres de la mañana y me pareció lo máximo, entonces ahí corté mi esténcil y empecé a salir a la calle con mis amigos. Me encantó la sensación, imagínate una mujer colombiana en Ámsterdam haciendo eso, si me cogían grave, mucha adrenalina.

LL: ¿Cómo funciona la parte legal, las penalizaciones?

JB: Lo que pasa es que mi intención siempre ha sido buena. No voy con ganas de vandalizar, respeto mucho que no sea la casa de alguien, o una iglesia. Me encanta la idea de trabajar en la calle, uno en la calle le puede hablar a todo el mundo.

LL: Qué anécdota interesante tienes de momentos en los que has estado en la calle

JB: Lamentablemente no tengo (risas), en Panamá incluso donde trabajé mucho en el casco colonial que estaba lleno de guardias, nunca me dijeron nada.

LL: ¿Cómo has visto tú que la gente interpreta lo que haces?

JB: No sé si viste los mandamientos. Yo trabajaba en el casco y estaba rodeada de niñas sin oportunidades, entonces, cuando empecé con eso dije esto lo tiene que ver toda la gente posible, ahí recibí muchísimo feedback. Creo que fue el momento donde ha habido más interacción. Mucha conexión con la gente.

LL: ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo suceden los momentos de inspiración?

JB: Mucha lectura, estoy instruyéndome constantemente. Hay un momento de inspiración donde me doy cuenta de que ahí está el camino.

LL: ¿Ahora qué estás leyendo?

JB: Sapiens, que habla del comportamiento humano. Los seres humanos somos los únicos que podemos inventarnos una historia o un cuento que no es físico.

LL: ¿Y desde niña fuiste así de inquieta en la lectura?

JB: Sí, mucho. Fui muy juiciosa de niña y mi rebeldía empezó a los 25.

LL: ¿Qué te ha dado este mundo?

JB: La fascinación. En observación, en entendimiento, en satisfacer inquietudes.

LL: ¿Cuál sería el legado que te gustaría dejar?

JB: La celebración de ser mujer.

LL: ¿En Colombia qué tan fácil es llegar a eso?

JB: Es machista pero no es tan machista como Panamá. Ahorita en Colombia el arte urbano, en la calle, es más de hombres, llevamos muchos años reprimidas.

 LL: ¿Las piernas blancas con negro de dónde salieron?

JB: Yo tengo una fascinación con la geometría en blanco y negro, no sé por qué. Desde chiquita pintaba con mi regla y sharpie negro. Había dado a luz a mi segunda hija, y yo seguía con la idea de trabajar en la calle, me encanta, es como mi meditación, y entonces pensé que las piernas eran algo femenino y fácil para hacer en un esténcil. Y un amigo un día me dijo, “you are spreading your legs¨, o sea ¨putiando¨, y dije, ese es el doble sentido que necesito.

LL: ¿Qué tan difícil es vivir de este mundo?

JB: Súper difícil. Hay meses donde estás súper bien, y otros donde no pasa nada. Yo he tratado puestos de oficina, trabajé en Converse, que era chévere, pero yo sentarme en una oficina, no puedo.

LL: ¿Cómo es tu rutina ahorita?

JB: Es por proyectos. Me dedico totalmente a ese proyecto, después me recojo y busco otras cosas para hacer.

LL: ¿Una persona que te conozca cómo te describirá?

JB: Intensa, apasionada, voladísima.

LL: ¿Voladísima?

JB: Sí, un despiste tremendo. De humor negro, bastante sarcástica. Hay gente a la que le caigo muy mal por eso. Me cuesta abrirme, pero cuando me abro, me abro de verdad.

LL: ¿Qué tan familiar eres?

JB: Con mis hijas bastante.

LL: Cuál ha sido el legado más grande que te dejó tu familia.

JB: La persistencia. Ha habido momentos en los que he querido desistir, pero hay que seguir. Digamos ahorita tenía que mandar un cuadro a Estados Unidos, y después de ir mil veces a la impresora para que quedara perfecto, porque soy súper perfeccionista, logré hacerlo, lo mandé y en la aduana lo picaron y le llegó al cliente vuelto nada. Perdí tiempo, esfuerzo y plata. Pero bueno, esto es mi pasión.

LL: ¿Qué herramientas te da el arte, que no te da otro tipo de expresión?

JB: Que no necesito el permiso de nadie. La máxima libertad. No hay límites en el arte.

LL ¿A qué le pones tu La Lupa en tu vida?

JB: Al comportamiento humano, a las interacciones, me encanta analizarlo todo.

 

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa
Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa
Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa

Jennifer Sáenz

Jennifer Sáenz

Jennifer Sáenz

¨El humor para mí es una forma de afrontar la vida¨
Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Jennifer decidió estudiar periodismo cuando entendió que su pasión y propósito de vida era ayudar a la gente, dejar una huella en la sociedad. Creó un personaje llamado Socorro con el cual entrevista y visualiza distintas problemáticas sociales, y por medio del humor y la sátira se enfrenta a los problemas de la convivencia y  la cultura ciudadana. Rompe esquemas y defiende sus ideas sin pena y sin miedo. Ha logrado hacerse un espacio y vivir  de lo que ama. La Lupa descubrió a Jennifer detrás de su personaje.


LL: Ahorita estábamos hablando de lo que son las pasiones en la vida, ¿cómo te diste cuenta de qué era lo que te apasionaba?

JS: Yo creo que las pasiones van muy entrelazadas con los talentos. En el colegio fui súper extrovertida, a mí me encantaba remedar a la gente, hacer chistes. Empecé a estudiar derecho y eso como que lo amolda a uno, lo vuelve cuadriculado en muchas cosas y yo sentía que necesitaba hacer uso de los otros talentos que tenía. Decidí estudiar periodismo y me di cuenta de que tenía una pasión por ayudar a la gente, por visibilizar problemáticas, me encantaba la idea de hacer un tipo de veeduría que no fuera desde el derecho específicamente. Pienso que desde el periodismo y la pedagogía uno sí logra muchas cosas.

LL: Esos intereses de los que hablas, con todas las iniciativas que tienes, ¿de dónde crees que vienen? ¿Por qué crees que eso existe en ti?

JS: Creo que tiene que ver mucho con el núcleo familiar. Mi mamá desde que yo estaba chiquita me llevaba a fundaciones, siempre tuve la parte social muy marcada. Mi papá es una persona muy chistosa, entonces pienso que ahí surgió la idea de querer hacer algo diferente.

LL: Has llegado a un punto donde ya lograste crear el personaje que trasmite eso, pero me imagino que hubo un proceso para encontrarle el camino a lo que tú querías hacer. ¿Cómo fue esa construcción?

JS: Uno no siempre sabe lo que quiere hacer. A nosotros la sociedad nos ha enseñado muy mal diciéndonos que el propósito de vida es graduarse de una universidad, conseguir un trabajo y hacer plata, yo pienso que esa es una parte de lo que uno tiene que hacer, pero eso no es a donde uno quiere llegar. El propósito de vida debe ser más como a quién quisiera transformar o qué quisiera transformar del mundo para que sea mejor. Uno no crece, se reproduce y muere, uno sí debe dejar un legado. A mí me pasó que en mi casa mi papá siempre había querido ser abogado tributario, entonces él quería que yo hiciera eso, y yo no lo quería para nada, mi temperamento es otro. Para él fue terrible que yo no quisiera estudiar derecho, entonces me dijo que si no era así pues que me pagara yo misma mi carrera de periodismo. Terminé aplicando a una beca, me la gané y acabé haciendo la maestría. Esas puertas que se cierran son solo aprendizajes grandísimos. No creo que existan las malas noticias sino que uno de eso tiene que sacar algo bueno, de ahí es de donde viene la fortaleza.

LL: Una vez uno descubre sus talentos, se necesita mucha determinación para lograr las metas. ¿Te trazaste esas metas desde ese momento?

JS: Sí, yo creo que antes de cualquier cosa, uno debe ser buena persona. Yo quería con mi personaje lograr el contacto con la gente, para mí siempre fue una inspiración Jaime Garzón. Con las entrevistas que hacía hablaba con la gente importante, pero se me quedaba por fuera la gente del común, y por eso surgió la otra vertiente de la cultura ciudadana.

LL: ¿Qué característica tuyas crees que son las que te han permitido lograr lo que has hecho?

JS: Soy terca, y cuando se me mete algo en la cabeza, hago lo que sea. Siempre pregunto, busco las posibilidades, no me da pena ni miedo.

LL: ¿Cómo logras a partir del humor y el sarcasmo mandar un mensaje que tiene un trasfondo serio? ¿Cómo se logra ese equilibrio?

JS: Lo hago a partir de un personaje que es manicurista, entonces al efectuar contacto directo, la gente se baja un poco del estatus, se relajan, pierden el acartonamiento. Siempre pregunto sin juzgar, el personaje lo permite. No acuso, no me igualo…

LL: El mundo del periodismo no es fácil, qué tanto miedo te dio tomar la decisión de hacer lo que haces, de enfrentar estos problemas, de ponerles la cara, de vivir de una profesión que se sabe que no es la más generosa en términos de plata…

JS: No me generó nunca temor como tal, porque el personaje me permite suavizar un poco lo que pregunto. Pero el periodismo te permite llegar a mucha otra gente, algo que otras profesiones no te permiten, uno conoce una cantidad de personas maravillosas,  por eso la responsabilidad es tan grande. Inspirar positivamente y hacer las cosas bien es muy importante.

LL: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido, lo que más te ha impactado del contacto con la gente?

JS: Yo creo que la gente es buena, los colombianos somos buenos. Hemos sido mal educados, tenemos una cultura que hemos ido heredando generación tras generación. Creemos que  “ser vivo” está bien, por ejemplo. Tenemos un montón de cosas culturales que yo sí creo que tienen arreglo, pero no es un efecto microondas. Las transformaciones culturales llevan mucho tiempo, deben ser constantes. Pero me he llevado la sorpresa de que la gente es muy receptiva, la gente es cálida, se ríe, pregunta.

LL: ¿Y qué te ha sorprendido de ti misma?

JS: La capacidad de hacer el oso. Creo que nunca he hecho el oso tan sistemáticamente como hoy en día. Disciplina para hacer el oso (risas). Nada me causa vergüenza, disfrazarme me da igual, cuando hago pedagogía, por ejemplo en Transmilenio, no tengo nada de vergüenza. Pienso que es parte de quitarse tantos estigmas de qué dirán de uno. Todas mis amigas abogadas trabajando con firmas, y yo salgo como una loca con una peluca (risas).

LL: Te has salido de todos los esquemas…

JS: Sí. Yo creo que estoy un poquito loca (risas), pero creo que tengo una buena causa. Creo que hay que romper esquemas, pero nunca he pensado que lo quiero hacer por ir en contra de la corriente, sino más bien ha sido algo natural. Al principio me costaba, no quería que la gente me asociara directamente con el personaje. La idea de más caras no me gusta porque hace referencia a otra cosa, pero digamos que sí tengo muchos sombreros. El sombrero de cuando dicto clase, de cuando soy hija, etc. Son roles en la vida. Es un personaje que me permite desahogarme del mundo.

LL: Ahorita me decías que los colombianos somos gente buena pero mal educada. ¿Cómo hacer para que el tema de la cultura ciudadana tome más fuerza, que más gente se una a la causa?

JS: Bueno yo de verdad creo que eso también se aprende en la casa. Nos hace falta educar hijos buenos. Ahora, eso no quiere decir que si uno no tuvo la familia convencional esté condenado a actuar mal. Pero en la casa le enseñan a uno la mayoría de las cosas, es definitivo, la supervisión, donde a uno le marcan la línea de lo que está bien o mal. Ahora, es un trabajo conjunto entre la casa, el colegio, la universidad, el trabajo, la sociedad. La última instancia es la ley y a eso es lo que deberíamos tratar de no llegar, trabajar en conjunto para impedir llegar a la última instancia. La responsabilidad de corregirnos los unos a los otros. Entre más iniciativas ciudadanas haya esto va a ser mejor.

LL: ¿Ha habido algún momento en el que hayas querido desistir?

JS: Sí, al principio empecé como un hobbie, después comencé a generar una comunidad, pero pensaba que era insostenible y que lo mejor era conseguirme un trabajo de oficina. Pero eso me duraba un día porque yo decía, qué infelicidad estar en un trabajo que uno no quiere hacer. A mí lo que me gusta es estar en la calle, hablar con la gente. Pero persistía, no fue fácil porque al principio había que pagar muchas cosas. El arranque fue difícil, pero hay que tener claro el propósito.

LL: ¿Y de aquí para adelante cuál es tu propósito de vida?

JS: Hacer que ser buen ciudadano sea cool, que la gente entienda que uno no vive, sino que uno convive. Y eso implica pensar en el otro, uno no está solo en esta vida.

LL: ¿Cuál es la característica que más admiras en una persona?

JS: La sencillez. Que yo me pueda sentar con esa persona, y que esa persona se pueda sentar con el de los tintos o con el presidente. Y el sentido del humor. Todos tenemos vicisitudes, todos tenemos problemas, pero la forma de afrontarlos es lo que nos hace distintos. La felicidad es momentánea, a todos nos pasa algo que duele. El humor para mí es una forma de afrontar la vida.

LL: ¿Y la característica a la que más le huyes?

JS: La arrogancia. La arrogancia me ahuyenta.

LL: ¿A qué le pones tu La Lupa en tu vida?

JS: Todas las noches siento que pude haber hecho algo mejor.

La Lupa en frases

Uno tiene siempre que tener clara la diferencia entre quién es uno y qué es el cargo

Martha Lucía Ramírez

Mi mamá siempre me dijo: ‘Nunca te dejes descrestar por el poder. Que te descresten las ideas, las acciones, el trabajo

Martha Lucía Ramírez

Bajo La Lupa

LL: ¿Que tiene Jennifer de Socorro?

JS: La imprudencia

LL: El peor error de un periodista

JS: Creer que se las sabe todas.

LL: La entrevista más difícil que hayas hecho.

JS: A Clara López porque me pidió que le pintara las uñas y le hiciera florecitas.

LL: El legado que quieres dejar.

JS: Que ser buen ciudadano sea algo chevere.

LL: ¿Qué es el éxito?

JS: Hacer lo que a uno le gusta

LL: La clave del éxito.

JS: Tener el talento para hacer lo que le gusta a uno

LL: Un miedo superado.

JS: Hacer el oso sistematicamente.

LL: El error mas común de los colombianos

JS: No pensar en el otro

LL: Tres palabras que te definan.

JS: Autentica, graciosa, carismatica.

LL: Una persona que te haya marcado.

JS: Tuve un jefe que era muy chistoso.

LL: Una señal de fortaleza en una persona.

LS: Que pueda decir que pena o pedir perdón.

LL: Un politico que admires.

JS: Difícil, digamos que Hillary Clinton.

LL: Lo mas lindo de los colombianos

JS: Su bondad y su alegría

LL: Una frase.

JS: Uno no vive, convive.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

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“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Adolfo Zableh

Adolfo Zableh

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”
Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital

Adolfo Zableh descubrió su habilidad para la escritura cuando en contraprestación a la ayuda que recibía con las matemáticas, empezó a escribir los ensayos para sus compañeros. La escritura no es solo su oficio, es la forma de explorarse a sí mismo, de enfrentar los miedos, la rabia, la amargura y la inconformidad. Es la manera de expresar un pensamiento siempre activo, siempre al borde del abismo. “El peor miedo que uno puede tener es a uno mismo, enfrentarse, darse la cara”, si esto no ocurre el alivio será pasajero y la sanación no llegará. Es una lucha continua, solitaria y sin tregua, pero a la vez, plena de descubrimientos y buenos momentos a la que no se le escapa nada. Amante del ejercicio, ahora quiere hacer stand up comedy e incursionar en la radio. La Lupa conoció a este columnista, honesto, claro y arrollador más allá de sus textos y sus palabras.


LL: Bueno, yo quería que nos devolviéramos un poco a ese momento en el que tú entiendes que lo que querías hacer era escribir.


A:
Ok, no es tan claro, fue por… Eso que dicen que las personas son recursivas y no se mueren de hambre, es más o menos eso. Yo entré a economía sabiendo que no quería ser economista, o sea, que no quería ejercer la economía, quería estar más enfocado en el tema de periodismo deportivo. Yo quería ser el próximo Hernán Peláez, ahora no quiero ser él porque claramente no es el perfil que terminé escogiendo, pero en economía me iba tan mal en el tema de matemáticas, estadística, econometría, una cantidad de materias que tenían que ver con números, que mis compañeros me ayudaban con esos asuntos y yo, en contraprestación, los ayudaba con todo lo que fuera humanidades. Yo hacía los ensayos, nunca en la vida había escrito antes. Hacía los ensayos de historia, los de filosofía y pues ahí me di cuenta, en el primer ensayo que entregué que les fue muy, muy bien y dije ok, lo mío es más lo escrito que lo hablado evidentemente (risa), por acá es la vuelta. Pero igual no quería estudiar comunicación porque pensaba, y lo confirmé cuando entré, que es una carrera para mediocres. No quiero decir que todo el que estudie comunicación sea mediocre, pero sí que es un refugio de mediocres porque entramos, y me incluyo, los que no estudiamos algo más, o sea hay gente que no le dio la cabeza, o el tiempo, o el Icfes, o lo que sea para entrar a una ingeniería o a una carrera más compleja. Comunicación es siempre un buen escampadero. Yo tenía la ventaja de que sabía que quería dedicarme a eso, entonces digamos que no fui infeliz en el asunto, ahí me di cuenta cada vez más que el tema de escribir se me facilitaba. Necesité que otra gente me dijera “oiga, usted escribe bien.”

LL: Pero en tu familia, digamos, ¿no había nadie que se hubiera dedicado a esto?

A: Mi mamá es nutricionista, mi papá hizo hasta cuarto de bachillerato pero se dedicó primero al tema de fincas y después a la ingeniería, estaba en el área de refrigeración industrial. Mis tíos son confeccionistas, finqueros, abogados, o sea, tenía un tío que era súper intelectual, sacó una serie de libros, escribía para El Espectador, para El Heraldo, pero la verdad nunca me senté con él pues como “óyeme es que a mí me encanta..” nunca, nunca. Yo iba a su casa que era repleta de libros, pero repleta, repleta, no le cabía un libro más, y de verdad era una persona muy culta, muy inteligente. Pero nunca me acerqué con el afán de que me enseñara o de que me explicara o de que me guiara.

LL: ¿Tú crees que escribir es un talento que uno tiene? ¿Es algo con lo que uno nace o de pronto es una necesidad que la vida te impone?

A: Sí, hay un asunto y es que por el hecho de ser tartamudo desde los seis años y pues los que no me conocen que son la gran mayoría, los que no me conocen de esa época, no saben, ahora soy súper fluido, antes (suspira) sufría, no me salía una sílaba, entonces esa impotencia a la hora de comunicarme y que no me oyeran, que no tuvieran en cuenta lo que yo pensaba, que la gente me dejara a la mitad de la frase porque se desesperaban y perdían la paciencia. Yo solo pensaba, “a mí algún día me van a oír, van a oír lo que yo tengo que decir”. Nunca lo pensé desde la escritura porque la verdad, como te digo, nunca hubo como alguien cercano que me guiara y me dijera: esto es por acá, pero sabía, de alguna manera, que algo me tenía que inventar para ser oído. ¿Qué pasa? Ya sea que uno escriba, sea arquitecto, sea un artista, que haga canciones, que diseñe muebles, lo que sea, es una forma de expresarse, o sea, la persona que diseñó esta mesa hace lo mismo que hago yo, él escogió para expresarse y para interpretar su mundo diseñar y construir esto, y yo escogí hacer un artículo. Pero la verdad es que si eres sensible y observas las cosas y observas lo que te rodea ya verás de qué manera resuelves eso que ves y que te afecta, entonces no se puede ser un atardecer; una persona escribe una canción, otra le toma una fotografía, otra lo pinta y otra escribe sobre él.

LL: Claro. Recordando un poco, digamos, tus años de adolescencia o de infancia, ¿cómo podrías describirlas ahora que las ves más de lejos?

A: Es de extremos, fui muy feliz pero al mismo tiempo fue muy complicada, yo creo que es lo que le pasa a todo el mundo. A mí me pasaba algo en general, me pasó hasta hace año y medio o dos y es que pensaba ¿cuándo va a empezar mi vida? Y no me había dado cuenta de que mi vida había empezado ya desde que respiré por primera vez. Mi infancia es muy estándar, es muy normal, un papá, una mamá, una hermana, en Barranquilla, en la costa, acomodado, muy estrato cuatro. Yo siempre he tendido a intentar subir de estrato sin éxito pero pues (risas), entonces estudié en el Liceo Cervantes, que en esa época era el mejor colegio de Barranquilla, académicamente hablando, una familia gigante costeña y árabe, bastante machista, bien particular. Mi papá tenía siete-ocho hermanos una recua de tías, tíos, primos, primos segundos, además que son cuatro familias que se mezclaron entre sí.

LL: Se casaron unos con otros…

A: Sí y todos estaban relacionados con todos. Entonces yo me crié muy cercano a mi familia, pero también muy cercano a mis amigos de cuadra y de colegio, y pues la verdad es que en la costa uno tiene una libertad que entiende cuando se viene para acá, porque claro, uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde, como que no había problema en salir a la calle a montar en bicicleta. Yo no supe lo que era un apartamento hasta los treinta años. Entonces la verdad es que sí, es otra cosa, la playa estaba cerquita, yo vivía en una casa a dos minutos a pie del mar, entonces pues no sé, tengo momentos muy felices y al mismo tiempo pues por temas de conflictos familiares que los tiene creo que casi cualquier familia, también recuerdos no tan chéveres, pero es un proceso y con el tiempo uno va sanando.

LL: En tus columnas, en lo que escribes y en lo que yo he leído, digamos que tu mamá siempre es un tema que traes a colación de una u otra manera en referencia al amor, en referencia a ti, a lo que te ha pasado, a muchísimas cosas. Digamos, esa relación ha ido evolucionando con el tiempo, ha ido cambiando, ha ido mejorando, cuéntanos un poco de ella.


A:
Sí, es que la mamá es la matriz, pues de ahí su nombre, la mamá es la matriz y es en un momento la medida de todas las cosas y es la base de la forma en la que uno se relaciona con las otras mujeres, con las otras personas, con el mundo en general. Mi mamá es una gran persona, yo la odiaba, literalmente, quería que se muriera, no porque le deseara la muerte en sí, sino porque sentía si se moría yo me liberaba. Como que la única manera de poder sacarme esta rabia y hacer mi vida bien y feliz era… sí como espicharse un grano, suena horrible pero es eso, si me molesta esto me lo espicho y ya.

LL: Pero, ¿de qué te podías liberar?

A: De… nada… hay un tema, y es cuando un es niño y uno ve que los papás son imperfectos es un golpe.

LL: Es una gran desilusión, sí.

A: Entonces yo hablaba de eso con mi mamá y con mi hermana en diciembre del año pasado que hicimos un viaje, un día hablamos y yo le decía a mi mamá es que “ustedes a mi hermana y a mí como que nos dejaron a nuestra suerte, como que ustedes no estaban listos para tener hijos, ni siquiera para casarse el uno con el otro. Se casan, tienen hijos, hacen lo mejor que pueden con sus herramientas y sus limitaciones, y cuando no les dio más la cola simplemente nos abandonaron a la suerte y ya.” Entonces eso no era de un día para otro que todo era perfecto y un día nos dijeran “ya no más” no, eso fue un proceso que uno veía, aquí algo falla, aquí está cojo…

LL: Pero, ¿en términos económicos o un poco de todo?

A: En términos de todo, pues, en términos de afecto de una unión de… eran como dos enemigos casados. Como que en vez de jalar al mismo lado era hacerse la vida imposible el uno al otro a ver quién se imponía sobre el otro, cuando la pareja debería ser un equipo. Entonces claro, se llevan por delante a los hijos y a todo lo que esté cercano. Igual eran súper amorosos, mi papá era una gran persona, mi mamá es una excelente persona también, pero pues juntos era un coctel súper explosivo y se sacaban lo peor del otro. Entonces se llevan por delante a los hijos y le generan a uno un sentimiento que tiene que pasar por llanto y sangre para, en mi caso concreto, y ya muy adulto, decir: ok, esto no es tan así, hay que sanar y hay que perdonar, hay que ver cómo se enfoca esto para que la cosa funcione. Yo a mi mamá la perdoné por todo lo malo que pudo haberme hecho y porque todo es una espiral de violencia que viene desde tiempos inmemorables, los tatarabuelos de mi abuelo en lo que hoy es Israel, pues seguramente eran personajes bien particulares. Mi abuelo era bien particular, una persona súper violenta también, entonces eso se va replicando de generación en generación.

LL: Casi genético.

A: Entonces en algún momento se tiene que quebrar eso. Creo que conmigo y con mi hermana de alguna manera se ha roto. Y ya, cuando se siente que la cosa ya fue uno no tiene ningún resentimiento de nada. Yo era una persona muy resentida con el mundo en general. No soportaba que la gente estuviera bien, ni que les fuera bien, ni feliz, ni exitosa, ni millonaria, ni querida, ni nada. Quería que estuvieran más a mi nivel de rabia, resentimiento y destrucción, que yo ver de qué manera…

LL: Eso te generaba tranquilidad…

A: Subía. Como que: ah ok, este man o esta mujer está igual de jodido que yo, ¡bien!

LL: Como feliz por comparación, sí.

A: Así es.

LL: Bueno hay un momento, puntual de tu vida del que decides hablar hace poco abiertamente en una columna de El Tiempo, que es también un momento de liberación muy grande para ti, cuando por fin confiesas que fuiste abusado de niño y que tu tartamudez viene de los miedos generados a partir de este episodio. Es un punto en el que puedes empezar a hacer un proceso que tal vez no habías hecho. ¿Por qué tomas la decisión de hacerlo?

A: Porque yo antes escribía para aliviarme y el alivio funcionaba pero era una cosa parcial. Ahora escribo porque entiendo que lo que escribo ya no hace parte de mí. Yo siempre digo, y lo repito una y otra vez, que escribir es como ir al baño; tú lo produjiste, está en ti, pero cuando sueltas el inodoro ya se fue, ya no es de ti. Para mi escribir ahora es eso. Antes lo hacía en medio de mi malestar, escribir me servía para medio exorcizar, pero estaba tan mal yo o era que lo hacía de formas que no correspondían, que no me aliviaban más allá de un rato.

LL: Es decir, no lo habías podido hacer porque no era algo que tuvieras resuelto o sanado.


A:
Claro porque, ahora, esa columna es la punta de iceberg o sea yo venía desde hacía año y medio antes de la columna haciendo un proceso con mi pareja, entonces, y yo solo por mi cuenta con mi mamá y mi hermana y con otra gente sanándome y recapacitando como diciendo ¿qué hacer para no estar así? Como me siento tatata… y si yo escribí la columna fue no para sanarme sino porque esa columna era la parte visible de todo lo que había pasado en ese año y medio, como diciendo: yo no habría escrito esa columna si no me hubiera sentido listo para escribirla. En un momento dije ya estoy listo ya pasé por todo lo que he pasado, ya estoy listo para decir: vea lo que me ha pasado a mí es esto y la razón de muchas de mis cosas es esta, y ya, ya lo conté, ya salió y ya fue y siempre es viendo a ver lo que sigue. Yo no me quedo en esa columna, me sirvió, fue liberadora pero sola por su cuenta no sirve de mucho.

LL: Claro, toca hacer un proceso conjunto muy grande. Digamos que tú descubres una verdad muy grande a los 25, si no estoy mal, sobre lo que había pasado. ¿Cómo hacías para tratar de entender qué te estaba pasando sin realmente conocer de dónde nacía esto o el núcleo donde había empezado?

A: Sí, yo siempre he sido muy inquieto, siempre. Una psicóloga cuando yo tenía diecisiete años me decía, es que tú eres como un insecto que tiene las antenas ahí siempre…

LL: Prendidas…

A: Yo no sabía, yo no era consciente de eso. Yo soy muy observador y trato de ser muy sensible a lo que me rodea, pero con eso no. Seguramente porque me daba… y nunca me lo cuestioné, nunca me cuestioné ¿por qué me intereso por una cantidad de cosas y no por mi tartamudez?, como “eso no lo veo, eso no lo miro, eso no lo investigo, no sé qué me pasa y no me interesa”. Era por un tema básicamente de miedo porque lo más difícil es enfrentarse a uno mismo y a sus defectos, entonces pues nunca me lo cuestioné, no me acuerdo por que llegamos al asunto pero llegamos y mi mamá me lo contó, pero yo casi ni se lo pregunté fue una cosa como si ella me lo quisiera contar más que yo preguntarle a ella. Entonces nada, pues me lo cuenta y dije: “ok, ya entiendo por qué es esto, nunca me lo había cuestionado. Ahora que lo pienso en serio, yo que me pregunto lo que sea, pues yo me hice periodista porque a mí me gusta preguntar y preguntarme, y eso nunca me lo cuestioné. Entonces sí, como que me lo cuenta y se quedó ahí. ¿Sabes cómo me sentía yo? Como un negro que llega a un sitio repleto de blancos y pretende que no se dan cuenta que es negro (risa), el diferente, pero bueno finjamos que no lo soy y escondamos el tartamudeo, forcémonos para hablar de corrido y claro, el efecto era el contrario, mientras uno más intenta esconder a la larga siempre se van a dar cuenta de que eso está ahí. Entonces me pasaba eso, ahora lo que hago es simplemente asumirlo y claro, también jugó a mi favor que yo siempre me reí de eso, o sea en el colegio me peleé con dos, tres, cuatro personas, cinco, seis, no me acuerdo, porque me la montaban por tartamudo. Ya después entendí que si yo me reía de eso antes que el resto no tenían manera de atacarme.

LL: Bueno digamos que en este momento tú decides empezar a hacer todo un proceso importantísimo que no habías hecho. En este momento, ¿qué tan lejos te sientes de eso?, ¿qué tanto sientes que has avanzado?

A: Yo creo que venía en un proceso acelerado, rápido porque es que lo mío, más allá de las herramientas que yo haya usado, lo mío era un deseo de “ya no más.” Muchas veces la gente usa infinidad de herramientas para mejorar su vida y no lo logra es porque a la larga todo lo de afuera son herramientas pero las respuestas están es en uno. Pero si uno no se da cuenta de eso y cree que el psicólogo o hacer un retiro, o irse de viaje le van a ayudar, y sí son herramientas que te pueden ayudar, pero a la larga si tú no decides, si no lo resuelves, puedes hacer lo que quieras que no te va a funcionar. Yo acudía a terceros pero dentro de mí había un deseo real y fuerte de “ya no más. Esto no más, quiero otra cosa para mí.”

LL: ¿Qué tan lejos te sientes después de esto?

A: Ah, sí. Yo soy muy acelerado y fue muy rápido y fue muy bien o sea yo lo que era, no sé, lo que yo era en abril del año pasado a lo que soy hoy es otra cosa, pero es otra cosa. Sí, ahora sigo en el proceso a veces siento que retrocedo, a veces que avanzo, en otras cosas siento que he desacelerado. Siento que hasta que yo no deje mis miedos completamente no voy a poder estar bien y es mi deseo hacerlo, estoy en otras cosas por las que voy a ir. Lo que pasa es que el trabajo no me ha permitido porque implica irme de Bogotá por un tiempo…

LL: ¿Cómo retiros o qué?

A: Sí, es más así como de actividad, pero estoy viendo a ver qué pasa con eso sabiendo que la respuesta está en mí y no en eso, pero siento que he desacelerado y necesito como buscar otra cosa porque ya es su momento, todo lo que hice me sirvió pero siento que necesito algo más. Siempre intento no olvidarme de mí y hacer cosas que me sirvan.

LL: En alguna de tus columnas que leía, nos dejas entender que no podías tener una relación sana o estable sin tener una relación con tu mamá, esa primera mujer en la vida o esa primera mujer que uno conoce y tiene contacto en la vida. Haber sanado con tu mamá, ¿te ha permitido establecer otro tipo de relaciones?

A: Claro, lo que pasa es que desde que terminé con mi última pareja no he estado con nadie más. A ver, a mí mujeres no me han faltado (risa).

LL: (risas) Te ha ido bien.


A:
Ah sí, han sido mujeres maravillosas salvo un par que yo no sé en qué estaba pensando. No es asunto de ellas, es asunto mío (risa). El problema no han sido de ellas, el problema siempre fue mío. Porque a la larga las cosas salen bien o mal es por uno y no por los otros. Más allá de que uno dependa de los otros a veces en ciertas cosas, pero el resultado de la vida es más lo que uno hace de ella que cualquier otra cosa. Entonces claro yo tuve una serie de, yo miro a mis ex novias y han sido grandes personas, pero así, juemadre, como qué mujer tan… yo qué estaba pensando. En especial hay una y es con la que más tiempo he estado y es como que, al día de hoy, terminamos la relación en el 2000, yo hoy, aun hoy no le encuentro un solo defecto, como qué persona tan maravillosa en serio. Ahora no me arrepiento, de hecho hable con ella en enero larguísimo, un amor de persona es espectacular, no es que yo decía voy a ver si retomo con ella no nada de eso, es como entender que yo estaba tan mal que ni la mejor persona del mundo habría podido ayudarme si yo no hacía algo por mí mismo. Y así como con ella, se pudo replicar en otras personas hasta mi relación más reciente que se terminó hace tres o cuatro meses, ya con ella pude hacer, o sea empezamos muy, muy mal y todo eso fue lo que nos motivó a hacer ella por su lado y yo por el mío todo lo que hemos hecho. Volvimos y fue otro tipo de relación. Pero si yo no sanaba conmigo mismo y con mi madre una serie de cosas, ni la mejor mujer del mundo iba hacer que yo tuviera una relación sana y estable, porque yo solamente concebía el amor desde el conflicto, el desengaño, la confusión, la decepción. Cuando uno está vacío y está mal cree que la respuesta está en la otra persona. Entonces como que, llegó esta persona a ayudarme a mí porque yo solo no puedo y esta persona viene a compensar todo lo malo que me pasó y todo lo que sufrí. Y eso no es así, por que la misión de la otra persona no es salvarlo a uno, porque uno no necesita ser salvado y menos por otra persona. Pero como uno se mete muchas veces a una relación así como ugh es que sin ti no puedo estar, ¡mentira! (risa), uno puede estar solo fresco. Pero pues tiene esa concepción errada del amor y el amor no es recibir, el amor es dar. Que uno reciba a cambio por la ley de acción y reacción es otra cosa, pero el amor no es necesito que tú me des, sino yo te voy a dar lo que hay en mí y tú me das lo que hay en ti y las dos cosas coinciden. Ahí es cuando la relación funciona.

LL: ¿Hoy en día no crees que no serías el escritor que eres, o no podrías escribir lo que escribes si no te hubiera pasado todo eso? Porque leyendo todas tus cosas decía, siempre tienes un tinte de nostalgia, un tinte como de una desesperanza, una desesperanza que uno queda un poco melancólico.

A: Sí, porque igual la vida es difícil en el sentido en el que uno no sabe qué hace acá, o sea (risa) a la larga realmente la vida no tiene sentido en absoluto. O sea, ¿qué es esto? Si nosotros no existiéramos no pasa nada, me refiero a las personas, pero al planeta y al universo, podría no estar y créeme que no se pierde nada. Al mismo tiempo la vida es maravillosa y es un milagro que existan seres evolucionados y que el sol de la vuelta, y que los planetas den la vuelta, también las estaciones y el habla y la construcción de edificios, o sea es increíble que se hayan juntado tantas cosas para que hoy estemos acá. Entonces esa dualidad de lo más hermoso que tenemos y a la vez como esto ¿qué? ¿Quién lo puso a uno acá? Ya uno esta acá, hay dos opciones; o se suicida y dice “esto no es lo mío y me suicido” que de hecho es una opción yo creo que muy valiosa también, sin dramas (la vida es una mierda, no, la vida no es una mierda, la mierda eres tú, entonces has algo para solucionar eso). Pero si uno asume vivir la vida pues que sea de la mejor manera para encontrarle un sentido a esto. En lo que escribo se ve eso, que la vida es muy bacana pero no deja de ser una cosa complicada, hay que ponerle la mejor cara porque pues, no hay de otra. No hay otra opción, vivir amargado por lo menos para mí ya no es una opción. Yo miro lo que escribí antes y miro lo que escribo ahora y sí veo un cambio, muchas veces me gusta más lo que escribía antes. Me parece que tenía mucha más sangre, pero eso de poeta a mí ya no me va, qué desgaste. Tú ves muchos artistas geniales que hacen cine, que pintan, con una vida personal de mierda, de sufrimiento constante, se terminan suicidando, son depresivos. No, yo eso no, claro, a cuenta de eso las cosas son sencillamente brillantes, yo prefiero no ser brillante, hacer cosas decentes a cambio de no tener una vida tan difícil.

LL: ¿Es como pensar que para llegar a ser alguien que haya hecho algo realmente extraordinario tiene que haber una dosis de sufrimiento en alguna medida?

A: Yo no me permitía ser feliz, eso me lo decía una ex, me decía es que tú tienes vocación de poeta maldito (risas), y era como cuando las cosas estaban bien yo me inventaba algo para que estuvieran mal, o sea todo era perfecto un día con sol, nos íbamos de paseo, estábamos de fiesta yo me tenía que inventar una excusa para que las cosas salieran mal y era un desgaste. Eso de que la vida es una mierda es súper adictivo, créeme, porque además es muy fácil y muy cómodo ser la víctima y ser el incomprendido, es súper fácil y le da a uno una autoridad también.

LL: ¿De alguna manera le has sacado provecho a lo que te ha pasado?

A: Claro, y a las viejas les encanta no sé por qué.

LL: (Risas) Claro, porque uno quiere salvar, uno quiere ser la mamá.

A: Sí, y es un círculo vicioso horrible de los hombres pensar eso, es el reemplazo de mi mamá y esta mujer me va hacer lo bueno que mi mamá no me hizo. Y ustedes son como “ay, pobrecito, ay lo entiendo, pero yo con mi amor y mis virtudes voy a lograr que esta persona imperfecta he incompleta sea un ser de luz”. No, eso no es así. Puede ayudar, por supuesto que sí, pero si cada uno de su lado no da y en vez espera recibir siempre, eso no va a funcionar. Entonces sí, a veces me gustaría tener un poco más de fuego interno y escribir con un poco más de rabia pero entiendo que para hacer eso hay que pasar por una serie de asuntos personales que de golpe creo que no son tan chéveres.

LL: Claro, porque de alguna manera están en sintonía lo que vives y lo que escribes.

A: Ya he cambiado un poco, es que lo que me pasó fue eso, era un ser súper negativo, súper rebelde, lleno de odio, y es como estar en una represa y abrir la compuerta y sale esa vaina, ese chorro de amor pero con toda, entonces yo tuve cuatro meses que lloraba por lo que fuera. Me pasó, montándome a un avión se me escurrían las lágrimas, y decía ¡qué me está pasando! Hay que soltar lo que sea, soltar todo, soltar tu chaqueta favorita, el anillo que te dejó tu bisabuela, los hijos, hay que soltar, hay que soltar todo, todo, todo, desprendimiento total. Esa es la base de la plenitud espiritual, entender que uno es con o sin cosas y con o sin gente. A lo que voy es que volverme sensible me hizo cambiar la escritura, ya lo he ido controlando y aunque ya no soy la persona que era antes tampoco puedo ser el extremo de híper mega sensible porque es muy pesado. Y ahora creo que estoy en un centro, que a veces me voy a lo negativo o me voy a lo positivo. No puedo ni tan lo uno ni tan lo otro.

LL: ¿A qué le tienes miedo todavía?


A:
Al coco (risas), mi abuela me molestaba con el coco. Esta semana voy a escribir de ella. El peor miedo que uno puede tener es a uno mismo, enfrentarse, darse la cara a uno mismo. Uno le tiene miedo a la gente, a las situaciones, a lo desconocido, a lo extraño, a lo diferente le tiene miedo pero a la larga eso es un reflejo de lo que hay en uno. Si uno le tiene miedo a lo diferente es porque hay algo en uno que no se acepta, algo no sé qué es, queda mucho por explorar y hallar esos miedos, descubrir qué miedos hay ahí. Un tema es que yo vivía siempre con angustia en el estómago siempre había como un nudo ahí, yo podía estar en mi mejor plan, todo perfecto, no sé, echado en una hamaca enfrente a la playa y algo estaba mal. Yo decía aquí algo no funciona, un miedo en el estómago. Ya eso se fue, a veces vuelve pero ya soy muy consiente, entonces cuando regresa digo, por qué esta acá y hago algo para solucionarlo. Entonces ya corrijo. No sé si algún día lo logre pero básicamente es un tema de miedo y de angustia. Esa sensación de domingo seis de la tarde, es vivir así siempre todo el día todos los días. Yo al domingo no le tengo miedo, el domingo es el mejor día de la semana fútbol, cine, comida, locha, es el día perfecto, es el día en el que uno no existe, que uno no tiene que responderle a nada, a nadie. Uno se dedica, a lo que quiere, no se tiene que justificar. Ahora me da mucha angustia el viernes por la tarde y uno es como no, yo no tengo nada que hacer (risas), qué desparche. Yo siempre he sido una persona más diurna que nocturna, el día me encanta la luz me fascina, por la noche uno no ve nada, la gente es otra.

LL: Pero es raro porque los escritores casi siempre son nocturnos.

A: Yo escribía por la noche y me encantaba pero era cuestión de flojera, ahora me gusta escribir en el día. Otra cosa, el cuerpo siempre sabe, nunca, nunca se equivoca, el cuerpo es infalible, eso que sientes de primerazo mas allá de que con el proceso vayas madurando o cambiando, o estructurando bien la idea, eso que sientes de primerazo, eso es. Ese sentimiento primario que tienes cuando te enfrentas a algo.

LL: ¿De qué te arrepientes?

A: Uno no se debe arrepentir de nada, pero creo que me voy a arrepentir si no empiezo a hacer ya las cosas que quiero hacer.

LL: ¿Como qué?

A: Sin dejar de escribir, asentarme en la expresión oral, yo quiero hacer cuatro cosas con el tema oral; hacer un show de stand up comedy que ya lo he hecho un par de veces, de hecho mi reunión de ahora es de eso, hacer competencias porque a mí hablar mierda me encanta pues como buen costeño no hay un plan mejor, salir a emborracharse lo he hecho como todos, pero a mí el plan de sentarse hablar mierda es como wow, entonces hacer un stand up comedy, hacer conferencias, quiero hablar en radio que lo estoy haciendo como invitado y no como de planta, y hacer canciones. No sé nada de música más allá de que me gusta mucho y creo que tengo un oído decente. Compuse un par de canciones hace unos meses para otra persona, no tengo ningún tipo de expectativa con eso la verdad, pero sí quisiera en algún momento hacer canciones, y sé que me voy a arrepentir si no hago esas cuatro cosas. Me da un poco de tranquilidad saber que las cosas que yo quiero hacer las hago, si no las hago me voy a sentir un poco incompleto.

LL: ¿Eres de té o de café?

A: Ni de lo uno ni de lo otro, el café lo tomaba de muy chiquito como hasta lo once años pero relaciono el olor del café con una serie de cosas que no me gustan, y el olor del café para un tercero no es tan agradable a veces, y el té es como muy aguado para mí. Me gustan más el jugo y la gaseosa.

LL: ¿Ejercicio?

A: Muchísimo ejercicio, yo juego de tres a cuatro partidos de fútbol a la semana, salgo a correr los domingos y subo la montaña los sábados a las seis de la mañana. Ser activo físicamente es clave, yo no tengo ni carro ni bicicleta, todo lo hago a pie. Rara vez me monto en un carro o taxi o bus, todo lo hago a pie.

LL: ¿Cuál es la persona que te sigue en twitter que más te gusta?

A: Que me sigan me da pena, me da pena que me lean. Igual yo a twitter le he bajado bastante, manejaba un voltaje muy alto porque me daba la licencia para decir lo que no digo en persona o en mis artículos, entonces eso eran %$#&* por acá, @%$#&* por allá… cuando me di cuenta de que me seguía gente que es famosa o que es interesante o es importante, o que tiene rasgos positivos de personalidad fue como “yo tengo que estar a la altura de esta gente”, y además que no me conviene, mira uno puede estar en contra del sistema y ser contestatario y no estar conforme, pero también tiene que ser estratégico, saber qué te conviene y qué no. A algunos les parece que eso es meterse al sistema, sí lo es, pero entendí que uno no se puede ir de frente contra el planeta porque se va a dar y va a sangrar y se va a volver una nada, además yo ya lo hice yo no soy un adolescente, ya lo hice y está bien. No voy a cambiar mis posturas que son bien particulares, entiendo, pero por mi edad, mi estado de vida y mi recorrido es como hacerlo de forma más inteligente y no tan a la loca. Entonces, ¿quién me gusta que me siga? No, más bien me preocupa quién me siga, y entiendo que el que lo hace es libre de no seguirme más y pues allá si me sigue o no.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

A: Me estás matando (risas), yo soy muy detallista con las cosas que me gustan. Yo me miro mucho el cuerpo: me miro lo que no me gusta, yo me miro mucho a mí, afuera y adentro, claro el cuerpo es fácil mirarlo enfrente de un espejo cuando te levantas por la mañana. Le pongo mucho La Lupa a lo que hay adentro porque no es fácil de entender hay gente que se muere y no entiende qué es ni qué tiene, ni quién es, ni qué hace, ni qué le gusta. Entre uno más se mire y más se examine sin asco, sin miedo, sin temor a los resultados creo que puede llevar una vida mucho más fluida.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital
Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital
Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital

Alejandra Azcárate

Alejandra Azcárate

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”
Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital

Si algo define a Alejandra es que es una mujer libre.  Libre porque siempre ha dicho lo que siente, sin miedo y sin culpa. Tiene la facilidad natural de generar empatía con los demás, de comprender las historias, recrearlas, jugar con ellas, convertirlas en alegría que regala en cada una de sus funciones. Y es que para lograr esto ella logra un balance entre dos mundos, por un lado es pura racionalidad y estructura, pero por el otro, es emoción, sensibilidad y rebeldía. Alejandra es amante de la vida, del amor, de todo lo auténtico.  Inmersos en una conversación que nos permitió adentrarnos en su vida, La Lupa conoció a Alejandra más allá de su humor negro y su sonrisa infinita, una Alejandra que pocos conocen de cerca.


LL: Bueno Aleja, yo quería que empezáramos devolviéndonos un poco a tu infancia y que me contaras ¿qué de la Alejandra niña tienes todavía hoy en día?


A:
Yo creo que conservo de la infancia algo que para mí es vital y fundamental y que además me parece una lástima que la mayoría de adultos tendamos a perder, que es la capacidad de decir sin filtro lo que pensamos y sentimos. Tu invitas a un niño a comer y le preguntas ¿te gustó la comida? Y te dice ¡no, horrible! ¿A quién quiere más al papá o a la mamá? Al papá. ¿Quieres que vayamos a tal parte? No. Y siento que eso a medida que van pasando el tiempo y los años se pierde. Nos vamos metiendo como en unos esquemas de protocolo del deber ser y se pierde esa autenticidad de expresar lo que uno piensa y siente. Y yo creo que eso sí lo conservo, para bien y para mal. Porque no me guardo nada de lo que siento en el momento no me cuesta trabajo expresar mi afecto o mi rechazo frente a alguien y lo mismo hago con mis opiniones. Muchas veces he expresado cosas con las que la gente de repente no ha estado de acuerdo, pero no por eso he sentido temor de decirlo porque procuro tener argumentos que sean válidos por lo menos para mí, y que le den un sentido a lo que pienso. Entonces creo que eso lo conservo desde la niñez y me gusta, además, espero no perderlo nunca.

LL: De tu infancia, de tu mamá, de tu papá ¿qué fue lo más grande que ellos te dejaron? Como lo que más tienes marcado de ellos.

A: Yo les agradezco a mis papás todo y soy una hija aferrada, soy un tatuaje con ellos, yo soy como una niña chiquita en ese escenario frente a mi familia, y les agradezco y les valoro todo, con los errores que hayan podido tener porque uno no viene con manual de instrucciones. Creo que tal vez la enseñanza más valiosa o la dinámica de comportamiento más interesante para mí fue el poder debatir, el poder hablar con libertad, a mí de niña nunca se me censuro ningún tipo de conversación, nunca fui una niña aislada de determinados circuitos o temas. Yo a muy temprana edad oí el rollo del sexo, oí la palabra divorcio desde muy pequeña, traición, mentira, oía discusiones políticas, intelectuales; mi papá ha trabajado toda la vida vendiendo arte, entonces crecí entre pintores, entre marqueteros, entre anticuarios, leíamos juntos, ese tipo de cosas. Entonces a mí por ejemplo me castigaban y si yo no estaba de acuerdo con el castigo podía debatir, argumentarlo y casi convencerlos. Y si mi argumento era más poderoso que el error que había cometido, el castigo se me levantaba. Entonces eso me fascinó siempre, la dinámica de educación en mi casa, que nunca fueron impositivos sino muy abiertos a todo y en un lenguaje de mucha sátira. Siempre el código de mi casa siempre ha sido el sarcasmo.

LL: Hay ciertas cosas con las que uno nace, con las que uno llega al mundo, y otras cosas con las que la familia lo va guiando de cierta forma a uno. Esa forma de ser que tienes desde chiquita fue obviamente influenciada por tu familia, pero crees que también tu naciste un poco así, ¿es tu esencia?

A: Sin duda alguna, yo creo que uno nace con una personalidad determinada, y lo que se va moldeando es el criterio y el carácter. Si no cómo te explicas tú que uno crezca en su casa con uno, dos hermanos que están educados bajo los mismos parámetros, en las mismas condiciones, y a veces uno piensa y actúa tan distinto. Entonces claro, uno viene con su propia esencia. Yo creo que eso se ve desde muy temprana edad, los papás saben claramente cuándo un niño va a ser tímido y cuándo va a ser extrovertido, por ejemplo, o cuándo es simpático o más enconchado, entonces claro, hay una esencia y yo siento que ellos precisamente nunca me castraron ese deseo de libertad, de atrevimiento, de querer correr riesgos, y eso estuvo amparado en mi educación en el Liceo Francés. Es un colegio muy liberal, es un colegio muy interesante porque nunca nos enseñaron a memorizar porque sí, sino a pensar por que toca, y eso yo creo que fue fundamental. Ahora, con el tiempo y con las experiencias pues uno sí va como arcillando el muñeco.

LL: ¿Desde chiquita te imaginabas o pensaste algún día que ibas a llegar a ser lo que eres hoy en día?

A: Pues nunca quise ser nada distinto. Yo siempre fui muy novelera, fui súper novelera, yo no era tanto de películas. Entonces me sentaba en la casa y me quedaba frente a la televisión y recuerdo que no parpadeaba, yo me embrutecía con las novelas. Me encanta el romance, adoraba el drama y los conflictos de las relaciones en pareja, todo eso me apasionaba. Cuando llegaban mis papás siempre me regañaban y me decían ¿Por qué no coges un cuaderno? ¿Por qué no coges un libro? Y yo ni los oía, pero tampoco nunca me obligaron. Obviamente cumplía con mis responsabilidades, pero desde niña yo veía el televisor y decía eso es lo que yo quiero hacer, yo quiero estar ahí, no entendía muy bien qué era, pero yo quería estar ahí. Cuando fui creciendo cada vez lo tuve más claro, que eso era lo que quería hacer, estar en medios de comunicación, me encantaba escribir, siempre he sido buena para hacerlo, digo buena en cuanto a la acción, no sé si buena en cuanto al resultado porque eso lo evalúan casi siempre los demás, por eso soy muy pudorosa cuando alguien me lee porque soy tímida en eso. Pero sí, siempre tuve claro eso, nunca dudé con ser, qué se yo, veterinaria, médica, reina, no sé, las cosas que usualmente puede pensar una niña, no, siempre lo tuve muy claro y creo que la vida me terminó llevando a donde quería. Tampoco fue un sueño fijo ni una meta estática, pero la vida me fue poniendo ahí.

LL: Recuerdas algún momento puntual en el que hayas dicho bueno, ¿esta vida que yo escogí, a la que me estoy dedicando, está trayendo los resultados que quiero? Como algún instante donde hayas pensando, ¿sí soy buena para esto?

A: Creo que un momento que sin duda fue un parteaguas en mi carrera, fue cuando escribí el monólogo que trabajo ahora, Descárate con la Azcárate. Nunca pensé que fuera a tener el éxito que ha tenido ni que se fuera a convertir en el monstruo que ha sido. Me demoré nueve meses haciéndolo, yo no escribo nunca en computador, jamás, ni en tableta ni nada. Yo escribo lapicero y libreta, a la vieja usanza, y me gusta tachar y corregir y arrugo la página y ahí me siento que estoy haciendo la tarea. Cuando terminé de escribir ese trabajo, soñé ese mismo día, soñé con poder llegar algún día a presentarme en un teatro en Buenos Aires. Dije, si esa obra a mí me para en un escenario argentino voy a ser profundamente feliz porque Argentina es sin duda la meca del teatro latinoamericano. La oportunidad se dio hace dos años, apareció un empresario y me dijo: “quiero traerla a Argentina”, y yo decía esto no puede ser verdad. Argentina era como el sueño total para mí con ese trabajo, y cuando llegué pasé unos días de mucha ansiedad porque cuando empecé hacer la prensa, obviamente uno atraviesa El Dorado y es un don nadie, entonces tienes que volver hacer una labor de cero y venderte y convencer, y me dicen en los medios de comunicación como “qué arriesgada sos de venir en este momento” y yo “¿por qué?” y me dicen, porque hay 623 espectáculos de teatro en simultánea. Bueno, dije “ya, voy a fracasar con total éxito, no va a ir nadie a verme”, entonces fue de mucha ansiedad y de mucha angustia porque decía tanto que añoré esto para que vaya a ser una frustración, me hubiera dolido mucho. El día de la función llegué a las tres de la tarde hacer la prueba de sonido paniqueada, iba con una amiga a la que le pedí que me acompañara y me estaba tomando un café y entró el empresario y me dijo: “te tengo una noticia,” pero yo le vi una cara que dije no, me va a decir que cancelemos. Me dijo: “está agotada la función.” Eran 930 sillas en el Teatro Sha de Buenos Aires, que es un teatro lindísimo, colonial, judío, hermoso. Yo no lo podía creer. Cuando me subí al escenario me pasó una cosa divina, había muchísimos colombianos que vivían ahí y la gente me empezó a aplaudir con tal euforia, porque claro cuando uno está lejos y ve a alguien de su país, la conexión es más fuerte. Empecé a llorar antes de arrancar y no podía hablar, ¡no podía hablar! Cuando intente decir hola con la voz entrecortada obviamente la gente se dio cuenta y fue aún más grande el apoyo y empezaron a aplaudir y a gritar como dándome ánimo… mira yo no podía arrancar. Fue la función más divina de todas las que he hecho, yo creo, la más especial por todo ese contexto que te digo. Casualmente ese día cumplía mi función numero mil, algo que hubiera sido inimaginable para mí tiempo atrás. Entonces ese día dije “la estoy logrando, la estoy logrando, por fin estoy donde quise.”

LL: ¿Qué tanto miedo da? Cuando empezaste a escribir, lanzarte y tomar la decisión de listo, lo voy hacer. ¿Qué tanto miedo da tomar esa decisión?

A: El monólogo lo hice básicamente por una necesidad de expresarme, no hay otra razón. No pensé que fuera a ser un gran negocio, no me imaginé que iba a convertirse en algo tan masivo, obviamente uno tiene expectativas y quiere triunfar, eso está clarísimo. Pero lo hice por la necesidad de transmitir lo que yo pensaba en todo el plano emocional, y lo que yo veía basada en mis historias y en lo que aprendí a oír y a ver dentro de mi entorno cercano, porque este material está basado tanto en cosas que a mí me pasaron como en situaciones que le he oído a gente que además le agradezco porque quizá jamás las vuelva a ver. Cuando ya lo tuve listo, por supuesto el miedo yo creo que es indescriptible porque es someterse directamente a un juicio. Cuando uno hace una novela o una serie depende de muchos factores hay un equipo, el rating, el horario, la promoción, el canal, qué sé yo, pero esto es una cosa muy brutal porque es subirte en un escenario a que te digan si está bien o mal, porque esa respuesta te la da la risa y el aplauso, no es una obra dramática, no es una obra experimental donde la gente sale y hace un análisis después, es una respuesta inmediata: funciona o no funciona. El Stand Up tiene un tempo muy matemático donde uno escribe una premisa, luego plantea un argumento, luego da un ejemplo, luego viene lo que se llama un punchline que es donde se presume que aparecen la risa o el aplauso. Si eso no conserva un tempo de cuatro todo el tiempo es cuando la gente sale y dice me reí en unas partes y en otras no, porque el público no comprende esa estructura, pero uno que está arriba sí lo sabe. Si hay unos espacios muy extensos de silencio uno sabe que la obra bajó y empieza esa angustia, entonces claro el temor el brutal porque no importa cuántas funciones haya hecho, para esa gente por lo general, es su primera función entonces lo tienes que hacer como la primera vez, debes entregar el material con la misma fuerza y el terror a mí no se me quita al día de hoy, o sea no hay una función que yo haga donde no me tiemblen las piernas, donde no me dé taquicardia, donde no tenga que respirar concentradamente antes, porque es terrible, incluso al inicio yo salía con el micrófono a la mano y como siempre tengo anillos, era tal el temblor que los anillos golpeaban contra el micrófono, y yo sentía que la gente en las primeras filas se estaba dando cuenta y percibía el sonido. Entonces me tocó trabajar al principio con un soporte, con una peaña, salgo saludo, hago la introducción de que se trata la obra mientras yo misma encuentro un centro y una tranquilidad para poder arrancar porque si no, no soy capaz.

LL: ¿Qué haces en los minutos previos a salir, algún ejercicio de respiración, no sé, algún agüero que tengas?


A:
Yo hago dos cosas siempre muy básicas: me tomo un café así de grande, nunca tomo licor ni en un camerino ni días antes de trabajar, hay artistas a los cuales el trago los desinhibe, a mí me pasa todo lo contrario, siento que de inmediato se me atrofia el cerebro y me produce inseguridad, entonces yo no tomo trago, me tomo un café enorme y siempre me pongo en una esquina, donde sea, le pido permiso a la gente que está ahí a los empresarios, al equipo de producción, les pido que se salgan, me pongo de rodillas en algún lugar y me encomiendo a mis cinco muertos, uno siempre tiene a sus muertos especiales (risas) que en algún momento creyó que hacían parte del combo de los inmortales porque uno nunca cree que la gente que uno quiere se va a morir. Son mi abuelo, mi abuela, mi tía, la hermana menor de mi mamá que se murió de una forma muy inesperada, muy joven, Lina que era mi mejor amiga y mi perra Magola (risas). La gente dirá que estoy loca que cómo le voy a pedir a una perra, yo sé que ella me oye y sobre todo sé que conoce mi temor, entonces yo me encomiendo a ella. A esos seres les pido siempre lo mismo: memoria, que nada se me olvide, porque no tengo a nadie a quien recurrir, pido hilo conductor, es decir que pueda tener una coherencia en todo el discurso y que no se me escape, digamos, una palabra que se me pegue a la otra porque eso es tan matemático, que es muy riesgoso, pido que tenga una actitud agradable frente a la gente porque sé que van a evaluarme desde lo físico, la voz, hasta lo que digo. Que la gente se reviente a mi favor, así lo pido, que se reviente a mi favor y a mi perra le digo que pueda trasmitir alegría desde el inicio, que desde el inicio se conecten y sientan esa alegría y logren olvidarse de las cargas con las que van porque yo no sé la gente que está sentada ahí qué lleva adentro. De hecho, hay funciones que las termino súper activa y puedo irme de fiesta, salir a comer y hay otras que llego al hotel y quedo como un canguro entre un locker, de allá para acá y no me puedo dormir, hay otras que llego y quedo como una piedra y eso tiene que ver mucho con la energía del público, tú le estás entregando todo lo que tienes y también te estás quedando con todo lo que te llevan. Me ha pasado dos veces que he tenido lapsus donde me he comido parte del texto y cuando voy en determinado lugar digo “¡mierda!, me comí 20 minutos y me toca regresar” pero el tiro está en que la gente no se dé cuenta, como no conocen el material, de mí depende volver a agarrar la rienda y volver a pegar, remallar la media, eso me ha sucedido dos veces. Afortunadamente jamás me ha pasado que se me haya quedado la mente en blanco, le tengo pavor a eso, o peor, que me dé un hipo, una cosa tan elemental ¿qué haces tú con hipo? O por ejemplo como me pasó una vez, se me metió una pestaña entre el ojo y fue la cosa más desesperante porque arde y ¿qué hago? No espérense venga y sóplenme, pues no, o sea tengo que seguir. Entonces que no se me presente ningún inconveniente, que no se me parta un tacón, tantas cosas a las que está uno expuesto ahí, que un pesado que te diga algo y te interrumpa, no sé, que suene una sirena en el teatro, lo que sea, uno está ahí como muy desnudo ante lo intempestivo, es muy angustioso.

LL: Para este mundo en el que estás, para esta profesión que tú escogiste, se necesita una fortaleza muy grande, un saber estar bien parado en la tierra, ¿de dónde crees tú que has sacado esa fortaleza en la vida?

A: Pues yo creo que no la he sacado y justamente el punto está en que nunca estoy parada en la tierra. No me gusta, me aburre todo lo normal. Me chocan la estabilidad y los modelos que sigue todo el mundo, esas refractarias mentales de que todo tiene que ser de determinada manera. Mi esposo a mí me dice que yo vivo en una fantasía, y me gusta, me gusta mucho. Porque soy mucho más sensible a cosas que para los demás resultan imperceptibles. Me gusta ese estado de no cordura permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida, entonces no soy tan común.

LL: Pero también eres muy racional en ciertas cosas.

A: En mis criterios y mis opiniones.

LL: Eso te iba a preguntar, porque tienes dos facetas tan marcadas, ¿no? ¿Toda esta racionalidad, una mujer tan estructurada en muchísimas cosas, combinadas con una sensibilidad inmensa y una rebeldía desbordada, en qué punto se unen?

A: Creo que en el trabajo, en los demás escenarios separo todo muy bien porque se me da muy naturalmente.

LL: ¿Eres racional en qué tipo de cosas?

A: Soy racional a la hora de asumir mi trabajo, me lo tomo con muchísima seriedad y ahí adopto una postura bastante rígida. Creo que, de las cosas negativas, si puede ser negativo eso porque lo veo es desde el lado de lo que se puede decir de mí, es que soy insoportable en el trabajo, es completamente cierto. Yo soy estricta, soy meticulosa, soy muy disciplinada, soy casi implacable, difícilmente acepto un error y no soporto las excusas insulsas. Que a mí alguien de mi equipo de trabajo me diga “no, se me sale de las manos” mira, yo me enchuquizo, yo quiero morir y matar.

LL: ¿Cómo es una Alejandra brava?

A: Yo soy furiosa. La gente piensa que yo soy muy brava por muchos factores, por mi manera de expresarme, mi voz es una voz templada, ruda, mi expresión de la cara no es muy dulce que digamos, mis facciones no son propiamente angelicales (risas), así que todo tiene ese empaque como de dureza. Y de hecho me pasa que le hablo a mucha gente y me dicen “¡Ay! Pero no se ponga así, no me regañe” “no, yo no te estoy regañando, yo hablo así.” He tratado con el tiempo de trabajar mucho ese tono digamos en la cotidianidad para no pisar cayos que son innecesarios. Contrario a eso, cuando me pongo brava no puedo hablar, no puedo hablar, yo me siento y la gente sabe que cuando yo estoy muda es porque eso es un volcán que va a salir en cinco, cuatro, tres… y cuando exploto no me sale un grito, no me sale una grosería, nada, yo miro a la persona fijamente y le digo tres palabras y no tengo nada más que abonar. Entonces eso por lo general genera mucho pavor, a mí me da miedo hasta de mí. Porque cuando me quedo callada yo digo ¡Dios mío! Yo ya me empiezo a acomodar, me talla la ropa, no sé para dónde agarrar, me toca respirar porque me descompongo y eso me pasa mucho en el trabajo porque soy alérgica a la mediocridad, detesto a las personas que, literal, muerden cheque, ¿me entiendes? Como que yo voy, tengo que poner esta silla aquí entonces yo pongo la silla ahí y ya, no aportan ideas, no fomentan la creatividad, no son recursivos, no resuelven. No tolero la mediocridad, me fascina trabajar en equipos que busquen un camino a la excelencia. Para mí siempre todo pudo haber salido mejor, eso tampoco está bien, porque me hago mucho daño y soy especialista en auto sabotearme, y eso psicológicamente tampoco es bueno, de hecho, he buscado ayuda para el tema. Me doy palo, me doy guayo, me doy bate, me doy todo, yo siempre siento que faltaron los cinco centavos para el peso, y no me doy el crédito suficiente y el valor, lo cual es cruel con uno mismo, pero es muy bueno dentro del resultado del trabajo porque no hay ese sentido de conformismo de sí, listo ya entregué lo que era. No, siempre corrijo cosas, y siempre encuentro otras tuercas que hay que ajustar, y no me resigno a que las cosas se queden de una misma manera.

LL: ¿Y eso en tu vida personal?

A: En mi vida personal es completamente diferente. Por eso te digo que ahí logro separar las cosas, porque ahí se condensan los tres aspectos que dices. Soy igualmente dulce y divertida cuando trabajo y si las cosas funcionan bien siempre mi equipo está feliz. Siempre hay carcajadas siempre nos divertimos y procuro que sea un ambiente maravilloso, excepto cuando pasan este otro tipo de situaciones que te acabo de mencionar. En mi vida personal es muy distinto porque yo siempre estoy alegre, cuando digo siempre no exagero, siempre estoy alegre. Es muy raro que algo me saque de casillas, a todo lo que es personal le encuentro solución, tengo una capacidad de reírme de las dificultades, he vivido situaciones muy complicadas en mi vida que me han enseñado a manejar no problemas sino tragedias, tu a mí me dices que no me puedo amarrar el zapato y yo no sé qué hacer, pero si me dices tengo un problema o sea una tragedia de un tamaño magno, yo le encuentro soluciones. Siempre a todo le veo como ese lado. Ahí siempre encuentro una atmosfera como mucho más fresca, estoy muy relajada, no me preocupo, llego tarde, no me angustio y soy muy dulce, soy muy amorosa en mis entornos.

LL: ¿Cuáles dirías tú que han sido los tres momentos o las tres situaciones que más te han marcado como persona en la vida? 

A: Hmm, creo que fue muy importante el nacimiento de mi hermano. Yo tenía cinco años cuando Andrés nació y era muy consentida, mi reacción fue muy extraña porque yo me aislé, me sentaba en las esquinas y no le hablaba a nadie, no fui al baño en dos semanas me tuvieron que llevar al médico y hacerme una cantidad de cosas, estaba poseída por todo lo malo (risas). Me dio muy duro la llegada de Andrés, me puse muy celosa. Mi papá tiene los ojos verdes, y esa fue una frustración enorme para mí, no haberle sacado los ojos a mi papá, siempre y hasta el día de hoy se lo digo y se lo recrimino, le digo ¿qué pasó con esa información genética? ¿qué pasó, te viniste muy rápido o qué? Y entonces me toma del pelo porque nosotros jodemos con todo. Siempre me frustró no tener los ojos verdes, en ese entonces recuerdo muy claramente que le dije a mi mamá, si es una niña y sale con los ojos verdes la voy a ahogar, punto. Y mi mamá me decía yo te ayudo, yo te ayudo porque es mi responsabilidad. Entonces creo que el nacimiento de mi hermano fue muy importante para mí porque me enseñó a compartir, y creo que es algo que ha sido una ley en mi vida, yo adoro compartir, soy mejor para dar que para recibir, soy malísima recibiendo. Ese es otro tema psicológico que he tratado con ayuda. Son unas ganas de entregar que me ha traído muchas frustraciones porque no me he arrepentido nunca de mis locuras, pero sí de mis actos racionales y racionalmente me he entregado mucho a personas que no han valido la pena. Me ha costado mucho aprender a recibir. Pero estoy como en el proceso, ahí voy ya he aprendido. Por lo menos tuve el gesto de expresar mi propia necesidad. El nacimiento de Andrés fue muy importante, somos muy unidos mi hermano y yo, él vive en México hablamos casi a diario, no dejamos que pasen más de cuatro meses sin vernos, nos ponemos un punto de encuentro, siempre nos reímos juntos, lo amo con toda mi alma.

Luego un momento sin duda que me marco fue la muerte de mi abuela materna, muy, muy duro para mí porque es la persona a la que yo más he amado en mi vida y que sigo amando porque no he encontrado otra que ocupe ese mismo poder de amor y de sentimiento en mi corazón. Fue una persona que me marcó mucho, de hecho, mi psicólogo, mi terapeuta, me dijo en la última cita, ¿qué fue eso tan grande que hizo para que te haya dejado esa impronta tan fuerte? Y yo me quedé pensando y dije ¡TODO! Todo, o sea lo hizo todo, yo aprendí de ella absolutamente todo, la más genuina bondad, la alegría, la capacidad de entender al otro, un desprendimiento frente a lo material divino, la capacidad de transmitir amor, el humor, mi arraigo familiar, mis valores que son muy afianzados, muchas cosas. Entonces creo que eso fue muy duro para mí, y además sucedió el día de mi cumpleaños que es el 3 de marzo, nunca lo volví a celebrar por eso, porque por una extraña razón el 3 de marzo casi siempre que miro el reloj es cerca las dos de la tarde que fue cuando pasó eso, siempre me pasa lo mismo y cuando es el 3 de marzo digo hoy no voy hacer eso y termina sucediendo, es como que siempre ella está ahí. Ahora entiendo que no lo debo ver desde el punto del dolor, sino que quizás fue tan grande nuestra relación que lo dejo ahí, o sea justo ese día.


Otro momento que fue muy importante y clave para mi vida fue el día en que tome la decisión de irme a vivir con mi esposo. Habían pasado 4 días de haberlo conocido, habíamos ido una vez a comer, una vez a almorzar, una vez habíamos ido a tomar un café, y luego a una fiesta de cumpleaños que fue la primera noche algo así.
Y entonces yo estaba fumando en su carro, sin preguntar me prendí un cigarrillo, estábamos en el semáforo de la 94 con 11. Yo nunca cuento estas cosas porque no me gusta abrir mucho el tema de la relación en pareja, pero lo voy hablar desde el punto de vista del momento que fue muy importante para mí. Estábamos en ese semáforo, y este hombre se voltea y me dice “uy, ¿te puedo pedir un favor?” y yo dije mierda el cigarrillo, y entonces de una abrí la ventana y tiré ese cigarrillo y dije ¡uy no, quedé como una chancla! porque claro prendí el cigarrillo y para quien no fuma eso es muy desagradable. Y yo “qué pena, mira discúlpame” por qué claro cuando uno está levantando trata de mostrar sus buenas cartas y yo dije, qué pelada de cobre, y entonces el hombre se voltea y me dice en el semáforo “mira te quiero pedir el favor de que fumes lo menos posible en mi carro y que invadas lo antes posible mi espacio, yo no quiero conocer a nadie más, tu eres la persona que yo quiero para mí” y yo mire el semáforo… ¡no, no, no es que esto es una cosa muy divina! Y entonces yo veo el semáforo que estaba en rojo y cuando pasa a verde me volteé y le dije “bueno, dale, listo.” Y nos fuimos a vivir juntos y desde ese entonces hasta hoy ya han pasado doce años.

LL: Nunca te angustió o te atormentó la idea de me voy a quedar sola, ese miedo de…

A: Jamás. Creo que por eso me casé tan joven porque cuando uno menos busca las cosas se le aparecen. Ese poco de viejas que andan todas desesperadas con ese dedo entablillado esperando la argolla, ¡eso es muy mamón! A los tipos no les gusta esa presión, estas mujeres que están llegando a los treinta y les entra un afán ahí todo montañero porque no se han puesto el vestido de novia, es que no. Yo digo en vez de preocuparse, lean, viajen, conozcan el mundo, adquieran otros criterios para de verdad poder elegir con quién quieren compartir una vida. “No, es que ya llevamos cinco años y no me ha propuesto matrimonio, entonces yo le voy a dar hasta junio.” ¿Qué es eso? Eso es muy lobo, eso no se hace. Yo nunca lo tuve entre mis planes. Nunca pensé en casarme, nunca soñé el vestido blanco, no porque fuera en contravía de lo femenino, no, sino porque siempre me llamaron la atención otro tipo de cosas primero. Ahora, siempre quise tener a una pareja. Siempre soñé con encontrar el amor, por supuesto. A mí me parece que el amor es lo único que le da sentido a la vida, lo único, no hay más, es más importante que la misma salud, cuando uno tiene amor se sana. Pero cuando no tienes amor no tienes nada. Entonces sí quería encontrar a un hombre valioso, por supuesto, pero nunca manejé ese tipo de ansiedad. Y por eso me casé muy pelada o sea yo devuelvo el tiempo ahora y digo claro, era una bebé, pero en ese momento me sentí lista, tenía 26.

LL: Y antes de eso, ¿cómo fueron las experiencias?

A: Ah no, puercas como las de todo el mundo. Sí claro, tuzas, me pusieron los cachos, perseguí novios, ponía a llamar a las amigas de otros teléfonos, me iba con capucha a la salida de la discoteca, lloré, fui adonde brujas a que me leyeran el chocolate a ver si me iban a pedir cacao, o sea yo hice toda la tarea, toda la tarea que hacemos todas las mujeres, todo el curso. Me metí con hombres interesantes, con otros no tanto, pero la verdad siempre fui una mujer muy amada y me siento muy orgullosa de eso porque los hombres que pasaron por mi vida siempre me quisieron mucho. Yo nunca sufrí por falta de amor, jamás, y nunca me tocó mendigar amor que a veces pasa mucho entre las mujeres, como que “no me dejes” no. A mí eso nunca me pasó, los hombres que yo tuve siempre me quisieron de una forma muy bonita. Ahora que la dinámica de las relaciones se atrofiara, que ya no se volviera tan sana y se acabara pues es lo normal. Pero siempre he sido una mujer muy querida. Entonces dentro de todo creo que eso sí lo he aprendido a recibir.

LL: Tomaste la decisión de no tener hijos, es una decisión consciente, madura, que hiciste pública y que para algunos no fue tan bien vista. ¿No crees que de alguna forma le has dado un empujón a muchísimas mujeres para quienes es tan válido decidir ser mamá como decidir no serlo?

A: Mira que sí lo siento. Hace un tiempo me costaba un poquito de trabajo verbalizarlo porque siempre existe un temor al juicio más siendo mujer, a la gente no le resulta tan positivo que uno diga que no quiere ser mamá y te señalan de una manera muy dura y dicen debe ser desalmada o egoísta, o pensará que se le va a dañar el cuerpo, tonterías como esas, o no sé, no tiene capacidad de dar amor, o no sabe de lo que está hablando. Tantos señalamientos que terminan siendo absurdos porque finalmente no lo conocen a uno y no tendrían por qué evaluar las razones de ser. Entonces me costaba un poquito más de trabajo, pero ya cuando tuve la capacidad y la certeza de que verdaderamente eso era lo que yo quería, lo empecé a transmitir con absoluta naturalidad y bajo mis argumentos, que son igualmente validos que los de las mujeres que sí desean tenerlos. Así de sencillo. Yo no vivo preguntando y por qué quieren tener hijos, no entiendo por qué les genera tanta curiosidad que yo no quiera hacerlo. Entonces ahora no siento pudor al decirlo, al contrario, me siento muy tranquila porque sé que es una idea consciente, es una decisión responsable que he tomado sobre mi vida y mi manera de ser. Me he encontrado muchas mujeres últimamente que me dicen oiga yo pensaba lo mismo y no era capaz de afrontar mi decisión por ese juicio colectivo. Con esto no quiero promover una campaña de no a los niños, porque ahora se vienen asopapás, asoniños, asoenanos, asocolegios (risas), no, no es para que armen una controversia de esto que de verdad estoy como un poco harta. Decir lo que uno piensa en este país es un chicharrón, qué jartera, la gente siempre quiere que uno diga lo que quieren oír. Entonces me dicen, no, es que usted es muy controversial, usted es muy polémica, no. La controversia la arma la gente que no sabe respetar que existimos otros que pensamos distinto. Yo no digo las cosas para generar problema, yo digo las cosas por que las pienso y porque tengo unas facultades mentales que aún me permiten opinar por mí misma, juel diablo (risas). Entonces no quiero tener hijos porque amo mi libertad, no existe otra razón distinta a eso. No me interesa dar ejemplo de nada a nadie, me gusta vivir libre. Saber que tengo un marido que vive conmigo porque quiere, no porque le toca, no porque quiere jugar a la casita ni porque vamos a generar un hogar. Veo un mundo tan terrible últimamente que no entiendo para qué más. Y se reproducen y se reproducen y llueve y se siguen reproduciendo, y yo digo ¡Dios mío!, un hijo no puede ser una decisión a la ligera, un hijo no puede ser un error ni un descuido porque no planifiqué, ni un polvo detrás de una puerta en una discoteca, ni un elemento para creer que va a conservar una relación. Un hijo solo para mí se debe tener cuando se tiene el deseo absoluto y el acto de humildad más grande de la vida de saber que a partir de ese día tu dejas de existir, cambia tu sueño, cambian tus prioridades, cambia tu suerte, cambian tus deseos, cambia todo. Si existe esa capacidad consciente de entregar tu vida a otro yo lo aplaudo, y lo entiendo como un gesto de valentía y del más profundo amor. Yo no tengo esa capacidad. Entonces no lo quiero.

LL: ¿Qué ha sido lo más doloroso o lo más difícil de superar en este mundo en el que vives de tantas cosas que se dicen, de tantas polémicas, de tantas críticas?


A:
Pienso que la injusticia frente a la opinión sin argumento. Es decir, gran parte de mi carrera ha estado basada en llevarle a la gente alegría, desde cualquier punto de vista, en radio, en una novela, en un escrito, en un monólogo, en teatro. Llevar alegría ha sido un propósito para mí porque me parece que es un don con el que se nace. Uno no nace alegre, a uno no le enseñan a ser alegre, a uno no le enseñan a reírse. Reírse es la acción más auténtica y más genuina del cuerpo humano y si tú tienes el don de poder transmitir y regalar eso a mí me parece divino. Yo no sé cantar, yo no sé tocar un instrumento, me frustra no haber aprendido a pintar, pero sé conectarme con la gente y dar alegría. La empatía. La identificación. Cuando uno ha tratado de sentar y darle un pilar a su trabajo a partir de esa premisa, y te das cuenta que de repente cometes un error o una equivocación que a cualquiera nos puede suceder, y que el mismo público que algún día te aplaudió te pase una guillotina es muy doloroso. Porque ahí me he dado cuenta en ciertos episodios, primero, que a todos nos cuesta mucho trabajo perdonar, que no sabemos entender al otro, que creemos que los errores siempre los cometen los demás y pasamos una cuenta de cobro implacable. Entonces eso es muy duro cuando tú dices no puede ser que este resbalón a mí me borre en cuestión de un par de horas 8, 10 o 12 años de esfuerzo, de lucha, de responsabilidad de esta manera. Eso es como encontrarte y decir, yo a quién le estoy hablando, me he cuestionado muchas veces qué tan leal es realmente el público que lo sigue a uno, o a lo mejor yo tengo un concepto de lealtad muy distinto porque para mí la lealtad es inquebrantable, en la amistad, en el amor, en el trabajo. A mí una persona me puede fallar en el trabajo, pero si yo entiendo por qué cometió esa equivocación, si no es una excusa insulsa, siempre volverá a trabajar conmigo y soy leal a mi gente. Yo muero con la mía y muero por los míos, ¿me entiendes? Entonces, cuando tú ves de repente que el público no es así, de verdad piensas, ¿valdrá la pena todo lo que yo estoy intentando hacer? Si a mí la vida y la gente no me permite meter la pata, ¿de qué estamos hablando? Es ingrato, es una carrera que no tiene despedida, uno no tiene entierro entonces esto es una cosa que cuando a ti no te vuelven a llamar tú debes deducir por tu sentido común que tu carrera llego a tu final. No es como que estás en una empresa y cumples un tiempo y te dicen chao, o te vas o te indemnizan, o sea hay un protocolo de finalización, aquí no. Aquí tu carrera puede terminar o por edad, o por falta de oportunidades, o por un resbalón, por millones de cosas a las que uno está expuesto, estas en la cuerda floja. Es una carrera violenta porque a pesar de que el medio se llame entretenimiento es todo menos entretenido en el fondo, uno se entretiene mientras lo hace, es como si tuvieras un pie en un precipicio y el otro en un jabón, todo el tiempo, estas ahí, entonces es muy complicado es una carrera muy inestable.

LL: ¿Cómo hace uno para permanecer, para tomar la decisión de seguir ahí y no desfallecer?

A: Ay mira, yo francamente te digo que estoy por pensar que eso es un acto de testarudez.

LL: (Risas) ¿Un acto de ego?

A: No, ni siquiera, porque el ego lo zapatean de tal manera, o sea te lo destruyen de tal manera que además es hasta positivo porque cuando le dan a uno esas zarandeadas y esas muendas te das cuenta que toca, vuelva y levántese, vuelva a pararse de ahí y pida perdón de rodillas y párese de ese fango donde usted misma está arando y nadando sin final. Entonces como que el renacer y volverte a parar de eso, y volver a sentir el aplauso del público después de una tormenta te da una energía medio adictiva para continuar, yo creo.

LL: ¿Qué tanta capacidad para el fracaso crees que tienes tú?

A: Ninguna. Yo no tengo capacidad para fracasar, yo tengo capacidad para perder, que es diferente. Yo sé perder y asumo las pérdidas con mucha entereza, con mucha humildad y sobretodo las entiendo como momentos de reflexión para corregir, pero yo no tengo capacidad para fracasar porque yo me exijo mucho. Te voy a poner un ejemplo, si yo hoy escribo una obra, y esa obra digamos colectivamente es un fracaso, no va nadie, para mí, nunca va a ser un fracaso si yo la hice bajo mi criterio. Va a ser un éxito el haber reflejado lo que yo sentía de esa manera. Si no funcionó, de malas, de malas para mí. Pero nunca lo voy a entender como un fracaso. Porque el fracaso es para fracasados y yo no soy una fracasada ni voy a fracasar jamás, me voy a caer ochenta veces, voy a perder cincuenta mil oportunidades de hecho me ha pasado, en mi carrera he escuchado infinidad de veces el no y muy escasas veces el sí. Entonces yo ya la pérdida la conozco, pero nunca seré una fracasada porque siempre hare lo que mi corazón y mi cabeza me digan, y creo que eso ya es un triunfo.

LL: ¿Qué te da miedo hoy en día?

A: Le tengo pavor a las enfermedades…

 LL: ¿Hipocondríaca un poquito?

A: No, no sé, (risas) tengo unas reacciones un poco raras, o sea, a mí me duele la cabeza y ya pienso que tengo un tumor en el cerebro, pero no hago nada al respecto, no voy al médico. Le tengo mucho miedo a las enfermedades, pavor a las físicas y a las mentales. Nosotros estamos educados para cuidar la salud del cuerpo, pero nunca nos educan para cuidar la salud de la mente y cuando a la mente se le corre la teja te quiero decir que eso es brutal.

LL: ¿Y para la parte mental que hacer?

A: Para la parte mental yo pienso que se debe buscar una ayuda sin duda, no sé si sea una amiga, no sé si sea la mamá, pero uno tiene que aprender a oír, la mente no se las sabe todas y le juega a uno muy duras pasadas. Saber pedir la ayuda. Sí, le tengo mucho miedo a las enfermedades y le tengo mucho miedo a la viudez.

LL: ¿Por qué? Si nunca en la vida te generó conflicto estar sola…

A: Es que ahora ya no veo mi vida sin él, no la veo sin él, me costaría mucho trabajo. Es un amor muy profundo y despertarme un día y ver que no está, yo no sé cómo podría reconstruir mi existencia sin él, no por una dependencia sino por neto amor, es ya como otro brazo.

LL: ¿Qué es lo que más rescatas de tu marido?

A: Que me aguanta (risas), eso es muy rescatable, es una labor muy loable (risas). A mí me encanta de él y me encantó siempre que nunca se preocupó por ocultar sus defectos, siempre se mostró como era y a mí eso me fascina. Porque no fue un personaje que fui descubriendo lo malo después que después uno dice, uy este no fue el producto que yo compré (risas), ¿pero qué paso? ¡Me salió una chanda después de que le aposté! Entonces nunca oculto sus defectos me ofrecía un mundo divertido, un tipo súper fresco, exitoso en lo que hace con la misma capacidad de lucha, muy desarraigado del que dirán, cero protocolario, le encantaba mi franqueza, muy sensible, con una gran sensibilidad artística y yo adoro eso. No quería tener hijos y nunca ha querido, y eso era fundamental para mí, entonces siempre hemos estado en la misma página y nunca hemos cambiado de opinión. Muchas cosas. Y ahora en la convivencia pues la alegría, la tranquilidad, el llegar a un terreno donde me siento feliz. Yo abro la puerta de mi casa y vivo plena, puede haber pasado un vendaval en el día en la calle, pero llego a mi casa y eso es un oasis. Lo veo y me cambia todo, me da toda la paz y toda la dicha, me siento una mujer muy querida y eso lo valoro enormemente.

LL: ¿Qué te hace llorar hoy en día?

A: ¡Uy yo soy súper chilletas, lloro por todo! Yo soy piscis y dicen los que saben que como es el último signo del zodíaco carga todo lo de los demás, dicen por ahí. Soy una persona muy sensible, ante todo, ante la desgracia, ante la alegría, lloro por los recuerdos, lloro con la música, lloro cuando alguien me está contando algo y me conmueve, lloro porque me da rabia, lloro por todo. Yo soy muy llorona y no me choca, ni me lo retraigo tampoco porque es mi manera de expresarme. Yo estoy en un almuerzo alguien empieza a contar algo, hacen un brindis y yo lloro y todo el mundo me mira como una desadaptada (risas), “¿pero y qué le paso?” Y yo, “no sé, me pareció un momento muy especial”. Me pasa eso, lloro de destiemple, lloro en momentos fuera de lugar, soy así muy sensible y susceptible a las cosas.

LL: Si yo te pregunto del 1 al 10, ¿qué tan liberal eres?

A: 9.

LL: ¿Porque no 10, qué hace falta para el 10?

A: Pensé inmediatamente por qué no el 10 cuando me hiciste la pregunta, en temas de pareja por ejemplo no soy tan liberal, no soy de experiencias de tríos, no soy muy de esas aperturas eróticas que están como tan de moda ahora en estas recientes generaciones, entre las cuales me incluyo, no soy como de experiencias de swingers. A mí me parece tan jarto ver tirar a la gente, como tan anti estético, además, o sea, como que no, uno solamente ve el escenario bonito cuando es uno y eso porque uno ni se ve por allá, menos mal. Pero soy muy desinhibida en esa parte, en el erotismo, en la sensualidad, en todo eso. Utilizo una comunicación muy abierta, pero no soy abierta a ese tipo de espacios en mi relación de pareja soy mucho más arraigada a la vieja usanza, al modelo de antaño del respeto en pareja, del amor entre dos, ese tipo de cosas, no con eso quiero incluir la infidelidad, no soy de las que digo que jamás perdonaría una infidelidad, son de esos temas que uno no puede determinar hasta que eso te toca la puerta, es como cuando te atracan, uno no sabe si le va a gritar al ladrón, si va a salir corriendo, si le va a rapar la mochila o qué va a hacer, ahí pasa lo mismo y empiezan a jugar factores y una cantidad de cosas, entonces no soy cerrada frente a ese tema. Por eso creo que 9, en relaciones de pareja no tengo esa apertura mental me gustan más las relaciones basadas en el romance entre dos.

LL: ¿Y en qué eres tremendamente liberal?

A: En todo lo demás, políticamente, intelectualmente, familiarmente, psicológicamente, en todo creo que soy muy liberal. Muy liberal porque he aprendido con el tiempo a pararme en los zapatos del otro y a comprender que es algo que a uno le hace mucha falta. Entonces uno siempre juzga o no juzga, critica o evalúa los comportamientos de los otros de acuerdo con los propios. Cuando uno empieza a entender que la gente piensa y siente diferente no solamente se abre su mundo, sino que permite que se abra el de los demás. Genero mucha confianza en las personas así sean desconocidas y me cuentan cosas muy íntimas que quizás no le han dicho a nadie porque encuentran justamente el no juicio y eso me encanta.

LL: Pero eso es clave para tu trabajo, ¿no? Ahí es donde logras hacer verdaderamente un buen trabajo de campo…

A: Pues sí porque está basado en la verdad, en la verdad que yo vivo, en la verdad que veo que viven, que oigo que existe, está basado en la verdad y creo que ese es el gran éxito de la obra, más allá de que sea una actuación con un personaje un poco contestatario, una mujer fuerte que quizás para muchas es un reflejo de lo que quisieran decir o ser y no han podido, que para mí también es de alguna manera un escudo de lo que soy, sino porque está basado en la verdad. Nada de lo que yo digo ahí, así este trasmitido en la sátira o el sarcasmo, es una mentira, si no eso no hubiera funcionado.

LL: ¿Cuál es la característica que más admiras en una persona? Es decir, conoces a una persona y qué es eso que te atrae o te repele.

A: Amo la valentía, es mi virtud favorita, me encanta la gente con coraje. Cuando conozco a alguien que me dice estoy haciendo esto y esto, y construí esto, y me mandé en esto y no tengo un peso, pero estoy montando esto, y todo el mundo se fue en contra de este man pero me voy a casar con él, o sea, así sea ante lo errores admiro la capacidad de riesgo, me encanta además porque la he trabajado y la tengo y la defiendo a muerte. Es la virtud que más me gusta en mí misma, entonces cuando uno encuentra identificación o empatía, es precisamente porque hace esa labor de espejo, como yo siento que tengo eso tan arraigado eso me seduce mucho en las personas, me fascina. Me aterra la mediocridad, me molesta mucho la lentitud, me chifla, no, yo me desquicio. La hipocresía me enferma y en este mundo es lo que hay, no me gusta la gente que tiene amistades basadas en la conveniencia, que tiene amigos por que los necesita o es que está casada porque la sostienen, o que está con ella porque le da un estatus social, odio eso. Odio las personas que no establecen relaciones de forma genuina. Me molesta la falta de originalidad, detesto a la gente que imita, ojo, no a los imitadores, los imitadores son unos artistas muy serios y muy profesionales, estoy hablando del común la gente que imita a los demás para lograr determinado éxito o relevancia, me choca terriblemente la falta de autenticidad.

LL: ¿Tu talón de Aquiles cuál es?

A: Mi familia. Cuando digo mi familia me refiero papás, hermano, esposo, núcleo cercano, mi familia total. A mí me tocan a mi familia y es la yugular.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

A: Morirme. No me falta nada.

LL: Hoy en día, ¿puedes morirte tranquila?

A: Sin ningún problema.

LL: ¿En qué reencarnarías?

A: Hmm, ¡qué pereza! Otra vez esta misma vuelta, no. Ay no yo ya no quisiera reencarnar más, yo ya he hecho en esta vida mucho (risas).

LL: ¿Tú crees que eres un alma vieja?

A: Yo creo. Yo creo que sí. Yo he sido vieja siempre, desde niña he sido vieja, he hablado como vieja, como adulta, he pensado como grande, no asocio mi niñez a la etapa usual de la niñez. Mi niñez fue de una mujer en un cuerpo de una chiquita. Es más, aprendí a hablar primero que a gatear, que no es lo usual. Cuando mi mamá me llevaba a las visitas yo decía “quiero tetero” y gateaba y la gente decía ¿qué es esto? Como un espécimen rarísimo por que los niños gatean perfecto y dicen tete, mamá, yo no, “quiero tetero” y gateaba por las casas de las visitas. Entonces a la gente eso le parecía rarísimo, seguramente debo ser un espíritu viejo uno aprende lo que oye. Como crecí entre grandes, entre mi mamá, mi abuela, las amigas etc., mujeres adultas, yo creo que sí. Yo no quisiera reencarnar, no, yo creo que uno se muere y no pasa nada. Yo creo que es como el sueño eterno, literal, uno se duerme y ya. Pienso que la energía es otra cosa, no es el cielo, no es el infierno, sé que es la premisa de la religión católica, la respeto obviamente, pero yo creo que uno se muere y es un sueño eterno del cuerpo, pienso que la energía sí queda por ahí porque si no sería muy difícil explicar por qué cuando alguien se muere a veces uno lo siente. O incluso cuando uno dice uy me asustaron, que sientes que alguien se te sentó en la cama, que seguramente a mucha gente le ha pasado (no me ha pasado y espero que no me pase, y si alguien muerto me está viendo que por favor no regrese). Pero los parapsicólogos y la gente que ha estudiado mucho esto tienen evidencias científicas de que algo sucede. Algo tiene que pasar, no sé ese lugar en dónde esté, pero si la energía queda por ahí yo esperaría que fuera un lugar divertido donde me pueda burlar de los demás (risas) ¡por fin! pero ahora enterarme de verdad de todo lo que dicen cuando uno no está, sería genial, ser invisible es el súper poder con el que uno sueña en la vida.

LL: ¿Pero tú no crees que de alguna forma uno ya sabe lo que dicen de uno?

A: ¡No! Uno se imagina lo que dicen de uno, pero casi siempre es peor. La gente que habla bien de uno es muy escasa. No importa lo que uno haga, en la vida en general la gente que de verdad habla bien de ti y te defiende a muerte es porque está basada en un afecto muy arraigado y por lo general ese núcleo lo ejercen muy contadas personas. Pero si tú estas en un escenario de trabajo, de universidad, qué se yo, siempre hay gente que habla mal de uno, entonces yo digo, si cuando uno se muere van hablar bien, porque ahí es cuando le sacan a uno todas las virtudes, y todas las cosas buenas que hizo y te dan todos los reconocimientos y te aplauden por tu enorme valor…

LL: ¿Y quién iría al entierro? (risas)

A: Yo me lo imagino, quién iría y quién me lloraría de verdad, ¿quién me lloraría de verdad? Eso me da mucha curiosidad, ¿quién me extrañará? Después del tiempo, o sea, más allá del impacto de ¡uy se murió qué pesar!, pasa el tiempo y quién dirá “oiga, Aleja me hace falta” ¿quién será? Pues no sé, no sé quién.

LL: ¿Quiénes son tus mejores amigos?


A:
Yo tengo grandes amigos, es de las fortunas más grandes que tengo en mi vida, mis amistades. Tengo amigos que conservo desde el colegio, que los adoro, tenemos un mismo código de comunicación, tenemos un chat incluso del colegio, somos como 83 y sabemos lo que hacen todos. Y de ese tengo desprendido un sub chat con las amigas más cercanas. Pero todo está basado en el bullying, ojo, no estoy promoviendo el bullying, para que ahora no digan que es que le estoy haciendo campaña al bullying (risas), me refiero al bullying desde el punto de vista positivo del sarcasmo, de la sátira, de burlarnos de lo que estamos haciendo todos, de cuando cometemos errores etc. Tengo amigos que me los he encontrado en la vida, tengo amigos que me han aparecido por accidente, tengo buenos amigos de trabajo, no soy muy amiguera, no, son pocos, pero son muy buenos. No sé si son los mejores, pero para mí son los adecuados.

LL: ¿Cómo es un día tuyo?

A: Me cuesta mucho trabajo levantarme. Soy malísima y odio madrugar, soy trasnochadora, mi mente funciona mucho mejor de noche por eso yo siento que en el día estoy en una película por que no funciono muy bien. Entonces me cuesta trabajo despertar, pongo como tres alarmas, mi esposo ya se acostumbró, ya le bajo a la histeria porque a él le suena el despertador y se levanta como un resorte, y yo no puedo entonces me despierto con dificultad, doy gracias Dios que amanecí, que eso me sigue pareciendo un extraño milagro, todavía como que despertarse y poder caminar, por ejemplo, y ver, me parece que eso a uno no se le puede volver paisaje. Mi dinámica diaria está casi siempre basada en viajes, viajo por lo menos tres o cuatro veces a la semana, entonces empaco, no soy de las sistemáticas que ya tiene sus cosas de aseo, que ya sé que me voy a llevar, no. Agarro tres cremas, pienso qué clima es, la foto para Instagram, empaco, al aeropuerto, me llevo a mi perra. Siempre que me levanto ya he hablado con mi mamá y con mi papá, todos los días, no salgo de mi casa sin hablar con los viejos a ver cómo amanecieron, cómo están, hablo con amigos, tomo mucho café, soy muy acelerada, leo bastante, leo a diario cosas que me interesan desde un libro hasta noticias, cosas frívolas, me encanta leer los chismes de la gente porque además es muy gracioso, me río de mis propios chismes porque soy la última en enterarme… ve tan raro yo no sabía que estaba embarazada, cosas así, o ve… no sabía que me había separado, tan chistoso, bueno esas cosas. Ahora leo esos chismes de gente que hace parte de la farándula y que cada vez conozco menos porque hay mucha gente nueva y no conozco a muchos.

LL: ¿Ejercicio?

A: No, no, no, gracias.

LL: ¿No mueves ni un dedo? ¿Entonces cómo haces para estar así?

A: Es genético y el ajetreo. Mi mamá usa mi misma ropa, somos la misma talla, somos hasta el mismo número de zapatos, usamos exactamente lo mismo. Eventualmente cuando tengo tiempo y disposición tomo clases de flamenco. Me gusta mucho, es un baile así súper elegante, además exige mucho carácter y le hace botar a uno bastante energía. Pero por lo demás no, yo no alzo una pesa, me parece una mamera el plan del gimnasio. Me pasaba antes haciendo donaciones por que iba al gimnasio y pagaba un año para ir dos semanas. Eso sí, me compraba la trusa, toda la pinta, los tenis y a las dos semanas… uy qué mamera, no vuelvo me aburre terriblemente, no monto en bicicleta desde que tengo once años, me parece un artefacto súper peligroso, no patino porque tengo cero coordinación, bailo salsa súper bien el resto no. No me gusta hacer ejercicio y además me gusta mi cuerpo como es, me gusta mucho la delgadez me gusta mucho como me veo, no me gustan los cuerpos musculosos, sé que ahora hay una onda súper fit, que lo respeto un montón porque exige una enorme disciplina, la cual evidentemente no tengo, ni tendré. Pero a mí no me gustan los cuerpos femeninos musculosos me parece que son poco elegantes para mi concepto de estética. Entonces pienso que el cuerpo perfecto es el que se mira en el espejo y se siente cómodo y a mí me gusta gusta cómo me veo, huesuda, langaruta, ahí sin gracia para muchos, pero a mí me gusta.

LL: Algún dato tuyo que la gente no sepa.

A: Tantas cosas que a la hora de la verdad creo que no saben nada. Ah bueno, como en la ducha (risas), me encanta picar fruta, el mango biche me gusta mucho, entonces me lo llevo y me lo como en la ducha, me siento en la ducha con agua caliente.

LL: Pero, ¿cómo así? ¿No le cae toda el agua caliente…?

A: Sí, no me importa. Como fruta en la ducha y paleta, la paleta me encanta en la ducha porque se empieza a derretir más rápido, entonces entre que cae el agua caliente…

LL: ¡Qué pegote!

A: Como uno ahí mismo se está lavando, no es tan grave, para eso está el agua. Entonces como paleta y como fruta en la ducha, me gusta mucho.

LL: ¿Tienes tatuajes?

A: Sí, tengo esta estrella y tengo esta otra estrella.

LL: ¿Hace cuánto te las hiciste?

A: Este del cuello, el de la nuca lo tengo hace 12 años, ese me lo hice cuando empecé con Miguel para hacer un ejercicio mental de saber que podía tolerar algo permanente. Y este me lo hice en un momento en el que coincidió la muerte de una gran amiga mía con mi aniversario, entonces cada cinco años que cumpla con Miguel me voy hacer un tatuaje. Espero quedar llena.

LL: ¿Y falta cuanto para el siguiente?

A: Faltan tres para el que viene, pero siempre van a ser estrellas me gustan mucho las estrellitas, no soy así como de figuras más exóticas, me gustan las estrellas, me quiero hacer la próxima aquí detrás, una morada, cerca al talón. Me gustan los tatuajes que uno no ve fácilmente, este, por ejemplo, a veces se me olvida que lo tengo, este me lo veo más seguido, pero es de paso, no estoy pendiente de él y así me parecen más interesantes, no tan evidente todo.

LL: ¿Coleccionas anillos?

A: Mas que coleccionarlos porque yo no colecciono nada, creo que cuando uno empieza a coleccionar cosas se apega mucho y estoy en un ejercicio en mi vida en los últimos tiempos de buscar el desapego justamente, me cuesta mucho trabajo porque soy muy aprehendida en mis relaciones y en mis cosas, no con las cosas sino en mis cosas. Entonces no colecciono, pero sí compro muchos anillos, me gusta, yo hablo mucho moviendo las manos y entonces no salgo de mi casa sin anillo porque me siento empelota. Siento que realmente me hace falta algo muy importante. Puedo salir sin celular hasta sin la cartera, pero no sin anillo, como que me atrofia el hablar, no hablo igual cuando no tengo anillo, es como si me apagaran un micrófono. No puedo.

LL: ¿Pero en tus presentaciones ya lograste manejar lo del anillo temblando?

A: Si ya.

LL: ¿Tienes alguna frase que te acompañe siempre, como algún mantra que te repitas todos los días?

A: Hay una frase en particular que me gusta mucho, súper sencilla que uno diría ugh que obviedad, no, es cero obvia es de León Tolstoi y es muy básica, pero creo que lo encierra todo: “quieres ser feliz, sé.” Para mí encierra el sentido total que tiene mi vida, “quieres ser feliz, sé”, porque todo el tiempo estamos buscando el conflicto o el obstáculo o nos concentramos en el impedimento y le paramos más bolas a lo que no tenemos en vez de valorar lo que sí nos sobra, entonces esa es la única obligación que uno tiene, ser feliz, eso es.

LL: Bueno y ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

A: A mi corazón. A mi corazón, es lo que le da la base a todo, es lo que le da movimiento a lo que creo, a lo que se me ocurre, lo que me hace sentir un ser humano valioso, y lo que creo que muy poca gente conoce y por eso me gusta tanto. Por eso a lo mejor me moriré de un infarto, porque la gente dice que uno se muere del órgano que más usa, mi abuela me decía mucho eso. Mi abuela me decía “mija, uno se muere del órgano que más usa” y ella irónicamente se murió del corazón y de una manera muy bonita, además, fue una cosa casi poética por que a ella le empezó a crecer tanto el corazón, que ya a lo último, a sus 89 años le abarcaba casi todo el tórax. Uno veía una radiografía de ella y los mismos médicos se aterraban, le agarraba todo el pecho era literalmente solo corazón, y eso era ella para mí y para los que la tuvimos en la vida. Entonces el cuerpo empezó a producir más Co2 de lo normal y se fue apagando como una velita hasta que se quedó dormida. Esa es la vida, de aquí nos toca irnos.

LL: Bueno, pues si se muere de corazón, acá queda registrado.

A: (Risas) ¡Dios mío!

LL: ¡Aleja gracias! ¡Qué linda entrevista!

A: No, al contrario, gracias a ti, agradezco mucho los espacios donde la gente puede conocer algo verdadero de uno y donde no le hacen a uno esas preguntas que se me vuelven tan aburridas porque uno sabe de memoria cómo responder. Por eso casi no me gusta hacer entrevistas me parecen tediosas me gusta esto, las conversaciones.

La Lupa en frases

Duván Barato | La Lupa Revista Digital

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital
Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital
Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital

Alejandro Cuellar

Alejandro Cuellar

Alejandro Cuellar

"En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia."
Alejandro Cuellar - Revista La Lupa

Alejandro cocinó toda la vida, pero era un hobbie. Viajó a Francia y ahí conoció verdaderamente la cultura gastronómica. Se enamoró de todo de la cocina y de todo lo que hay detrás ella: las historias, los ingredientes, los personajes y los orígenes. Combina la cocina con la fotografía en lo que es conocido como cocina sensorial. Tiene un restaurante, El Canasto, y uno de los mejores servicios de catering del país; escribió un libro y obtiene sus ingredientes de su propia huerta. Cree en la disciplina, el esfuerzo y en la capacidad de asombro. La Lupa conoció a Alejandro, uno de los chefs más reconocidos del país, haciendo lo que mejor sabe hacer: cocinar.


LL: Estudiaste Administración de Empresas. Comencemos por ese lado, ¿por qué decidiste no ejercer lo que habías estudiado, en qué momento te diste cuenta de que eso no era lo que querías?

AC: Mi familia quería que yo fuera músico. Yo en realidad les dije después de un año que no me estaba gustando y ellos me dijeron que hiciera un semestre más porque en ese semestre iba a ver análisis financiero, economía y mercadeo, entonces ya en el tercer semestre iba a ver todas las ramas, que ya después de eso iba a poder tomar una decisión objetiva. Yo estudié administración después de llegar de París. Cociné toda mi vida, pero era un hobbie, y cuando llegué a París viví verdaderamente lo que es la cultura gastronómica. Vivía con una rusa y un francés que vivían con la mamá. La mamá era una princesa rusa sacada de Rusia a los 9 años, y era una cocinera absolutamente excepcional. Me acuerdo que llegué y de bienvenida me tenían un steak tartar, que acá eso en Colombia no existía, y era básicamente carne molida con un huevo crudo y salsa de tomate, y yo dije no me como eso ni a bate, me dijo, pruébelo. Me lo mezclaron con cebolla, en un pan, lo probé y me pareció la cosa más deliciosa del mundo. El segundo día me hicieron un soufflé de azúcar, y era como comerse un algodón de azúcar de queso emmental, yo no lo podía creer. El tercer día me hicieron un pastel de sesos, y absolutamente delicioso. Yo tenía 18 años, súper irreverente, pero ya después dije, lo que esta señora me sirva, yo me lo como. Nosotros acá en Colombia y en Latinoamérica no tuvimos guerra, allá en Europa personas multimillonarias pasaron años comiendo nada, y ellos valoran mucho a gastronomía, la cocina y los ingredientes. Me acuerdo que los viernes hacía un plato que era un pollo con manzanas, papas y ajos, era de locos, y cuando nos comíamos el pollo ella al final cogía un cuchillito y raspaba toda la carne del hueso que es la que más sabor tiene, y sacaba 100 gramos de carne, y los viernes se hacía un buffet con todo lo que había sobrado. Y cada uno de los platos era lo más rico que te podías comer. Con ella íbamos al mercado y había seis queserías y ella sabía en cual había que comprar, y uno veía unos personajes… el que vendía pan parecía pintado por Quino, el que vendía queso era lleno de tatuajes, y llegué acá a ver microeconomía y yo decía nunca me voy a volver a topar con un gitano, con un pirata. Uno cree que esas personas no existen, pero sí existen, y allá los conocí y dije puede que acá no haya piratas y gitanos, pero tiene que haber algo similar. Me acuerdo que una vez la abuelita me dio una tostada con mermelada, que uno come todos los días y me dice tú te sabes la historia de ese plato? Entonces me contó cómo cuando la sacaron de Rusia le tocó irse caminando y en algún momento se perdió de sus papás y empezó a andar con diferentes personas, y una de esas fue una caravana donde había gitanos, y ellos tenían granos en costales con lo que hacían panes sin levadura, cogían moras de castilla y con las cabras hacían requesón, entonces comían pan con mermelada y queso crema.

LL: Una historia detrás de cada cosa…

AC: Sí, es como si te dicen ¿tú te sabes la historia de la mermelada? Y resulta que, en esa historia hay faraones, y uno nunca se pregunta qué es lo que hay detrás.

LL: ¿Cada cosa tiene un trasfondo político que habla de la historia del mundo, no?

AC: Sí, y las historias muchas eran claramente políticas, pero muchas eran la historia del proveedor, para cada plato nos sentábamos a contar su historia.

 LL: ¿Tú recuerdas algún momento puntual donde hayas decidido que te querías dedicar a este mundo?

AC: Sí, estaba en una clase de análisis financiero. Acabada de tener una conversación con mi abuelo y me acuerdo pensando que si me graduaba probablemente mi trabajo iba a ser de lo que estaba viendo en esa clase, y yo pensaba en los gitanos, en los faraones, en las guerras, en los bosques. Y me puse a pensar en la finca que tiene mi familia en Guasca y dije, pero yo tengo un bosque, yo podría irme al bosque. Y empecé a investigar, se volvió una pasión. Y me di cuenta de que detrás de la cocina hay un millón de historias, de orígenes, de personajes. En la cocina, además, no hay nadie normal ni convencional, todos somos un poco caricaturescos. A mí me enamoró de la gastronomía no cocinar, sino todo lo demás. Los proveedores, los ingredientes, la tradición, los paisajes, todo lo que hay detrás.

LL: ¿Qué tanto miedo da dedicarse a este mundo que no es fácil?

AC: Pues mis papás querían que yo fuera músico y en la universidad tocaba en bares, y es lo peor. Entonces, lo tomé porque era más fácil que ser músico (risas). No fue difícil la decisión porque mi familia me inculcó mucho que no hay nada de malo en equivocarse. Si yo pintaba la pared con crayolas, en vez de ir y regañarme me explicaban por qué no se debía hacer. Me decían, pintar esa pared cuesta lo mismo que todos tus juguetes, si tu pintas la pared no tengo más plata para más juguetes. A un niño que lo regañen y lo asusten con eso, pues no vuelve a pintar una pared en su vida.

LL: Tu mamá fue una persona súper influyente para ti, te marcó muchísimo. Incluso tu huerta se llama como se llamaba ella. ¿Qué crees que fue lo más valioso que te dejó?

AC: Ella vivió gran parte de su vida en Francia, y allá la cocina silvestre es de todos los días. En el momento en el que empecé a usar estos ingredientes ningún cocinero lo hacía. Me di cuenta de que eso era algo poco explorado. Entonces, por ahí empiezo. Y cuando mi mamá falleció yo estaba en Buenos Aires, y me quedé acá seis meses y cuando volví a Argentina sentí la ausencia de mi mamá. Mi mamá amaba la fotografía, y yo me parecía mucho a ella, entonces empecé a aprender de fotografía. Le dije a mi papá y él me regaló una cámara. Me leí todo, me sabía toda la teoría que había, pero cuando me entregaron la cámara no sabía ni como prenderla. La práctica me había hecho falta. Cuando empecé me volví loco de la felicidad. Después con el tiempo vine a aplicar eso a la gastronomía, la teoría del color, la precisión, etc.

LL: ¿Tú crees que uno tiene que tener un talento innato para hacer lo que haces?

No, cero. Para mí el talento innato existe en la música y en la pintura. Pero aun así alguien que se esfuerza puede superar al virtuoso. La vida es 90 por ciento esfuerzo y 10 por ciento talento. Uno no entiende el esfuerzo que hay detrás de cada cosa y resulta que hay años de estudio. Nadie es naturalmente talentoso, detrás de cada talento hay miles de horas de esfuerzo. Yo me considero una persona muy poco talentosa porque todo me cuesta mucho trabajo, todo tiene mucho esfuerzo, estudio y práctica.

LL: Pero el talento sí está…

No, yo no creo. El esfuerzo está. De verdad, porque fueron muchos errores a propósito. Yo sí exploro, investigo y trato de salirme de mi zona de confort. Pero hacer eso no es un talento, es más disciplina y tener metas y ser curioso. La experiencia da criterio. El criterio solo existe cuando ha habido experiencia.

LL: ¿Ha habido un momento en el que hayas querido desistir?

AC: No nunca. Yo trato de incorporar lo que amo. La cocina, la música y la fotografía. Es distinto hablar de trabajos, porque hay trabajos que a uno no le gustan, pero uno no puede rendirse. Cuando me ofrecieron hacer mi restaurante yo no quería, me parecía esclavizante, entonces cuando les digo eso me dicen que no esté yo, entonces comenzamos a buscarle el lado, el camino. La solución no es desistir, es buscar el lado que se acomode a lo que uno quiere.

LL: Tienes una vida copada de actividades, cómo haces para hacer la investigación de cada plato, para diseñarlo. ¿Cómo es todo ese proceso?

AC: Mi equipo que es absolutamente espectacular. Tengo un chef que se llama Ferney que ahora vas a conocer, su esposa Elizabeth, María Buenaventura, Melanie Obregón que es mi directora comercial. En el restaurante tenemos un equipo increíble, y en lo que me he enfocado y en lo que gasto la mayor cantidad de tiempo es en tratar de explicar el porqué de cómo hago las cosas. Por eso llegué a la teoría del color, por entender cómo se combinan los sabores. Yo les digo que nunca quiero que me salga un plato igual a los otros, y eso pasaría si todas las hojas fueran del mismo tamaño y como eso no sucede… lo importante es que tengan el criterio. Yo les inculco mucho la metodología científica: para cada idea debe haber un proceso, una investigación, una hipótesis, un procedimiento.

LL: ¿Cómo te describirías tú como persona?

AC: Soy muy curioso y muy infantil. Me fascina jugar, juego ajedrez todo el día. Soy como un niño, me asombro con todo, veo un atardecer o un animalito y me quedo jugando con él. Si tengo una curiosidad la suplo ahí mismo.

LL: ¿Todo tiene un por qué en la vida?

AC: Sí, si uno se esfuerza lo suficiente para entenderlo. Uno no actúa porque sí. Nunca es calificarlo, es entender el por qué. Por ejemplo, me preguntaba por qué era creativo, entonces es entender la creatividad, de dónde viene. Y si uno lo entiende, entonces de pronto logra que su equipo sea creativo.

LL: Bastante metódico…

AC: Soy muy metódico, pero después de. Soy súper impulsivo y después entiendo el porqué. Es un análisis.

LL: ¿Hay entonces un punto que es más matemático, que algo innato de inspiración del momento?

AC: Muchas personas piensan que el hecho de que haya ecuaciones, lo que se logre con ellas no es meritorio. Todo tiene una técnica, un concepto, una ecuación que después se puede aplicar a todo.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

AC: Siempre trato de entender el porqué de las cosas. Nunca doy nada por hecho, nunca tomo nada como absoluto y entender por qué las cosas pasan. Si uno sabe eso después puede aplicarlo.

 

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Alejandro Cuellar - Revista La Lupa
Alejandro Cuellar - Revista La Lupa
Alejandro Cuellar- Revista La Lupa

Alexandra Santos

Alexandra Santos

Alexandra Santos

"Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida."
Alexandra Santos - Revista La Lupa

Alexandra soñó con ser periodista, con escribir, con pertenecer al mundo de la televisión. La vida la fue llevando al camino del entretenimiento y hoy en día es una de las presentadoras destacadas del país. Ha aprendido que la vida no solo consiste en planear y tener un esquema sobre lo que se espera lograr, sino también dejarse sorprender con lo que va apareciendo en el camino. En este proceso se dejó sorprender en el trabajo, en el amor, y ahora en su nueva faceta como mamá. Es una mujer disciplinada y de alegría contagiosa, ama el deporte, los animales, su familia. La Lupa la conoció en el lugar más íntimo, su casa, y con su nuevo bebé, que le ha despertado aún más la felicidad de vivir.


LL: Bueno, normalmente no empiezo mis entrevistas así pero es inevitable con este bebé tan divino. Cuéntanos un poco de esta etapa, cómo has estado, cómo te has sentido.

AS: Es la etapa más linda del mundo, es una etapa que te llena de amor que te llena de aprendizaje y algo que no dice la gente, es la parte en que superas un montón de miedos, es que siempre dicen: “es que ser mamá te sale por instinto, es perfecto”. No, ser mamá también trae un montón de desafíos y no es tan instintivo como muchas veces creemos que es un botón on and off, ¿sabes? Entonces no, hoy ya soy mamá, entonces ya sé lactar ya sé sacar gases, ya sé y no pasa así, uno va aprendiendo y cada bebé tiene un ritmo, entonces es un aprendizaje tan bonito y tú estás tan llena de amor, pero al mismo tiempo tan llena de miedos y lo quieres poner en una capsulita para que no le pase nada, para que todo sea perfecto, para que tú no te equivoques, cosa que es imposible porque todos nos vamos a equivocar. No hay mamás perfectas y no hay hijos perfectos, pero es algo que uno va aprendiendo en el camino y todos los días lucha contra eso.

LL: Siempre estuvo entre tus planes ser mamá o al contrario, un día dijiste de pronto sí me parecería rico ser mamá.

AS: Sabes que no estaba dentro de mis planes cuando estaba chiquita. Cuando era chiquita siempre pensé quiero trabajar, quiero viajar quiero hacer mil cosas, lo mismo que el matrimonio tampoco lo estuvo por mucho tiempo, conocí a la persona ideal y digo mi matrimonio funciona perfectamente porque estoy con él, porque es una persona que me conoce perfectamente que me escucha que me apoya, yo le puedo decir que quiero ser astronauta y me dice: “astronauta, ¡listo vamos tú puedes! Vamos a llamar a la Nasa a ver qué hay que hacer (risas)”. Eso es muy chévere y entonces ahí empecé a creer en el matrimonio y de ahí empezó a salir la duda de bueno y qué tal si soy mamá, qué tal si en lugar de viajar este año le abrimos un espacio a un bebé a un nuevo miembro de la familia. Primero entró Lorenzo que es nuestro hijo perruno…

LL: Que es casi como un bebé también…

AS: Total, es un hijo, lo consentimos, tratamos de ser los mejores padres, también de ponerle límites y él empezó a despertar una cosa en mí y yo decía, uy si todo este amor es por un perrito, ¡imagínense por un hijo de uno! Lo empezamos a hablar con mi esposo y bueno después de seis años de matrimonio, toda la familia quería que fuera mucho antes (risas), y después de seis años dijimos ya es hora.

LL: ¿Él soñaba más que tú con ser papá? O fue algo que les surgió a ambos al mismo tiempo.

AS: Mira que él sí siempre ha sido súper unido a los niños, es de los que ve un bebé y lo carga y lo abraza, yo no soy muy así pero en el momento de ya tomar la decisión de ser papás entonces empezaba: no el otro año, el otro año (risas) hasta que…

LL: Da mucho miedo también…

AS: Da mucho miedo y algo que aprendí es que no hay un momento ideal, o sea no lo hay, un bebé si tú te pones a verlo como desde la parte racional no te va a dar nunca porque entonces, ¿hay que hacer sacrificios? Claro que hay que hacerlos. ¿Económicamente es costoso? Claro que sí. ¿Qué te va a quitar tiempo tuyo? Claro que sí, lo que pasa es que todo eso vale la pena y tienes que vivirlo y tienes que sentirlo para decir ush, en el momento que tienes a un bebé ahí en tus brazos y dices este es el momento que valió la pena todo, que no me importa cuánto tenga que trabajar, que no me importa cuánto tenga que sacrificar, que no importan muchas cosas porque el amor que sientes por esa personita chiquita que salió de ti vale todo.

LL: Ahorita decías que cuando chiquita no tenías planillado me voy a casar y voy a tener hijos, no, como ese sueño que la mayoría de las niñas tienen y uno a veces piensa que las cosas llegan en la vida cuando uno no las busca desesperadamente, no? Como que simplemente te dejaste llevar y las cosas fueron llegando, llegó tu esposo después llegó el bebé, un fluir con la vida y esperar un poco a que la vida solita hiciera sus cosas.

AS: Mira, yo creo que la vida siempre le tiene lecciones a las personas, la lección para mí por ejemplo era soltar el control porque siempre he querido tener el control de las cosas, entonces hago planes, metas, y es bueno tener metas, claro hay que hacer eso en la vida.

LL: ¿Cuáles eran tus metas cuando eras más joven?

AS: Esas metas eran por ejemplo crecer profesionalmente, tener mi propia empresa, viajar mucho. Viajar para mí es de esas cosas que me nutren el alma entonces como que esas eran mis metas, sin embargo la vida te dice oye un momento, ¿tienes ese plan? Bueno pues te voy a enseñar este nuevo a ver qué pasa y siento que la gracia de la vida no es solamente planear, planear, planear, sino también lo que tú dices, soltar un poco y decir bueno ¿qué va a pasar con esta circunstancia? ¿Qué va a pasar con esto que me está dando la vida? ¿Qué va a pasar con este hombre maravilloso que llegó a mi vida y sí, qué pasa si vamos y construimos una familia juntos? Y todo ha resultado muy pero muy bien.

LL: Dejarse sorprender un poco tal vez.

AS: Sí, es eso.

LL: ¿Digamos que en el amor nunca tuviste el miedo de quedarte sola o de no tener alguien con quien compartir?

AS: ¿Sabes que no? Yo he sido una persona que, de hecho, disfruto la soledad. A mí me gusta salir con un buen libro, irme a comer rico yo sola, si estoy de viaje entonces busco un buen restaurante y como yo sola y pienso. Nunca me ha hecho falta, o más bien, nunca he tenido la dependencia de que tiene que ser junto a esta persona o tiene que ser esto o me voy a morir, no. Pero ahora sí siento que necesito como a mi partner de vida porque es mi socio, porque tenemos todos los planes juntos porque ya tenemos una vida nueva aquí en la casa por la cual tenemos que luchar juntos entonces es más eso, pero ahora que lo dices yo nunca tuve miedo de quedarme sola a pesar de no ser la mujer más sociable del mundo con ochenta mil amigos, no (risas).

LL: ¿Cuando lo conociste a él, supiste que era la persona con la que ibas a compartir el resto de la vida?

AS: Uno sabe pero tiene que darse la oportunidad porque es que el miedo es tan grande que le empiezas a buscar peros: “¡ay no que pereza! No, es que el saco que tenía puesto, es que cómo se para, es que cómo come es que… Empiezas a buscarle peros para esquivar enfrentarte a una relación, enfrentarte al amor por el temor de fallar, por el temor a equivocarte, por el temor a que te rompan el corazón, por el temor a romperle el corazón a alguien, entonces hay que dejar ese miedo al lado y ver qué pasa, intentarlo. Ahora, si no es bueno para tu vida sal corriendo eso sí uno lo sabe inmediatamente, lo que pasa es que uno se engaña (risas).

LL: Hay cosas en la vida que van cambiando o se van transformando a lo largo del tiempo, pero otras que permanecen como características que uno siempre lleva a lo largo en la vida. ¿Cuáles son esas cosas de niña que hoy en día conservas?

AS: Yo siento que esto es un momento muy lindo de mi vida porque Mateo me ha enseñado otra vez a disfrutar cosas sencillas, a disfrutar de ser niña otra vez porque llega en un momento donde uno está tan enfocado en el trabajo, en que tal cosa debe ser así, en que la gente me tiene que ver así, que pierdes el norte de lo que realmente eres. Ahí fue que entró otra vez el deporte en mi vida, a mí toda la vida me ha gustado el deporte pero entonces empecé: ¿el deporte? ¿Quién va a vivir del deporte? Después mis amigos me decían vamos a rumbear “ah bueno sí” por seguirle a todo el mundo el cuento. Ahorita me reencontré. El deporte es eso, es reencontrarnos, es estar tranquila, sentirme fuerte, sentirme capaz es poder jugar con mi hijo, es estar saludable para poder levantarlo, porque es que de verdad yo pensaba en estos días eso, yo decía una mamá tiene que ser saludable, tiene que tener fuerza porque estos niños son unas locomotoras y piden energía y piden atención y si quieres darles lo mejor también tienes que comprometerte con tu salud con tener la mejor energía, con alimentarte bien.

LL: ¿Desde niña, un poco devolviéndote a tu infancia, eras organizada, meticulosa, psicorrígida? ¿Cómo te recuerdas tú?

AS: Sabes que yo tengo una teoría, yo nací súper psicorrígida, controladora porque es algo casi innato en mí, sin embargo mi mamá es súper relajada, entonces yo dejaba este cojín acá a mi mamá le valía cinco y decía bueno déjalo ahí y yo lo recojo. Entonces me comencé a volver un poquito desordenada, a soltar un poquito, pero siento que mi esencia si tiende a ser un poquito psicorrígida, ordenada y soy consciente de eso y por eso trato de decir ok no está mal si el cojín lo quiero poner así y alguien lo pone así. Son formas de ver la vida.

LL: ¿Eres muy apegada a tu mamá?

AS: Sí, ahora más que nunca porque se ha convertido en abuela, entonces tú empiezas a ver a tu mamá diferente, claro, porque con la mamá uno tiene varios procesos: primero en la infancia tu eres apegado a tu mamá quieres a tu mamá, en la adolescencia no la quieres ni ver solamente quieres ver a tus amigas (risas), más adelante empiezas tu matrimonio y empiezas a entender muchas cosas de ella pero todavía no la descifras muy bien. Siempre señalamos a nuestras mamás, las culpamos y les decimos por tu culpa hicimos esto, por tu culpa, y cuando eres mamá dices: ¡ay no! mi mamá tuvo que pasar por todo esto, por un embarazo, por la lactancia, por trasnochar por todas estas pruebas de amor y empiezas a valorarla diferente y cuando ves cómo son con tus hijos es un amor tan grande y te unes con ella pero a otro nivel.

LL: Claro, además que delicia ser abuela.

AS: Sí, yo tengo una teoría y se la he dicho a mi mamá, siento que las abuelas quieren más a sus nietos que a sus hijos (risas).

LL: Sí, mucha gente lo dice, y también dicen que hasta que uno es abuela realmente entiende eso.

AS: Claro y debe ser delicioso por que no los tienes que educar solo consentir.

LL: ¿El ambiente en tu casa como era? ¿Cómo creciste tú? ¿Eras una niña que tenía libertad de hacer cosas, que te exigían, como era ese ambiente de niña?

AS: Yo siempre he dicho que mi mamá es una niña chiquita, ella se casó muy joven mi papá le lleva once años, entonces mi papá siempre ha sido como el que nos ordena a todas en la casa. Tengo una hermana mayor, entonces todas hemos sido muy muy cercanas muy amigas. Mi papá siempre ha creído en los límites, sin embargo, siempre ha sido una persona supremamente espiritual, ha sido la persona que meditaba, ha sido la persona que camina descalzo en el pasto y nosotras le decíamos: “¡papi qué oso! ¿Por qué haces eso? No”. Ahora lo entiendo (risas), no entendíamos realmente quién era él, ya con el tiempo entendimos que mi papá es una persona absolutamente espiritual, es casi un sabio, él es una persona súper callada pero cuando habla dice palabras precisas, profundas, es de esas personas que te marcan la vida con una conversación: ese es mi papá.

LL: ¡Que delicia! Bueno moviéndonos un poco a la parte laboral, ¿por qué escogiste este mundo?

AS: Yo entré a toda la parte de humanidades, siempre me ha gustado, entonces yo soñaba con ser abogada y como todos empezamos: voy a cambiar el mundo, voy a defender a los indefensos (risas) voy a ser la súper abogada. Después dije no ya no, por cosas de la vida un día termine en un concurso de modelaje y me vio Hernán Orjuela y me dijo oye tú sirves para televisión. Empecé a hacer presentación de televisión y me llevaron a los estudios de Caracol, a los noticieros y cuando vi los noticieros dije: ¡no, yo quiero ser periodista! Empecé a ver cómo se trabajaba en vivo, cómo los periodistas corrían, cómo investigaban, cómo todo y dije quiero ser periodista. No sabía que iba a terminar de presentadora, que iba a terminar haciendo entretenimiento, no estaba adentro de mis planes, soñaba también con escribir, me encanta escribir, iba a escribir un libro, pero la vida me fue llevando… No te puedo decir la cantidad de veces que dije no voy a estar más en entretenimiento no voy hacer más televisión (risas) y vuelvo, y sale algo nuevo y vuelvo, y últimamente he estado mirando y pues dije: esto me apasiona para qué lucho.

LL: Tú crees que para hacer televisión uno puede estudiar mucho, prepararse, tener experiencia pero debe tener un talento con el que uno nace. ¿Tú crees que es así?

AS: Sabes que hay muchas cosas que se desarrollan, el talento se desarrolla y con la experiencia vas cogiendo cancha y periodismo digamos como tal, la presentación se puede aprender. Yo he conocido personas que no pueden mirar de frente una cámara y ya después se vuelven expertas maravillosas, comunican muy bien. Lo que tienes que tener es pasión, eso sí es lo que tienes que tener, no solamente por la televisión sino por cualquier cosa, si tú quieres jugar fútbol y eres pésimo en fútbol y tienes la pasión puedes, practicando y practicando ser el mejor. Lo mismo pasa en televisión, si tienes esa pasión, si te gusta, si te mueve puedes ser el mejor.

LL: ¿Cuáles han sido los momentos más duros de esta carrera?

AS: Uy esta es una carrera dura, esta es una carrera en la que uno está es simplemente por pasión, porque le gusta, porque económicamente no es la que más plata da (risas) lo voy a decir, pero es una carrera que te llena de alegrías porque poderte comunicar, poderte conectar con las personas que están al otro lado es algo mágico, es algo increíble, es algo especial, y ahora con las redes sociales que tienes la oportunidad de tener ese feedback, que la gente te diga oye que chévere lo que estás haciendo, me gusta esto no me gusta esto, eso es muy especial y muy chévere. Sin embargo, es una carrera que es de caerse y levantarse, ilusionarse y volverse a caer.

LL: ¿Cuántas veces te has caído?

AS: Uy mil veces. La primera vez que me caí fue cuando renuncié a Caracol y después me arrepentí (risas) porque era muy niña, muy afanada, quería hacer cien cosas al tiempo, no entendía bien muchas cosas, no entendí a muchas personas y ahí me pegué un golpe duro. Una vez alguien muy sabio me dijo: nunca renuncies a un trabajo por una persona, te vas a encontrar con personas muy duras el resto de la vida. Nunca se me van a olvidar esas palabras porque sí me he encontrado con personas divinas, con personas amables, pero también con personas muy muy duras, muy competitivas que no compiten lealmente hay que decirlo. Yo soy una persona a la que le dan pereza las guerras, me aburren y siento que uno debe pelear es a punta de talento, a punta de experiencia, a punta de disciplina y no a punta de hacerle la zancadilla al de al lado.

LL: ¿Cómo hace uno entonces cuando se enfrenta a esas personas para no dejarse desmotivar y quedarse bien parado en su sitio?

AS: Tú lo has dicho, es no dejarse afectar. Es permanecer en donde tú estas, es tener una mente fuerte y estar enfocado hacia dónde quieres llegar y que si eso es lo tuyo vas a lucharlo y vas a lucharlo, y la vida misma es tan sabia que te va abriendo el camino. No es fácil y tienes que seguir, pero si tienes una meta seguramente llegas. Lo importante es no dejarte afectar, hay algo y fijo lo digo como el chavo al revés (risas), tú no puedes controlar lo que otra persona hace pero sí puedes controlar como tú reaccionas ante eso. Entonces si tú te dejas afectar con esa zancadilla y no te vuelves a levantar la culpa no es de la persona que te hizo la zancadilla, la culpa es tuya.

LL: En este mundo que hay que vivir tanto del afuera, de las redes sociales, del parecer muchas cosas. ¿Cómo hace uno para permanecer siendo uno sin tanto mostrarse y sin tanto estar pendiente de lo que la gente va a decir o no va a decir? Porque yo me imagino que es complicado. ¿Cómo has hecho?

AS: Sabes, que yo creo que las redes terminan mostrando tarde o temprano quién es uno porque nadie puede vivir con una sonrisa falsa todo el tiempo o se te va a notar, y siento que todos nos damos cuenta cuando una persona está siendo auténtica y cuando una persona es falsa. En redes sociales al principio cuando empezó este boom entonces pensábamos: tengo que salir perfectamente peinada con el vestidito súper arreglada porque claro estoy haciendo moda pertenezco a E! Entertainment, todo, después yo me ponía a pensar y yo decía no yo no soy así, sí me gusta la moda pero vivo de tenis (risas) sí, ¿a quién engañamos? Sí me gusta la moda, pero yo ando despelucada, a mí me cuesta peinarme (risas) entonces empiezas a aceptar un poco quién eres y a querer un poco esa persona que eres. La gente empieza a aceptar quién eres, después empecé a poner fotos súper arregladas, producidas y la gente me ponía poquitos likes, ya después ponía una foto sin maquillaje haciendo ejercicio y les gustaba más, claro porque esa es la persona real.

LL: ¿Qué es lo que más te ha costado aceptar de ti misma?

AS: Ush muchas cosas, he pasado por muchos procesos, me ha costado aceptarme a mí desde el momento en el que me miro al espejo hasta actitudes, cómo hablo, cómo pienso y después llego y digo no! no tienes que ser igual a todo el mundo, está bien que pienses diferente, está bien que seas diferente, además que yo crecí en televisión en una época donde el boom eran las modelos monas y yo flaca, morena, peli negra (risas) todo lo contrario, entonces ha sido un proceso de aceptación y todavía, porque las mujeres siempre nos estamos mirando es lo que no nos gusta en lugar de decir oiga qué rico tengo piernas para correr, tengo una sonrisa que va a alegrar a alguien, no sé. Entonces siempre nos miramos al espejo y empezamos estoy gorda estoy no sé qué y a mí el embarazo me enseño eso, el cuerpo. La gente me mira y me pregunta ¿haces ejercicio es para verte flaca? No, para verme flaca haría una dieta yo hago ejercicio para sentirme bien y mi cuerpo sí cambió y lo tengo que amar como es porque si no…

LL: ¿Tú corres, eso ya nos dijiste, lo haces desde niña o es un hábito que cogiste recientemente?

AS: Desde chiquita siempre he sido súper deportista entonces me ponían a correr, a jugar béisbol, fútbol, todo lo que se me pasara. Me encantaba jugar en la universidad, me alejé un poquito entonces empecé a rumbear y si uno rumbea no hace deporte (risas), ya después cuando conocí a mi esposo, él sí es súper deportista intenso, entonces yo me quedaba un sábado por la mañana en la cama y él: “voy a ir a hacer ejercicio” llegaba todo feliz lleno de endorfinas y yo me sentía como un marranito ahí acostada comiendo (risas) y yo no, no, ya me tengo que parar y empecé hacer ejercicio otra vez, empecé a retomar y empecé a sentirme bien y dije: por qué voy a parar esto que me está haciendo sentir tan bien. Así he pasado por varios deportes el running ha sido como el que más me ha dejado, pero a mí todos los deportes en general me gustan, sale algo nuevo y estoy ahí metida. Hay que buscar un deporte con el cual te conectes.

LL: ¿Cuál dirías que es la cualidad o la característica tuya más rescatable?

AS: Uy, uno está tan acostumbrado a darse palo que cuando preguntas por la cualidad ya no sabe (risas). Sabes, me gusta mucho escuchar a las personas. Al escuchar a las personas las puedes leer muy bien, entender sus necesidades y a partir de ahí más que un consejo haces un poco de preguntas para ver esa misma persona qué camino puede tomar.

LL: ¿Miedos? ¿Hoy en día se han aliviado los miedos que tenías de joven o se han acentuado? ¿Con que miedos vives hoy en día?

AS: Se han eliminado unos, digamos el miedo a ser aceptada que tengo que encajar aquí, el miedo en que tengo que verme así, todo eso ha pasado a un segundo plano, pero con el bebé han entrado nuevos miedos entonces es el miedo a ¿será que sí voy a ser buena mamá? Que no le vaya a fallar al bebé, qué pasa si me pasa algo y el bebé se queda solo, pues solamente con mi esposo, y empiezan un montón de cosas que antes para ti eran como me voy a tirar de paracaídas me voy a tirar de cabeza y ya de mamá es, ¿y si me pasa algo? Ya tengo otra vida al lado.

LL: Claro una responsabilidad grandísima. ¿Cuál dirías tú que es la clave de una buena relación?

AS: La clave es ser auténticos, no hay nada más rico que poderte abrir con una persona y no tener esos secretos y esos escudos sino simplemente ser tú mismo y ya.

LL: Ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

AS: En este momento La Lupa se la pongo a mi bebé, él en este momento es todo.

LL: ¡Felicitaciones por ese bebé tan lindo!

 

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

LL: Qué es lo primero que haces al levantarte
AS: Darle gracias a Dios por un nuevo día de vida
LL: Cúal es la palabra que más repites
AS: Sí se puede
LL: A qué o a quiémn le rezas 
AS: A Dios
LL: Lo que más admiras de un hombre
AS: La sinceridad
LL: Un agüero antes de salir al aire
AS: (se da la bendición)
LL: Qué cambiarías de ti
AS: Lo insegura
LL: Tu estado de ánimo más común
AS: Tranquila
LL: De 1 a 10 qué tanto importa la belleza
AS: Depende de cuál
LL: Una presentadora que admires
AS: Andrea Serna me parece fantástica
LL: La caracterúistica que más te define
AS: La sonrisa
LL: La mejor hora del día
AS: Cuando estoy acostada y puedo dormir unas horitas
LL: Un plan para descansar
AS: Irse a la playa
LL: Lo más difícil de ser mamá
AS: Tratar de ser perfecta
LL: El peor error de una presentadora
AS: Tatar de copiarse de otra presentadora
LL: Té o café
AS: Café
LL: Un color
AS: Negro como ven
LL: Una comida
AS: Sushi
LL: Un lugar 
AS: Mi casa
LL: Qué tanto lloras
AS: Mucho, y ahora de mamá, mucho más
LL: ¿Te hace falta perdonar a alguien?
AS: Yo creo que no. me preocupo mucho por perdonar.
LL: Qué te falta por hacer
AS: Tantas cosas, necesito como diez vidas más.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Alexandra Santos - Revista La Lupa
Amanda Andrade - Revista La Lupa
Amalia Andrade - Revista La Lupa

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