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Jennifer Sáenz

Jennifer Sáenz

Jennifer Sáenz

¨El humor para mí es una forma de afrontar la vida¨
Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Jennifer decidió estudiar periodismo cuando entendió que su pasión y propósito de vida era ayudar a la gente, dejar una huella en la sociedad. Creó un personaje llamado Socorro con el cual entrevista y visualiza distintas problemáticas sociales, y por medio del humor y la sátira se enfrenta a los problemas de la convivencia y  la cultura ciudadana. Rompe esquemas y defiende sus ideas sin pena y sin miedo. Ha logrado hacerse un espacio y vivir  de lo que ama. La Lupa descubrió a Jennifer detrás de su personaje.


LL: Ahorita estábamos hablando de lo que son las pasiones en la vida, ¿cómo te diste cuenta de qué era lo que te apasionaba?

JS: Yo creo que las pasiones van muy entrelazadas con los talentos. En el colegio fui súper extrovertida, a mí me encantaba remedar a la gente, hacer chistes. Empecé a estudiar derecho y eso como que lo amolda a uno, lo vuelve cuadriculado en muchas cosas y yo sentía que necesitaba hacer uso de los otros talentos que tenía. Decidí estudiar periodismo y me di cuenta de que tenía una pasión por ayudar a la gente, por visibilizar problemáticas, me encantaba la idea de hacer un tipo de veeduría que no fuera desde el derecho específicamente. Pienso que desde el periodismo y la pedagogía uno sí logra muchas cosas.

LL: Esos intereses de los que hablas, con todas las iniciativas que tienes, ¿de dónde crees que vienen? ¿Por qué crees que eso existe en ti?

JS: Creo que tiene que ver mucho con el núcleo familiar. Mi mamá desde que yo estaba chiquita me llevaba a fundaciones, siempre tuve la parte social muy marcada. Mi papá es una persona muy chistosa, entonces pienso que ahí surgió la idea de querer hacer algo diferente.

LL: Has llegado a un punto donde ya lograste crear el personaje que trasmite eso, pero me imagino que hubo un proceso para encontrarle el camino a lo que tú querías hacer. ¿Cómo fue esa construcción?

JS: Uno no siempre sabe lo que quiere hacer. A nosotros la sociedad nos ha enseñado muy mal diciéndonos que el propósito de vida es graduarse de una universidad, conseguir un trabajo y hacer plata, yo pienso que esa es una parte de lo que uno tiene que hacer, pero eso no es a donde uno quiere llegar. El propósito de vida debe ser más como a quién quisiera transformar o qué quisiera transformar del mundo para que sea mejor. Uno no crece, se reproduce y muere, uno sí debe dejar un legado. A mí me pasó que en mi casa mi papá siempre había querido ser abogado tributario, entonces él quería que yo hiciera eso, y yo no lo quería para nada, mi temperamento es otro. Para él fue terrible que yo no quisiera estudiar derecho, entonces me dijo que si no era así pues que me pagara yo misma mi carrera de periodismo. Terminé aplicando a una beca, me la gané y acabé haciendo la maestría. Esas puertas que se cierran son solo aprendizajes grandísimos. No creo que existan las malas noticias sino que uno de eso tiene que sacar algo bueno, de ahí es de donde viene la fortaleza.

LL: Una vez uno descubre sus talentos, se necesita mucha determinación para lograr las metas. ¿Te trazaste esas metas desde ese momento?

JS: Sí, yo creo que antes de cualquier cosa, uno debe ser buena persona. Yo quería con mi personaje lograr el contacto con la gente, para mí siempre fue una inspiración Jaime Garzón. Con las entrevistas que hacía hablaba con la gente importante, pero se me quedaba por fuera la gente del común, y por eso surgió la otra vertiente de la cultura ciudadana.

LL: ¿Qué característica tuyas crees que son las que te han permitido lograr lo que has hecho?

JS: Soy terca, y cuando se me mete algo en la cabeza, hago lo que sea. Siempre pregunto, busco las posibilidades, no me da pena ni miedo.

LL: ¿Cómo logras a partir del humor y el sarcasmo mandar un mensaje que tiene un trasfondo serio? ¿Cómo se logra ese equilibrio?

JS: Lo hago a partir de un personaje que es manicurista, entonces al efectuar contacto directo, la gente se baja un poco del estatus, se relajan, pierden el acartonamiento. Siempre pregunto sin juzgar, el personaje lo permite. No acuso, no me igualo…

LL: El mundo del periodismo no es fácil, qué tanto miedo te dio tomar la decisión de hacer lo que haces, de enfrentar estos problemas, de ponerles la cara, de vivir de una profesión que se sabe que no es la más generosa en términos de plata…

JS: No me generó nunca temor como tal, porque el personaje me permite suavizar un poco lo que pregunto. Pero el periodismo te permite llegar a mucha otra gente, algo que otras profesiones no te permiten, uno conoce una cantidad de personas maravillosas,  por eso la responsabilidad es tan grande. Inspirar positivamente y hacer las cosas bien es muy importante.

LL: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido, lo que más te ha impactado del contacto con la gente?

JS: Yo creo que la gente es buena, los colombianos somos buenos. Hemos sido mal educados, tenemos una cultura que hemos ido heredando generación tras generación. Creemos que  “ser vivo” está bien, por ejemplo. Tenemos un montón de cosas culturales que yo sí creo que tienen arreglo, pero no es un efecto microondas. Las transformaciones culturales llevan mucho tiempo, deben ser constantes. Pero me he llevado la sorpresa de que la gente es muy receptiva, la gente es cálida, se ríe, pregunta.

LL: ¿Y qué te ha sorprendido de ti misma?

JS: La capacidad de hacer el oso. Creo que nunca he hecho el oso tan sistemáticamente como hoy en día. Disciplina para hacer el oso (risas). Nada me causa vergüenza, disfrazarme me da igual, cuando hago pedagogía, por ejemplo en Transmilenio, no tengo nada de vergüenza. Pienso que es parte de quitarse tantos estigmas de qué dirán de uno. Todas mis amigas abogadas trabajando con firmas, y yo salgo como una loca con una peluca (risas).

LL: Te has salido de todos los esquemas…

JS: Sí. Yo creo que estoy un poquito loca (risas), pero creo que tengo una buena causa. Creo que hay que romper esquemas, pero nunca he pensado que lo quiero hacer por ir en contra de la corriente, sino más bien ha sido algo natural. Al principio me costaba, no quería que la gente me asociara directamente con el personaje. La idea de más caras no me gusta porque hace referencia a otra cosa, pero digamos que sí tengo muchos sombreros. El sombrero de cuando dicto clase, de cuando soy hija, etc. Son roles en la vida. Es un personaje que me permite desahogarme del mundo.

LL: Ahorita me decías que los colombianos somos gente buena pero mal educada. ¿Cómo hacer para que el tema de la cultura ciudadana tome más fuerza, que más gente se una a la causa?

JS: Bueno yo de verdad creo que eso también se aprende en la casa. Nos hace falta educar hijos buenos. Ahora, eso no quiere decir que si uno no tuvo la familia convencional esté condenado a actuar mal. Pero en la casa le enseñan a uno la mayoría de las cosas, es definitivo, la supervisión, donde a uno le marcan la línea de lo que está bien o mal. Ahora, es un trabajo conjunto entre la casa, el colegio, la universidad, el trabajo, la sociedad. La última instancia es la ley y a eso es lo que deberíamos tratar de no llegar, trabajar en conjunto para impedir llegar a la última instancia. La responsabilidad de corregirnos los unos a los otros. Entre más iniciativas ciudadanas haya esto va a ser mejor.

LL: ¿Ha habido algún momento en el que hayas querido desistir?

JS: Sí, al principio empecé como un hobbie, después comencé a generar una comunidad, pero pensaba que era insostenible y que lo mejor era conseguirme un trabajo de oficina. Pero eso me duraba un día porque yo decía, qué infelicidad estar en un trabajo que uno no quiere hacer. A mí lo que me gusta es estar en la calle, hablar con la gente. Pero persistía, no fue fácil porque al principio había que pagar muchas cosas. El arranque fue difícil, pero hay que tener claro el propósito.

LL: ¿Y de aquí para adelante cuál es tu propósito de vida?

JS: Hacer que ser buen ciudadano sea cool, que la gente entienda que uno no vive, sino que uno convive. Y eso implica pensar en el otro, uno no está solo en esta vida.

LL: ¿Cuál es la característica que más admiras en una persona?

JS: La sencillez. Que yo me pueda sentar con esa persona, y que esa persona se pueda sentar con el de los tintos o con el presidente. Y el sentido del humor. Todos tenemos vicisitudes, todos tenemos problemas, pero la forma de afrontarlos es lo que nos hace distintos. La felicidad es momentánea, a todos nos pasa algo que duele. El humor para mí es una forma de afrontar la vida.

LL: ¿Y la característica a la que más le huyes?

JS: La arrogancia. La arrogancia me ahuyenta.

LL: ¿A qué le pones tu La Lupa en tu vida?

JS: Todas las noches siento que pude haber hecho algo mejor.

La Lupa en frases

Uno tiene siempre que tener clara la diferencia entre quién es uno y qué es el cargo

Martha Lucía Ramírez

Mi mamá siempre me dijo: ‘Nunca te dejes descrestar por el poder. Que te descresten las ideas, las acciones, el trabajo

Martha Lucía Ramírez

Bajo La Lupa

LL: ¿Que tiene Jennifer de Socorro?

JS: La imprudencia

LL: El peor error de un periodista

JS: Creer que se las sabe todas.

LL: La entrevista más difícil que hayas hecho.

JS: A Clara López porque me pidió que le pintara las uñas y le hiciera florecitas.

LL: El legado que quieres dejar.

JS: Que ser buen ciudadano sea algo chevere.

LL: ¿Qué es el éxito?

JS: Hacer lo que a uno le gusta

LL: La clave del éxito.

JS: Tener el talento para hacer lo que le gusta a uno

LL: Un miedo superado.

JS: Hacer el oso sistematicamente.

LL: El error mas común de los colombianos

JS: No pensar en el otro

LL: Tres palabras que te definan.

JS: Autentica, graciosa, carismatica.

LL: Una persona que te haya marcado.

JS: Tuve un jefe que era muy chistoso.

LL: Una señal de fortaleza en una persona.

LS: Que pueda decir que pena o pedir perdón.

LL: Un politico que admires.

JS: Difícil, digamos que Hillary Clinton.

LL: Lo mas lindo de los colombianos

JS: Su bondad y su alegría

LL: Una frase.

JS: Uno no vive, convive.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Claudia Palacios

Claudia Palacios

Claudia Palacios

“Lo que más me define es mi capacidad de trabajo”
Claudia Palacios | La Lupa Revista Digital

Claudia ha trabajado siempre con la convicción de que el periodismo es un servicio social. La ha definido siempre su capacidad de trabajo, la disciplina, y el rigor con el que hoy se enfrenta al reto de ser la Directora del Canal Capital. Ha tenido una larga trayectoria, ha sido cara de muchos noticieros, pero siempre ha conservado el alma de reportera, de hacer periodismo cerca a la gente, a la noticia. Esto fue lo que La Lupa encontró. 


LL: Quisiera que te devolvieras a ese momento puntual en el que supiste que te querías dedicar a ser periodista.


CP:
No es tanto como un momento sino que ya después en el ejercicio profesional, cuando yo pienso y voy hacia atrás recuerdo los juegos de la niñez. Yo hacía encuestas y después iba y tocaba de casa en casa entre mis vecinos del barrio y les preguntaba cosas como a qué partido político pertenece, o por quién votó, y era muy niña y lo hacía como un juego, pero yo creo que ahí está como el origen de un interés con el que yo no sabía qué iba a pasar, y pues al final resultó en tomar la decisión de ser periodista.

LL: ¿Cómo te describirías tú como periodista, si tuvieras que definir una línea editorial, cómo sería?

CP: Todos ejercemos el oficio según una manera de ser, por eso nadie puede ser completamente objetivo, porque todos respondemos a una crianza, a un entorno. Entonces, yo creo que soy liberal para algunas cosas y conservadora para otras. Digamos, si nos vamos a temas como la adopción de menores de edad por parejas del mismo sexo en eso soy muy liberal, el matrimonio entre homosexuales también, sobre el aborto. Pero soy conservadora en otras cosas que tal vez son más sutiles, digamos, yo no comparto que en los medios de comunicación salgan mujeres desnudas o mujeres como un instrumento para vender noticias o vender productos, o lo que sea, en eso soy bastante conservadora. Y obviamente con esas convicciones también ejerzo mi profesión, pero teniendo muy claro que lo que sale al aire en un noticiero no puede ser lo que piense la directora según como lo piense, sino que hay otras voces a las que siempre hay que darles un espacio para que se expresen.

LL: ¿Cuál crees tú que es la característica que más te define?

CP: Yo creo que la capacidad de trabajo. En eso yo me siento muy fuerte, yo siempre quiero trabajar, siempre que puedo trabajar. Cuando estoy enferma no me gusta no venir a trabajar, cuando por alguna razón tengo que quedarme en mi casa por alguna cosa, desde mi casa trabajo, cuando estoy viajando. Tengo una amplia capacidad de trabajo.

LL: ¿Ha habido algún momento en el que hayas querido desistir o botar la toalla?


CP:
No. Obviamente uno tiene en su carrera algunos días en los que se cuestiona ciertas cosas, el propósito, para qué es uno periodista. Yo siempre he tenido la convicción de que uno es periodista para servir, para prestarle un servicio a la gente, un servicio social, y a veces en CNN me pasaba que me sentía muy lejos de donde pasaban las noticias sobre las cuales yo estaba reportando, y estaba enterándome por las noticias no por mis propios sentidos sino por los cables de las agencias o por el internet, y pensaba cuál es el sentido de esto, yo quiero estar en el terreno, yo quiero hacer yo misma las entrevistas, percibir lo que sucede, verlo con mis propios ojos para poderlo analizar con certeza, sin el filtro de otros colegas o de otros medios. Pero ese tipo de cosas antes que desmotivar, hacen que uno se plantee cómo solucionarlas o  cómo compensar lo que en algún momento pueden ser vacíos, entonces nunca tanto como para tirar la toalla, sino cómo para aprovechar a hacer mejor el trabajo.

LL: ¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre, fuera del trabajo?

CP: A mí me gusta hacer ejercicio, me gusta mucho leer, compartir con las personas que amo, con mi familia.

LL: ¿Cuál ha sido la enseñanza más grande que te ha dado Pablo, tu hijo a tu vida?


CP:
Yo siempre dije cuando Pablo estaba muy chiquito, que él fue como algo que llegó a ponerle un acelerador a mi vida, entendiendo la vida como si fuera un carro o un avión. Yo tenía muy claro que yo quería hacer periodismo para servirle a la gente, que yo quería tener un impacto positivo con mi carrera en la sociedad. Pero cuando él llegó, me dio la posibilidad de mirar todo un poco más claro y ser mucho más asertiva en lo que hacía en mi día a día para que mi carrera avanzara con un mejor ritmo. No sé si es lo que me ha enseñado, pero fue lo que produjo Pablo al nacer. Enseñanzas muchísimas, es un niño sumamente noble, contrastamos mucho en personalidad, él es muy tranquilo, yo soy muy acelerada, él me ayuda a tranquilizarme, no me pelea, si yo quiero pelear me toca pelear sola. Ha sido un muy bonito contraste, y una gran bendición tenerlo porque yo siento que me da paz.

LL: ¿Te arrepientes de algo hoy en día?

CP: De nada.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

CP: A todo lo que hago, yo creo que uno debe hacer todo con convicción, con pasión, teniendo claro cuál es el norte, cuál es el propósito, el objetivo. Y para eso siempre hay que estar con La Lupa puesta.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Claudia Palacios | La Lupa Revista Digital

Adolfo Zableh

Adolfo Zableh

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”
Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital

Adolfo Zableh descubrió su habilidad para la escritura cuando en contraprestación a la ayuda que recibía con las matemáticas, empezó a escribir los ensayos para sus compañeros. La escritura no es solo su oficio, es la forma de explorarse a sí mismo, de enfrentar los miedos, la rabia, la amargura y la inconformidad. Es la manera de expresar un pensamiento siempre activo, siempre al borde del abismo. “El peor miedo que uno puede tener es a uno mismo, enfrentarse, darse la cara”, si esto no ocurre el alivio será pasajero y la sanación no llegará. Es una lucha continua, solitaria y sin tregua, pero a la vez, plena de descubrimientos y buenos momentos a la que no se le escapa nada. Amante del ejercicio, ahora quiere hacer stand up comedy e incursionar en la radio. La Lupa conoció a este columnista, honesto, claro y arrollador más allá de sus textos y sus palabras.


LL: Bueno, yo quería que nos devolviéramos un poco a ese momento en el que tú entiendes que lo que querías hacer era escribir.


A:
Ok, no es tan claro, fue por… Eso que dicen que las personas son recursivas y no se mueren de hambre, es más o menos eso. Yo entré a economía sabiendo que no quería ser economista, o sea, que no quería ejercer la economía, quería estar más enfocado en el tema de periodismo deportivo. Yo quería ser el próximo Hernán Peláez, ahora no quiero ser él porque claramente no es el perfil que terminé escogiendo, pero en economía me iba tan mal en el tema de matemáticas, estadística, econometría, una cantidad de materias que tenían que ver con números, que mis compañeros me ayudaban con esos asuntos y yo, en contraprestación, los ayudaba con todo lo que fuera humanidades. Yo hacía los ensayos, nunca en la vida había escrito antes. Hacía los ensayos de historia, los de filosofía y pues ahí me di cuenta, en el primer ensayo que entregué que les fue muy, muy bien y dije ok, lo mío es más lo escrito que lo hablado evidentemente (risa), por acá es la vuelta. Pero igual no quería estudiar comunicación porque pensaba, y lo confirmé cuando entré, que es una carrera para mediocres. No quiero decir que todo el que estudie comunicación sea mediocre, pero sí que es un refugio de mediocres porque entramos, y me incluyo, los que no estudiamos algo más, o sea hay gente que no le dio la cabeza, o el tiempo, o el Icfes, o lo que sea para entrar a una ingeniería o a una carrera más compleja. Comunicación es siempre un buen escampadero. Yo tenía la ventaja de que sabía que quería dedicarme a eso, entonces digamos que no fui infeliz en el asunto, ahí me di cuenta cada vez más que el tema de escribir se me facilitaba. Necesité que otra gente me dijera “oiga, usted escribe bien.”

LL: Pero en tu familia, digamos, ¿no había nadie que se hubiera dedicado a esto?

A: Mi mamá es nutricionista, mi papá hizo hasta cuarto de bachillerato pero se dedicó primero al tema de fincas y después a la ingeniería, estaba en el área de refrigeración industrial. Mis tíos son confeccionistas, finqueros, abogados, o sea, tenía un tío que era súper intelectual, sacó una serie de libros, escribía para El Espectador, para El Heraldo, pero la verdad nunca me senté con él pues como “óyeme es que a mí me encanta..” nunca, nunca. Yo iba a su casa que era repleta de libros, pero repleta, repleta, no le cabía un libro más, y de verdad era una persona muy culta, muy inteligente. Pero nunca me acerqué con el afán de que me enseñara o de que me explicara o de que me guiara.

LL: ¿Tú crees que escribir es un talento que uno tiene? ¿Es algo con lo que uno nace o de pronto es una necesidad que la vida te impone?

A: Sí, hay un asunto y es que por el hecho de ser tartamudo desde los seis años y pues los que no me conocen que son la gran mayoría, los que no me conocen de esa época, no saben, ahora soy súper fluido, antes (suspira) sufría, no me salía una sílaba, entonces esa impotencia a la hora de comunicarme y que no me oyeran, que no tuvieran en cuenta lo que yo pensaba, que la gente me dejara a la mitad de la frase porque se desesperaban y perdían la paciencia. Yo solo pensaba, “a mí algún día me van a oír, van a oír lo que yo tengo que decir”. Nunca lo pensé desde la escritura porque la verdad, como te digo, nunca hubo como alguien cercano que me guiara y me dijera: esto es por acá, pero sabía, de alguna manera, que algo me tenía que inventar para ser oído. ¿Qué pasa? Ya sea que uno escriba, sea arquitecto, sea un artista, que haga canciones, que diseñe muebles, lo que sea, es una forma de expresarse, o sea, la persona que diseñó esta mesa hace lo mismo que hago yo, él escogió para expresarse y para interpretar su mundo diseñar y construir esto, y yo escogí hacer un artículo. Pero la verdad es que si eres sensible y observas las cosas y observas lo que te rodea ya verás de qué manera resuelves eso que ves y que te afecta, entonces no se puede ser un atardecer; una persona escribe una canción, otra le toma una fotografía, otra lo pinta y otra escribe sobre él.

LL: Claro. Recordando un poco, digamos, tus años de adolescencia o de infancia, ¿cómo podrías describirlas ahora que las ves más de lejos?

A: Es de extremos, fui muy feliz pero al mismo tiempo fue muy complicada, yo creo que es lo que le pasa a todo el mundo. A mí me pasaba algo en general, me pasó hasta hace año y medio o dos y es que pensaba ¿cuándo va a empezar mi vida? Y no me había dado cuenta de que mi vida había empezado ya desde que respiré por primera vez. Mi infancia es muy estándar, es muy normal, un papá, una mamá, una hermana, en Barranquilla, en la costa, acomodado, muy estrato cuatro. Yo siempre he tendido a intentar subir de estrato sin éxito pero pues (risas), entonces estudié en el Liceo Cervantes, que en esa época era el mejor colegio de Barranquilla, académicamente hablando, una familia gigante costeña y árabe, bastante machista, bien particular. Mi papá tenía siete-ocho hermanos una recua de tías, tíos, primos, primos segundos, además que son cuatro familias que se mezclaron entre sí.

LL: Se casaron unos con otros…

A: Sí y todos estaban relacionados con todos. Entonces yo me crié muy cercano a mi familia, pero también muy cercano a mis amigos de cuadra y de colegio, y pues la verdad es que en la costa uno tiene una libertad que entiende cuando se viene para acá, porque claro, uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde, como que no había problema en salir a la calle a montar en bicicleta. Yo no supe lo que era un apartamento hasta los treinta años. Entonces la verdad es que sí, es otra cosa, la playa estaba cerquita, yo vivía en una casa a dos minutos a pie del mar, entonces pues no sé, tengo momentos muy felices y al mismo tiempo pues por temas de conflictos familiares que los tiene creo que casi cualquier familia, también recuerdos no tan chéveres, pero es un proceso y con el tiempo uno va sanando.

LL: En tus columnas, en lo que escribes y en lo que yo he leído, digamos que tu mamá siempre es un tema que traes a colación de una u otra manera en referencia al amor, en referencia a ti, a lo que te ha pasado, a muchísimas cosas. Digamos, esa relación ha ido evolucionando con el tiempo, ha ido cambiando, ha ido mejorando, cuéntanos un poco de ella.


A:
Sí, es que la mamá es la matriz, pues de ahí su nombre, la mamá es la matriz y es en un momento la medida de todas las cosas y es la base de la forma en la que uno se relaciona con las otras mujeres, con las otras personas, con el mundo en general. Mi mamá es una gran persona, yo la odiaba, literalmente, quería que se muriera, no porque le deseara la muerte en sí, sino porque sentía si se moría yo me liberaba. Como que la única manera de poder sacarme esta rabia y hacer mi vida bien y feliz era… sí como espicharse un grano, suena horrible pero es eso, si me molesta esto me lo espicho y ya.

LL: Pero, ¿de qué te podías liberar?

A: De… nada… hay un tema, y es cuando un es niño y uno ve que los papás son imperfectos es un golpe.

LL: Es una gran desilusión, sí.

A: Entonces yo hablaba de eso con mi mamá y con mi hermana en diciembre del año pasado que hicimos un viaje, un día hablamos y yo le decía a mi mamá es que “ustedes a mi hermana y a mí como que nos dejaron a nuestra suerte, como que ustedes no estaban listos para tener hijos, ni siquiera para casarse el uno con el otro. Se casan, tienen hijos, hacen lo mejor que pueden con sus herramientas y sus limitaciones, y cuando no les dio más la cola simplemente nos abandonaron a la suerte y ya.” Entonces eso no era de un día para otro que todo era perfecto y un día nos dijeran “ya no más” no, eso fue un proceso que uno veía, aquí algo falla, aquí está cojo…

LL: Pero, ¿en términos económicos o un poco de todo?

A: En términos de todo, pues, en términos de afecto de una unión de… eran como dos enemigos casados. Como que en vez de jalar al mismo lado era hacerse la vida imposible el uno al otro a ver quién se imponía sobre el otro, cuando la pareja debería ser un equipo. Entonces claro, se llevan por delante a los hijos y a todo lo que esté cercano. Igual eran súper amorosos, mi papá era una gran persona, mi mamá es una excelente persona también, pero pues juntos era un coctel súper explosivo y se sacaban lo peor del otro. Entonces se llevan por delante a los hijos y le generan a uno un sentimiento que tiene que pasar por llanto y sangre para, en mi caso concreto, y ya muy adulto, decir: ok, esto no es tan así, hay que sanar y hay que perdonar, hay que ver cómo se enfoca esto para que la cosa funcione. Yo a mi mamá la perdoné por todo lo malo que pudo haberme hecho y porque todo es una espiral de violencia que viene desde tiempos inmemorables, los tatarabuelos de mi abuelo en lo que hoy es Israel, pues seguramente eran personajes bien particulares. Mi abuelo era bien particular, una persona súper violenta también, entonces eso se va replicando de generación en generación.

LL: Casi genético.

A: Entonces en algún momento se tiene que quebrar eso. Creo que conmigo y con mi hermana de alguna manera se ha roto. Y ya, cuando se siente que la cosa ya fue uno no tiene ningún resentimiento de nada. Yo era una persona muy resentida con el mundo en general. No soportaba que la gente estuviera bien, ni que les fuera bien, ni feliz, ni exitosa, ni millonaria, ni querida, ni nada. Quería que estuvieran más a mi nivel de rabia, resentimiento y destrucción, que yo ver de qué manera…

LL: Eso te generaba tranquilidad…

A: Subía. Como que: ah ok, este man o esta mujer está igual de jodido que yo, ¡bien!

LL: Como feliz por comparación, sí.

A: Así es.

LL: Bueno hay un momento, puntual de tu vida del que decides hablar hace poco abiertamente en una columna de El Tiempo, que es también un momento de liberación muy grande para ti, cuando por fin confiesas que fuiste abusado de niño y que tu tartamudez viene de los miedos generados a partir de este episodio. Es un punto en el que puedes empezar a hacer un proceso que tal vez no habías hecho. ¿Por qué tomas la decisión de hacerlo?

A: Porque yo antes escribía para aliviarme y el alivio funcionaba pero era una cosa parcial. Ahora escribo porque entiendo que lo que escribo ya no hace parte de mí. Yo siempre digo, y lo repito una y otra vez, que escribir es como ir al baño; tú lo produjiste, está en ti, pero cuando sueltas el inodoro ya se fue, ya no es de ti. Para mi escribir ahora es eso. Antes lo hacía en medio de mi malestar, escribir me servía para medio exorcizar, pero estaba tan mal yo o era que lo hacía de formas que no correspondían, que no me aliviaban más allá de un rato.

LL: Es decir, no lo habías podido hacer porque no era algo que tuvieras resuelto o sanado.


A:
Claro porque, ahora, esa columna es la punta de iceberg o sea yo venía desde hacía año y medio antes de la columna haciendo un proceso con mi pareja, entonces, y yo solo por mi cuenta con mi mamá y mi hermana y con otra gente sanándome y recapacitando como diciendo ¿qué hacer para no estar así? Como me siento tatata… y si yo escribí la columna fue no para sanarme sino porque esa columna era la parte visible de todo lo que había pasado en ese año y medio, como diciendo: yo no habría escrito esa columna si no me hubiera sentido listo para escribirla. En un momento dije ya estoy listo ya pasé por todo lo que he pasado, ya estoy listo para decir: vea lo que me ha pasado a mí es esto y la razón de muchas de mis cosas es esta, y ya, ya lo conté, ya salió y ya fue y siempre es viendo a ver lo que sigue. Yo no me quedo en esa columna, me sirvió, fue liberadora pero sola por su cuenta no sirve de mucho.

LL: Claro, toca hacer un proceso conjunto muy grande. Digamos que tú descubres una verdad muy grande a los 25, si no estoy mal, sobre lo que había pasado. ¿Cómo hacías para tratar de entender qué te estaba pasando sin realmente conocer de dónde nacía esto o el núcleo donde había empezado?

A: Sí, yo siempre he sido muy inquieto, siempre. Una psicóloga cuando yo tenía diecisiete años me decía, es que tú eres como un insecto que tiene las antenas ahí siempre…

LL: Prendidas…

A: Yo no sabía, yo no era consciente de eso. Yo soy muy observador y trato de ser muy sensible a lo que me rodea, pero con eso no. Seguramente porque me daba… y nunca me lo cuestioné, nunca me cuestioné ¿por qué me intereso por una cantidad de cosas y no por mi tartamudez?, como “eso no lo veo, eso no lo miro, eso no lo investigo, no sé qué me pasa y no me interesa”. Era por un tema básicamente de miedo porque lo más difícil es enfrentarse a uno mismo y a sus defectos, entonces pues nunca me lo cuestioné, no me acuerdo por que llegamos al asunto pero llegamos y mi mamá me lo contó, pero yo casi ni se lo pregunté fue una cosa como si ella me lo quisiera contar más que yo preguntarle a ella. Entonces nada, pues me lo cuenta y dije: “ok, ya entiendo por qué es esto, nunca me lo había cuestionado. Ahora que lo pienso en serio, yo que me pregunto lo que sea, pues yo me hice periodista porque a mí me gusta preguntar y preguntarme, y eso nunca me lo cuestioné. Entonces sí, como que me lo cuenta y se quedó ahí. ¿Sabes cómo me sentía yo? Como un negro que llega a un sitio repleto de blancos y pretende que no se dan cuenta que es negro (risa), el diferente, pero bueno finjamos que no lo soy y escondamos el tartamudeo, forcémonos para hablar de corrido y claro, el efecto era el contrario, mientras uno más intenta esconder a la larga siempre se van a dar cuenta de que eso está ahí. Entonces me pasaba eso, ahora lo que hago es simplemente asumirlo y claro, también jugó a mi favor que yo siempre me reí de eso, o sea en el colegio me peleé con dos, tres, cuatro personas, cinco, seis, no me acuerdo, porque me la montaban por tartamudo. Ya después entendí que si yo me reía de eso antes que el resto no tenían manera de atacarme.

LL: Bueno digamos que en este momento tú decides empezar a hacer todo un proceso importantísimo que no habías hecho. En este momento, ¿qué tan lejos te sientes de eso?, ¿qué tanto sientes que has avanzado?

A: Yo creo que venía en un proceso acelerado, rápido porque es que lo mío, más allá de las herramientas que yo haya usado, lo mío era un deseo de “ya no más.” Muchas veces la gente usa infinidad de herramientas para mejorar su vida y no lo logra es porque a la larga todo lo de afuera son herramientas pero las respuestas están es en uno. Pero si uno no se da cuenta de eso y cree que el psicólogo o hacer un retiro, o irse de viaje le van a ayudar, y sí son herramientas que te pueden ayudar, pero a la larga si tú no decides, si no lo resuelves, puedes hacer lo que quieras que no te va a funcionar. Yo acudía a terceros pero dentro de mí había un deseo real y fuerte de “ya no más. Esto no más, quiero otra cosa para mí.”

LL: ¿Qué tan lejos te sientes después de esto?

A: Ah, sí. Yo soy muy acelerado y fue muy rápido y fue muy bien o sea yo lo que era, no sé, lo que yo era en abril del año pasado a lo que soy hoy es otra cosa, pero es otra cosa. Sí, ahora sigo en el proceso a veces siento que retrocedo, a veces que avanzo, en otras cosas siento que he desacelerado. Siento que hasta que yo no deje mis miedos completamente no voy a poder estar bien y es mi deseo hacerlo, estoy en otras cosas por las que voy a ir. Lo que pasa es que el trabajo no me ha permitido porque implica irme de Bogotá por un tiempo…

LL: ¿Cómo retiros o qué?

A: Sí, es más así como de actividad, pero estoy viendo a ver qué pasa con eso sabiendo que la respuesta está en mí y no en eso, pero siento que he desacelerado y necesito como buscar otra cosa porque ya es su momento, todo lo que hice me sirvió pero siento que necesito algo más. Siempre intento no olvidarme de mí y hacer cosas que me sirvan.

LL: En alguna de tus columnas que leía, nos dejas entender que no podías tener una relación sana o estable sin tener una relación con tu mamá, esa primera mujer en la vida o esa primera mujer que uno conoce y tiene contacto en la vida. Haber sanado con tu mamá, ¿te ha permitido establecer otro tipo de relaciones?

A: Claro, lo que pasa es que desde que terminé con mi última pareja no he estado con nadie más. A ver, a mí mujeres no me han faltado (risa).

LL: (risas) Te ha ido bien.


A:
Ah sí, han sido mujeres maravillosas salvo un par que yo no sé en qué estaba pensando. No es asunto de ellas, es asunto mío (risa). El problema no han sido de ellas, el problema siempre fue mío. Porque a la larga las cosas salen bien o mal es por uno y no por los otros. Más allá de que uno dependa de los otros a veces en ciertas cosas, pero el resultado de la vida es más lo que uno hace de ella que cualquier otra cosa. Entonces claro yo tuve una serie de, yo miro a mis ex novias y han sido grandes personas, pero así, juemadre, como qué mujer tan… yo qué estaba pensando. En especial hay una y es con la que más tiempo he estado y es como que, al día de hoy, terminamos la relación en el 2000, yo hoy, aun hoy no le encuentro un solo defecto, como qué persona tan maravillosa en serio. Ahora no me arrepiento, de hecho hable con ella en enero larguísimo, un amor de persona es espectacular, no es que yo decía voy a ver si retomo con ella no nada de eso, es como entender que yo estaba tan mal que ni la mejor persona del mundo habría podido ayudarme si yo no hacía algo por mí mismo. Y así como con ella, se pudo replicar en otras personas hasta mi relación más reciente que se terminó hace tres o cuatro meses, ya con ella pude hacer, o sea empezamos muy, muy mal y todo eso fue lo que nos motivó a hacer ella por su lado y yo por el mío todo lo que hemos hecho. Volvimos y fue otro tipo de relación. Pero si yo no sanaba conmigo mismo y con mi madre una serie de cosas, ni la mejor mujer del mundo iba hacer que yo tuviera una relación sana y estable, porque yo solamente concebía el amor desde el conflicto, el desengaño, la confusión, la decepción. Cuando uno está vacío y está mal cree que la respuesta está en la otra persona. Entonces como que, llegó esta persona a ayudarme a mí porque yo solo no puedo y esta persona viene a compensar todo lo malo que me pasó y todo lo que sufrí. Y eso no es así, por que la misión de la otra persona no es salvarlo a uno, porque uno no necesita ser salvado y menos por otra persona. Pero como uno se mete muchas veces a una relación así como ugh es que sin ti no puedo estar, ¡mentira! (risa), uno puede estar solo fresco. Pero pues tiene esa concepción errada del amor y el amor no es recibir, el amor es dar. Que uno reciba a cambio por la ley de acción y reacción es otra cosa, pero el amor no es necesito que tú me des, sino yo te voy a dar lo que hay en mí y tú me das lo que hay en ti y las dos cosas coinciden. Ahí es cuando la relación funciona.

LL: ¿Hoy en día no crees que no serías el escritor que eres, o no podrías escribir lo que escribes si no te hubiera pasado todo eso? Porque leyendo todas tus cosas decía, siempre tienes un tinte de nostalgia, un tinte como de una desesperanza, una desesperanza que uno queda un poco melancólico.

A: Sí, porque igual la vida es difícil en el sentido en el que uno no sabe qué hace acá, o sea (risa) a la larga realmente la vida no tiene sentido en absoluto. O sea, ¿qué es esto? Si nosotros no existiéramos no pasa nada, me refiero a las personas, pero al planeta y al universo, podría no estar y créeme que no se pierde nada. Al mismo tiempo la vida es maravillosa y es un milagro que existan seres evolucionados y que el sol de la vuelta, y que los planetas den la vuelta, también las estaciones y el habla y la construcción de edificios, o sea es increíble que se hayan juntado tantas cosas para que hoy estemos acá. Entonces esa dualidad de lo más hermoso que tenemos y a la vez como esto ¿qué? ¿Quién lo puso a uno acá? Ya uno esta acá, hay dos opciones; o se suicida y dice “esto no es lo mío y me suicido” que de hecho es una opción yo creo que muy valiosa también, sin dramas (la vida es una mierda, no, la vida no es una mierda, la mierda eres tú, entonces has algo para solucionar eso). Pero si uno asume vivir la vida pues que sea de la mejor manera para encontrarle un sentido a esto. En lo que escribo se ve eso, que la vida es muy bacana pero no deja de ser una cosa complicada, hay que ponerle la mejor cara porque pues, no hay de otra. No hay otra opción, vivir amargado por lo menos para mí ya no es una opción. Yo miro lo que escribí antes y miro lo que escribo ahora y sí veo un cambio, muchas veces me gusta más lo que escribía antes. Me parece que tenía mucha más sangre, pero eso de poeta a mí ya no me va, qué desgaste. Tú ves muchos artistas geniales que hacen cine, que pintan, con una vida personal de mierda, de sufrimiento constante, se terminan suicidando, son depresivos. No, yo eso no, claro, a cuenta de eso las cosas son sencillamente brillantes, yo prefiero no ser brillante, hacer cosas decentes a cambio de no tener una vida tan difícil.

LL: ¿Es como pensar que para llegar a ser alguien que haya hecho algo realmente extraordinario tiene que haber una dosis de sufrimiento en alguna medida?

A: Yo no me permitía ser feliz, eso me lo decía una ex, me decía es que tú tienes vocación de poeta maldito (risas), y era como cuando las cosas estaban bien yo me inventaba algo para que estuvieran mal, o sea todo era perfecto un día con sol, nos íbamos de paseo, estábamos de fiesta yo me tenía que inventar una excusa para que las cosas salieran mal y era un desgaste. Eso de que la vida es una mierda es súper adictivo, créeme, porque además es muy fácil y muy cómodo ser la víctima y ser el incomprendido, es súper fácil y le da a uno una autoridad también.

LL: ¿De alguna manera le has sacado provecho a lo que te ha pasado?

A: Claro, y a las viejas les encanta no sé por qué.

LL: (Risas) Claro, porque uno quiere salvar, uno quiere ser la mamá.

A: Sí, y es un círculo vicioso horrible de los hombres pensar eso, es el reemplazo de mi mamá y esta mujer me va hacer lo bueno que mi mamá no me hizo. Y ustedes son como “ay, pobrecito, ay lo entiendo, pero yo con mi amor y mis virtudes voy a lograr que esta persona imperfecta he incompleta sea un ser de luz”. No, eso no es así. Puede ayudar, por supuesto que sí, pero si cada uno de su lado no da y en vez espera recibir siempre, eso no va a funcionar. Entonces sí, a veces me gustaría tener un poco más de fuego interno y escribir con un poco más de rabia pero entiendo que para hacer eso hay que pasar por una serie de asuntos personales que de golpe creo que no son tan chéveres.

LL: Claro, porque de alguna manera están en sintonía lo que vives y lo que escribes.

A: Ya he cambiado un poco, es que lo que me pasó fue eso, era un ser súper negativo, súper rebelde, lleno de odio, y es como estar en una represa y abrir la compuerta y sale esa vaina, ese chorro de amor pero con toda, entonces yo tuve cuatro meses que lloraba por lo que fuera. Me pasó, montándome a un avión se me escurrían las lágrimas, y decía ¡qué me está pasando! Hay que soltar lo que sea, soltar todo, soltar tu chaqueta favorita, el anillo que te dejó tu bisabuela, los hijos, hay que soltar, hay que soltar todo, todo, todo, desprendimiento total. Esa es la base de la plenitud espiritual, entender que uno es con o sin cosas y con o sin gente. A lo que voy es que volverme sensible me hizo cambiar la escritura, ya lo he ido controlando y aunque ya no soy la persona que era antes tampoco puedo ser el extremo de híper mega sensible porque es muy pesado. Y ahora creo que estoy en un centro, que a veces me voy a lo negativo o me voy a lo positivo. No puedo ni tan lo uno ni tan lo otro.

LL: ¿A qué le tienes miedo todavía?


A:
Al coco (risas), mi abuela me molestaba con el coco. Esta semana voy a escribir de ella. El peor miedo que uno puede tener es a uno mismo, enfrentarse, darse la cara a uno mismo. Uno le tiene miedo a la gente, a las situaciones, a lo desconocido, a lo extraño, a lo diferente le tiene miedo pero a la larga eso es un reflejo de lo que hay en uno. Si uno le tiene miedo a lo diferente es porque hay algo en uno que no se acepta, algo no sé qué es, queda mucho por explorar y hallar esos miedos, descubrir qué miedos hay ahí. Un tema es que yo vivía siempre con angustia en el estómago siempre había como un nudo ahí, yo podía estar en mi mejor plan, todo perfecto, no sé, echado en una hamaca enfrente a la playa y algo estaba mal. Yo decía aquí algo no funciona, un miedo en el estómago. Ya eso se fue, a veces vuelve pero ya soy muy consiente, entonces cuando regresa digo, por qué esta acá y hago algo para solucionarlo. Entonces ya corrijo. No sé si algún día lo logre pero básicamente es un tema de miedo y de angustia. Esa sensación de domingo seis de la tarde, es vivir así siempre todo el día todos los días. Yo al domingo no le tengo miedo, el domingo es el mejor día de la semana fútbol, cine, comida, locha, es el día perfecto, es el día en el que uno no existe, que uno no tiene que responderle a nada, a nadie. Uno se dedica, a lo que quiere, no se tiene que justificar. Ahora me da mucha angustia el viernes por la tarde y uno es como no, yo no tengo nada que hacer (risas), qué desparche. Yo siempre he sido una persona más diurna que nocturna, el día me encanta la luz me fascina, por la noche uno no ve nada, la gente es otra.

LL: Pero es raro porque los escritores casi siempre son nocturnos.

A: Yo escribía por la noche y me encantaba pero era cuestión de flojera, ahora me gusta escribir en el día. Otra cosa, el cuerpo siempre sabe, nunca, nunca se equivoca, el cuerpo es infalible, eso que sientes de primerazo mas allá de que con el proceso vayas madurando o cambiando, o estructurando bien la idea, eso que sientes de primerazo, eso es. Ese sentimiento primario que tienes cuando te enfrentas a algo.

LL: ¿De qué te arrepientes?

A: Uno no se debe arrepentir de nada, pero creo que me voy a arrepentir si no empiezo a hacer ya las cosas que quiero hacer.

LL: ¿Como qué?

A: Sin dejar de escribir, asentarme en la expresión oral, yo quiero hacer cuatro cosas con el tema oral; hacer un show de stand up comedy que ya lo he hecho un par de veces, de hecho mi reunión de ahora es de eso, hacer competencias porque a mí hablar mierda me encanta pues como buen costeño no hay un plan mejor, salir a emborracharse lo he hecho como todos, pero a mí el plan de sentarse hablar mierda es como wow, entonces hacer un stand up comedy, hacer conferencias, quiero hablar en radio que lo estoy haciendo como invitado y no como de planta, y hacer canciones. No sé nada de música más allá de que me gusta mucho y creo que tengo un oído decente. Compuse un par de canciones hace unos meses para otra persona, no tengo ningún tipo de expectativa con eso la verdad, pero sí quisiera en algún momento hacer canciones, y sé que me voy a arrepentir si no hago esas cuatro cosas. Me da un poco de tranquilidad saber que las cosas que yo quiero hacer las hago, si no las hago me voy a sentir un poco incompleto.

LL: ¿Eres de té o de café?

A: Ni de lo uno ni de lo otro, el café lo tomaba de muy chiquito como hasta lo once años pero relaciono el olor del café con una serie de cosas que no me gustan, y el olor del café para un tercero no es tan agradable a veces, y el té es como muy aguado para mí. Me gustan más el jugo y la gaseosa.

LL: ¿Ejercicio?

A: Muchísimo ejercicio, yo juego de tres a cuatro partidos de fútbol a la semana, salgo a correr los domingos y subo la montaña los sábados a las seis de la mañana. Ser activo físicamente es clave, yo no tengo ni carro ni bicicleta, todo lo hago a pie. Rara vez me monto en un carro o taxi o bus, todo lo hago a pie.

LL: ¿Cuál es la persona que te sigue en twitter que más te gusta?

A: Que me sigan me da pena, me da pena que me lean. Igual yo a twitter le he bajado bastante, manejaba un voltaje muy alto porque me daba la licencia para decir lo que no digo en persona o en mis artículos, entonces eso eran %$#&* por acá, @%$#&* por allá… cuando me di cuenta de que me seguía gente que es famosa o que es interesante o es importante, o que tiene rasgos positivos de personalidad fue como “yo tengo que estar a la altura de esta gente”, y además que no me conviene, mira uno puede estar en contra del sistema y ser contestatario y no estar conforme, pero también tiene que ser estratégico, saber qué te conviene y qué no. A algunos les parece que eso es meterse al sistema, sí lo es, pero entendí que uno no se puede ir de frente contra el planeta porque se va a dar y va a sangrar y se va a volver una nada, además yo ya lo hice yo no soy un adolescente, ya lo hice y está bien. No voy a cambiar mis posturas que son bien particulares, entiendo, pero por mi edad, mi estado de vida y mi recorrido es como hacerlo de forma más inteligente y no tan a la loca. Entonces, ¿quién me gusta que me siga? No, más bien me preocupa quién me siga, y entiendo que el que lo hace es libre de no seguirme más y pues allá si me sigue o no.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

A: Me estás matando (risas), yo soy muy detallista con las cosas que me gustan. Yo me miro mucho el cuerpo: me miro lo que no me gusta, yo me miro mucho a mí, afuera y adentro, claro el cuerpo es fácil mirarlo enfrente de un espejo cuando te levantas por la mañana. Le pongo mucho La Lupa a lo que hay adentro porque no es fácil de entender hay gente que se muere y no entiende qué es ni qué tiene, ni quién es, ni qué hace, ni qué le gusta. Entre uno más se mire y más se examine sin asco, sin miedo, sin temor a los resultados creo que puede llevar una vida mucho más fluida.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital
Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital
Adolfo Zableh | La Lupa Revista Digital

Tito Puccetti

Tito Puccetti

Tito Puccetti

“En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte”, pero ha sido una suerte buscada.
Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital

Tito es uno de los periodistas deportivos más reconocidos del país. Desde niño supo que quería pertenecer al mundo del periodismo y del deporte, y aunque tuvo que superar retos y dificultades, ha ido consiguiendo, uno a uno, todos los objetivos propuestos. La suerte lo ha acompañado, las oportunidades se le han presentado siempre de una manera fascinante, pero como él dice, golpes de suerte, sí, pero buscados, porque ser un periodista preparado, entregado, y amante de su oficio es lo que siempre lo ha caracterizado. La Lupa conoció a Tito, el que va más allá de los deportes, la historia de una voz que ha recorrido un largo camino.


LL: ¿De dónde nace este amor por los deportes y por lo que haces ahora? ¿Eso viene desde niño?


TP:
Sí, yo tuve unos primos, hijos de una tía, hermana de mi papá, que me llevaban al estadio en Bucaramanga. Yo soy costeño, por cosas de la vida nací en un pequeño pueblito que se llama Calamar. Quiero mucho la costa, mi esposa es cartagenera, pero yo me crie en Bucaramanga. Entonces mis primos me llevaban al Alfonso López desde muy niño y empecé, de verdad, a identificarme, no con el equipo, sino con el fútbol. Me encantaba ir a cualquier partido y desde pequeño me lo gozaba, y lo sufría y lo vivía… pero ahí me di cuenta de que no iba necesariamente por un equipo sino por el que jugaba mejor. Mis primos me daban cocotazos y me decían “no, el suyo es el amarillo.” Porque yo le hacía fuerza al otro equipo a veces ya fuera porque me gustaba más, tenía figuras o jugaban mejor. Y ahí fue cuando me enamoré del fútbol.

LL: Has hablado de la importancia que tuvo tu papá en tu vida. ¿Qué nos podrías decir de él?

TP: Le tocó viajar mucho ¿no? Las obras de ingeniería en las que él trabajaba eran en Territorios Nacionales, como se llamaba antes, el Putumayo, Urabá, cuando era mucho más difícil comunicarse. Entonces lo tuve poco, pero siempre fue un papá demasiado responsable. Absolutamente responsable. Cumplía con todo. Somos cinco, todos profesionales, coincidimos tres o cuatro en la universidad. Era duro, ¿no? (risas). Nunca fui tan pobre como cuando me independicé la verdad, y me di cuenta de lo duro que es sacar adelante una familia. Un tipo muy trabajador, y tal vez me enseñó eso, a sacrificar cosas familiares por el beneficio de toda la familia.

LL: ¿Qué tanto te apoyó?

TP: Muy poco. Nada. Y lo entiendo. Ahora lo entiendo. Él quería que yo estudiara ingeniería, porque él me podía ayudar. Pero en el mundo del deporte, en el mundo de periodismo, no había nadie en mi familia. Nadie. Ni un tío ni nadie. Si quiere meterse al ejército, tenemos familiares que están en el ejército, en altos mandos. ¿Médicos? Hay médicos. ¿Ingenieros? Todos los que quiera. Pero nosotros no conocemos ni un periodista. Dígame quién. Nada, nada. Ninguna clase. Y muchas veces, pues mis papás y la experiencia decían: “esto se hace con amistades” porque es muy difícil, él fue y me sacó un cálculo y me dijo: “Este año salieron tantos estudiantes de comunicación. Hay tantas facultades de comunicación social. Y me puse a ver en los noticieros de televisión solamente hay veinte periodistas deportivos.” Me hizo el cálculo. “Las estadísticas de que usted consiga trabajo en lo que quiere, que es hacer televisión o radio, es del 0,001%.” Entonces me dijo, no, usted no va. Entonces a mí me tocó escaparme de mi casa, yo vendía ropa en Bucaramanga. Con unos amigos nos íbamos a Medellín a comprar ropa. La vendíamos al doble, al triple, así muy marquilleros. Me encantaban las cosas que hacían en Medellín y ahorré algo y me pude escapar de mi casa.

LL: ¿Qué edad tenías ahí?

TP: Como 17 años. Porque yo perdí un par de años, no era tan joven. 18 años. Y les dije a mis papás que me iba para un paseo, y lo que hice fue venir a presentarme a la Javeriana. Pasé. No me pude matricular, porque mi papá, cuando se enteró que había pasado en la universidad, me dijo: “no, usted no va… o vaya, pero yo no le voy a pagar un peso.” O sea, él me quería presionar para que yo me quedara en la UIS estudiando ingeniería. Y yo me fui. Lo que pasó fue que no me alcanzó, entonces me matriculé en una academia de locución que se llamaba Arco, que creo que todavía existe. Y guardé mi cupo en la Javeriana seis meses. Y cuando él se dio cuenta de que efectivamente no había nada que hacer, que yo me había venido, que había tenido el valor de venirme, me dijo bueno. Me mandó una tarjeta de crédito amparada y ya me apoyó.

LL: A pesar de todas las adversidades que viviste y de todas las cosas difíciles que te tocó pasar, seguías firme y convencido de que como fuera ibas a llegar…

TP: Imagínate uno con su habitación para uno solo en Bucaramanga, porque yo tenía cuatro hermanas, era el único hombre, yo tenía habitación para mí… y llegar a compartir la habitación con cuatro más, en una residencia en Chapinero fue muy duro, había un pastuso que se levantaba a las seis de la mañana, agarraba las sábanas y me las tiraba encima. Vine a hacer cosas que no me habían tocado gracias al esfuerzo de mis papás. Entonces él se dio cuenta y dijo, bueno, ahora sí lo apoyo, porque usted me mostró que quería.

LL: Siempre tuviste la certeza de que lo que querías era esto…

TP: Sí, pero tenía mucho susto de no lograrlo. La verdad tenía muchísimo susto porque también, a ver, uno es soñador cuando tiene cierta edad, más a los 18 años. Uno cree que puede con todo, pero también había una parte de mí que decía “¿Y si no lo logro? ¿Y si me meto en una carrera carísima en la Javeriana, apartamento lejos, plata que me tiene que mandar mi papá mensualmente, y qué tal que yo llegue, estudie cinco años y no encuentre trabajo y termine trabajando con él, llevándole la maleta?” Yo decía, me estoy arriesgando, me la estoy jugando, pero rápidamente las cosas de la vida, tal vez creer mucho, las oraciones de mi mamá, me tocó coincidir con un grupo de gente que estaba muy conectada, compañeros que estaban muy conectados con los medios desde el primer semestre. Eran compañeros míos y ya trabajaban. Y salían en televisión y hacían cosas. Entonces, ahí hice esas relaciones que no tenía y tuve la oportunidad desde el primer semestre de trabajar en medios. Fue también un golpe de suerte. Tanto así que yo nunca hice prácticas profesionales. A mí me firmaron las prácticas cuando ya me pagaban por lo que hacía.

LL: Ahorita hablabas del susto que te daba decir, “bueno yo lo arriesgo todo y de pronto no lo logro” y decías después que eso se te fue quitando a medida que fuiste conociendo gente y pudiste entrar al medio, pero digamos que eso es un poco intermitente, ¿no? El susto va y viene todo el tiempo. ¿Qué momento recuerdas como de decir, de pronto ya no lo estoy logrando tanto como creía?


TP:
No, siempre, siempre… cualquier regaño. Yo a los dos meses de estar en televisión cometí un gravísimo error. Yo era el que rodaba el telepronter en el noticiero AM/PM en el año 92. Yo rodaba el telepronter, y el que tenía que hacer una nota de la selección Colombia, que estaba en Pereira en un partido amistoso, no la mandó… yo tenía que recibirla por el microondas, lo que pasa es que este es un cuento… estamos hablando de historia… era muy distinto. Uno mandaba microondas; metía un casete en Pereira, eso viajaba a través de los cerros, vía microondas, y llegaba al sexto piso de Inravisión en el centro, y después lo mandaban a la 26, ahí quedaba Inravisión. Y yo tenía que ir a Inravisión, agarrar un casete y grabar esa señal, pasarla a otro, unos casetes grandísimos que se llamaban tres cuartos y ese sí iba al aire. Pero el muchacho que fue a hacer esa nota no la terminó. Porque lo agarró el tiempo, se esperó mucho y no la terminó. Y yo quise ser el gran salvador, entonces, en lugar de irme a rodar el telepronter, le dije a un practicante que lo hiciera. Dándomelas de héroe me fui a editar la nota. Lo hice, pero el muchacho que fue a rodar el telepronter no supo cómo y se enredó y los presentadores se enredaron, y hay una cosa que se llama en los noticieros: “se empasteló el noticiero”. Ese noticiero fue un desastre total por mi culpa. Era un noticiero que salía de 8:30 a 9:00, entonces de regreso, llevando mis casetes, las hojitas, yo decía “bueno, hasta aquí llegó mi vida de televisión.” Y llegué, y cuando se iban a reunir, todo el mundo mirándome mal, entonces yo tomé la palabra: “¿Qué quiere decir?” No, que todo es mi culpa, yo hice esto, esto, y esto, la nota no llegó entonces yo hice esto irresponsablemente… cuando… lo más fácil hubiera sido haber agarrado el teléfono y decir, lo siento no llegó la nota, me importa nada la nota, pero cometí ese error”. Uno siempre tiene que ir a la instancia superior y decir “¿Qué hago?”. Y más un peladito que está en primer semestre de universidad. Año 91 fue eso, arrancando. Entonces cuando vieron eso, en este medio, en esa época, había muy poca gente que se echara la culpa. Entonces cuando yo veo que mi jefe directo dice “no, no, no, la culpa no es de Tito, la culpa es mía porque yo debí haber estado más pendiente”, entonces el jefe de él dijo, “no, no, no, la culpa es mía porque yo debí…” Y yo, miércoles, creo que me salvé. ¡Y me salvé! En la televisión y la radio se necesita de mucha, mucha gente, es una cadena de trabajo, el eslabón que falló desbarata todo el trabajo. Muchas veces el trabajo de uno se ve perjudicado porque alguien en el máster no abrió el micrófono, y tu nota no salió. Y se fue al carajo todo lo que hiciste. Se necesita de mucha colaboración. Es un trabajo en equipo absolutamente, con mucha presión y el tiempo te ataca permanentemente. Ese día me salvé y pude seguir trabajando.

LL: El mundo que tú escogiste tenía ciertas fichas o ciertos personajes muy establecidos. ¿Cómo lograste hacerte un espacio?

TP: Por suerte. Suerte porque apareció en Colombia una cosa que se llama el cable. Si el cable no hubiera aparecido no hubiera podido crecer como, afortunadamente, crecí. Yo duré en Caracol prácticamente 10 años. A mí me contrató Caracol en el año 98 cuando se convirtió en un canal para hacer notas, para ser reportero, pero empecé a presentar noticieros, porque el señor que estaba presentado o se enfermaba, o lo movieron. Me dieron la oportunidad, y no lo hice tan mal, y me dejaron. Hacía periodismo de campo en los partidos, en el Gol Caracol que es la marca más importante del deporte en el país en toda su historia. Y bueno, era parte de eso. Pero esos puestos estaban, los altos, estaban muy bien ubicados. O sea, había gente muy buena, que era muy difícil que un pelado como yo los pudiera desbancar. Entonces no había posibilidad. Y atrás ya venía una generación pisando. Entonces nuestra generación fue un sánduche hasta que aparecieron los canales internacionales como ESPN y FOX. En mi caso, ESPN, después de llevar 10 años en Caracol, después de presentar mil noticieros, pero yo seguía siendo reportero. Para la empresa, yo seguía siendo reportero. Porque eso pasa. Hasta que llegó alguien… Y ahí hay otro tema del que me gustaría hablar. Estoy seguro de que todo el mundo tiene al menos una oportunidad en la vida. Si ese vector se cruza con el de la preparación, tu vida cambia laboralmente. Si a uno una oportunidad lo agarra listo… yo ahorita voy a hacer un par de entrevistas para contratar gente, si esos chicos vienen preparados seguramente van a conseguir sus objetivos. Y a mí me pasaron dos cosas en la vida que me permitieron dar un salto. Una de esas fue pasar por una sala de edición y que estuvieran necesitando a alguien para que leyera un texto. Y yo pasé por ahí y llegué a un noticiero, que fue el que le entregaron al M19 en el proceso de paz. Yo venía de la Javeriana. Entonces ponte a pensar el choque. ¿Sabes cómo me decían a mí? El gomelo. “¡gomelo! Venga. ¿Usted sabe leer?” Así. Y yo, “pues más o menos.” Lea esto. Entonces yo entro a una sala de edición, y digo (con voz de presentador): “La policía acaba de incautar diez toneladas de cocaína del Aeropuerto El Dorado.” Yo sentí cuando los tipos se miraron. ¿Sabes por qué? ¿Te acuerdas que te conté que había estado en la academia Arco los seis mesecitos antes de entrar a la Javeriana? Ahí aprendí a leer. Y me agarró preparado. Era mi primera semana de trabajo, y a partir de ahí, empecé a leer. Mi voz, en el primer semestre, salía al aire en un noticiero que terminó siendo número uno en la televisión Colombiana. AM/PM. Todo, por estar preparado y una oportunidad.

LL: Hablando un poquito de ese tema, tú hablas de estar preparado, y al mismo tiempo correr con la suerte de encontrarse con una oportunidad, pero hay ciertas cosas en la vida con las que uno nace, por ejemplo la voz, eso es algo con lo que naciste. Por más preparación que uno tenga o por más experiencia, hay talentos con los que uno viene. Entonces, es como esa duda de si realmente es cuestión de oportunidades o si uno viene con unos talentos y un destino medianamente marcado.

TP: Yo todavía sigo creyendo, que el periodismo, los medios, la locución deportiva, la producción y realización de notas periodísticas, la creación de una revista digital, no es para genios. Es para gente con metas, y que trabaje. Y que tenga gran capacidad de sacrificio. Si tú te preparas, leyendo, preparando una nota, haciendo buenas entrevistas, siendo inquieta, preguntando, con pasión, probablemente no ganes el Pulitzer, pero vas a hacer una buena nota que la gente quiera leer o quiera ver en tu revista. No creo que tengamos que ser García Márquez para poder hacer buenos contenidos en los medios de comunicación. Tenemos que entender un poquito, tener un poquito de inteligencia, de sensibilidad, y saber qué quiere la gente de nosotros. Yo creo que esto no es para genios. Es más, yo estoy muy lejos de ser un tipo con grandes atributos. Tengo una voz normal, si la comparas con otros locutores, mi voz no es de las mejores. No es de las peores tampoco, pero cada partido que me toca relatar, yo me sé la historia y milagros de los veintidós tipos que están en calzoncillos detrás de la pelota. Sé que la mamá es de Burkina Faso, y lo sacaron después de una revolución, y sé que el 16, polaco, vio cuando su papá mataba a la mamá, y cosas que por ahí a otros no les interesan porque tienen tan buena voz… Yo me mato trabajando. Yo voy a hacer mi programa y me mato trabajando. Porque siento que ni soy el mejor, ni el más chistoso, ni el más bonito, ni nada de eso. Por eso yo creo que esto de los medios no es para genios, es para gente que tenga método, que se prepare y que trabaje.

LL: O sea, no se trata de qué tanto talento se tiene, sino qué tanto se logra persistir…

TP: Sí. Y he conocido gente muy talentosa y muy vaga que se queda en el camino.

LL: ¿Van evolucionando los sueños? Digamos que tú tenías como un primer objetivo llegar acá y una vez acá, descubres que ese objetivo ha cambiado porque ahora quieres ir un poco más allá.

TP: Sí, es increíble ¿no? Porque ahí queda demostrado que, definitivamente, la vida no se trata de conseguir objetivos, la vida es tener objetivos. Estar en un camino porque es un camino que nunca acaba. Vas a ver que tú vas a posicionar tu revista, y te va a ir muy bien y vas a querer hacer otra cosa después o llevarla a otro nivel. Triunfaste en Latinoamérica, entonces ya quieres la versión en francés (risas) y la versión en italiano, y después el mundo árabe se abrió… entonces… uno siempre va a querer un objetivo nuevo. La vida te va a enseñar que cuando uno es inquieto y no quiere hacer siempre lo mismo, vas a estar estirando la meta, un kilómetro más, un kilómetro más, y cuando te das cuenta, vas a llegar a la tercera edad a punto de morir diciendo “oiga nunca llegué porque siempre corrí el objetivo”. La vida es eso. Es estar en una etapa del tour que nunca acaba, pedaleas y pedaleas, y pese a que llegas a metas volantes o a premios de montaña, siempre vas a querer algo más allá. Eso pasa.

LL: ¿Qué ha sido lo más duro o retador que has tenido que vivir tanto en esta carrera como en tú vida?


TP:
A ver, hay cosas… cómo funcionan a veces las organizaciones. Uno tiene que ser muy, muy inteligente. No es que uno tenga que ser hipócrita ni nada, sino aprender a decir las cosas. A veces uno falla por decir mucho, o hablar mucho, o falla uno por quedarse callado. Entonces se debe tener la sensibilidad para saber cuándo estallar o cuándo decir las cosas, o cuándo aguantarse. Como tener esa medida en la vida para… o con tus jefes, o con la gente que está abajo, cuándo exigir más o cuándo pedir más, depende ¿no? Porque en este mundo uno tiene jefes, y gente que trabaja para uno. Me parece que eso es un límite tan difícil de saber, y no solamente en el trabajo, sino en la vida. Cuando tú estás, no sé, en una relación, hay algo que te molesta y siempre es: “será que se lo digo, será que no se lo digo, ¿qué es lo mejor?” Me parece que las relaciones humanas es lo más complicado. El trabajo es fácil de hacer, pero decirle a esa persona que no te gusta o como te trata, o como está trabajando es tan difícil. Sobre todo en nuestra cultura. Cuando estuve en Argentina vi que dos personas se mataban en el trabajo y yo decía, “ustedes dos se odian.” Y salían, “Ché, vamos a comer algo”. Y se abrazaban y ya.

LL: Se mataban, pero después bien…

TP: Claro (risas) , porque ellos tienen una cultura donde separan el trabajo de su vida personal. En Colombia la vida es el trabajo y el trabajo es la vida. Entonces es difícil a veces. Es fácil hacer una entrevista, pero muchas veces es la parte humana la que se complica.

LL: ¿Qué tan difícil fue llegar a ESPN y posicionarte?

TP: No fue tan difícil ¿sabes? O sea, cosas de oportunidades. ¿Cómo llegué a ESPN? Imagínate que un día en Caracol, en el año 2004, yo tenía 34 años, ya no era ningún niño, era un tipo grande, se dañó un equipo de transmisión. Yo no viajé a esa copa, era una copa que se jugaba en Perú. Me quedé en Bogotá. Yo estaba durmiendo en mi casa, me llamó alguien, gritando, que por favor fuera corriendo al noticiero. Me estaban esperando, Caracol quedaba en una casa en La Soledad, alguien agarró mi auto y lo estacionó, una señora me cogió de la mano, mientras caminábamos hacia adentro me iban maquillando, y me sentaron en un set. Y yo no sabía qué estaba pasando. Entonces ¿Qué pasó? Que arrancaba la copa, Colombia defendía el título ganado en 2001 aquí en Colombia, y se dañó la fly away, un aparato que sube el relato y las imágenes de nuestros periodistas. La imagen del partido llegaba por un sistema multidestino que es el que mandan para todo el mundo, esa la tenían, las imágenes del partido, pero no había quién relatara el partido. Entonces el productor, cuando me conecta, me pone una cosita acá que se llama el talento, me dice “¿oiga, usted no narra por allá en la emisora La voz de la conciencia?” (Yo relataba en emisoras pequeñitas tratando de aprender.)”. Y yo, “sí, algo, bueno, narro.” No me pasó la alineación ni nada, y me tocó relatar quince minutos de partido. Cómo lo pude hacer, gracias a que estaba preparado, me escuchó un cazatalentos de ESPN que estaba allá, no sé cómo escuchó, no sé… Entonces llamó a un directivo del fútbol colombiano y dijo: “ese Puccetti que está en Caracol ahorita, ¿es el mismo Puccetti que conduce el noticiero? ¿Ahora relata fútbol?” Y el otro contesta, “pues yo no lo conocía como relator, pero es el mismo.” Entonces el tipo escribió en un Excel: colombiano, relator, periodista, conductor de noticiero, tal. Y años después, cuando necesitaron un colombiano, relator, conductor, le saltó a la pantalla y me llamaron.

LL: ¿No te has puesto a pensar que has corrido con mucha suerte? Eso es muy extraño que pase.

TP: Muuuucha suerte. Mi mamá rezaba mucho (Risas). ¿Sabes qué? Son cosas buscadas. Lo que tú dices, es suerte, y estamos de acuerdo, pero para que yo pudiera llegar a la Javeriana, y me invitaran a que fuera a ese primer noticiero AM/PM, yo me tuve que, como dicen los argentinos, bancar un par de meses viviendo en un sitio realmente difícil. Sin las comodidades de mi casa, aguantando hambre un poquito, aguantando frío, y ahí fue donde conocí… tengo que decirlo, Claudia Gurisati era compañera mía, y ella trabajaba en AM/PM y ella fue la que me llevó, porque a ella la ascendieron del telepronter al VTR. VTR era llevar los casetes, entonces yo fui a ocupar su puesto en el telepronter. Claudia fue la que me metió ahí. Entonces para poder conocer a Claudia, y tener esa fortuna de estar al lado de Claudia, a mí me tocó también irme, escaparme de mi casa, pelearme con mis papás, llegar a un sitio que no conocía… O sea, es suerte, pero también uno va forzando esas situaciones. Para poder leer bien, también me metí a un curso de locución que era a las diez de la noche al tiempo que trabajaba de mesero en el restaurante de un amigo santandereano, La Cuchara de Palo se llamaba. Hubo sacrificio, entonces son golpes de suerte, sí, pero buscados.

LL: ¿Cómo describirías tu carácter?

TP: A mí no me gustan los problemas, estoy en un mundo donde la gente choca, pero trato de que los choques sean siempre… choques argumentados, controversias sanas. Cuando la cosa pasa a otro nivel simplemente no me interesa. Me gusta saludar a la gente, se ha perdido la costumbre de saludar. Vivo feliz, vivo tranquilo, siento que es un trabajo normal como el que hace cualquier otra persona. No me creo que estoy en un mundo especial, soy muy tranquilo.

LL: ¿Qué tan psicorígido eres?

TP: Nada. (Risas). Trabajo mucho. Me gusta preparar un partido, no me gusta llegar a un partido, a un noticiero, a un programa sin estudiar. Pero no es que tenga pautas, es más, me aburre un poco la rutina, me gusta cambiar, pero no, cero.

LL: En tu tiempo libre ¿qué haces?

TP: Corro. En Argentina tuve la fortuna de vivir al lado de los bosques de Palermo, entonces salía y tenía todo el espacio para correr, espectacular. Corrí la media maratón de Buenos Aires el año pasado. No morí y seguí corriendo, me gusta mucho, bajé de peso. (Risas) Me sienta bien, es chévere.

LL: ¿Cuál ha sido un momento memorable en tu carrera?

TP: Lisboa 2014. Se acababa de coronar campeón de la Champions el Real Madrid, y yo tuve la fortuna de relatar ese partido para toda América, de ganar en rating en Colombia y un par de países más, y yo dije, “me puedo morir tranquilo”. Veía a Cristiano Ronaldo brincar y la décima del Real Madrid. A partir de ahí relaté tres finales de Champions. Con muy buenos resultados las tres. Y bueno, por encima de eso ya es difícil.

LL: ¿Qué te falta por hacer?


TP:
No sé, ya como que profesionalmente… ahorita estoy conciliando un programa que se llama “El Camerino” en Blu Radio. Me gustaría afianzarme más en programas de entrevistas, por ejemplo, esto que tú estás haciendo de sacarle la parte humana a la gente. Que la gente conozca al personaje desde otro ángulo. Muchas veces uno cree que, por ejemplo Iván Mejía es hosco, y estoy seguro que si le hago una entrevista a Iván Mejía y le hago las preguntas que tú me estás haciendo a mí, la gente se va a llevar otra idea de él. O de Javier Hernández o de toda esta gente. ¿No? O no sé, Maturana. Lo conocen serio… me encantaría sacar a la gente de ahí y llevarla a otro lugar. Creo que todavía no estoy en capacidad de hacerlo, poco a poco lo iré logrando.

LL: ¿Qué tan rápido crees que has vivido tú?

TP: No… Sabes, yo creo que voy despacio.

LL: ¡Pero has hecho mucho!

TP: ¡Mucho! Pero ya tengo 46 años, entonces son muchos años también en esto, son como 25 años, si estamos hablando del año 91 en el que arranqué, son 25 años, me ha tocado construir, ser parte de una historia muy linda como la de Canal Caracol, soy socio fundador del canal. No soy socio fundador de Blu Radio, pero llegué prácticamente a sus inicios, me tocó arrancar la parte colombiana de ESPN, me gustó muchísimo vivir esos proyectos, la verdad muy, muy afortunado, y lo he vivido lentamente. A veces cuando uno está manejando las cosas paso a paso las disfruta más.

LL: Bueno, estás casado con una costeña…

TP: Sí, una cartagenera. Olga Peinado se llama, ella es abogada y es una mujer espectacular, súper ordenada. Ella sí es psicorígida (risas), me pone a trotar y a marchar. Y se metió también en el mundo del periodismo, no como periodista, sino organizando, y creó su propia revista, una revista en papel que se llama La Liga. Ella considera que es increíble que un país como Colombia, que tiene a Nairo, que tiene a James Rodríguez, que tiene a Falcao García, que tiene tenistas, que tiene beisbolistas, no tenga una revista de papel que la gente pueda consumir, ya lleva 30 números y sigue luchando.

LL: ¿Qué le ha traído ella a tu vida?

TP: Orden, un marco, vida espiritual, mucha fe, compañía, amor, compresión, apoyo, lo que tiene que darle una pareja a cualquier ser humano. Ella es cansona también (risas), tampoco puedo pedir que sea perfecta. Me regaña mucho, pero bien.

LL: ¿Llevan bastante tiempo casados?

TP: Once años, vamos para once años. Sí, bastante.

LL: ¿Siempre quisiste casarte y tener una familia?

TP: No, no, eso llegó cuando el noviazgo empezó a volverse serio, y uno dice “upa”. Como que esto está chévere también, compartir, vivir de a dos, no como esa fabricación muy de estos años del tipo soltero, que tiene apartamento de soltero y que no quiere responsabilidades, y que en vez de gastarse la plata en matrículas de un hijo se compra un deportivo rojo…, no, eso va cambiando con los años y uno se da cuenta de que la felicidad está por otros lados.

LL: ¿Y tú quieres ser papá?

TP: Sí, sí, sí. Me gustaría. Tengo sobrinos, me los gozo cada vez que puedo, regados por todo el mundo. Trato de visitarlos mucho. Le tengo miedo, es lo mismo, le tengo mucho miedo, pero creo poder con la responsabilidad. Ya a esta altura creo que puedo manejar las cosas. Mi mujer no quería tener hijos en Argentina. Ella decía que no quería quedarse sola, con un marido que se iba ocho horas a trabajar y donde no había tías, donde no había abuelas, pero ahora desde que regresamos quiere ser mamá.

LL: ¿Qué tan creyente eres tú?

TP: Muchísimo. No sé si han oído hablar de un lugar que se llama Medjugorje, que queda en Bosnia. Estuve de vacaciones con mi mujer, teníamos doce días para ir a Europa. Yo tengo una segunda nacionalidad que esa la italiana, mi abuelo era italiano, mi papá y mi mamá, todos somos italianos por adopción. Entonces me gusta ir permanentemente a Italia, al pueblo de mi papá… Ella quería meterme de los doce días de Europa, siete a Medjugorje a un retiro espiritual. Le dije “no, no, no, negociemos, vamos tres.” Y fuimos tres días. Y cuando terminó el retiro, me di cuenta que había sido un error. Que debí haber estado los siete días. Fue muy lindo. Fue encontrarse con muchas creencias que tenía por ahí. No es que no creyera, sino que no había un orden, no había unido todas esas piezas, todas esas cosas que me han pasado desde el punto de vista espiritual, y al estar allá las pude ordenar, pude ponerlas en perspectiva y me di cuenta de lo importante que ha sido Dios en mi vida. Primero mi mamá, las oraciones que ella hacía, y de verdad yo creo que eso me ayudó muchísimo en la vida. Me ha protegido mucho, soy muy creyente… dicen que se aparece la virgen, yo no la vi, obviamente. Tengo fe. La gente que tiene fe creerá, los que no, no. Es una virgen que se aparece desde hace más de treinta y pico de años. Cosas muy lindas pasan allá.

LL: Ahorita hablabas de tu familia italiana. Tu abuelo llegó acá después de la guerra. ¿Qué recuerdos tienes de eso?

TP: No lo pude conocer porque él murió muy joven. Tenía como cincuenta años cuando murió y no lo pude conocer. Me duele mucho eso. Era un tipo muy recio, amoroso y recio a la vez, era rara la combinación según me cuentan mi papá y mi abuela, pero fue un luchador. Se vino acá para no morirse de hambre porque la situación era muy difícil. En esa guerra murieron varios hermanos suyos. Era la Primera Guerra Mundial. Encontró a Colombia como el lugar para venirse. Y mi papá siempre nos inculcó que éramos muy colombianos, pero que teníamos que saber de dónde veníamos. Y por eso siempre nos motivó para que fuéramos y conociéramos de dónde veníamos. Es un lindo pueblo. Se llama Lucca, queda a 20 kilómetros de Pisa. De la torre inclinada, de la Toscana.

LL: ¿Y tu papá conoce a tu mamá en Barranquilla?

TP: No, ellos se conocen… mi abuelito llegó a un pueblito muy chiquito que se llama Cucutilla. No sé por qué. Mi papá tampoco sabe muy bien. De hecho, el Cristo que está ahí en la catedral de Cucutilla, lo trajo mi abuelo de Italia, y yo no he podido ir a conocerlo, queda muy lejos, hay que ir a Pamplona y meterse por allá… Ellos se conocieron en Norte de Santander, en Pamplona. Mi papá estudiaba en un colegio que era un internado, El Provincial, era un colegio muy importante en esa época. Mi mamá estudiaba en otro colegio que era también internado, allá se conocieron, se enamoraron y se casaron. Yo nací en la Costa, porque mi papá estaba construyendo un puente, entonces yo les digo a mis amigos que soy un “hijuepuente” (risas). Tú vas de Barranquilla hacia Carreto y ahí hay un puente altísimo, y los amigos de mi papá jodían que mucho ladrón, construir esa cosa tan alta, y es que en esa época sí pasaban buques gigantes por el río Magdalena. Allí arranca el canal del Dique. Infortunadamente por no cuidar nuestros ríos y la sedimentación, ya no puede tener grandes barcos, pero en esa época, por el año 70 y pico, por ahí pasaban grandes barcos.

LL: ¿De qué te arrepientes tú en la vida?

TP: Sabes que de muy pocas cosas. De pronto… mi mamá ya murió. Ella quería ir a México a la ver una virgen y nunca, nunca la pude llevar o no la quise llevar, o nunca lo organicé. Entonces ustedes que tienen a la mamá viva, cumplan todos los sueños bobos, porque es muy fácil agarrar un avión, sacar unos días e irse. Ahorrar, seis meses, no ir a comer helado durante tanto tiempo, y cumplirle un sueño al papá, o a la mamá. Háganlo porque cuando se mueren eso pesa mucho.

LL: ¿Cuál es tu gratitud más grande en la vida?


TP:
Tengo tanta gente que me ha ayudado. Tanta. Claudia Gurisatti, Carlos Julio Guzmán, Javier Hernández Bonett, Néstor Morales, Yamid Amat, mi papá, mi mamá, mis hermanas, mi hermana mayor que me prestó para mi primer carro cuando estaba en la universidad. Si no hubiera sido por ella no lo hubiera podido comprar. Tanta gente que me ha ayudado, mis compañeros, mi productor en el programa, Miguel Simón, Kike Wolf, Mario Kempes, un mundialista, un tipo que fue goleador de un mundial y es mi amigo. Puedo decir que Mario es mi amigo. Tanta gente. Se me olvida. Seguramente si muchos amigos ven esto van a decir “eh, no me nombró”, mucha gente que me ha ayudado. Tanta, tanta gente. El Doctor Gallego, Vizcaya que es el vicepresidente de Caracol Televisión. Ricardo Orrego. Todos. Ricardo Alfonso, un amigo periodista que me enseñó muchísimo. Todo el mundo, o sea, muy de buenas, un tipo muy de buenas. Con muy buenos amigos.

LL: ¿Lloras mucho?

TP: Sí, soy muy llorón. Yo lloré viendo Mi Pobre Angelito, entonces imagínense (risas). ¡Es muy duro! El peladito llega, y el 25 de diciembre se queda solo… (Risas). El día que se va el Chavo del Ocho porque creen que es ladrón y se va… me dio muy duro. (Risas). Sí, lloro mucho, y el deporte me hace llorar mucho porque hay historias muy duras. El deporte es la vida misma.

LL: ¿Qué le hace falta al deporte acá?

TP: Más apoyo, me parece que hay que apoyar ciertas disciplinas. Todo se queda en los deportes de multitud, en los que dan dinero. Entonces hay otros deportes que no dan tanto dinero, ni tienen tanta prensa. Esos deportes deberían ser muy subsidiados por el gobierno. Ha mejorado mucho, o sea, no podemos tampoco darles tanto palo a los dirigentes. Hay dirigentes muy buenos que han hecho cosas, pero falta más. Falta mucho más. Si nosotros apoyamos a los deportistas colombianos, mira la camada de ciclistas que viene, que está y que viene, porque hubo un par de años en que crearon un equipo de ciclismo, y gracias a ese equipo de ciclismo, que tenía la presidencia, el gobierno, se dieron a conocer nuevos ciclistas. Entonces si eso se hace en todos los deportes. Mira, yo te lo contaba ahorita fuera de cámaras, hay una niña que es la número uno de apnea en el mundo y no sabemos. Entonces a nosotros como medios tenemos responsabilidad, pero también es del Estado a través de sus ministerios, Coldeportes, debería ayudar a estas disciplinas que no tienen tanto mercadeo, ni pueden ellas mismas generar recursos, pero son muy lindas, y pueden dar muchas alegrías al país, y desarrollo, y encontrar para los chicos nuevas aficiones que los formen mejor. El deporte, es un cliché pero es verdad, definitivamente cuando uno hace deporte piensa mejor. Ahorita corrí cinco kilómetros y tuve tiempo para pensar hasta en qué te iba a contestar en la entrevista, entonces sirve para pensar de verdad.

LL: Dime tres deportistas que te parezcan fascinantes, que realmente admires.

TP: Michael Jordan, era un tipo impresionante, o sea, crecí con él, viéndolo. Los Bulls, eran… Michael tenía que lanzar, ante la presión la tenía que meter, y el tipo lanzaba y la metía, o sea, algo impresionante. Fue un deportista que cambió al baloncesto. Son tipos que hacen cambiar las cosas. Roger Federer, que para mí es el mejor tenista que ha existido, por como juega, no solamente porque es el que más torneos Grand Slam ha ganado y todo eso, sino por la manera en que juega. O sea, no es lo mismo como le pega Rafa Nadal a la pelota, que también le tengo gran respeto, a como le pega Roger Federer. Los movimientos que tiene en la cancha, cómo llega, cómo se desliza. Ese es un tipo impresionante. Y en el fútbol, el Pibe Valderrama, no sé, siempre me fascinó porque es un futbolista nuestro, pero además hace parte del combo de la bacanería. Hay unos tipos bacanes, el combo de la bacanería. Digamos, el Joe Arroyo hace parte del club de la bacanería, ¿sí? O sea, es un tipo que habla como con sabor. Así veo yo al Pibe Valderrama. Un tipo genial, muy macondiano. René Higuita también me parece que hace parte de ese combo. Parece escrito por García Márquez, René Higuita. Me parece impresionante. El día que hizo ese famoso truco en Wembley, yo me imaginaba que el tipo le pegaba, hacía el escorpión y abrían el plano y empezaban a caer mariposas amarillas. Súper macondiano. Esos tipos me deslumbran.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

TP: Yo siempre digo cuando voy a relatar un partido “hay rumor de buen fútbol” porque siempre, el futbolero, por lo menos desde mi punto de vista, es un tipo ilusionado que cuando prende el televisor sabe que va a ver el mejor partido del mundo, o que va a entrar un chico de 17 años que va a ser el nuevo Messi. Siempre hay una ilusión de encontrar algo nuevo. Casi nunca pasa, pero uno es increíblemente tonto, no sé, vuelve a prender el televisor y vuelve a sentir que puede ser ese el día, el gran partido.

LL: ¿Por qué pasa eso?

TP: No sé. Porque el ser humano vive de la ilusión. Y el hincha de fútbol también. Uno se levanta siempre ilusionado. Si uno no tuviera ilusión de algo no se levantaría. Entonces eso nos pasa a los futboleros y lo increíble es que cuando menos lo espera aparece alguien que lo deslumbra, una jugada fantástica.

LL: ¿Y cuál es tu ilusión en este momento?

TP: Hacer un buen programa, que salga bien, que tengamos un gran invitado, que la gente nos escriba y que se sienta feliz. Poderle sacar algo bueno, algún valor, que le sirva a la gente. Que la gente que va en su auto escuchando la pase bien. Esa es básicamente.

LL: ¿Tienes algún agüero antes de los partidos?

TP: En Argentina la gente es demasiado agorera. Cabaleros como dicen allá. Cábalas para todo. Y con la vida religiosa, cuando vos te empiezas a meter mucho, te das cuenta de que eso pasa a un segundo plano y no, yo rezo mucho. La oración te pone, te limpia la cabeza, te la organiza, sientes también un trabajo mental. La oración es eso, es como pensar mejor. Pero cábala, que calzoncillos de algún color, no, nada de eso.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

TP: Últimamente me he dado cuenta de que a mí me llenan los obsesivos. La gente obsesiva, la gente que está pendiente y que trabaja mucho en los pequeños detalles. Para ser un tipo detallista se necesita una lupa, para encontrar… meterse, buscar… yo veo un partido de fútbol como una historia, siempre. Y cuando tú le pones la lupa encuentras algo, te das cuenta de que ese partido entre el Junior y Santafé pasa por algo, por encima de que sea la cuarta fecha y de que chocan dos equipos, hay una historia detrás, por encima de jugar por tres puntos, hay algo más. Cuando empiezas a trabajar y consigues los datos y les pones la lupa, te das cuenta de que encontraste otra cosa que le puedes vender a la gente que está escuchando o viendo, además de las imágenes y de los goles hay otra cosa. Están luchando por otra cosa, no llegaron ahí simplemente a cobrar un sueldo, a jugar un partido, sino que hay una historia paralela que camina al lado del partido. A eso le pongo yo la lupa.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital
Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital
Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital

Vladdo

Vladdo

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo, pero soy una melcocha.”
Vladdo | La Lupa Revista Digital

Vladdo supo que quería dibujar desde que era niño, soñaba con ver sus dibujos publicados en un periódico, pero fue más allá, ha hecho prensa, televisión y ha publicado varios libros. Dice que su vida ha sido una improvisación permanente. No se considera humorista, es un periodista que conoce el país como pocos, y detrás del sarcasmo y la acidez que lo caracterizan hay una sensibilidad infinita que le permite plasmar sus opiniones en dibujos entrañables. La Lupa conoció al Vladdo detrás de los trazos, ese que pocos conocen de cerca.



LL: Queremos conocerte un poquito y me gustaría empezar por tu infancia.


V:
Al comienzo yo era un espermatozoide que se enamoró de un óvulo, se juntaron, tuvieron buena química y salió esto. .. Ehh, ¿qué recuerdo de mi infancia? (risas). Siempre me gustaba dibujar, rayaba todo. No recuerdo si las paredes, pero en general rayaba todo, una servilleta, un individual, cajas de cartón, los libros con hojas blancas, en fin, yo siempre estaba dibujando. Esto tiene antecedentes familiares porque mi mamá dibujaba y pintaba en tela. Por el lado de mi papá, a mi abuelo le gustaba dibujar también. Yo tengo de hecho una acuarela pintada por él de 1934. Entonces yo creo que esto viene en el chip, viene en el hardware.

LL: ¿Y tú, soñabas con todo lo que haces hoy en día?

V: No, cuando yo era tan niño no, porque cuando uno es tan niño no piensa, primero que toca ganarse la vida y segundo, mucho menos cómo se la va a ganar. Yo sí recuerdo que desde niño, cómo desde los diez años, una cosa así, por alguna razón que no conozco, era aficionado a leer las páginas editoriales y las internacionales. Yo no sé, yo no leía los comics casi, si acaso los leía los domingos, pero sí me gustaba ver las caricaturas políticas. Entonces fue ya en bachillerato cuando empecé a pensar en que de pronto yo quería ser caricaturista. Obviamente pensé en estudiar otras cosas, en algún momento pensé estudiar biología, en otra época arquitectura y tal, pero definitivamente yo cogía ese periódico y yo le decía a un amigo “yo quiero hacer caricaturas y quiero publicar mis caricaturas ahí”. Obviamente yo lo decía como si tú me dijeras ahora “me quiero ir a un crucero a Alaska”. Entonces uno dice “¿A Alaska? Eso por allá tan lejos… qué te vas a ir a hacer por allá”. Pero sí, yo lo decía de una manera muy genuina y muy ingenua a la vez. Y en la casa no me reforzaban mucho el tema, de hecho me decían, “¿y usted cree que se va a ganar la vida haciendo mamarrachos?” Y yo no sabía qué contestar por lo que te decía hace un momento, ¿qué es ganarse la vida? Uno no piensa que tiene que ganarse la vida.

LL: Tus papás entonces no te apoyaron mucho con el tema, eran más bien esos papás que querían que estudiaras algo…

V: Sí, Algo provechoso (risas).

LL: ¿Sí eran así?

V: Sí, más o menos sí. Es que no sé, es algo así como si mi hija me dice ahora que quiere ser una web master (risas). Le diría que no, le diría “piense en algo para ganarse la vida, pero ¿web master?” Es que el “para ganarse la vida” es una frase con una connotación dura. Es una carga que le ponen a uno.

LL: ¿Pero hay algún momento puntual en donde tú digas que te quieres dedicar a esto?

V: Pues hace muchos años, por allá por el año 84, mandé al periódico El Espectador, que tenía una sección para dibujantes aficionados, unas caricaturas y me publicaron varias, como dos o tres. Entonces ahí yo sí dije “¡uy sí! De pronto sí se puede”. Pero igual yo ahí trabajaba en otras cosas y a lo último estaba trabajando en una compañía de finca raíz que era de una tía mía, y un día tuve que hacer una vuelta por allá cerca de donde quedaba el periódico La República, y pasé por ahí. Para hacerte corto el cuento le dije al portero que yo era caricaturista y que quería trabajar ahí. Entonces él llamó, porque además de ser portero, era también el recepcionista, el jefe de seguridad, todo (risas), y me dijo “suba al segundo piso y pregunte por fulano de tal”. Ese señor era el sub director y yo le caí súper en gracia, yo tenía veintidós años, y me pregunto que dónde más había trabajado haciendo esto y yo le dije que en ninguna parte. Me preguntó que si tenía al menos un portafolio y le dije “no, es que yo ni venía para acá, decidí pasar a saludar más o menos” (risas). El caso es que el tipo me dijo que preparara unos dibujos y que cuando los tuviera listos los llevara y los mirábamos juntos. Entonces yo ahí pensé “¿para que me vuelva a recibir este señor?” Entonces le dije “hagamos una cosa, regáleme una hoja y yo le hago unos dibujos de una vez y se los dejo aquí para que usted los vea”. Se los hice en cinco minutos, unas cuatro caritas, y cuando los cogió me dijo “mañana lo recibe el director a las ocho de la mañana”.  Al otro día llegué a las ocho de la mañana y me dijo “listo queda contratado empieza a partir de mañana y le vamos a pagar 300 pesos por cada dibujo”.

LL: ¿Crees en el destino?

V: Sin duda.

LL: Eso tenía que pasar…

V: Eso tenía que pasar porque estuvo todo muy alineado, se fueron dando las cosas. El destino sí existe pero hay que ayudarlo, como pasa con la inspiración, Picasso decía “la inspiración existe pero cuando llegué es mejor que te encuentre trabajando”.

LL: ¿En qué te inspiras?

V: Depende para qué, porque en Aleida me inspiro en ti, en tus amigas.

LL: ¿En las caricaturas políticas?


V:
Digamos que cuando uno tiene un trabajo como el que yo tengo, en el cual se trabaja para un medio que tiene un cierre, que tiene unos horarios, la inspiración no existe. Existe el trabajo, la disciplina, el ritmo, la dedicación, etc. Entonces uno tiene que estar enterado de las cosas, estar empapado de lo que sucede y buscar los temas. Ahí la inspiración como tal, que la musa lo ilumine, es una cosa que uno no se puede quedar esperando, sino que toca sentarse a trabajar, a rayar, a leer noticias, ver programas de TV, oír chismes, leer periódicos, revistas, internet, redes sociales y ahí se va haciendo acopio.

LL: ¿Cómo logras que la gente empiece a creer en tu trabajo, empezando con tu familia?

V: No pues yo creo que cuando me contratan en un periódico, y eso que mis dibujos eran horribles, eran espantosos, pero salen en el periódico, en la página editorial, pues ya la actitud de la gente va cambiando. Y pues ya de ahí empecé a cambiar de un periódico al otro. Se va creando reconocimiento.

LL: ¿Cuál ha sido la caricatura más entrañable?

V: Pues yo creo que esas cosas dependen mucho del momento, de la coyuntura, porque en estos trabajos de actualidad, hay cosas que lo estremecen a uno, lo sacuden, de tal manera que hay muchas cargas de energía, de tristezas, de todo. Pero, probablemente, la más entrañable de esas caricaturas mías fue una que hice cuando se cumplió el primer año del asesinato de Don Guillermo Cano. A él lo mataron el 17 de diciembre del 86, y para conmemorar el primer año yo hice una caricatura que era una vela y la llama de la vela era la cara de él. Es una caricatura bastante bonita y para mí fue muy especial porque me demoré mucho haciéndola, como cinco horas. Normalmente, cuando me demoro mucho en una caricatura, me toma hora y media. En esta me demoré tanto porque era una caricatura con mucho detalle, con mucha filigrana, con un trazo muy fino, etc. Además era una caricatura que estaba haciendo con el alma. La publiqué y a todo el mundo le gustó,  fue la caricatura con la que me gané el primer premio en el periodismo cuando tenía veinticuatro años. Era el premio de Círculo de Periodistas de Bogotá. En ese momento, arrancando y ganarme ese premio fue un apoyo total.

LL: Cuéntanos un poquito cómo es ese espacio tuyo cuando te sientas a dibujar.

V: El trabajo creativo es un trabajo que, por lo menos en mi caso, no tiene una metodología como tal. Obviamente uno sabe que tiene que cumplir con un horario de cierre, que tiene que responder por un espacio, pero no es que yo tenga una rutina como tal. Yo me puedo demorar dos horas haciendo las dos páginas de Semana, o me puedo demorar un día entero.

LL: Pero, ¿Eres desordenado, qué tomas, te gusta escuchar música, cómo es?

V: Depende. Yo voy a lo largo de la semana craneando y viendo los diferentes temas, tengo como premisa que si no tengo nada nuevo qué aportar a un tema, no lo toco. Por otro lado tengo una norma y es que las caricaturas para mí no son chistes, sino opiniones. Porque cuando uno todo el tiempo está buscando hacer chistes, es como cuando un tipo te dice piropos todo el día, ya al quinto no te lo crees. Entonces es lo mismo, cuando uno está de chiste en chiste, termina burlándose hasta de los aspectos físicos del otro, o haciendo caricaturas escatológicas y yo no hago ese tipo de caricaturas, nunca hago caricaturas racistas, ni de incitación al odio, nada de eso. Pero en cambio, sí trato de que la gente vea qué opino yo por medio de mis dibujos, de hecho, la gente sabe qué opino hoy por hoy sobre la legalización de la droga, sobre el aborto, sobre el divorcio, sobre la guerra de Irak, en fin, porque a mí me parece que eso es más importante. Y lo otro es que no me interesa ser neutral o ser objetivo, porque para eso es el agua. Durante toda la semana voy pensando en cada tema, en cómo puedo transmitir ese tema por medio del dibujo, sin embargo, al final de la semana teniendo ya todo organizado, pasa que llega un tipo en un camión en Francia a matar a 200 personas, y entonces le toca a uno desbaratar todo y volver a empezar.

LL: ¿Has llorado haciendo alguna caricatura?

V: He llorado, me he enojado, me he reído, pero sí claro, hay algunas cosas que me rasgan el alma y son las que tienen que ver con los abusos a los niños o cualquier violencia contra los niños, eso me indigna.

LL: Te preguntaba por la caricatura entrañable, ahora te pregunto ¿cuál ha sido el personaje que más has disfrutado pintar?

V: Disfrutar, que no diga que viene del verbo disfrutar, tu disfrutas, yo disfruto, nosotros disfrutamos (risas)… la verdad… a Pastrana me divertía dibujarlo, a Samper también, con Uribe me daba rabia, con otros me da lástima.

LL: ¿Con quién te da lástima?

V: No, lo que pasa es que hay caricaturas que resultan chistosas no porque sean chistosas sino porque el personaje lo es. Entonces por ejemplo si a uno le dio por hablar de alguien que es del Centro Democrático y a esa persona le dio por hablar de un muro que separe cada departamento, pues uno dice “esto no puede ser cierto”.

LL: Has tenido la oportunidad de trabajar en varios medios, has hecho prensa, televisión, ¿Qué te permite hacer la caricatura que no te permiten esos otros medios?

V: A ver, yo tengo la ventaja de que tanto en el programa de TV, como en la columna que tengo en El Tiempo y en las caricaturas que tengo en Semana, siempre estoy opinando, entonces lo que pienso es qué mensaje es más apropiado para cada medio. Pero en todo caso, el efecto de una caricatura es muy efímero.

LL: La gente tiende a pensar que un caricaturista es una persona chistosa todo el tiempo, ¿qué tanto te pasa eso?


V:
Sí claro, pasa, pasa mucho, precisamente porque la gente piensa que uno siempre está en horas hábiles. Y hay casos en donde a uno le dicen una cosa pesada o hacen una broma de mal gusto. Yo siempre cuento la historia de una vez que estaba en una fiesta y a un amigo, un colega periodista, le dio por echarme un vaso de whisky en la cabeza y yo me enojé y me fui. Entonces ahí él dice: “¿ay pero por qué se enoja, no que es caricaturista?”. Es como si uno se encuentra con el Pibe Valderrama y le dice “deme una patada ya que usted es futbolista” (risas).  Yo creo que es más de saber diferenciar los momentos, las situaciones y los espacios. Además con el agravante de que yo no me considero humorista, no me vendo así y no me interesa que me cataloguen así, por lo tanto no tengo porque ser todo el tiempo chistoso.

LL: Si yo le pido a alguien cercano a ti que te describa, ¿qué crees que diga?

V: Insoportable, es que yo soy desconfiado, no creo en las cosas así a simple vista, siempre busco más allá. Soy malpensado. Soy escéptico. Por un lado esto, y por el otro soy insoportable porque tengo muy buena memoria, entonces a mí me dicen que tal persona es muy simpática y yo ahí mismo sé esa persona qué ha hecho y qué no ha hecho. Soy inquieto, soy sarcástico, y eso tampoco le gusta mucho a la gente. Nunca peleo a los gritos o a los insultos, pero puedo llegar a ser muy hiriente, puedo llegar a ofender mucho a la gente sin tener que pegar ni un solo grito ni decir una grosería. Tengo cara de bravo pero yo soy una melcocha, una gelatina. Yo veo en televisión a un tigre que mata a una gacela y a mí se me aguan los ojos (risas), cuando veo una serie o una película donde hay que llorar yo lloro.

LL: No te haces el fuerte…

V: No nada. Yo soy muy nena y a mí no me importa admitirlo. Soy romántico, soy detallista. Soy lanzado.

LL: ¿Lanzado con qué, con las mujeres, con las opiniones?

V: Con todo. Con las mujeres, con las opiniones. Me vuelven fleco las viejas cuando se me acaba un noviazgo, me vuelvo trizas.

LL: Las tusas pegan duro…

V: Las tusas pegan duro. Si la mujer que me gusta no me para bolas me da jartera, y es que si una mujer me gusta no soy capaz de disimularlo, no puedo, me vuelvo torpe, se me riega la coca cola, le echo el tinto por encima, me vuelvo un torpe. Y soy un torpe en general, yo vivo con las piernas llenas de morados porque me estrello con todo. Por eso no juego ningún deporte, por ejemplo con el fútbol es jugar contra el reglamento, no puede haber dos pelotas en la cancha (risas). Para bailar soy un desastre, me gusta bailar, pero soy un desastre.

LL: Pero en términos de levante toca defenderse bailando…

V: No la verdad es que yo los levantes me los hago más con los dibujos.

LL: O sea en vez de carta de amor, dibujo de amor…

V: Sí o pues dibujito de amor, ahí como para combinar las dos (risas).

LL: ¿Cuál es tu mujer ideal?

V: Una mujer inteligente

LL: ¿Y qué es ser una mujer inteligente?

V: Una mujer inteligente es una mujer con la que uno pueda hablar, con la que uno pueda conversar, que está informada, que tiene criterio porque. No puedo estar con una persona que no tenga tema, que no proponga. No voy a decir ahora que las mujeres bonitas no me llaman la atención, porque claro que me llaman la atención, pero si solo es bonita después… “¿now what?”

LL: ¿Y cómo te ha ido en general en temas del amor?

V: Yo de eso no hablo tanto.

LL: Yo sé, por eso pregunto.

V: Por eso no te contesto porque yo de esas cosas no hablo (risas).

LL: Pero un panorama general…

V: No me quejo (risas).

LL: ¿Cómo eres como papá?


V:
Yo soy un re bacán. Yo trato siempre de parchar con mi hija. No creo que los papás tengan que ser los amigos, entonces no quiero que mi hija me cuente cosas que habla con sus amigos porque demasiada información, tampoco. Pero hay cosas, conversaciones o temas  que uno puede hablar sin misterio. Por ejemplo en los temas de humor, ella también es irónica, sarcástica, entonces eso es agradable. Me heredó la sensibilidad. Trato de enseñarle que uno tiene que ser tranquilo en la vida porque si hay un problema y el problema no tiene solución para qué se preocupa entonces, y si es un problema que puede solucionar pues menos que se preocupe (risas).

LL: Valoras la sensibilidad en una persona…

V: Sin duda porque yo creo que ese grado de sensibilidad es el que le permite a uno ver la sinceridad de las demás personas, de las trampas que quieren poner, porque es el mundo en el que uno trabaja. Yo creo que si uno no tuviera esa sensibilidad entonces le daría igual todo, no reaccionaría ante muchas cosas. Y esa acidez es precisamente producto de que siente y percibe que las cosas no están funcionando de ninguna manera.

LL: ¿Qué es lo más difícil de este trabajo?

V: Como en todos los oficios se requiere trabajar. Hay que trabajar mucho, hay que ser disciplinado, se requiere distancia y es a lo que yo llamo “no comerse el cuento” porque hoy yo trabajo en Semana pero yo sé que el día en que deje de trabajar acá, el 90% de personas que me saludan ya no me van a saludar, o los que me llaman ya no me van a llamar. Entonces creo que es muy importante no comerse el cuento, no tragar entero. Si yo no estuviera donde estoy, seguramente ustedes no estarían acá entrevistándome, estarían buscando a alguien importante para entrevistar.

LL: ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en Semana?

V: No pues de Semana no hay que destacar nada, todo es importantísimo. Es muy importante trabajar en la revista más importante del país. Eso me ha dado respaldo, hoy en Semana tengo una libertad que no muchos periodistas tienen, incluso en otros países. En Semana yo puedo decir lo que quiera, dibujar lo que quiera. Eso por un lado, y por el otro, yo creo que uno tiene que tener conciencia de que estar en una revista como esta conlleva unas responsabilidades, precisamente, por la difusión que tiene y por la autonomía que tengo, hay que cuidarse de dos cosas, una de no decir pendejadas y otra de no hacer mal uso del espacio.

LL: Quiero que hablemos un poco de Aleida, personalmente, me encanta. ¿Cómo nace ella?

V: Bueno Aleida nace porque yo quería hacer un personaje que no tuviera que ver nada con las caricaturas, que no tuviera que ver ni con la actualidad, ni con la guerrilla, ni con el narcotráfico, nada. Entonces quería hacer algo distinto y ese algo distinto lo busqué durante muchos años. Finalmente, en 1997 cuando vivía en Ecuador, trabajaba en un periódico, pero yo vivía solo en Guayaquil y tenía mucho tiempo libre y me pude dedicar a buscar ese personaje que ya sabía que se iba a llamar Aleida, que iba a ser una mujer, pero que no tenía forma, y allá en Guayaquil empezó a adquirir esa forma y empezó a hablar de esa temática del amor, del corazón, de las mujeres que sin duda fue un acierto.

LL: Pero fíjate que hay algo en ti reflejado en Aleida y es esa sensibilidad de la que hablábamos hace un rato.


V:
Esa sensibilidad es importante porque toca tener las antenas prendidas para poder identificar los temas porque de pronto tú me cuentas algo que te pasa y ahí yo puedo decir “esto sirve para una Aleida”. Y es que aunque en las cosas del corazón los hombres y las mujeres nos parecemos más de lo que se cree, la diferencia está en la forma en que se procesan las cosas. Por ejemplo, cuando un tipo tiene una tusa obviamente se hace el valiente, el que no le importa, se hace el machito. La mujer va y llora, comparte con sus amigas, maldicen al tipo. Entonces, esa manera de procesar las cosas es lo que hace la diferencia. Eso pasa en el amor, cuando alguien siente ilusión en el amor, todo el mundo lo siente, lo siente el rico, el pobre, el pastuso, el llanero, pero cada quien lo procesa diferente. Por eso Aleida le llega a tanta gente porque las afugias, las ilusiones, los problemas y los ratos agradables que nos da el amor nos tocan a todos de una u otra forma.

LL: No discrimina…

V: No discrimina ni situaciones geográficas, ni sociales, ni raza, ni religión, igual siempre te va a doler una situación amorosa o te va a ilusionar una nueva conquista.

LL: ¿Cuál es el defecto al que más le huyes?

V: Yo creo que la incongruencia. Cuando las personas dicen una cosa y hacen otra, o cuando dicen hoy una cosa pero mañana por conveniencia dicen otra diferente.

LL: ¿Y la característica que más admiras en una persona?

V: La sencillez. Yo he conocido personas muy importantes que son muy tranquilas y he conocido personas insignificantes que se creen dueños del mundo. Obviamente me gustan más los primeros que los segundos (risas). También he conocido gente importante que es muy arrogante.

LL: En diez años, ¿cómo te ves?

V: De pronto repasando viejos videos de cuando me entrevistaban (risas). No, no sé. Yo tengo una cosa y es que jamás me he puesto a cuestionarme cómo va a ser mi futuro.

LL: Vives muy en el presente

V: Vivo muy en el presente, yo nunca pensé que iba a tener una casa, que iba a tener un carro, ni que iba a tener un hijo. Nunca lo planeé. Mi vida ha sido una improvisación permanente. Entonces en diez años no, de pronto dentro de diez minutos te digo dónde puedo estar pero en diez años, eso es una eternidad.

LL: ¿En tus ratos libres qué haces?

V: Cobro sueldo (risas). Lo que pasa es que yo tengo un trabajo tan agradecido, tan grato, que pareciera que para mí el trabajo es como si fuera tiempo libre. Como un descanso. Obviamente me estreso cuando estoy cerca del cierre, o cuando estoy bloqueado, o cuando no encuentro la palabra correcta para el título…

LL: Perfeccionista a morir…

V: Yo no sé si perfeccionista, esa palabra no me gusta. Más bien cositero.

LL: En una palabra, como me describes a las siguientes personas:

LL: Juan Manuel Santos

V: Osado

LL: Álvaro Uribe Vélez

V: Cínico

LL: Alejandro Ordóñez

V: Descarado

LL: Felipe López

V: Innovador

LL: Y, ¿a ti mismo?

V: Mmm… pero es que esas preguntas tan difíciles (risas). Aparte de que soy insoportable, curioso e inmodesto… inquieto.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

V: A tratar de ver muy de cerca la coherencia de la gente del poder.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

María Lucía Fernández

María Lucía Fernández

María Lucía Fernández

“A mí la vida me empujó más rápido”
María Lucía Fernández | La Lupa Revista Digital

Malú es una de las presentadoras y periodistas más importantes y reconocidas del país. Su carisma, inteligencia, impecabilidad para presentar las noticias, y el amor por el periodismo no han sido en vano. El camino no siempre ha sido fácil pero la fortaleza que ha tenido desde niña la ha hecho llegar al lugar que hoy ocupa. Detrás de las pantallas se esconde una historia que pocos conocen, una historia en la que el recorrido ha sido infinito. La Lupa llegó a ella y esto fue lo que descubrió.



LL: Bueno Malú, me gustaría devolverme un poquito a tu infancia y conocer esa Malú niña. ¿Cómo eras cuando chiquita? ¿Cómo era el ambiente en tu familia? Creciste en una familia en donde casi todos eran hombres…


MLF:
Es verdad, el recuerdo más antiguo, o el primero que tengo en mi memoria de mi papá y mi mamá, porque ellos murieron muy jóvenes, es un día que yo no quería jugar con muñecas quería jugar con carros, y todo el mundo decía, las niñas con muñecas, los niños con carros, y me acuerdo de que mi mamá dijo, si quieres jugar con carros juega con carros, sé lo que tú quieres ser, nada es malo en la vida mientras se haga bien. Me acuerdo que esa fue la gran enseñanza. Nunca casarme con modos de vida, no pensar que las niñas tienen que aprender a cocinar y a coser. Entendí que uno debe vivir sin estereotipos, sin esquemas. Crecí en una familia muy bonita, papá mamá y dos hermanos, con un agregado que yo siempre resalto: una biblioteca. Me sorprende cuando entro a una casa y no veo libros. Yo crecí en una biblioteca. Mi casa giraba alrededor de los libros. Nosotros no teníamos cuadros, teníamos un reloj y muchos libros. Y así son mis hijos y mi casa hoy en día.

LL: ¿Siempre te gustó leer?

MLF: Nunca me obligaron, los libros estaban ahí, en el momento en que queríamos ahí estaban. Cuando tú creces en un medio donde ves a tu papá y a tu mamá siempre con un libro, pues ese es el ejemplo.

LL: ¿En ese momento, qué soñabas ser?

MLF: Siempre lo tuve claro. Chiquita quería ser astronauta y viajar a la luna, pero cuando se acercó el momento de decidir primero quise ser médica oftalmóloga, pero no pasé y entonces estudié un semestre de optometría. Fíjate que todo tiene relación. La lectura, los medios audiovisuales. Pero cuando entré a estudiar optometría me di cuenta de que lo mío no era eso exactamente, me di cuenta de que lo mío era la otra parte de los ojos. Me retiré, me inscribí en Comunicación Social y dije, este es mi nicho. El sueño dentro de la carrera era la televisión infantil. Mi tesis fue sobre esto, hice un muy buen trabajo de investigación sobre la televisión infantil en Colombia y encontré un panorama desolador, donde los enlatados, como los llamábamos, habían invadido la televisión infantil. Las pocas propuestas existentes, o se diluyeron o no eran tan comerciales. Gloria Valencia de Castaño, programas de concurso, desaparecieron. Yo quería abordar ese nicho.

LL: ¿Por qué crees que te llamaba tanto la televisión infantil?

MLF: Los niños son el futuro, si los involucras, el día de mañana entienden qué es un medio, porque han tenido relación con el medio, y si sólo aprenden a ver cosas de afuera, no hay una identidad con el país.

LL: Terminando tu carrera, tienes un primer momento difícil en tu vida, la muerte de tu papá. Por necesidad empiezas con lo del modelaje, que fue el comienzo de esta etapa de tu vida. Fue una etapa difícil pero al mismo tiempo fue el comienzo de la carrera que te estaba esperando…


MLF:
Exacto. Muy duro. La vida te empuja o tú das el paso, o a veces la vida te hace dar el paso de una forma muy dura. Uno a veces no entiende. En ese momento no entendía por qué si mis papás eran tan jóvenes habían muerto. Ellos tenían muchas cosas que hacer en la vida y tres hijos por terminar de educar. Mis papás eran muy jóvenes, yo estaba en la universidad y mis hermanos estaban en el colegio. Yo asumí un rol que era de papá y mamá, organizar que mis hermanos terminaran el colegio, y yo, terminar de pagar la universidad, pero esas cosas en la vida te fortalecen cuando no te dejas embestir. Sí, fue una tragedia, a mí la vida me empujó más rápido. El modelaje se me presentó por cosas de la vida, una tarde faltó una modelo a una sesión de fotos en una casa sabanera y me dijeron que yo lo hiciera, yo me puse el traje y comencé a modelar. Fue un escenario de muy buena remuneración, tenía que ayudar a mis hermanos que estaban terminando el colegio y tenía que pagarme la carrera. Y te quiero decir otra cosa, el cliché del modelaje y de ver a las modelos como niñas fatuas, yo lo viví y lo desmantelé completamente. El mundo del modelaje no es tan fácil como la gente piensa. Es un mundo comercial, muy competitivo e interesante, y es una profesión que te permite proyectarte para muchas cosas.

LL: Ahorita hablabas de cómo te tocó crecer rápido por las circunstancias que te tocó vivir, de dónde sacaste la fuerza para hacer lo que tenías que hacer desde tan chiquita, sacar adelante a tus hermanos, forjarte una carrera tan rápido.

MLF: No había alternativa, o te tiras y te dejas morir, o sales adelante. Cuando la vida te pone las cosas así, hay que coger los toros por los cachos. Eso es lo que soy, eso es lo que me tocó, y eso es lo que tengo que asumir. Tuvimos épocas económicas muy difíciles, además yo no sabía qué era manejar una casa. Aprendimos los tres lo que es amarrarnos el cinturón, a trabajar, a superar las crisis económicas. Aprendimos que uno no siempre se puede dar gusto, entendimos que teníamos que ser profesionales. Sí, hay una diferencia, y es que digamos mis amigas que tuvieron a sus papás cerca tuvieron una vida un poco más fácil que la mía, pero igual de respetable. Yo o trabajaba o no tenía como pagarme mi universidad.

LL: ¿Qué es lo que más recuerdas de tus papás? Lo que más te genera nostalgia de ellos.

MLF: Todo, absolutamente todo. Tener siempre ese mensaje, ese consejo de “te lo dije, te lo advertí”. Me habría encantado que conocieran a mis hijos. Me hubiera encantado que mis hijos conocieran a sus abuelos y que vivieran esa tradición de la lectura. Yo creo que el mundo de la lectura, el de los cuentos, va de la mano de los abuelos. En mi memoria, a pesar de que la muerte de ellos fue dura y dolorosa, porque murieron de cáncer, muertes muy largas y muy sufridas, lo que siempre añoro, fíjate, es un consejo, un mensaje, la sabiduría de la vida.

LL: Bueno, te casaste joven, tuviste dos hijos, ¿qué has tratado de inculcarles?

MLF: Mira el mismo mensaje de mi mamá, desde pequeños. Es lo primero que yo recuerdo, y por eso también quiero que mis hijos me recuerden como yo recuerdo a mi mamá: sé lo que tú quieras ser y lucha por eso, siempre en la ruta del bien. Yo no quiero educar ni grandes empresarios, ni los mega profesionales. No, mi meta es educar buenos seres humanos, que el día que yo me vaya de este mundo, deje dos buenos seres humanos. Ese es el objetivo que uno debe tener como mamá y como miembro de una sociedad. Hay que dejar un buen trabajo, un recuerdo bonito. Quiero dejar dos seres humanos que sumen al mundo y no resten.

LL: ¿Y ellos qué te han enseñado a ti?

MLF: ¡Que sí han aprendido! A veces me corrigen (risas). A veces me dicen no seas egoísta, no seas así. Lo más rico con los hijos, en la etapa en la que están porque ya son grandes, es que ya no doy órdenes, ahora discutimos los temas. Nunca he pretendido ser la mejor amiga, porque las mamás no son amigas, pero hay un escenario donde ya no impongo sino que discutimos, escuchamos y aprendemos.

LL: Hay un segundo momento difícil en tu vida, que es tu separación, y es ahí donde aplicas la lección de tu mamá de romper esquemas y no seguir estereotipos. ¿Por qué esto es tan importante?


MLF:
Porque tienes que ser tú. Tienes que poder lograr de la mejor manera posible, lo que quieres. La vida te lleva a veces por otros caminos, pero toca hacerlos bien. La separación fue dura, yo tenía cuatro meses de embarazo de mi segundo hijo. No funcionó la relación, me hacía daño a mí y les hacía daño a mis hijos. Una mala relación puede terminar en maltrato psicológico y verbal, y a ese punto no se podía llegar porque yo me quería, quería que mis hijos tuvieran una buena vida y el papá de mis hijos también. Tomé la decisión, pero hice lo correcto. No era un matrimonio con el cual hubiera podido ser feliz. Pero tuve que pensar, mis hijos se merecen una buena vida. Está bien, me equivoqué, pero tengo dos hijos maravillosos, así que debo seguir. Hoy en día soy muy feliz.

LL: En ese momento cuando a uno se le derrumba eso que ha sido tan importante, o que ha marcado tanto, ¿cómo se hace para volver a creer en el amor?

MLF: Laura, todo en la vida tiene su momento y su lugar. Mi mamá decía, que todo en la vida tiene su tiempo. Una ruptura a los veinte no es lo mismo que una a los treinta ni a los cuarenta. En la medida en que tienes más años, más experiencia en la vida, esas situaciones se asumen de manera diferente. Cada edad hace que uno asuma cada situación de manera diferente. Es duro, hay que hacer el duelo, pero hay que seguir. Por eso vivir es tan rico, porque tú miras atrás y a veces dices que no lo hubieras hecho, porque todo es un proceso en el que se aprende, se sufre diferente. La madurez está en la decisión que tomas cuando la vida te muestra nuevamente una situación de la que ya has aprendido antes. Uno en cierta edad, toma decisiones pasionales. El corazón no tiene razón, pero con el tiempo, yo siento que la razón tiene más cabida en el corazón. En la vida hay que equivocarse.

LL: La vida te recompensó con Ricardo…

MLF: Sí, un amor distinto. A uno se le va el tiempo criando los hijos, administrando la vida, sacrificando cosas por los hijos. Las mujeres hemos peleado nuestros roles y somos las mejores administradoras del tiempo. A mí me hubiera gustado estar más tiempo con mis hijos, por ejemplo no estuve cuando dieron el primer paso y lo siento mucho, pero esa fue la mamá que les tocó, una mamá trabajadora. Pero eso no me quita que soy mamá y muy buena mamá.

LL: ¿Qué te ha dado el periodismo en lo personal?


MLF:
Muchísimo. Este oficio te da la posibilidad de conocer lo que tú estás haciendo, las facetas de las personas en la vida, las cosas que hay alrededor del personaje. Las buenas crónicas por ejemplo, no se dan por la noticia, sino por lo que hay alrededor del personaje. Este país es tan diverso, que no tienes necesidad de conocer el mundo, porque no terminas de conocer Colombia. Los periodistas somos los ojos de los que no tienen la oportunidad de ver, somos los ojos de la sociedad. Fíjate por qué quería ser oftalmóloga, quería ser los ojos de los que no podían ver.

 LL: El periodismo da mucho poder. ¿Cómo no cruzar esa línea que es tan delgada?

MLF: Mira, yo creo que el poder se debe usar en pro de la sociedad y no a nivel personal, porque es peligroso y me parece reprochable en todo sentido. Empoderarse para hacer por la sociedad, por moverle el piso a los que están haciendo algo mal. Sirve para tocar a las personas que no pueden ser tocadas. Para decir cosas que a la sociedad y a la gente le da miedo denunciar.

LL: ¿La lección más grande que has aprendido?

MLF: La de Yamid. Un día me dijeron que tenía que ir a cubrir un desfile y yo dije que no porque tenía que ir a cubrir Casa de Nariño, y Yamid me dijo tienes que ir, todas las noticias son importantes. Todas están en el mismo nivel. Para un buen periodista, todas las fuentes y todas las noticias son importantes.

LL: ¿A qué le has tenido miedo?

MLF: A todo lo que tiene que ver con los niños. Niños que se mueren de desnutrición, niños que son secuestrados. El terror de la época de Pablo Escobar me marcó mucho. Pensar que una persona puede poner una bomba y matar me da mucho miedo. También los fanáticos religiosos y la burocracia.

LL: ¿Qué tan religiosa eres tú?

MLF: Yo vengo de una familia absolutamente católica, mi papá, mi mamá no. Soy una profunda admiradora de los católicos porque fue el nicho donde crecí. Un día leí una frase de Florence Thomas que es muy interesante y decía: soy católica por nacimiento y atea por convicción. Yo esa frase me la robé.

LL: ¿En qué aspectos eres rígida, o más conservadora?

MLF: Hay cosas que no se hacen, como lo dijo el Papa: no matar, no robar. Fíjate que me encanta el Papa que tenemos, pero en realidad se trata de ser correcto. Detalles tan bobos, como no botar papeles en la calle, si alguien quiere pasar, le doy el paso. Hay que ser correcto.

LL: ¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?

MLF: Tú ya sabes (risas), me encanta nadar. Soy nadadora de alto rendimiento, nado dos horas diarias. También me encanta estar con mis hijos, tenemos un ritual que es la felicidad, ver Game of Thrones. Oímos Pink Floyd, Los Beatles. Esas cosas tan sencillas son las que conforman la vida. Me fascina el ejercicio, lo hago por salud y me encanta. Compartimos espacios con mis hijos y mi marido.

LL: ¿Qué tanto lloras?

MLF: ¡Mucho! Lloronsísima, cuando estoy al aire y la noticia es muy terrible, se me escurren las lágrimas. Hace poco tuvimos una noticia de una niña que cuando dejó las armas para reinsertarse a la sociedad, cuando quería hacer las cosas bien, fue víctima de matoneo. Hay noticias muy tristes que todavía tenemos que dar. Por fortuna no he perdido esa sensibilidad, el llanto no se me ha escapado, yo lloro con el personaje. Confieso que al aire se me escurren las lágrimas.

LL: ¿Cómo se puede lograr precisamente empatizar con las historias de las personas para que vean un poco más allá?

MLF: Nos acostumbramos a ver la guerra en televisión. Pero tienes que ponerte en los zapatos del otro. Yo quiero saber cuántos de los que critican la paz han dado una cuota de vida por un familiar. Criticar es muy fácil, pero como tú dices, nos hace falta empatizarnos. Todos nos equivocamos, pero todos tenemos derecho a una segunda oportunidad. Las personas que por circunstancias difíciles de inequidad se equivocaron, merecen una segunda oportunidad. Hay que hacerlo, vivimos 50 años de guerra y no funcionó, ¿por qué no intentamos unos años de paz? Te puedo asegurar que desde que comenzó el proceso de paz, yo ya no abro el noticiero con bombardeos de la guerrilla o el ejército, yo creo que el tema de muertes ha disminuido, eso es un síntoma en noticias positivo.

 LL: ¿Cómo damos el giro los periodistas, para que la gente entienda ese detrás de las noticias que nadie ve?

MLF: Hay que verlo por el lado positivo. Menos mal hoy en día nuestras noticias están en el atraco del día a día, porque antes las noticias eran el bombardeo, ahora es el atraco. Las noticias han migrado en un sentido positivo. Jartísimo lo del atraco y la inseguridad, pero es que acuérdate que hace unos años, no eran atracos sino bombardeos y muertes. Creo que eso es una buena noticia.

LL: Una noticia que sueñes dar

MLF: Que ya no hay un solo secuestrado. Que ya no hay inequidad.

LL: ¿Qué te hace falta por hacer?

MLF: ¡¡¡Descansar!!! (Risas). Estoy en una etapa privilegiada, en la que he disminuido un poco la jornada. Ya el corre corre no es tan fuerte, estoy con Código Caracol, el noticiero en un nicho privilegiado. He bajado un poco el nivel de estrés, estoy en un nicho rico, pero me hace falta estar detrás de los medios ya como directora.

LL: ¿En qué reencarnarías?

MLF: ¡Uy! Nunca me he hecho esa pregunta. Yo pienso que si uno ha hecho las cosas bien, debe reencarnar en un ser superior que tenga una capacidad de aprendizaje más grande. Me encantaría tocar piano, estudiar literatura, filosofía. Toco guitarra pero nunca pude con el piano.

 LL: Y tienes manos de pianista

MLF: Sí (risas), todavía toco guitarra, pero es porque no pude con el piano.

LL: ¿Cómo te ves en diez años?


MLF:
Con el mismo oficio pero con más tiempo en mi casa. Me veo dirigiendo nuevas generaciones. Las grandes presentadoras americanas nunca se desvincularon de los medios pero migraron a espacios que tienen que ver con arte, sicología, literatura. Siempre me gustó la literatura, me encantaría tener un espacio cultural como directora. Mi faro fue Gloria Valencia, porque tenía el tema del medio ambiente con Naturalia y los niños.

LL: Un libro que te haya marcado.

MLF: Tengo tantos, muchos. Toda la escuela y la corriente de alemanes y rusos, me encantan. Hace poco me leí uno de Javier Moro, A flor de piel, me encantó.

LL: A qué le pones tú La Lupa en tu vida.

MLF: A las buenas historias. Eso puede marcar la diferencia.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

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