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Jennifer Sáenz

Jennifer Sáenz

Jennifer Sáenz

¨El humor para mí es una forma de afrontar la vida¨
Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Jennifer decidió estudiar periodismo cuando entendió que su pasión y propósito de vida era ayudar a la gente, dejar una huella en la sociedad. Creó un personaje llamado Socorro con el cual entrevista y visualiza distintas problemáticas sociales, y por medio del humor y la sátira se enfrenta a los problemas de la convivencia y  la cultura ciudadana. Rompe esquemas y defiende sus ideas sin pena y sin miedo. Ha logrado hacerse un espacio y vivir  de lo que ama. La Lupa descubrió a Jennifer detrás de su personaje.


LL: Ahorita estábamos hablando de lo que son las pasiones en la vida, ¿cómo te diste cuenta de qué era lo que te apasionaba?

JS: Yo creo que las pasiones van muy entrelazadas con los talentos. En el colegio fui súper extrovertida, a mí me encantaba remedar a la gente, hacer chistes. Empecé a estudiar derecho y eso como que lo amolda a uno, lo vuelve cuadriculado en muchas cosas y yo sentía que necesitaba hacer uso de los otros talentos que tenía. Decidí estudiar periodismo y me di cuenta de que tenía una pasión por ayudar a la gente, por visibilizar problemáticas, me encantaba la idea de hacer un tipo de veeduría que no fuera desde el derecho específicamente. Pienso que desde el periodismo y la pedagogía uno sí logra muchas cosas.

LL: Esos intereses de los que hablas, con todas las iniciativas que tienes, ¿de dónde crees que vienen? ¿Por qué crees que eso existe en ti?

JS: Creo que tiene que ver mucho con el núcleo familiar. Mi mamá desde que yo estaba chiquita me llevaba a fundaciones, siempre tuve la parte social muy marcada. Mi papá es una persona muy chistosa, entonces pienso que ahí surgió la idea de querer hacer algo diferente.

LL: Has llegado a un punto donde ya lograste crear el personaje que trasmite eso, pero me imagino que hubo un proceso para encontrarle el camino a lo que tú querías hacer. ¿Cómo fue esa construcción?

JS: Uno no siempre sabe lo que quiere hacer. A nosotros la sociedad nos ha enseñado muy mal diciéndonos que el propósito de vida es graduarse de una universidad, conseguir un trabajo y hacer plata, yo pienso que esa es una parte de lo que uno tiene que hacer, pero eso no es a donde uno quiere llegar. El propósito de vida debe ser más como a quién quisiera transformar o qué quisiera transformar del mundo para que sea mejor. Uno no crece, se reproduce y muere, uno sí debe dejar un legado. A mí me pasó que en mi casa mi papá siempre había querido ser abogado tributario, entonces él quería que yo hiciera eso, y yo no lo quería para nada, mi temperamento es otro. Para él fue terrible que yo no quisiera estudiar derecho, entonces me dijo que si no era así pues que me pagara yo misma mi carrera de periodismo. Terminé aplicando a una beca, me la gané y acabé haciendo la maestría. Esas puertas que se cierran son solo aprendizajes grandísimos. No creo que existan las malas noticias sino que uno de eso tiene que sacar algo bueno, de ahí es de donde viene la fortaleza.

LL: Una vez uno descubre sus talentos, se necesita mucha determinación para lograr las metas. ¿Te trazaste esas metas desde ese momento?

JS: Sí, yo creo que antes de cualquier cosa, uno debe ser buena persona. Yo quería con mi personaje lograr el contacto con la gente, para mí siempre fue una inspiración Jaime Garzón. Con las entrevistas que hacía hablaba con la gente importante, pero se me quedaba por fuera la gente del común, y por eso surgió la otra vertiente de la cultura ciudadana.

LL: ¿Qué característica tuyas crees que son las que te han permitido lograr lo que has hecho?

JS: Soy terca, y cuando se me mete algo en la cabeza, hago lo que sea. Siempre pregunto, busco las posibilidades, no me da pena ni miedo.

LL: ¿Cómo logras a partir del humor y el sarcasmo mandar un mensaje que tiene un trasfondo serio? ¿Cómo se logra ese equilibrio?

JS: Lo hago a partir de un personaje que es manicurista, entonces al efectuar contacto directo, la gente se baja un poco del estatus, se relajan, pierden el acartonamiento. Siempre pregunto sin juzgar, el personaje lo permite. No acuso, no me igualo…

LL: El mundo del periodismo no es fácil, qué tanto miedo te dio tomar la decisión de hacer lo que haces, de enfrentar estos problemas, de ponerles la cara, de vivir de una profesión que se sabe que no es la más generosa en términos de plata…

JS: No me generó nunca temor como tal, porque el personaje me permite suavizar un poco lo que pregunto. Pero el periodismo te permite llegar a mucha otra gente, algo que otras profesiones no te permiten, uno conoce una cantidad de personas maravillosas,  por eso la responsabilidad es tan grande. Inspirar positivamente y hacer las cosas bien es muy importante.

LL: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido, lo que más te ha impactado del contacto con la gente?

JS: Yo creo que la gente es buena, los colombianos somos buenos. Hemos sido mal educados, tenemos una cultura que hemos ido heredando generación tras generación. Creemos que  “ser vivo” está bien, por ejemplo. Tenemos un montón de cosas culturales que yo sí creo que tienen arreglo, pero no es un efecto microondas. Las transformaciones culturales llevan mucho tiempo, deben ser constantes. Pero me he llevado la sorpresa de que la gente es muy receptiva, la gente es cálida, se ríe, pregunta.

LL: ¿Y qué te ha sorprendido de ti misma?

JS: La capacidad de hacer el oso. Creo que nunca he hecho el oso tan sistemáticamente como hoy en día. Disciplina para hacer el oso (risas). Nada me causa vergüenza, disfrazarme me da igual, cuando hago pedagogía, por ejemplo en Transmilenio, no tengo nada de vergüenza. Pienso que es parte de quitarse tantos estigmas de qué dirán de uno. Todas mis amigas abogadas trabajando con firmas, y yo salgo como una loca con una peluca (risas).

LL: Te has salido de todos los esquemas…

JS: Sí. Yo creo que estoy un poquito loca (risas), pero creo que tengo una buena causa. Creo que hay que romper esquemas, pero nunca he pensado que lo quiero hacer por ir en contra de la corriente, sino más bien ha sido algo natural. Al principio me costaba, no quería que la gente me asociara directamente con el personaje. La idea de más caras no me gusta porque hace referencia a otra cosa, pero digamos que sí tengo muchos sombreros. El sombrero de cuando dicto clase, de cuando soy hija, etc. Son roles en la vida. Es un personaje que me permite desahogarme del mundo.

LL: Ahorita me decías que los colombianos somos gente buena pero mal educada. ¿Cómo hacer para que el tema de la cultura ciudadana tome más fuerza, que más gente se una a la causa?

JS: Bueno yo de verdad creo que eso también se aprende en la casa. Nos hace falta educar hijos buenos. Ahora, eso no quiere decir que si uno no tuvo la familia convencional esté condenado a actuar mal. Pero en la casa le enseñan a uno la mayoría de las cosas, es definitivo, la supervisión, donde a uno le marcan la línea de lo que está bien o mal. Ahora, es un trabajo conjunto entre la casa, el colegio, la universidad, el trabajo, la sociedad. La última instancia es la ley y a eso es lo que deberíamos tratar de no llegar, trabajar en conjunto para impedir llegar a la última instancia. La responsabilidad de corregirnos los unos a los otros. Entre más iniciativas ciudadanas haya esto va a ser mejor.

LL: ¿Ha habido algún momento en el que hayas querido desistir?

JS: Sí, al principio empecé como un hobbie, después comencé a generar una comunidad, pero pensaba que era insostenible y que lo mejor era conseguirme un trabajo de oficina. Pero eso me duraba un día porque yo decía, qué infelicidad estar en un trabajo que uno no quiere hacer. A mí lo que me gusta es estar en la calle, hablar con la gente. Pero persistía, no fue fácil porque al principio había que pagar muchas cosas. El arranque fue difícil, pero hay que tener claro el propósito.

LL: ¿Y de aquí para adelante cuál es tu propósito de vida?

JS: Hacer que ser buen ciudadano sea cool, que la gente entienda que uno no vive, sino que uno convive. Y eso implica pensar en el otro, uno no está solo en esta vida.

LL: ¿Cuál es la característica que más admiras en una persona?

JS: La sencillez. Que yo me pueda sentar con esa persona, y que esa persona se pueda sentar con el de los tintos o con el presidente. Y el sentido del humor. Todos tenemos vicisitudes, todos tenemos problemas, pero la forma de afrontarlos es lo que nos hace distintos. La felicidad es momentánea, a todos nos pasa algo que duele. El humor para mí es una forma de afrontar la vida.

LL: ¿Y la característica a la que más le huyes?

JS: La arrogancia. La arrogancia me ahuyenta.

LL: ¿A qué le pones tu La Lupa en tu vida?

JS: Todas las noches siento que pude haber hecho algo mejor.

La Lupa en frases

Uno tiene siempre que tener clara la diferencia entre quién es uno y qué es el cargo

Martha Lucía Ramírez

Mi mamá siempre me dijo: ‘Nunca te dejes descrestar por el poder. Que te descresten las ideas, las acciones, el trabajo

Martha Lucía Ramírez

Bajo La Lupa

LL: ¿Que tiene Jennifer de Socorro?

JS: La imprudencia

LL: El peor error de un periodista

JS: Creer que se las sabe todas.

LL: La entrevista más difícil que hayas hecho.

JS: A Clara López porque me pidió que le pintara las uñas y le hiciera florecitas.

LL: El legado que quieres dejar.

JS: Que ser buen ciudadano sea algo chevere.

LL: ¿Qué es el éxito?

JS: Hacer lo que a uno le gusta

LL: La clave del éxito.

JS: Tener el talento para hacer lo que le gusta a uno

LL: Un miedo superado.

JS: Hacer el oso sistematicamente.

LL: El error mas común de los colombianos

JS: No pensar en el otro

LL: Tres palabras que te definan.

JS: Autentica, graciosa, carismatica.

LL: Una persona que te haya marcado.

JS: Tuve un jefe que era muy chistoso.

LL: Una señal de fortaleza en una persona.

LS: Que pueda decir que pena o pedir perdón.

LL: Un politico que admires.

JS: Difícil, digamos que Hillary Clinton.

LL: Lo mas lindo de los colombianos

JS: Su bondad y su alegría

LL: Una frase.

JS: Uno no vive, convive.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Jennifer Sáenz - Revista La Lupa

Jaqueline Brandwayn

Jaqueline Brandwayn

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨
Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa

Jacqueline Brandwayn ha vivido en muchos lugares pero ama a Colombia. Creció rodeada de telares, hilos y moda. La preocupa el comportamiento humano, se enfoca en la cotidianidad y en la forma en que la moda la afecta. Su trabajo está en la calle, deja su impronta en los muros, su visión personal de la moda, de la psicología y del arte. La Lupa estuvo con ella y descubrió una artista original que se mueve en medio de la fascinación, la observación y el entendimiento del otro para regalar a las ciudades que habita su muy particular comprensión del mundo.


LL: La infancia, esos primeros años que de alguna manera marcan lo que uno va a hacer a lo largo de la vida, viviste en un mundo donde el arte estaba presente, y la moda te fascinaba, quería que me contaras cómo fue tu vida de niña.

JB: Mi papá es diseñador de moda autodidacta, cuando éramos chiquitos tenía una fábrica de telas con mi abuelo. Siempre estuvimos rodeados de telares, de hilos y después mi papá empezó a diseñar su ropa y él se empezó a enseñar a sí mismo, era autodidacta. Mi mamá siempre tenía la Vogue Magazine, entonces siempre la moda estuvo cerca de mí. Recuerdo que hacía collages con las revistas de mi mamá.

LL: ¿En ese momento ya tenías alguna idea de que ibas a terminar haciendo lo que haces ahora?

JB: No, la verdad es que cuando me gradué del colegio no tenía ni idea de que quería hacer. Quería hacer algo artístico, pero no sabía qué. Estudié publicidad y mercadeo y de ahí fue la transición hasta que llegué a hacer diseño gráfico.

 LL: Has vivido mucho por fuera, ¿qué crees que te dejó eso?

JB: Vivir afuera te permite darte cuenta de quién eres. Al ver las diferencias uno se da cuenta de qué lo hace diferente a uno. Estar presente con otra cultura me permitió conocerme mucho más.

LL: ¿Y qué descubriste de ti misma en ese proceso?

JB: Que amo a Colombia. Nosotros crecimos en la época de Escobar donde la vida era muy vulnerable, uno no se daba cuenta, era la cotidianidad, no salir a la calle, estar pendiente de si sonaba una bomba, y yo creo que eso nos formó mucho. Yo me di cuenta de eso, de que ese peligro y esa vulnerabilidad frente a la vida nos hizo vivir mucho más el momento, mucho más apasionados de la vida.

LL: Tú mezclas la moda, la calle, lo urbano, con un discurso feminista, con mostrar los prejuicios de la sociedad. ¿Cómo has construido ese legado, qué quieres dejar como artista?

JB: Yo crecí entre dos hombres, entonces era la única niña, y siempre traté de demostrar que yo también podía, que yo también sabía, entonces fue con años de vivir por fuera y años de terapia (risas). Es que en mi casa la terapia era como un regalo, cuando nosotros sacábamos buenas notas, mi mamá nos regalaba diez sesiones de terapia.

LL: ¿De verdad? Casi siempre la gente asocia eso con algo negativo…

JB: En serio, era como un masaje a la cabeza. Entonces después de muchos años de poder interiorizar entendí que era una necesidad de expresión y de poder compartir lo que yo pensaba.

LL: ¿Cómo va uno buscando los complementos de lo quiere hacer como artista? ¿Cómo buscar el camino?

JB: No sé, no es tan pensado, es muy natural. Yo empiezo a coger un tema que me interesa, entonces era el objetivismo en la mujer entonces la palabra bitch, por ejemplo, era una mala palabra, y se empezó a convertir en una palabra que se puede usar entre amigos, entonces a mí esas cosas me fascinan, ver lo que pasa alrededor. Siempre he sido muy observadora, los cambios en el rol de la mujer, todo es muy nuevo. Por el lado de la moda empecé a investigar mucho cómo afecta la cotidianidad de las mujeres, por ejemplo, si tú te pones unos tacones tu día es completamente distinto a si te pones unos tenis. Tú no puedes caminar tan rápido, te tienes que sentar y eso determina tu día. Por ejemplo, lo de las marcas es interesante, entender cuál es la necesidad de usarlas, o que genera en ti usar algo de marca o no. Son fascinantes, por ejemplo, los estudios que hicieron en Holanda a un grupo de señores: les ponen una chaqueta con una marquilla cualquiera y después cogen a otro grupo con las mismas chaquetas y les ponen una marquilla Channel y deben hacer ciertas actividades, y estos últimos lo hacen mejor. Entonces hay estudios que demuestran que lo que tú te pones influencia cómo te sientes o cómo actúas. Hay otro estudio de unas mujeres a las que ponen a conseguir plata, y las mujeres vestidas de marca reciben el doble que a las que no estaban vestidas de marca. Me ha fascinado siempre el comportamiento humano.

LL: Lograste combinar dos mundos que te encantan, la moda, la parte psicológica, el arte.

JB: Es un trabajo diario. No sé si lo he logrado, espero que sí.

LL: ¿Cómo se te ocurrió la idea de salir a las calles?

JB: Trabajé en Leo Burnett, una agencia de publicidad. Y mi jefe era grafitero. Yo tomaba muchas fotos, siempre me ha gustado, entonces, le dije que quería salir con él una noche para verlos trabajar. Salimos como a las tres de la mañana y me pareció lo máximo, entonces ahí corté mi esténcil y empecé a salir a la calle con mis amigos. Me encantó la sensación, imagínate una mujer colombiana en Ámsterdam haciendo eso, si me cogían grave, mucha adrenalina.

LL: ¿Cómo funciona la parte legal, las penalizaciones?

JB: Lo que pasa es que mi intención siempre ha sido buena. No voy con ganas de vandalizar, respeto mucho que no sea la casa de alguien, o una iglesia. Me encanta la idea de trabajar en la calle, uno en la calle le puede hablar a todo el mundo.

LL: Qué anécdota interesante tienes de momentos en los que has estado en la calle

JB: Lamentablemente no tengo (risas), en Panamá incluso donde trabajé mucho en el casco colonial que estaba lleno de guardias, nunca me dijeron nada.

LL: ¿Cómo has visto tú que la gente interpreta lo que haces?

JB: No sé si viste los mandamientos. Yo trabajaba en el casco y estaba rodeada de niñas sin oportunidades, entonces, cuando empecé con eso dije esto lo tiene que ver toda la gente posible, ahí recibí muchísimo feedback. Creo que fue el momento donde ha habido más interacción. Mucha conexión con la gente.

LL: ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo suceden los momentos de inspiración?

JB: Mucha lectura, estoy instruyéndome constantemente. Hay un momento de inspiración donde me doy cuenta de que ahí está el camino.

LL: ¿Ahora qué estás leyendo?

JB: Sapiens, que habla del comportamiento humano. Los seres humanos somos los únicos que podemos inventarnos una historia o un cuento que no es físico.

LL: ¿Y desde niña fuiste así de inquieta en la lectura?

JB: Sí, mucho. Fui muy juiciosa de niña y mi rebeldía empezó a los 25.

LL: ¿Qué te ha dado este mundo?

JB: La fascinación. En observación, en entendimiento, en satisfacer inquietudes.

LL: ¿Cuál sería el legado que te gustaría dejar?

JB: La celebración de ser mujer.

LL: ¿En Colombia qué tan fácil es llegar a eso?

JB: Es machista pero no es tan machista como Panamá. Ahorita en Colombia el arte urbano, en la calle, es más de hombres, llevamos muchos años reprimidas.

 LL: ¿Las piernas blancas con negro de dónde salieron?

JB: Yo tengo una fascinación con la geometría en blanco y negro, no sé por qué. Desde chiquita pintaba con mi regla y sharpie negro. Había dado a luz a mi segunda hija, y yo seguía con la idea de trabajar en la calle, me encanta, es como mi meditación, y entonces pensé que las piernas eran algo femenino y fácil para hacer en un esténcil. Y un amigo un día me dijo, “you are spreading your legs¨, o sea ¨putiando¨, y dije, ese es el doble sentido que necesito.

LL: ¿Qué tan difícil es vivir de este mundo?

JB: Súper difícil. Hay meses donde estás súper bien, y otros donde no pasa nada. Yo he tratado puestos de oficina, trabajé en Converse, que era chévere, pero yo sentarme en una oficina, no puedo.

LL: ¿Cómo es tu rutina ahorita?

JB: Es por proyectos. Me dedico totalmente a ese proyecto, después me recojo y busco otras cosas para hacer.

LL: ¿Una persona que te conozca cómo te describirá?

JB: Intensa, apasionada, voladísima.

LL: ¿Voladísima?

JB: Sí, un despiste tremendo. De humor negro, bastante sarcástica. Hay gente a la que le caigo muy mal por eso. Me cuesta abrirme, pero cuando me abro, me abro de verdad.

LL: ¿Qué tan familiar eres?

JB: Con mis hijas bastante.

LL: Cuál ha sido el legado más grande que te dejó tu familia.

JB: La persistencia. Ha habido momentos en los que he querido desistir, pero hay que seguir. Digamos ahorita tenía que mandar un cuadro a Estados Unidos, y después de ir mil veces a la impresora para que quedara perfecto, porque soy súper perfeccionista, logré hacerlo, lo mandé y en la aduana lo picaron y le llegó al cliente vuelto nada. Perdí tiempo, esfuerzo y plata. Pero bueno, esto es mi pasión.

LL: ¿Qué herramientas te da el arte, que no te da otro tipo de expresión?

JB: Que no necesito el permiso de nadie. La máxima libertad. No hay límites en el arte.

LL ¿A qué le pones tu La Lupa en tu vida?

JB: Al comportamiento humano, a las interacciones, me encanta analizarlo todo.

 

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

Directorio de entrevistas A – Z

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¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

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“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

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“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

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“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

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“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

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“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

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“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

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“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

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¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

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“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

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“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

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“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

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“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

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“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

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Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

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Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

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“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

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“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

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“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

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“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

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“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa
Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa
Jaqueline Brandwayn - Revista La Lupa

Alejandro Cuellar

Alejandro Cuellar

Alejandro Cuellar

"En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia."
Alejandro Cuellar - Revista La Lupa

Alejandro cocinó toda la vida, pero era un hobbie. Viajó a Francia y ahí conoció verdaderamente la cultura gastronómica. Se enamoró de todo de la cocina y de todo lo que hay detrás ella: las historias, los ingredientes, los personajes y los orígenes. Combina la cocina con la fotografía en lo que es conocido como cocina sensorial. Tiene un restaurante, El Canasto, y uno de los mejores servicios de catering del país; escribió un libro y obtiene sus ingredientes de su propia huerta. Cree en la disciplina, el esfuerzo y en la capacidad de asombro. La Lupa conoció a Alejandro, uno de los chefs más reconocidos del país, haciendo lo que mejor sabe hacer: cocinar.


LL: Estudiaste Administración de Empresas. Comencemos por ese lado, ¿por qué decidiste no ejercer lo que habías estudiado, en qué momento te diste cuenta de que eso no era lo que querías?

AC: Mi familia quería que yo fuera músico. Yo en realidad les dije después de un año que no me estaba gustando y ellos me dijeron que hiciera un semestre más porque en ese semestre iba a ver análisis financiero, economía y mercadeo, entonces ya en el tercer semestre iba a ver todas las ramas, que ya después de eso iba a poder tomar una decisión objetiva. Yo estudié administración después de llegar de París. Cociné toda mi vida, pero era un hobbie, y cuando llegué a París viví verdaderamente lo que es la cultura gastronómica. Vivía con una rusa y un francés que vivían con la mamá. La mamá era una princesa rusa sacada de Rusia a los 9 años, y era una cocinera absolutamente excepcional. Me acuerdo que llegué y de bienvenida me tenían un steak tartar, que acá eso en Colombia no existía, y era básicamente carne molida con un huevo crudo y salsa de tomate, y yo dije no me como eso ni a bate, me dijo, pruébelo. Me lo mezclaron con cebolla, en un pan, lo probé y me pareció la cosa más deliciosa del mundo. El segundo día me hicieron un soufflé de azúcar, y era como comerse un algodón de azúcar de queso emmental, yo no lo podía creer. El tercer día me hicieron un pastel de sesos, y absolutamente delicioso. Yo tenía 18 años, súper irreverente, pero ya después dije, lo que esta señora me sirva, yo me lo como. Nosotros acá en Colombia y en Latinoamérica no tuvimos guerra, allá en Europa personas multimillonarias pasaron años comiendo nada, y ellos valoran mucho a gastronomía, la cocina y los ingredientes. Me acuerdo que los viernes hacía un plato que era un pollo con manzanas, papas y ajos, era de locos, y cuando nos comíamos el pollo ella al final cogía un cuchillito y raspaba toda la carne del hueso que es la que más sabor tiene, y sacaba 100 gramos de carne, y los viernes se hacía un buffet con todo lo que había sobrado. Y cada uno de los platos era lo más rico que te podías comer. Con ella íbamos al mercado y había seis queserías y ella sabía en cual había que comprar, y uno veía unos personajes… el que vendía pan parecía pintado por Quino, el que vendía queso era lleno de tatuajes, y llegué acá a ver microeconomía y yo decía nunca me voy a volver a topar con un gitano, con un pirata. Uno cree que esas personas no existen, pero sí existen, y allá los conocí y dije puede que acá no haya piratas y gitanos, pero tiene que haber algo similar. Me acuerdo que una vez la abuelita me dio una tostada con mermelada, que uno come todos los días y me dice tú te sabes la historia de ese plato? Entonces me contó cómo cuando la sacaron de Rusia le tocó irse caminando y en algún momento se perdió de sus papás y empezó a andar con diferentes personas, y una de esas fue una caravana donde había gitanos, y ellos tenían granos en costales con lo que hacían panes sin levadura, cogían moras de castilla y con las cabras hacían requesón, entonces comían pan con mermelada y queso crema.

LL: Una historia detrás de cada cosa…

AC: Sí, es como si te dicen ¿tú te sabes la historia de la mermelada? Y resulta que, en esa historia hay faraones, y uno nunca se pregunta qué es lo que hay detrás.

LL: ¿Cada cosa tiene un trasfondo político que habla de la historia del mundo, no?

AC: Sí, y las historias muchas eran claramente políticas, pero muchas eran la historia del proveedor, para cada plato nos sentábamos a contar su historia.

 LL: ¿Tú recuerdas algún momento puntual donde hayas decidido que te querías dedicar a este mundo?

AC: Sí, estaba en una clase de análisis financiero. Acabada de tener una conversación con mi abuelo y me acuerdo pensando que si me graduaba probablemente mi trabajo iba a ser de lo que estaba viendo en esa clase, y yo pensaba en los gitanos, en los faraones, en las guerras, en los bosques. Y me puse a pensar en la finca que tiene mi familia en Guasca y dije, pero yo tengo un bosque, yo podría irme al bosque. Y empecé a investigar, se volvió una pasión. Y me di cuenta de que detrás de la cocina hay un millón de historias, de orígenes, de personajes. En la cocina, además, no hay nadie normal ni convencional, todos somos un poco caricaturescos. A mí me enamoró de la gastronomía no cocinar, sino todo lo demás. Los proveedores, los ingredientes, la tradición, los paisajes, todo lo que hay detrás.

LL: ¿Qué tanto miedo da dedicarse a este mundo que no es fácil?

AC: Pues mis papás querían que yo fuera músico y en la universidad tocaba en bares, y es lo peor. Entonces, lo tomé porque era más fácil que ser músico (risas). No fue difícil la decisión porque mi familia me inculcó mucho que no hay nada de malo en equivocarse. Si yo pintaba la pared con crayolas, en vez de ir y regañarme me explicaban por qué no se debía hacer. Me decían, pintar esa pared cuesta lo mismo que todos tus juguetes, si tu pintas la pared no tengo más plata para más juguetes. A un niño que lo regañen y lo asusten con eso, pues no vuelve a pintar una pared en su vida.

LL: Tu mamá fue una persona súper influyente para ti, te marcó muchísimo. Incluso tu huerta se llama como se llamaba ella. ¿Qué crees que fue lo más valioso que te dejó?

AC: Ella vivió gran parte de su vida en Francia, y allá la cocina silvestre es de todos los días. En el momento en el que empecé a usar estos ingredientes ningún cocinero lo hacía. Me di cuenta de que eso era algo poco explorado. Entonces, por ahí empiezo. Y cuando mi mamá falleció yo estaba en Buenos Aires, y me quedé acá seis meses y cuando volví a Argentina sentí la ausencia de mi mamá. Mi mamá amaba la fotografía, y yo me parecía mucho a ella, entonces empecé a aprender de fotografía. Le dije a mi papá y él me regaló una cámara. Me leí todo, me sabía toda la teoría que había, pero cuando me entregaron la cámara no sabía ni como prenderla. La práctica me había hecho falta. Cuando empecé me volví loco de la felicidad. Después con el tiempo vine a aplicar eso a la gastronomía, la teoría del color, la precisión, etc.

LL: ¿Tú crees que uno tiene que tener un talento innato para hacer lo que haces?

No, cero. Para mí el talento innato existe en la música y en la pintura. Pero aun así alguien que se esfuerza puede superar al virtuoso. La vida es 90 por ciento esfuerzo y 10 por ciento talento. Uno no entiende el esfuerzo que hay detrás de cada cosa y resulta que hay años de estudio. Nadie es naturalmente talentoso, detrás de cada talento hay miles de horas de esfuerzo. Yo me considero una persona muy poco talentosa porque todo me cuesta mucho trabajo, todo tiene mucho esfuerzo, estudio y práctica.

LL: Pero el talento sí está…

No, yo no creo. El esfuerzo está. De verdad, porque fueron muchos errores a propósito. Yo sí exploro, investigo y trato de salirme de mi zona de confort. Pero hacer eso no es un talento, es más disciplina y tener metas y ser curioso. La experiencia da criterio. El criterio solo existe cuando ha habido experiencia.

LL: ¿Ha habido un momento en el que hayas querido desistir?

AC: No nunca. Yo trato de incorporar lo que amo. La cocina, la música y la fotografía. Es distinto hablar de trabajos, porque hay trabajos que a uno no le gustan, pero uno no puede rendirse. Cuando me ofrecieron hacer mi restaurante yo no quería, me parecía esclavizante, entonces cuando les digo eso me dicen que no esté yo, entonces comenzamos a buscarle el lado, el camino. La solución no es desistir, es buscar el lado que se acomode a lo que uno quiere.

LL: Tienes una vida copada de actividades, cómo haces para hacer la investigación de cada plato, para diseñarlo. ¿Cómo es todo ese proceso?

AC: Mi equipo que es absolutamente espectacular. Tengo un chef que se llama Ferney que ahora vas a conocer, su esposa Elizabeth, María Buenaventura, Melanie Obregón que es mi directora comercial. En el restaurante tenemos un equipo increíble, y en lo que me he enfocado y en lo que gasto la mayor cantidad de tiempo es en tratar de explicar el porqué de cómo hago las cosas. Por eso llegué a la teoría del color, por entender cómo se combinan los sabores. Yo les digo que nunca quiero que me salga un plato igual a los otros, y eso pasaría si todas las hojas fueran del mismo tamaño y como eso no sucede… lo importante es que tengan el criterio. Yo les inculco mucho la metodología científica: para cada idea debe haber un proceso, una investigación, una hipótesis, un procedimiento.

LL: ¿Cómo te describirías tú como persona?

AC: Soy muy curioso y muy infantil. Me fascina jugar, juego ajedrez todo el día. Soy como un niño, me asombro con todo, veo un atardecer o un animalito y me quedo jugando con él. Si tengo una curiosidad la suplo ahí mismo.

LL: ¿Todo tiene un por qué en la vida?

AC: Sí, si uno se esfuerza lo suficiente para entenderlo. Uno no actúa porque sí. Nunca es calificarlo, es entender el por qué. Por ejemplo, me preguntaba por qué era creativo, entonces es entender la creatividad, de dónde viene. Y si uno lo entiende, entonces de pronto logra que su equipo sea creativo.

LL: Bastante metódico…

AC: Soy muy metódico, pero después de. Soy súper impulsivo y después entiendo el porqué. Es un análisis.

LL: ¿Hay entonces un punto que es más matemático, que algo innato de inspiración del momento?

AC: Muchas personas piensan que el hecho de que haya ecuaciones, lo que se logre con ellas no es meritorio. Todo tiene una técnica, un concepto, una ecuación que después se puede aplicar a todo.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

AC: Siempre trato de entender el porqué de las cosas. Nunca doy nada por hecho, nunca tomo nada como absoluto y entender por qué las cosas pasan. Si uno sabe eso después puede aplicarlo.

 

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Alejandro Cuellar - Revista La Lupa
Alejandro Cuellar - Revista La Lupa
Alejandro Cuellar- Revista La Lupa

Amalia Andrade

Amalia Andrade

Amalia Andrade

"He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia."
Amalia Andrade - Revista La Lupa

Amalia tenía pánico de que la virgen se le apareciera y se negó a aceptar que el Niño Dios no traía los regalos. Siempre fue así, una mezcla de espíritu libre, determinación e independencia. La Mamma, su mayor inspiración, su referente en la vida, le dijo que había venido al mundo para grandes cosas y ella se lo creyó. Convertirse en escritora, visibilizar lo que el mundo desesperadamente trata de oprimir, lograr que la gente se ría en el dolor y entender que no siempre hay que estar bien hacen parte de esas grandes cosas. Para ella escribir y dibujar son formas de habitar el mundo, de sumergirse en proceso íntimo de reflexión para descubrirse y reinventarse. La Lupa encontró a Amalia, una optimista irremediable que sabe que el amor es un milagro y que los misterios del alma solo se descubren cuando se escribe.


LL: Pienso que hay que empezar con algo que ha sido definitivo en tu vida: tu infancia. Tu familia, lo que fuiste de niña. Empecemos con los recuerdos marcados que tienes de tu infancia. 

AA: Yo tuve una infancia increíble. Amé crecer en Cali, crecí en una casa con mucho espacio, verde. Yo creo que tengo recuerdos puntuales que hoy en día miro con mucha nostalgia. La Mamma era mi tía, y le decía así porque fue como una mamá para mí. Una matriarca, bellísima, elegante, con un sentido del humor increíble. Yo digo que todo lo que yo soy es producto de ella. Ella me crio diciéndome que había nacido para cosas grandes, y yo de alguna manera me lo creí, y eso me ha motivados siempre. Siempre crecí alrededor de libros, nuestro plan todos los sábados era ir a la Librería Nacional, yo me comía un sundae de marshmellow. Y nuestro plan era comprar un libro, comer helado y después ir a comprar cuadernos y cosas para escribir. Siempre me dieron mucha fuerza para ser lo que yo quería ser. 

LL: ¿Siempre tenemos miedos, o ciertos temores hacia la vida, recuerdas cuáles eran los tuyos?

AA: En ese momento estoy haciendo un libro sobre eso. Mi mayor miedo era que se me apareciera la virgen. Una vez la Mamma me contó de manera muy espontánea la historia de la Virgen de Fátima. Me dijo la palabra se le “apareció”, y yo quedé muy impresionada. Entonces me dedique a ser tenaz con tal de no ser buena para que no se me apareciera la virgen (risas). Tenía muchos miedos, que mi mamá se muriera, me daban miedo los viejitos, lloraba y le preguntaba a mi mamá que si se iba a arrugar. Después más adelante vinieron más miedos, como al vómito. Esos miedos de cuando uno era chiquito, que yo les digo los monstruos debajo de la cama, evolucionan, se transforman. 

LL: Creciste en una casa de mujeres, ¿cómo influyó eso en tu vida?

AA: Sí, es muy loco. Las mujeres de mi casa son mujeres muy independientes, afectivas, con muchísimo amor. Yo no exploré tanto el panorama emocional de las mujeres en mi familia, sino hasta ya grande. El amor se aprende, uno lo ve entonces cuando uno comienza a cuestionar esas herencias, pienso que fueron una influencia muy positiva. Creo que la palabra que yo usaría para describir a mi familia sería generosidad. Mi Mamma siempre decía una frase que me encanta y es que “uno no da lo que a uno le sobra, sino que uno da lo que uno tiene”. Creo que eso me impactó de una manera que me hizo ver la vida en un sentido de abundancia y no de escasez sin importar qué tuviera. Ver siempre el lado bueno de las cosas.

LL: ¿Qué tan difícil es escribir sobre uno mismo, exponerse? ¿Qué proceso se tiene que hacer para poder llegar a eso?

AA: Es una pregunta muy interesante. Sobre todo, ahora que estoy escribiendo el segundo libro. Es una exploración completamente personal. Para mí no es difícil en el sentido en el que la literatura o la escritura funcionan para mí como un espacio donde yo me encuentro mí misma. Escribir no significa estar encerrado tratando de deambular alrededor del yo, sino que genuinamente es como “esto es lo que es escribir para mí”. Yo me encuentro a mí misma, hay cosas de mías a las que yo no sé cómo acceder hasta que las escribo, o hay cosas que quiero evadir o no mirar y no las escribo por temor a confrontarme con ellas, porque de alguna manera cuando las escribo se hacen realidad. Entonces es un proceso muy íntimo, muchas veces doloroso, pero catártico, donde sano, es una manera de exorcizar mis demonios, es una manera de hablar. Yo no soy buena hablando, me trabo un montón, por eso escribo. Es una manera de habitar el mundo para mí. Yo vivo y yo existo a través de la escritura. Escribiendo este libro lloré como nunca, tiene mucha emoción y mucha sinceridad y al mismo tiempo hay un trabajo literario interesante porque no es solo vomitar sentimientos en la página, sino que está dado por una intención creativa, por una manipulación de las palabras, para obtener lo que uno quiere. Es un proceso fascinante. ¿Que si me da miedo exponerme y que me lean? sí, todavía estoy en mi zona segura, toca hablar cuando salga.

LL: Emocionalmente agotador un poco…

AA: Sí, agotador. Pero también yo creo que todos usamos diferentes herramientas para procesar, para aliviar, para vivir, y la verdad yo tuve unos meses en los que me costó mucho trabajo sentarme a escribir, tenía mucho miedo a la página en blanco. No sabía cómo enfrentarme a eso de nuevo después del primer libro que fue todo un suceso. No sabes lo que se siente no escribir. Ahorita hablábamos de que escribir es un proceso difícil, pero es más difícil no escribir.

LL: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ti misma en este proceso?

AA: Mi valentía. Creo que le damos muy poquita importancia a esa palabra, creemos que ser valientes es hacer actos heroicos, pero valentía es escribir aunque estés muerta del susto con qué va a pasar, o a mí por ejemplo, me da miedo cruzar las calles y cuando lo hago me siento valiente. Esos pequeños actos de valentía, creo, han sido lo que más me ha sorprendido.

LL: Tú has dicho mucho, y en el primer libro sobre todo, que hay que hacerse a la idea o entender que no está mal estar mal. Eso también podría interpretarse como valentía en dejarse derrumbar…

AA: Tienes toda la razón, eso es lo valiente. Sobre todo, en una sociedad donde se glorifica tanto el bienestar, el éxito, comer bien, estar bien, no estar triste, estar lindo. Es agotador, hay que liberarse. A menos de que uno no esté bien y perfecto entonces no vale. Le exigimos a la vida cosas completamente irreales, al amor, por ejemplo. Nosotros queremos que sea pasional, aventura, mariposas en el estómago, pero al mismo tiempo uno quiere seguridad, confianza, alguien con quien arruncharse, y no, hay que buscar el punto medio de ambas cosas. Valentía es derrumbarse, es poder aceptar que uno está mal. No estoy diciendo tirarse en la casa un mes, pero sí poder aceptar que uno está mal. Eso es lo que a mí más me interesa, poder visibilizar cosas que yo siento que hoy en día la sociedad intenta desesperadamente ocultar. Que estamos rotos, que tenemos problemas, que tenemos miedos. Solos no creo que estemos, pero porque en últimas soy una optimista irremediable a pesar de mí misma. Es chistoso porque cando tengo mis días en los que estoy súper mal, súper darks, mis amigos me dicen tu versión de darks es súper optimista igual. Eso lo heredé de mi familia, soy una optimista irremediable, pero al mismo tiempo quiero visibilizar esos dolores y esas cosas que a veces no vemos, y como no las vemos no sabemos cómo abordarlas. En últimas lo que yo quisiera con mi trabajo es que la gente pudiera reírse en su propio dolor.

LL: ¿Desde chiquita te dijeron que estabas hecha para grandes cosas, tu alguna vez te imaginaste que ibas a lograr todo esto?

AA: Sí y no. Cuando la Mamma me decía eso no lo decía para decirme que había nacido para ser una duquesa o algo así, sino que en todo lo que yo hacía independientemente de lo que yo escogiera hacer, había grandeza. En ese sentido creo que me ayudó a tener una confianza en mí misma, como diría Tina Fey, no sé si es desproporcionado con mi talento, pero nunca dudé de que iba a hacer realidad mis sueños, y nunca lo dudo. Temo en muchos momentos, pero siempre creo que si quiero algo lo puedo lograr. Ahora, lo que ha pasado con el libro, que se hayan vendido tantos, que esté en Italia, Alemania etc., eso sí no lo entiendo. Es muy raro, no lo he procesado, en estos días me dijeron cuántos libros había vendido en México que es una cantidad ridícula, y no lo podía creer. Básicamente quería coger como arroces y llenar mi casa y contarlos para dimensionar lo que ha sido.

LL: ¿Hoy en día, después de este proceso para poder escribir dos libros, si tuvieras que hacer una breve descripción de quién eres, qué dirías?

AA: Qué preguntas más difíciles las tuyas… ¿Quién soy yo? Soy una persona muy terca en cuanto a las cosas que deseo, lucho mucho por materializar lo que quiero hacer y lo que hago es una lucha constante conmigo misma, entre mis miedos y mis deseos y cómo busco la manera de salir victoriosa de esas situaciones.

LL: ¿Qué tan nostálgica eres?

AA: Mucho. Pero es porque cuando salió el primer libro mi papá me escribió una cosa que me conmovió muchísimo y me dijo “cuando leí este libro sentí que tenía la misma magia que con tanto empeño trataste de cultivar en tu infancia y me acordé de la vez que nos dijiste que el Niño Dios sí existía”, lo que pasó fue que me dijeron de una manera muy linda que no existía, entonces y yo quedé como “ustedes no saben nada, están muy equivocados, el Niño Dios sí existe y yo me rehúso a vivir mi vida sin esa magia” (risas). Entonces en las navidades en mi casa, hasta la navidad pasada, había regalos del Niño Dios, pero fueron llenas de magia, mi mamá escondía los regalos por toda la casa, nos hacía pistas para encontrarlos, pero eso es una actitud, en realidad no tiene nada que ver con el Niño Dios, es solo un ejemplo para mostrar que he sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia. Sé que suena muy cursi pero soy muy creyente en eso.

LL: ¿Pero por qué no te gusta la navidad ahora? (risas)

AA: (Risas) Creo que todos los grinch de la navidad existen porque primero amaron la navidad. Pasó todo lo que pasó, crecimos, mis papás se divorciaron, no quisieron hacer la navidad, entonces se me rompió la magia y dije no, chao, no estoy para estas. Pero mis amigos desde el año pasado hicieron una campaña para que yo dejara de ser el grinch de la navidad, y más o menos funcionó.

LL: ¿Hablando un poco del primer libro, hoy en día de verdad, de corazón qué tanto crees en el amor?

AA: Cien por ciento. El libro abre dándole gracias a la Mamma por haberme enseñado que el amor es un súper poder. La manera como ella me enseñó eso es que el amor de verdad, no el romántico y el enamoramiento, sino como cuando has visto lo bueno y lo malo, pasa algo muy bonito y es que es un súper poder en el sentido que te hace confrontarte contigo mismo de una manera que puede ser muy chocante, pero muy bonita porque te hace sí o sí querer ser mejor persona. Me parece que eso es lo que mueve el mundo, si quieres ser mejor, pues eso es una fuerza muy grande. Creo en el amor porque estoy muy enamorada y porque es la experiencia central del ser humano. Gravitamos todos alrededor de esa fuerza. La misión como adultos en nuestra vida no creo que sea ser exitoso, hay que redefinirlo, pero creo que la misión más grande es preguntarnos qué es el amor, cómo amo mejor, cómo construyo relaciones duraderas.

LL: ¿Y qué has aprendido tú?

AA: Que es un milagro, un salvavidas. Uno se lo toma muy por sentado, que es un curso natural, pero conectar con alguien y encontrar a alguien que quiera crecer con uno es un milagro, entonces lo atesoro, lo cuido mucho.

LL: ¿Sueñas el día de mañana irte a vivir con una mujer, tener una familia, adoptar un hijo?

AA: Desde que soy chiquita he sabido dos cosas. La primera que quiero ser escritora y la segunda que quiero ser mamá. Lo tengo clarísimo.

LL: ¿Y qué tan cerca lo ves?

AA: Ya casi, yo creo, vamos a ver.

LL: ¿Qué te falta por hacer en la vida?

AA: Diría que ser mamá es lo que me falta, pero también todo lo que ha pasado con el libro, mi sueño ha sido escribir libros y quiero hacer muchas cosas, pero estoy en un momento de mi vida en el que no me falta nada. Quiero hacer muchas cosas, pero no me siento cojeando. Me gusta mi vida, me gusta como estoy y esto va a sonar muy cursi, pero todo eso que necesito para estar feliz están en mí. No quiero decir que el día que llegue el hijo voy a ser feliz, o el día que llegue el bestseller voy a ser feliz.

LL: ¿Te costó aprender eso?

AA: Sí, y es un aprendizaje que vino mucho después del éxito del primer libro. Para mí fue redefinir el éxito. Para mí éxito es saber que estoy bien conmigo misma, que puedo mirarme al espejo y me gusta lo que veo. Siento que triunfé si tuve una semana donde escribí algo increíble o dibujé algo que me gustó. El éxito está en las pequeñas cosas, no en los grandes momentos.

LL: ¿En algún momento creíste que el amor no iba a llegar?

AA: No, así de optimista soy. Hubo un momento en el que no creí en el amor, no en que no llegara sino en que no existía después de que tuve el corazón muy roto, en el que decía, no, no creo en esto. Pero fue como, le metí a esto todo, di todo de mí y el conflicto empieza a ser como, no soy buena en esto, como dice Juan Gabriel “yo no nací para amar” no me tocó a mí. Comencé a molestar un montón con mis amigos, ellos sufrieron mucho porque les tocó encontrarse con una Amalia sínica con la vida. Y además pensé que la solución a la vida era tener un perro, quería un bernés de la montaña y me obsesioné y les decía, piénsenlo, me va a acompañar, se va a arrunchar conmigo, me va a amar incondicionalmente, se va a morir de la emoción cuando yo llegue, yo no necesito nada más “Cuál amor ni qué amor, denme mi perro y dejo de joder (risas), y justo en el momento en el que menos creía en el amor, apareció el amor. Sin planearlo, fui a la primera cita obligada, y bastaron dos minutos enfrente de ella para decir “el amor sí existe, me quiero casar”.

LL: Te encantan los animales, tienes dos gatos. Adentrándonos en tu casa, ¿cómo es tu rutina, dónde te gusta escribir?

AA: Es difícil, con eso sufro un montón, tengo mi estudio, tengo mis rituales, me despierto, me tomo un café, me siento a escribir, después me baño. Pero no siempre es tan fácil, no siempre es tan metódico, me gusta leer mucho sobre rutinas de otros escritores o de artistas. Lloro y de verdad sufro y me doy palo con el hecho de que todos dicen que la mejor hora son las 4 de la mañana, y yo tengo 31 años y odio madrugar. Es mayor a mí y ha sido muy duro decirme a mí misma que soy mala madrugando (risas). Somos víctimas de una opresión, obviamente tiene una lógica profesional, pero me doy muy duro porque no me resulta fácil. Trato de ser constante, me gustaría ser más disciplinada, no lo soy, pero básicamente sí creo en el rigor de las fechas. Uno no puede esperar a que la musa llegue, eso no pasa.

LL: ¿Y digamos si te sientas a escribir y estás trabada, dibujas? ¿O cómo intercalas eso?

AA: Hay días que quiero escribir, el libro está escrito a mano y tiene muchos dibujos. Hay días que quiero dibujar y otros en los que prefiero escribir. Usualmente es más fácil dibujar que escribir, y de alguna manera el dibujo sí me permite compensar los espacios en los que no me siento tan productiva escribiendo.

LL: ¿En quién crees, a quién le rezas?

AA: En Dios. No en la Iglesia Católica, mi relación con Dios es personal e íntima, y nostálgica porque mi educación respecto a eso tiene mucho que ver con mi mamá y la Mamma, pero creo que es el mismo Dios de todos. De hecho, amo las religiones, si no hubiera sido escritora creo que hubiera estudiado teología.

LL: ¿Te arrepientes de algo?

AA: Sí, tengo mis pequeños arrepentimientos, pero nada grave. Usualmente como cosas que debí haber dicho, por ejemplo, la Mamma falleció y me hubiera gustado estar más tiempo con ella.

LL: ¿La sientes a ella mucho?

AA: A veces sí a veces no. Pero sí siento que está conmigo, cerca, me duele mucho porque ella fue un motor muy grande, mi mayor inspiración, me dio la confianza de irme de bruces de enfrentar lo que tenía que enfrentar para cumplir mis sueños y se murió dos meses antes de que se saliera el libro. Yo no quería contarle que estaba escribiendo un libro porque quería llevárselo de sorpresa…

LL: ¿Hoy en día cómo crees que ella te vería?

AA: Ella es divina, por ejemplo, creo que esta entrevista tendría como un millón de views solo de ella. Pues ojalá muy orgullosa, porque todo lo que he hecho hoy y toda mi vida ha sido para que ella se sienta orgullosa. Me hiciste llorar…

LL: Ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

AA: Le pongo La Lupa en mi vida a mí misma. Creo que la única manera en la que puedo ser una buena escritora, una buena novia, una buena amiga, es estando bien conmigo misma y con todo lo que eso significa. Emocionalmente, psicológicamente, espiritualmente. Uno vino al mundo a dar, no a recibir y uno solo puede dar cuando uno es capaz de darse a uno mismo. Y de nuevo siento que suena cursi (risas), pero siento que mal que bien no sabemos ser buenos con nosotros mismos. No somos benevolentes, no nos damos el espacio, siempre estamos pensando qué falta, qué hice mal. Hay que ser bondadoso con uno mismo, es imposible que llegue a uno lo que uno sueña si uno no se da a uno mismo eso que se merece. A eso le pongo La Lupa en mi vida, a mí.

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

LL: La palabra que más escribes

AA: Últimamente es miedo

LL: Tu mejor dibujo

AA: En el nuevo libro hay una página donde está la historia de grandes miedosos, hice un dibujo de Alfred Hitchcock que merece estar al lado de un Picasso en un museo.

LL: Un miedo superado

AA: Cruzar las calles

LL: Un miedo no superado

AA: Al vómito.

LL: Un lugar para escribir

AA: Me gusta mucho Masa.

LL: La sorpresa más grande de tu vida

AA: Mi cumpleaños este año.

LL: Amalia en tres palabras

AA: Optimista, terca y torpe.

LL: Qué tanto lloras

AA: Demasiado, no debería llorar tanto.

LL: Quién te produce nostalgia

AA: La Mamma.

LL: Algo que hubieras podido hacer mejor

AA: El primer libro tiene unos dibujos que me parecen un poquito feos. Hoy en día los volvería a hacer.

LL: El reto más grande de tu vida

AA: No sé, ser escritora. Es una cosa muy loca. Es como hacer tesis de grado una vez al año. De mente.

LL: Qué tanto duermes

AA: Muchísimo. Más de lo que debería, me da pena aceptarlo.

LL: Qué te pone brava

AA: Que no me oigan y que sean injustos.

LL: Para qué escribir

AA: Para encontrarse a uno mismo.

LL: Un personaje que repudies

AA: Ay lo siento, pero me cae muy mal Álvaro Uribe Vélez.

LL: La característica que más admires en una persona

AA: La honestidad.

LL: Cuando se sabe que el amor existe

AA: Cuando uno lo siente hasta en el último centímetro de la piel.

LL: Té o café

AA: Café. Toda la vida.

LL: La lección aprendida más difícil

AA: Que el fracaso hace parte del éxito.

LL: Una maña

AA: Comerme las uñas.

LL: Una frase

AA: Todo lo que quisieras ser o tener, ya lo eres y ya lo tienes.

LL: Un color

AA: Azul.

LL:Un amor

AA: Los libros.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Amalia Andrade - Revista La Lupa
Amalia Andrade - Revista La Lupa
Amalia Andrade - Revista La Lupa

Natalia Espitia

Natalia Espitia

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”
Natalia Espitia | La Lupa Revista Digital

Natalia fue víctima de violencia sexual cuando tenía 25 años. Quiso borrar ese episodio de su vida durante mucho tiempo hasta que entendió que la mejor manera de sanarlo era ayudando a otras niñas que habían vivido lo mismo. Dejó atrás sus inseguridades, el miedo a lo que los demás opinaran, el ideal de la vida productiva y perfecta para crear la fundación Niñas sin miedo. Con su fundación le enseña a niñas de Soacha a empoderarse a través de las bicicletas para enseñarles a vivir sin miedo. Le pusimos La Lupa a Natalia, una mujer que entendió que la mejor forma de ser feliz es ayudando a otros.


LL: Bueno Natalia, yo quería que empezáramos a hablar un poco de en qué momento decides ponerte hacer esto, crear esta fundación.


NE:
Pues bueno fue este año cuando empecé a intervenir en la comunidad de Soacha, pero yo ya conocía la problemática. Hacía dos años que trabajaba en esa comunidad con otra ONG y decidí empezar a investigar y hacer algo en noviembre del 2015, a recaudar datos, a investigar qué era lo que estaba pasando ahí con las niñas, a hablar con ellas y así es como empieza todo a moverme a mí a hacer algo y no quedarme en los datos, sino hacer.

LL: ¿Siempre desde niña te han interesado los temas sociales, siempre te viste teniendo este tipo de vida, ayudando?

NE: No, yo soy publicista, yo inicié mi carrera en las agencias de publicidad como en el sector de marketing, y la vida me fue llevando poco a poco como a este mundo que es el mundo del sector social, que es otra cosa súper diferente, donde tú tienes contacto con las personas y donde estás trabajando por algo realmente importante, digo importante porque a veces son cosas banales que van y vienen, pero a partir del 2011 cuando empecé a ser voluntaria en una ONG internacional yo dije como “creo que me equivoque de carrera”.

LL: ¿Por qué crees que de pronto te habías inclinado a la publicidad y que este lado tuyo de la parte social estaba tan escondido?

NE: Porque yo creo que siempre tuve el ideal de tener el trabajo perfecto, de tener status a nivel laboral y la vida me fue dando como unas lecciones importantes, una, que cuando te sales un poco de tu círculo de trabajo y empiezas a conocer otras cosas te das cuenta de que lo que tú sabes hacer lo puedes aplicar en otras cosas, y así fue cuando empecé a ser voluntaria en un ONG que es de estudiantes, empecé a conocer el mundo de las ONG del sector social y dije “creo que me equivoque totalmente” porque hoy en día, yo dure casi tres años fuera del sector publicitario y me salí con rebeldía, como “no quiero saber más de esto” y duré un año sin empleo porque quería entrar a una fundación y no me daban trabajo, ¡no me daban trabajo! Hasta que cuando por fin me dieron trabajo me di cuenta de que quería hacer mi propia ONG, y ahí empezó todo.

LL: ¿Qué tan difícil es dejar la vida que tú ahorita me decías, de tener un status social, del trabajo y arriesgarse a hacer algo que también es un mundo y un camino difícil?

NE: Pues es difícil porque siempre las personas que te rodean te están tildando de que por qué haces eso, que por qué no piensas mejor en el dinero, que eso no te va a dar dinero y pues al final yo tomé la decisión con toda la convicción del caso, como mi proyecto de vida para poder transformar mi vida y también la de otras personas y no había vuelta atrás, o sea no había forma de decir no.

LL: ¿Qué te ha dado a ti, haberte arriesgado y haber creado tu fundación? ¿Qué te ha aportado?

Me ha aportado creer en mí y en mis capacidades, como siempre fui muy insegura de mi misma y creía que yo iba a tener un trabajo, de pronto un puesto, pero realmente explotar lo que yo podía lograr, solamente lo he podido ver hasta que ya me arriesgué a tener este proyecto y a ver en qué puedo también inspirar a otras personas, como a mí me han inspirado otras personas en la vida.

LL: Digamos que las personas por lo general se dedican a esta parte social y dicen me voy a arriesgar hacer mi fundación y a dejar esta vida que he construido, son personas que han tenido momentos de vida importantes y difíciles que los han marcado un montón. Yo quisiera saber si ese motivo de tu vida que a ti te marcó fue así de determinante, y a pesar de que en tu trabajo de publicidad estabas contenta o lo que fuera, decías “Dios mío yo tengo algo que resolver dentro de mí y también lo necesito para poder ayudar a los demás.”


NE:
Pues yo creo que en ese tiempo era como muy ciega y sorda, como a lo que realmente pasaba, y hasta que tuve un episodio de violencia sexual en el 2012 en una calle de Buenos Aires y yo lo guardé casi tres años, o sea nunca le dije a nadie. Y cuando era más pequeña siempre sufrí como de acoso en la calle y cuando era pequeña muchas veces me guardaba de mi feminidad porque me daba miedo que un hombre me dijera cosas en la calle. Yo crecí con ese miedo hasta que ya a los 26, 27 empecé a ser consciente de que yo tenía miedo de lo que había pasado, que tenía que empezar a hablarlo, a contarle a la gente, y eso fue un punto importante porque cuando ya me di cuenta de que me había pasado eso entendí que no estaba sola. Que había muchas personas a las que les estaba pasando lo mismo.

LL: ¿Cuántos años tenías cuando te pasó eso?

NE: Cuando pasó el episodio de violencia sexual yo tenía 25.

LL: ¿Y vivías allá?

NE: Sí, yo vivía en la ciudad de Buenos Aires.

LL: ¿Estabas estudiando?

NE: Trabajaba en una empresa de marketing y en mi tiempo libre era voluntaria también de otra organización.

LL: ¿Y el episodio es que tú estabas caminando por la calle y sucedió y tú no quisiste ni pedir ayuda ni hablar con nadie?

NE: No, en ese momento yo iba para una fiesta y un tipo por detrás intento abusar de mí en una calle grande y nadie hizo nada, nadie hizo nada. Yo después de eso lo que hice fue devolverme para mi casa a llorar toda la noche y nunca más, cerrar el libro y decir esto nunca pasó, en ese momento no intenté de pronto que alguien me ayudara a cogerlo y denunciar, o sea hacer el proceso que tenía que hacer, sino que simplemente hice que no pasó.

LL: Es increíble que uno siempre piensa que esos episodios ocurren en lugares donde nadie está viendo, que todo es una cosa oculta y no, la gente presencia eso y es una cosa que nadie se atreve a decir nada, nadie se atreve a hablar, nadie se atreve a reaccionar. De pronto eso fue un llamado para ti de decir Dios mío esto me paso a mí y nadie se atreve a ayudar.

NE: Sí, eso me indignó, pero también me indignó más que no hubiera tenido la fortaleza para decir “esto no está bien, esto no está bien” y simplemente lo dejara pasar, o sea y tampoco le conté a nadie y eso pasa mucho. Las niñas con las que yo trabajo tienen un silencio de a veces dos años en que ellas no dicen.

LL: ¿Por qué uno no se atreve a hablar?

NE: Porque uno cree que es culpable de lo que pasó, yo en ese momento dije bueno, ¿yo porque me bajé ahí? Yo debí haber llegado del taxi directo al bar, yo no me debí haber puesto ese vestido porque iba demasiado corta la falda, como que me empecé a echar la culpa. Dije como “di papaya”.

LL: Tú estabas convencida de que tú tenías que haber vivido eso porque creías que era tu culpa.

NE: Sí, era mi culpa, “¿cómo me voy a bajar ahí? ¿Cómo me voy a vestir así?” Y obviamente mi comportamiento empezó a cambiar yo nunca me volví a poner una falda hasta ahora, cuando ya empecé a ser consciente de la situación, me daba pena, me daba miedo no era capaz de mostrarme femenina en la calle porque yo sentía que cualquier persona me podía atacar así mostraba un poquito de mi piel.

LL: ¿Cómo se va quitando uno el miedo?

NE: Lo primero que hice fue aprender a montar en bici, que fue un punto importante en mi vida.

LL: ¿Por qué?


NE:
Porque yo nunca aprendí por el miedo de que mi papá decía “te va a pasar algo en la calle, te van a decir algo, mejor no,” él omitió la parte de enseñarme a montar en bici por protegerme de los peligros porque yo crecí en un barrio popular de Bogotá, no en un conjunto, donde estás seguro. Yo crecí en el barrio La Estrada en la localidad de Engativá, entonces no era seguro y yo veía que mis amigas vivían en conjunto y yo no podía, entonces era como no, la bicicleta no hasta que ya me di cuenta y dije puede ser un momento importante. Mi jefe un día me dijo; “Natalia, lloras por todo, yo te regaño y te trato de decir que hagas las cosas mejor y tú lloras y yo no entiendo” yo le dije “yo no sé” y me dijo “¿no será que de pronto tú eres muy insegura? ¿Porque no aprendes a montar en bici?”, y yo, “bueno sí” y me fui triste a mi casa y mi mamá me dijo “Nati, mañana vamos a aprender las dos porque yo tampoco sé.” Y nos fuimos las dos y aprendimos y estuve incapacitada un mes porque me fracture el pie.

LL: ¿Aprendiendo a montar bicicleta?

NE: ¡Sí! Y después ya dije bueno pues aquí como que me siento bien y mi papá me dijo “Nati, no vayas a salir sola porque Bogotá es una selva con bicicletas o sea, es terrible” y yo “no, no importa, lo voy hacer.”

LL: O sea era un miedo inculcado desde chiquita.

NE: Sí, y ya empecé a irme al trabajo que era poquito, 3 km, pero era tener que enfrentar la calle, enfrentar al señor que se pasa, al carro que te dice bruta, a ver que no sabes por donde estás pasando, es muchas cosas, son miedos que se van dando poquito a poco con pequeñas acciones, mi acción fue irme al trabajo en bici, ¡yo me sentía muy bien!

LL: Claro, son cosas que vienen desde la infancia y con el tiempo eso va volviéndose una bola de nieve hasta que termina en cosas así. Tus niñas ahorita, me contabas que tienes 26 niñas, ¿qué has podido ver en ellas? Porque trabajas en un sector social de bajos recursos pero eso es un tema que no pasa solamente en lugares de bajos recursos sino que pasa en todas partes, en todas las clases sociales, digamos es una cosa más común de lo que uno cree. ¿Qué has podido ver tú con las niñas que tienes ahorita?

NE: Pues yo veo que ellas ahora tienen un espacio para contar lo que pasa, lo que pasa detrás de las puertas de sus casas en cuanto al maltrato familiar, en cuanto al abuso sexual, entonces hay un espacio de conversación con ellas en donde tenemos temas específicos a tratar y ellas empiezan a contar sus cosas. Decidimos hacer un diagnóstico de cada niña con una psicóloga que lleva el seguimiento de qué es lo que está pasando, de cuál es la tendencia del grupo en ciertas problemáticas, y adicionalmente vemos que ellas se sienten motivadas a aprender a montar en bici y a hacerse presentes en el espacio público de Soacha, porque siempre ha sido también prohibido para ellas, cada 5 minutos hay un tipo diciéndoles algo en la calle. Y vamos juntas y vamos en bici pero el acoso es terrible, tanto acá en una calle de Bogotá como allá, entonces ellas se sienten acompañadas, se sienten fuertes de estar juntas y hacerse presentes en su espacio público, y adicionalmente las que están aprendiendo es una satisfacción muy grande verlas, es muy chévere.

LL: ¿Tú crees que eso es una situación o una característica de países como el nuestro? Uno tiende a pensar que eso es algo de países subdesarrollados o que tienen altos niveles de pobreza.

NE: Sí, yo creo que en muchos países porque yo también viví en otro lugares, viví también en el Reino Unido no se vivía el acoso, pues sí existe el abuso sexual pero digamos que las mujeres están más conscientes de la denuncia porque la ley es efectiva, aquí no. Entonces como la ley no es efectiva, pues tú para que te desgastas en ir a una comisaría o en poner una tutela. Simplemente lo dejas pasar. Solo en Perú se hizo la primera ley en contra del acoso callejero, el más pequeño acoso que sufre una mujer a diario es penalizado, es el único país en Latinoamérica donde está penalizado eso. Entonces si tú tienes desconfianza de la justicia es muy difícil que lo hagas, o sea que hay muchos casos de silencio que quedan en la impunidad.

LL: En cuanto al proceso que tú viviste, nunca te decidiste a denunciar, nunca te decidiste a hablar, nunca. Tú de devolviste a Colombia y nadie sabía lo que había pasado.


NE:
No. Yo lo empecé a hablar con mi familia hasta el momento en que dije como yo ya quiero hacer algo social y dije ¿por dónde empiezo? Porque es que tengo una comunidad con miles de problemáticas, entonces dije bueno voy a empezar por mí, o sea qué es lo que me afecta a mí, porque realmente voy a luchar hasta el final de mi vida porque me afecta y me molesta demasiado, es esto, porque me pasó. Y en ese momento pues ya, creo que es el tema de prevención de abuso, prevención de todas estas problemáticas que hay en silencio y que yo me demoré mucho tiempo en hablar.

LL: ¿Eso te iba a preguntar, que pasa cuando uno no habla? ¿Qué efectos ve uno en uno mismo cuando lleva cargando y callándose una cosa tan fuerte tanto tiempo?

NE: Mira, la relación con los demás, o sea la relación con el sexo opuesto para tener una relación estable, para estar segura en tu trabajo o en todas las cosas que tú haces como que la vida siempre está en torno a la inseguridad de ti misma y esa inseguridad te tranca muchas cosas en la vida. Cuando yo empecé a quitar eso las cosas en mi vida empezaron a cambiar totalmente. Hoy en día tengo mi novio, vivo con él, tengo una relación sana y saludable con él y con mi entorno y antes no, era como nocivo y siempre me estaba diciendo “no soy suficiente, estoy fea, soy bruta” todo lo mal, me estaba yo misma contaminando de esas cosas.

LL: ¿Pero de esa inseguridad con la que viviste tanto tiempo, de dónde crees que venía?

NE: Venía de… yo creo, lo que te conté de pequeña, o sea que siempre estaban protegiéndome de realmente romper las barreras, romper los límites. La sobreprotección y adicionalmente esa situación de acoso, que me pasó cuando era pequeña como que me generó demasiada inseguridad. Y esas cosas les pasan mucho a las mujeres incluso les generan depresiones, que me paso a mí también.

LL: Este es un camino que puede ser un poco solo, porque como tú decías al principio, una fundación no es algo que te va a dar económicamente un sustento como muchos quisieran que fuera. ¿A quién has encontrado realmente como apoyo, cómo has logrado mantener esto y sostenerlo a pesar de las adversidades que pueda haber?

NE: El 8 de marzo en la carrera 13 con calle 53 salí con mi bici le puse flores, la adorné e hice una protesta pacífica para decirle a la gente que se uniera a lo que yo estaba haciendo, eso es lo más loco que he hecho en mi vida.

LL: ¿Sola?

NE: ¡Sola! O sea bajé y dije voy hacer esto y que pase lo que pase, y voy a empezar a contarle a la gente lo que estoy haciendo y la gente empezó a decir: “ay, qué chévere, quiero ayudarte.” Luego subí la foto a Facebook, a mi Facebook, y la gente me empezó a decir “Nati, yo te quiero apoyar.” Hoy en día el equipo de voluntarias de Niñas Sin Miedo son personas que llegaron de no sé dónde, realmente no sé, no las conocía de antes y ellas suben conmigo todos los sábados, estamos trabajando para que las cosas sean mejores, entonces son personas que llegaron gracias a las redes sociales, pero también como del cielo digo yo.

LL: Ahorita estás empezando, ¿cómo te imaginas esto a largo plazo?

NE: Yo me imagino que podemos llegar a otros lugares porque la problemática es real y yo espero que en unos 5 años podamos llegar a otra ciudades, podamos obviamente tener una cobertura mayor en Soacha y no solamente quedarnos con lo que hacemos de ese apoyo que le estamos dando a las niñas sino poder tener una atención integral a nivel de salud mental que es un vacío muy grande porque ellas no tienen a quien contarle sus cosas, la salud mental acá en Colombia es difícil.

LL: Total, es que acá la gente lo maneja como: “si vaya a su EPS y le hacen la cosa médica, el examen no sé qué” pero más allá de eso, no hay un acompañamiento realmente emocional que es, pensaría yo, lo más importante.

NE: Sí exacto.

LL: ¿Hoy en día crees que todos tus miedos ya se fueron?

NE: No, yo creo que siguen, mi miedo a no lograr de pronto que yo pueda seguir impactando a más personas por que a veces digo “esto es demasiada responsabilidad, esto es demasiado importante”, y tengo una responsabilidad muy grande y a veces eso me asusta mucho pero cada vez que voy, que estoy con ellas y que el equipo llega acá y que los sábados subimos a Soacha yo digo “no, es que vale la pena” siempre el miedo está latente y es algo que tú llevas toda la vida, pero todo el tiempo es luchando contra eso, es como tu sombra mala.

LL: Ok, digamos que te tocó transformar la inseguridad y el miedo en coraje absoluto, o sea no se ha ido pero te toca todo el tiempo cargar con él. ¿Te arrepientes de algo?

NE: No, yo creo que no, lo hecho, hecho está (risas), cuando le expreso a las niñas las cosas que me han pasado trato de decirles que los errores a veces se convierten en oportunidades.

LL: ¿Tienes alguna niña o algún caso que te haya marcado o tocado puntualmente?

NE: Sí, cuando inicié. Nosotros tenemos un porcentaje del 3% de niñas con el tema de abuso sexual y cuando nos llegó el primer caso, que ha sido como el que más me ha impactado, ella llegó a la EPS a que le hicieran su tratamiento y finalmente no siguió porque decía que le ponían un video y ya, una atención muy mala y nosotros tenemos personas en el equipo que no son profesionales pero que están muy comprometidas, están por graduarse, y ya empezaron el tratamiento con una de las psicólogas y en menos de tres semanas la niña ha tenido una evolución gigante. Se escolarizó otra vez, está compartiendo mucho más, bueno obviamente está montando en bici con nosotras y tú te das cuenta de que esto es muy chévere, vale la pena.

LL: ¿Qué crees que se necesita para salir adelante?

NE: Se necesita caerse a veces, no tener la vida perfecta si no caerse y mirar qué es lo que tienes tú para poder salir adelante con esas cosas que tienes y que a veces las ves perdidas, o cosas que todo el mundo ve y tú no, es empezar a recoger lo mejor de ti y levantarte.

LL: ¿Crees que todo el mundo tiene de alguna forma cierta responsabilidad social pero no se hace cargo de ella?

NE: Yo creo que muchas personas están ahí pero no se dan cuenta de lo que pueden aportarle a los demás. Hemos llevado a varias voluntarias que no conocían Soacha, que no conocían la problemática, todo el tiempo tenemos personas nuevas que van y siempre se llevan algo increíble y es como una conversación que te puede cambiar la vida, no necesariamente tienes que dictar un taller sino hablar con alguien, conocer su realidad y ver que tú de pronto puedes también compartir algo tuyo, es algo por donde se puede empezar a tener empatía con el tema social.

LL: ¿Y tu familia como ha sido en todo este proceso?


NE:
Mi papá es el donante numero uno (risas), él es arquitecto trabaja en comunidades en el Vaupés y me dijo que desde allá me iba a apoyar con este proyecto, dijo que creía en mí, fue la persona que desde el primer día me dijo: “creo en ti y te voy a apoyar porque yo sé que tú esto lo vas a sacar adelante, escogiste otro camino pero no importa, a mí me encanta que hayas escogido este camino y no otro.” Y mi familia en general, mi mamá y mis tías siempre están haciendo recaudación para el tema de dotación de las niñas para ayudarnos, también en temas administrativos, en contenido, un montón de cosas para las que ellos siempre están ahí pendientes, pero pues obviamente mi papá ha sido la persona que ha estado siempre de manera incondicional.

LL: ¿En qué crees tú?

NE: Yo creo en las cosas que tú haces desde el corazón y que realmente no las haces para demostrarle a los demás, sino que tú haces lo que haces, en lo que yo puedo ver no en lo que hablas.

LL: ¿Eres creyente?

NE: Soy creyente de la vida y de las cosas que las personas dan a los demás.

LL: ¿Lo más puntual que tratas de inculcarle a tus niñas, qué es?

NE: Yo les trato de inculcar que crean que ellas son la mejor versión de ellas mismas para poder dar lo mejor al mundo, siempre les digo que son bellas, que son hermosas, que son importantes y que tienen una fuerza que puede transformar el mundo. Eso les digo.

LL: ¿Bueno, y ya para terminar, a qué le pones La Lupa en tu vida?

NE: Le pongo La Lupa a las situaciones que tal vez se ven difíciles de solucionar como el abuso sexual y a la prevención de este problema, le pongo La Lupa a eso.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Natalia Espitia | La Lupa Revista Digital
Natalia Espitia | La Lupa Revista Digital
Natalia Espitia | La Lupa Revista Digital

Paula López

Paula López

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión”
Paula López | La Lupa Revista Digital

Popola decidió entregar su vida al servicio, a ayudar a jóvenes a encontrar la espiritualidad, a reencontrar el camino, a buscar la verdad, a sanar corazones rotos. Para lograr esto, tuvo primero que sanar el suyo, entender su propio camino y abrazar su vida tal y como era. El recorrido no ha sido fácil, pero el coraje y la determinación que la definen le han permitido siempre llegar a donde ha querido. Es una mujer de una dulzura y compasión infinitas que cree que el perdón y la felicidad son una decisión, y que sabe mostrarle a los jóvenes que por más soledad que se sienta en la vida, uno en realidad, jamás está solo. La Lupa descubrió a Popola, una mujer que transformó su dolor en amor sin límites, ese amor que todo lo puede.


LL: Bueno, yo quiero que nos devolvamos a tu infancia, a tus años de juventud, y quiero que la gente conozca a esa Popola que está detrás de Jóvenes del Cenáculo, que nos ha enseñado tantas cosas, pero que la gente no sabe realmente cuál ha sido tu experiencia, la gente no sabe que tú también has tenido el corazón roto, que también has necesitado ayuda, entonces quiero empezar devolviéndonos a esa Popola joven, chiquita.


P:
Bueno Laurita, yo desde chiquita… imagínate que yo jugaba a ser la psicóloga de mis muñecas y siempre tenía esa curiosidad del alma, de saber qué pasaba en el corazón de las personas. Cómo vivían, por qué lloraban, por qué se preocupaba, qué les dolía. Entonces yo sentaba a todas mis muñecas como si fuera un consultorio, una clase, todas mis muñecas se llamaban Verónica (risas) entonces era como que desde chiquita yo me soñaba con que una hija mía se llamara así, y jugaba a eso, a investigar siempre qué pasaba en el corazón de las personas y en ese momento de mi vida… yo tuve una infancia de mucha soledad, absolutamente sola, porque mi madre en esa época estaba dedicada primero a la Liga Colombiana de Lucha contra el Cáncer, ella fue la directora durante muchos años, fundó 17 seccionales a nivel nacional, y luego en un momento dado incurrió en todo el tema de la política, entonces fue una mamá que siempre estuvo trabajando y a nosotros nos crio una monjita, y esa monjita era como mi mamá, era como mi abuela, era todo para mí, y mi papá toda la vida ha sido empresario, entonces fue una persona que viajaba mucho, que estaba dedicado a sus empresas, así que tuve una infancia como monástica. Como sola. Absolutamente solitaria.

LL: ¿Y crees que ese primer momento de soledad en tu infancia fue como la primera marca grande en tu vida?

P: Yo creo que la primera marca grande realmente que dejó huella en mi vida y en mi corazón fue mi enfermedad. Yo toda la vida he cargado una enfermedad que ha sido una de mis maestras espirituales, pero desde que yo nací, a los tres meses de nacida me diagnosticaron un problema en todo mi aparato digestivo muy grave, y cuando tenía tres meses de nacida fui sometida como a tres cirugías, de las cuales, en la tercera le dijeron a mis papás que me moría, porque ningún ser humano puede vivir sin aparato digestivo. Tenía el aparato digestivo, todo lo que son los intestinos y las vías digestivas, absolutamente paralizadas. Casi sin motricidad. Fue genético. Nací así. Y en la tercera cirugía había un 5% de posibilidad de que yo me salvara. Entonces en esa época trajeron una imagen de la Virgen de Fátima y mi madre me consagró a ella y le hizo una promesa, que si me salvaba, me vestía con el hábito de la Virgen de Fátima un año. Yo tenía tres meses. Entonces dicen que yo soy un milagro de la virgen. En esa época a mi abuelo le dio cáncer y él reunió a toda la familia y les dijo que él ya ha vivido suficiente, y que él va a dar la vida por mí. Mi abuelo murió y yo empecé a vivir. Entonces desde ahí hay como… yo siento que desde ahí había ya un propósito, un propósito espiritual y existencial para mi vida. Había algo en mi vida que yo tenía que hacer para lo cual Dios permitió que yo siguiera viviendo. Porque después de eso, he tenido casi cinco cirugías más, he tenido un total de ocho cirugías del intestino, y en la última cirugía estuve casi muerta, ahí me quitaron casi todo el intestino. Entonces he aprendido a sobrevivir así, a tener muchas limitaciones en el tema de alimentación, a pasar gran parte de mi vida enferma, sintiéndome mal, pero aprendiendo a abrazar la enfermedad. A abrazarla y a saber que gracias a todas esas cirugías estoy viva.

LL: Ahorita decías que la enfermedad había sido una de tus maestras en la vida. Ya viéndolo un poco de lejos, ¿qué crees que te ha dejado eso para la vida?

P: Pues ha sido mi maestra. Ha sido una de mis maestras espirituales. He aprendido la aceptación. Creo que gran parte de la felicidad del ser humano está en la aceptación de su realidad personal. Yo pienso, dentro de todo lo que he aprendido, que uno muchas veces batalla y batalla por cambiar su realidad personal y gran parte de nuestra vida la vivimos infelices. Y pienso que cuando uno acepta su realidad personal y la abraza, y deja de pelear con ella, entonces ya empieza a lograr realmente encontrarse con la plenitud.

LL: A hacer las paces con uno mismo.

P: Exactamente. Y con su historia. Abrazar su biografía. Es algo que trabajo mucho hoy en día en mi vida personal y a todas las personas que acompaño espiritualmente les enseño eso: “abraza tu biografía, no la batalles más”. Y ahí yo creo que marca la diferencia entre la angustia y la plenitud.

LL: De la Popolita ya joven, que empieza a estudiar, que va creciendo, ¿cuál dirías tú que es de los recuerdos más marcados? ¿Cómo te recuerdas tú a los 20 años?

P: Bueno, yo tuve también una adolescencia bastante tormentosa. Tuve momentos de dificultad terribles en mi adolescencia. Fui violentada física y emocionalmente por mis parejas en esa época, porque era una niña muy sola, entonces también tenía esa problemática de buscar el afecto, buscar cariño en las personas que me acompañaban durante mi adolescencia. Entonces tuve una adolescencia en donde mi alma y mi ser fueron muy violentados. Viví muchísima violencia, digamos, afuera en el mundo, todo esto de manera muy silenciosa, nadie en mi vida lo conocía, nadie lo sabía. Entonces de esa soledad también nacen esas experiencias de buscar amor, de buscar afecto quizás en los lugares equivocados, y de esa adolescencia nace también el comprender a los jóvenes y comprender a los adolescentes. Mucho más adelante en mi vida empiezo a trabajar con jóvenes. Pero en ese momento de mi vida, por ahí a los 19-20 años, me voy a estudiar arte. Me voy a Italia a estudiar diseño de joyas porque siempre he tenido esa vena espiritual, existencial, de lo profundo, de lo divino, como una mezcla de todo eso, entonces me voy a Roma a estudiar diseño de joyas. Estudio 4 años de diseño de joyas en Roma, y de ahí me voy a hacer una maestría en diamantes. Soy gemóloga, tengo una maestría en piedras preciosas, gemología, y una especialización en diamantes, soy diamantóloga también.

LL: ¿Y qué crees que te llamaba la atención de eso? ¿Por qué estudiaste eso?

P: Yo creo que por la parte del arte. Mi abuelo fue coleccionista de esmeraldas y durante toda su vida… él no trabajaba en eso, era su pasión, era su hobbie, y toda la vida coleccionó esmeraldas para mi abuela. Y él mismo le diseño un aderezo muy lindo que mi abuela toda la vida tuvo, y yo creo que por ahí viene un poco como la vena artística, entonces, pues me dediqué a eso mucho tiempo porque también yo creo que el arte es una expresión espiritual, es una forma de expresarse, de expresar la espiritualidad, esa dimensión espiritual del ser humano se expresa a través del arte: del arte plasmado en la danza, en el diseño, en muchas cosas, entonces me dediqué muchos años de mi vida a eso, pero siempre había un pequeño vacío. Un bache que no se lograba llenar.

LL: Te casas muy joven. ¿Crees que fue de pronto para poder llenar ese vacío? ¿Creías que casándote de pronto era la forma de sentirte mejor?

P: Sí. Yo no había tenido un hogar muy convencional, como los hogares de papá, mamá e hijos. Mi mamá siempre estaba trabajando, mi papá también estaba trabajando, yo, como te conté, pues estaba siempre muy solita, entonces siempre soñaba como con ese hogar. Con tener un hogar en el que estuvieran papá y mamá presentes, de tener a mis hijos presentes como mamá gallina, entonces me casé con un hombre muchísimo mayor, un hombre 14 años mayor que yo. Yo estaba muy chiquita, tenía 23 años, un poco con ese afán de perseguir ese sueño que no había tenido en mi infancia de tener ese hogar. Y bueno, teniendo ya mi segundo hijo de un año, Simón, Vero tenía dos, tenemos que irnos de Colombia, era la época de la violencia, y pues tuvimos que prácticamente en una semana empacar maletas e irnos a vivir a Estados Unidos. Ahí empecé a trabajar ya de lleno como joyera. Fui diseñadora de Sachs en Nueva York y en Miami. Tenía mis joyas al lado de Paloma Picasso. Gané un Oscar mundial de joyería, muy importante, pero llegó un punto de mi vida profesional en donde yo decía: “bueno, ya vendí los diamantes que quería vender, ya vendí las joyas que quería vender, ya me gané los premios, ya he tenido todo tipo de reconocimientos a nivel profesional” y se me rompe la vida otra vez. Y es cuando me divorcio.

L: Y ¿por qué pasa eso?


P:
Yo creo que me casé muy inmadura. Me casé chiquita, sin saber los requerimientos emocionales y de la estructura de personalidad para asumir un matrimonio, entonces me divorcio, mis hijos estaban muy chiquitos. Vero tenía cinco años, Simón tenía cuatro, y la cachetona chiquita tenía 9 meses. Y en ese momento que encuentro esta situación límite en mi vida, ahí es cuando empiezo una búsqueda profunda existencial de mi dimensión espiritual. Sentía que tenía un gran vacío. Yo sentía que profesionalmente ya había vendido lo que quería, había ganado los premios que quería, y quería dejar una huella en el mundo. De alguna manera sentía que, cuando yo muriera y llegara a encontrarme con Dios (porque yo creo profundamente en Dios), y Dios me preguntara: “Bueno, ¿qué huella dejaste en el mundo?” Yo no le podría decir: “Piedras y joyas”. Eso es absolutamente fútil.  Aunque está el arte implícito ahí, es algo absolutamente fútil. Y digo, no, yo no quiero que Dios me diga: “te devuelves a la tierra a hacer algo productivo”. Y empecé entonces esa búsqueda existencial profunda de mi dimensión espiritual y ahí fue en donde sentí como ese llamado de Dios y abandoné absolutamente toda mi carrera. Absolutamente.

LL: ¿Recuerdas algún momento específico en el que tú hayas dicho: “Yo realmente necesito hacer esto”?

P: Yo creo que todos los seres humanos tocamos fondo. En algún momento determinado de la vida, la vida misma se nos rompe, se nos parte, y pienso que la vida permite que eso te pase, la vida misma y Dios en mi caso, permite que la vida se te rompa y se te parta. Y cuando estás en un momento profundo de oscuridad es cuando empiezas a mirar hacia arriba y  a decir: “bueno, ¿para qué es esto?” Hay personas que se quedan en ese hoyo profundo, pero hay personas que ven eso como un milagro de vida en donde tú realmente apelas a la resiliencia y dices: “Bueno, ¿yo qué voy a hacer con este dolor?” El dolor es un maestro. El dolor es un maestro de vida. Entonces a través de ese dolor, en ese momento donde estoy sola, se me rompe mi familia, ese sueño que tanto había perseguido, vuelve y me pasa. Otra vez la vida te niega eso que tanto había perseguido. Y en ese momento vuelvo a encontrarme con esa esencia mía profunda de buscar la parte espiritual, la dimensión espiritual. Yo sabía que ahí había unos recursos que yo necesitaba en ese momento para darle sentido a mi vida. Entonces me invitaron a un retiro espiritual, yo vivía en Miami en esa época y en ese retiro espiritual realmente encontré que necesitaba dejar todo y empezar a buscar la espiritualidad en mi vida. No podía cerrar la joyería, era joyera, tenía una joyería muy exitosa en Key Biscayne, en Miami, entonces sigo un poco paralelamente debatiéndome entre lo fútil y lo divino (risas).

LL: Entre lo mundano y lo espiritual. ¿Cómo decides irte solamente por el lado espiritual?

P: Bueno, mi padre tuvo un derrame cerebral. Y en el momento en que otra vez la vida me pone ese momento límite de dificultad, yo digo: “bueno, me estoy perdiendo de tener un encuentro cercano con mi papá y de que mis hijos conozcan a un abuelo”, entonces tomo la decisión de empacar maletas y regresar a Colombia, y ahí es donde empieza la nueva historia de mi vida. El antes y el después. Renuncio absolutamente a la joyería. La joyería la vendo a una francesa. Fue un momento de desprendimiento increíble, pero yo estaba lista. Las joyas las guardo en unas maletas, y las dejo en una caja fuerte y me olvido absolutamente de eso. Y regreso a Colombia y empiezo a traer esos retiros espirituales a Colombia, luego creo mi propia fundación en donde me dedico a empezar a crear y diseñar un itinerario espiritual para acompañar a jóvenes. De ahí nace “Jóvenes del Cenáculo”, y en ese momento de angustia existencial de mi padre, él me dice: “Ahora yo sí entiendo lo que estás haciendo. Te voy a regalar la finca.” Entonces me la donó para la fundación que yo había creado en ese momento y ahí construimos el centro de retiros espirituales que hoy en día acompaña a más de 12.000 personas al año. Casa De Paz.

LL: Para poder empezar a dedicarte  a eso tuviste que haber resuelto un montón de cosas contigo misma primero. Entre ellas, me imagino que fue un poco perdonar desde a tu papá y a tu mamá, y perdonar esa infancia que habías tenido tan sola; perdonar a esa Popola de joven buscando amor desesperadamente, perdonar a un esposo que no terminó siendo el que habías soñado… Hoy en día, después de todo lo que has tenido que perdonar, ¿Qué se necesita para perdonar, tú qué me dices?

P: Ay Laurita, es una decisión. Yo creo que el perdón es una decisión. Yo creo que la falta de paz en el mundo, hoy en día en este mundo caotizado que vemos, en donde los jóvenes están rotos y angustiados y tristes, papás rotos, desestructurados, el mundo en guerra, naciones contra naciones, religiones contra religiones. Yo creo que toda esa falta de paz nace de la falta de corazón de cada ser humano. Yo creo que para que haya paz en el mundo, debe haber paz en nuestros corazones. Y si no hay paz en nuestros corazones nunca va a haber paz en las familias, y nunca va a haber paz en el mundo. Yo creo que la guerra más fuerte que se vive hoy en día no es la guerra de oriente contra occidente, o de los cristianos contra los musulmanes, yo creo que la guerra más fuerte que se vive hoy en el mundo es la guerra interna de las familias. La guerra de corrientes, hostilidades dentro de los mismos hogares. Ahí nace todo. Entonces yo soy una creyente absoluta de que el perdón es una decisión, de que no necesariamente perdonas porque te piden perdón sino que es algo que tú decides. Y en el momento en el que tú liberas tu corazón, y en el que quizás tienes empatía con la otra persona, te pones en los zapatos de la otra persona, entiendes que la mayoría de los dolores y de las heridas que nosotros cargamos no es porque nos las hayan hecho, es porque quizás la otra persona también tiene heridas. La otra persona también tiene soledades. La otra persona también tiene dolores. Y cuando se encuentran dolores con dolores, heridas con heridas, ahí es cuando empieza a haber como un torrente de dolores acumulados, heridas simultáneas dentro de familias, dentro de parejas, dentro de hermanos, dentro del mundo entero. Sobre todo muchísimos patrones que se repiten. Eso fue lo que yo decidí. Yo decidí primero trabajar en mí misma, hacer muchísimos procesos espirituales, procesos terapéuticos, acudí a la logoterapia, me formé en la Universidad de Flores de Buenos Aires como logo terapeuta. La logoterapia es la postura de Viktor Frankl, tercera escuela de psicología de Viena, en donde Viktor Frankl, que es un sobreviviente del Holocausto, nos enseña que no podemos cambiar las circunstancias de nuestra vida, lo único que podemos cambiar es la actitud que tenemos para enfrentar cada una de las adversidades que la vida nos arroja. Entonces es una psicología que aborda la dimensión espiritual. Un poco que se antepone a toda la filosofía de Freud. Y él dice: “No, tú puedes tener una actitud diferente porque todos los recursos que tú necesitas para enfrentar la adversidad están depositados en tu dimensión espiritual.” Esa dimensión espiritual la tenemos todos no importa si eres católico, o eres ateo, o eres musulmán, o lo que sea. Tú puedes ser una persona espiritual desde el camino que elijas. En mi caso, yo elegí el catolicismo, pero abrazo a todas las personas y acojo a todas las personas de cualquier credo o religión en Casa de Paz porque creo que todos somos hijos de Dios. Entonces apelando a esa dimensión espiritual, lo que aprendí estudiando logoterapia es, digamos, esa postura psicológica que yo adopto para empezar a crear todo el itinerario para jóvenes, y bueno, hoy en día, desde Casa de Paz, tenemos acompañamientos espirituales para jóvenes, para familias, para instituciones, hemos trabajado con Naciones Unidas, con BBVA, con Cencosud, con muchísimas instituciones que acompañamos para que las personas tengan ese equilibrio y esa paz interior como un eje para que domine en toda su vida laboral, familiar y personal, y ahora el proyecto más lindo que estamos haciendo es con el Ejército Nacional, estamos haciendo restauración emocional y psicológica a los soldados de guerra heridos en combate.

LL: Ha sido un trabajo inmenso todo lo que has hecho hasta ahora. Hubo algún momento en el que dijeras no, esto la verdad me quedó grande. Quiero botar la toalla acá, no la voy a lograr. ¿Hubo algún momento en el que pensaste en desistir?

P: Muchos. Muchos momentos. Este es un camino de subir montañas durísimas, es un camino de renuncias. He tenido que hacer muchísimas renuncias, a momentos ricos, a viajes, a momentos quizás de estar con mi familia, a momentos de quizás hacer planes como todas mis amigas que de pronto se van todo el fin de semana a jugar golf o a jugar tenis, o tienen los viajes divinos por todo el mundo. Yo decidí darle todo lo material que tengo, todo lo emocional que tengo, toda mi vida a ayudar a las personas a encontrar la paz. Pero es un camino que, primero me ha exigido muchísimas renuncias personales, muchísimos sacrificios, son momentos de muchísima soledad, en donde yo, por ejemplo, este fin de semana me voy con 150 jóvenes, sola, y con mi staff de Casa de Paz, a ayudarlos a cada de uno de ellos a encontrar la paz. Me llevo jóvenes universitarios, soldados que han perdido piernas, brazos, que tienen traumas psicológicos y emocionales fuertísimos. Muchas veces yo me voy a ayudar a las personas a encontrar la paz, pero yo misma también tengo mi corazoncito a veces partido, a veces solo, a veces angustiado, con situaciones de la vida ¿no? Porque nadie está exento del dolor ni del sufrimiento. Entonces es un camino de mucha templanza, se requiere muchísima templanza personal, mucho coraje, mucha perseverancia, mucha fortaleza interior, y yo creo que también para eso es muy importante la formación que uno como persona tiene que decidir tener, por eso ahora soy una psicóloga en gestación, estoy empezando a estudiar psicología.

LL: No paras.

P: No paro. (Risas).

LL: Tú ahorita hablabas de cómo el amor de esa niña joven a lo mejor no era tan amor. Has podido ir evidenciando la evolución en ti misma hacia lo demás. ¿Cómo piensas tú, después de todo lo que viviste, que esta es una nueva oportunidad que te han dado en el amor?

P: Mira ha sido una bendición. Llevo con Alejandro, mi esposo, nueve años. Ya completamos nueve años de construir una relación espectacular, y es algo que yo le he querido dejar como legado a mis hijos, no solamente a mis hijos biológicos sino a mis hijos espirituales; tengo más de dos mil jóvenes al año que acompañamos y trato, desde mi experiencia personal, y desde mi coherencia de vida, porque creo que para poder uno predicar tiene que primero vivir, si no, la predica no sirve para nada, creo que nosotros vivimos hoy en día desde Casa de Paz, somos testigos de una racha interminable de divorcios. Hoy en día, más del 70 % de los jóvenes que se acercan a Casa de Paz vienen de familias rotas y de papás divorciados, y siempre para mí ha sido un cuestionamiento, ¿por qué? ¿Por qué se acaban tan rápido las familias y las parejas? Y yo lo pude ver, lo pude vivir en mi vida personal, no solamente por mis papás, sino también en mi vida personal y en todos los jóvenes que acompañamos, es imposible que una pareja pueda funcionar cuando papá y mamá tienen tal cantidad de problemáticas personales, de temperamentos aprendidos por sus antepasados, heredados, por todo lo que se aprende en sus familias nucleares, entonces somos personas que vamos acumulando en nuestra dimensión psicológica también una cantidad de basura, una cantidad de sombras. Y si nosotros no trabajamos esos defectos de carácter, si no trabajamos el ego, si no trabajamos muchísimas sombras que están escondidas dentro de, muchas veces, lo maravillosos que somos, o lo maravillosos que nos presentamos al mundo, si individualmente cada persona, no se trabaja, no hace un proceso de autoconocimiento, de depuración de defectos, de sometimiento del ego, todos estos defectos, es imposible que una pareja pueda funcionar. Y si nosotros cargamos esa cantidad de basura, y la metemos dentro del vínculo, y después dentro de ese vínculo tenemos hijos y heredamos todas esas patologías, por así decirlo a nuestros hijos, es imposible que tengamos una sociedad que sepa construir en valores, en virtudes. Entonces digamos que la primera dimensión que yo tuve fue conocerme a mí misma: ver qué era lo lindo, lo feo, lo brillante, lo oscuro, para poder entonces trabajar ya un vínculo, una relación con otra persona, pero ¿cuál es la problemática hoy en día? Las parejas pretenden ser felices aportando una cantidad de basura, por lado y lado, a un vínculo, y llega un momento en el que éste se revienta, porque es un vínculo sucio. Es muy necesario que hoy en día las parejas acudan a la humildad, al diálogo, y sobre todo a conocerse a ellas mismas para que después puedan construir algo con otra persona. Si no tienes paz contigo misma, es imposible que tengas paz con alguien más.

LL: ¿En algún momento te resignaste al amor? Antes de conocer a Alejandro dijiste ¿tal vez esto no es para mí?

P: Sí, mira, cuando salí de mi última cirugía, que fue la más violenta de todas, estuve por periodos de tres meses en el hospital, en cuidados intensivos, con transfusiones de sangre, entubada por todas partes, o sea, ya prácticamente no se sabía sí vivía o moría y fue una batalla muy dura por vivir porque ya tenía mis tres chiquitos. Ya estaban grandes, pero para mí siempre seguirán siendo mis chiquitos. Y yo decía: “yo tengo que vivir”. Tengo que vivir porque tengo a Vero, a Simón y a Valerie y todavía me falta terminar esta tarea primera de mi vida que es ser mamá y sentía que no había culminado esa tarea. Y en noches interminables de dolor profundo, en cuidados intensivos, le pedí a Dios que no me llevara todavía, que yo tenía que terminar primero con mi tarea de ser mamá, luego tenía esa tarea espiritual de dejar una huella en el mundo, y luego, si Dios me lo permitía, encontrar el amor. Pero me había auto desahuciado, la verdad cuando salí del hospital tomé la decisión de dedicarme a este camino espiritual en mi vida, y yo ya dije: “no, yo ya encontrar otra persona… volver a rehacer mi vida…” y en ese momento dije: no, yo ya me dedico a mi tema espiritual y a ser mamá. Y en un retiro espiritual conocí a Alejandro, porque a él también se le había roto su vida, él también estaba absolutamente desahuciado emocionalmente, había encontrado un momento de profundo dolor donde también se estaba cuestionando muchas cosas, y ahí empezamos un camino espiritual juntos en donde nos hicimos el propósito de hacer una peregrinación al año. Una vez al año vamos a algún lugar espiritual y en donde él también empezó un camino de espiritualidad, de autoconocimiento, de buscar esa plenitud, entonces esa plenitud la hemos ido construyendo. Las cosas no se dan solas. Cuando tú ves parejas felices, no es porque se ganaron la lotería, no es suerte, eso no existe. Es porque realmente lo han luchado. Y lo primero, someter el ego. Para que una pareja sea feliz hay que aplastar el ego y trabajar con humildad.

LL: ¿Qué puedes decir que te tocó cambiar de la Popola de antes a lo que eres hoy en día?


P:
Uy muchísimo Laurita. Muchísimo. Yo creo que lo primero es que yo era una persona muy pública. Vivía rodeada de mil amigos. “Amigos”. Vivía rodeada de una cantidad de personas… Hoy en día, muchas veces nosotros buscamos afuera en el mundo lo que no somos capaces de encontrar en nuestro interior, y nos llenamos de vida social, y nos llenamos de una cantidad de “tengo que”, tengo que trabajar, tengo que tener este sueldo, tengo que tener este carro, tengo que ser exitoso, sobre todo en la juventud, tengo que tener mil amigos, y empecé a darme cuenta de que realmente primero tenemos que ser. Y lo importante es ser personas, ser seres humanos. ¿Quién soy yo? Cuando respondamos esa pregunta, entonces ya el tener no importa. No tiene absolutamente ninguna relevancia. Entonces tuve que hacer una depuración muy fuerte, de toda esa basurita que había acumulado a lo largo de mi vida, tuve que sanar muchas heridas, tuve que hacer muchas peregrinaciones, muchos silencios interiores hasta que empecé a tener una vida realmente solitaria otra vez, pero no solitaria porque me sentía abandonada por el mundo, sino solitaria porque empecé a disfrutar el estar sola. Empecé a estudiar, empecé a leer. Empecé a tener este recorrido hacia mi propio corazón y cuando llegué hacia mi propio corazón, como Santa Teresa de Ávila, recorriendo esas siete moradas de nuestro propio corazón, llegué a esa morada interior en donde me encontré realmente con Dios y ahí me quedé.

LL: Hoy en día ¿crees que te hace falta perdonarte algo?

P: Nada. Absolutamente nada. Hoy en día me considero una persona absolutamente plena. Tengo, claramente, como todos los seres humanos hasta el día que paremos de respirar, dolores, situaciones familiares difíciles, situaciones laborales difíciles, llevar una fundación adelante que acompañe a tantas personas al año no es fácil, requiere una infraestructura muy poderosa, un equilibrio y un balance interior que a veces no es fácil de mantener, pero considero que la vida es como esos surfistas que van surfeando con las olas; a veces tienes una ola arriba, y vas ahí absolutamente feliz, y de pronto la ola te tira hacia abajo. Yo creo que en la vida uno va surfeando con las olas y lo importante es que cuando estés en la ola de abajo, tomes impulso para volver a estar en la de arriba. Yo le digo a mis jóvenes: “mira, no hay un dolor eterno para toda la vida, no existe una crisis permanente, no existen las crisis crónicas para toda la vida, todos son aprendizajes, y cada una de las crisis te edifica si tú la sabes aprovechar.” Y siempre les digo: “apela a ese momento de crisis en tu vida que ya superaste y piensa de dónde las sacaste fuerzas para hacerlo. Piensa cuáles fueron esos momentos que tú ya pasaste y de dónde sacaste esos recursos para salir adelante”. Así que la vida es un aprendizaje permanente, desde que uno lo vea así: salir de posiciones de víctima. No nos quedemos en las posiciones de víctima: “porque a mí me hicieron, porque a mí me rompieron, porque a mí me traicionaron, porque a mí no me quieren”. No. Ser feliz es una decisión, y cuando sales de la posición de víctima y empiezas ese camino espiritual, encuentras la felicidad.

LL: Ahorita que hablabas de aprendizajes, ¿qué dirías tú que es el aprendizaje más grande que te han dejado tus hijos?

P: Bueno, aceptarlos como son. Muchas veces creo que los defectos o los errores que cometemos las mamás, que es algo que también trabajo muchísimo con las mamás de los jóvenes que acompaño, es: nosotros creemos a veces que educar a nuestros hijos es como si tuviéramos niñitos de plastilina que los queremos hacer a nuestra imagen y semejanza. Entonces yo quiero que mi hija se vista así, yo quiero que me hijo hable así, yo quiero que mi hija se case con tal persona, que mi hijo se enamore de tal otra, no quiero que haga esto, no quiero que se peine así, quiero que salude así, quiero que estudie tal carrera para que sea exitoso. Y me he encontrado con tantos dolores en los jóvenes, tantos dolores, tantas frustraciones de tantos jóvenes que dicen: “Quisiera que mi mamá me aceptara como soy, quisiera que mi papá me abrazara como soy”. Y aprendí en un momento dado de mi vida a no hacer fuerza, a simplemente a tomar a cada uno de mis hijos como es, con su personalidad. Son DIFERENTÍSIMOS, cada uno de ellos tres. Y siempre he tratado de decirle a las mamás y a los papás: “acepta a tu hijo como es”. En el momento en el que aceptes a tu hijo como es y veas realmente el valor tan grande que hay en esa personita, desde que es chiquito hasta que crece, acepta a tu hijo como es, mírale las cualidades, mírale las virtudes. Yo siempre digo en los retiros a los papás: “pilla a tu hijo haciendo algo bueno”.  Todos los días. Pilla a tu hijo haciendo algo bueno. ¿Por qué siempre estamos regañando? ¿Por qué siempre somos las mamás cantaletudas? Vístete así, péinate así, estudia tal cosa, y a veces yo misma incurro en eso. Yo creo que la mayor lección que nos pueden dejar a nosotros nuestros hijos es que nosotros reconozcamos como papás en ellos esa huella de sentido que ellos tienen en su vida personal y cotidiana que la aprendieron de nosotros por el ejemplo y no por la cantaleta. Creo que nosotros a los hijos los podemos construir más desde el ejemplo que desde la cantaleta.

LL: ¿Qué tanto lloras?

P: Mucho. Cada vez menos. Cada vez lloro menos y es una cosa que me preguntan los jóvenes en los retiros, me dicen: “Popolita, ¿tú por qué no lloras?” En los retiros siempre hay muchísimas lágrimas y las personas a veces se asustan porque se llora mucho, y yo digo que las lágrimas son el bálsamo para el alma. Cuando lloramos esas lágrimas van sanando, van cerrando heridas. Hoy en día no lloro tanto. Particularmente en los retiros no lloro tanto, en mi vida cotidiana claro que sí, tengo a veces dificultades, pero cuando veo a los jóvenes sanar, veo que cada llaga de dolor es un milagro en gestación, y ahí, cuando veo eso, y reconozco eso en cada uno de los jóvenes que acompaño, me doy cuenta realmente que las lágrimas son benditas. Que las lágrimas son como la pomadita para el morado.

LL: Hoy en día, si te tuvieras que describir a ti misma en tres o cuatro palabras, ¿cuáles serían?

P: Bueno yo diría: perseverante, resiliente, espiritual y amorosa.

LL: ¿De qué te arrepientes hoy en día?

P: De nada. De nada. Quizás de lo único que podría arrepentirme es de haber vivido con el acelerador a fondo. Por muchos años de mi vida duré con el acelerador a fondo, de hacer, hacer, hacer, lograr, lograr, lograr y finalmente, cuando me di cuenta de que había logrado lo que me había propuesto, que había adquirido todo lo que quería, que había sido exitosa en mi carrera y en todo lo que me había propuesto, comprendí que gran parte del vacío existencial de las personas hoy en día, es que cuando llegan a una edad, yo digo que por ahí a los 50 – todavía no he llegado a los 50, tengo 48 – pero cuando llegamos por ahí a los 50 y miramos para atrás, decimos: “si hubiéramos vivido más despacio, si hubiéramos saboreado más la comida, si hubiéramos visto más atardeceres…” porque me encuentro con muchísimas personas cuando acompañamos adultos, o cuando acompañamos instituciones, sobre todo en el proyecto de espiritualidad gerencial que llevamos a las empresas, me doy cuenta que grandes ejecutivos importantísimos, que manejan carros elegantísimos, que tienen sueldos extraordinarios están enfermos de estrés, toman antidepresivos, tienen las familias absolutamente deshechas, toman ansiolíticos, se anestesian con trago, y ¿para qué? Entonces si aprendiéramos realmente a vivir la vida, a repensarnos la vida, a re significar nuestra vida, creo que seríamos muy felices. Entonces si me arrepiento de algo, solamente sería de no haber vivido la vida más despacio, más en calma. De lo único. De resto todo, todas las equivocaciones también han sido aprendizajes grandiosos.

LL: ¿Y miedo? ¿A qué le tienes miedo hoy en día?

P: Uy, le tengo miedo a los ascensores. (Risas) Soy súper claustrofóbica. Tengo una sola fobia en mi vida: a los aviones y a los ascensores. Lo he aprendido a manejar porque hago mucho mindfulness, mucha meditación y bueno, toda la meditación que yo trato de enseñarle a las personas en Casa de Paz, trato de yo misma hacerla en un ascensor o en un avión. Y eso fue porque muy chiquita me mandaron a un internado en Suiza, y cuando me mandaron yo sentí que me arrancaban de mi familia, de mis raíces, de mi mundo de seguridad, y el avión fue como el monstruo que me separaba de mi familia, de mis personas amadas. Pura simbología. Aprendizaje. Y luego también, en otro momento dado, tuve un novio al que quise muchísimo y cuando me separaron también de él porque no era la persona que mis papás consideraban la persona correcta – y tenían razón – pero en ese momento no lo entendía, también el avión fue como el monstruo que me separó de esa persona que amaba. Entonces por eso, hay que tener mucho cuidado y entender – por eso también estoy estudiando psicología – de dónde nacen las fobias, de dónde nacen los miedos, de dónde nacen esas autolimitaciones que nosotros nos ponemos en la vida para después podernos oponer a eso. Pero si no sabemos de dónde nacen, y cuáles son esos miedos aprendidos, no podemos someterlos. Hay tantas personas, hasta adultos, personas de la tercera edad, niños, que tienen tantos miedos y tantos pánicos ahí arraigados en su interior, que esa es otra de las cosas que también trabajamos en los retiros: someter ese miedo.

LL: Uno te oye hablar, y uno dice bueno, ella tuvo que reconstruirse mil y un veces. Casi que mirándolo como un dibujo, si uno pensara en el corazón de uno, tú crees que esas heridas, esos rotos, se vuelven a pegar, se vuelven a reconstruir, se vuelven a soldar, pero ¿siguen estando presentes? ¿Son heridas que se pueden volver a abrir?

P: Mira yo creo… Yo tengo, claramente, en el corazón muchas heridas. Yo creo que hay heridas que uno, aunque perdona y sana… yo las llamo heridas de guerra. Y creo que somos todos soldados de luz. ¿Por qué soldados de luz? Porque somos soldados que tenemos muchas batallas en la oscuridad, pero que finalmente cada una de esas batallas nos llevan a la luz. A la luz como cada uno lo quiera ver. Para mí la luz es la plenitud, para mí la luz es encontrar a Dios. Hay personas que no creen en Dios, pero pues encuentran la plenitud y eso es un pedazo de Dios en la vida de cada uno. Tengo heridas de guerra en mi cuerpo, tengo muchísimas cicatrices de todas las cirugías que me hicieron para poderme salvar la vida muchas veces, y cuando me miro en el espejo, digo: esas heridas en mi cuerpo, de esas cicatrices que están ahí, y esas heridas del alma, que a veces las miro en mi dimensión espiritual y me sacan lágrimas, todas esas heridas que cargamos como seres humanos nos dignifican. Si nosotros no tuviéramos heridas de guerra, a nivel físico y a nivel espiritual, no podríamos ser personas dignas, porque cada una de esas heridas representa un combate, y son combates espirituales. Yo creo que cada una de esas heridas te recuerdan a ese combate que a veces uno pudo haber ganado o pudo haber perdido, pero que indiferentemente de que ganes o pierdas los combates, la guerra final, es la existencia misma y yo quiero que cuando yo me vaya de este mundo no le quede debiendo nada al mundo, y no le quede debiendo nada a la vida. Y por eso cada día de mi vida lo vivo al máximo.

LL: ¿Hoy en día qué haces? ¿Cómo es tu vida hoy en día?

P: Uy no te imaginas, es una locura. No paro. Hoy en día… bueno, como te conté, acompañamos a más de dos mil jóvenes al año en Casa de Paz nuestro centro de espiritualidad en Subachoque. Acompañamos instituciones en donde dictamos talleres a ejecutivos, a todo el tema de todos los empleados de una institución. Nos mandan equipos de 100 personas a tomar estos talleres. Tenemos itinerarios espirituales para familias, para jóvenes desde los 14 años hasta los 30. Estoy también recuperando mi vena artística, entonces estoy sacando todas esas joyas porque pues  tengo que liquidar ese inventario también porque no me lo voy a llevar en el ataúd cuando me vaya (risas). Entonces estoy recuperando también esa parte de diseñar, de volver a encontrarme con mi vena artística que la tenía un poco guardada. Tenemos dos programas de televisión; “Casa de Paz TV”, que lo estamos pasando una vez a la semana. Nuestro eslogan es: Instituciones y Corazones que están cambiando el mundo. Otro programa que se llama “Escúchame”, que es de jóvenes, porque veo que lo que los jóvenes más necesitan hoy en día es ser escuchados. Y la mayoría de los jóvenes… yo he encontrado que, esos intentos de suicidio, esas autolesiones, todos esos trastornos emocionales que los jóvenes tienen hoy en día son porque no son escuchados. No podemos seguir silenciando a los jóvenes; hay que sentarnos y escucharlos. Y con solo escucharlos, los jóvenes se sanan.

LL: ¿Cuál es el plan perfecto para ti?

P: El plan perfecto es irme para Casa de Paz, estar en silencio, escuchar los pajaritos, conversar con Dios. Tengo conversaciones larguísimas con Dios (risas), echo carreta con Dios por horas, le pregunto, lo regaño, le reclamo. Pero Dios a mí me habla de una manera increíble. Tenemos conversaciones interminables. Desde los 13 años escribo diarios entonces tengo toda mi vida escrita en diarios. Las leo y ahí está toda mi biografía. Esa biografía que trato de abrazar todos los días de mi vida. Y mi plan perfecto es irme a un retiro a Casa de Paz. Es lo que más me gusta, lo que más amo, poder ver la transformación de las personas cuando llegan allá cargando la cruz de cada uno, con posturas de dolor, de tristeza, de angustia existencial y ver después como van floreciendo, como van encontrando la felicidad. Sobre todo los chiquitos, los chiquitos de 14, 15 años que llegan allá diciéndote: “ya no quiero vivir, mi vida no tiene sentido, estoy absolutamente triste, desahuciado.” Soldados que no tienen piernas, que no tienen brazos, todas las personas que acompañamos, cuando yo veo ese proceso en el que nosotros los hemos podido llevar de la mano y también acariciarles sus heridas, para mí esa es la plenitud. Para mí ese es el plan más lindo, más rico, más espectacular de mi vida. Más que si me regalaran un tiquete para irme a viajar a Europa. Prefiero quedarme en Casa de Paz.

LL: ¿Qué te hace falta por hacer?

P: Bueno, mi sueño para terminar realmente, es graduarme como psicóloga, porque creo que cuando me gradúe como psicóloga va a ser ponerle nombre a lo que ya conozco. Digamos, los psicólogos con los que trabajo y mi coach personal me dicen: “tú necesitas estudiar psicología para ponerle nombre y un marco científico a lo que ya conoces”. Porque pues, lo estoy haciendo hace más de 17 años. Entonces ¿qué me falta por hacer? Ser psicóloga. Quiero ser conferencista a nivel internacional y nacional de todo el trabajo que estamos haciendo, poder compartirlo con la gente. Quiero escribir un libro del cual ya tengo el prólogo. Mío. No sé si lo voy a hacer a manera de testimonio de mi vida o a manera de la huella que yo he dejado en el mundo. Yo creo que sería más hacia la huella que estamos dejando en el mundo. El nombre ya lo tengo, va a ser: “Tu alma, equipaje perpetuo”. Entonces es como invitar a las personas a que vean el alma que cada uno tiene como un equipaje perpetuo porque es un equipaje que te va a acompañar más allá de tu propia vida, más allá de tu existencia. Cuando ya pares de respirar, cuando ya no vivas más, tú alma va a seguir acompañándote, es tu equipaje perpetuo. Es algo de lo que no te deshaces. Es algo que no puedes perder. Puedes perder tu estabilidad emocional, económica. Puedes perder la vida misma, pero el alma te acompaña de manera perpetua, entonces ese libro se va a llamar así. Ya tengo el prólogo y estoy ya empezando a escribir los diferentes capítulos, y bueno crear la universidad espiritual. Quiero tener una universidad espiritual en donde las personas lleguen a Casa de Paz y encuentren una escuela de vida.

LL: ¿Cuál es la cualidad que más admiras en una persona?

P: La honestidad, la transparencia.

LL: ¿Y a la que le huyes?

P: A la falta de ética. A la mentira, a la falsedad. No la soporto, no puedo con ella. Cuando encuentro personas falsas, cuando encuentro a personas que violan los códigos morales, me sacan de… no puedo… no lo resisto.

LL: ¿Qué te gusta comer? ¿Qué puedes comer?

P: Muy poquito. Soy vegetariana por salud, no por filosofía. Amo las aceitunas, las almendras, las arepas, las alcachofas, lo que no me caiga mal, porque siempre estoy, gran parte del tiempo, sintiéndome mal. Ya la he aprendido a manejar entonces ya como que la enfermedad es mi compañera, pero es difícil. Eso, vegetales, trato de sacar la proteína de la almendra. Como casi siempre lo mismo. Es aburrido, pero ya me acostumbré.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

P: Una frase de cabecera. Bueno, tengo muchas, pero yo creo que la frase que me acompaña en mi vida es… le hablo mucho a Dios y siempre le digo como “En ti confío”. Y todas las mañanas me levanto, tengo un cuadro de un Jesús resucitado enfrente de mi cama y siempre digo: “En ti confío, no me sueltes, en ti confío.” Y le digo: “si en algo me equivoco, si algo hago mal…” porque claro, siempre tengo un temor de guiar a las personas por decisiones equivocadas, por caminos equivocados, me cuido mucho de eso. Por eso trato de mantener la fundación tan estructurada, con un equipo interdisciplinario de personas expertas en diferentes campos. Siempre le digo que yo como capitana de este gran barco, me guíe, me muestre el camino a través de mis silencios y de mis meditaciones, pero siempre le digo: En ti confío. Es un mantra. Y los niños se me burlan. Los jóvenes del cenáculo se me burlan porque cuando me llaman con una problemática existencial de sus vidas yo les digo: “confía”.  Entonces se les pierde el cuaderno, o los papás se separaron, o no tienen plata para el bus,  o van tirándose el semestre, o cosas ya dramáticas, les digo confía. Y entonces hoy en día es un lema que da hasta para tomarme del pelo.

LL: Bueno y ya para terminar, a ¿qué le pones La Lupa en tu vida?


P:
Al corazón. A mi corazón y al corazón de las personas, y es algo que quisiera dejar como legado en este encuentro tan lindo que tú y yo hemos tenido: pongamos La Lupa en el corazón de las personas. No en los prejuicios, no en las máscaras. Tantas veces estamos juzgando a las personas por las máscaras que se ponen y no nos damos cuenta de que la máscara es para cubrir su propio corazón. Si le pusiéramos La Lupa al corazón de las personas, cuando discutimos con alguien, cuando tenemos diferencias, cuando nos han lastimado, olvidémonos de la máscara que esa persona se pone para presentarse ante nosotros y vamos derecho al corazón. Y si pusiéramos La Lupa en el corazón de las personas que encontramos a lo largo de la vida, te juro que la vida sería distinta. Tendríamos menos conflictos, menos dolores.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Paula Lopez  | La Lupa Revista Digital
Paula Lopez  | La Lupa Revista Digital
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