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Alexandra Santos

Alexandra Santos

Alexandra Santos

"Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida."
Alexandra Santos - Revista La Lupa

Alexandra soñó con ser periodista, con escribir, con pertenecer al mundo de la televisión. La vida la fue llevando al camino del entretenimiento y hoy en día es una de las presentadoras destacadas del país. Ha aprendido que la vida no solo consiste en planear y tener un esquema sobre lo que se espera lograr, sino también dejarse sorprender con lo que va apareciendo en el camino. En este proceso se dejó sorprender en el trabajo, en el amor, y ahora en su nueva faceta como mamá. Es una mujer disciplinada y de alegría contagiosa, ama el deporte, los animales, su familia. La Lupa la conoció en el lugar más íntimo, su casa, y con su nuevo bebé, que le ha despertado aún más la felicidad de vivir.


LL: Bueno, normalmente no empiezo mis entrevistas así pero es inevitable con este bebé tan divino. Cuéntanos un poco de esta etapa, cómo has estado, cómo te has sentido.

AS: Es la etapa más linda del mundo, es una etapa que te llena de amor que te llena de aprendizaje y algo que no dice la gente, es la parte en que superas un montón de miedos, es que siempre dicen: “es que ser mamá te sale por instinto, es perfecto”. No, ser mamá también trae un montón de desafíos y no es tan instintivo como muchas veces creemos que es un botón on and off, ¿sabes? Entonces no, hoy ya soy mamá, entonces ya sé lactar ya sé sacar gases, ya sé y no pasa así, uno va aprendiendo y cada bebé tiene un ritmo, entonces es un aprendizaje tan bonito y tú estás tan llena de amor, pero al mismo tiempo tan llena de miedos y lo quieres poner en una capsulita para que no le pase nada, para que todo sea perfecto, para que tú no te equivoques, cosa que es imposible porque todos nos vamos a equivocar. No hay mamás perfectas y no hay hijos perfectos, pero es algo que uno va aprendiendo en el camino y todos los días lucha contra eso.

LL: Siempre estuvo entre tus planes ser mamá o al contrario, un día dijiste de pronto sí me parecería rico ser mamá.

AS: Sabes que no estaba dentro de mis planes cuando estaba chiquita. Cuando era chiquita siempre pensé quiero trabajar, quiero viajar quiero hacer mil cosas, lo mismo que el matrimonio tampoco lo estuvo por mucho tiempo, conocí a la persona ideal y digo mi matrimonio funciona perfectamente porque estoy con él, porque es una persona que me conoce perfectamente que me escucha que me apoya, yo le puedo decir que quiero ser astronauta y me dice: “astronauta, ¡listo vamos tú puedes! Vamos a llamar a la Nasa a ver qué hay que hacer (risas)”. Eso es muy chévere y entonces ahí empecé a creer en el matrimonio y de ahí empezó a salir la duda de bueno y qué tal si soy mamá, qué tal si en lugar de viajar este año le abrimos un espacio a un bebé a un nuevo miembro de la familia. Primero entró Lorenzo que es nuestro hijo perruno…

LL: Que es casi como un bebé también…

AS: Total, es un hijo, lo consentimos, tratamos de ser los mejores padres, también de ponerle límites y él empezó a despertar una cosa en mí y yo decía, uy si todo este amor es por un perrito, ¡imagínense por un hijo de uno! Lo empezamos a hablar con mi esposo y bueno después de seis años de matrimonio, toda la familia quería que fuera mucho antes (risas), y después de seis años dijimos ya es hora.

LL: ¿Él soñaba más que tú con ser papá? O fue algo que les surgió a ambos al mismo tiempo.

AS: Mira que él sí siempre ha sido súper unido a los niños, es de los que ve un bebé y lo carga y lo abraza, yo no soy muy así pero en el momento de ya tomar la decisión de ser papás entonces empezaba: no el otro año, el otro año (risas) hasta que…

LL: Da mucho miedo también…

AS: Da mucho miedo y algo que aprendí es que no hay un momento ideal, o sea no lo hay, un bebé si tú te pones a verlo como desde la parte racional no te va a dar nunca porque entonces, ¿hay que hacer sacrificios? Claro que hay que hacerlos. ¿Económicamente es costoso? Claro que sí. ¿Qué te va a quitar tiempo tuyo? Claro que sí, lo que pasa es que todo eso vale la pena y tienes que vivirlo y tienes que sentirlo para decir ush, en el momento que tienes a un bebé ahí en tus brazos y dices este es el momento que valió la pena todo, que no me importa cuánto tenga que trabajar, que no me importa cuánto tenga que sacrificar, que no importan muchas cosas porque el amor que sientes por esa personita chiquita que salió de ti vale todo.

LL: Ahorita decías que cuando chiquita no tenías planillado me voy a casar y voy a tener hijos, no, como ese sueño que la mayoría de las niñas tienen y uno a veces piensa que las cosas llegan en la vida cuando uno no las busca desesperadamente, no? Como que simplemente te dejaste llevar y las cosas fueron llegando, llegó tu esposo después llegó el bebé, un fluir con la vida y esperar un poco a que la vida solita hiciera sus cosas.

AS: Mira, yo creo que la vida siempre le tiene lecciones a las personas, la lección para mí por ejemplo era soltar el control porque siempre he querido tener el control de las cosas, entonces hago planes, metas, y es bueno tener metas, claro hay que hacer eso en la vida.

LL: ¿Cuáles eran tus metas cuando eras más joven?

AS: Esas metas eran por ejemplo crecer profesionalmente, tener mi propia empresa, viajar mucho. Viajar para mí es de esas cosas que me nutren el alma entonces como que esas eran mis metas, sin embargo la vida te dice oye un momento, ¿tienes ese plan? Bueno pues te voy a enseñar este nuevo a ver qué pasa y siento que la gracia de la vida no es solamente planear, planear, planear, sino también lo que tú dices, soltar un poco y decir bueno ¿qué va a pasar con esta circunstancia? ¿Qué va a pasar con esto que me está dando la vida? ¿Qué va a pasar con este hombre maravilloso que llegó a mi vida y sí, qué pasa si vamos y construimos una familia juntos? Y todo ha resultado muy pero muy bien.

LL: Dejarse sorprender un poco tal vez.

AS: Sí, es eso.

LL: ¿Digamos que en el amor nunca tuviste el miedo de quedarte sola o de no tener alguien con quien compartir?

AS: ¿Sabes que no? Yo he sido una persona que, de hecho, disfruto la soledad. A mí me gusta salir con un buen libro, irme a comer rico yo sola, si estoy de viaje entonces busco un buen restaurante y como yo sola y pienso. Nunca me ha hecho falta, o más bien, nunca he tenido la dependencia de que tiene que ser junto a esta persona o tiene que ser esto o me voy a morir, no. Pero ahora sí siento que necesito como a mi partner de vida porque es mi socio, porque tenemos todos los planes juntos porque ya tenemos una vida nueva aquí en la casa por la cual tenemos que luchar juntos entonces es más eso, pero ahora que lo dices yo nunca tuve miedo de quedarme sola a pesar de no ser la mujer más sociable del mundo con ochenta mil amigos, no (risas).

LL: ¿Cuando lo conociste a él, supiste que era la persona con la que ibas a compartir el resto de la vida?

AS: Uno sabe pero tiene que darse la oportunidad porque es que el miedo es tan grande que le empiezas a buscar peros: “¡ay no que pereza! No, es que el saco que tenía puesto, es que cómo se para, es que cómo come es que… Empiezas a buscarle peros para esquivar enfrentarte a una relación, enfrentarte al amor por el temor de fallar, por el temor a equivocarte, por el temor a que te rompan el corazón, por el temor a romperle el corazón a alguien, entonces hay que dejar ese miedo al lado y ver qué pasa, intentarlo. Ahora, si no es bueno para tu vida sal corriendo eso sí uno lo sabe inmediatamente, lo que pasa es que uno se engaña (risas).

LL: Hay cosas en la vida que van cambiando o se van transformando a lo largo del tiempo, pero otras que permanecen como características que uno siempre lleva a lo largo en la vida. ¿Cuáles son esas cosas de niña que hoy en día conservas?

AS: Yo siento que esto es un momento muy lindo de mi vida porque Mateo me ha enseñado otra vez a disfrutar cosas sencillas, a disfrutar de ser niña otra vez porque llega en un momento donde uno está tan enfocado en el trabajo, en que tal cosa debe ser así, en que la gente me tiene que ver así, que pierdes el norte de lo que realmente eres. Ahí fue que entró otra vez el deporte en mi vida, a mí toda la vida me ha gustado el deporte pero entonces empecé: ¿el deporte? ¿Quién va a vivir del deporte? Después mis amigos me decían vamos a rumbear “ah bueno sí” por seguirle a todo el mundo el cuento. Ahorita me reencontré. El deporte es eso, es reencontrarnos, es estar tranquila, sentirme fuerte, sentirme capaz es poder jugar con mi hijo, es estar saludable para poder levantarlo, porque es que de verdad yo pensaba en estos días eso, yo decía una mamá tiene que ser saludable, tiene que tener fuerza porque estos niños son unas locomotoras y piden energía y piden atención y si quieres darles lo mejor también tienes que comprometerte con tu salud con tener la mejor energía, con alimentarte bien.

LL: ¿Desde niña, un poco devolviéndote a tu infancia, eras organizada, meticulosa, psicorrígida? ¿Cómo te recuerdas tú?

AS: Sabes que yo tengo una teoría, yo nací súper psicorrígida, controladora porque es algo casi innato en mí, sin embargo mi mamá es súper relajada, entonces yo dejaba este cojín acá a mi mamá le valía cinco y decía bueno déjalo ahí y yo lo recojo. Entonces me comencé a volver un poquito desordenada, a soltar un poquito, pero siento que mi esencia si tiende a ser un poquito psicorrígida, ordenada y soy consciente de eso y por eso trato de decir ok no está mal si el cojín lo quiero poner así y alguien lo pone así. Son formas de ver la vida.

LL: ¿Eres muy apegada a tu mamá?

AS: Sí, ahora más que nunca porque se ha convertido en abuela, entonces tú empiezas a ver a tu mamá diferente, claro, porque con la mamá uno tiene varios procesos: primero en la infancia tu eres apegado a tu mamá quieres a tu mamá, en la adolescencia no la quieres ni ver solamente quieres ver a tus amigas (risas), más adelante empiezas tu matrimonio y empiezas a entender muchas cosas de ella pero todavía no la descifras muy bien. Siempre señalamos a nuestras mamás, las culpamos y les decimos por tu culpa hicimos esto, por tu culpa, y cuando eres mamá dices: ¡ay no! mi mamá tuvo que pasar por todo esto, por un embarazo, por la lactancia, por trasnochar por todas estas pruebas de amor y empiezas a valorarla diferente y cuando ves cómo son con tus hijos es un amor tan grande y te unes con ella pero a otro nivel.

LL: Claro, además que delicia ser abuela.

AS: Sí, yo tengo una teoría y se la he dicho a mi mamá, siento que las abuelas quieren más a sus nietos que a sus hijos (risas).

LL: Sí, mucha gente lo dice, y también dicen que hasta que uno es abuela realmente entiende eso.

AS: Claro y debe ser delicioso por que no los tienes que educar solo consentir.

LL: ¿El ambiente en tu casa como era? ¿Cómo creciste tú? ¿Eras una niña que tenía libertad de hacer cosas, que te exigían, como era ese ambiente de niña?

AS: Yo siempre he dicho que mi mamá es una niña chiquita, ella se casó muy joven mi papá le lleva once años, entonces mi papá siempre ha sido como el que nos ordena a todas en la casa. Tengo una hermana mayor, entonces todas hemos sido muy muy cercanas muy amigas. Mi papá siempre ha creído en los límites, sin embargo, siempre ha sido una persona supremamente espiritual, ha sido la persona que meditaba, ha sido la persona que camina descalzo en el pasto y nosotras le decíamos: “¡papi qué oso! ¿Por qué haces eso? No”. Ahora lo entiendo (risas), no entendíamos realmente quién era él, ya con el tiempo entendimos que mi papá es una persona absolutamente espiritual, es casi un sabio, él es una persona súper callada pero cuando habla dice palabras precisas, profundas, es de esas personas que te marcan la vida con una conversación: ese es mi papá.

LL: ¡Que delicia! Bueno moviéndonos un poco a la parte laboral, ¿por qué escogiste este mundo?

AS: Yo entré a toda la parte de humanidades, siempre me ha gustado, entonces yo soñaba con ser abogada y como todos empezamos: voy a cambiar el mundo, voy a defender a los indefensos (risas) voy a ser la súper abogada. Después dije no ya no, por cosas de la vida un día termine en un concurso de modelaje y me vio Hernán Orjuela y me dijo oye tú sirves para televisión. Empecé a hacer presentación de televisión y me llevaron a los estudios de Caracol, a los noticieros y cuando vi los noticieros dije: ¡no, yo quiero ser periodista! Empecé a ver cómo se trabajaba en vivo, cómo los periodistas corrían, cómo investigaban, cómo todo y dije quiero ser periodista. No sabía que iba a terminar de presentadora, que iba a terminar haciendo entretenimiento, no estaba adentro de mis planes, soñaba también con escribir, me encanta escribir, iba a escribir un libro, pero la vida me fue llevando… No te puedo decir la cantidad de veces que dije no voy a estar más en entretenimiento no voy hacer más televisión (risas) y vuelvo, y sale algo nuevo y vuelvo, y últimamente he estado mirando y pues dije: esto me apasiona para qué lucho.

LL: Tú crees que para hacer televisión uno puede estudiar mucho, prepararse, tener experiencia pero debe tener un talento con el que uno nace. ¿Tú crees que es así?

AS: Sabes que hay muchas cosas que se desarrollan, el talento se desarrolla y con la experiencia vas cogiendo cancha y periodismo digamos como tal, la presentación se puede aprender. Yo he conocido personas que no pueden mirar de frente una cámara y ya después se vuelven expertas maravillosas, comunican muy bien. Lo que tienes que tener es pasión, eso sí es lo que tienes que tener, no solamente por la televisión sino por cualquier cosa, si tú quieres jugar fútbol y eres pésimo en fútbol y tienes la pasión puedes, practicando y practicando ser el mejor. Lo mismo pasa en televisión, si tienes esa pasión, si te gusta, si te mueve puedes ser el mejor.

LL: ¿Cuáles han sido los momentos más duros de esta carrera?

AS: Uy esta es una carrera dura, esta es una carrera en la que uno está es simplemente por pasión, porque le gusta, porque económicamente no es la que más plata da (risas) lo voy a decir, pero es una carrera que te llena de alegrías porque poderte comunicar, poderte conectar con las personas que están al otro lado es algo mágico, es algo increíble, es algo especial, y ahora con las redes sociales que tienes la oportunidad de tener ese feedback, que la gente te diga oye que chévere lo que estás haciendo, me gusta esto no me gusta esto, eso es muy especial y muy chévere. Sin embargo, es una carrera que es de caerse y levantarse, ilusionarse y volverse a caer.

LL: ¿Cuántas veces te has caído?

AS: Uy mil veces. La primera vez que me caí fue cuando renuncié a Caracol y después me arrepentí (risas) porque era muy niña, muy afanada, quería hacer cien cosas al tiempo, no entendía bien muchas cosas, no entendí a muchas personas y ahí me pegué un golpe duro. Una vez alguien muy sabio me dijo: nunca renuncies a un trabajo por una persona, te vas a encontrar con personas muy duras el resto de la vida. Nunca se me van a olvidar esas palabras porque sí me he encontrado con personas divinas, con personas amables, pero también con personas muy muy duras, muy competitivas que no compiten lealmente hay que decirlo. Yo soy una persona a la que le dan pereza las guerras, me aburren y siento que uno debe pelear es a punta de talento, a punta de experiencia, a punta de disciplina y no a punta de hacerle la zancadilla al de al lado.

LL: ¿Cómo hace uno entonces cuando se enfrenta a esas personas para no dejarse desmotivar y quedarse bien parado en su sitio?

AS: Tú lo has dicho, es no dejarse afectar. Es permanecer en donde tú estas, es tener una mente fuerte y estar enfocado hacia dónde quieres llegar y que si eso es lo tuyo vas a lucharlo y vas a lucharlo, y la vida misma es tan sabia que te va abriendo el camino. No es fácil y tienes que seguir, pero si tienes una meta seguramente llegas. Lo importante es no dejarte afectar, hay algo y fijo lo digo como el chavo al revés (risas), tú no puedes controlar lo que otra persona hace pero sí puedes controlar como tú reaccionas ante eso. Entonces si tú te dejas afectar con esa zancadilla y no te vuelves a levantar la culpa no es de la persona que te hizo la zancadilla, la culpa es tuya.

LL: En este mundo que hay que vivir tanto del afuera, de las redes sociales, del parecer muchas cosas. ¿Cómo hace uno para permanecer siendo uno sin tanto mostrarse y sin tanto estar pendiente de lo que la gente va a decir o no va a decir? Porque yo me imagino que es complicado. ¿Cómo has hecho?

AS: Sabes, que yo creo que las redes terminan mostrando tarde o temprano quién es uno porque nadie puede vivir con una sonrisa falsa todo el tiempo o se te va a notar, y siento que todos nos damos cuenta cuando una persona está siendo auténtica y cuando una persona es falsa. En redes sociales al principio cuando empezó este boom entonces pensábamos: tengo que salir perfectamente peinada con el vestidito súper arreglada porque claro estoy haciendo moda pertenezco a E! Entertainment, todo, después yo me ponía a pensar y yo decía no yo no soy así, sí me gusta la moda pero vivo de tenis (risas) sí, ¿a quién engañamos? Sí me gusta la moda, pero yo ando despelucada, a mí me cuesta peinarme (risas) entonces empiezas a aceptar un poco quién eres y a querer un poco esa persona que eres. La gente empieza a aceptar quién eres, después empecé a poner fotos súper arregladas, producidas y la gente me ponía poquitos likes, ya después ponía una foto sin maquillaje haciendo ejercicio y les gustaba más, claro porque esa es la persona real.

LL: ¿Qué es lo que más te ha costado aceptar de ti misma?

AS: Ush muchas cosas, he pasado por muchos procesos, me ha costado aceptarme a mí desde el momento en el que me miro al espejo hasta actitudes, cómo hablo, cómo pienso y después llego y digo no! no tienes que ser igual a todo el mundo, está bien que pienses diferente, está bien que seas diferente, además que yo crecí en televisión en una época donde el boom eran las modelos monas y yo flaca, morena, peli negra (risas) todo lo contrario, entonces ha sido un proceso de aceptación y todavía, porque las mujeres siempre nos estamos mirando es lo que no nos gusta en lugar de decir oiga qué rico tengo piernas para correr, tengo una sonrisa que va a alegrar a alguien, no sé. Entonces siempre nos miramos al espejo y empezamos estoy gorda estoy no sé qué y a mí el embarazo me enseño eso, el cuerpo. La gente me mira y me pregunta ¿haces ejercicio es para verte flaca? No, para verme flaca haría una dieta yo hago ejercicio para sentirme bien y mi cuerpo sí cambió y lo tengo que amar como es porque si no…

LL: ¿Tú corres, eso ya nos dijiste, lo haces desde niña o es un hábito que cogiste recientemente?

AS: Desde chiquita siempre he sido súper deportista entonces me ponían a correr, a jugar béisbol, fútbol, todo lo que se me pasara. Me encantaba jugar en la universidad, me alejé un poquito entonces empecé a rumbear y si uno rumbea no hace deporte (risas), ya después cuando conocí a mi esposo, él sí es súper deportista intenso, entonces yo me quedaba un sábado por la mañana en la cama y él: “voy a ir a hacer ejercicio” llegaba todo feliz lleno de endorfinas y yo me sentía como un marranito ahí acostada comiendo (risas) y yo no, no, ya me tengo que parar y empecé hacer ejercicio otra vez, empecé a retomar y empecé a sentirme bien y dije: por qué voy a parar esto que me está haciendo sentir tan bien. Así he pasado por varios deportes el running ha sido como el que más me ha dejado, pero a mí todos los deportes en general me gustan, sale algo nuevo y estoy ahí metida. Hay que buscar un deporte con el cual te conectes.

LL: ¿Cuál dirías que es la cualidad o la característica tuya más rescatable?

AS: Uy, uno está tan acostumbrado a darse palo que cuando preguntas por la cualidad ya no sabe (risas). Sabes, me gusta mucho escuchar a las personas. Al escuchar a las personas las puedes leer muy bien, entender sus necesidades y a partir de ahí más que un consejo haces un poco de preguntas para ver esa misma persona qué camino puede tomar.

LL: ¿Miedos? ¿Hoy en día se han aliviado los miedos que tenías de joven o se han acentuado? ¿Con que miedos vives hoy en día?

AS: Se han eliminado unos, digamos el miedo a ser aceptada que tengo que encajar aquí, el miedo en que tengo que verme así, todo eso ha pasado a un segundo plano, pero con el bebé han entrado nuevos miedos entonces es el miedo a ¿será que sí voy a ser buena mamá? Que no le vaya a fallar al bebé, qué pasa si me pasa algo y el bebé se queda solo, pues solamente con mi esposo, y empiezan un montón de cosas que antes para ti eran como me voy a tirar de paracaídas me voy a tirar de cabeza y ya de mamá es, ¿y si me pasa algo? Ya tengo otra vida al lado.

LL: Claro una responsabilidad grandísima. ¿Cuál dirías tú que es la clave de una buena relación?

AS: La clave es ser auténticos, no hay nada más rico que poderte abrir con una persona y no tener esos secretos y esos escudos sino simplemente ser tú mismo y ya.

LL: Ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

AS: En este momento La Lupa se la pongo a mi bebé, él en este momento es todo.

LL: ¡Felicitaciones por ese bebé tan lindo!

 

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

LL: Qué es lo primero que haces al levantarte
AS: Darle gracias a Dios por un nuevo día de vida
LL: Cúal es la palabra que más repites
AS: Sí se puede
LL: A qué o a quiémn le rezas 
AS: A Dios
LL: Lo que más admiras de un hombre
AS: La sinceridad
LL: Un agüero antes de salir al aire
AS: (se da la bendición)
LL: Qué cambiarías de ti
AS: Lo insegura
LL: Tu estado de ánimo más común
AS: Tranquila
LL: De 1 a 10 qué tanto importa la belleza
AS: Depende de cuál
LL: Una presentadora que admires
AS: Andrea Serna me parece fantástica
LL: La caracterúistica que más te define
AS: La sonrisa
LL: La mejor hora del día
AS: Cuando estoy acostada y puedo dormir unas horitas
LL: Un plan para descansar
AS: Irse a la playa
LL: Lo más difícil de ser mamá
AS: Tratar de ser perfecta
LL: El peor error de una presentadora
AS: Tatar de copiarse de otra presentadora
LL: Té o café
AS: Café
LL: Un color
AS: Negro como ven
LL: Una comida
AS: Sushi
LL: Un lugar 
AS: Mi casa
LL: Qué tanto lloras
AS: Mucho, y ahora de mamá, mucho más
LL: ¿Te hace falta perdonar a alguien?
AS: Yo creo que no. me preocupo mucho por perdonar.
LL: Qué te falta por hacer
AS: Tantas cosas, necesito como diez vidas más.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Alexandra Santos - Revista La Lupa
Amanda Andrade - Revista La Lupa
Amalia Andrade - Revista La Lupa

Alejandra Azcárate

Alejandra Azcárate

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”
Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital

Si algo define a Alejandra es que es una mujer libre.  Libre porque siempre ha dicho lo que siente, sin miedo y sin culpa. Tiene la facilidad natural de generar empatía con los demás, de comprender las historias, recrearlas, jugar con ellas, convertirlas en alegría que regala en cada una de sus funciones. Y es que para lograr esto ella logra un balance entre dos mundos, por un lado es pura racionalidad y estructura, pero por el otro, es emoción, sensibilidad y rebeldía. Alejandra es amante de la vida, del amor, de todo lo auténtico.  Inmersos en una conversación que nos permitió adentrarnos en su vida, La Lupa conoció a Alejandra más allá de su humor negro y su sonrisa infinita, una Alejandra que pocos conocen de cerca.


LL: Bueno Aleja, yo quería que empezáramos devolviéndonos un poco a tu infancia y que me contaras ¿qué de la Alejandra niña tienes todavía hoy en día?


A:
Yo creo que conservo de la infancia algo que para mí es vital y fundamental y que además me parece una lástima que la mayoría de adultos tendamos a perder, que es la capacidad de decir sin filtro lo que pensamos y sentimos. Tu invitas a un niño a comer y le preguntas ¿te gustó la comida? Y te dice ¡no, horrible! ¿A quién quiere más al papá o a la mamá? Al papá. ¿Quieres que vayamos a tal parte? No. Y siento que eso a medida que van pasando el tiempo y los años se pierde. Nos vamos metiendo como en unos esquemas de protocolo del deber ser y se pierde esa autenticidad de expresar lo que uno piensa y siente. Y yo creo que eso sí lo conservo, para bien y para mal. Porque no me guardo nada de lo que siento en el momento no me cuesta trabajo expresar mi afecto o mi rechazo frente a alguien y lo mismo hago con mis opiniones. Muchas veces he expresado cosas con las que la gente de repente no ha estado de acuerdo, pero no por eso he sentido temor de decirlo porque procuro tener argumentos que sean válidos por lo menos para mí, y que le den un sentido a lo que pienso. Entonces creo que eso lo conservo desde la niñez y me gusta, además, espero no perderlo nunca.

LL: De tu infancia, de tu mamá, de tu papá ¿qué fue lo más grande que ellos te dejaron? Como lo que más tienes marcado de ellos.

A: Yo les agradezco a mis papás todo y soy una hija aferrada, soy un tatuaje con ellos, yo soy como una niña chiquita en ese escenario frente a mi familia, y les agradezco y les valoro todo, con los errores que hayan podido tener porque uno no viene con manual de instrucciones. Creo que tal vez la enseñanza más valiosa o la dinámica de comportamiento más interesante para mí fue el poder debatir, el poder hablar con libertad, a mí de niña nunca se me censuro ningún tipo de conversación, nunca fui una niña aislada de determinados circuitos o temas. Yo a muy temprana edad oí el rollo del sexo, oí la palabra divorcio desde muy pequeña, traición, mentira, oía discusiones políticas, intelectuales; mi papá ha trabajado toda la vida vendiendo arte, entonces crecí entre pintores, entre marqueteros, entre anticuarios, leíamos juntos, ese tipo de cosas. Entonces a mí por ejemplo me castigaban y si yo no estaba de acuerdo con el castigo podía debatir, argumentarlo y casi convencerlos. Y si mi argumento era más poderoso que el error que había cometido, el castigo se me levantaba. Entonces eso me fascinó siempre, la dinámica de educación en mi casa, que nunca fueron impositivos sino muy abiertos a todo y en un lenguaje de mucha sátira. Siempre el código de mi casa siempre ha sido el sarcasmo.

LL: Hay ciertas cosas con las que uno nace, con las que uno llega al mundo, y otras cosas con las que la familia lo va guiando de cierta forma a uno. Esa forma de ser que tienes desde chiquita fue obviamente influenciada por tu familia, pero crees que también tu naciste un poco así, ¿es tu esencia?

A: Sin duda alguna, yo creo que uno nace con una personalidad determinada, y lo que se va moldeando es el criterio y el carácter. Si no cómo te explicas tú que uno crezca en su casa con uno, dos hermanos que están educados bajo los mismos parámetros, en las mismas condiciones, y a veces uno piensa y actúa tan distinto. Entonces claro, uno viene con su propia esencia. Yo creo que eso se ve desde muy temprana edad, los papás saben claramente cuándo un niño va a ser tímido y cuándo va a ser extrovertido, por ejemplo, o cuándo es simpático o más enconchado, entonces claro, hay una esencia y yo siento que ellos precisamente nunca me castraron ese deseo de libertad, de atrevimiento, de querer correr riesgos, y eso estuvo amparado en mi educación en el Liceo Francés. Es un colegio muy liberal, es un colegio muy interesante porque nunca nos enseñaron a memorizar porque sí, sino a pensar por que toca, y eso yo creo que fue fundamental. Ahora, con el tiempo y con las experiencias pues uno sí va como arcillando el muñeco.

LL: ¿Desde chiquita te imaginabas o pensaste algún día que ibas a llegar a ser lo que eres hoy en día?

A: Pues nunca quise ser nada distinto. Yo siempre fui muy novelera, fui súper novelera, yo no era tanto de películas. Entonces me sentaba en la casa y me quedaba frente a la televisión y recuerdo que no parpadeaba, yo me embrutecía con las novelas. Me encanta el romance, adoraba el drama y los conflictos de las relaciones en pareja, todo eso me apasionaba. Cuando llegaban mis papás siempre me regañaban y me decían ¿Por qué no coges un cuaderno? ¿Por qué no coges un libro? Y yo ni los oía, pero tampoco nunca me obligaron. Obviamente cumplía con mis responsabilidades, pero desde niña yo veía el televisor y decía eso es lo que yo quiero hacer, yo quiero estar ahí, no entendía muy bien qué era, pero yo quería estar ahí. Cuando fui creciendo cada vez lo tuve más claro, que eso era lo que quería hacer, estar en medios de comunicación, me encantaba escribir, siempre he sido buena para hacerlo, digo buena en cuanto a la acción, no sé si buena en cuanto al resultado porque eso lo evalúan casi siempre los demás, por eso soy muy pudorosa cuando alguien me lee porque soy tímida en eso. Pero sí, siempre tuve claro eso, nunca dudé con ser, qué se yo, veterinaria, médica, reina, no sé, las cosas que usualmente puede pensar una niña, no, siempre lo tuve muy claro y creo que la vida me terminó llevando a donde quería. Tampoco fue un sueño fijo ni una meta estática, pero la vida me fue poniendo ahí.

LL: Recuerdas algún momento puntual en el que hayas dicho bueno, ¿esta vida que yo escogí, a la que me estoy dedicando, está trayendo los resultados que quiero? Como algún instante donde hayas pensando, ¿sí soy buena para esto?

A: Creo que un momento que sin duda fue un parteaguas en mi carrera, fue cuando escribí el monólogo que trabajo ahora, Descárate con la Azcárate. Nunca pensé que fuera a tener el éxito que ha tenido ni que se fuera a convertir en el monstruo que ha sido. Me demoré nueve meses haciéndolo, yo no escribo nunca en computador, jamás, ni en tableta ni nada. Yo escribo lapicero y libreta, a la vieja usanza, y me gusta tachar y corregir y arrugo la página y ahí me siento que estoy haciendo la tarea. Cuando terminé de escribir ese trabajo, soñé ese mismo día, soñé con poder llegar algún día a presentarme en un teatro en Buenos Aires. Dije, si esa obra a mí me para en un escenario argentino voy a ser profundamente feliz porque Argentina es sin duda la meca del teatro latinoamericano. La oportunidad se dio hace dos años, apareció un empresario y me dijo: “quiero traerla a Argentina”, y yo decía esto no puede ser verdad. Argentina era como el sueño total para mí con ese trabajo, y cuando llegué pasé unos días de mucha ansiedad porque cuando empecé hacer la prensa, obviamente uno atraviesa El Dorado y es un don nadie, entonces tienes que volver hacer una labor de cero y venderte y convencer, y me dicen en los medios de comunicación como “qué arriesgada sos de venir en este momento” y yo “¿por qué?” y me dicen, porque hay 623 espectáculos de teatro en simultánea. Bueno, dije “ya, voy a fracasar con total éxito, no va a ir nadie a verme”, entonces fue de mucha ansiedad y de mucha angustia porque decía tanto que añoré esto para que vaya a ser una frustración, me hubiera dolido mucho. El día de la función llegué a las tres de la tarde hacer la prueba de sonido paniqueada, iba con una amiga a la que le pedí que me acompañara y me estaba tomando un café y entró el empresario y me dijo: “te tengo una noticia,” pero yo le vi una cara que dije no, me va a decir que cancelemos. Me dijo: “está agotada la función.” Eran 930 sillas en el Teatro Sha de Buenos Aires, que es un teatro lindísimo, colonial, judío, hermoso. Yo no lo podía creer. Cuando me subí al escenario me pasó una cosa divina, había muchísimos colombianos que vivían ahí y la gente me empezó a aplaudir con tal euforia, porque claro cuando uno está lejos y ve a alguien de su país, la conexión es más fuerte. Empecé a llorar antes de arrancar y no podía hablar, ¡no podía hablar! Cuando intente decir hola con la voz entrecortada obviamente la gente se dio cuenta y fue aún más grande el apoyo y empezaron a aplaudir y a gritar como dándome ánimo… mira yo no podía arrancar. Fue la función más divina de todas las que he hecho, yo creo, la más especial por todo ese contexto que te digo. Casualmente ese día cumplía mi función numero mil, algo que hubiera sido inimaginable para mí tiempo atrás. Entonces ese día dije “la estoy logrando, la estoy logrando, por fin estoy donde quise.”

LL: ¿Qué tanto miedo da? Cuando empezaste a escribir, lanzarte y tomar la decisión de listo, lo voy hacer. ¿Qué tanto miedo da tomar esa decisión?

A: El monólogo lo hice básicamente por una necesidad de expresarme, no hay otra razón. No pensé que fuera a ser un gran negocio, no me imaginé que iba a convertirse en algo tan masivo, obviamente uno tiene expectativas y quiere triunfar, eso está clarísimo. Pero lo hice por la necesidad de transmitir lo que yo pensaba en todo el plano emocional, y lo que yo veía basada en mis historias y en lo que aprendí a oír y a ver dentro de mi entorno cercano, porque este material está basado tanto en cosas que a mí me pasaron como en situaciones que le he oído a gente que además le agradezco porque quizá jamás las vuelva a ver. Cuando ya lo tuve listo, por supuesto el miedo yo creo que es indescriptible porque es someterse directamente a un juicio. Cuando uno hace una novela o una serie depende de muchos factores hay un equipo, el rating, el horario, la promoción, el canal, qué sé yo, pero esto es una cosa muy brutal porque es subirte en un escenario a que te digan si está bien o mal, porque esa respuesta te la da la risa y el aplauso, no es una obra dramática, no es una obra experimental donde la gente sale y hace un análisis después, es una respuesta inmediata: funciona o no funciona. El Stand Up tiene un tempo muy matemático donde uno escribe una premisa, luego plantea un argumento, luego da un ejemplo, luego viene lo que se llama un punchline que es donde se presume que aparecen la risa o el aplauso. Si eso no conserva un tempo de cuatro todo el tiempo es cuando la gente sale y dice me reí en unas partes y en otras no, porque el público no comprende esa estructura, pero uno que está arriba sí lo sabe. Si hay unos espacios muy extensos de silencio uno sabe que la obra bajó y empieza esa angustia, entonces claro el temor el brutal porque no importa cuántas funciones haya hecho, para esa gente por lo general, es su primera función entonces lo tienes que hacer como la primera vez, debes entregar el material con la misma fuerza y el terror a mí no se me quita al día de hoy, o sea no hay una función que yo haga donde no me tiemblen las piernas, donde no me dé taquicardia, donde no tenga que respirar concentradamente antes, porque es terrible, incluso al inicio yo salía con el micrófono a la mano y como siempre tengo anillos, era tal el temblor que los anillos golpeaban contra el micrófono, y yo sentía que la gente en las primeras filas se estaba dando cuenta y percibía el sonido. Entonces me tocó trabajar al principio con un soporte, con una peaña, salgo saludo, hago la introducción de que se trata la obra mientras yo misma encuentro un centro y una tranquilidad para poder arrancar porque si no, no soy capaz.

LL: ¿Qué haces en los minutos previos a salir, algún ejercicio de respiración, no sé, algún agüero que tengas?


A:
Yo hago dos cosas siempre muy básicas: me tomo un café así de grande, nunca tomo licor ni en un camerino ni días antes de trabajar, hay artistas a los cuales el trago los desinhibe, a mí me pasa todo lo contrario, siento que de inmediato se me atrofia el cerebro y me produce inseguridad, entonces yo no tomo trago, me tomo un café enorme y siempre me pongo en una esquina, donde sea, le pido permiso a la gente que está ahí a los empresarios, al equipo de producción, les pido que se salgan, me pongo de rodillas en algún lugar y me encomiendo a mis cinco muertos, uno siempre tiene a sus muertos especiales (risas) que en algún momento creyó que hacían parte del combo de los inmortales porque uno nunca cree que la gente que uno quiere se va a morir. Son mi abuelo, mi abuela, mi tía, la hermana menor de mi mamá que se murió de una forma muy inesperada, muy joven, Lina que era mi mejor amiga y mi perra Magola (risas). La gente dirá que estoy loca que cómo le voy a pedir a una perra, yo sé que ella me oye y sobre todo sé que conoce mi temor, entonces yo me encomiendo a ella. A esos seres les pido siempre lo mismo: memoria, que nada se me olvide, porque no tengo a nadie a quien recurrir, pido hilo conductor, es decir que pueda tener una coherencia en todo el discurso y que no se me escape, digamos, una palabra que se me pegue a la otra porque eso es tan matemático, que es muy riesgoso, pido que tenga una actitud agradable frente a la gente porque sé que van a evaluarme desde lo físico, la voz, hasta lo que digo. Que la gente se reviente a mi favor, así lo pido, que se reviente a mi favor y a mi perra le digo que pueda trasmitir alegría desde el inicio, que desde el inicio se conecten y sientan esa alegría y logren olvidarse de las cargas con las que van porque yo no sé la gente que está sentada ahí qué lleva adentro. De hecho, hay funciones que las termino súper activa y puedo irme de fiesta, salir a comer y hay otras que llego al hotel y quedo como un canguro entre un locker, de allá para acá y no me puedo dormir, hay otras que llego y quedo como una piedra y eso tiene que ver mucho con la energía del público, tú le estás entregando todo lo que tienes y también te estás quedando con todo lo que te llevan. Me ha pasado dos veces que he tenido lapsus donde me he comido parte del texto y cuando voy en determinado lugar digo “¡mierda!, me comí 20 minutos y me toca regresar” pero el tiro está en que la gente no se dé cuenta, como no conocen el material, de mí depende volver a agarrar la rienda y volver a pegar, remallar la media, eso me ha sucedido dos veces. Afortunadamente jamás me ha pasado que se me haya quedado la mente en blanco, le tengo pavor a eso, o peor, que me dé un hipo, una cosa tan elemental ¿qué haces tú con hipo? O por ejemplo como me pasó una vez, se me metió una pestaña entre el ojo y fue la cosa más desesperante porque arde y ¿qué hago? No espérense venga y sóplenme, pues no, o sea tengo que seguir. Entonces que no se me presente ningún inconveniente, que no se me parta un tacón, tantas cosas a las que está uno expuesto ahí, que un pesado que te diga algo y te interrumpa, no sé, que suene una sirena en el teatro, lo que sea, uno está ahí como muy desnudo ante lo intempestivo, es muy angustioso.

LL: Para este mundo en el que estás, para esta profesión que tú escogiste, se necesita una fortaleza muy grande, un saber estar bien parado en la tierra, ¿de dónde crees tú que has sacado esa fortaleza en la vida?

A: Pues yo creo que no la he sacado y justamente el punto está en que nunca estoy parada en la tierra. No me gusta, me aburre todo lo normal. Me chocan la estabilidad y los modelos que sigue todo el mundo, esas refractarias mentales de que todo tiene que ser de determinada manera. Mi esposo a mí me dice que yo vivo en una fantasía, y me gusta, me gusta mucho. Porque soy mucho más sensible a cosas que para los demás resultan imperceptibles. Me gusta ese estado de no cordura permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida, entonces no soy tan común.

LL: Pero también eres muy racional en ciertas cosas.

A: En mis criterios y mis opiniones.

LL: Eso te iba a preguntar, porque tienes dos facetas tan marcadas, ¿no? ¿Toda esta racionalidad, una mujer tan estructurada en muchísimas cosas, combinadas con una sensibilidad inmensa y una rebeldía desbordada, en qué punto se unen?

A: Creo que en el trabajo, en los demás escenarios separo todo muy bien porque se me da muy naturalmente.

LL: ¿Eres racional en qué tipo de cosas?

A: Soy racional a la hora de asumir mi trabajo, me lo tomo con muchísima seriedad y ahí adopto una postura bastante rígida. Creo que, de las cosas negativas, si puede ser negativo eso porque lo veo es desde el lado de lo que se puede decir de mí, es que soy insoportable en el trabajo, es completamente cierto. Yo soy estricta, soy meticulosa, soy muy disciplinada, soy casi implacable, difícilmente acepto un error y no soporto las excusas insulsas. Que a mí alguien de mi equipo de trabajo me diga “no, se me sale de las manos” mira, yo me enchuquizo, yo quiero morir y matar.

LL: ¿Cómo es una Alejandra brava?

A: Yo soy furiosa. La gente piensa que yo soy muy brava por muchos factores, por mi manera de expresarme, mi voz es una voz templada, ruda, mi expresión de la cara no es muy dulce que digamos, mis facciones no son propiamente angelicales (risas), así que todo tiene ese empaque como de dureza. Y de hecho me pasa que le hablo a mucha gente y me dicen “¡Ay! Pero no se ponga así, no me regañe” “no, yo no te estoy regañando, yo hablo así.” He tratado con el tiempo de trabajar mucho ese tono digamos en la cotidianidad para no pisar cayos que son innecesarios. Contrario a eso, cuando me pongo brava no puedo hablar, no puedo hablar, yo me siento y la gente sabe que cuando yo estoy muda es porque eso es un volcán que va a salir en cinco, cuatro, tres… y cuando exploto no me sale un grito, no me sale una grosería, nada, yo miro a la persona fijamente y le digo tres palabras y no tengo nada más que abonar. Entonces eso por lo general genera mucho pavor, a mí me da miedo hasta de mí. Porque cuando me quedo callada yo digo ¡Dios mío! Yo ya me empiezo a acomodar, me talla la ropa, no sé para dónde agarrar, me toca respirar porque me descompongo y eso me pasa mucho en el trabajo porque soy alérgica a la mediocridad, detesto a las personas que, literal, muerden cheque, ¿me entiendes? Como que yo voy, tengo que poner esta silla aquí entonces yo pongo la silla ahí y ya, no aportan ideas, no fomentan la creatividad, no son recursivos, no resuelven. No tolero la mediocridad, me fascina trabajar en equipos que busquen un camino a la excelencia. Para mí siempre todo pudo haber salido mejor, eso tampoco está bien, porque me hago mucho daño y soy especialista en auto sabotearme, y eso psicológicamente tampoco es bueno, de hecho, he buscado ayuda para el tema. Me doy palo, me doy guayo, me doy bate, me doy todo, yo siempre siento que faltaron los cinco centavos para el peso, y no me doy el crédito suficiente y el valor, lo cual es cruel con uno mismo, pero es muy bueno dentro del resultado del trabajo porque no hay ese sentido de conformismo de sí, listo ya entregué lo que era. No, siempre corrijo cosas, y siempre encuentro otras tuercas que hay que ajustar, y no me resigno a que las cosas se queden de una misma manera.

LL: ¿Y eso en tu vida personal?

A: En mi vida personal es completamente diferente. Por eso te digo que ahí logro separar las cosas, porque ahí se condensan los tres aspectos que dices. Soy igualmente dulce y divertida cuando trabajo y si las cosas funcionan bien siempre mi equipo está feliz. Siempre hay carcajadas siempre nos divertimos y procuro que sea un ambiente maravilloso, excepto cuando pasan este otro tipo de situaciones que te acabo de mencionar. En mi vida personal es muy distinto porque yo siempre estoy alegre, cuando digo siempre no exagero, siempre estoy alegre. Es muy raro que algo me saque de casillas, a todo lo que es personal le encuentro solución, tengo una capacidad de reírme de las dificultades, he vivido situaciones muy complicadas en mi vida que me han enseñado a manejar no problemas sino tragedias, tu a mí me dices que no me puedo amarrar el zapato y yo no sé qué hacer, pero si me dices tengo un problema o sea una tragedia de un tamaño magno, yo le encuentro soluciones. Siempre a todo le veo como ese lado. Ahí siempre encuentro una atmosfera como mucho más fresca, estoy muy relajada, no me preocupo, llego tarde, no me angustio y soy muy dulce, soy muy amorosa en mis entornos.

LL: ¿Cuáles dirías tú que han sido los tres momentos o las tres situaciones que más te han marcado como persona en la vida? 

A: Hmm, creo que fue muy importante el nacimiento de mi hermano. Yo tenía cinco años cuando Andrés nació y era muy consentida, mi reacción fue muy extraña porque yo me aislé, me sentaba en las esquinas y no le hablaba a nadie, no fui al baño en dos semanas me tuvieron que llevar al médico y hacerme una cantidad de cosas, estaba poseída por todo lo malo (risas). Me dio muy duro la llegada de Andrés, me puse muy celosa. Mi papá tiene los ojos verdes, y esa fue una frustración enorme para mí, no haberle sacado los ojos a mi papá, siempre y hasta el día de hoy se lo digo y se lo recrimino, le digo ¿qué pasó con esa información genética? ¿qué pasó, te viniste muy rápido o qué? Y entonces me toma del pelo porque nosotros jodemos con todo. Siempre me frustró no tener los ojos verdes, en ese entonces recuerdo muy claramente que le dije a mi mamá, si es una niña y sale con los ojos verdes la voy a ahogar, punto. Y mi mamá me decía yo te ayudo, yo te ayudo porque es mi responsabilidad. Entonces creo que el nacimiento de mi hermano fue muy importante para mí porque me enseñó a compartir, y creo que es algo que ha sido una ley en mi vida, yo adoro compartir, soy mejor para dar que para recibir, soy malísima recibiendo. Ese es otro tema psicológico que he tratado con ayuda. Son unas ganas de entregar que me ha traído muchas frustraciones porque no me he arrepentido nunca de mis locuras, pero sí de mis actos racionales y racionalmente me he entregado mucho a personas que no han valido la pena. Me ha costado mucho aprender a recibir. Pero estoy como en el proceso, ahí voy ya he aprendido. Por lo menos tuve el gesto de expresar mi propia necesidad. El nacimiento de Andrés fue muy importante, somos muy unidos mi hermano y yo, él vive en México hablamos casi a diario, no dejamos que pasen más de cuatro meses sin vernos, nos ponemos un punto de encuentro, siempre nos reímos juntos, lo amo con toda mi alma.

Luego un momento sin duda que me marco fue la muerte de mi abuela materna, muy, muy duro para mí porque es la persona a la que yo más he amado en mi vida y que sigo amando porque no he encontrado otra que ocupe ese mismo poder de amor y de sentimiento en mi corazón. Fue una persona que me marcó mucho, de hecho, mi psicólogo, mi terapeuta, me dijo en la última cita, ¿qué fue eso tan grande que hizo para que te haya dejado esa impronta tan fuerte? Y yo me quedé pensando y dije ¡TODO! Todo, o sea lo hizo todo, yo aprendí de ella absolutamente todo, la más genuina bondad, la alegría, la capacidad de entender al otro, un desprendimiento frente a lo material divino, la capacidad de transmitir amor, el humor, mi arraigo familiar, mis valores que son muy afianzados, muchas cosas. Entonces creo que eso fue muy duro para mí, y además sucedió el día de mi cumpleaños que es el 3 de marzo, nunca lo volví a celebrar por eso, porque por una extraña razón el 3 de marzo casi siempre que miro el reloj es cerca las dos de la tarde que fue cuando pasó eso, siempre me pasa lo mismo y cuando es el 3 de marzo digo hoy no voy hacer eso y termina sucediendo, es como que siempre ella está ahí. Ahora entiendo que no lo debo ver desde el punto del dolor, sino que quizás fue tan grande nuestra relación que lo dejo ahí, o sea justo ese día.


Otro momento que fue muy importante y clave para mi vida fue el día en que tome la decisión de irme a vivir con mi esposo. Habían pasado 4 días de haberlo conocido, habíamos ido una vez a comer, una vez a almorzar, una vez habíamos ido a tomar un café, y luego a una fiesta de cumpleaños que fue la primera noche algo así.
Y entonces yo estaba fumando en su carro, sin preguntar me prendí un cigarrillo, estábamos en el semáforo de la 94 con 11. Yo nunca cuento estas cosas porque no me gusta abrir mucho el tema de la relación en pareja, pero lo voy hablar desde el punto de vista del momento que fue muy importante para mí. Estábamos en ese semáforo, y este hombre se voltea y me dice “uy, ¿te puedo pedir un favor?” y yo dije mierda el cigarrillo, y entonces de una abrí la ventana y tiré ese cigarrillo y dije ¡uy no, quedé como una chancla! porque claro prendí el cigarrillo y para quien no fuma eso es muy desagradable. Y yo “qué pena, mira discúlpame” por qué claro cuando uno está levantando trata de mostrar sus buenas cartas y yo dije, qué pelada de cobre, y entonces el hombre se voltea y me dice en el semáforo “mira te quiero pedir el favor de que fumes lo menos posible en mi carro y que invadas lo antes posible mi espacio, yo no quiero conocer a nadie más, tu eres la persona que yo quiero para mí” y yo mire el semáforo… ¡no, no, no es que esto es una cosa muy divina! Y entonces yo veo el semáforo que estaba en rojo y cuando pasa a verde me volteé y le dije “bueno, dale, listo.” Y nos fuimos a vivir juntos y desde ese entonces hasta hoy ya han pasado doce años.

LL: Nunca te angustió o te atormentó la idea de me voy a quedar sola, ese miedo de…

A: Jamás. Creo que por eso me casé tan joven porque cuando uno menos busca las cosas se le aparecen. Ese poco de viejas que andan todas desesperadas con ese dedo entablillado esperando la argolla, ¡eso es muy mamón! A los tipos no les gusta esa presión, estas mujeres que están llegando a los treinta y les entra un afán ahí todo montañero porque no se han puesto el vestido de novia, es que no. Yo digo en vez de preocuparse, lean, viajen, conozcan el mundo, adquieran otros criterios para de verdad poder elegir con quién quieren compartir una vida. “No, es que ya llevamos cinco años y no me ha propuesto matrimonio, entonces yo le voy a dar hasta junio.” ¿Qué es eso? Eso es muy lobo, eso no se hace. Yo nunca lo tuve entre mis planes. Nunca pensé en casarme, nunca soñé el vestido blanco, no porque fuera en contravía de lo femenino, no, sino porque siempre me llamaron la atención otro tipo de cosas primero. Ahora, siempre quise tener a una pareja. Siempre soñé con encontrar el amor, por supuesto. A mí me parece que el amor es lo único que le da sentido a la vida, lo único, no hay más, es más importante que la misma salud, cuando uno tiene amor se sana. Pero cuando no tienes amor no tienes nada. Entonces sí quería encontrar a un hombre valioso, por supuesto, pero nunca manejé ese tipo de ansiedad. Y por eso me casé muy pelada o sea yo devuelvo el tiempo ahora y digo claro, era una bebé, pero en ese momento me sentí lista, tenía 26.

LL: Y antes de eso, ¿cómo fueron las experiencias?

A: Ah no, puercas como las de todo el mundo. Sí claro, tuzas, me pusieron los cachos, perseguí novios, ponía a llamar a las amigas de otros teléfonos, me iba con capucha a la salida de la discoteca, lloré, fui adonde brujas a que me leyeran el chocolate a ver si me iban a pedir cacao, o sea yo hice toda la tarea, toda la tarea que hacemos todas las mujeres, todo el curso. Me metí con hombres interesantes, con otros no tanto, pero la verdad siempre fui una mujer muy amada y me siento muy orgullosa de eso porque los hombres que pasaron por mi vida siempre me quisieron mucho. Yo nunca sufrí por falta de amor, jamás, y nunca me tocó mendigar amor que a veces pasa mucho entre las mujeres, como que “no me dejes” no. A mí eso nunca me pasó, los hombres que yo tuve siempre me quisieron de una forma muy bonita. Ahora que la dinámica de las relaciones se atrofiara, que ya no se volviera tan sana y se acabara pues es lo normal. Pero siempre he sido una mujer muy querida. Entonces dentro de todo creo que eso sí lo he aprendido a recibir.

LL: Tomaste la decisión de no tener hijos, es una decisión consciente, madura, que hiciste pública y que para algunos no fue tan bien vista. ¿No crees que de alguna forma le has dado un empujón a muchísimas mujeres para quienes es tan válido decidir ser mamá como decidir no serlo?

A: Mira que sí lo siento. Hace un tiempo me costaba un poquito de trabajo verbalizarlo porque siempre existe un temor al juicio más siendo mujer, a la gente no le resulta tan positivo que uno diga que no quiere ser mamá y te señalan de una manera muy dura y dicen debe ser desalmada o egoísta, o pensará que se le va a dañar el cuerpo, tonterías como esas, o no sé, no tiene capacidad de dar amor, o no sabe de lo que está hablando. Tantos señalamientos que terminan siendo absurdos porque finalmente no lo conocen a uno y no tendrían por qué evaluar las razones de ser. Entonces me costaba un poquito más de trabajo, pero ya cuando tuve la capacidad y la certeza de que verdaderamente eso era lo que yo quería, lo empecé a transmitir con absoluta naturalidad y bajo mis argumentos, que son igualmente validos que los de las mujeres que sí desean tenerlos. Así de sencillo. Yo no vivo preguntando y por qué quieren tener hijos, no entiendo por qué les genera tanta curiosidad que yo no quiera hacerlo. Entonces ahora no siento pudor al decirlo, al contrario, me siento muy tranquila porque sé que es una idea consciente, es una decisión responsable que he tomado sobre mi vida y mi manera de ser. Me he encontrado muchas mujeres últimamente que me dicen oiga yo pensaba lo mismo y no era capaz de afrontar mi decisión por ese juicio colectivo. Con esto no quiero promover una campaña de no a los niños, porque ahora se vienen asopapás, asoniños, asoenanos, asocolegios (risas), no, no es para que armen una controversia de esto que de verdad estoy como un poco harta. Decir lo que uno piensa en este país es un chicharrón, qué jartera, la gente siempre quiere que uno diga lo que quieren oír. Entonces me dicen, no, es que usted es muy controversial, usted es muy polémica, no. La controversia la arma la gente que no sabe respetar que existimos otros que pensamos distinto. Yo no digo las cosas para generar problema, yo digo las cosas por que las pienso y porque tengo unas facultades mentales que aún me permiten opinar por mí misma, juel diablo (risas). Entonces no quiero tener hijos porque amo mi libertad, no existe otra razón distinta a eso. No me interesa dar ejemplo de nada a nadie, me gusta vivir libre. Saber que tengo un marido que vive conmigo porque quiere, no porque le toca, no porque quiere jugar a la casita ni porque vamos a generar un hogar. Veo un mundo tan terrible últimamente que no entiendo para qué más. Y se reproducen y se reproducen y llueve y se siguen reproduciendo, y yo digo ¡Dios mío!, un hijo no puede ser una decisión a la ligera, un hijo no puede ser un error ni un descuido porque no planifiqué, ni un polvo detrás de una puerta en una discoteca, ni un elemento para creer que va a conservar una relación. Un hijo solo para mí se debe tener cuando se tiene el deseo absoluto y el acto de humildad más grande de la vida de saber que a partir de ese día tu dejas de existir, cambia tu sueño, cambian tus prioridades, cambia tu suerte, cambian tus deseos, cambia todo. Si existe esa capacidad consciente de entregar tu vida a otro yo lo aplaudo, y lo entiendo como un gesto de valentía y del más profundo amor. Yo no tengo esa capacidad. Entonces no lo quiero.

LL: ¿Qué ha sido lo más doloroso o lo más difícil de superar en este mundo en el que vives de tantas cosas que se dicen, de tantas polémicas, de tantas críticas?


A:
Pienso que la injusticia frente a la opinión sin argumento. Es decir, gran parte de mi carrera ha estado basada en llevarle a la gente alegría, desde cualquier punto de vista, en radio, en una novela, en un escrito, en un monólogo, en teatro. Llevar alegría ha sido un propósito para mí porque me parece que es un don con el que se nace. Uno no nace alegre, a uno no le enseñan a ser alegre, a uno no le enseñan a reírse. Reírse es la acción más auténtica y más genuina del cuerpo humano y si tú tienes el don de poder transmitir y regalar eso a mí me parece divino. Yo no sé cantar, yo no sé tocar un instrumento, me frustra no haber aprendido a pintar, pero sé conectarme con la gente y dar alegría. La empatía. La identificación. Cuando uno ha tratado de sentar y darle un pilar a su trabajo a partir de esa premisa, y te das cuenta que de repente cometes un error o una equivocación que a cualquiera nos puede suceder, y que el mismo público que algún día te aplaudió te pase una guillotina es muy doloroso. Porque ahí me he dado cuenta en ciertos episodios, primero, que a todos nos cuesta mucho trabajo perdonar, que no sabemos entender al otro, que creemos que los errores siempre los cometen los demás y pasamos una cuenta de cobro implacable. Entonces eso es muy duro cuando tú dices no puede ser que este resbalón a mí me borre en cuestión de un par de horas 8, 10 o 12 años de esfuerzo, de lucha, de responsabilidad de esta manera. Eso es como encontrarte y decir, yo a quién le estoy hablando, me he cuestionado muchas veces qué tan leal es realmente el público que lo sigue a uno, o a lo mejor yo tengo un concepto de lealtad muy distinto porque para mí la lealtad es inquebrantable, en la amistad, en el amor, en el trabajo. A mí una persona me puede fallar en el trabajo, pero si yo entiendo por qué cometió esa equivocación, si no es una excusa insulsa, siempre volverá a trabajar conmigo y soy leal a mi gente. Yo muero con la mía y muero por los míos, ¿me entiendes? Entonces, cuando tú ves de repente que el público no es así, de verdad piensas, ¿valdrá la pena todo lo que yo estoy intentando hacer? Si a mí la vida y la gente no me permite meter la pata, ¿de qué estamos hablando? Es ingrato, es una carrera que no tiene despedida, uno no tiene entierro entonces esto es una cosa que cuando a ti no te vuelven a llamar tú debes deducir por tu sentido común que tu carrera llego a tu final. No es como que estás en una empresa y cumples un tiempo y te dicen chao, o te vas o te indemnizan, o sea hay un protocolo de finalización, aquí no. Aquí tu carrera puede terminar o por edad, o por falta de oportunidades, o por un resbalón, por millones de cosas a las que uno está expuesto, estas en la cuerda floja. Es una carrera violenta porque a pesar de que el medio se llame entretenimiento es todo menos entretenido en el fondo, uno se entretiene mientras lo hace, es como si tuvieras un pie en un precipicio y el otro en un jabón, todo el tiempo, estas ahí, entonces es muy complicado es una carrera muy inestable.

LL: ¿Cómo hace uno para permanecer, para tomar la decisión de seguir ahí y no desfallecer?

A: Ay mira, yo francamente te digo que estoy por pensar que eso es un acto de testarudez.

LL: (Risas) ¿Un acto de ego?

A: No, ni siquiera, porque el ego lo zapatean de tal manera, o sea te lo destruyen de tal manera que además es hasta positivo porque cuando le dan a uno esas zarandeadas y esas muendas te das cuenta que toca, vuelva y levántese, vuelva a pararse de ahí y pida perdón de rodillas y párese de ese fango donde usted misma está arando y nadando sin final. Entonces como que el renacer y volverte a parar de eso, y volver a sentir el aplauso del público después de una tormenta te da una energía medio adictiva para continuar, yo creo.

LL: ¿Qué tanta capacidad para el fracaso crees que tienes tú?

A: Ninguna. Yo no tengo capacidad para fracasar, yo tengo capacidad para perder, que es diferente. Yo sé perder y asumo las pérdidas con mucha entereza, con mucha humildad y sobretodo las entiendo como momentos de reflexión para corregir, pero yo no tengo capacidad para fracasar porque yo me exijo mucho. Te voy a poner un ejemplo, si yo hoy escribo una obra, y esa obra digamos colectivamente es un fracaso, no va nadie, para mí, nunca va a ser un fracaso si yo la hice bajo mi criterio. Va a ser un éxito el haber reflejado lo que yo sentía de esa manera. Si no funcionó, de malas, de malas para mí. Pero nunca lo voy a entender como un fracaso. Porque el fracaso es para fracasados y yo no soy una fracasada ni voy a fracasar jamás, me voy a caer ochenta veces, voy a perder cincuenta mil oportunidades de hecho me ha pasado, en mi carrera he escuchado infinidad de veces el no y muy escasas veces el sí. Entonces yo ya la pérdida la conozco, pero nunca seré una fracasada porque siempre hare lo que mi corazón y mi cabeza me digan, y creo que eso ya es un triunfo.

LL: ¿Qué te da miedo hoy en día?

A: Le tengo pavor a las enfermedades…

 LL: ¿Hipocondríaca un poquito?

A: No, no sé, (risas) tengo unas reacciones un poco raras, o sea, a mí me duele la cabeza y ya pienso que tengo un tumor en el cerebro, pero no hago nada al respecto, no voy al médico. Le tengo mucho miedo a las enfermedades, pavor a las físicas y a las mentales. Nosotros estamos educados para cuidar la salud del cuerpo, pero nunca nos educan para cuidar la salud de la mente y cuando a la mente se le corre la teja te quiero decir que eso es brutal.

LL: ¿Y para la parte mental que hacer?

A: Para la parte mental yo pienso que se debe buscar una ayuda sin duda, no sé si sea una amiga, no sé si sea la mamá, pero uno tiene que aprender a oír, la mente no se las sabe todas y le juega a uno muy duras pasadas. Saber pedir la ayuda. Sí, le tengo mucho miedo a las enfermedades y le tengo mucho miedo a la viudez.

LL: ¿Por qué? Si nunca en la vida te generó conflicto estar sola…

A: Es que ahora ya no veo mi vida sin él, no la veo sin él, me costaría mucho trabajo. Es un amor muy profundo y despertarme un día y ver que no está, yo no sé cómo podría reconstruir mi existencia sin él, no por una dependencia sino por neto amor, es ya como otro brazo.

LL: ¿Qué es lo que más rescatas de tu marido?

A: Que me aguanta (risas), eso es muy rescatable, es una labor muy loable (risas). A mí me encanta de él y me encantó siempre que nunca se preocupó por ocultar sus defectos, siempre se mostró como era y a mí eso me fascina. Porque no fue un personaje que fui descubriendo lo malo después que después uno dice, uy este no fue el producto que yo compré (risas), ¿pero qué paso? ¡Me salió una chanda después de que le aposté! Entonces nunca oculto sus defectos me ofrecía un mundo divertido, un tipo súper fresco, exitoso en lo que hace con la misma capacidad de lucha, muy desarraigado del que dirán, cero protocolario, le encantaba mi franqueza, muy sensible, con una gran sensibilidad artística y yo adoro eso. No quería tener hijos y nunca ha querido, y eso era fundamental para mí, entonces siempre hemos estado en la misma página y nunca hemos cambiado de opinión. Muchas cosas. Y ahora en la convivencia pues la alegría, la tranquilidad, el llegar a un terreno donde me siento feliz. Yo abro la puerta de mi casa y vivo plena, puede haber pasado un vendaval en el día en la calle, pero llego a mi casa y eso es un oasis. Lo veo y me cambia todo, me da toda la paz y toda la dicha, me siento una mujer muy querida y eso lo valoro enormemente.

LL: ¿Qué te hace llorar hoy en día?

A: ¡Uy yo soy súper chilletas, lloro por todo! Yo soy piscis y dicen los que saben que como es el último signo del zodíaco carga todo lo de los demás, dicen por ahí. Soy una persona muy sensible, ante todo, ante la desgracia, ante la alegría, lloro por los recuerdos, lloro con la música, lloro cuando alguien me está contando algo y me conmueve, lloro porque me da rabia, lloro por todo. Yo soy muy llorona y no me choca, ni me lo retraigo tampoco porque es mi manera de expresarme. Yo estoy en un almuerzo alguien empieza a contar algo, hacen un brindis y yo lloro y todo el mundo me mira como una desadaptada (risas), “¿pero y qué le paso?” Y yo, “no sé, me pareció un momento muy especial”. Me pasa eso, lloro de destiemple, lloro en momentos fuera de lugar, soy así muy sensible y susceptible a las cosas.

LL: Si yo te pregunto del 1 al 10, ¿qué tan liberal eres?

A: 9.

LL: ¿Porque no 10, qué hace falta para el 10?

A: Pensé inmediatamente por qué no el 10 cuando me hiciste la pregunta, en temas de pareja por ejemplo no soy tan liberal, no soy de experiencias de tríos, no soy muy de esas aperturas eróticas que están como tan de moda ahora en estas recientes generaciones, entre las cuales me incluyo, no soy como de experiencias de swingers. A mí me parece tan jarto ver tirar a la gente, como tan anti estético, además, o sea, como que no, uno solamente ve el escenario bonito cuando es uno y eso porque uno ni se ve por allá, menos mal. Pero soy muy desinhibida en esa parte, en el erotismo, en la sensualidad, en todo eso. Utilizo una comunicación muy abierta, pero no soy abierta a ese tipo de espacios en mi relación de pareja soy mucho más arraigada a la vieja usanza, al modelo de antaño del respeto en pareja, del amor entre dos, ese tipo de cosas, no con eso quiero incluir la infidelidad, no soy de las que digo que jamás perdonaría una infidelidad, son de esos temas que uno no puede determinar hasta que eso te toca la puerta, es como cuando te atracan, uno no sabe si le va a gritar al ladrón, si va a salir corriendo, si le va a rapar la mochila o qué va a hacer, ahí pasa lo mismo y empiezan a jugar factores y una cantidad de cosas, entonces no soy cerrada frente a ese tema. Por eso creo que 9, en relaciones de pareja no tengo esa apertura mental me gustan más las relaciones basadas en el romance entre dos.

LL: ¿Y en qué eres tremendamente liberal?

A: En todo lo demás, políticamente, intelectualmente, familiarmente, psicológicamente, en todo creo que soy muy liberal. Muy liberal porque he aprendido con el tiempo a pararme en los zapatos del otro y a comprender que es algo que a uno le hace mucha falta. Entonces uno siempre juzga o no juzga, critica o evalúa los comportamientos de los otros de acuerdo con los propios. Cuando uno empieza a entender que la gente piensa y siente diferente no solamente se abre su mundo, sino que permite que se abra el de los demás. Genero mucha confianza en las personas así sean desconocidas y me cuentan cosas muy íntimas que quizás no le han dicho a nadie porque encuentran justamente el no juicio y eso me encanta.

LL: Pero eso es clave para tu trabajo, ¿no? Ahí es donde logras hacer verdaderamente un buen trabajo de campo…

A: Pues sí porque está basado en la verdad, en la verdad que yo vivo, en la verdad que veo que viven, que oigo que existe, está basado en la verdad y creo que ese es el gran éxito de la obra, más allá de que sea una actuación con un personaje un poco contestatario, una mujer fuerte que quizás para muchas es un reflejo de lo que quisieran decir o ser y no han podido, que para mí también es de alguna manera un escudo de lo que soy, sino porque está basado en la verdad. Nada de lo que yo digo ahí, así este trasmitido en la sátira o el sarcasmo, es una mentira, si no eso no hubiera funcionado.

LL: ¿Cuál es la característica que más admiras en una persona? Es decir, conoces a una persona y qué es eso que te atrae o te repele.

A: Amo la valentía, es mi virtud favorita, me encanta la gente con coraje. Cuando conozco a alguien que me dice estoy haciendo esto y esto, y construí esto, y me mandé en esto y no tengo un peso, pero estoy montando esto, y todo el mundo se fue en contra de este man pero me voy a casar con él, o sea, así sea ante lo errores admiro la capacidad de riesgo, me encanta además porque la he trabajado y la tengo y la defiendo a muerte. Es la virtud que más me gusta en mí misma, entonces cuando uno encuentra identificación o empatía, es precisamente porque hace esa labor de espejo, como yo siento que tengo eso tan arraigado eso me seduce mucho en las personas, me fascina. Me aterra la mediocridad, me molesta mucho la lentitud, me chifla, no, yo me desquicio. La hipocresía me enferma y en este mundo es lo que hay, no me gusta la gente que tiene amistades basadas en la conveniencia, que tiene amigos por que los necesita o es que está casada porque la sostienen, o que está con ella porque le da un estatus social, odio eso. Odio las personas que no establecen relaciones de forma genuina. Me molesta la falta de originalidad, detesto a la gente que imita, ojo, no a los imitadores, los imitadores son unos artistas muy serios y muy profesionales, estoy hablando del común la gente que imita a los demás para lograr determinado éxito o relevancia, me choca terriblemente la falta de autenticidad.

LL: ¿Tu talón de Aquiles cuál es?

A: Mi familia. Cuando digo mi familia me refiero papás, hermano, esposo, núcleo cercano, mi familia total. A mí me tocan a mi familia y es la yugular.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

A: Morirme. No me falta nada.

LL: Hoy en día, ¿puedes morirte tranquila?

A: Sin ningún problema.

LL: ¿En qué reencarnarías?

A: Hmm, ¡qué pereza! Otra vez esta misma vuelta, no. Ay no yo ya no quisiera reencarnar más, yo ya he hecho en esta vida mucho (risas).

LL: ¿Tú crees que eres un alma vieja?

A: Yo creo. Yo creo que sí. Yo he sido vieja siempre, desde niña he sido vieja, he hablado como vieja, como adulta, he pensado como grande, no asocio mi niñez a la etapa usual de la niñez. Mi niñez fue de una mujer en un cuerpo de una chiquita. Es más, aprendí a hablar primero que a gatear, que no es lo usual. Cuando mi mamá me llevaba a las visitas yo decía “quiero tetero” y gateaba y la gente decía ¿qué es esto? Como un espécimen rarísimo por que los niños gatean perfecto y dicen tete, mamá, yo no, “quiero tetero” y gateaba por las casas de las visitas. Entonces a la gente eso le parecía rarísimo, seguramente debo ser un espíritu viejo uno aprende lo que oye. Como crecí entre grandes, entre mi mamá, mi abuela, las amigas etc., mujeres adultas, yo creo que sí. Yo no quisiera reencarnar, no, yo creo que uno se muere y no pasa nada. Yo creo que es como el sueño eterno, literal, uno se duerme y ya. Pienso que la energía es otra cosa, no es el cielo, no es el infierno, sé que es la premisa de la religión católica, la respeto obviamente, pero yo creo que uno se muere y es un sueño eterno del cuerpo, pienso que la energía sí queda por ahí porque si no sería muy difícil explicar por qué cuando alguien se muere a veces uno lo siente. O incluso cuando uno dice uy me asustaron, que sientes que alguien se te sentó en la cama, que seguramente a mucha gente le ha pasado (no me ha pasado y espero que no me pase, y si alguien muerto me está viendo que por favor no regrese). Pero los parapsicólogos y la gente que ha estudiado mucho esto tienen evidencias científicas de que algo sucede. Algo tiene que pasar, no sé ese lugar en dónde esté, pero si la energía queda por ahí yo esperaría que fuera un lugar divertido donde me pueda burlar de los demás (risas) ¡por fin! pero ahora enterarme de verdad de todo lo que dicen cuando uno no está, sería genial, ser invisible es el súper poder con el que uno sueña en la vida.

LL: ¿Pero tú no crees que de alguna forma uno ya sabe lo que dicen de uno?

A: ¡No! Uno se imagina lo que dicen de uno, pero casi siempre es peor. La gente que habla bien de uno es muy escasa. No importa lo que uno haga, en la vida en general la gente que de verdad habla bien de ti y te defiende a muerte es porque está basada en un afecto muy arraigado y por lo general ese núcleo lo ejercen muy contadas personas. Pero si tú estas en un escenario de trabajo, de universidad, qué se yo, siempre hay gente que habla mal de uno, entonces yo digo, si cuando uno se muere van hablar bien, porque ahí es cuando le sacan a uno todas las virtudes, y todas las cosas buenas que hizo y te dan todos los reconocimientos y te aplauden por tu enorme valor…

LL: ¿Y quién iría al entierro? (risas)

A: Yo me lo imagino, quién iría y quién me lloraría de verdad, ¿quién me lloraría de verdad? Eso me da mucha curiosidad, ¿quién me extrañará? Después del tiempo, o sea, más allá del impacto de ¡uy se murió qué pesar!, pasa el tiempo y quién dirá “oiga, Aleja me hace falta” ¿quién será? Pues no sé, no sé quién.

LL: ¿Quiénes son tus mejores amigos?


A:
Yo tengo grandes amigos, es de las fortunas más grandes que tengo en mi vida, mis amistades. Tengo amigos que conservo desde el colegio, que los adoro, tenemos un mismo código de comunicación, tenemos un chat incluso del colegio, somos como 83 y sabemos lo que hacen todos. Y de ese tengo desprendido un sub chat con las amigas más cercanas. Pero todo está basado en el bullying, ojo, no estoy promoviendo el bullying, para que ahora no digan que es que le estoy haciendo campaña al bullying (risas), me refiero al bullying desde el punto de vista positivo del sarcasmo, de la sátira, de burlarnos de lo que estamos haciendo todos, de cuando cometemos errores etc. Tengo amigos que me los he encontrado en la vida, tengo amigos que me han aparecido por accidente, tengo buenos amigos de trabajo, no soy muy amiguera, no, son pocos, pero son muy buenos. No sé si son los mejores, pero para mí son los adecuados.

LL: ¿Cómo es un día tuyo?

A: Me cuesta mucho trabajo levantarme. Soy malísima y odio madrugar, soy trasnochadora, mi mente funciona mucho mejor de noche por eso yo siento que en el día estoy en una película por que no funciono muy bien. Entonces me cuesta trabajo despertar, pongo como tres alarmas, mi esposo ya se acostumbró, ya le bajo a la histeria porque a él le suena el despertador y se levanta como un resorte, y yo no puedo entonces me despierto con dificultad, doy gracias Dios que amanecí, que eso me sigue pareciendo un extraño milagro, todavía como que despertarse y poder caminar, por ejemplo, y ver, me parece que eso a uno no se le puede volver paisaje. Mi dinámica diaria está casi siempre basada en viajes, viajo por lo menos tres o cuatro veces a la semana, entonces empaco, no soy de las sistemáticas que ya tiene sus cosas de aseo, que ya sé que me voy a llevar, no. Agarro tres cremas, pienso qué clima es, la foto para Instagram, empaco, al aeropuerto, me llevo a mi perra. Siempre que me levanto ya he hablado con mi mamá y con mi papá, todos los días, no salgo de mi casa sin hablar con los viejos a ver cómo amanecieron, cómo están, hablo con amigos, tomo mucho café, soy muy acelerada, leo bastante, leo a diario cosas que me interesan desde un libro hasta noticias, cosas frívolas, me encanta leer los chismes de la gente porque además es muy gracioso, me río de mis propios chismes porque soy la última en enterarme… ve tan raro yo no sabía que estaba embarazada, cosas así, o ve… no sabía que me había separado, tan chistoso, bueno esas cosas. Ahora leo esos chismes de gente que hace parte de la farándula y que cada vez conozco menos porque hay mucha gente nueva y no conozco a muchos.

LL: ¿Ejercicio?

A: No, no, no, gracias.

LL: ¿No mueves ni un dedo? ¿Entonces cómo haces para estar así?

A: Es genético y el ajetreo. Mi mamá usa mi misma ropa, somos la misma talla, somos hasta el mismo número de zapatos, usamos exactamente lo mismo. Eventualmente cuando tengo tiempo y disposición tomo clases de flamenco. Me gusta mucho, es un baile así súper elegante, además exige mucho carácter y le hace botar a uno bastante energía. Pero por lo demás no, yo no alzo una pesa, me parece una mamera el plan del gimnasio. Me pasaba antes haciendo donaciones por que iba al gimnasio y pagaba un año para ir dos semanas. Eso sí, me compraba la trusa, toda la pinta, los tenis y a las dos semanas… uy qué mamera, no vuelvo me aburre terriblemente, no monto en bicicleta desde que tengo once años, me parece un artefacto súper peligroso, no patino porque tengo cero coordinación, bailo salsa súper bien el resto no. No me gusta hacer ejercicio y además me gusta mi cuerpo como es, me gusta mucho la delgadez me gusta mucho como me veo, no me gustan los cuerpos musculosos, sé que ahora hay una onda súper fit, que lo respeto un montón porque exige una enorme disciplina, la cual evidentemente no tengo, ni tendré. Pero a mí no me gustan los cuerpos femeninos musculosos me parece que son poco elegantes para mi concepto de estética. Entonces pienso que el cuerpo perfecto es el que se mira en el espejo y se siente cómodo y a mí me gusta gusta cómo me veo, huesuda, langaruta, ahí sin gracia para muchos, pero a mí me gusta.

LL: Algún dato tuyo que la gente no sepa.

A: Tantas cosas que a la hora de la verdad creo que no saben nada. Ah bueno, como en la ducha (risas), me encanta picar fruta, el mango biche me gusta mucho, entonces me lo llevo y me lo como en la ducha, me siento en la ducha con agua caliente.

LL: Pero, ¿cómo así? ¿No le cae toda el agua caliente…?

A: Sí, no me importa. Como fruta en la ducha y paleta, la paleta me encanta en la ducha porque se empieza a derretir más rápido, entonces entre que cae el agua caliente…

LL: ¡Qué pegote!

A: Como uno ahí mismo se está lavando, no es tan grave, para eso está el agua. Entonces como paleta y como fruta en la ducha, me gusta mucho.

LL: ¿Tienes tatuajes?

A: Sí, tengo esta estrella y tengo esta otra estrella.

LL: ¿Hace cuánto te las hiciste?

A: Este del cuello, el de la nuca lo tengo hace 12 años, ese me lo hice cuando empecé con Miguel para hacer un ejercicio mental de saber que podía tolerar algo permanente. Y este me lo hice en un momento en el que coincidió la muerte de una gran amiga mía con mi aniversario, entonces cada cinco años que cumpla con Miguel me voy hacer un tatuaje. Espero quedar llena.

LL: ¿Y falta cuanto para el siguiente?

A: Faltan tres para el que viene, pero siempre van a ser estrellas me gustan mucho las estrellitas, no soy así como de figuras más exóticas, me gustan las estrellas, me quiero hacer la próxima aquí detrás, una morada, cerca al talón. Me gustan los tatuajes que uno no ve fácilmente, este, por ejemplo, a veces se me olvida que lo tengo, este me lo veo más seguido, pero es de paso, no estoy pendiente de él y así me parecen más interesantes, no tan evidente todo.

LL: ¿Coleccionas anillos?

A: Mas que coleccionarlos porque yo no colecciono nada, creo que cuando uno empieza a coleccionar cosas se apega mucho y estoy en un ejercicio en mi vida en los últimos tiempos de buscar el desapego justamente, me cuesta mucho trabajo porque soy muy aprehendida en mis relaciones y en mis cosas, no con las cosas sino en mis cosas. Entonces no colecciono, pero sí compro muchos anillos, me gusta, yo hablo mucho moviendo las manos y entonces no salgo de mi casa sin anillo porque me siento empelota. Siento que realmente me hace falta algo muy importante. Puedo salir sin celular hasta sin la cartera, pero no sin anillo, como que me atrofia el hablar, no hablo igual cuando no tengo anillo, es como si me apagaran un micrófono. No puedo.

LL: ¿Pero en tus presentaciones ya lograste manejar lo del anillo temblando?

A: Si ya.

LL: ¿Tienes alguna frase que te acompañe siempre, como algún mantra que te repitas todos los días?

A: Hay una frase en particular que me gusta mucho, súper sencilla que uno diría ugh que obviedad, no, es cero obvia es de León Tolstoi y es muy básica, pero creo que lo encierra todo: “quieres ser feliz, sé.” Para mí encierra el sentido total que tiene mi vida, “quieres ser feliz, sé”, porque todo el tiempo estamos buscando el conflicto o el obstáculo o nos concentramos en el impedimento y le paramos más bolas a lo que no tenemos en vez de valorar lo que sí nos sobra, entonces esa es la única obligación que uno tiene, ser feliz, eso es.

LL: Bueno y ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

A: A mi corazón. A mi corazón, es lo que le da la base a todo, es lo que le da movimiento a lo que creo, a lo que se me ocurre, lo que me hace sentir un ser humano valioso, y lo que creo que muy poca gente conoce y por eso me gusta tanto. Por eso a lo mejor me moriré de un infarto, porque la gente dice que uno se muere del órgano que más usa, mi abuela me decía mucho eso. Mi abuela me decía “mija, uno se muere del órgano que más usa” y ella irónicamente se murió del corazón y de una manera muy bonita, además, fue una cosa casi poética por que a ella le empezó a crecer tanto el corazón, que ya a lo último, a sus 89 años le abarcaba casi todo el tórax. Uno veía una radiografía de ella y los mismos médicos se aterraban, le agarraba todo el pecho era literalmente solo corazón, y eso era ella para mí y para los que la tuvimos en la vida. Entonces el cuerpo empezó a producir más Co2 de lo normal y se fue apagando como una velita hasta que se quedó dormida. Esa es la vida, de aquí nos toca irnos.

LL: Bueno, pues si se muere de corazón, acá queda registrado.

A: (Risas) ¡Dios mío!

LL: ¡Aleja gracias! ¡Qué linda entrevista!

A: No, al contrario, gracias a ti, agradezco mucho los espacios donde la gente puede conocer algo verdadero de uno y donde no le hacen a uno esas preguntas que se me vuelven tan aburridas porque uno sabe de memoria cómo responder. Por eso casi no me gusta hacer entrevistas me parecen tediosas me gusta esto, las conversaciones.

La Lupa en frases

Duván Barato | La Lupa Revista Digital

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital
Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital
Alejandra Azcárate | La Lupa Revista Digital

Alejandro Riaño

Alejandro Riaño

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”
Alejandro Riaño - Revista La Lupa

El teatro conquistó a Alejandro desde joven. Su humor innato, la emoción por la vida, la capacidad de sacarle risas a lo absurdo y el trabajo incansable, han hecho posible que su vida se mueva en medio de lo que ha amado siempre: el humor y el teatro. Hoy en día es uno de los comediantes más reconocidos del país, y todavía conserva la emoción de pararse en un teatro, de oír el primer aplauso y la primera carcajada. Como él dice, la mayoría del tiempo está gozándose la vida, disfrutando el camino, no pensando en la cima, sino encontrándole sentido al proceso. La Lupa lo conoció en el único espacio donde lo podía conocer, ese que le permitió desde niño olvidarse de lo que pasaba afuera, un teatro.


LL: Alejandro siempre me ha generado mucha curiosidad saber cómo uno se da cuenta de que puede hacer esto, que uno realmente tiene ese talento, esa chispa para dedicarse en la vida a hacer esto.

AR: No sé, es difícil porque me acuerdo perfectamente que en el colegio hacía reír. Me encuentro hoy en día a mucha gente que dice “no este man es más chistoso que usted”, o sea, es normal, pero otra cosa es ya llevarlo a las tablas, a un escenario a presentarse y que la gente pague por ir a verte y la responsabilidad que tú tienes de bueno, están pagando pues es fuerte porque uno sale y dice ¿si no les gusta, qué hago?, y la gente se está gastando una plata y de pronto ahorró para venir a verlo a uno, el desplazamiento que es irse de la casa, salir, parqueo, comida, o sea requiere de muchas cosas para ir a verlo a uno, entonces no es para nada fácil y es un trabajo muy serio a pesar de que lo que hagamos sea hacer reír. Es todo un estilo de vida, sobre cómo ser apasionado en la vida y hacer lo que a uno le gusta realmente, y cómo llegar a tomar la decisión de decir esto es lo que yo quiero hacer y me voy a arriesgar. La gente muchas veces cree que ser exitoso es ganar plata, tener muchos carros y tener muchas casas, y yo creo que ser exitoso es hacer lo que a uno le apasiona y que además le paguen por eso, bien o mal pues te están pagando por lo que a ti te gusta, entonces puedes llegar y acostarte con una sonrisa en la cara todas las noches y decir qué delicia que además me pagan por lo que hago. Entonces, fue a los doce años o trece de decir esto es lo que quiero hacer y punto. Al principio empezó como un hobbie y hoy en día es un trabajo del cual vivo y viven otras personas, mi hermana, la gente de la oficina mi productor, los que me ayudan, entonces hay mucha gente detrás, se alimentan otras familias, entonces ya se vuelve toda una empresa. Se creció el enano y cada vez la hago crecer más. Ya tengo empresa, ya miramos otras salidas, conferencias, o sea hay muchas vertientes las cuales gracias a la comedia he logrado abrir.

LL: ¿El humor es algo que tú crees que se aprende? ¿Tú fuiste viendo en tu niñez y fuiste aprendiendo y cogiéndole el tiro un poco? ¿Quién fue esa persona que te inspiró o cómo?

AR: No, yo creo que sí debe haber un talento como todo en la vida, yo pienso que eso va con uno, yo lo veo así en la vida: el 10% es talento y el otro 90% es trabajo. Yo creo que todo el tiempo hay que estar buscando y mejorando lo que uno hace. Pablo, con el que estoy trabajando ahorita, se dio cuenta de que no salgo feliz de ninguna de las funciones que estoy haciendo porque hay un punto donde digo “todavía no estoy tranquilo”, todavía no me la gozo porque pues estoy en el proceso de la creación de este nuevo show, pero ya llevo dos funciones donde me bajo y entro al camerino y digo ¿ve la diferencia cuando uno se la goza y siente que todo está bien?, a pesar de que en los otros shows la gente se estaba riendo, pero yo no estaba tranquilo porque yo no lo estaba haciendo como realmente lo veo o lo siento en mi cabeza, o como veo que debe ser el show, entonces es un proceso larguísimo. Sí creo que debe estar esa vena de talento pero siempre hay que trabajarle, buscarle nuevas formas, nuevas maneras. Cuando nos sentamos a escribir es como “por ahí no, eso no, busquémosle más a fondo, no, eso está muy fácil de hacer reír obviamente se van a reír busquémosle por otro lado”, entonces es un proceso muy largo pero es muy chévere, y como todo a uno le escriben “no, es malo” “a mí no me hace reír” y como esa frase ñerísima que dice “para gustos, colores” pues es así (risas) sí, es ñerisima ¡ay pues pa gustos, colores! La vida es así, si a ti te gusta el rojo te gusta el rojo y si te gusta el rojo, el banco, el negro pues que chimba te gusta todo, qué bueno. Así es la vida, yo creo que solo debe haber un respeto, todo se trata de eso, de respeto hacia los demás y hacia el trabajo de la otra gente. Yo no entiendo cómo hay gente que se toma el trabajo de buscar el twitter de uno para ir a decir “me parece malo” o sea que des plan, revísate tu vida y ponte hacer algo, me imagino que la vida de una persona que hace eso tiene que estar muy mal. Es muy chévere lo que hago, se llenan los teatros y hay un público al que le gusta lo que hago, entonces es muy gratificante saber que las cosas salen bien cuando se es apasionado y se hacen con ganas.

LL: Si hechas para atrás, ¿cómo te recuerdas de niño, tu infancia y esos primeros años de juventud que son definitivos, ese primer recorrido que hiciste?

AR: Eso se pierde un poco en la vida y es muy chévere, me acuerdo perfectamente de un show para el que me contrató una amiga que era literal en la sala de una casa, era el regalo de cumpleaños para su abuelo, yo era el regalo de cumpleaños a los trece años en la sala de la casa para ocho personas, y me acuerdo que con mi mejor amigo que me acompañó nos pagaron como quinientos mil pesos, yo tenía como trece o catorce años y dije “¡estamos millonarios!” Uno hace la conversión como las mamás de la época, “no imagínese, eso de hoy son un millón quinientos” (risas). Me pagaron esa plata y se pierde un poco como eso que uno tiene de niño, de tratar de hacer todas esas cosas, esa inocencia de tratar de hacer las cosas muy bien. Me acuerdo que el cuarto de la china que nos contrato era el camerino y jugábamos al camerino y nos grabábamos “aquí en camerino” y nadie nos conocía, salgo yo a la sala con música, entonces mi mejor amigo ponía la música en el equipo de sonido y salía yo: “muy buenas noches a los ocho que están mi nombre es Alejandro Riaño” todos ahí en la sala como “a este man quién lo trajo” (risas) y la nieta: “es un regalo mío” (risas), yo hablando desde mi punto de vista como de catorce años, entonces el abuelo pues no se reía, un abuelo, “no les ha pasado que uno llega al colegio” y el abuelo como no, mi colegio no era así. Entonces se perdió un poco el goce así por la vida, todo se volvió más serio, pero sí trato de que mi vida sea como yo lo digo siendo un niño siempre pero con responsabilidades ya de adulto, como gozársela de verdad pero sabiendo que uno tiene responsabilidades.

LL: ¿Qué tanto miedo da enfrentarse a este mundo y ser parte de él?

AR: No, sabes que más que miedo lo que da es una sensación increíble antes de salir, como nervios, pero unos nervios que no sé, no te puedo explicar porque son chéveres son como ¿qué va a pasar hoy? Entonces, Pablo abre y me dice “el público esta una chimba”, después uno entra y lo reciben muy chévere, entonces no son nervios de miedo aunque hay unos que sí, hay ciertos show donde uno dice: ¿para qué lo acepté, para qué vine? Pero son unos nervios… ah una delicia, hay veces que yo estoy aquí en el escenario y me toca correr al baño a hacer pipí, porque sé que ya va a terminar Pablo y es literal la gotica de nervios que hace fuif y sale y uno, ah no era nada (risas) no era tanta la meada (carcajadas) y vuelvo y subo. Es una delicia, la sensación es increíble, el aplauso, la primera carcajada de la gente para uno es uf ya lo logré, nos fuimos, entonces siempre trato de arrancar mis shows muy arriba, siempre es con un apunte, la gente se ríe y ya uno descansa.

LL: Mucha gente cree que las personas que son humoristas viven su vida un poco así, su vida cotidiana y su vida afuera del escenario así. ¿Cómo eres tú afuera del escenario?

AR: No, yo sí soy así. En mi vida soy muy relajado, trato de estar todo el tiempo alegre hay momentos donde estoy serio y la gente me ve que estoy serio, pero puedo decirte que el 95% de mi vida la estoy pasando rico y riéndome, gozándome la vida, riéndome del otro que está al lado mío y burlándome, y nos reímos y no sea así y no haga eso, es chévere. Otros comediantes, tú los ves, se bajan del escenario y son serios y cambian su forma de ser, son tímidos y son como qué hubo qué más, pero se vuelven unos monstruos a la hora de subirse al escenario, en mi caso es que soy así y un poco mi comedia es eso, mi comedia no es el típico que está quieto en el micrófono, yo me muevo me tiro al piso, eso fue un poco lo que me dejó el teatro, saber aprovechar el espacio, estando en un teatro como este para qué me quedo ahí en un cenital hablando, por qué no lo utilizo todo y aprovecho el espacio y lo ocupo. Entonces trato de hacer un poco eso.

LL: Digamos que tú siempre fuiste un poco encaminado al mundo artístico, encaminado a lo que ibas a llegar hacer en la vida, desde el principio dijiste esto es lo mío y por acá voy?

AR: Sí, mi papá era escultor entonces siempre crecí en el mundo de la escultura, de la pintura, del teatro. Mis maestros eran amigos de mi papá y yo los veía desde muy chiquito en esas fiestas todas bohemias donde eso echaban marihuana todos y uno ahí con seis años botado en un sofá y lo dejaban ahí, y sobrevivíamos y aquí estoy. Después fui creciendo y yo quería estudiar cine y mi papá me dijo: “si vas a estudiar cine métete antes y estudia teatro, después fotografía, y después sí te vas a estudiar cine como para que tengas un conocimiento un poco más amplio. Lo que me pasó fue que entré a un taller de teatro y me enamoré del teatro. Cuando fui hacer la audición después del taller me dijeron: “no tienes que hacer audición nos gustó tu trabajo. Entré a hacer la carrera y desde ahí me enloquecí con el teatro, tanto así que dejé de hacer Stand Up tres años porque ya estaba viendo comedias griegas, estaba en Shakespeare, entonces yo dije lo que yo hago es una estupidez, puro chiste ahí estúpido y después me di cuenta cuando me llamaron y volví que no era tan estúpido porque realmente estaba alegrando la vida de la gente y la gente hoy en día paga para verlo a uno y reírse, o sea, así de jodido está el mundo (risas) que la gente tiene que pagar para ir a reírse y a nosotros nos favorece que esté así de jodido porque es un negocio (risas), pero así esta de mal que la gente, claro, entra a trabajar de 7 a 5 una vida completamente monótona que lo primero que haces es decir: ¡cambiemos hoy seamos radicales vamos a comer! Y por eso ha existido el teatro también, toda la historia que uno conoce del teatro, la gente está en sus vidas y es el momento de esparcimiento del ser humano de irse a relajar y también darse un choque contra eso que está viendo, porque también es mucha denuncia lo que conocemos del teatro que era burlarse de la burguesía y de todo, entonces no es una guevonada lo que está pasando ahí, también uno lo utiliza como herramienta por medio de la comedia. Yo me burlo de mí mismo, me burlo de la gente que es así, pero me burlo, y al final hay como un mensaje que uno quisiera dejar, el mío, de alguna manera es demostrar que se puede pasar rico y olvidarse de todos los problemas y venir a un teatro y reírse. En este nuevo show no quería recurrir mucho como a la grosería pero lo estoy haciendo porque ya maduré y dije oiga rico uno decir un hijueputazo bien rico si a uno se le da la gana (risas) porque hay gente que dice: “uy dijo marica, que horror” no, qué pereza de gente esa, ¿si me entiendes?, entonces es muy bueno gozársela y lo digo al final qué bueno que lo disfrutaron que lo gozaron y no dijeron “vámonos, dijo gay” no.

LL: ¿Recuerdas algún momento puntual donde hayas dicho, no, yo tal vez no sirvo para esto o no quiero más, mejor trabajar en una oficina?

AR: No, a una oficina jamás lo pensé (risas).

LL: ¿O tirar la toalla?

AR: Sí, muchas veces, yo creo que esta es una de las pocas carreras donde tú un día estás muy arriba porque hiciste reír a mil personas, pero al otro día te toca un show de cien donde nadie se rio, donde tú la pasaste mal, donde todo fue una mierda, donde se me quebró la voz, donde se te seca la garganta, donde las neuronas están diciendo: marica, ¿qué hacemos? Donde uno está en blanco lo único que uno hace es chao gracias y se va y sale corriendo y llora y se plantea la posibilidad de no seguir haciendo esto, uno dice ¿será que sí estoy bien, será que sí soy bueno? después uno se mete a twitter y empiezan con todos los comentarios de “¿quién le dijo que es chistoso? Usted sí es malo” y uno dice mierda, entonces sí soy malo, y no, resulta que no, o sea, lo demuestra uno acá en el escenario donde hay muchos que la pasan bien otros que no, pero es normal como decíamos, lo de los gustos colores (risas).

LL: ¿Cuál ha sido la enseñanza más grande a nivel personal que te ha dejado este trabajo?

AR: Yo creo que mira, por ejemplo cuando se murió mi papá, al otro día tenía clase de teatro y no falté, fue como el espacio, el único, donde yo podía olvidarme de todo lo que pasaba afuera y me acuerdo que esa clase era como de seis horas, fui corrí, jugué como un niño. En teatro lo ponen a uno a hacer muchas vainas, “haga león” y uno haciendo león seis horas (risas).

Ese día escribí el discurso que di en la iglesia, pero logré encontrar un lugar mágico donde uno se desconecta del mundo, y me pasa lo mismo cuando voy a salir al escenario y estoy acá. Los que me conocen y han estado conmigo en el camerino saben que si hago un mal show bajo y digo “no, no estuvo chévere” y me doy duro, pero cuando lo hago bien bajo con una gran satisfacción. Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir, no es el tema de la televisión, no me gusta eso y no me gusta el tema de la fama, me gusta el tema de llegar a un teatro y el tema en vivo a mí me enloquece o sea, yo todavía me asomo a la esquina a ver cómo llega la gente, hay veces voy a ver cómo están comprando las boletas. Yo llamo todos los días al teatro a ver cómo vamos en ventas y no por la plata sino porque quiero ver el teatro lleno, entonces ayer decían nos faltan tres filas para agotar, espérame y yo pongo un post espérame yo hago un video, ya llamo, las de acá se ríen porque yo a las nueve de la mañana estoy llamando ¿cuántas nos faltan? Nos faltan cuatro filas y yo mierda, esperen ya miro a ver qué hago. Entonces es una pasión por lo que hago, y así sea yo llamo y digo entren gratis y llenamos, y que se sienta la energía de esto lleno, chévere. Acá no dejan sillas gratis porque es un negocio 50-50, entonces le dan a uno como dos cortesías.

LL: Hoy en día si tu papá pudiera verte, ¿sentirías que estás donde quieres estar, que llegaste a donde quieres estar, que él estaría orgulloso?

AR: Estaría muy orgulloso del trabajo que he hecho porque además lo estoy haciendo con mi hermana y con mi hermana nos odiábamos y yo creo que parte de la muerte de mi papá y lo positivo de esa muerte viéndolo ya años después, es que él se tenía que morir para hacer que mi hermana y yo nos amaramos y trabajáramos juntos, entonces siento que hemos crecido juntos como empresa, como hermanos haciendo cosas increíbles, no por lucrarnos nosotros sino cosas como lo hecho en la Guajira, lo que hicimos ahorita por el teatro del Chocó, reunir gente, oleadas de risas por Colombia, lo de los niños con cáncer, muchas cosas con fundaciones que uno a la final dice juepucha esto es lo que realmente vale la pena en este trabajo. Entonces tú no sabes lo que estás logrando por medio de tu voz y de la risa. Es impresionante ver reír a la gente y nos abren muchas puertas, y es impresionante porque todavía no lo creo y es muy raro y todavía no siento que sea nadie y quiero que todo el tiempo sea así. Yo siento que soy una persona que me paro, lo entrego todo en el escenario y ya el resto es por añadidura. Yo veo que el camino es como ir cabalgando y disfrutar el camino porque no sé si haya una cima, pero de eso se trata la vida, de caminárselo, de gozárselo, de que se abran como muchas vertientes, ahí donde tú dices será que me voy por este lado y pruebo o será que sigo derecho o cojo la destapada o sigo por la autopista, entonces es muy chévere porque hay muchas posibilidades. Con esto he encontrado de todo, lo que hacemos con las fundaciones, las charlas que le doy a la gente, las empresas, el nuevo show que quiero escribir sobre el bullying para ir a los colegios, donde la gente llegue al perdón, la creación de este nuevo show, no, hay de todo. El nuevo programa que estoy haciendo de entrevistas, pero yo lo estoy produciendo entonces es de buscar. A mí me llamaron el año pasado para dos novelas y no, no voy a actuar en novelas no me gusta, en teatro sí. Yo que este en un set de siete de la mañana a 11 de la noche llamado otra vez a las seis de la mañana por seis meses por salir en una novela, porque sí pagan bien y todo, pero y acabar mi vida ahí, no, a la final tú te matas y no disfrutas tu vida. Para mí es mucho más importante estar un domingo echado con mi novia viendo una película. Me llaman para shows los domingos y mi hermana dice mi hermano no trabaja los domingos, o poder comerme un helado el lunes en San Jerónimo que vivo la lado, no como a la gente que le toca ir el domingo porque como trabaja de 7 a 5 es el único día, así te lo plantea la sociedad que el mundo tiene que trabajar de lunes a viernes y de viernes a domingo tú haces lo que quieras con tu familia y otra vez y otra vez se vuelve muy monótono, entonces me encanta eso de mi vida que yo un lunes estoy zampado a la una de la tarde haciéndome un masaje si se me da la gana, ¿por qué? Porque decidí esa vida, decidí hacer lo que me gusta y decidí darme mi tiempo. Si no quiero hacer un show no lo hago y soy el que decido, simplemente yo voy y lo hago con todo el gusto, paso rico y además me pagan, entonces todo está como bien.

LL: Una persona que te conozca bien y que te quiera, ¿cómo te describiría?

AR: Mi hermana, uy no sé (risas) soy muy terco, soy muy relajado y apasionado por lo que hago, en general soy relajado, no pongo peros, no pongo problema, en las relaciones hay veces sí porque me pasaron muchas vainas que después yo dije no pucha entrego tanto que hay veces que me da miedo perder.

LL: ¿No te va muy bien?

AR: Me va muy bien pero tuve una muy mal, en otra yo la embarré mucho, entonces ahora estoy como muy bien en mi vida muy tranquilo y quiero que todo esté a la perfección, pero mamón no, o sea, yo soy de los que todo lo llevo al diálogo porque así vivo, de comunicar. Con mi novia es cualquier cosa que pase hablémosla es que todo tiene solución, todo hay que hablarlo. Entonces sí yo creo que me describiría así, relajado, soy muy disperso (risas) ese problema lo tengo desde chiquito.

LL: ¿Quieres tener hijos?

AR: Sí claro, pero todavía no, yo ya estoy preparado pero mi novia no, entonces sería un daño para ella, primero que se gradué y haga sus cosas. Sería feliz con niños, dos niños.

LL: ¿Minutos antes de salir al escenario que haces? ¿Tienes algún ritual?

AR: No, voy meo y ya (risas) estoy ahí, pego un par de saltos, hay veces me hago detrás siento la risa de la gente y digo nos fuimos y ¡nos fuimos! Antes era muy chistoso, antes calentaba atrás la voz, he perdido eso un poco, que fue lo que me dejó el teatro, lo debería volver a hacer en Stand Up, pero en el teatro sí lo hago es otro tipo, es una mística total.

LL: ¿Te arrepientes de algo en la vida?

AR: No, nunca me arrepiento de nada, ya lo que pasó, pasó. Hay cosas que digo no las hubiera hecho porque le hice daño a otras personas pero ya pasaron y yo creo que todo son aprendizajes en la vida para llegar a este punto, ahorita, en el que estoy listo, tuve que embarrarla con muchas personas a las cuales les pedí perdón. Ahora estoy relajado y dije ya listo, ya lo hice ya frescos.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

AR: A mi trabajo, a mi relación, a mi vida, a estar tranquilo, a Calo mi perro de la calle divino, a mi hermana, es muy chistoso porque cuando pagan yo trato es de compartirlo, entonces con mi hermana es como: vamos a comer, qué quieren, comprémosle algo a mi sobrino, no tengo hijos qué hago vivo solo (risas).

 

La Lupa en frases

L: La característica que más te define:

AR: Ehh, juepucha, lo apasionado yo creo.

L: De uno a diez, ¿qué tan conservador eres?

AR: Están difíciles. ¿Seis? Seis. Seis.

L: Un personaje que admires.

AR: Me encanta Woody Allen.

L: Tu estado de ánimo más común.

AR: No, siempre alegre.

L: ¿Qué te saca de quicio?

AR: Las mentiras y la traición.

L: La palabra que más repites.

AR: No sé. Esa (risas). No sé.

L: Un error que sigas cometiendo.

AR: Un error… la terquedad.

L: ¿Qué te da asco?

AR: ¿Qué me da asco? Uy, muchas cosas, soy muy asquiento, qué pereza. Que alguien le pida una gaseosa a uno, de botella, y haga así y la baba caiga… no, eso ya, cójala, se la regalo.

L: ¿En quién te inspiras?

AR: Uy, qué buena, en quién me inspiro… No, siempre lo que está ahí. Digamos que nosotros los comediantes nos inspiramos en todo lo que está ahí que otros no pueden ver.

L: ¿Té o café?

AR: Café.

L: ¿Perros o gatos?

AR: Perros, toda la vida.

L: ¿Qué te gustaría cambiar de tu personalidad?

AR: No me gustaría cambiar nada. De pronto sí el tema de la terquedad. Seguimos con eso.

L: Una palabra para describir el humor colombiano.

AR: Una palabra… Una palabra… El humor colombiano es una… falsedad. (Risas) Es tremendo lo que acabo de decir. Porque se juega con una doble moral muy brava acá en este país.

L: Un plan para descansar.

AR: Una buena serie en la cama.

L: ¿Para qué eres negado?

AR: ¿Para qué soy negado? Negado el tema de motricidad, como el tema de patinetas y eso, sí soy como negadito.

L: La última. Una palabra para no perder el hilo.

AR: Una palabra para no perder el hilo…. Ehhh… entonces (Risas). Eso lo hace uno siempre en comedia. ‘Entonces, como les venía diciendo’. (Risas) Sí, yo creo que ese es un clásico mío. Entonces.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Alejandro Riaño - Revista La Lupa

Alejandro Riaño - Revista La Lupa

Ana Wills

Ana Wills

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida”
Ana Wills | La Lupa Revista Digital

Desde niña Ana fue amante de la música, del arte, de todo lo que perteneciera al mundo de la expresión, de lo artístico. Estudió publicidad, pero sus raíces, la influencia de su familia y el amor por el arte la encaminaron a la actuación, una vía que le ha permitido adentrarse en ella misma, explorarse, entender mejor la vida. Es mamá, amante de la música y de los viajes. Conocimos a Ana más allá de su carácter templado y su indiscutible talento para actuar.


LL: Te quiero regresar un poquito a tus años de juventud, ¿Cómo eras tú de niña?


A:
Bueno, gracias por la invitación, me encanta estar aquí con ustedes. Y cómo era yo de niña, pues era una niña muy extrovertida la verdad, muy alegre, soy parte de una familia grande, somos cuatro hijos, siempre hubo mucho alboroto en mi casa mucho movimiento, mucho ruido y yo, digamos, siempre me diferencié o me destaqué porque a mí me encantaba llamar la atención (risas), por eso creo que terminé trabajando en televisión, porque era la que cantaba, la que bailaba, la que hacía toda clase de espectáculos, muy artística. Mi mamá es pedagoga musical ella toca la guitarra, es cantante y se dedicó a enseñar música para niños de colegios y escuelas, entonces también crecimos rodeados de mucha música y arte, digamos que por ese lado yo creo que tuve una infancia muy bonita, muy alegre.

LL: Entonces, ¿tú crees que esas raíces artísticas que tú tienes vienen de tu mamá?

A: Sí, yo creo que parte de mi mamá, claro que sí. Tiene la raíz musical y artística de la familia.

LL: Estudiaste publicidad, ¿qué tal fue esa experiencia para ti?

A: Sí, estudié publicidad. Una experiencia, aunque no me dediqué a eso duré dos años trabajando como publicista. Yo creo que todo lo que uno puede aprender en esta vida es bienvenido, o sea, me ayudó a formarme en otros rangos, y es otro tipo de experiencia que valoro muchísimo y me ha servido para hacer otro tipo de cosas, no solamente la actuación.  La actuación fue algo que surgió sin esperarse, yo creo que le pasa a la mayoría de la gente a la hora de decidir qué estudiar, es muy complicado ¿no? Uno está muy inmaduro y digamos que en el colegio tienes un poco de presión en cuanto a bueno, ¿y qué va a estudiar? Yo siempre quería optar por el lado artístico, también quise estudiar artes visuales, algo que tuviera que ver con creatividad, arte, fotografía, cine, entonces traté de reunir todo lo que me gustaba en una carrera en donde yo pudiera ejercer las artes visuales, la creatividad y que fuera bien remunerada; porque si uno dice me voy por la pintura, sabes, muy chévere, pero yo también quería un trabajo que me diera la posibilidad de explorar muchas otras cosas. Entonces me dediqué a estudiar publicidad, empecé en la Tadeo Lozano, gran experiencia, y terminé en Argentina en la Universidad de Palermo y luego terminé especializándome en redacción publicitaria en una escuela que se llama Escuela Creativos, y ahí ya empecé a trabajar en una productora de cine como asistente de dirección. Luego trabajé en agencia, y ya cuando me devolví después de un tiempo de haber trabajado en publicidad, surgió lo de la televisión. Como que todo dio muchas vueltas.

LL: Este mundo de la televisión, que te jaló por sorpresa porque tú no te lo esperabas y creo que tampoco lo buscaste, debe estar lleno de momentos difíciles. ¿Qué resaltas tú de la vida en televisión?

A: No es como la pintan empezando por ahí, yo creo que la gente desde otro punto de vista, como el televidente o el que admira a un actor por ser simplemente una figura pública muchas veces no entiende que es una carrera difícil. Admiro mucho a la gente que se dedica de lleno al teatro, a las tablas al arte escénico, es por amor al arte realmente, ¿no? Digamos que la televisión te abre otras oportunidades, no solamente que emocionalmente te llenen como actor, sino que te da más oportunidades de trabajo, que es un tema complicado. No siempre hay trabajo para todos los actores, no siempre todos los actores están; es cuestión de modas, de momentos, de todo, entonces uno tiene que estar consciente de que es un trabajo muy difícil también, es un estilo de vida complicado y he aprendido muchas cosas. Lo que más me gusta es que tienes contacto con gente muy diferente todo el tiempo, estás conociendo personas todo el tiempo que además te ayudan a formarte como actor. El hecho de interpretar a un personaje pues es una experiencia genial, ¿sabes? Como si te metes de lleno en el papel de un personaje, es una experiencia.

LL: Los diferentes personajes que tú has venido interpretando a través de los años ¿te han hecho cambiar o madurar como persona?

A: Sí, total. He tenido unos cuantos, también hay otros que no me han aportado nada, así como hay unos que te aportan hay otros que simplemente tienden a veces a encasillarlo a uno en personajes, y más allá de que estás haciendo una labor no te aportan, hay otros que sí, realmente te llegan a cambiar la vida y le cambias la vida a mucha gente también. Depende del personaje, pero claro, si uno se mete de lleno muchas veces te afecta para bien o para mal, pero pues te afecta.

LL: ¿Cuál ha sido al personaje al que le has aprendido más? ¿Cuál ha sido el reto más grande para ti?


A:
Yo creo que fue el primer personaje que hice hace ya seis años, mi incursión en la televisión fue con un personaje de una niña
enferma, era anoréxica, le tocó mucho a la gente. Me tocó, digamos, coger al personaje, darle otra vuelta y tomar responsabilidades en el asunto y mostrarle a la gente que esto es una enfermedad que de verdad hay que tomarse en serio, un rol con un papel social. Entonces eso me marcó en cuanto a esa parte emocional fuerte y que pude aportar también cosas positivas, el tener que cargar con un mensaje tan fuerte como es la anorexia y los problemas emocionales que trae todo esto. De ahí en adelante siempre he hecho personajes antagónicos realmente. Entones eso también me ha hecho, pues una cosa es actuar como villana y otra es la vida real y tener que explicarle a la gente que uno no es la villana de la vida (risas), entonces salir de ese encasille es difícil. Siempre lo ponen a uno de villana de estrato alto, sabes, entonces sí es un reto para mí poder representar o encarnizar a otro personaje que no sea siempre la mala del paseo porque de verdad eso es un karma.

LL: Ahora que lo mencionas, ¿cómo haces tú, por ejemplo, para separar tu vida privada, tu familia y tus cosas del mundo de la televisión, no mezclar el uno con el otro?

A: No lo pienso tanto, como te contaba ahorita, yo trato de mantener un perfil bajo y tener una vida normal. Yo no estoy todo el tiempo pensando en exponerme ni a mí, ni a mi hijo, ni a mi familia, llevo una vida totalmente normal. Hoy en día con todo este boom mediático que todo el mundo quiere estar en primera plana con más seguidores, con más no sé qué, a mí realmente no me trasnocha, creo que se puede volver una obsesión, la gente ya no está pensando más en que seas un actor talentoso o no, ya es a cuánta gente arrastras contigo.

LL: Es un cambio que has venido sintiendo, hace seis años esto no era así.

A: Sí, es otra cosa, no existía ni Instagram ni nada de esto, tu tenías tu vida como actor y tu vida como familia, ahora todo digamos que se maneja mucho en redes sociales toda tu vida, si tú no estás constantemente publicando lo que haces y lo que eres tomándote 600 selfies entonces no eres nadie, ¿si me entiendes? Entonces sí me aburre un poco, de hecho, me angustia (risas), no quisiera tener que hacer eso para poder trabajar porque últimamente funciona mucho así, uno es un producto, digamos.

LL: Afecta a los actores por supuesto, lo que tú dices “no me quiero quedar sin trabajo y  no quiero someterme a eso,” ¿a dónde crees que va a llegar esta situación?

A: Pues yo creo que lo grave ahí es que realmente gente con talento, o gente que se ha dedicado a estudiar, gente que de verdad se esfuerza por ganarse un casting, digamos tiende a estar en desventaja si no estás a nivel de estos actores que puedan arrastrar una cantidad de público, que para un canal o para una producción significan rating, ¿entiendes? Entonces estamos a este nivel que ya nosotros mismos competimos por “uy no, entonces si yo no tengo esto…” es estar todo el tiempo compitiendo por quién da más, entonces productoras que ya no contratan esos actores con casting esto ya es directamente queremos a fulana porque fulana tiene un arrastre de no sé cuántos millones de personas. Entonces yo sí creo que se ha perdido un poco el respeto y el esfuerzo que uno como actor hace para merecerse un papel, más allá de que seas modelo o reina de belleza o que seas youtuber, instagramer y todas estas cosas, sí creo que se ha perdido un poco el esfuerzo y la profesión se ha desmeritado mucho.

LL: Bueno pero no solamente eres actriz, sé que eres amante de la música y algún día nos vas a mostrar algo de lo que haces.

A: No pues yo amo cantar y amo la música, desafortunadamente ahorita no he tenido mucho tiempo para hacer algo serio a nivel musical, sí me gustaría enfocarme un tiempo en eso, tengo varias cositas que he escrito, tengo varios amigos productores de música muy buenos con los cuales me gustaría trabajar más adelante, les iré contando, pero eso está en stand by, pero sí, como te contaba crecí en una casa muy musical y me encanta cantar y tocar la guitarra pero no me estoy dedicando de lleno a eso en este momento.

LL: Estás concentrada en la actuación…


A:
Sí, acabo de terminar un proyecto ahorita y tengo otras cosas en mente que no tienen que ver con la música, pero pueden también fusionarse con la música. Es un proyecto que por ahora es solo un proyecto, entonces no quiero hablar mucho del tema. Para que te des una idea es un trabajo social con familiares de reinsertados de la guerrilla, entonces es un proyecto que lleva toda clase de artes, música, teatro, entonces lo vamos a llevar es por ese lado.

LL: ¿Qué tipo de música te gusta escribir? ¿Qué género prefieres?

A: A mí me encanta desde lo electrónico hasta el vallenato viejo, cuando tocaban con guitarra, me gusta la música clásica, el funk, es muy diverso no tengo solo un género musical. Tengo un gusto un poco más… no sé cómo decirlo… exigente, me parece que la música hoy en día es horrible, o sea, no hay derecho, las letras son inmundas, todo es barato, no sé, si tu oyes música de los años 40 o 50, hay unos reggaes impresionantes, letras, soul, todos esos músicos de antes que sí se dedicaban, hasta boleros, me encanta un buen bolero, la salsa, todo esto de músicos de antes, me da mucho pesar que mi hijo se pierda de esos músicos viejos, pero sí quiero dejarle un legado musical a mi hijo importante de lo que era la buena música de verdad. Soy old style, me gusta lo viejo.

LL: Bueno, eres mamá, ese es otro rol. Cuéntame cómo ha sido para ti ser mamá tan joven.

A: Últimamente me ha pasado algo con Salvador y es que yo lo tuve tan joven, lo tuve a los 24 años y tengo pocos recuerdos de cuando era tan bebé, porque en esa edad también estaban pasando por muchas otras cosas de mi vida, y es ahorita que lo veo de 8 años y digo esto es demasiado increíble, este ser con el cual puedo establecer una conversación, me lo llevo de viaje, está en una edad en la me lo estoy gozando en pleno. A diferencia de cuando era tan bebé y yo tan chiquita ¿qué sabes? Al mismo tiempo trabajando y haciendo de todo y pues teniendo una vida de una persona de 24 años siendo mamá a ahora que soy una mujer de 32 años con mucha cosa hecha y deshecha y con mucha más tranquilidad digamos, me estoy tomando la maternidad, creo que es el mejor momento de mi vida con Salvador. Porque ya como te digo es un niño que conversa, ya es mi partner, entonces es deli, ya pasé de la parte de criar a un bebé a disfrutar a un niño. Ninguna de mis amigas tiene un niño de esa edad, yo fui de las primeras en ser mamá.

LL: ¿Qué lección te ha dado él?

A: Uy, ¡muchas! Pues aparte de que me tocó madurar, sí o sí, como coger un poco las riendas de mi vida y decir bueno, ya tengo otra responsabilidad en mi vida y no solo yo, y en parte es como quitarte un peso de encima, cuando solamente estás pensando en ti se vuelve un peso, ¿no? Como que cuando ya tienes a otra persona en la cual pensar y por quien trabajar, tu vida también se divide en dos; piensas, piensas todo el tiempo en esa persona y es súper gratificante y me ha dejado muchas lecciones, la verdad es que todo en la vida con un niño son lecciones, uno aprende cada día de ellos.

LL: ¿Cómo describes a tu hijo?


A:
Pues Salvador así como mamá orgullosa me parece un niño súper especial, es un niño muy sensible, yo no sé esta nueva era de
niños, yo creo que es parte de la evolución que ya otros humanos, por lo menos lo veo en Salvador y otros niños como de la misma generación, que si yo veía un mosco de niña chiquita me parecía fatal, ahora Salvador coge a cada bicho es mejor dicho la vida misma, es un niño súper sensible es súper cuidadoso con la naturaleza, percibe mucho la energía de la gente, es muy divertido, también tiene mucho talento para la música, muy sensorial, heredó eso. Hoy en día los niños perciben el mundo de otra manera porque el mundo ha cambiado y yo creo que ellos han evolucionado de una manera muy rápida y ahora con todo esto del internet y todo se me ha dificultado un poco negarle por un lado que sea parte de lo que está sucediendo, entonces sí le doy acceso a que tenga un iPad y que tenga digamos todo lo que pueda ofrecer, pero pues responsablemente, teniendo mucho cuidado porque yo sí valoro y agradezco que nosotros hayamos crecido en una época sin ese tipo de tecnologías. Hoy en día siento que los niños están también perdiéndose de muchas cosas por estar tan pendientes a eso, entonces es un arma de doble filo.

LL: Ana, ¿a ti que te falta por hacer? ¿Qué sueños tienes ahí pendientes que necesitas cumplir?

A: A mí me gusta mucho viajar, me parece que eso es como un motor de vida, yo creo que sí, uno trabaja, uno camella, uno se parte el lomo, pero para algo, ¿si me entiendes? algún beneficio tienes que sacar de eso y algo que te de felicidad y a mí me encanta viajar. Me gustaría vivir un tiempo por fuera todavía no he decidido en dónde, pero me gustaría darme como esa oportunidad de vivir de pronto en Asia o en algún lugar así totalmente diferente a lo que vivimos acá, por ahora yo creo que eso, pensar en irme con Salvador a algún lado un tiempo a vivir juntos en un lado diferente.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

A: Que pase lo que tenga que pasar (risas), no soy muy de frases, pero sí creo que todo pasa por alguna razón, hay alguna energía que mueve las cosas para bien si uno lo desea así.

LL: ¿Crees en el destino?

A: Sí, sí creo. Y creo que lo que uno pide y desea con fervor logra mover energías hasta que pasa, a mí me ha pasado, como que me empeño en pedirle algo a la vida o no sé a qué y las cosas se van dando si uno las va haciendo bien. Pero sí creo que eso está planeado (risas).

LL: ¿Lees?

A: Leía mucho más, ahora soy como lectora de noticias rápidas, por la mañana me encanta coger el iPad y leer cosas, artículos interesantes, pero un libro largo lo abandoné hace un rato ya. No sé por qué, como que me desespero. Soy de lecturas rápidas.

LL: ¿En qué reencarnarías?

A: Uy no sé. La verdad ni idea.

LL: ¿A qué le tienes miedo?

A: A la enfermedad.

LL: ¿Te arrepientes de algo?

A: Sí. Pero me lo guardo (risas).

LL: ¿El amor para qué?

A: El amor, para hacer más fácil el camino acompañado.

LL: Ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?


A:
Difícil esa pregunta (risas), ¿a qué le pongo La Lupa? Uy no sé, a darle un mejor futuro a mi hijo, con todo lo que está pasando ahorita, además, en este país hermoso que tenemos y un no a un plebiscito o bueno todo esto es como a lo que le pongo La Lupa en este momento a eso y a ponerle buena energía y fe a que vamos a salir bien.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Ana Wills | La Lupa Revista Digital
Ana Wills | La Lupa Revista Digital

Catalina Robayo

Catalina Robayo

Catalina Robayo

“Soy una mujer absolutamente leal y bastante terca”
Catalina Robayo | La Lupa Revista Digital

Catalina es inquieta desde niña. Inquieta porque siempre se preguntó el porqué de las cosas, le gustaba debatir y cuestionar la sociedad en la que vivía. Por eso decidió estudiar derecho, pero tal vez por su belleza, por su espontaneidad frente a la vida, los medios de comunicación la llevaron por un nuevo camino. Hoy es una de las presentadoras más destacadas del país, pero no se conforma, va por más, es una mujer de retos. Catalina es radical con sus decisiones, determinada, amante de los animales, amante de la vida. La Lupa la conoció desde lo más profundo.


LL: Yo quería que empezáramos devolviéndonos un poco a tu infancia, como a esos recuerdos marcados que tienes de niña.


C:
Yo crecí entre Palmira, Valle y Cali. Nací en Cali pero toda la vida crecí en Palmira, allá esta mi mamá, allá esta mi casa. Yo tuve una infancia muy linda, llena de recuerdos lindos. Crecí con mi mamá, con mi abuela materna, con mi hermano mayor y rodeada de animales. Eso siempre ha sido parte de mi familia también. Crecí en Palmira con una educación súper respetuosa con una mamá que es educadora. Mi mamá tiene un colegio hace casi 30 años en Palmira, entonces crecí con una mamá que, primero, sabe manejar muy bien a los niños, y segundo, siempre quiso criar a sus hijos con el respeto por los demás, por las formas de pensar, por los animales, por la gente. Por eso mi vida nunca tuvo así mayores sorpresas, cosas que de verdad que me sacaran de casillas, porque desde chiquita mi mamá me enseño que la gente es distinta y uno tiene que respetar. Crecí llena de animales, los perros siempre han formado parte de mi vida; llena de amigos porque además estudié en el colegio de mi mamá imagínate lo que es estudiar en el colegio de la mamá de uno, hasta que tuve como siete años. Ella muy inteligente, tiene preescolar y primaria y quiso que todo el preescolar lo hiciera con ella, porque finalmente me tenía al lado y le quedaba más fácil por el tiempo y demás, pero cuando entre a primaria, me pasó a otro colegio porque eso de tener a la mamá al lado no es tan sano para el hijo. Entonces me sacó y me pasó a un colegio de monjas que se llama Bethlemitas. Ese colegio es femenino, allá aprendí una cantidad de cosas buenas y malas, ahí cambié mucho el concepto que tenía de la religión.

LL: ¿Por qué?

C: Porque yo nunca entendía, con un casa como la que yo tuve donde la igualdad era importantísima, donde la empleada de servicio almorzaba con nosotros en la mesa por que había que respetarla, había que quererla, había que ayudarle y entrar a un colegio de monjas elitistas, de monjas como la gran mayoría de religiosos que dicen una cantidad de cosas que a la hora del té no hacen. Palmira es un pueblo y como en todo pueblo se ven más marcadas las diferencias sociales. Entonces crecí en un colegio donde no había niñas de color moreno, por ejemplo, donde las niñas que no pagaban la mensualidad eran llamadas por altavoz y les anunciaban que los papás no habían pagado; donde a las niñas que teníamos posibilidades o teníamos papás reconocidos en los diferentes ámbitos éramos tratadas distinto que a las niñas cuyos papás eran personas comunes y corrientes. Eso a mí me fue chocando mucho a lo largo de toda esa trayectoria en el colegio. Yo ingresé a quinto de primaria y me gradué finalmente de ese colegio, se lo reprochaba a mi mamá todo el tiempo. Mi mamá me decía: “Es el mejor colegio que hay en Palmira” y el tema de Cali y la vaina es muy complicado para nosotros en este momento. Mi hermano me lleva diez años y ya estaba viviendo en Cali, en la universidad, entonces yo le decía: “no sencillísimo, yo me voy a vivir con mi hermano” (risas), yo pensaba que eso era facilísimo y mi mamá: “no, te tienes que graduar ahí por mí facilidad y mi tranquilidad” pero siempre me dijo “defiende tu punto de vista, o sea, si no estás de acuerdo peléalo y peléalo hasta el fin, peléalo con ellas y con el que tengas que pelearlo”. Y le hice caso a mi mamá de volverme una Policarpa Salavarrieta y en octavo tuve un encontrón terrible con el que era el coordinador del colegio, y desde ahí empezó un calvario impresionante en el tema del colegio porque finalmente me iban a sacar del colegio. Mi mamá entonces puso una demanda, bueno eso fue un rollo impresionante, todo porque defendí a una compañera que estaba lanzándose a la personería y resulta que le hicieron mil cosas porque la niña que se iba a lanzar a la personería competía con la niña millonaria de Palmira, y le hicieron hasta para vender para que la niñita renunciara y pudiera ganar la otra y a mí eso se me convirtió en una pelea de todos los días, yo no podía dejar que eso quedara así. Y peleé con las monjas hasta que me sentaron y me dijeron: “tú no has entendido que eres diferente a las demás, no tienes por qué ponerte a pelear por las causas de los demás aquí nadie se está metiendo contigo, pues no te metas a defender a los demás, es problema de ella si no tiene con que pagar las cosas, es problema de ella si sus papás son diferentes a los de ustedes” y eso para mí fue terrible, entonces en vista de que yo no cambiaba mi posición me hicieron perder relaciones humanas. Cuando le entregan las calificaciones a mi mamá y sale el insuficiente en relaciones humanas, imagínate, mi mamá ha trabajado toda la vida en eso y dice “un momento, cuál es el conducto regular para que mi hija pierda relaciones humanas, a mi nunca me llamaron a mi nunca me dijeron absolutamente nada de que la niña era una asocial, además que perder relaciones humanas es delicadísimo”, empezó todo un proceso jurídico, finalmente se instauró una demanda al colegio, y yo pasé décimo y once en un proceso judicial. Mi mamá me dijo “ ok listo, te saco del colegio vete a estudiar donde tú quieras” y yo le dije “no, yo esta pelea la peleo hasta el final, si me echan me voy echada del colegio, pero si gano pues me tendrán que ver la cara todos toda la vida” y pasamos dos años en ese proceso que fue dolorosísimo para mi mamá, imagínate lo que es eso para tu hija que la estén martirizando en el colegio, los profesores llegaban y no me hablaban por que sabían que si finalmente tenían una buena relación conmigo eso les implicaba tener malas relaciones con sus jefes. Los exámenes orales, por ejemplo no podía ser con otro grupo de personas porque las niñas, mis compañeritas de colegio en ese momento pidieron que por favor no les tocara hacer exámenes conmigo porque sabían que a mí siempre me iban a tirar más duro y que eso las afectaba un montón, yo obviamente las entendía. Fueron dos años muy difíciles para mí. Yo de verdad contaba los días para graduarme. Finalmente ganamos esa demanda, tuvieron que rectificar su posición y fue pues un mensaje muy grande porque ese colegio tiene una comunidad en diferentes países, entonces logré que la monja superior retirara a la monja directora del colegio en Palmira. Se sentó un precedente. Entonces para mí el colegio tiene los años lindos de la época del compañerismo pero también tiene ratos muy amargos como esos dos últimos años. Como te decía antes, la religión me cambió un montón porque ahí descubrí que una cosa es ser religioso y otra cosa es ser espiritual. Yo prefiero ser espiritual que religiosa.

LL: O sea una revolucionaria desde chiquita, se podría decir.

C: Sí, sí, y se lo agradezco un montón a mi mamá que me enseñó a ser líder y que uno tiene que defender sus puntos de vista, así se sepa que la pelea se va a ganar o se va a perder hay que pelearla.

LL: Y en ese momento, ¿tú ya tenías una idea de lo que querías ser cuando grande?

C: Antes de que pasara todo este problema yo quería ser arquitecta, hasta que descubrí dos cosas en mi vida; una, me gustaba un montón pelear y dos, que no sabía dibujar absolutamente nada (risas), que era terrible en ese campo, entonces ahí dije que iba a estudiar derecho. Y desde octavo, siempre dije que iba a estudiar derecho, y cuando pasó todo este proceso donde siempre estábamos con abogados, yo me gradué de catorce años, entonces era muy chiquita, yo decía este mundo me fascina y esto es lo que yo quiero ser y fue lo que estudié, pero no fue lo que terminé.

LL: Pero digamos este mundo de los medios y en lo que estás ahorita, ¿no se te cruzaba por la cabeza en ese momento?

C: No, jamás. Los medios de comunicación siempre estuvieron alejadísimos de mí, nunca tuve ni siquiera un primo ni un familiar que haya estudiado algo medio parecido, de reinados y eso jamás, ¡menos pero menos! Entonces esto no fue ni siquiera una opción remota, ni siquiera era mi plan z, jamás.

LL: ¿Cómo llegas entonces a todo esto, al reinado?


C:
Al reinado, imagínate que yo estudiaba derecho en la Javeriana en Cali, estaba en séptimo semestre cuando el primer reinado, y resulta que de vez en cuando yo modelaba para una academia en Cali solamente una vez al año que era cuando existían los Cali Exposhows. Yo siempre viví en Palmira nunca me quise ir a vivir a Cali como mi hermano, porque a mí las comodidades me encantan y lo tengo que aceptar, a mí me encantaba llegar a mi casa y que la cama estuviera tendida, que hubiera comida, esas vainas a mí me matan y yo sabía que con mi hermano la cosa era muy distinta. Entonces viajaba todos los días de mi vida hasta la Javeriana en Cali y me regresaba a Palmira. Y así lo hice toda la carrera. Entonces por los tiempos, por las distancias, por la universidad, por la carrera también que demandaba una cantidad de tiempo, yo no podía modelar como mis otras compañeras que lo hacían en diferentes eventos y en diferentes cosas, yo solamente lo hacía en los cuatro días de los Exposhows. Un día se me acerca la que era la directora de la agencia, Chachi, y me dice: “oye, ¿a ti no te gustaría participar en Señorita Valle?” y yo casi me le muero de la risa, “¿pero Chachi modelo una vez al año imagínate, ahorita vos me estás diciendo que participe en un reinado? ¡No, estás loca, jamás! Y por mi carrera jamás lo podría hacer tampoco, no no no, imagínate una reina abogada eso no le cree nadie”. Me dijo: “bueno, piénsalo.” Llegué a mi casa y le conté a mi mamá y yo creo que en el fondo de su corazón ella alguna vez tuvo el sueño frustrado de ser reina porque me dijo “ay no pero piénsalo de verdad”. La llamé y le dije: “bueno, como sería eso, ¿toca hacer un proceso público?” Porque a mí lo que me traumatizaba era que en la universidad se dieran cuenta de que yo estaba lanzándome de Señorita Valle. “Eso es cero público, eso no se da cuenta nadie, tú no te preocupes eso es ahí en el Intercontinental, en el hotel, hacen un casting y ahí dicen qué niñitas participan, luego hay un almuerzo en el club, eligen a la reina y ya. Y yo dije “ah pues fácil, bueno pues si nadie se da cuenta, perfecto.” Entonces me inscribí para hacer el casting, finalmente pasé y quedé entre las doce, y resulta que después de ese proceso me doy cuenta que todo era una mentira, que me habían engañado vilmente y salí en los periódicos de Cali. Casi no vuelvo a la universidad. ¡Qué oso!, imagínate si pierdo, si quedo de última, no, me toca irme y retirarme de la universidad, irme a estudiar a otra parte, y tres mis profesores me van a matar, efectivamente me mataron, me dijeron “nunca lo pensamos de ti, jamás pensamos que te fueras a meter en una cosa de esas”, y yo pensaba, hombre no, esto sí es lo peor que me ha podido pasar en la vida. Finalmente hice el reinado, quedé de segunda, de virreina, y ese es un puesto privilegiadísimo para todo el mundo porque a las virreinas siempre les quitan la corona, entonces yo dije bravísimo, fabuloso, no perdí, no gané para irme para Cartagena a hacer el oso, fabuloso quedé de virreina. Volví a mi universidad a seguir con mi carrera y faltando cinco días para que empezara el Concurso Nacional de Belleza en Cartagena la reina renunció y me tocó asumir el cargo e ir a Cartagena, no había nada que hacer. Y comienza toda esta historia porque yo voy dos años a Cartagena, la primera vez un poco obligada por la situación, pero luego la reina se arrepiente de su renuncia y dice que ella quiere volver, así que salí del concurso pero me quedé de invitada especial ese año, hice todo el año de reinado como de invitada especial. Al año siguiente el Valle me pide que vaya por decreto como Señorita Valle. Después de mucho pensarlo acepté y ahí me gané Señorita Colombia. Cuando gané RCN era el canal oficial del reinado, y ellos empezaron a decirme: “¿tú nunca has pensado trabajar en medios de comunicación?” y yo les dije: “no jamás, esto no es lo mío yo estudio derecho, yo tengo que terminar este reinado y volver a mi carrera, me faltan dos semestres, no puedo meterme en nada de esto, además no me gusta” y durante todo el año fueron súper incisivos, ¿no te gustaría? De verdad piénsalo, piénsalo. Al final, todo esto palanqueado por Raimundo, me invitan hacer una de las transmisiones en vivo del Concurso Nacional de Belleza con Andrea Serna y Carlos Calero, no, están locos, al lado de Andrea Serna no me voy a parar a hacer el ridículo, no gracias y además en vivo, y si me equivoco ¿qué? No tengo tiempo de arreglarlo, yo les tengo pavor a los osos en la vida (risas) si me los puedo evitar pues me los evito. Y entonces me dicen, hagamos una cosa, pues vas con banda de Señorita Colombia, eres una invitada, si te equivocas no pasa nada porque eres la reina en ese momento apenas estás estrenando corona y si te va bien… al menos para que lo pienses. Hago la transmisión, apuntador, transmisión en vivo, y se acaba la transmisión y baja un señor, cualquier cosa para mí, y me dice: “bueno, ¿con quién hay que hablar para que tú empieces a trabajar en el canal?” y yo “ay, tan querido el señor” el señor se va y voltea mi chaperona y me dice es Gabriel Reyes, el presidente de RCN. Y a los pocos meses me llamaron a decirme que querían que trabajara con ellos. Lo primero que hice para RCN fueron las tres transmisiones del Concurso Nacional de Belleza para el año siguiente, luego ya me dijeron que me fuera para el noticiero, y así comencé y así sigo.

LL: Fue un poco el destino, ¿no? Como que tu empeñada en que no era eso pero la vida te metió un poco como a la fuerza

C: Sí, sí, lo que es para uno es para uno definitivamente. Esto no estaba adentro de mis planes pero ahorita es algo que me encanta, es algo que me apasiona muchísimo. Los medios de comunicación tienen un poder impresionante y cuando utilizas ese poder para cosas buenas, pues es una transformación, puedes aportar a la sociedad, no todo el mundo tiene la posibilidad de pararse enfrente de una cámara de lunes a viernes a contarle a todo un país lo que quiere contarle. Yo lo tengo, y eso para mí es invaluable, lo cuido como un tesoro muy grande y por eso trato de verdad de ser la más juiciosa y la más disciplinada en lo que hago. No me tomo mi trabajo de recocha, lo hago con toda la seriedad del mundo, con toda la responsabilidad, y siempre trato de implementar a través, no solamente del canal sino de redes sociales y todo el poder mediático que se tiene a través de tantas aplicaciones, pues algo positivo para la sociedad, que en mi caso son los animales.

LL: En todo este trayecto largo de varios años cual ha sido un momento duro en tu carrera donde tú de pronto hayas dicho ¿tal vez esto no era para mí? O, de pronto quiero buscar otra cosa.

C: Yo siento que uno pasa siempre por metamorfosis y desde el primer día que yo entré en el noticiero supe y tengo muy claro hasta qué día me quiero quedar y cada día se aproxima más el día (risas).

LL: ¿Hasta qué día te quieres quedar?

C: Soy absolutamente respetuosa de las personas que llevan muchos años haciendo lo mismo, pero mi personalidad no da para eso. Yo me aburro haciendo lo mismo. Y más cuando tú sientes que tienes algo medianamente dominado y que necesitas un grado de exigencia mayor. Entonces desde que entré en el noticiero supe que uno, no quería presentar solamente entretenimiento, por eso a los seis meses me inventé la sección de Tu lado animal para empezar hacer reportería, porque como yo no estudié esa carrera, la única manera en que lo puedo aprender es practicando, haciendo reportería, saliendo a la calle, estando detrás de una cámara y viendo cómo se mueven las cosas detrás. Entonces, aprender a hacer notas, a leer, a tener la creatividad para escribir me ha servido un montón con esa sección que ya lleva tres años. Es algo que me encanta por eso siempre busco otros abanicos, hasta hace una semana estuve en radio en RCN que también es un posibilidad gigante para expandirte y para ver otras alternativas de vida, y en el canal estaré hasta que Dios quiera, no es algo que yo diga en un año me voy a retirar pero quizá en lo que estoy haciendo en el noticiero pues si sé que máximo quiero estar… bueno, ahora me muestran esta entrevista en diez años y van a decir, ahí seguís sentada (risas), no creo. Pero siempre desde que entré dije bueno yo quiero estar aquí, aprender un montón por que es trabajar en vivo y eso te da una cantidad de herramientas para la vida, pero más de seis años posiblemente no voy a estar y ya llevo cuatro entonces…

LL: ¿Te gustaría presentar noticias generales?


C:
Me encantaría, me encantaría y eso lo saben mis compañeros de trabajo y eso lo saben los que me rodean, fui muy privilegiada de recibir una propuesta de Hassan, que es el director de la FM en las mañanas para trabajar con él, lastimosamente por temas de tiempos y demás no lo pude hacer pero es una oportunidad para agradecerle un montón porque eso quiere decir que si personas como él ven en mí la posibilidad de que trabaje en otras cosas es porque algo estoy haciendo bien. Donde no me quiero encasillar simplemente es como presentadora de entretenimiento, quiero ser más que eso porque todos los seres humanos somos más de lo que nos imponen. Uno mira qué quiere hacer en la vida y siempre quise reflejar eso también en mí y en mi carrera, por eso no hago una cantidad de cosas, por eso no hago unas campañas que me proponen, por eso no salgo en vestido de baño o en ropa interior o una cantidad de cosas que yo siento que quizás no es mi esencia y tampoco es lo que yo quiero proyectar en diez años. Uno siempre tiene que pensar a futuro, no necesariamente lo que esta haciendo ahorita y a futuro yo me veo en una cosa muy distinta a simplemente estar sentada presentando entretenimiento.

LL: Este mundo de los medios es un mundo difícil, ¿qué tanto cansa estar siempre metido en este mundo y en los comentarios y en todo lo que eso implica, cómo lo manejas?

C: Pues mira que eso es depende de cada persona, qué tanta exposición de su vida personal le dé al público. Si bien trabajamos en medios de comunicación, y somos unas personas públicas eso no quiere decir que le ayudes a las revistas y a la gente a que vea más allá de lo que tú quieres mostrar, entonces hay personas que lo muestran absolutamente todo y que uno les conoce toda la vida, que salen en todas las revistas y mejor dicho, ya no les falta decir nada. Hay otras que son absolutamente reservadas y de las que no se sabe nada, esa es otra posición que me parece muy extrema. Para mí el punto del respeto, de participar en ciertas cosas, de salir en ciertos artículos pero también de tener una vida aparte, y saber que uno tiene una realidad muy distinta a lo que está haciendo en cámara, o sea, yo salgo maquillada, entaconada y con vestido de lunes a viernes, pero esa no es mi realidad, ni llego así al trabajo ni me voy así del trabajo. Entonces es también mostrarle a la gente que la realidad de cada persona es distinta. Yo he tenido la fortuna de no ser una mujer que está involucrada en chismes o en escándalos, tengo una vida absolutamente tranquila, por lo tanto las revistas no tienen de dónde pegarse, entonces nunca sacan mayor cosa y cuando dicen cosas que no son sí te afectan porque es de humanos y sí te molesta, pero también entiendes que forma parte de tu vida. Pero fíjate que no ha llegado nunca un momento donde yo diga no, esto es horrible, no lo puedo manejar, en qué momento me metí en esto, porque he tratado de no dar esa posibilidad, que la gente manipule tu información o abuse también de lo que tú muestras tanto en redes como en tu cotidianidad.

LL: Si yo te pregunto por tres palabras que te describen ¿qué me dirías?

C: Soy absolutamente leal, tanto en lo que pienso como en lo que hago, en mi vida trato de que eso sea lo más sincronizado del mundo. Soy una persona animalista más que humanista y bastante terca (risas). Digamos dos cosas buena y una mala.

LL: ¿Por qué terca?

C: Porque ser terco es bueno en la vida en su medida, no siempre te tienes que dejar influenciar por los demás, pero esto también en los excesos es malo por que a veces el mundo tiene razón y tú estás empeñado en que tienes la razón. Soy muy terca desde chiquita, mi mamá, que le encantan los astros, cree un montón en el tema, dice que es por mi signo Tauro, no sé si sea por mi signo o mi crianza, ¡ay pero soy terquísima! y eso me ha ayudado un montón en la vida. Por ejemplo el matrimonio es difícil, por que tienes que conciliar absolutamente todo, menos mal tengo un marido que si el Papa Francisco declina, él podría subir fácilmente, entonces me lleva la vida en paz, me dice, ay si bueno has lo que quieras. Pero sí soy terca.

LL: ¿Qué tan conservadora te consideras?

C: ¡No! Soy conservadora para algunas cosas y para otras cosas soy completamente liberal. Yo soy conservadora para el tema de los escotes, de salir en ropa interior en una foto ¡ay eso me aterra! Que si Soho, ya no más, yo creo que ellos se cansaron de decírmelo porque en su momento después del reinado pues siempre tienen que buscar la oportunidad pero eso a mí no me parece chévere, no me parece bonito, no me gusta. Pero para otros soy pro adopción de gays, los adoro, los respeto, y los animales, la vida como la quieran llevar, perro con gato, gato con perro me importa un chorizo, entonces para eso soy absolutamente liberal y para otras soy mas bien conservadora.

LL: Bueno vamos a tocar el tema de tus animales, que es eso que te caracteriza tanto. Ahorita me decías que de tu infancia viene eso, pero yo creo que uno nace con eso…


C:
Sí uno nace con eso. Yo crecí con una mamá animalista que recogía perros de la calle. Eso lo he tenido en mi vida todo el tiempo. Nosotros siempre hemos recogido animales, mi mamá es la de “ay los perros de la finca de los vecinos, los tienen terribles hay que mandarles comprar desparasitantes, el anti pulgas, y crecí con eso de una manera muy orgánica, no como luchadora del tema sino la cotidianidad. Cuando pasé la etapa del reinado que visité muchísimas fundaciones durante ese año mi reflexión fue miércale, nunca visitamos una fundación de perros ni de animales. Bueno, pues yo me voy hacer una, por que yo pensé que era sencillísimo yo voy ser como César Millán que abre la puerta y le salen 800 perros encima, eso voy hacer, una casa y listo. Entonces sí pero con qué vas a comprar la casa, el terreno, con que vas a mantener los 800 perros, y ya cuando te vas a la realidad dices, no, por qué no fui hija de Bill Gates, una cosa así (risas). Hay que modificarlo pero quedó como latente esa posibilidad de ayudar y empecé a utilizar las redes sociales. Cuando terminé el reinado nació Instagram y a través de esa red social empecé a promover el tema de la adopción. En mi casa compramos perros en algún momento, eso ya está prohibido en la familia, pero compramos perros, y adoptamos también un montón. Y ahí yo dije quiero enseñarle a la gente que no hay necesidad de comprar que es mejor ayudar, adoptar y empezó una cosa súper chiquita en su momento de que ponía foto y ponía hashtag y la cosa fue desarrollándose cada vez más y más en mí y en la gente que me pedía un montón la ayuda de diferentes casos. Ahí decidí crear una fundación que se llama Animal Voices después de ser asesorada por muchas personas importantísimas en Colombia en todo el tema animal, entre esas un concejal que se llama Álvaro Múnera, él es un ex torero, un sobreviviente de todo este tema tan terrible de las corridas. Él me explicó que desde mi punto de trabajo y de mis posibilidades mediáticas podía hacer más a través de creación de leyes, de alianzas con los gobiernos que recogiendo perros. Entonces me decía si tú quieres hacer una fundación donde tengas quinientos perros, ten los quinientos perros, pero es que afuera hay un millón. Entonces tú puedes ayudar más a ese millón, haciendo leyes, presionando al Congreso. Armé la fundación que se convirtió en una plataforma que lidera proyectos políticos y también de empresas y particulares, empezamos hacer la creación de un proyecto de esterilizaciones masivas y modificar un poco lo que está en Bogotá. Cuando empiezaron a salir los candidatos a la alcaldía de Bogotá en ese momento, por afinidad política y por afinidad en filosofías de vida sobre todo en el tema de los animales me uní a Enrique Peñalosa. Cuando ganó explotó Animal Voices, porque ahora ya tenemos la posibilidad de trabajar con la alcaldía directamente en el tema de esterilización, en programas de adopción, en talleres de bienestar animal. Han salido leyes maravillosas, la gente empieza a tener un poco más claro que los animales son seres sintientes, que no son un mueble como estaba antes estipulado, y la concepción de las nuevas generaciones también ha cambiado y hace que este proyecto sea una maravilla. No falta el que te escribe una cantidad de cosas terribles en redes y que te las dice cuando te ve, que los niños de la Guajira y demás. Y simplemente mi respuesta es: ahorita, que estamos en tiempos de paz, para crear una paz realmente duradera, una paz que realmente sea sostenible, lo que cada uno debe hacer es lo que le nazca. Hay personas que les nace ayudar a los ancianos, hay personas que les nace ayudar a los árboles, a los niños o a los animales, aquí el tema es ayudar. Esta es mi causa, las demás causas son igual de importantes, igual de respetables. Pero esta es mi causa y ya mi causa es filosofía de vida. Soy vegetariana hace un año, siempre desde que me involucré con el tema de los animales yo decía soy animal lover, me encantan pero como así que todos los animales, no yo soy pet lover que es otra cosa. Entonces mi visión estaba hasta el perro y el gato, pero el cerdo me parece divino y lo veo en fotos y divino pero ¡me lo estoy comiendo! Y la vaca y el ternerito me parecen unas cosas de morir, me tomo fotos con él, la subo a Instagram y digo ¡ay los animales, amo los animales! y resulta que luego después de la foto voy y almuerzo, y estoy almorzando un pedazo de carne. Entonces dije esto está muy mal en mi vida pero yo no me puedo volver vegetariana, los seres humanos necesitamos la carne, es que la cadena alimenticia dice que es así, es que la pirámide, es que la sangre, es que yo no puedo, es que se nos cae el pelo y tal… y además sumándole que odio las verduras, entonces yo decía una vegetariana que no come verduras, ¿que es eso? Eso no existe. Es imposible, bueno, no es imposible soy una traidora de lo que hago y empecé en un conflicto, mi esposo es más animalista que yo, él se volvió vegetariano primero, se nos volvió un problema del día a día. Entonces dijimos, la gente del sentido común para que se tomen la foto con un tigre, pues es Black Jaguar o White Tiger, el mexicano.

LL: ¡Ay divino! Vi que tienes un bebé…

C: ¡Sí! Tengo un bebé, baby Catalina. Somos grandes amigos, ahorita viajo, es increíble. Él es de las cosas más bellas que me han pasado en la vida.

LL: Pero él tiene un don, tiene algo…

C: Él tiene un don. De las cosas lindas que me ha dejado mi trabajo y de las cosas que le agradezco infinitamente a RCN es que me dio la oportunidad de viajar hasta México a hacerle por primera vez para Colombia un especial, que lo encuentran en youtube, es maravilloso. Yo le empiezo a cazar la perseguidera a este señor, imagínate que yo me volví una fan enamorada cuando él tenía tres tigres o sea eran tres tristes tigres ahí sí, y nace su perfil y yo empiezo a ver este hombre y a decir pero, ¿que es esta locura? Tenía muy poquitos seguidores en ese momento, con mi esposo nos volvimos fanáticos, empezó a crecer esta fundación pero a niveles desproporcionados. Luego nos dimos cuenta de quién era el tipo, no, pues no es ningún pintado en la pared, es un hombre que es absolutamente rico, que su vecina era Gigi Hadid, Paris Hilton, o sea a ese nivel, entonces empezó a llevar a esta gente, a estos famosos de verdad a su fundación y empezó de una manera exponencial a crecer, a crecer, a crecer y ahorita tiene casi seis millones de seguidores en su cuenta de Instagram.

LL: Bueno y tu esposo también es un abanderado…

C: Es un abanderado. Es un abanderado que cuando nos fuimos para Tailandia, y empezamos a ver toda la problemática de los leones y de los elefantes, y a todo el mundo feliz montado en los elefantes. Entonces la gente por cuestiones de ignorancia y no que la gente le quiere hacer maldad, si no que la gente dice yo peso cincuenta kilos pues a un elefante que le voy a pesar. Pues claro señora pero no eres la única que se monta en el día, por que son 150 personas alrededor de un día que se tienen que montar en el elefante y el elefante esta encadenado por lo general o caminándolo con unos picos, entonces ahí es donde tú dices eso sí es crueldad. Uno siempre piensa en lo individual y no piensa que el animal lo tiene que hacer todo el tiempo, uno piensa en su foto que se trepa y se baja, pero no piensan que son doscientas personas que hacen eso al día a ese pobre animal. Me parece terrible eso, nosotros hicimos un recorrido por Asia, fuimos a Camboya entonces yo dije no, necesito encontrar aquí una fundación que los ayude, alguien que haga algo, esto no puede seguir así. Tú llegas al aeropuerto en Tailandia y lo primero que te ofrecen es eso. Y ahí se me raya la cabeza, a mí y a Juan Pablo, y decidimos encontrar una fundación que ayudara a estos animales que son rescatados de estos sitios turísticos donde supuestamente los cuidan y los aman y ves a estos animales en unas situaciones terribles, llegan enfermos, tienen unos problemas de columna impresionantes y nos damos cuenta de que es un programa maravilloso donde puedes ir un día, un mes o tres meses de voluntario entonces nosotros cogimos el de un día de ir a servirle a los animales la comida mientras te van contando y mostrando todas las problemáticas. Los europeos lo que hacen es que sus vacaciones las pasan allá y se van dos meses a trabajar gratis para los animales, y cuando llegamos a la hora de almorzar había carne normal y veganos ni siquiera vegetarianos. Nosotros, decíamos, de verdad necesitamos ponernos radicales, nos damos cuenta de que Leonardo DiCaprio, es un abanderado del todo el tema animalista, ambientalista pero no sabía que lo era tan extremo. En el avión empezamos a investigar sobre el documental producido por él que se llama Conspiracy, se los recomiendo, y llegamos a la casa de ese llamamos a una y nos volvimos vegetarianos.

LL: ¿Ustedes piensan en tener hijos? ¿cómo se proyectan ustedes como familia?

C: Sí, en este momento tenemos tres hijos de cuatro patas, adoptados, dos gatos y un perro, y una hija extra matrimonial en Black Jaguar con Eduardo (risas), pero sí queremos tener hijos humanos, no ya, pero pronto, queremos primero disfrutarnos el matrimonio, ya llevamos dos años de casados, queremos viajar y aprovechar una cantidad de cosas que ya uno no hace cuando tiene un hijo y eso lo estamos haciendo lo estamos cumpliendo estamos en esa lista chuleando todo lo que queremos hacer antes de tener hijos y muy seguramente su momento llegará.

LL: ¿Qué te da miedo a ti?

C: Ay a mí me dan miedo muchas cosas, me da miedo algo tan natural como la muerte, pero no la mía, la de mis seres queridos, me da pánico que me falte mi mamá. De chiquitos nos deberían criar mirando la muerte con naturalidad y que va a formar parte de tu vida y no de una manera tan dolorosa como uno la vive, pero dejar de tener a mi mamá cerca yo creo que eso me da mucho miedo. Me da miedo también el fracaso en todos sus ámbitos, emocional, profesional, de la pareja; el fracaso en tu felicidad, por eso yo trato de trabajar todos los días porque eso se trabaja. Para tener un buen matrimonio, eso se trabaja, para que tú seas feliz y seas una persona que se ama y se acepta, eso se trabaja todos los días. Me da miedo el futuro de mis hijos, pues si ahorita no los tengo y me da miedo imagínate cuando los tenga. El mundo que les voy a dejar va a ser un mundo muy complicado para ellos. Muy complicado.

LL: ¿Por qué lo dices?


C:
Porque la humanidad desde que existe es sangrienta… somos malvados. No mas ahorita que estuve en vacaciones en Roma uno entra al coliseo romano y “entonces aquí se mataban el tigre con el león” todo el mundo era feliz y la gente gritaba y yo decía han pasado cuántos años y la cosa sigue casi igual (risas), o sea la cosa no ha cambiado demasiado, somos locos y no solamente por eso que desencadena la humanidad en todo el tema político, todo el tema de las guerras, todo el tema de las ansias del poder sino también el futuro del agua que es terrible. Antes cuando uno estaba chiquito le decían no importa que tengas una casa llena de oro o de dólares, porque no vas a tener con que comprar el agua, porque ya no va haber agua, y uno desde chiquito “sí, ajá” pues llegó el momento y te estoy diciendo que en treinta, treinta y cinco años vamos a estar así, y es muy preocupante saber que una botella de agua va a ser de verdad un privilegio, que el tema de las inundaciones va a ser terrible porque ya se está derritiendo absolutamente todo y hay una cantidad de lugares que están en alerta roja, que van a ser los primeros en desaparecer. De hecho aquí, en Colombia, Buenaventura y Cartagena van va a desaparecer en los próximos cuarenta y cinco años, ¡y cuarenta y cinco años no son nada! Eso sí me preocupa, entonces wow qué futuro les vamos a dejar, va a estar complicado para ellos.

LL: ¿De qué te arrepientes?

C: ¡Ay! Uno siempre dice que de nada. “ay no nada porque eso me ha hecho lo que soy hoy en día” y sí, pero también tenemos cosas de qué arrepentirnos. Yo me arrepiento de no haber aprovechado el reinado como lo pude haber aprovechado, no es que no lo haya valorado porque lo valoro un montón, pero no me importaban muchas cosas entonces, no de la labor social sino como del Miss Universo y eso, no me importaba entonces decía yo creo que me pudo haber ido mejor si me hubiera importado un poquito más, me acababa de cuadrar con el que ahorita es mi esposo entonces estaba en otro cuento en otro paseo, qué Miss Universo ni que ocho cuartos, yo estaba tragadísima y necesitaba que se acabara eso rápido para volverme a Colombia (risas), cosas de las que ahorita me río pero cómo hacía eso. Son arrepentimientos bobos nada que me cambiara la vida porque realmente no me ha pasado nada tan grave ni he hecho nada tan grave como para decir no eso como lo hice, no.

LL: ¿Cuál es el defecto al que más le huyes a una persona?

C: La mentira. Le huyo y le huyo muchísimo, una persona mentirosa me da pavor por que tu nunca sabes a qué atenerte. Es algo que no perdono, porque cuando me preguntabas tres palabras que me describieran una fue la lealtad, yo soy absolutamente leal. Yo amo de corazón y así como tengo mis amores también tengo mis desamores, cuando alguien se me sale de mi vida, se me sale de mi vida, simplemente es como si dejara de existir entonces por eso me da tanto miedo la mentira por que cuando llega de alguien que yo quiero o de alguien que respeto, es de verdad como si yo lo enterrara en vida.

LL: ¿Crees en las segundas oportunidades? ¿Por ejemplo ahorita que dices que sacas a una persona que te ha mentido le puedes dar una segunda oportunidad o te cuesta?

C: Me cuesta un montón. Y se que muchos filósofos y religiosos dicen que perdonar y demás, para mí es muy difícil, desde chiquita he sido súper jodida con el tema, yo he tenido grandes amigas de mi vida y si algo me hacían que me doliera de verdad, para mí era como si murieran, al otro día para mi era un ser desconocido, hasta el sol de hoy que tengo veintisiete años. Yo soy absolutamente radical en mis cosas, radical, yo mato y mato, o sea moriste para mí. Podes hacer todas las maromas del mundo que yo jamás volvería a confiar en ti y por eso es que soy tan cuidadosa en todo lo que hago, el tema de la amistad para mí es sagradísimo, el tema de la relación en pareja igual, porque tengo que tener confianza para vivir la vida normal pero confío tanto en la gente que espero que tenga la misma lealtad conmigo. Me cuesta un montón perdonar y en estos momentos de paz ni me pregunten. No guardo rencores.

LL: Y con todo esto que está pasando en Colombia, ¿qué opinas?

C: Es una dualidad impresionante la verdad, es una dualidad porque es un voto súper importante el que tenemos los colombianos pero también es un voto donde cambia el rumbo del país para el sí o para el no, y muchas personas lo ven olímpicamente de una manera deportiva y como soy tan juiciosa, entonces sale el plebiscito y a leerse las 297 páginas del acuerdo, y de verdad pensar como colombiana, pues qué es lo mejor para este país, hay que dar un voto de fe porque no tenemos otra alternativa hemos vivido mas de 50 años en guerra ya sabemos lo que es la guerra, tenemos la opción de seguir en guerra o de darnos un chance como cuando uno está jugando póker, hay un 50% de probabilidad de que la cosa no funcione y hay otro 50% de probabilidad de que la cosa sí funcione. Duelen como ciudadana muchos acuerdos, si yo me baso en la pregunta ¿está usted de acuerdo con lo que se acordó en la Habana? Mi respuesta con toda seguridad es no, pero también es y el no qué implicaría para este país ¿seguir en lo mismo? Entonces si me preguntas faltando dos días para votar creo que ese voto lo daré con el corazón mas que con la razón, todavía no sé.

L: ¿En qué reencarnarías?

C: ¡En un animal claramente!

LL: ¿En cuál?

C: (Risas) Claramente ellos no saben qué es el odio, ellos son lo máximo, viven con una tranquilidad su vida, ellos pobrecitos, nosotros somos unas porquerías con ellos pero ellos no saben qué es el odio, no saben qué es el rencor, no saben qué está bien o qué esta mal, ellos viven su vida como la tienen que vivir con su naturalidad y con su manera orgánica y así deben vivir tranquilos no como nosotros que estamos llenos de cosas en la cabeza. Ellos solamente necesitan su entorno para estar felices, nosotros necesitamos 33 mil cosas, el carro que tenemos no nos sirve, nada nos sirve, el iPhone ya no nos sirve, este consumismo y este martirio en el ser humano de verdad nos va a enloquecer pero si me pusieras a elegir en que animal yo reencarnaría en un tigre, y vi esta pregunta que me hicieron en Miss Universo y dije que se la iba a mandar a Eduardo, reencarnaría en un tigre hace seis años que fue Miss Universo. Me encantan, me parecen absolutamente misteriosos, nos imaginamos que son seres salvajes pero a través de Eduardo vemos que son unos seres llenos de amor y de agradecimiento entonces ese misticismo de los felinos me encanta, además su agilidad su forma de vivir día a día.

LL: Bueno y ya para terminar, ¿a qué le pones la lupa en tu vida?

C: ¿A qué le pongo la lupa en mi vida? A ser feliz ese es mi trabajo todos los días de mi vida. Yo soy una persona con una vida tan maravillosa que yo le agradezco tanto a la vida literalmente a Dios en todas sus presentaciones, al cosmos a las energías, a los ángeles a todo en lo que cree la gente y en lo que yo también creo. y creo en todo (risas), porque si he sido una niña muy feliz, yo nunca he tenido ningún trauma ningún problema, nunca se me ha muerto un ser querido, he tenido una vida absolutamente plena y eso también lo tengo por que me han enseñado a vivir así, que obviamente nos ponemos de malgenio, nos peleamos nos llenamos de rabia, pero es algo que dejo pasar es algo que vivo en el momento, me pongo histérica o me pongo triste o lloro pero al otro día tengo que estar normal y tengo que seguir con la vida normal porque no me puedo encajar en esas cosas. Creo mucho en el poder de la cabeza, el cerebro es importantísimo en nuestra vida, creo que uno lo programa, entonces en eso pongo la lupa, cuando a veces me dejo llevar por situaciones tan tontas digo un momentico, lo más importante es que gracias a Dios todos los que estamos aquí tenemos salud, estamos completos, tenemos familia, tenemos qué comer, entonces de ahí para allá cuál es el inconveniente a eso le pongo la lupa. A no dejarme desviar, que es de humanos hacerlo pero hay unos que se desvían y nunca regresan otra vez a su camino, entonces eso sí no me lo permito, trato de no permitírmelo.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

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“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

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“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

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“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

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¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

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“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

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¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

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“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

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“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

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“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

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“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

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“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

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¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

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¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

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“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Catalina Robayo | La Lupa Revista Digital
Catalina Robayo | La Lupa Revista Digital
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Conchita Ruiz

Conchita Ruiz

Conchita Ruiz

“Muchas de las cosas que he hecho han sido resultado del miedo. El miedo también moviliza.”
Conchita Ruiz - Revista La Lupa

De niña soñaba con ser oficinista y escribir a máquina si mirar el teclado a gran velocidad. Y lo fue, estudió secretariado bilingüe y por diez años escribió como la mejor. Pero también estudió periodismo, en dos etapas porque como ella misma lo dice, “salió de la universidad para casarse y del matrimonio para volver a la universidad”. Entro a la televisión por RTI, al departamento de cartera, en Cromos, vendió publicidad, montó su propia oficina de revistas institucionales, produjo programas de radio y gerenció noticieros, pero un día, por una propuesta de Mauricio Navas para montar una escuela de guionistas se acercó a la escritura, a la creativa, esa que toma tiempo, que desprecia la velocidad del teclado y obliga a profundizar universos ajenos a fuerza de dominar los propios. Lleva 15 años escribiendo guiones y ha sido autora y coautora de las más importantes producciones que se han hecho en Colombia. La Lupa estuvo con ella y con su inteligencia arrasadora, una historia digna del mejor guión y una destreza inusual para la conversación, descubrió a una mujer que sorprende en cada respuesta y nos confirma que las historias están ahí, listas para ser contadas.


LL: Conchita, empecemos por tu niñez, por los recuerdos de cuando eras niña.


CR:
Yo fui la menor de cinco hermanos. La menor después de que mis hermanos ya estaban grandes. Fui la gran sorpresa, con padres muy mayores. Eso no es raro, eso lo que hace es que tú te crías en un ambiente singular en donde todo el mundo es adulto. La menor de cinco. El que me sigue me lleva ocho años y de ahí en adelante… La chiquita con una gran diferencia. Y mis padres se casaron muy mayores, entonces yo nací cuando mis padres ya tenían edad de tener nietos. Entonces por eso te digo, uno se cría en un ambiente con unas características singulares, yo era la única chiquita rodeada de mucha gente mayor, de mucha gente grande. Todos muy ocupados de… supongo yo, de educarme. Porque ahora, claro, vieras la cantidad de clavos que me saco con mis hermanos, porque es que fueron amorosos y fueron generosos y fueron muy dedicados, pero también fueron muy cansones. Muy cuidada, muy protegida, pero yo crecí en un Bogotá… me crie en el barrio Teusaquillo, en un Bogotá de parque, de callejear, de bicicleta, de patines, y creo que fueron esos los únicos deportes que practiqué y que voy a practicar en el resto de la vida… Yo ya hice toda mi cuota de deportes en ese momento de la vida. Ahorita soy absoluta y totalmente sedentaria. Mi vida era muy grata. Me gustaba la costura, muy rápidamente adopté el hábito de cortarle ropa a las muñecas, de coser para las muñecas, eso me parecía fascinante. Y hay un detalle que creo que sí hace parte de la herencia genética: es que yo, desde que me conozco, vi a mi mamá escribiendo a máquina. Por allí tengo una de las máquinas de escribir que heredé de mi mamá.

LL: Ya te iba a preguntar que de dónde venía esa vena de escritora que tienes.

CR: Mi mamá escribía a máquina prodigiosamente bien. Ella no miraba el teclado. Ella fue huérfana de padre desde muy niña, fue hija única, y creció y rápidamente tuvo que salir a trabajar, y mi mamá se ganaba la vida como secretaria. Estoy hablando de épocas… Mi mamá se casó en el año 39, entonces pues estamos hablando de hace una buena cantidad de años. Mi mamá escribía a máquina, era una gran secretaria, ella dejó de trabajar cuando se casó con mi papá, pero en mi casa la máquina de escribir era un aparato muy activo, y yo me inventaba que escribía a máquina sin mirar el teclado, y mi mamá me prestaba uno de los estuches de la máquina de escribir, que era un maletín pesado, recio de cuero, y entonces yo me acuerdo que andaba por la casa con el maletín y decía: “yo soy oficinista”. Hay que tener cuidado con lo que uno se sueña porque entonces … yo me soñaba con que ser oficinista y escribir a máquina era lo más bonito que a mí me iba a pasar en la vida, y de verdad trabajé de oficinista y escribiendo a máquina… casi no logro salirme de ese universo.

LL: Entonces es cierto el dicho que dice “tenga cuidado con lo que sueña”…

CR: Sí, sí. Porque cuando yo salí del colegio, como te decía, tengo estos hermanos muy mayores que ya estaban muy de novios, muy para organizarse la vida. Además era un ambiente en donde todo el mundo era ingeniero civil. En mi casa todo el mundo es ingeniero civil de alguna u otra manera. O está casada con ingeniero civil, o mis hermanos son ingenieros. Cuando yo dije que quería estudiar lo que en ese momento se llamaba “periodismo”, hablo del año 70, mi papá, que ya era un hombre bastante mayor se cogió la cabeza a dos manos y dijo: “¡ay mija, no! Usted es una niña pobre. Usted no tiene de quién heredar. Tiene que estudiar algo que le permita ganarse la vida. Entonces, pues entre a hacer esa carrera, yo no sé eso para qué le vaya a servir. Hágala. Pero hágase también un secretariado bilingüe. Entonces yo hice un secretariado bilingüe. Aprendí a tomar dictado shorthand, taquigrafía. Aprendí a escribir a máquina como veía a mi mamá escribiendo a máquina, sin mirar el teclado, que eso era la prueba máxima, el “Suma Cum Laude” de la mecanografía.

LL: ¿Hoy en día usas la máquina de tu mamá?

Conchita: No soy capaz. No sé cómo hacíamos para escribir en las máquinas mecánicas. ¿En la universidad no les tocó aprender en las máquinas mecánicas? Cuando yo entré a la Universidad Javeriana, en enero del año 70, me eximieron de hacer mecanografía porque presenté el examen y obviamente me eximieron porque ya era una gran mecanógrafa en ese momento. Bueno, entonces hice mi secretariado bilingüe y empecé a estudiar periodismo, estuve tres años y cuando me faltaba un año para graduarme, yo estaba de novia de un arquitecto javeriano que se fue a vivir a Cali porque se fue a trabajar allá, y me dijo que nos casáramos y bueno, nos fuimos a vivir a Cali. Alberto era profesor de construcción en la Universidad del Valle, en este Cali tan distinto al Bogotá del barrio Teusaquillo en el que yo me había criado. Era un Caliwood. Con todos sus hábitos y estilo de vida. Pues por supuesto que yo no sabía que estaba destinada años después a trabajar con Mayolo y con toda esta gente… Para ese momento, los profesores de la Universidad del Valle eran gente, pues bohemia, y mariguaneros. Y me imagino que metían de todo lo que se pudieran meter, y Alberto y yo éramos un par de bogotanos ingenuos… Alberto usaba medias con los zapatos… esa era la cosa más ridícula que podía pasar viviendo en Cali.

LL: Y ¿cómo se acostumbraron a esa vida?

CR: No nos tuvimos que acostumbrar porque a los seis meses… el paso por Cali, como fracaso, fue un rotundo éxito. No estuvimos sino seis meses y nos devolvimos para Bogotá a ver qué íbamos a hacer con la vida, porque trabajar en la universidad era muy grato, muy estimulante, pero no pagaban. Entonces uno, pues sin el sueldo no podía vivir, entonces nos gastamos los ahorros que teníamos y nos devolvimos para Bogotá, porque pues es que aquí era donde estaban las familias y donde estaban nuestros contactos. Para ese momento yo ya estaba por fuera de la universidad, no me había graduado, me faltaba un año para graduarme, pero era secretaria bilingüe. Y las secretarias bilingües eran unos personajes muy, muy cotizados, porque los ejecutivos dictaban, no escribían a computador. Todo lo dictaban, y tenían secretarias que tomábamos dictado y que pasábamos todo a máquina, y que poníamos el papel carbón prodigiosamente bien puesto, y sabíamos corregir para que los errores no se notaran… eso era una destreza. Entonces yo empecé a trabajar al día siguiente, porque, te repito, ser secretaria bilingüe era una destreza muy bien cotizada y muy bien pagada.

LL: Y ¿de ahí cómo pasas al mundo de los números?

CR: Jaime Morales fue mi jefe durante diez años. Durante diez años de trabajo con él hice un posgrado, porque él es ingeniero mecánico, y en esta oficina hacíamos importaciones – el traía equipos para el tratamiento de secado de granos, construía, él manejaba muchas cosas – entonces yo adquirí habilidades para los números, para hacer actas de obra. Hice un posgrado, eso fue un posgrado. Yo había estudiado contabilidad, porque el secretariado incluía contabilidad. Entonces esto fueron diez años. Durante diez años que pasaron yo tuve tres hijos, yo era ama de casa y era secretaria. Mis hijos tienen 42, 38 y 34. Yo era secretaria bilingüe y mi mamá me ayudaba un montón con mis hijos y Alberto que era arquitecto… se esforzaba por tratar de trabajar. A mí a veces me iba y me venía la idea de que yo había dejado una carrera inconclusa, pero no había mucho tiempo para pensar en eso. Alguna vez dije que yo quería volver a la universidad y tanto Jaime Morales como mi marido se rieron y decían “tan bonita la niña.” Bueno, nadie es perfecto. Un día me fui con mi marido y con mis hijos a la piñata del hijo de una amiga compañera de colegio, el esposo de ella era el gerente financiero de RTI TV y a mí me pareció que eso era maravilloso. Le dije “Carlos, el día que tú sepas de un puesto para mí en RTI, por favor, cuenta conmigo.” Yo me imaginaba que me iban a llamar un día para ser la secretaria de Fernando Gómez Agudelo, o que me iban a llamar para ser la secretaria de alguna de las personas de RTI, y me llamaron para llenar una vacante en el departamento de Cartera. Ese es el departamento que se encarga de cobrar las facturas. Esta era una cobranza especializada (risas)… especial, porque eran las agencias de publicidad, los anunciantes, y tenías que cobrar sin perder el cliente. Este era un trabajo que implicaba una actividad comercial. Y para mí entrar a trabajar a RTI fue como si me hubieran dicho: “la vamos a invitar a trabajar en un parque de diversiones.” Eso me pareció la cosa más divina, más divertida… mi hija menor tenía un poco menos de un año cuando entré a trabajar a RTI, y ya estando allí hice muchas cosas. Muchas. Entre otras, acordarme de que yo había dejado una carrera inconclusa, y esto coincidió con que me separé. Yo hoy en día digo que yo me salí de la universidad para casarme, y que luego me salí del matrimonio para volver a la universidad, porque nadie me había explicado que no eran excluyentes. La verdad es que coincidió con mi separación, volví a la universidad, y me encontré con que, primero, la universidad no me quería recibir, me decía pues que para qué 15 años después. Me tocó prácticamente volver a hacer la carrera porque el pensum había cambiado completamente. El padre Joaquín, que era el decano en esa época, me dijo que por qué no me iba a otra parte a terminar, que es que en la Javeriana iba a ser difícil, y yo le dije: “padre, es que a mí me gusta el pergamino de los diplomas de la Universidad Javeriana. Yo me quiero graduar es de la Javeriana.” Y le dije que yo trabajaba en televisión, porque de verdad no me querían aceptar el reintegro. Me dijo que lo que yo hacía en televisión no era trabajo de televisión. Y yo le dije, “cómo le parece Padre Joaquín que no todo el que trabaja en Avianca maneja el Jumbo, no todo el que trabaja en Avianca es piloto, o azafata.” ¿Cierto? No todos los que trabajábamos en televisión, y los que trabajan hoy en día en televisión, son presentadores. Hay un montón de trabajo detrás. Pero bueno, terminé la carrera, me demoré cuatro años, pero me gradué, fue muy lindo, y sobretodo, fue quitarme de encima este lastre de “yo no me gradué.” Después de RTI me voy para Cromos. Estuve en Cromos como vendedora de publicidad. Muy exitosa. Me fue muy bien. Venía de cobrarles a los clientes a quienes ahora les vendía la pauta en la revista, entonces estaba conectada con la misma gente. Y además era una persona que tenía muchas destrezas para la comunicación con un entrenamiento administrativo y de números que había aprendido en los años que fui secretaria de Jaime Morales. Realmente fue una escuela muy conveniente. Estuve en Cromos varios años, tal vez unos 6 o 7, y allí aprendí a hacer revistas. Y me salí de Cromos, y me independicé: monté una oficina para hacer revistas institucionales.

LL: ¿Qué tal fue ese reto? ¿Cómo te fue?

CR: Delicioso, pero trabajaba 24 horas continuas, 7 días a la semana. Porque de día yo era la gerente del negocio: conseguía a los clientes, los atendía, los visitaba, supervisaba el trabajo de los diseñadores gráficos en la oficina, contrataba la foto mecánica, la producción, bueno, todas estas cosas. Y de noche escribía, porque yo era el redactor de contenidos de las revistas de mis clientes.

LL: Conchita y ¿qué momento eras mamá? ¿Cómo lograbas hacer tanta cosa?

CR: Por los laditos. En esa época, mis hijos ahora cuentan muertos de la risa, que yo los llamaba de la oficina y les decía: “no estarán sentados haciendo tareas ¿no? Uno llega del colegio, no se quita el uniforme, sino que se sienta a ver televisión hasta las 8 o 9 de la noche y solo a esa hora, si y solo si no está muy cansado, se pone a hacer tareas. Es que si ustedes no ven televisión, y no ven Café… alguien me tiene que contar en qué va Café… Ellos decían: mi mamá de verdad está loca. Ese estímulo inverso, yo no sé en psicología cómo se llama, eso tiene un nombre. Se morían de la risa. Una mamá muy singular. Y ellos son unos personajes estupendos, porque no me dieron jamás, ni hoy en día, ninguno de los tres, me ha dado el menor dolor de cabeza. Son unos aliados, y fueron unos aliados, cuando hace 15 años me cambié dramáticamente de espacio de vida laboral. De ahí para acá produje un programa de radio para el convenio Andrés Bello, era un magazín cultural, el noticiero Noti8, que fue la experiencia que me ayudó a aprender a hacer noticieros, y bueno, estas revistas institucionales.

Un cliente que fue realmente punto de giro, fue con quien hice el noticiero, fue con quien hice el programa de radio… bueno, y en el año 97 paré. Estaba fundida. Estaba realmente fundida de cansancio. Paré. Y me quedé sin trabajo. No estaba haciendo nada. Duré unos 4 meses. Llamé a los amigos, en este caso específico llamé a Darío Restrepo, y le dije que quería trabajar, y que quería volver a la televisión. Y él me dijo: “no te afanes, que va a haber nueva licitación de televisión y seguramente va a haber trabajo para ti.” Entonces me tomé esos meses con calma, ah, y le dije (este dato es importante), le dije: “mira Darío, lo único que no quiero hacer es noticiero y mucho menos si es de fin de semana”. Me dijo, “bueno señora, tomo nota”. Entonces me llamó a mediados de noviembre y me dijo “mira, es que a la Chiva Cortés le adjudicaron un noticiero de fin de semana y necesita gerente.” Me dijo, mira, anda y hablas con la Chiva. Ese es un trabajo perfecto para ti, y tú eres la persona que él está necesitando. La historia es que terminé haciendo el noticiero Hora Cero con don Guillermo a la cabeza. Este noticiero tuvo una vida muy corta, porque fue la época en la que los canales privados comenzaron a operar, y los canales públicos se fueron para el piso y hasta ahí llegó. Tuve la ingrata responsabilidad de estar en el noticiero durante los meses que duró el secuestro de Don Guillermo, que fue una experiencia muy dolorosa, muy, muy dura, porque como te puedes imaginar, el secuestro es una avalancha de adversidad que cae sobre toda la familia y sobre todo lo que rodea al secuestrado, y por supuesto el noticiero no era ajeno a eso.

LL: Bueno, y ¿cómo caes en los brazos de los Mauricios?

CR: En los brazos de los Mauricios caí, porque en el año 2000, cuando hubo la fusión de los noticieros del Canal A, yo volví a trabajar en RTI. Y ellos estaban produciendo la novela: “La sombra del Arcoíris”. Esto ya es año 99, estábamos en víspera del nuevo milenio, y yo volví a RTI a lo que se suponía que yo era muy hábil, que era manejar números, y a manejar dinero, y a tratar de encontrar dinero donde no había dinero, y a manejar sobregiros, etc. Una labor muy ingrata y muy dolorosa. Ese regreso a RTI no funcionó. Yo estuve menos de un año en ese regreso, ni yo era la misma, ni RTI era el mismo. No funcionó. Doloroso. Fue triste, porque yo quería esa compañía y quería esa gente… Bueno. Y Mauricio Navas, que escribía con Mauricio Miranda, me propuso que hiciéramos una escuela para enseñar a escribir guiones. Yo era la parte ejecutiva de esa sociedad. Ellos enseñaban a escribir, y yo manejaba el negocio. Pero les dije que yo quería hacer el taller a ver si yo servía para ese oficio. Y ellos, con mucha indulgencia, yo creo que se miraron y dijeron: “pues toca que lo haga, porque qué hacemos.” Esa es la historia. Así. Ese fue el descubrimiento. Yo descubrí que servía para esto, y ellos descubrieron que yo servía para esto.

LL: Conchita, y a partir de ese momento… Llevas un recorrido importante escribiendo.

CR: Llevo 15 años escribiendo. Mira qué montón de años. Esta es la prueba de que uno sí tiene tiempo para todo en la vida. Punto de giro: no volví a desayunos de trabajo, no volví a usar media velada, me pude quedar trabajando en mi casa, me pasaron cosas tan maravillosas, me cambio por completo la vida, y fue un punto de giro que pude dar, como te dije hace un rato, gracias al apoyo de mis hijos. Que ya estaban grandes, que ya eran profesionales, y que pues, ya no dependían económicamente de mí. Yo ya no tenía que responder económicamente sino por mí misma.

LL: Me causa mucha curiosidad y me parece increíble tu vida, porque tú de alguna manera demuestras que no tienes miedo de probar cosas nuevas, de romper los paradigmas. De dónde viene esa fuerza tuya, de dónde sacas esa iniciativa para arriesgarte.

CR: Si yo me miro objetivamente, si yo me miro en perspectiva, yo digo: “Sí, yo he sido una persona audaz y valiente.” Si yo me miro a mí misma, hacia adentro, digo: “muchas de las acciones que yo he terminado enfrentando son el resultado del miedo”. El miedo también te moviliza. Hace un rato, antes de que comenzáramos la entrevista, te conté que ayer por unas horas tuve extraviada a mi perra, que es mi adoración. A mí me movió el miedo. Mauricio Navas me llamó por la noche y me dijo: “tratamos de alcanzarte, corriste tanto que no fuimos capaces de alcanzarte.” A mí, que soy una persona sedentaria que no hago deporte. No me pudieron alcanzar. Me les perdí. Esto es para ilustrarte: el miedo también es una gran fuerza. Cuando Mauricio Navas me invitó a escribir con él mi primera telenovela que es Pura Sangre, me movió el miedo. El miedo a “esta puede ser la última oportunidad que yo tenga en la vida de hacer lo que siempre quise hacer”, pero por estar haciendo un montón de cosas que también fueron deliciosas, estimulantes, convenientes, y sobretodo, muy lucrativas, no lo hacía. Yo no escribía porque siempre estaba haciendo otras cosas. El miedo, Michelle, el miedo a que yo terminara mis días y mirara y dijera: “no hice lo que de verdad quería hacer”. Fue el miedo lo que me movió. El miedo es una fuerza muy poderosa. O te paraliza o te mueve. Y ahora claro, ya tengo quince años de estar escribiendo, y por supuesto es el trabajo que no quiero dejar de hacer jamás. Quiero seguir escribiendo hasta el último día de mi vida. Los miedos siempre existen. Este es un trabajo muy competido. Siempre existe la posibilidad de que físicamente no puedas escribir por alguna razón. O porque te enfermes, porque pierdes la memoria. Todas esas cosas. Yo espanto mis miedos, pero vivo con ellos. En este apartamento ellos viven, aquí están de todas maneras, pero son un ingrediente que yo miro con atención, porque creo que el miedo también ayuda a reaccionar. Entonces no todo es audacia, no todo es valor. Seguramente hay mucho de eso, también mucho de responsabilidad ¿no? Yo era responsable de tres hijos a los que quería darles todo lo que necesitaba darles. Darles una vida, por lo menos, igual a la que yo había tenido.

LL: Y ellos entonces fueron ese apoyo porque eso fue lo que tú les enseñaste.

CR: Ninguno de los tres tiene interés, o tuvo, de trabajar en televisión. Les parece que es el trabajo más esclavizante que existe.

LL: Es de mucho amor. Es un trabajo que de verdad hay que amar. De todos los escritos que has hecho, de todos los guiones, de todos los canales por los que has pasado, RCN, E! Entertainment, premios, ¿cuáles han sido los que más has disfrutado o los que te han marcado más en tu vida?

CR: Uy, cada uno tiene su encanto. La telenovela Pura Sangre fue el espacio en el que yo dije: “yo puedo escribir un dramatizado”. Y amé esa historia y amé esos personajes, y cuando acabamos de escribirla sufrí tusa de pensar que no iba a volver a estar con esos personajes que yo amaba profundamente. Azúcar, la nueva versión de Azúcar que acaba de terminar la emisión al aire, fue… tal vez si tuviera que escoger entre lo que he hecho, tal vez es Azúcar. También fue una vara altísima. De aquí en adelante tengo un desafío grande porque Azúcar era una historia monumental que hicimos aún más monumental. Hablo sin pudores de esta historia, me parece que es de las grandes historias que se han escrito, sin faltar a la modestia, de verdad. Creo que es una gran historia. Fue bellamente producida, entonces sí, creo que es Azúcar. Pero obviamente cada historia tiene su gracia, y cada una tiene un lugar importante en mi corazón.

LL: Conchita, la gente sabe cómo es, digamos, lo que ve en la televisión. Uno prende, ve la novela, ve los capítulos, pero ¿cómo es la vida de la escritora detrás de eso? ¿Cómo te inspiras? ¿Cuál es ese secreto detrás de la escritora?

CR: Esto que voy a decir ya se ha oído muchas veces, pero siempre valdrá la pena repetirlo: escribir para televisión no es arte. Es artesanía. ¿Qué quiero decir con esto? Yo considero que la literatura, dentro de la escritura, es el género. Escribir para televisión es una destreza distinta, para la que seguramente conviene mucho leer y saber escribir, pero tienes que tener otras destrezas. Entonces, esto va a decirte que es 1% inspiración y 99% transpiración. Hay que trabajar mucho, hay que pedalear mucho para escribir. Mi vida es una rutina muy tranquila. Yo vivo hoy en día sola con mi perra. Vivo con mi perra, porque me fascina, y porque ella me presta un gran servicio: ella es la que me saca de la casa. Como yo no tengo obligación de ir a una oficina, podría pasarme encerrada indefinidamente y no quiero. Entonces tenerla a ella hace parte importante de mi rutina, porque eso significa que yo me levanto temprano, me arreglo temprano, y salgo con ella varias veces al día. Y trabajo todo el día. Trabajo todo el día. En mayor o menor medida. ¿Qué es trabajar? Te vas a reír: sentarme a ver televisión. Claro, yo veo mucha televisión. Mucha. Porque es el medio en el que yo estoy, entonces me importa ver qué se produce, cómo se produce. Veo televisión con la desviación profesional: cómo la hicieron, etc… sí, pero eso no quiere decir que no la disfrute, la disfruto mucho. Soy una gran televidente. Netflix me debe amar. Durante los seis meses que estuvimos haciendo La Sopa Colombia para E! Entertainment descubrí una gran cantidad de televisión hecha en Colombia. Muchos canales, mucha televisión hecha en Colombia, mucha televisión basura. La televisión basura también te enseña muchas cosas para el oficio. Cosas como por ejemplo: “yo eso no lo quiero hacer nunca.”

LL: Conchita te pregunto, de pura curiosidad, ¿tú crees que la televisión, que es una pregunta que algunos comunicadores nos hacemos, educa o entretiene?

CR: Yo creo que la televisión entretiene con una obligación de hacerlo aportando. Aportando educación. Cuando uno cree que la educación es ir al colegio, o ir a la universidad, o aprender trigonometría, o saber álgebra, o saber conjugar los verbos irregulares en tres idiomas, eso… la educación es mucho más que aprender información. La televisión, en ese sentido, sí tiene una obligación de educar, que lo que transmita esté hecho adecuadamente, decentemente, que lo que se hable esté en un idioma bien hablado, que en lo posible, esté hecha técnicamente de una manera decente, pero la educación como contenidos formales la adquieres en los sitios que están destinados para educarte: el colegio, la universidad, los libros. La misión fundamental de la televisión, a mí me parece, es entretener. Pero te repito, creo que tiene que entretener de una manera educada. Tiene que contribuir a que seamos mejores personas en muchas formas.

LL: De acuerdo. Estas escrituras que tú haces a diario, ¿qué enseñanzas te han dejado?

CR: Han sido un gran ejercicio para conocerme.

LL: ¿Qué has descubierto de ti que de pronto no sabías?

CR: Ah, mira, te voy a hablar sin pudor. Todos tenemos el demonio adentro. Voy a ilustrar esto que estoy diciendo con un ejemplo: mi yerno, el esposo de mi hija Catalina, vio Azúcar, donde hay gente sumamente mala. En Azúcar, los malos son decididamente malos. Entonces mi yerno dice que él procura portarse muy bien conmigo (risas) porque ya sabe la capacidad de maldad que tengo, y yo le digo: “sí, claro, a mí se me ocurren cosas horribles. Yo tengo el mal aquí adentro, claro”, pero yo soy un ser humano que tiene principios, que tiene moral, que tiene ética, entonces yo por eso no salgo a dar bala, ni soy traficante, ni se me ocurre cobrar venganza, pero ¿sabes qué? Descubrir que yo tengo por dentro toda la capacidad para la maldad me ha hecho ver que tengo toda la capacidad para la bondad también porque los personajes salen de aquí (señala su pecho). Los pensamientos de los personajes salen de aquí. Entonces he aprendido mucho de mí misma. Me he reconciliado como mamá también, porque pues, por mucho tiempo sentí que había sido una mamá pésima, que había abandonado a mis hijos, que no les dediqué todo el tiempo que tenía que haberles dedicado. Y me ha permitido reconciliarme como mamá, porque yo creo que hice la tarea a mi manera y me quedó muy bien hecha.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

CR: ¡Ay, muchas telenovelas! Contar muchas historias.

LL: Y esas historias ¿dónde las buscas, de dónde las sacas?

CR: Mirando la vida. Eso tiene una manera de… las historias a veces se cuentan solas, hay unas que te buscan. Ahora mismo tengo un proyecto en proceso de análisis en una productora, y esa es una historia que vino a buscarme, esa es una historia que vino a golpear a mi puerta. Y me dijo: “por favor cuenta esta historia”. Esta es una historia real, dramática, que de verdad lo único que había que hacer era sentarse a escribirla. Entonces ese es un caso. Las historias te buscan. Yo no soy un prodigio. Yo no soy como Mozart que se sentaba y a los cinco minutos quedaba construida la sinfonía. No. A mí me cuesta trabajo, yo me tengo que esforzar, pero lo que hago me queda muy bien hecho, y me queda divertido. ¿En qué me inspiro? Mirando. Miro a la gente. Soy una persona observadora. Seguramente el ejercicio del contrario, esto de que hablábamos de los estímulos negativos, eso también es una manera de inventar historias. Yo tengo por crianza… a que ya lo notaste, mi papá era un gran conversador. Los niños no hablaban ¿no? Los niños escuchaban. Son los niños de ahora los que hablan, en mi época los niños callábamos y oíamos, yo me crie observando. Entonces yo miro los personajes… estos personajes de Azúcar, por ejemplo la tía Raquel, tiene comportamientos que yo conozco en la vida real. Yo conozco esos personajes, los he visto. Ser mayor, ser una persona de mi edad – yo voy a cumplir 65 años en diciembre – pues ya he vivido mucho, he conocido mucha gente y los personajes de la ficción, pues, los tomamos de la realidad. Les subimos un poquito el volumen, tal vez. Eso es lo que hacemos en las historias. Pero todos los personajes de todas las historias tienen un referente. Me gustaría contar una historia que tengo desde hace años atravesada que es mi peor pesadilla (risas). Es puro humor negro: es morirme y reencarnar en mi perra. Y que mi perra quede al cuidado de personas que no la quieran. Esa es una pesadilla. De verdad que suena a ridiculez tal vez, para mí es humor negro, es una pesadilla. El hecho de que mi perra, ésta, y la que se me murió hace dos años (la cual tuve por quince años) el hecho de que alguien la tenga y la maltrate y no pueda defenderse, para mí eso es una pesadilla (se quiebra la voz). Mira, esto a mí me cuesta. Entonces, yo me imagino: ¿qué pasa si yo muero, y reencarno en mi perra, y mi perra queda en poder de las personas inadecuadas? (Suspiro).

LL: ¿Y nunca has pensado en escribir sobre esta pesadilla?

CR: Sí claro, esa es una historia que tengo por ahí. Las perras. Yo creo que las mujeres, te repito, como yo me descubrí todo lo mala y lo perversa que puedo llegar a ser, también he llegado a la fría conclusión de que las mujeres, todas, podemos ser la más mala. Todas.

LL: Es que tú has descubierto un lado de la humanidad que de pronto mucha gente, la mayoría, no conoce. Ese ejercicio que tú practicas a diario, te hace caer en conciencia de muchas cosas que de tanto observar ya lo sabes leer.

CR: Claro. Yo creo que las mujeres somos manipuladoras. Sí. No nos digamos más mentiras. Sí. Somos unas grandes, prodigiosas, expertas manipuladoras. Somos manipuladoras. Los hombres… no. Ese es un software que los hombres no tienen. ¡Aprenden! Yo no digo que no haya infinidad de hombres que sean malos y manipuladores. No digo que no. Lo que digo es que la mujer nace con eso. ¿Sabes por qué? Porque creemos que la maternidad nos da un podercito. Ay es que la madre… entonces ¡como es la madre! Como es la madre, hay que dejarla que se cuele en las filas, como es la madre, hay que permitirle que haga show, y como es la madre entonces que manipule a los hijos, y como es la madre entonces hay que tolerarle todas las barbaridades que se le ocurra hacer y las que no. ¿Pero sabes que no? Yo creo que la maternidad hay que bajarla un poquito del pedestal porque es una condición de la naturaleza. Alguien da a luz. Pero la crianza la hacen macho y hembra. La hacen hombre y mujer. Entonces yo siento un profundo desprecio por el día de la madre (risas), pero en serio lo digo: odio el día de la madre. Me parece la cosa más espantosa de la vida.

LL: Y ¿qué piensas del día del padre? ¿Igual?

CR: No… pues no tengo pensamiento al respecto con la vehemencia y con la pasión con la que desprecio al día de la madre. Me parece que ese está inventado como una natural consecuencia, si existía el día de la madre, los comerciantes dijeron: “hagamos el día del padre.” Es que el día de la madre no. El día de la madre es una cosa que penetra mucho. A los niños en el jardín infantil los ponen a hacer los dibujos para el día de la madre y les enseñan, cuando apenas están comenzando a escribir, a decir: “te adoro más que a nadie en el mundo, y eres la mejor mamá del mundo”. ¿Quién dijo? No. Eres mi mamá, y eres estupenda, pero no eres la mejor del mundo. La mejor del mundo no existe. A mí esta zalamería, esta melosería, esta cosa que se gesta alrededor del día de la madre me parece insufrible.

LL: Conchita, ¿tú nunca has pensado actuar?

CR: Sí, pero mejor no. (Risas). Yo escribí un monólogo y lo interpreté, y lo interpreté varias veces. Pero no… Yo lo que soy es desparpajada, pero la actuación es de verdad un trabajo que me inspira mucho respeto y para el que hay que capacitarse, y esas interpretaciones que yo hacía de mi stand-up me dejaban drenada quince días. No quedaba sirviendo para nada. Quedaba extenuada.

LL: Pero lo has intentado… es que la escritura también te ha hecho descubrir ciertas cosas que también un actor tiene que hacer internamente, pienso que se te facilitaría de alguna manera…

CR: Pero te repito, yo lo que soy es desparpajada. La actuación es mucho más que eso. Es mucho, mucho, mucho más que eso. Y no. Me daría… No, eso sí no. Por ahí ya pasé rápidamente y quedó chuleado. (Risas).

LL: Bueno. Conchita, un libro. ¿Cuál es tu libro favorito?

CR: Mira, tengo particular interés en la literatura escrita por mujeres. Y es comprensible, a mí me interesa leer a las mujeres que a mí me parecen que escriben… rico. (Risita). Y en particular, Ángeles Mastreta, la mexicana. Es una mexicana prácticamente de mi edad, tal vez uno o dos años mayor que yo, a Ángeles Mastreta la descubrí cuando estaba escribiendo mi monólogo. Mi monólogo se llama ¿Quién me apagó este romance? y es todo un tratado sobre el despecho, sobre la tusa. Entonces yo me ilustré y leí. Y a Ángeles Mastreta la descubrí por un libro de ella que se llama Mal de Amores. Y Mal de Amores es un libro que, esto… seguro te ha pasado ¿que se te va a acabar el libro y tú no quieres? Y no quieres, y no quieres, y yo qué voy a hacer después de que este libro se me acabe. Y entonces comencé a buscar qué más tenía, qué más tenía, y creo que he leído todo lo que ella ha escrito. ¿Por qué me gusta? Tal vez por envidia. Sí, envidia. Yo digo: yo habría querido escribir eso. Yo habría querido escribir eso. Entonces eso te lo digo como en general, es la lectura que más disfruto. Y busco literatura escrita por mujeres, entonces ahora recuerdo, por ejemplo, a Rosa Montero, la española. Rosa Montero, también… por Dios, se me escapa el nombre de la chilena… Isabel Allende. Acabo de terminar de leer El Amante Japonés. El Amante Japonés es una historia que me maravilló porque es una historia de los sentimientos de la gente mayor. Es que, ¿sabes? escribiendo telenovelas, los protagonistas todos tienen 20 años, 25, vamos a ser generosos. Y los antagonistas, 40. Y entonces yo digo, ¿qué voy a hacer yo con todo este montón de experiencia, con todo este montón de cosas que yo quiero decir? Necesito escribir historias donde la gente sea mayor. Tal vez por eso Azúcar fue tan importante. Porque en Azúcar todo el mundo era muy adulto, y los adultos duraron 70 años. Y yo agarré a esos adultos a los 30 años y los envejecí parejo con la historia. Tal vez por eso me gustó tanto Azúcar. En la adaptación de Revenge había sobre todo un personaje joven, una muchacha que tal vez tenía 18 años, entonces yo, en las escenas donde ella tenía que hablar, yo escribía, pero era mi compañera de escritura la que traducía eso al lenguaje juvenil. Porque de verdad yo no sé hablar como habla la gente que tiene hoy en día 20 años, y no sé si quiera aprender. Eso es parte del oficio.

LL: Si tú tuvieras que describir la mente de un escritor en tres palabras. ¿Cuáles serían?

CR: Mucha vida interior. Mucha vida interior. Siento que hay mucho tormento… Esas ya son muchas más que tres palabras (risas). Cuando te digo tormento, es porque el escritor siempre tiene mucho ruido en su cabeza. Siempre hay algo en la cabeza que se está moviendo, nunca está quieta.

LL: ¿Una hora de inspiración?

CR: A mí me encanta la noche. Porque me gusta hacer vida cotidiana diurna. Me gusta levantarme, salir con mi perra, llevarla al parque, ir al banco a hacer cualquier vuelta, ir al supermercado a comprar las dos o tres cosas que necesito. ¿Ves? Me gusta hacer vida común y corriente. Yo estoy pensionada hace unos años, entonces la sensación de estar pensionada y de: “¡Ay, yo puedo no hacer nada un miércoles!” eso todavía me produce mucho placer. “Ay, yo no tengo que ir a la oficina un miércoles en la mañana, yo soy una mujer pensionada, ay qué maravilla.” Entonces el día lo utilizo para cosas de la vida cotidiana, corriente, a veces hago cosas como ir a té de señoras, que son una gran fuente de inspiración, son una cosa maravillosa. Mis compañeras de colegio, con quienes todavía me reúno, dicen que se mueren del terror de pensar que tarde o temprano van a terminar saliendo y yo les digo: “pero claro, ¿no han visto? Ya todas están protagonizando algo”. Entonces la noche se hace serena. Yo soy una persona de pocas horas de sueño, entonces normalmente puedo trabajar hasta la una o dos de la mañana, cómodamente. No es un gran sacrificio y levantarme otra vez muy temprano, porque me encanta la mañana.

LL: ¿Café o té?

CR: Café. Café. Sí. Tomo té, claro, y tomo otro tipo de bebidas aromáticas, pero café.

LL: Bueno Conchita, y ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

CR: (Silencio largo). A diario me pregunto si lo estoy haciendo suficientemente bien. Porque el juez más severo soy yo misma. Vivir conmigo misma no es fácil. Cada mañana me levanto diciéndome: ¿Qué, se va a quedar en la cama? ¿Está pensando que se van a escribir las escenas solas? Entonces me pregunto si me estoy portando suficientemente bien porque no sé si eso cierra el ciclo de que como me crie con adultos, siendo muy observada, tengo en el corazón todavía un poquito de Golden Retriever; yo necesito estímulo permanente. Yo necesito que me digan: “muy bien. Lo hiciste muy bien. Good girl.” Sí, qué pena, pero sí, así es.

LL: ¿Tú crees en ese dicho de que el peor enemigo de uno es uno mismo?

CR: Sí, estoy convencida. Eso no es un dicho, eso es real. Y sabes por qué ¿no? Porque como adentro tienes toda la capacidad para obrar mal, puede ser o tu peor enemigo, o tu mejor aliado. Tú escoges. Tú escoges a cuál de las dos personas vas a invitar a ser el que de verdad protagonice tu vida. Por eso puede ser tu peor enemigo.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Conchita Ruiz - La Lupa Revista Digital
Conchita Ruiz - La Lupa Revista Digital
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