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Juan Silvestre de Germán Ribón

Juan Silvestre de Germán Ribón

Juan Silvestre de Germán Ribón

¨Don Eloy es un cómplice. Es cómplice en la felicidad, en el amor, en el duelo¨
Juan Silvestre de Germán Ribón - Revista La Lupa

Juan Silvestre heredó por su abuelo el amor por el aire libre, la naturaleza, la botánica. Su abuelo, el fundador de Don Eloy creó la primera floristería de lujo del país, y hoy Juan Silvestre es el encargado de mantener este legado. Un legado que va más allá de vender belleza en su máxima expresión porque con una rosa también se transmite lo que a veces las palabras no logran decir. La Lupa descubrió lo qué hay detrás de Don Eloy, una marca que cada día impacta más, y que nos recuerda la importancia de rescatar los sentimientos.


Quería que empezáramos hablando de los inicios de lo que fue Don Eloy, y para eso sin duda hay que hablar de tu abuelo, de cómo era él, de cómo era la relación de ustedes.

Lo que más quedó marcado de Miguel de Germán Ribón, fundador de Don Eloy, fueron sus esfuerzos por rodearse de belleza, su sentido de la decoración y la estética. Don Eloy tiene orígenes en un jardín francés que él creó en la sabana de Bogotá en la hacienda La Conchita. Ahí empezó a experimentar, a sembrar variedades que traía de Francia, y en realidad la primera tienda, que hoy está en el barrio San Diego, surgió porque sus amigos y amigas que iban a La Conchita le decían “qué belleza de flores, llévanos esto a Bogotá”. Entonces, la primera tienda nació como un sitio donde él repartía a sus amigos cercanos las variedades que producía, fue eso más que un negocio como tal. Y bueno, fui muy cercano a él, muy allegado a él, le acolitaba mucho sus cosas, aventuras y creencias, y ese amor por la naturaleza, por la botánica me la pegó, por eso estoy acercándome cada vez más a la marca. Eso me queda de él, la preocupación de los detalles.

¿De dónde venía eso?

Él desde muy joven se preocupó mucho por rodearse de cosas lindas, de elegancia y lujo, y creo que la creación de este jardín a la francesa fue lo que lo inspiró. Fue un pionero de la floricultura en Colombia en el 68. Su mujer, también lo ayudó a acercarse a las flores de jardín. Primero fue el jardín después fue el negocio. Poco a poco él fue llenándose de esa belleza y delicia. Don Eloy Valenzuela es un antepasado de Don Eloy y era la mano derecha de José Celestino Mutis que era el director de la Expedición Botánica en el siglo dieciocho. 

¿Qué era lo que más admirabas de él?

Era una persona admirable por todo lo que creó, era un transformador de la naturaleza. Era un hombre autoritario, daba un poco de miedo y su atractivo impactaba mucho. Era un hombre generoso, cariñoso. 

¿Me imagino que debía ser también una persona sensible, porque se debe requerir de eso para este negocio, no? 

Sí, su esposa lo ayudó mucho, después de la primera tienda el negocio fue creciendo y la familia se fue dando cuenta de que en Bogotá no existía una floristería de lujo. Ya vamos para siete puntos en Bogotá, dos en Medellín, dos en Cali y vamos a abrir próximamente en Bucaramanga y Cartagena. Es difícil por cuestiones climáticas pero estamos pensando en conquistar ese mercado. Su esposa Laura fue una ficha clave, porque ella iba detrás revisando que todo estuviera bien, que las floristas estuvieran bien vestidas, con sus delantales bonitos, sus tijeras buenas. No era un tema industrial, era un tema más pequeño. Eso le daba valor a la marca.

¿Qué es lo más difícil de este negocio?

Mantener un producto de calidad y que le va a durar de 10 a 15 días en el florero. Eso en el cultivo representa mucho trabajo en temas de nutrientes, riego, temperaturas y sol. Algo muy delicado, es que Don Eloy es un cómplice, un cómplice con hombres y mujeres, guarda secretos porque es un cómplice para reconquistar, para consolar, para felicitar, para enamorar, etc. Los clientes siempre nos piden respeto, entonces ese manejo de la intimidad es un tema que tenemos que manejar.

¿En tus planes siempre estuvo en algún momento entrar y hacerte parte del negocio?

En realidad no. Yo estudié, como tú, ciencia política y gobierno en los Andes, estudié en Londres también y siempre estuve metido en ese tema, en el tema de gobierno hasta hace poco que me retiré del Ministerio de Tecnología, era el asesor del ministro David Luna. Me di cuenta de que estaba abandonando demasiado mi esencia que son las fincas, el estar al aire libre con la naturaleza, de seguir con este legado que nos dejó mi abuelo, en este momento estoy aprendiendo mucho y siento que es lo mío definitivamente.

La Conchita ha sido no solamente fundamental para el negocio, sino un lugar entrañable para ti y tu familia. Cuéntanos un poco de lo que es para ti La Conchita, del ambiente, del manejo etc.

Sí, La Conchita siempre es un sitio privilegiado para la familia, es la joya de la corona de la familia. Tratamos de ir todos los fines de semana y representa un desconecte para los que vamos. Entras a otra dimensión, otro universo, te conectas con tus abuelos, con historias familiares, con la contemplación, te dedicas a pasear por los jardines, a montar a caballo, a estar con los perros. Para todos representa un remanso de paz donde te conectas con tu esencia y todo es alrededor de las rosas.

Detrás de cada una de las rosas que vemos acá. Hay un proceso larguísimo, un trabajo que necesita de mucha dedicación y precisión, eso también es por la constancia, por las personas que están detrás de esto. ¿Ha sido ese el éxito de esta marca?

Sin duda. Las variedades que tenemos no las tiene ningún otro competidor, las demás floristerías no tienen las variedades que nosotros tenemos, y sí, nuestros cultivos se diferencian porque tienen un manejo más personalizado por variedades. La rosa no va a ser empacada para un avión, sino que va a ser empacada delicadamente para llegar a las ciudades de Colombia. Son personas especializadas y expertas en los tallos, los follajes los pétalos y que les encanta lo que hacen porque están metidos en un universo muy amigable.

Tu ahorita decías que las rosas se prestan un poco para todo en la vida, pero más allá del producto hay que buscar cómo se presenta el producto.

Hay un tema muy chévere que tenemos y es lo de los cupidos y hemos escogido unos uniformes especiales, los tratamos de vestir de una manera distinta que tenga encanto, y cuando un hombre llega a nuestras tiendas y comunica su razón de regalar, la florista debe saber qué recomendar, qué empaque, qué carta. Hay colores que emiten sensaciones de alegría, otros para apaciguar, otros para la pasión, entonces eso se maneja siempre de manera muy personalizada.

¿Crees que tu abuelo hoy en día, viendo cómo están las cosas, aprobaría lo que está pasando hoy con don Eloy?

Estaría orgullosísimo porque con Silvia, mi prima, hemos hecho un buen equipo y tuvimos la idea que las tiendas tradicionales son inspiradas en él, mucho más a la inglesa, una tienda en Londres para hombre, donde puede tomarse un té o un café, y hemos creado también la línea boutique que es más inspirada en mi abuela, que es más para mujeres, para decoración. Ya vamos para la segunda en Bogotá, y tenemos una en Medellín. Hay talleres de flores para mujeres que quieren aprender y pueden escoger además de las rosas otro tipo de flores. Está también la línea de eventos que maneja mi prima. Entonces estarían felices mis abuelos de ver cómo ha crecido la marca y cómo hay referentes de ellos mismos.

Hoy estamos en San Valentín, ¿cuáles son las fechas más movidas?

Hoy es una gran fecha, y las grandes fiestas: amor y amistad, San Valentín, día de la madre, de la mujer y día del padre.

¿Qué tantas rosas regalas tú?

Cuando son merecidas. Para conquistar.

¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

A ir más allá de los límites y sobre todo, creo que hay que conocerse a uno mismo. Pienso que nuestras generaciones están preocupadas por cosas externas y nos olvidamos de quiénes somos por dentro.

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

L: El mejor color de rosas para recibir.

JS: Amarillo.

L: ¿Por qué?

JS: Porque son alegres.

L: El secreto de un buen floricultor.

JS: Estar encima del cultivo y ser constante.

L: El mejor legado de tu abuelo.

JS: El cuidado por los detalles.

L: Un héroe en la vida real.

JS: Mi abuelo.

L: Un acierto.

JS: Estar ingresando en el negocio familiar.

L: Un referente del buen trabajo.

JS: Juan Manuel Santos.

L: ¿De qué te arrepientes?

JS: No mucho.

L: Tres palabras que te describan.

JS: Detallista, sensible y alegre.

L: Lo que más admiras en un hombre.

JS: La sensibilidad.

L: Lo que más admiras en una mujer.

JS: Que se deje consentir.

L: ¿Qué se necesita para llegar lejos?

JS: Seguridad, constancia y creer en lo que uno hace.

L: ¿Cuándo mandar rosas?

JS: Cuando te lo diga el corazón.

L: El mayor reto.

JS: Trascender.

L: Una palabra que describa el sentimiento de estar en La Conchita.

JS: Desconecte total y, al mismo tiempo, conectarte con tu esencia, con tu historia.

L: Tus tres grandes amores en la vida.

JS: ¡¿Personas?! (Risas). No. No quiero dar nombres.

L: Hoy, ¿a quién le regalarías rosas?

JS: A Michelle Yidios Hakim y a Laura Anzola.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Juan Silvestre de Germán Ribón - Revista La Lupa
Juan Silvestre de Germán Ribón - Revista La Lupa
Juan Silvestre de Germán Ribón - Revista La Lupa

Juan Manuel Serna

Juan Manuel Serna

Juan Manuel Serna

“Para llegar al éxito se necesita perseverancia”
Juan Manuel Serna - Revista La Lupa

Laura y Juan Manuel se arriesgaron a crear su negocio juntos. Hoy en día tienen una de las marcas de vestidos de baño más reconocidas del país. Han demostrado con el tiempo que la constancia y el trabajo duro son lo que da verdaderos resultados, y además que sí se puede mezclar el amor y la familia con los negocios y el trabajo. La lupa conoció a estos emprendedores.


LL: Bueno, ¿tú alguna vez te imaginaste llegar hacer parte de algo como esto?


JMS:
A través de mi carrera como administrador obviamente uno sueña con tener alguna vez una empresa, sin embargo, el enfoque que yo hice a través de mis estudios como administrador me llevaba más por el enfoque financiero, por el enfoque de consultor. Pero siempre había soñado con tener una empresa, no sabía de qué, pero sí quería dentro de mis sueños tener una empresa. Hoy en día estoy feliz por lo que he logrado. Nunca me imaginé trabajar en una empresa de moda, aunque me encanta la moda. Siempre he sido de las personas que está buscando los zapatos nuevos, la camisa nueva, sin decir que sean de marca, sino buscando cosas que me gusten, que me llamen la atención, pero para mí, no para el resto de personas. 

LL: Cuando conociste la idea de Laura ¿por qué dijiste esto va a funcionar y me voy a meter acá así sea de vestidos de baño, que no era tu fuerte o lo que tú te imaginabas hacer en la vida?


JMS:
¿Qué pasa? Mis papás me estaban dando todo después de un punto, hace cuatro años, me estaban pagando todo, costeando todo, viajes, y con Laura, después de un viaje recién conocidos, yo le dije que estaba cansado de estar dependiendo de mis papás de estar derrochando, por decirlo así, en viajes y cosas que ya a punto de graduarme me estaba dando pena. Entonces Laura me dijo: mira yo hacía vestidos de baño en el colegio. Teníamos un plan de viaje y simplemente ella me lo comentó y dije: “vamos hacerlo, pero ¡ni loco voy hacer vestidos de baño!” ¿Por qué? Por un paradigma social de Barraquilla. ¿Qué dirían mis amigos de mí vendiendo vestidos de baño? Una bobada de ese momento que hoy en día digo me podría hasta quedar solo con mujer, pero en ese momento fue el punto de partida de decir vamos hacerlo y vamos a tratar. Entonces fue más por el enfoque de desprenderme y decirle a mis papás no me den un peso más.

LL: ¿Qué ha sido, o cual ha sido la lección más grande que a ti te ha dejado este emprendimiento, no solo para tu empresa sino también para la vida?


JMS:
Algo que he aprendido de verdad es el manejo del dinero. Yo antes era muy desordenado con el efectivo y con las cosas en general, Ancora me ha hecho ser muy organizado, muy metódico, sí, muy organizado. El orden y el cuidado con las finanzas.

LL: ¿Cuál fue o cuál recuerdas que haya sido el momento más duro de superar en todo este proceso?   

JMS: Romper el paradigma que tenían mis papás de mí. Ellos querían que hiciera una carrera para ser el próximo presidente de Terpel o de Coca Cola… de Avianca. Y no sé por qué desde que iba terminando mis estudios mi tesis fue el emprendimiento en redes sociales y no solo redes sociales sino también en networking, entonces a partir de ese punto empecé a irme por otro lado y ese fue el punto donde yo dije, romper el paradigma de ser esa persona que quieren que sea mis papás a ser lo que yo quiero, lo que me haga feliz, lo que me motiva a levantarme día a día.

LL: Y hoy en día, ¿qué te dicen tus papás?

JMS: Hoy en día hasta quieren ser parte de la empresa. Vienen acá, entran…

LL: ¿Y tus amigos?

JMS: Mis amigos también nos apoyan. Hoy en día uno cuenta con las manos esos amigos que lo apoyan a uno. Antes me decían que estaba cometiendo el peor error de mi vida, hoy en día se sienten orgullosos.

LL: ¿Cómo hacen para decir no me importa esto que me están diciendo, no voy a pararle bolas para enfocarme en lo que tengo que hacer y confiar en lo que estoy haciendo? ¿De dónde saca uno la fuerza para poder hacer eso?


JMS:
Yo no sé de donde la saqué porque yo era una persona muy moldeable a lo que decía la sociedad sobre todo por esas amistades que tenía de Barranquilla. Allá en la costa se vive todo por la presión social y el “qué dirán”. Entonces salirme de eso yo creo que fue el primer paso a simplemente hacer lo que yo quería sin importar lo que me dijeran. Cerré oídos, como dicen por ahí, orejas de pescado. Le dije a Laura: “vamos para adelante y no escuchemos nada, simplemente tomemos lo que nos sirve, absorbamos todo y rechacemos lo que no nos sirve y sigamos con nuestro sueño que nadie te va a decir cómo hacer las cosas, lo que uno cree y lo que uno sueña”.

LL: Esa es una muy buena lección de vida, casi que la mejor. ¿Qué es lo mejor de Laura?

JMS: Laura es mi polo a tierra. Yo era muy dependiente, económica y sentimentalmente, en la seguridad, hoy en día soy muy seguro, pero antes como te dije, mi seguridad se basaba en cosas externas por el mismo ambiente en el que crecí.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

JMS: Le pongo La Lupa a Dios y a ser feliz y a estar en paz.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

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¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

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“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

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“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Juan Manuel Serna | La Lupa Revista Digital
Juan Manuel Serna | La Lupa Revista Digital
Juan Manuel Serna | La Lupa Revista Digital

Marcela Barajas

Marcela Barajas

Marcela Barajas

“La gente que me conoce sabe a qué se atiene conmigo”
Marcela Barajas | La Lupa Revista Digital

Cuando Marcela ya había cumplido sus sueños de niña como enamorarse y ser mamá, entendió que había llegado su hora, el momento para dedicarse a eso que tanto la apasionaba. Marcela había sido deportista desde chiquita, una nadadora comprometida, pero nunca había visto que en el mundo del ejercicio iba a encontrar una oportunidad de negocio. Es una mujer decidida, con los pies en la tierra que ha perseguido lo que quiere hasta encontrarlo. Con su amiga del alma, Tata, han sido pioneras y un modelo a seguir en el mundo del fitness. La Lupa descubrió su historia.


LL: ¿Cuáles son los recuerdos más marcados de tu infancia?


MB:
Bueno, de mis recuerdos más marcados es jugando con mi hermana. Somos diferentísimas mi hermana y yo. Ella súper tomboy toda la vida, y yo súper niña, de casa de muñecas, entonces, teníamos una casa de muñecas donde ella coleccionaba sapos, insectos y todo, y yo tenía mis barbies perfectamente puestas, pero eran tardes muy ricas de juegos, entonces eso es una cosa que tengo muy en el corazón. Y otra cosa que me marcó mucho mi infancia fueron los entrenamientos de natación. Yo nadé desde que era chiquita y eran entrenamientos muy fuertes todos los días de cinco a ocho de la noche, llegaba del colegio, hacía tareas y me iba a entrenar de cinco a ocho de la noche. Eso me marcó muy fuerte, me dio mucha disciplina.

LL: ¿Cómo era el ambiente en tu casa?

MB: Amoroso, una familia muy unida, somos sólo cuatro. Mi hermana y yo, mi papá y mi mamá. Y siempre fuimos muy los cuatro. No fuimos de familia grande, yo no soy de familia de primos, ni de muchos tíos, sino siempre fuimos simplemente los cuatro y eso nos hizo muy unidos, todavía lo somos a pesar de que mi hermana vive en España y mis papás viven en otro lado, todavía somos muy unidos.

LL: ¿Qué soñabas ser cuando eras chiquita?

MB: ¿Honestamente? Actriz.

LL: ¿En serio? ¿Y por qué nunca te fuiste por ese lado?

MB: No sé, después me fui a vivir a Estados Unidos a terminar mi colegio y como que ahí me empezó a gustar la ciencia, y me encantaba en un momento la medicina y por esos lados empecé con optometría. Soy optómetra.

LL: ¿Ejerciste como optómetra?

MB: Realmente muy poco. Cuando me casé todavía estaba en la universidad, entonces no fue mucho el tiempo que ejercí, máximo un año, y después de ese año nos volvimos a ir a vivir por fuera a Estados Unidos y ya ahí duramos muchos años, nacieron mis hijos y no volví a ejercer la optometría.

LL: ¿Hasta cuándo fuiste esta nadadora disciplinada?

MB: Por ahí hasta los 16, 17 años.

LL: Cuéntanos un poquito de lo que fue ser mamá tan joven.


MB:
Para mí ser mamá tan joven fue increíble. Lo que te digo, desde chiquita yo siempre soñé con ser mamá. Siempre soñé con la casa de muñecas, siempre soñé con la familia perfecta. Me casé muy joven y quería tener mis hijos ya. Me casé a los 20, 21 y a los 23 nació mi hija María y para mí fue lo máximo, yo decía “ya ahora sí me puedo morir en paz”. O sea, era completar el sueño más grande que había tenido siempre en la vida. Además para mí que fuera niña era la ilusión y el sueño más grande, entonces todo se me dio y fue perfecto, fue una época súper bonita.

LL: ¿Cómo eres tú como mamá?

MB: Yo soy una combinación porque yo soy una mujer muy dulce y muy conversadora, pero muy fuerte cuando toca. O sea, los niños saben que conmigo se puede discutir hasta cierto punto, pero hay cosas en donde no nos ponemos de acuerdo y realmente me tienen que oír porque yo soy la mamá. A mí me encantan las familias, y me encanta que mis hijos sean partícipes de las decisiones de la casa, pero pienso que el adulto es el que siempre debe guiar al niño, entonces a pesar de oírlos, hay cosas en las que yo les digo “no, a mí me parece que esto debe hacerse de esta forma por tal y tal razón y si tú no lo entiendes ahorita, en algún momento lo vas a entender”. Soy muy amiga de mis hijos y muy cercana a ellos, los admiro profundamente, tuve la suerte de tener unos hijos maravillosos, tranquilos, serios, además consentidores, querendones, que me quieren, me admiran, entonces tengo una relación muy chévere con ellos.

LL: ¿Qué es lo que más tratas de inculcarles a ellos, o de dejarles a ellos?

MB: Lo primero es que sean personas honestas y que busquen siempre lo que quieren. Que siempre piensen en lo que sueñan y luchen por eso. Y la honestidad es básica, cuando uno sabe realmente qué quiere y lo busca, y es honesto en lo que hace le va a ir bien en la vida.

LL: ¿Recuerdas algún momento preciso en el que hayas dicho “yo me voy a lanzar a hacer esto con Tata, es lo que quiero hacer, con lo que sueño”?


MB:
Sí, perfectamente. Me acuerdo tomándonos un café, cuando yo volví de Estados Unidos, los niños habían entrado ya al colegio, mis dos hijos, y los hijos de Tata también, los hijos de Tata son mayores que los míos. Teníamos mucho tiempo libre y nos encantaba el ejercicio, y la gente nos consultaba mucho, nuestras amigas y las personas del gimnasio nos preguntaban mucho acerca de cómo comíamos, y cómo hacíamos para estar bien teniendo hijos y haciendo de todo. Y dijimos “qué chévere trabajar en esto.” Me acuerdo perfectamente y Tata dijo: “salió una cosa nueva que vi en México, se llama Power Plate, ¿por qué no vamos y miramos? no hay en Colombia” y así arrancó la idea, en una semana ya habíamos armado viaje, y nos fuimos, nos encantó y empezamos a hacer toda la vuelta para certificarnos.

LL: ¿Qué dirías tú que se necesita para sacar realmente un proyecto de estos adelante?

MB: Para sacar un proyecto adelante, se necesita primero, pasión. O sea, tú tienes que tener toda la pasión del mundo para sacarlo porque va a haber muchos momentos donde te provoca mandar todo para el carajo, momentos que son difíciles entonces se necesita sacrificio. Pero si tienes las ganas, si amas realmente lo que quieres, si tienes esa pasión por dentro, terminas sacándolo adelante y sacándolo bien. Otra cosa que es indispensable es tener, si estás con un socio, que sea un socio bueno, que sea compatible contigo, que se entiendan, que se apoyen, que se complementen. Todo eso es importantísimo.

LL: ¿Cómo se complementan ustedes dos?


MB:
¿Tata y yo? A pesar de ser tan amigas, desde hace tanto tiempo, somos agua y aceite, gracias a Dios. Tata es una persona súper soñadora, ella está en las nubes, a mí me toca hacerle *bufff* (risas) y bajarla, y yo por el contrario, soy una persona mucho más realista, con los pies más sobre la tierra, más tranquila también, a ella le toca halarme hacia arriba. Y cada una tiene sus fuertes, Tata es publicista entonces es increíble en redes y maneja toda esa parte de la comunicación, y yo soy más financiera, de números, yo hago las cuentas, las cosas más reales. Entonces es un complemento muy grande y al final del día cerramos la puerta de la oficina y pudo haber pasado una catástrofe, una Tercera Guerra Mundial aquí adentro, pero salimos y de la puerta para afuera somos Tata y Marce, amigas y punto.

LL: ¿Qué te saca el mal genio?

MB: Que me digan mentiras. No puedo.

LL: ¿Cuándo crees que llegó tu hora para hacer lo que querías?

MB: Cuando ya había cumplido ciertos sueños que tenía desde chiquita. Por ejemplo ya me había casado, ya había sido mamá, ya había ido a la universidad, yo dije ya este es mi tiempo para mí. Y no era hacer lo que estudié en la universidad, era hacer otra cosa, pero era hora de hacerlo.

LL: ¿Cuál es el ejercicio que más trabajo te cuesta?

MB: Uy todos los que tienen que ver con cardio. Porque desde chiquita fui muy delgada, entonces mi cardio, o sea mi ejercicio era la natación, que para mí no fue tan duro. En cambio, por ejemplo correr me cuesta trabajo. Lo hago, pero me cuesta trabajo. No es de lo que más me gusta. Los ejercicios que tienen que ver con cardio me cuestan.

LL: ¿Cómo te ves en 20 años?

MB: Con una empresa que ya funcione sola. Con unos hijos que probablemente hagan parte de esa empresa, por lo menos mi hija María, que le encanta y está muy metida en esto. Mi hijo Juanfe no está tan metido en el tema. Con mi familia, probablemente casada con mi familia.

LL: ¿Qué es lo mejor de Marcela?

MB: Yo creo que la honestidad. Yo creo que la gente que me conoce sabe a qué se atiene conmigo, les guste o no. Completamente transparente.

LL: ¿A qué le temes?

MB: Hay muchísimas cosas a las que les tengo miedo, pero lo que más me da miedo en la vida es que algo le pase a mis hijos. Eso es un temor que tienen yo creo, todas las mamás. Ese es mi temor más grande.

LL: ¿Cómo te enamoran?

MB: ¿Cómo me enamoran? Consintiéndome, siendo honestos, cantándome, sí, yo soy súper romántica. Estando conmigo, estando muy presentes, estando ahí.

LL: ¿Cómo ha evolucionado el amor en tu vida? Digamos que uno a veces más joven busca unas cosas distintas a las que busca uno un poco más grande.


MB:
Completamente. Yo me casé muy joven, lo que te dije, a los 20 con un novio que tenía desde los 17, entonces era un enamoramiento total de que te falta el oxígeno, te falta el aire, te mueres de amor. Te casas, y ese amor evoluciona y cambia, y no es que sea malo ni bueno, sino que se transforma, y hay otras cosas de las que estás pendiente y esa enloquecida en la que estabas baja un poquito. Yo me separé después de 15 años de casada y me volví a enamorar, y estoy muy enamorada pero es un amor mucho más tranquilo, es un amor más de que somos pareceros, de que somos cómplices, de que somos compañeros, de que nos gustan las mismas cosas, de que pasamos felices juntos, pero sin eso de que me voy a quedar sin aire. Es un amor mucho más rico, mucho más tranquilo.

LL: ¿Tu estado ideal es en pareja o también disfrutaste mucho el estar sola?

MB: Honestamente no estuve sola. Yo me separé y duré un año sola como haciendo mi duelo, e inmediatamente entré en una relación en la que ya llevo más de dos años, entonces yo no he estado tan sola. A mí me encanta estar en pareja, yo soy de parche, total.

LL: ¿Qué te hace llorar?

MB: Uy, qué me hace llorar… Muchas cosas me hacen llorar. Soy súper sensible, una película me puede hacer llorar, hay canciones que me hacen llorar. Una tusa me hace llorar (risas). Hay muchas cosas que me hacen llorar. Una tusa de mis hijos me hace llorar, me da rabia como a todas las mamás. Muchas cosas.

LL: Algo que no puedas dejar de comer.

MB: Yo como de todo pero creo que no hay nada por lo que realmente me muera. Creo que jamás en la vida podría dejar de comer arroz, el arroz me encanta, pero no soy de chocolate, ni de postres.

LL: ¿En este momento estás en el momento en el que siempre te soñaste?

MB: Sí. Estoy en un momento de mi vida en el que estoy tranquila y feliz en todos los sentidos.

LL: ¿Vives en el presente?

MB: Completamente trato de vivir en el presente, pero nunca dejo de ponerle los ojos a qué está pasando para por lo menos en el caso de mi negocio, evolucionarlo y llevarlo hacia la dirección correcta.

LL: Bueno Marce y ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

MB: Al futuro. No cierro los ojos, siempre tengo los ojos abiertos a ver qué está pasando, hacia dónde va el mundo para ir hacia allá.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Manuela Álvarez

Manuela Álvarez

Manuela Álvarez

“Para mí diseñar no es un hobbie, es una necesidad”
Manuela Álvarez | La Lupa Revista Digital

Manuela Álvarez es una de las diseñadoras jóvenes más reconocidas en el país. Desde niña supo que quería ser parte del mundo de la moda y ha trabajado duro para conseguirlo. Cuando estudiaba en Milán, entendió que un buen diseñador es el que diseña a partir de su propia esencia, y por eso siempre está en un proceso constante de encontrarse a sí misma para poder crear. Se considera una mujer complicada en un buen sentido, defiende sus espacios y su autonomía y no da el brazo a torcer cuando se propone un nuevo reto. La Lupa conoció la raíz donde nacen los diseños de MAZ y encontró a Manuela, una auténtica guerrera urbana.


LL: ¿Cómo era Manuela Álvarez de chiquita?


MA:
Yo era un medio tomboy, realmente (risas). Toda la vida viví en La Conejera entonces, obviamente, eso es montaña, pasto, árboles, arenera, juegos y toda la cosa. Mi mamá me vestía con overoles y casi que ropa, no de hombre pero sí muy masculina, cero vestidos, cuando me ponían vestidos me sentía rarísima, flores rarísima, colores como muy rosado y eso rarísima. Era una niña muy alegre, todo el tiempo estaba buscando qué hacer; me encantaba todo lo que era manual, me ensuciaba mucho, pintaba mucho; había paredes de mi casa que me dejaban pintar, entonces las rayaba, como loca. Le hacía, obviamente, ropa a mis muñecas. A mis barbies las tusaba no sé porque, raro sí, las tusaba y después las vestía. Jugaba mucho con mis hermanos, tengo dos hermanos uno más grande y uno más chiquito, los dos son hombres entonces éramos muy físicos, como de pegarnos mucho (risas). Me encantaba también desde chiquita cocinar postrecitos y ponqués, me encantaba hacerle cosas a mis hermanos, a mis papás, muy manual.

LL: ¿Tenías tu maquinita de coser o cómo funcionaba eso?

MA: No para nada, era solo drapeado, drapeado sobre Barbie (risas). Cogía todo lo que era como pareítos y la misma ropita de ellas, las cortaba y las intervenía, les ponía cosas y las pegaba, cero profesional.

LL: ¿Este tema manual viene de tus papás o tú eres la única manual en tu casa?

MA: Mi mamá es cero manual, mi papá es súper manual. De hecho él antes de volverse empresario lo que quería ser era artista, lo que pasó fue que su mamá no lo dejó, pero él tallaba en madera, hacía como esculturas, pintaba, pero lo dejó mucho cuando creció y bueno, pues se casó con mi mamá, tuvo ochenta hijos y toda la cosa (risas). Entonces yo creo que esa parte viene muy de él y para mí realmente ni siquiera es un hobbie, es una necesidad, yo me hallo a mí misma y me siento en esencia yo misma cuando estoy haciendo algo que es una labor.

LL: ¿Entonces pasas de hacerle vestidos a las barbies, de cocinar, de ser muy manual y entras enseguida a estudiar o cómo viene tu carrera?

MA: Yo desde chiquita quería ser diseñadora de modas, uno desde chiquito maneja muy bien la intuición, yo creo que uno se oye a uno mismo mucho, es muy fluido, muy orgánico el oírse. Y yo sabía que no quería quedarme aquí en Colombia, en ese momento no había casi nada realmente. Desde chiquita les dije a mis papas “oigan, yo me quiero ir a Europa a estudiar moda.” En ese momento tenía de referente a París y pero terminé estudiando en Milán en La Marangoni. Antes de eso cuando estaba en bachillerato, hice muchos cursos de patronaje, de costura, de pintura, de todo, me mantenía muy ocupada manualmente. Después entré a trabajarle un rato, como un año casi, a Bettina Spitz, de pura pasante rasa para aprenderle todo lo que pudiera. Ella tiene una marca increíble, ha manejado el tema de comercialización de marca y de productos increíbles. Yo tenía diecisiete, acababa de salir del colegio. Después sí me mudé a Milán y viví ahí cuatro años.

LL: Tú te metes en el tema de la moda en Milán, eso es un reto, pues llegas a un país diferente y digamos que el tema de la moda en Europa, en Colombia o en Sur América es diferente. ¿Cómo fue vivir ese reto para ti?


MA:
Pues fue lo máximo, realmente yo me fui a los dieciocho y uno a los dieciocho se cree muy grande pero en verdad es chiquito. Los papás le dicen a uno vete a la casa de una familia, para que te ayuden y te hagan conocer la ciudad un poco… no, pues como que no. Mi familia, mis hermanos y yo hemos sido rebeldes en el súper buen sentido, muy autónomos, muy individuales, digamos como muy libres. Y en ese momento yo decía, pasar a seguir reglas de una familia que ni siquiera es mí, era inimaginable. Me fui con una amiga, llegamos y nada, digamos que lo más difícil cuando uno llega ni siquiera es la parte de la universidad, porque la universidad son papitas, es decir, tú llegas a tal horario, o sea, te dicen qué hacer. No es tanto como ir a encontrar una casa, sacar los servicios en una ciudad que no conoces todo eso a los dieciocho es como ¿qué carajos hago? Esa fue la parte más difícil pero la parte que más me hizo crecer. Después entro a La Marangoni a encontrar un montón de gente, a abrirse uno la perspectiva a una moda de verdad global, a una moda italiana súper pura que es la milanesa, a conocer italianos, de todas las partes de Italia, a conocer europeos también de todas partes, los asiáticos que son tan pilos, tan ordenados a la hora de trabajar y estudiar. Entonces todo esto era como ¡Wow! Un montón de nutrición mental, emocional y creativa que era como “el mundo es todo para mí.” Y así fue.

LL: ¿Por qué volver a Colombia después de este mundo que describes tan rico y tan lleno?

MA: Tan perfecto (risa), pues nada es perfecto pero yo sí fui muy feliz allá. Cuando me gradué fue toda esta época política de Berlusconi, tenaz, estaba muy en la lupa el tema de los inmigrantes, a pesar de que yo tenía todo en regla, los papeles, la visa de estudiante absolutamente todo lo que se necesita tener. El tema era yo iba a las entrevistas y me decían: “perfecto, te queremos, entonces tráenos tu permiso soggiorno para trabajar” y yo era como “no, pero me dijeron que era al revés” entonces volvía a la cuestura, que es donde uno saca los papeles y decía: “bueno listo me van a dar este trabajo necesito que me den los papeles” y me decían: “no, primero tiene que tener el trabajo para después darle los papeles.” Dure así seis meses trabajándole a Tomas Stefanelli de pasante y ya cuando se me acabó la pasantía quería trabajar. Entonces en ese momento dije bueno me devuelvo y comienzo carrera en Colombia. No tenía a nadie porque obviamente mis papás no tienen nada que ver con moda, mis hermanos menos, entonces era un tema de bueno ir a Colombia a mirar también qué estaba pasando en cuanto a moda. Cuando uno hace la universidad en Colombia es diferente porque tus profesores tienen contactos o de pronto tú has comenzado una clientela, estás ya acá. Llegué de ceros y bueno ese fue el siguiente reto.

LL: Tú impones algo diferente, un sello. ¿De dónde viene? ¿Por qué empieza? ¿De dónde sale todo esto?


MA:
Realmente la estética MAZ Manuela Álvarez se fundamentó, se creó y floreció en Milán. Yo venía codificada mentalmente y creativamente con las estéticas comunes colombianas, que en muchos casos cae en tantos clichés: si es elegante entonces es brillante, si es femenino entonces es rosado, si es caro entonces es seda. Yo ya venía muy codificada con eso y entré a la Marangoni a trabajar sobre mis propios clichés mentales y sobre mis propios límites mentales. Había una profesora que se llamaba Titsiana que es mi profesora favorita del universo del mundo mundial, cuando yo le entregaba los trabajos, me ponía ocho sobre diez y yo decía: “Titsiana, ¿por qué ocho y no diez?”, y Titsiana me miraba como esta china intensa qué carajos, por qué me preguntas, pues las europeas no preguntan tanto esas vainas. Y yo era: pero es que no entiendo, “¿por qué no me estás poniendo un diez?”. Entonces un día me dijo “tu trabajo está bien presentado, está bien hecho, hiciste lo que te pedí, pero esto no eres tú. Esta colección no tiene nada que ver contigo y se te ve.” Y yo era pero ¡qué hago! (risas) ¡que angustia! Entonces comencé a utilizar arquitectura de prenda, a construir patrones a utilizar materiales no convencionales, es decir, no telas sino materiales de construcción para confección como bordados a mano hechos por mí; a crear todo este discurso sobre las guerreras urbanas contemporáneas que ahora es casi que el slogan de marca, a quienes les hablamos, en quienes nos inspiramos. Comencé a pensar quién era esta guerrera urbana contemporánea.

LL: A descubrirte también un poco a ti…

MA: También, me sirvió mucho. Este reto de estar afuera también me hacía sentir muy fuerte conmigo misma, es decir, juepucha, tengo dieciocho años y armé una casa, y mis dos roommates, que eran más grandes que yo, no se responsabilizaban ni de los servicios, ni del mercado, ni de nada. Entonces cuando comienzo yo toda esta parte estética y creativa y conceptual de construcción, arquitectura, minimalismo, etc., y la uno con el diálogo de guerrera urbana contemporánea, es cuando florezco. ¡Por fin me saqué diez! Pero más allá del diez que es lo de menos, eso es solamente una historia bonita, es encontrarme a mí, es saber quién era yo creativamente, quién era la artista y quién era la diseñadora. No de qué debería ser y qué estaba en mi cabeza, sino qué era realmente, de la manera más raw, de la manera más cruda.

LL: Imponer un poco tu estilo que es diferente y romper un poco con los paradigmas de lo que se decía elegante, y lindo. ¿No te dio miedo entrar con toda a imponer una cosa nueva en el mercado de la moda?

MA: Más que miedo, digamos que ya no me da miedo porque yo ya lo estoy creando acá pero es un mercado que definitivamente todavía no se mastica del todo acá en Colombia. Yo he contado con las mejores experiencias comerciales acá, con el mayor apoyo tanto de amigos y familiares como de gente del medio. De hecho MAZ nació cuando yo me gané Se busca diseñador Fucsia 2013 hace tres años, después nos dieron el Mejor nuevo diseñador de la revista Infashion, y una beca en Infashion por ganarnos esto. Después de ese año me llamaron los que son mis colegas y socios para crear Gris, que es una tienda increíble acá en Bogotá en donde estamos estas cuatro marcas bajo el mismo techo. Es perfecto a la hora de unir la parte comercial con la parte conceptual, además de poder crear una plataforma para que otros nuevos diseñadores puedan mostrar sus prendas y sus productos. Todo eso está muy bien, en cuanto a números podrían estar mejor, pero entiendo que es porque todavía esta estética no se mastica del todo, pero yo sé que eso va a pasar en algún momento. También entendí que para mí comercialmente y empresarialmente la meta no es seguir solo aquí en Colombia, sino comenzar comercializar en Europa y Estados Unidos. Estamos yendo a París Fashion Week cada seis meses, a un showroom de unos italianos. MAZ tiene casa acá, aquí es mi taller aquí es mi oficina, aquí es mi tienda, aquí es todo. Pero esta estética la quiero potencializar completamente afuera, y si es el caso que la gente la entienda más porque está afuera y la vio y aquí la compra, bienvenido sea.

LL: En este momento ya existen unas plataformas para darles la bienvenida a los diseñadores nuevos y darles la mano y la oportunidad, eso es reciente. Para ti fue duro entrar. ¿Qué fue lo más difícil de entrar al mundo de la moda en Bogotá? ¿Cuál fue el reto personal que tú de pronto decías no sé si voy a lograrlo porque esto está difícil?


MA:
Sí, yo creo que cada año ha tenido un tinte distinto desde que llegué a Colombia hace ya seis años, un montón de tiempo. Todas las etapas han sido muy distintas y cada año es chistosísimo porque ha tenido como un nombre propio, por ejemplo, el primer año de esos seis era, cómo hago yo que no tengo nada, ni un contacto, ¿cómo entro al mundo de la moda? Después paso a armar hoja de vida acá en Colombia, entonces ya tengo la experiencia en Olga Piedrahita; luego me dieron el trabajo de dos años en Lafayette, que es una empresa gigante de dos mil empleados, tenía que hacer miles y miles de métodos de producción de estampados sobre telas para el sector de decoración. Entonces ahí ya tuve un insight muy distinto, empresarial; encontré jefes increíbles que me inspiraron muchísimo a muchas cosas que yo ahorita puedo hacer en mi propia marca. Después viene Fucsia. En ese año de Fucsia, fue el establecimiento de marca y que la gente supiera que MAZ existe y que Manuela Álvarez existe. Después de eso vino Gris y el cómo hacemos para que la parte conceptual este bien equilibrada con la parte comercial, porque, lo decía hace poquito en otra entrevista, tener una marca es como tener un matrimonio. Una marca es un ser vivo y va mutando con lo que le va pasando, con lo que tú le metes, con lo que tú le sacas, con tu equipo de trabajo, con el siguiente reto. Tienes que ir a la altura y al ritmo de la marca. Porque hay muchas personas que pueden tener igual talento que yo o incluso más, pero no han encontrado las vías para demostrarlo, yo sí.

LL: ¿Cómo se llega al éxito?

MA: No ni idea. Yo creo que el éxito es una cosa súper personal. Para mí, el éxito primero que todo es vivir tranquila y vivir tranquila es que hace poquito pude madurar lo suficiente para encontrar mis fundamentales de vida, yo los llamo fundamentales, son los fundamentos para estar tranquila y feliz, entonces, en este caso aprendí que es mi familia; mi papá, mamá, dos hermanos, mis amigos más cercanos, mi trabajo y una pareja que yo considero importante, siempre y cuando eso esté, no perfecto, sino bien, con salud, felices, tranquilos siendo individuos que viven su vida, autónomos, entonces, todo está bien. El resto de los retos es mirar qué quiero para este año, qué no, qué necesito, si me está alcanzando la plata para esta inversión, qué más tengo que hacer, qué más se me ocurre, entonces eso para mí es el éxito poder hacer lo que yo quiera en el mejor sentido, no pasando por encima de la gente, sino haciendo lo que está en mi corazón hacer y poder acompañarlo de las personas que más me importan. Eso es para mi felicidad total.

 LL: ¿Cómo se conquista a Manuela Álvarez?

MA: Yo no creo que sea tan fácil. Soy una persona complicada en el buen sentido, a mí me gustan muchos mis espacios, aunque yo creo que todos somos complicados y todos tenemos rayones mentales (risas). Pero yo aprecio mucho mi autonomía, mis tiempos, mis ritmos, precisamente porque tengo que estar al ritmo de MAZ y ponerme siempre a la par con MAZ, que es mi empresa…

LL: ¿Pero, entonces cómo te conquistan?

MA: Yo no creo, y creo que sería muy limitante para mí decir que tengo un estilo de hombre o de amiga o de amigo no, no, pero sí definitivamente hay características que para mí son claves: que sea inteligente, que tenga buen humor. Yo sé, y lo tengo claro, que tengo cierta manera de hablar, tiendo a decir groserías, a hablar muy duro a veces y hay personas que lo toman bien y se mueren de la risa, para otras puede llegar a ser insultante. Entonces que tenga el buen humor para manejar eso y que no le parezca nada malo, simplemente una característica más, como tu pelo mono, listo así es, no es ni bueno ni malo es un fact.

 LL: ¿Te ves casada y con hijos en un futuro?

MA: A mí me parece muy chévere tener pareja, me parece muy rico compartir con la persona que uno considera especial. Para mí el matrimonio, más que casarse de blanco, con pajecitos, testigos e iglesia, es decidir estar juntos por lo que nos dure y ojalá sea toda la vida. Creo más en el matrimonio visto como vivir con la pareja y que esa sea mi persona especial. Y lo de los hijos en este momento no, no, no (risas). No tengo planes, no. Tengo algo ahí raro y es que yo, a mi hermanito chiquito que es un camaján de 25 años lo sigo viendo chiquito le digo que me deje arrullarlo, y él es como: aléjese de mí por favor. Entonces yo sé que soy muy maternal y yo sé que si tengo un hijo solo querría ser la mamá de esa persona, y yo no quiero ser solo una mamá. Entonces yo no tengo hijos porque no me parece tan funcional en este momento.

LL: ¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿Cuáles son tus hobbies, cuáles son tus pasatiempos?

MA: Bueno estoy tratando de ser un poquito más healthy, de comer mejor y toda la cosa. No ha funcionado porque me caí y me tronché un pie y hasta hace diez días me quitaron la bota ortopédica. Me gusta mucho comer, pero comer rico, salir con amigos, ir a tomar; me gusta cocinar también, mucho, me gusta bailar. En la clase de zumba bailo como una loca y si no bailé en clase esa semana entonces salgo a rumbear. Y me encantan ciertas series, estaba como loca con el tema de Game of Thrones, me tiene enganchada House of Cards y por supuesto, el drama novelero número uno en Estados Unidos Grey´s Anatomy.

LL: ¿Qué te da miedo?

MA: Perder a mi familia o que les pase algo, digamos en cuanto a la salud, algo muy fuerte. Preferiría que me pasara a mí un dolor o una enfermedad que a ellos… no sabría cómo manejarlo, puedo manejar mi dolor físico, pero no el de mi familia. Eso me da pánico, pánico.

LL: Si pudieras darle un consejo a una persona que esté empezando en este mundo ¿qué le dirías? Tú que has vivido reto tras reto.

MA: Yo creo que todos los caminos, como las personas y las personalidades son múltiples. No creo que haya una sola vía de hacer bien las cosas. A mí me funcionó por ejemplo ser empleada por tres años, armar la hoja de vida recoger de las personas que yo consideraba admirables. Pero es mi modo de hacer las cosas. Digamos que siempre para dar el siguiente paso me tengo que sentir lo suficientemente segura, tranquila, confiada y enterada de lo que voy hacer.

LL: Tú dijiste al principio que uno debe escuchar su voz interna, pero a medida de que uno se va metiendo en la industria que eligió, empieza a escuchar opiniones ajenas. ¿Cómo hace uno mantenerse fiel a su voz interna?


MA:
Yo creo que nunca va a ser fácil, es como la buena comida o el ejercicio, una labor diaria, es ponerse a pensar ¿qué quiero yo? Y no es qué quiero de la manera más caprichosa y de la manera más inmadura. Es decir, sí mi objetivo es Europa. Por ejemplo, eso sí paso el año pasado literalmente, yo pude ir a Europa hasta este primer semestre del año, a París, a presentar mi colección porque en ese momento tenía toda la plata que necesitaba para hacerlo. Antes me tocaba pedir plata prestada, ya fuera a un banco o a mis papás y no lo iba hacer de esa manera. Entonces es saber qué te funciona, con qué te sientes a gusto, yo siento que la manera más fácil de saber es preguntándose: ¿me siento cómoda con esto? ¿Le estoy haciendo daño a alguien? ¿Me estoy haciendo daño a mí? Y claro, cómo lo voy hacer y prepararse para hacerlo.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

MA: ¡Sí se puede! Eso lo aplicamos todo el tiempo acá en el taller. “salió mal esta cosa, ¡sí se puede!” Re pensémoslo ¡Sí se puede!

LL: ¿Cómo te describes tú en tres palabras?

MA: Fuerte y al mismo tiempo sensible, es raro, y pasional.

LL: Lo más difícil de ser empresario…

MA: La inestabilidad económica, totalmente.

LL: Ya para terminar… ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

MA: A mi familia y a mi trabajo.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Geraldine Pomato

Geraldine Pomato

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”
Geraldine Pomato | La Lupa Revista Digital

Geraldine llegó a Colombia hace ocho años, recién casada y con la ilusión de hacer de Bogotá su hogar, pero pronto se enfrentó a un mundo desconocido que la impulsó a crear lo que según ella hacía falta en el país: un espacio para el empoderamiento  femenino. Aunque para muchos Wikimujeres es un misterio, para todos es evidente el poder de este grupo para lograr lo inalcanzable. Geraldine lidera 15000 ‘wikis’ y va por más, nada le queda grande. La Lupa descubrió a la mujer que ha hecho posible lo imposible, la que ha creado una comunidad inquebrantable que muchos envidian. Esta es la gran wiki. 



LL: Bueno, quiero que empecemos con que nos cuentes un poquito de tu infancia.


GP:
Siempre fui como medio abuelita (risas) en el pensamiento. Me gustaba mucho irme al campo con mi tía de 60 años, por ejemplo. Mientras mis amigas se quedaban en Buenos Aires y salían a bailar, a mí me gustaba ese plan de irme al campo. Siempre me gustó. Yo salía al parque de mi casa y podía estar cuatro horas jugando sola, pensando, imaginando una historia, etcétera. Pero sabes, me veo muy reflejada en mi hijo, que es muy imaginativo, es exactamente igual: se mete en los cuentos un montón. Me veo como mucho en él, siempre fui muy imaginativa para jugar.

LL: ¿El ambiente en tu casa cómo era?

GP: Yo soy la mayor de cuatro hermanos. Y bien, digamos… me acuerdo de que mi mamá nos vestía a las tres primeras hijas iguales y eso no me gustaba nada (risas). Creo que a ningún niño le gusta ¿no? No, un ambiente muy chévere, mi mamá siempre estuvo como con nosotros, cuidándonos, y creo que parte como de la creatividad que uno tiene viene de ahí, porque se sentaba a jugar con nosotros, desarmábamos cajas y hacíamos cosas con las cajas. O sea, siempre estábamos creando, todos los días, y haciendo algo nuevo y diferente; muchas manualidades… una infancia muy divertida y también con muchos animales, mucho campo porque me encantaba, siempre me encantó irme al campo y poder estar allá, montar a caballo. Tuve todo tipo de mascotas, tuve patos, conejos… (Risas).

LL: ¿Y con tus hermanos cómo te llevabas?

GP: Bien, con mis dos hermanos me llevo súper. Con la hermana que me sigue, o sea la menor que yo, me llevo mejor porque bueno, somos más contemporáneas en edad. Y mi hermano más chico… también nos llevamos ahora muy bien, pero en realidad cuando éramos chiquitos, la distancia era un montón. Él era el bebé con el que yo jugaba, más o menos yo muñequeaba con él. Pero siempre nos llevamos muy bien, somos todos muy seguidos, entonces eso siempre hizo que hubiera una buena dinámica familiar y como siempre, uno se terminaba peleando por alguna cosa ¿no? Llegando a la adolescencia nos peleábamos, que alguna le uso la ropa a la otra o le sacó el collar… lo que pasa siempre entre hermanos y mi hermano siempre alejado obviamente de todos esos problemas.

LL: ¿Cuál ha sido la lección más grande que te dejaron tus papás… de la niñez?

GP: Eh, quizás no solo de la niñez, sino como… algo a la adultez y es ser una persona justa y que los valores están por encima de todo ¿no? Como que así uno tenga que sacrificar un montón de cosas siempre es más importante hacer lo correcto. Y no solo viene de mis papás, sino de mis abuelos. Mis abuelos de ambos lados son así, los que siguen vivos y los que no están… siempre fueron muy así. Hacer lo correcto. Es esa la lección.

LL: En ese momento de tu vida, en estos recuerdos que nos contabas ahorita, ¿con qué soñabas? ¿Qué te veías siendo ya más adulta?

GP: Desde chica quise estudiar publicidad. Desde que tengo uso de razón (Risas). Desde los ocho años (Risas). No me preguntes por qué. No tengo ni idea. Me encantaba ver las publicidades desde que era muy pequeña. Me quedaba viendo los cortes comerciales en vez de los programas, para mí lo más fantástico eran los cortes comerciales. Y desde muy chiquita quise estudiar eso y decidí cuál iba a ser mi carrera. De hecho, cuando me hacían dibujar cómo me imaginaba de grande, que es dando charlas, dando talleres, enseñando, me dibujaba así, y es a la larga lo que terminé siendo. Fui profesora acá de universidad, también y di clases y bueno, y ahora estoy dando conferencias (risas), entonces, de alguna manera eso que yo me imaginaba de mí se hizo realidad.

LL: Uno ve todo lo que has logrado hasta ahora y creería que, digamos, la disciplina y la responsabilidad y el ser una niña aplicada en sus cosas es una característica que te define. ¿Fuiste así siempre? ¿En el colegio fuiste una niña responsable, juiciosa, en la universidad igual, en el trabajo igual?

GP: Yo no estudiaba hasta el día anterior. Me da estrés estudiar con mucho tiempo de anticipación, de hecho, como que uno va conociéndose a sí mismo y entendiendo los procesos de aprendizaje, y en mis conferencias me pasa lo mismo. Hasta dos días antes no tengo nada.

LL: O sea trabajas mejor bajo presión.

GP: Sí, no sé por qué (risas). No sé por qué, pero tipo dos días antes es como que lo hago, espero hasta último momento y en el colegio era igual. Siempre me terminaba yendo muy bien. En la universidad era la que hacía los resúmenes de todo el mundo. Después en el tercer año ya me empezó a dar como un poco de pereza eso porque me acuerdo que todo el mundo esperaba el resumen mío. Porque yo era sólo lo básico, lo conciso. Me gustaba mucho eso, pero nunca me gustó estudiar, me gustaba resumir, ir al punto fijo, pero no ponerme a estudiar mucho tiempo antes. Pero a la vez era aplicada. Hablaba mucho, me separaban de mis amigos y de mis amigas en el colegio. Creo que me cambiaban cada semana de puesto porque siempre me la pasaba hablando con el de al lado (risas). Creo que hoy hubiera sido catalogada como una chica hiperactiva. En ese momento quizás los profesores tenían otra paciencia. Uno se acuerda del colegio, y a mí me da como estrés. No sé por qué, estar sentada en una clase larga… me da como estrés de sólo pensarlo (risas). De hecho, por eso no sería capaz de volver a estudiar nada en mi vida, porque me da estrés el pensar en un salón de clase. Aunque la pasé muy bien en el colegio. Fue muy divertido, toda la época de colegio para mí fue genial, y lo recuerdo como con mucho cariño, pero sí me da estrés el tema del estudio (risas).

LL: Muchos dicen que la adolescencia o los primeros años de los veintes, esa etapa en la que uno se está definiendo a uno mismo y buscando qué es lo que quiere ser, es un etapa difícil, de tomar muchas decisiones. ¿Qué recuerdas tú que haya sido lo más difícil en todo ese proceso?


GP:
No sé, nunca me costó mucho quizás porque desde muy chica sentía que sabía qué era lo que quería y no tuve mayores conflictos internos en la adolescencia. De hecho creo que fui una adolescente bastante aplicada. Yo salía con mis amigas y si iba a llegar tarde le avisaba a mi mamá “voy a llegar tarde”… por suerte mis papás siempre fueron también los papás relajados que no te dicen por qué vas a llegar tarde una hora más, pero yo era muy responsable de avisar, de qué era lo que tenía que hacer para no preocupar a mis papás. La adolescencia y la toma de decisiones, en cuanto a la carrera y a muchas cosas, como que la viví con naturalidad, quizás porque pasaba mucho tiempo rodeada de mis amigas, pero también mucho tiempo rodeada a mi tía que tiene como otro pensamiento y otra visión más tranquila de la vida, y nunca tuve ese estrés de tomar una decisión incorrecta. Como que uno va tomando las decisiones que su corazón le dice, y su instinto le dice, después te podés equivocar pero tampoco está mal. Quizás yo veo de esa manera la vida, siempre ver el vaso lleno y desde el lado positivo, de que si algo sale mal es porque tenía que pasar y ya. De hecho, me casé súper joven, a los 23 años, y me vine a vivir a Colombia, que era una decisión que todo el mundo me decía, “pero cómo, que vos sos tan estructurada”… Porque a mí siempre mis amigas me dicen “vos sos tan estructurada, tan perfeccionista. ¿Cómo vas a hacer algo tan arriesgado?” Yo decía, bueno, me surgió, me voy y era muy chiquita y hoy digo “bueno, no me equivoqué” porque llevo casi ocho años de casada (risas).

LL: O sea, 23 años, tú ya te habías graduado de la universidad.

GP: ¿Cuando me casé? Sí me había graduado, de hecho cuando decidimos casarnos no me había graduado, y me casé cuando me casé porque tenía que esperar a graduarme, para poder venirme por lo menos con el título.

LL: Y ¿cómo se conocieron?

GP: Yo lo conocí a él en Argentina, cuando tenía como diecisiete, dieciocho años. Él había viajado con sus amigos, yo en ese momento estaba de novia, y nada, todo bien, él y sus amigos todos muy queridos. Él dice que cuando me vio sabía que se iba a casar conmigo. Yo no le creo (risas).

LL: Fueron novios de lejos por bastante tiempo…

GP: De novios, a la distancia. No salíamos los viernes y nos quedábamos hablando. Todo muy extraño. Llego acá a Colombia, y en menos de una semana – creo que fue a los tres días – que dijimos “bueno, nos casamos” (risas). Lo que pasa es que suena raro decir que fue tan rápido, y todo el mundo me dice “es una locura”, y bueno, pusimos como fecha para cuando me graduara. Y así fue, en ese tiempo largo de un año y pico yo venía, él iba, yo venía, él iba, y así.

LL: O sea, esquemática, pero al mismo tiempo arriesgada, porque un país nuevo, una persona que uno ha estado como a la distancia todo el tiempo. ¿Qué te hizo tomar esa decisión? ¿Por qué?

GP: Yo creo que… Para mí lo más importante en una pareja es la comunicación. Y cuando vos estás a la distancia, solo tenés la comunicación. No tenés ninguna otra herramienta que te una a esa persona, y si sabés manejar la comunicación, todo lo demás funciona. Y creo que eso es en todas las relaciones: lo más importante es hablar y poder, digamos, contar lo que le pasa a cada uno y llegar a acuerdos, entonces tenía lo más importante que era la comunicación. Mucha gente nos decía “están locos”, los amigos de él sobre todo. Porque mis amigas decían no, no te representa, vos no eres ese tipo de persona que haría esto, pero como que me apoyaban mucho más. Los amigos de él decían, eso les va a durar un año, etcétera. Pero estábamos muy convencidos los dos de eso. Nos habíamos llegado a conocer tanto como una pareja que quizás se ve todas las semanas, no hablaba de las cosas que hablábamos, porque nosotros, de verdad solo podíamos hablar. Nada más. Solo teníamos eso. Hablar. O sea, yo creo que uno conoce a una persona de esa forma. Y si sabés resolver esos problemas de comunicación que puede llegar a tener una pareja, después todo fluye. Y la verdad que así fue. No hemos tenido mayores problemas o discusiones, lo normal digamos de cualquier pareja, pero nunca nada así que digas… terrible, y todo el mundo decía “ustedes no se conocen” (risas) y yo sí sentía que lo conocía mucho y él también a mí. Obviamente nos conocimos después más.

LL: ¿En qué radicó la decisión de venir acá? ¿Por qué no él allá?


GP:
En ese momento Argentina no estaba muy fácil para vivir, sobre todo para empezar una familia, porque uno dice, bueno, si ya tenés todo montado, si ya estás trabajando allá y todo, es más fácil comenzar, pero nosotros íbamos a estar empezando un hogar nuevo donde teníamos que pensar en sacar un crédito, comprar nuestra casa, un montón de cosas. Él trató de buscar trabajo allá pero no le ofrecieron lo que se estaba ganando acá. Como él se había graduado años antes que yo ya tenía su trabajo digamos… fijo.

LL: Más experiencia…

GP: Exacto. Y el país estaba muy inestable en ese momento, de hecho, hoy digo, bueno, estaba inestable y se puso peor después de que yo me vine. Entonces fue como una decisión más que nada de estabilidad económica y de pensar “Bueno, ¿dónde empezamos mejor la vida?” Y ahora ya llevo casi ocho años acá y no hay vistas de volver a Argentina. Sigue estando difícil, igual uno siempre tiene ganas como de volver.

LL: ¿Qué te hace falta de Argentina?

GP: Muchas cosas (risas). La comida es una, obviamente. Pero es la gente más que nada. Y también la libertad que uno siente allá, de la mirada de los demás, que no se juzga tanto, que uno puede ser más quien es. Y no hay como tanta presión social, yo siento que acá, sobre todo en Bogotá, hay mucha presión social por el cómo debe ser, qué debes alcanzar, qué debes estudiar, y esa presión social, no es saludable, considero que no es sana, y para uno como extranjero es difícil adaptarse. De hecho, los primeros años acá en Bogotá fueron muy felices, todo nuevo, todo te parece divino y después caes a la realidad y te querés ir (risas) como puedas. Digamos, me costó bastante adaptarme en ese sentido, y yo creo que lo que más extraño es eso: como esa apertura mental que no valoraba cuando estaba allá, porque uno hasta que no sale…

LL: ¿Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde?

GP: No valorás ciertas cosas hasta que tenés el comparativo. Y al principio fue una lucha para mí, como cuando uno se revela contra lo que es y no te gusta, y te quejás mucho y tenés una etapa de tu vida muy negativa, hasta que bueno, lo saqué a flote desde otro lado diciendo “bueno, hay muchas cosas que a mí no me gustan de esta sociedad. ¿Qué podría hacer yo para mejorar eso?”

LL: Pero puntualmente, ¿qué era eso que a ti te atormentaba, o qué era lo que no te gustaba de vivir acá?

GP: Muchas cosas en general, pero el tema de la presión social, o el qué dirán que a todo el mundo le importara tanto. Vivir en función de eso, o sea que la gente viviera en función de los demás. Y el juicio, ¿no? Juzgar cómo se visten los demás, que si se pinta el pelo, que si tiene un tatuaje. Me costaba mucho el choque con una sociedad que era muy así. Que después uno se va relajando y conociendo y viendo también las cosas muy buenas que tiene, pero sí, tuve una etapa que creo que le pasa a todos los que salen del país, en mayor o menor medida, que tenés una etapa como de enamoramiento con el nuevo país, y después una etapa donde ves como todo lo profundo o todas las porquerías, digamos, de una sociedad y uno se revela contra eso.

LL: La baja uno del pedestal y se da cuenta de lo que es.

GP: Por eso esa etapa fue medio negativa en pensamiento. Yo siempre fui una persona súper positiva, y estaba bastante negativa y bastante quejosa. Que no hay que ser así, pero sí me pasó, es algo que uno no puede controlar a veces, ¿no? Como que te volvés negativo y de repente decís “no me reconozco”. Yo no soy así de negativa, no soy así de quejosa. Y bueno, después resurges cuando aprendés a estabilizarte.

LL: Eso te iba a decir, fíjate que de los momentos más duros, o esos momentos en los que uno se encuentra más abajo emocionalmente, es donde las ideas ocurren, donde uno toma decisiones, donde uno se da la oportunidad de hacer nuevas cosas.

GP: Bueno, si uno lo ve desde el lado de Wikimujeres, yo siempre pensando, por dónde uno de a poquito puede empezar a trabajar esas cosas para bien. No desde el lado de la queja, porque uno cuando está en modo queja, es como que le cerrás puertas a los demás, a querer oír lo que está pasando, y a querer cambiarlo. Y empecé a entender que toda la transformación que uno pueda generar, tiene que ser pequeña y lenta. De a poquito. Y con cariño, viendo en las pequeñas cosas del día a día qué puede ir cambiando para ver el mundo de diferente manera y ver a los demás de diferente manera. Aceptarnos más entre todos.

LL: Recuerdas algún momento, o algún evento que te haya hecho pensar como “yo tengo que hacer esto”. O sea, ¿cuál es el momento en el que tú decides lanzarte a crear WikiMujeres?


GP
: Yo venía pensándolo desde que me mudé a Colombia, porque manejaba un foro igualito en Argentina donde pasaban las mismas cosas locas de desconocidas uniéndose, desconocidas festejando, por ejemplo, su despedida de soltera. Cosas así, que uno dice, no es fácil replicarlo, y lo venía pensando, cuando me mudé a Colombia le decía a mi marido, “pero las mujeres por qué no se encuentran con otras en internet por intereses, “no acá nadie lo va a hacer” me decía. “Nadie va a contar sus problemas personales en internet.” Cuando, gracias a mi trabajo empecé a hacer estudios socioculturales, siempre me dediqué a lo que es psicología del consumidor, y empecé a adentrarme en la cultura colombiana, y entender muy bien cómo era el ambiente de cada una de las personas que la componen… Entendí por qué lo que decía mi marido era cierto, no eran mentiras. Había un factor que impedía que eso sucediera, pero yo empecé a pensar, bueno, cómo esto podría pasar. Estaba en otros grupos de Facebook, donde había gente reunida, pero no había conexión entre las personas.

LL: No había comunidad.

GP: De hecho estaba en un grupo también y no pasaba nada. O sea, las mujeres no se conectaban, no se unían, no se veían, y yo decía, “uy ojalá yo manejara esto” porque yo lo haría conectar. Conectar emocionalmente a la gente, tanto online como offline, y como a las dos semanas se generó una cosa ahí, que tenía que ver con el prejuicio. Ese prejuicio que tanto a mí me había como molestado. Y dije, buenísimo poder abrir un grupo donde no importa quién seas. Ni quién sea tu familia, ni de dónde vengas, nada, sino los valores que tengas. Que te manejes con respeto. Pero pensando justamente en que la columna vertebral fuera el respeto que es algo que no sólo perdemos en la vida, sino que en las redes sociales está recontra perdido. Casi todos los ecosistemas en las redes sociales son bastante ácidos, irónicos, fuertes, si ponés algo en Twitter, lo más probable es que el 70, 80 por ciento de las personas te ataquen, en vez de aportar algo constructivo. O lo mismo pasa en Facebook en los propios muros las mismas familias terminan a veces bloqueándose por un tema que pueda ser político o lo que sea. Y yo pretendí unir todas esas cosas. Por un lado, el tema de empezar a erradicar esos prejuicios que hay de que uno no tiene valores si no pertenece a cierto colegio, o que uno no tiene valores si no… cuando en realidad eso no tiene nada que ver. Uní eso con el tema de volver a humanizarnos en internet, y volver al respeto a hacer una sociedad constructiva. Y pensar, hacer el esfuerzo por pensar en comunidad y no en lo que a mí me conviene como individuo, sino en lo que nos conviene a todos. Entonces fue como un experimento que empecé muy de a poquito.

LL: ¿Te dio miedo empezar a hacer esto?

GP: No. (Risas). No me dio miedo. Creo que mis mayores retos han sido cuando se generan conflictos, y yo tengo que salir a hacer mi reflexión tratando de ser lo más objetiva posible. Hay muchas cosas que la gente no ve, incluso en el mismo muro, de lo que yo vivo en mi día a día. Acarreando lo que se ve, y lo que no se ve, que es lo que está en mis mensajes privados y todo. Y uno trata como de construir, desde un lado y desde el otro, construir paz y unir a la gente, ya sea si estamos muy separados y todos somos diferentes. Y yo siempre digo, uno no va a convencer a alguien que es diferente que sea como uno. Y no es la idea. O sea, pensamos diferente y está bien, y no por eso todos tenemos que ir peleando con todo el mundo. Sino más bien, qué tiene esa otra persona que piensa diferente, que es diferente, que vive diferente, que cría diferente… qué me puede aportar a mi vida. Ya sea para introspección, decir ¿qué puedo yo cambiar o qué puedo mejorar? o unámonos para construir algo. O sea, todos podemos ser parte de la base de cualquier mujer, sobre todo pensando en que la comunidad es de mujeres. Cualquier mujer se puede unir a otra, por más diferente que sea, para co-crear. Somos esas piezas de un engranaje que somos distintas, pero que en algún momento encajamos las unas con las otras, en algo.

LL: Me imagino que este proceso ha estado lleno de tropiezos, que nunca faltan las críticas, las personas que quieren dañarte un poco en lo que estás. ¿Qué ha sido lo más difícil que has tenido que vivir?

GP: Las críticas son algo difícil sobretodo porque uno no está acostumbrado a que la gente no quiera saber qué es lo que pasa de verdad, sino que critique sin saber. O que no lo conozca a uno, y uno dice, yo no voy por la vida criticando a alguien que no conozco, podría criticar una acción, sí, pero no a una persona. Pero eso me hace aprender también mucho de la sociedad. Yo sí creo que esos no son como conflictos, sino que me fascina, ver cómo se mueven las comunidades y cómo se mueve la sociedad como tal, creo que es parte de ese experimento interno que yo hago. No dejas de pensar que todo es como una investigación (risas). Y es maravilloso ver que hay ciertas cosas que detonan reacciones en la gente, que puedan ser negativas hacia mí, pero que me hacen conocer también cómo funciona la sociedad y cómo funcionamos como seres humanos, qué cosas hay que trabajar o mejorar. Desde uno ¿no? Porque uno no puede ponerse a pelear con todo el mundo, ni a convencer a todo el mundo, sino decir, qué puedo hacer desde mí para empezar a contagiar a otras personas de buenas acciones, y que esas personas contagien a otras, y que nos volvamos un efecto dominó positivo. Porque si uno se empieza a enroscar en esas cosas negativas, le pasa lo que a mí me pasó cuando llegué, que uno se enrosca pensando en lo negativo, y no llegás a ninguna parte. Y cerrás puertas y te encerrás en esa negatividad.

LL: ¿Cómo te describirías a ti?

GP: Como una persona perseverante, paciente y obstinada quizás (risas).

LL: ¿Obstinada? ¿Terca?

GP: No sé si terca. Pero sí como que hay cosas que si yo quiero hacer algo, no lo suelto. No sé cómo llamarlo, pero sí… si me engancho con algo, si me emociona, yo le doy, le doy, le doy, le doy, le doy hasta que lo saco. Creo que lo que pasó con Wiki fue un poco eso. Desde el primer día no le solté la mano. Respondía todos los mensajes todos los días, y estaba ahí pendiente de lo que pasaba. Y no hubo un solo día, ni sábado ni domingo, ni vacaciones, que le soltara la mano, pensando en “construyamos algo mejor” y cada vez como que uno va tejiendo una red más grande y más fuerte ¿no? Y eso es lo que termina emocionando. Es decir, tratar de construir algo y además amoldarlo hacia lo positivo, porque podría ser un desastre. Y creo que me definen esas cosas, la paciencia también. No la tengo siempre, (risas) quizás a veces con mis hijos no tengo tanta paciencia. Pero el hecho de poder ver todo desde un lado, desde lo bueno que tiene cada cosa, hasta lo peor. Hasta la crítica tiene algo bueno, hasta el obstáculo que se te presenta, hasta lo que no sale tiene algo bueno, y lo que te muestra eso es que la vida es maravillosa, que todo tiene un porqué, un para qué, y que en cada cosita hay un aprendizaje. Y así es como somos.

LL: ¿Cómo haces para organizar todo lo que tienes que hacer? Tantas cosas…

GP: No sé. No sé, hay días que digo “voy a colapsar”. Pero lo que me ha demostrado todo esto, es que a todos nos falta mucho entender y ponernos en los zapatos del otro. Mi día a día es súper agobiante entre mis chiquitos y la demanda de tantas mujeres. Y me pasa por ejemplo cuando alguien me dice “qué falta de respeto que en tres días no me contestaste” y yo digo no, nadie está en mis zapatos.

LL: ¿Qué no delegas?

GP: Hablar con la gente, poder estar atendiendo ciertas cosas que surjan ahí, o reflexiones que surjan. ¿Qué delego? Algunas reuniones porque no puedo. Me encantaría reunirme con 700 personas que tienen sus ideas, y que quieren reunirse, y a mí a veces no me da la agenda, y eso lo empiezo a delegar en el equipo, eventos también. Todavía yo creo que no he logrado organizarme y soy como un mal ejemplo de lo que uno hace. Porque a uno siempre le dicen “tenés que guardar un momento de tu agenda para estar sentada en el computador a hacer las cosas”. Yo estoy todo el día en reuniones. A las seis de la tarde empiezo a hacer las cosas, y no me acuesto hasta las dos de la mañana. Entonces, creo que soy el ejemplo de lo que no toca hacer.

LL: ¿Y a qué horas eres mamá?

GP: A la mañana, a la noche, a la mañana, a la noche, a la tarde, o sea, hay cosas que no cedo, como por ejemplo llevar a mi hija a las terapias, ir con ellos al parque los fines de semanas. Los fines de semana sí los estoy volviendo más sagrados, ya no respondo a todo el que me llama, ni a todo el que me escribe. Aun cuando me empiezan a bombardear, porque si no respondo, le dicen a todas las amigas que también me llamen.

LL: ¿Pero esos mensajes son de gente que quiere entrar en el grupo?

GP: No, gente del grupo, o “alguien se salió” por ejemplo, (risas). “Alguien se salió y yo…” A veces puedo decir, me paro y lo meto. Y hay algo en mí que me dice, “todos deberíamos poder educar a los demás un poquito en que aprendan a esperar” ¿no? Entonces a veces puedo, a veces lo hago, y yo creo que es un error reaccionar tan rápido, porque uno está dando un mal mensaje de todo es urgente, todo es para ya, y no, nada es para ya. Solo la muerte es para ya, y el resto de las cosas no. Y creo que uno aprende, empieza como a aprender a valorarse a sí mismo, a darse su lugar dentro de lo que está construyendo y a darle el lugar también a su familia. Estoy cada vez más organizada. Cada mes, o sea, cada mes que hables conmigo vas a decir: “ah, vas mejor, vas mejor” (risas). Pero los últimos dos meses fueron un caos en mi vida. Terminé mi libro, lo escribí en quince días.

LL: ¿Cuándo sale?


GP:
Sale la semana que viene. Fue una locura. Yo creo que ni siquiera me acuerdo bien qué puse, porque todo ocurrió como en una nebulosa, entre las diez de la noche y las dos de la mañana, cuando uno se inspira. Fue una locura, cuando me dicen “tenés que entregarlo en dos semanas”, y yo no tenía nada escrito, y faltaban cinco días para entregar el primer capítulo, y lo hice el día anterior, o sea, una locura, fue una locura, pero también disfruté ese proceso, pero eso le enseña a uno a decir bueno, la próxima vez lo voy a hacer con más tiempo, me voy a organizar.

LL: Ya no sirve eso de que el último día hago todo.

GP: Exacto. El último día no… Se dio así porque tocaba – estaba en cola de impresión – tocaba hacerlo así, pero como que uno va a aprendiendo de esas cosas, y sí, si miro hacia atrás aprendí un montón de cosas como que no puedo tener una agenda tan desordenada porque uno se acaba. Y creo que este aprendizaje, más que para el resto de las personas es para mí misma.

LL: Bueno, te voy a hacer ahora unas preguntas de respuesta corta.

LL: ¿De qué te arrepientes?

GP: No sé, (risas) de nada. No me arrepiento de nada porque uno de cada error aprende un montón. O sea, sí equivocarse, te equivocas un millón de veces, pero eso te sirve.

LL: ¿A qué le tienes miedo?

GP: A no estar para mis hijos cuando ellos me necesitan. A que algo me pase y no estar para ellos. Cuando uno es mamá piensa en todos esos peligros o cosas que te puedan pasar y sí, es algo como que atemoriza.

LL: ¿En qué rencarnarías?

GP: Qué pregunta tan difícil. (Risas). No sé, no sé. Eh… en una mujer también. Nuevamente. Creo que este ejercicio y este aprendizaje se disfrutan mucho, entonces sí, volvería a reencarnar en una mujer.

LL: Una frase de cabecera

GP: Que las diferencias no hacen la diferencia.

LL: Lo que más admiras en una mujer

GP: La tenacidad, la perseverancia. Esa confianza en sí mismas. Todas la tenemos. Hay algunas que creemos que no tenemos esa confianza y esa autoestima, y nos cuesta encontrarlos, pero está ahí y eso es lo que más admiro, esa confianza en sí mismas que es la que les ayuda a emprender lo que sea.

LL: A lo que más le huyes

GP: A la crítica, obvio. (Risas) Siempre tiene algo bueno, pero le huyo porque es jarto. Como que yo vivo la vida con la mejor de las intenciones, o sea, nunca nada que salga de mí es con una mala intención. Me puedo equivocar… seguramente un millón de veces me voy a equivocar, pero sí, uno le huye a eso porque no hace nada con esa intención.

LL: El amor de tu vida.

GP: Mi marido.

LL: Bueno, ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

GP: ¿A qué le pongo La Lupa? A mí misma, en este momento. Creo que todo esto, aprender de las demás, me hace mirarme a mí, hacia adentro, y creo que eso es súper valioso porque si uno se conoce y aprende de sí mismo, puede dar mejores cosas para los demás.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Felipe Acosta

Felipe Acosta

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.”
Paulina Laponte - Revista La Lupa

Cuando Felipe Acosta era niño no se imaginaba que llegaría a dirigir el negocio de su familia. Su sueño había sido ser tenista profesional, y aunque estaba siguiendo los pasos para lograrlo, la vida lo llevó por otro camino. Su visión para emprender, su disciplina, y su perseverancia hicieron que El Tambor se convirtiera en uno de los restaurantes de comida típica más importantes del país. Felipe es el ejemplo de un emprendedor innato que sabe aprovechar las ideas y situaciones de la vida para convertirlas en realidad. La Lupa descubrió cómo lo hace y hasta dónde ha llegado.


LL: Bueno Felipe, tú fuiste tenista casi profesional, o hasta profesional podría decirse, ¿Qué te dejó el tenis para tu vida?


FA:
Yo creo que ahora lo más importante, ya que no estoy jugando tenis de un nivel tan profesional o tan alto, son los buenos amigos, los buenos contactos, una disciplina y salud. Me abrió muchísimas puertas. Me fui a la universidad becado por jugar tenis. Y, pues, sin duda, cuando uno está creciendo en esas edades, quince, dieciséis años, muchos de mis amigos, que también jugaban, se fueron retirando y se fueron por el camino de la fiesta, del trago, y no digo que yo no es que no haya salido, pero sí siempre me mantuve en contacto con el deporte, con un objetivo claro que era jugar profesional y buscarme una buena beca para poder estudiar en Estados Unidos ya que las universidades gringas apoyan mucho el deporte.

LL: ¿Pero tú en ese momento lo que soñabas era que tu vida fuera el tenis?

FA: Sí. Yo creo que sí. A medida que uno va creciendo, y va viendo todos esos partidos por televisión, ve a Federer por ejemplo, siempre tienes una referencia y dices “yo quiero ser como él”. Pero es bien difícil (risas), sin duda, es muy duro porque es un mundo muy competitivo. Sin embargo, yo considero que me fue bien, alcancé a jugar unos torneos profesionales en la Florida. A esos torneos van muchas universidades a reclutar nuevos talentos, hasta que llegó un momento en el que tuve que tomar una decisión donde, o seguía jugando torneos profesionales o me iba a la universidad a estudiar. Entonces por eso tuve que tomar la decisión, me habían ofrecido una muy buena beca en una de las mejores universidades de Estados Unidos y la tomé.

LL: Te fuiste becado y allá decidiste estudiar administración de empresas. Es decir, eran dos vidas de una exigencia muy grande que requerían de un montón de disciplina. ¿De dónde heredaste esa disciplina, esa dedicación?

FA: Bueno, yo empecé a jugar tenis por mi papá. Yo creo que eso es normal, que los hijos traten de copiar lo que hacen sus papás. Me acuerdo que siempre me llevaba al club y que eso a él le generaba cierto grado de felicidad, sólo por el hecho de acompañarlo al club, y para mí eso era totalmente satisfactorio. Cuando crecí ya de dieciséis, diecisiete años, que uno ya está con las ganas de salir, de irse de fiesta, yo salía un viernes o un sábado sabiendo que al otro día entrenaba, me levantaba en parte por la responsabilidad y en parte por acompañar a mi papá y no quedarle mal. No me preguntes por qué pasan esas cosas, o por qué me motivaba eso, porque en ningún momento mi papá me obligó hacerlo. Es más, él mismo me decía, si no quiere ir, no vaya, pero yo veía que eso a él le producía tanta felicidad, que para mí era una motivación suficiente para levantarme e ir. Eso de cierto modo fue creándome una disciplina.

LL: Tu papá es también empresario y me imagino que te ha dado grandes enseñanzas de vida, ¿Cómo ha sido la relación de ustedes a lo largo del tiempo?


FA:
La verdad es que la relación con mi papá y con mi mamá, porque no puedo dejar a mi mamá a un lado (risas), ha sido increíble. Sin duda mi papá es el que ha estado ahí siempre, el que me ha apoyado en todas mis decisiones. Desde el punto de vista personal, ha sido siempre una excelente relación, siempre me apoyado. Desde muy pequeño he sido bastante independiente, yo creo que eso me lo dio el tenis en el sentido de que había torneos nacionales, torneos internacionales, me tocaba viajar y muchas veces fui solo. Algunas veces sí me acompañaban, pero cuando era un poco más grande me iba a viajes a jugar con amigos, con un entrenador, pero mi papá siempre estuvo ahí. Y en el caso de mi mamá, mi mamá es una excelente administradora. Realmente, lo que yo he aprendido de restaurantes, se lo debo a ella. Es excelente en lo que hace. Me encanta estar con ella, me encanta ver cómo es con los empleados, cómo les habla, cómo los maneja, creo que eso me ha servido mucho, el poder estar cerca de ella y ver ese trato humano que le da a las personas. Sin embargo, por el lado profesional, a veces chocamos. Es normal tener dos puntos de vista, mi papá es una persona de 72 años entonces tenemos dos formas de ver las cosas totalmente diferentes, desde el punto digital de Instagram (risas) a veces llegar hacerle propuestas, y no solo digitales sino cosas en las que él puede pensar diferente, chocamos. A pesar de eso, creo que hemos hecho un muy buen equipo. Yo me fui a montar una sede de El Tambor en Multiparque, que hoy en día es la sede de El Tambor que más representa en nuestras ventas, entonces para mí y para todos en general fue algo de credibilidad.

LL: ¿En qué momento dirías que decides dedicarte a hacer esto? Dejar un poco al lado la vida del tenis para empezar a trabajar en los restaurantes y a lo que estás haciendo.

FA: Bueno, eso fue después de estudiar, ya cuando llegue aquí a Colombia me involucré mucho en los restaurantes. Siempre he tenido esa mentalidad de hacer cosas, en el colegio todo el mundo tiene su negocio de brownies y de sánduches. Yo era diferente. Donde es hoy en día La Calera, antes de ser El Tambor ahí teníamos un campo de paintball, las piedras que ustedes ven se han vuelto un ícono del restaurante porque son las mesas, antes estaban paradas, eran las trincheras donde la gente se escondía y disparaba. Fue excelente negocio en los primeros años, uno de los primeros campos de paintball. Ya después empezaron a abrir en todo lado y fue cuando salió la idea del restaurante. Yo le dije a mi papá “déjame quedarme con dos pistolas y dame un espacio”. Lo que hice fue comprar, ahí tenía no se diez, once años, una maya de esas de construcción negras, paré dos postes, compré un alambre y una botella de coca- cola y balas. Las balas las compraba en 30 pesos y se las vendía a la clientela en 300 pesos. Uno a los diez, once años, pues que se pueda ganar 80, 100 mil pesos un domingo, feliz claro. También, antes de irme a la universidad tuve una idea de hacer un servicio de catering.

La historia te la cuento rápido, los domingos cuando terminaba el trabajo en El Tambor me bajaba a la casa de un amigo, a una fiesta o un plan, y siempre me decía “oiga, bájese unas arepitas, bájese una carne y la hacemos en mi casa.” Ahí se creó la idea de prestar un servicio de asados a domicilio de llevarle la comida y ponérsela en la casa. Con las utilidades del paintball compre una carpa y una parrilla, mi papá me prestaba una Hilux, montaba todo y me iba manejando a los eventos. Es un servicio que hoy en día todavía tenemos, yo hago entre tres y cuatro eventos cada fin de semana. Les facilitamos las cosas a las personas que quieren hacer un asado. Creo que sale más barato hacerlo con nosotros que irse a comprar las cosas por aparte y es la misma calidad y comida del El Tambor. Es con ese mismo servicio que vamos a Alimentarte, a conciertos, y hacemos muchos eventos.

LL: ¿Pero en algún momento te imaginaste El Tambor así de grande?

FA: Hoy no es nada a como me lo imagino, vamos quedados en el proceso.

LL: ¿Dónde te sueñas El Tambor?


FA:
Si lo tuviese que ver como una visión empresarial, me gustaría ser el restaurante número uno de comida típica de este país. ¿Qué veo? La gente que llega a La Calera con amigos que vienen de otras ciudades a mostrarles algo de nuestra comida típica, la encuentran en El Tambor y eso mismo se pueda adaptar a diferentes las ciudades de Colombia. Entonces sí, podemos poner puntos en estas ciudades sin cambiar el concepto pero sí algunos productos típicos de la gastronomía de esas otras regiones, en Cali el chicharrón, en la costa las carimañolas. Volvernos un referente de la comida típica de este país, que venga un extranjero a Bogotá de Cali, Medellín, y diga “esto es algo típico de Cali” sin perder lo que es hoy en día el restaurante. En Colombia tenemos platos típicos, el ajiaco, la bandeja paisa, pero no tenemos un sitio que lo reúna todo. Y ya como crecimiento netamente de restaurante he decidido seguir abriendo sedes, creo que la sabana de Bogotá da para unas dos o tres sedes más, por el occidente sobre la 80, que es la otra salida importante de los bogotanos el fin de semana, por Sopó también montamos una sede y en los diferentes sitios turísticos por Guasca y Tenjo.

LL: ¿Qué ha sido lo más difícil que has tenido que superar o la crisis más grande que has tenido que vivir?

FA: Yo creo que lo más importante a final de cuentas es la salud, más que cualquier otra cosa es estar bien es tener salud y en mi familia afortunadamente todos están bien. Crisis en los negocios, no sé, sin duda hay problemas.

LL: ¿Un momento en el que esto se te haya salido de las manos?

FA: Sí, es muy puntual, un evento con Bavaria de tres mil personas. Era el primer evento grande que hacía con el servicio de catering. Llevé a todo mi equipo, en ese entonces ya tenía 10 carpas, un montón de parrillas, un montaje espectacular, pero hubo un problema con el gas de muchas parrillas que no tuvieron la presión suficiente y a la hora de servir la comida no funcionaban. Entonces salió la gente por su comida y no había nada. Yo solo veía un mar de personas, y la gente con hambre es difícil, una persona con hambre es de cuidado (risas). Me veían a mí mandando la cosa. Traje unos cilindros que tenía en el camión para empezar a conectar las pocas parrillas que estaban funcionando, sabía que estaba en mí darle solución a eso. Salió terrible el evento y desde ahí no hemos hecho muchos eventos con Bavaria (risas). Aprendí mucho, de ahí en adelante me empecé a preparar mejor, a probar los equipos y a hacer el montaje desde el día anterior cuando es un evento grande.

Otro día un cliente me mandó un manotazo. Yo estaba en Multiparque, era un diciembre, época de eventos, estaba atendiendo uno evento tipo buffet, pero no estaba el servicio exclusivo para esa empresa. Entonces llegaron otros clientes, llegó este señor lo atendí, le tomé el pedido y le pedí un poquito de paciencia porque estábamos terminando de sacar el otro evento. Le entregué una cosita de esas que vibra y se sentó. A los 10-15 minutos llegó el señor, que quiubo, que qué había pasado, quedaban 10 personas en la fila para salir del evento, le dije señor faltan 10 clientes. En esa posición yo trato de ser lo más diplomático posible, y creo que lo único que hice que le pudo haber molestado fue haberle pedido un poquito de paciencia, solamente. Me volteé y el tipo me mando un manotazo y me alcanzó a rasguñar un poquito. Yo tenía a mi parrillero ahí listo con el cuchillo (risas) a ver qué hacía, el señor era enorme, ni pensé en mandarle la mano, me calmé y le dije “con o sin la policía pero usted se va de mi restaurante, devuélvanle la plata a este señor y chao”, me costó controlarme.

LL: ¿Qué dirías tú que se necesita para llegar al éxito?


FA:
Bueno, yo creo que hay que perseverar, es normal que los negocios al principio tengan sus obstáculos. Pero yo creo que si uno sabe qué está haciendo y es muy objetivo, si sabe que tiene un buen producto y está haciendo las cosas bien no hay que desfallecer, obviamente detrás viene un planeamiento financiero importante, yo creo que pasa mucho que muchos negocios se empiezan a rodar sin tener un capital de apoyo detrás, pretendiendo que el negocio salga adelante desde el día uno, y no. Hay que contar con cierto capital de respaldo que provea un arriendo y la nómina mientras que el negocio despega, pero yo creo que eso me ayudó mucho, la perseverancia.

LL: ¿Cómo te ha ido como papá?

FA: No pues feliz, es lo más lindo del mundo. Yo creo que hay que estar listo. Yo ya lo veía venir, no sé si es el timing de la vida. Sí tenía ganas tal vez de jugar tenis con él, ojalá juegue, pero si no quiere jugar que no juegue (risas), que juegue golf o algo. Para mí la familia ha sido muy importante y creo que al final de cuentas los hijos son un propósito de la vida, una motivación adicional del por qué estoy haciendo lo que hago, no solamente personal o netamente para mí sino para alguien.

LL: ¿En qué le cambia a uno la vida cuando se vuelve papá?

FA: A mí me ha ayudado mucho, ¿sabes? no solo por la motivación, sino por la disciplina porque me toca levantarme a las 5 de la mañana al tetero, me gusta estar ahí, me gusta estar con él, entonces me obliga a empezar el día desde temprano, le doy el tetero y se queda dormido pero yo ya no me vuelvo a dormir, quedo despierto desde las 6 de la mañana. Lo más lindo es llegar a la casa, ahorita estoy feliz porque ya aprendió algo, hace bombas es lo primero que aprendió. No sé si es algo innato en los bebés, pero yo creo que yo se lo enseñé. Ahí va aprendiendo cositas.

LL: ¿Qué te da miedo en este momento, a qué le temes ahorita?

FA: Ahorita el 80 por ciento de mi pensamiento lo ocupan mi esposa y Feliciano. Ahorita las cosas van muy bien, pero creo que algo que aprendí de mi papá es esa humildad, tratar de ser feliz con lo mínimo. La parte profesional es necesaria, fija una motivación y unas metas y es parte fundamental de la vida, pero ahorita lo que más me preocupa es que ellos estén bien, de pronto uno a veces está más preocupado de lo que debería, no quiero ser un papá sobre protector, mis papás no lo fueron conmigo y es importante desde chiquitos darles esa independencia a los hijos. La primera casa en la que viví fue una finca en Sopó, mi papá es ingeniero agrónomo, ahí tenía sus cultivos, sus vacas y yo crecí en la tierra hasta los 4 o 5 años, ya después, por el colegio, nos mudamos a Bogotá pero siempre crecí con animales, con la tierra, la lluvia. No quiero ser un papá preocupado, pero es difícil.

LL: Tres palabras que te describan

FA: Perseverante, disciplinado y visionario. Me gusta pensar que puedo hacer cosas que dejen algo, crear cosas.

LL: ¿De dónde surgió la idea de Romeo y Paleta?

FA: Romeo y Paleta sale de El Tambor, de aprovechar esas grandes cantidades de clientes que tenemos, de ocho a diez mil personas que nos visitan cada fin de semana. Es increíble cómo se siembran las ideas en la cabeza. A veces llegaban unos amigos los domingos a El Tambor, almorzábamos y después pedíamos unas paletas de San Jerónimo. Me casé con un sabor de maracuyá, y siempre lo pedía. Un domingo voy por mi paleta y me dicen “no hay”, bueno no importa. Volví otro domingo, y de nuevo, “no hay”, entonces llamé directamente a San Jerónimo y les pregunté: qué pasó, por qué no trajeron paleta de maracuyá. Me respondieron que tuvieron un problema con ese sabor, me pidieron disculpas y me dijeron que para el próximo fin de semana contara con ese sabor. Volví y otra vez, no había paleta de maracuyá y dije voy hacer mi propia paleta de maracuyá y la voy hacer mejor. Entonces me puse a pensar qué tal si yo hago paletas y las vendo, ya tengo el público. Eso fue hace tres años. De ahí viaje a Italia a aprender de heladería y con los ahorros del catering hice la inversión en la planta de producción, tengo una maquinaria importante. Ahora que me preguntaste por un consejo, y esto me ha ayudado mucho, es que uno no puede crecer solo, uno no puede pretender hacer las cosas solo. Tenía que buscar a alguien y encontré a Paula Solero, ella es una repostera, es excelente en lo que hace. Nos conocimos haciendo eventos de Alimentarte y la llamé. Hoy en día tenemos veinte puntos a nivel nacional, abrimos en Cali, en Medellín, en Cartagena, va muy bien. Increíble cómo nacen las ideas, de una necesidad o una casualidad de la vida, no sé, nace cuando se sabe leer y analizar la situación.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera que te repitas permanentemente?

FA: ¡Vamos! Tal vez por tenis, tuve un coach que me decía: en un entrenamiento es normal que le pegue mal a una bola, si quiere entrenar conmigo no puedo oír ni una sola cosa negativa, diga cualquier cosa pero que sea algo positivo. De cierta forma lo he aplicado en mi vida, estoy en un problema con los restaurantes y digo ¡Vamos!

LL: ¿Cómo han surgido los nombres de tus negocios?

FA: El Tambor porque ese era el nombre de nuestra finca cuando yo era chiquito. Y el de Romeo y Paleta fui yo, quería jugar con el nombre, quería que hubiera una buena recordación de marca, quería algo italiano y estaba cansado de los típicos nombres. Un día estaba en Direct TV bajando canales y de verdad vi Romeo y Paleta, tenía tan metido lo del nombre que no leí Romeo y Julieta, te juro que vi Romeo y Paleta, te lo juro por Dios. Me gustó, hice un pequeño estudio con mis amigos y chévere, creo que fue una muy buena elección, el nombre ha sido clave.

LL: Bueno ya para terminar ¿A qué le pones tu La Lupa en tu vida?


FA:
Ahorita me gustaría mucho buscar nuevas experiencias, quiero seguir creciendo profesionalmente, pero quiero también dedicarle tiempo a mi familia, a mi hijo. Ahorita es difícil viajar por lo que todavía esta chiquito pero apenas podamos quiero empezar a disfrutar un poquito, a buscar nuevos negocios, ir a nuevos destinos, conocer y viajar. Siempre he sido una persona muy curiosa, leo, sigo un montón de páginas de destinos, destinos arquitectónica y naturalmente lindos. Siempre que veo algo lindo y digo wow le hago screenshot y averiguo dónde es.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

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