Tito Puccetti

Tito Puccetti

Tito Puccetti

“En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte”, pero ha sido una suerte buscada.
Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital

Tito es uno de los periodistas deportivos más reconocidos del país. Desde niño supo que quería pertenecer al mundo del periodismo y del deporte, y aunque tuvo que superar retos y dificultades, ha ido consiguiendo, uno a uno, todos los objetivos propuestos. La suerte lo ha acompañado, las oportunidades se le han presentado siempre de una manera fascinante, pero como él dice, golpes de suerte, sí, pero buscados, porque ser un periodista preparado, entregado, y amante de su oficio es lo que siempre lo ha caracterizado. La Lupa conoció a Tito, el que va más allá de los deportes, la historia de una voz que ha recorrido un largo camino.


LL: ¿De dónde nace este amor por los deportes y por lo que haces ahora? ¿Eso viene desde niño?


TP:
Sí, yo tuve unos primos, hijos de una tía, hermana de mi papá, que me llevaban al estadio en Bucaramanga. Yo soy costeño, por cosas de la vida nací en un pequeño pueblito que se llama Calamar. Quiero mucho la costa, mi esposa es cartagenera, pero yo me crie en Bucaramanga. Entonces mis primos me llevaban al Alfonso López desde muy niño y empecé, de verdad, a identificarme, no con el equipo, sino con el fútbol. Me encantaba ir a cualquier partido y desde pequeño me lo gozaba, y lo sufría y lo vivía… pero ahí me di cuenta de que no iba necesariamente por un equipo sino por el que jugaba mejor. Mis primos me daban cocotazos y me decían “no, el suyo es el amarillo.” Porque yo le hacía fuerza al otro equipo a veces ya fuera porque me gustaba más, tenía figuras o jugaban mejor. Y ahí fue cuando me enamoré del fútbol.

LL: Has hablado de la importancia que tuvo tu papá en tu vida. ¿Qué nos podrías decir de él?

TP: Le tocó viajar mucho ¿no? Las obras de ingeniería en las que él trabajaba eran en Territorios Nacionales, como se llamaba antes, el Putumayo, Urabá, cuando era mucho más difícil comunicarse. Entonces lo tuve poco, pero siempre fue un papá demasiado responsable. Absolutamente responsable. Cumplía con todo. Somos cinco, todos profesionales, coincidimos tres o cuatro en la universidad. Era duro, ¿no? (risas). Nunca fui tan pobre como cuando me independicé la verdad, y me di cuenta de lo duro que es sacar adelante una familia. Un tipo muy trabajador, y tal vez me enseñó eso, a sacrificar cosas familiares por el beneficio de toda la familia.

LL: ¿Qué tanto te apoyó?

TP: Muy poco. Nada. Y lo entiendo. Ahora lo entiendo. Él quería que yo estudiara ingeniería, porque él me podía ayudar. Pero en el mundo del deporte, en el mundo de periodismo, no había nadie en mi familia. Nadie. Ni un tío ni nadie. Si quiere meterse al ejército, tenemos familiares que están en el ejército, en altos mandos. ¿Médicos? Hay médicos. ¿Ingenieros? Todos los que quiera. Pero nosotros no conocemos ni un periodista. Dígame quién. Nada, nada. Ninguna clase. Y muchas veces, pues mis papás y la experiencia decían: “esto se hace con amistades” porque es muy difícil, él fue y me sacó un cálculo y me dijo: “Este año salieron tantos estudiantes de comunicación. Hay tantas facultades de comunicación social. Y me puse a ver en los noticieros de televisión solamente hay veinte periodistas deportivos.” Me hizo el cálculo. “Las estadísticas de que usted consiga trabajo en lo que quiere, que es hacer televisión o radio, es del 0,001%.” Entonces me dijo, no, usted no va. Entonces a mí me tocó escaparme de mi casa, yo vendía ropa en Bucaramanga. Con unos amigos nos íbamos a Medellín a comprar ropa. La vendíamos al doble, al triple, así muy marquilleros. Me encantaban las cosas que hacían en Medellín y ahorré algo y me pude escapar de mi casa.

LL: ¿Qué edad tenías ahí?

TP: Como 17 años. Porque yo perdí un par de años, no era tan joven. 18 años. Y les dije a mis papás que me iba para un paseo, y lo que hice fue venir a presentarme a la Javeriana. Pasé. No me pude matricular, porque mi papá, cuando se enteró que había pasado en la universidad, me dijo: “no, usted no va… o vaya, pero yo no le voy a pagar un peso.” O sea, él me quería presionar para que yo me quedara en la UIS estudiando ingeniería. Y yo me fui. Lo que pasó fue que no me alcanzó, entonces me matriculé en una academia de locución que se llamaba Arco, que creo que todavía existe. Y guardé mi cupo en la Javeriana seis meses. Y cuando él se dio cuenta de que efectivamente no había nada que hacer, que yo me había venido, que había tenido el valor de venirme, me dijo bueno. Me mandó una tarjeta de crédito amparada y ya me apoyó.

LL: A pesar de todas las adversidades que viviste y de todas las cosas difíciles que te tocó pasar, seguías firme y convencido de que como fuera ibas a llegar…

TP: Imagínate uno con su habitación para uno solo en Bucaramanga, porque yo tenía cuatro hermanas, era el único hombre, yo tenía habitación para mí… y llegar a compartir la habitación con cuatro más, en una residencia en Chapinero fue muy duro, había un pastuso que se levantaba a las seis de la mañana, agarraba las sábanas y me las tiraba encima. Vine a hacer cosas que no me habían tocado gracias al esfuerzo de mis papás. Entonces él se dio cuenta y dijo, bueno, ahora sí lo apoyo, porque usted me mostró que quería.

LL: Siempre tuviste la certeza de que lo que querías era esto…

TP: Sí, pero tenía mucho susto de no lograrlo. La verdad tenía muchísimo susto porque también, a ver, uno es soñador cuando tiene cierta edad, más a los 18 años. Uno cree que puede con todo, pero también había una parte de mí que decía “¿Y si no lo logro? ¿Y si me meto en una carrera carísima en la Javeriana, apartamento lejos, plata que me tiene que mandar mi papá mensualmente, y qué tal que yo llegue, estudie cinco años y no encuentre trabajo y termine trabajando con él, llevándole la maleta?” Yo decía, me estoy arriesgando, me la estoy jugando, pero rápidamente las cosas de la vida, tal vez creer mucho, las oraciones de mi mamá, me tocó coincidir con un grupo de gente que estaba muy conectada, compañeros que estaban muy conectados con los medios desde el primer semestre. Eran compañeros míos y ya trabajaban. Y salían en televisión y hacían cosas. Entonces, ahí hice esas relaciones que no tenía y tuve la oportunidad desde el primer semestre de trabajar en medios. Fue también un golpe de suerte. Tanto así que yo nunca hice prácticas profesionales. A mí me firmaron las prácticas cuando ya me pagaban por lo que hacía.

LL: Ahorita hablabas del susto que te daba decir, “bueno yo lo arriesgo todo y de pronto no lo logro” y decías después que eso se te fue quitando a medida que fuiste conociendo gente y pudiste entrar al medio, pero digamos que eso es un poco intermitente, ¿no? El susto va y viene todo el tiempo. ¿Qué momento recuerdas como de decir, de pronto ya no lo estoy logrando tanto como creía?


TP:
No, siempre, siempre… cualquier regaño. Yo a los dos meses de estar en televisión cometí un gravísimo error. Yo era el que rodaba el telepronter en el noticiero AM/PM en el año 92. Yo rodaba el telepronter, y el que tenía que hacer una nota de la selección Colombia, que estaba en Pereira en un partido amistoso, no la mandó… yo tenía que recibirla por el microondas, lo que pasa es que este es un cuento… estamos hablando de historia… era muy distinto. Uno mandaba microondas; metía un casete en Pereira, eso viajaba a través de los cerros, vía microondas, y llegaba al sexto piso de Inravisión en el centro, y después lo mandaban a la 26, ahí quedaba Inravisión. Y yo tenía que ir a Inravisión, agarrar un casete y grabar esa señal, pasarla a otro, unos casetes grandísimos que se llamaban tres cuartos y ese sí iba al aire. Pero el muchacho que fue a hacer esa nota no la terminó. Porque lo agarró el tiempo, se esperó mucho y no la terminó. Y yo quise ser el gran salvador, entonces, en lugar de irme a rodar el telepronter, le dije a un practicante que lo hiciera. Dándomelas de héroe me fui a editar la nota. Lo hice, pero el muchacho que fue a rodar el telepronter no supo cómo y se enredó y los presentadores se enredaron, y hay una cosa que se llama en los noticieros: “se empasteló el noticiero”. Ese noticiero fue un desastre total por mi culpa. Era un noticiero que salía de 8:30 a 9:00, entonces de regreso, llevando mis casetes, las hojitas, yo decía “bueno, hasta aquí llegó mi vida de televisión.” Y llegué, y cuando se iban a reunir, todo el mundo mirándome mal, entonces yo tomé la palabra: “¿Qué quiere decir?” No, que todo es mi culpa, yo hice esto, esto, y esto, la nota no llegó entonces yo hice esto irresponsablemente… cuando… lo más fácil hubiera sido haber agarrado el teléfono y decir, lo siento no llegó la nota, me importa nada la nota, pero cometí ese error”. Uno siempre tiene que ir a la instancia superior y decir “¿Qué hago?”. Y más un peladito que está en primer semestre de universidad. Año 91 fue eso, arrancando. Entonces cuando vieron eso, en este medio, en esa época, había muy poca gente que se echara la culpa. Entonces cuando yo veo que mi jefe directo dice “no, no, no, la culpa no es de Tito, la culpa es mía porque yo debí haber estado más pendiente”, entonces el jefe de él dijo, “no, no, no, la culpa es mía porque yo debí…” Y yo, miércoles, creo que me salvé. ¡Y me salvé! En la televisión y la radio se necesita de mucha, mucha gente, es una cadena de trabajo, el eslabón que falló desbarata todo el trabajo. Muchas veces el trabajo de uno se ve perjudicado porque alguien en el máster no abrió el micrófono, y tu nota no salió. Y se fue al carajo todo lo que hiciste. Se necesita de mucha colaboración. Es un trabajo en equipo absolutamente, con mucha presión y el tiempo te ataca permanentemente. Ese día me salvé y pude seguir trabajando.

LL: El mundo que tú escogiste tenía ciertas fichas o ciertos personajes muy establecidos. ¿Cómo lograste hacerte un espacio?

TP: Por suerte. Suerte porque apareció en Colombia una cosa que se llama el cable. Si el cable no hubiera aparecido no hubiera podido crecer como, afortunadamente, crecí. Yo duré en Caracol prácticamente 10 años. A mí me contrató Caracol en el año 98 cuando se convirtió en un canal para hacer notas, para ser reportero, pero empecé a presentar noticieros, porque el señor que estaba presentado o se enfermaba, o lo movieron. Me dieron la oportunidad, y no lo hice tan mal, y me dejaron. Hacía periodismo de campo en los partidos, en el Gol Caracol que es la marca más importante del deporte en el país en toda su historia. Y bueno, era parte de eso. Pero esos puestos estaban, los altos, estaban muy bien ubicados. O sea, había gente muy buena, que era muy difícil que un pelado como yo los pudiera desbancar. Entonces no había posibilidad. Y atrás ya venía una generación pisando. Entonces nuestra generación fue un sánduche hasta que aparecieron los canales internacionales como ESPN y FOX. En mi caso, ESPN, después de llevar 10 años en Caracol, después de presentar mil noticieros, pero yo seguía siendo reportero. Para la empresa, yo seguía siendo reportero. Porque eso pasa. Hasta que llegó alguien… Y ahí hay otro tema del que me gustaría hablar. Estoy seguro de que todo el mundo tiene al menos una oportunidad en la vida. Si ese vector se cruza con el de la preparación, tu vida cambia laboralmente. Si a uno una oportunidad lo agarra listo… yo ahorita voy a hacer un par de entrevistas para contratar gente, si esos chicos vienen preparados seguramente van a conseguir sus objetivos. Y a mí me pasaron dos cosas en la vida que me permitieron dar un salto. Una de esas fue pasar por una sala de edición y que estuvieran necesitando a alguien para que leyera un texto. Y yo pasé por ahí y llegué a un noticiero, que fue el que le entregaron al M19 en el proceso de paz. Yo venía de la Javeriana. Entonces ponte a pensar el choque. ¿Sabes cómo me decían a mí? El gomelo. “¡gomelo! Venga. ¿Usted sabe leer?” Así. Y yo, “pues más o menos.” Lea esto. Entonces yo entro a una sala de edición, y digo (con voz de presentador): “La policía acaba de incautar diez toneladas de cocaína del Aeropuerto El Dorado.” Yo sentí cuando los tipos se miraron. ¿Sabes por qué? ¿Te acuerdas que te conté que había estado en la academia Arco los seis mesecitos antes de entrar a la Javeriana? Ahí aprendí a leer. Y me agarró preparado. Era mi primera semana de trabajo, y a partir de ahí, empecé a leer. Mi voz, en el primer semestre, salía al aire en un noticiero que terminó siendo número uno en la televisión Colombiana. AM/PM. Todo, por estar preparado y una oportunidad.

LL: Hablando un poquito de ese tema, tú hablas de estar preparado, y al mismo tiempo correr con la suerte de encontrarse con una oportunidad, pero hay ciertas cosas en la vida con las que uno nace, por ejemplo la voz, eso es algo con lo que naciste. Por más preparación que uno tenga o por más experiencia, hay talentos con los que uno viene. Entonces, es como esa duda de si realmente es cuestión de oportunidades o si uno viene con unos talentos y un destino medianamente marcado.

TP: Yo todavía sigo creyendo, que el periodismo, los medios, la locución deportiva, la producción y realización de notas periodísticas, la creación de una revista digital, no es para genios. Es para gente con metas, y que trabaje. Y que tenga gran capacidad de sacrificio. Si tú te preparas, leyendo, preparando una nota, haciendo buenas entrevistas, siendo inquieta, preguntando, con pasión, probablemente no ganes el Pulitzer, pero vas a hacer una buena nota que la gente quiera leer o quiera ver en tu revista. No creo que tengamos que ser García Márquez para poder hacer buenos contenidos en los medios de comunicación. Tenemos que entender un poquito, tener un poquito de inteligencia, de sensibilidad, y saber qué quiere la gente de nosotros. Yo creo que esto no es para genios. Es más, yo estoy muy lejos de ser un tipo con grandes atributos. Tengo una voz normal, si la comparas con otros locutores, mi voz no es de las mejores. No es de las peores tampoco, pero cada partido que me toca relatar, yo me sé la historia y milagros de los veintidós tipos que están en calzoncillos detrás de la pelota. Sé que la mamá es de Burkina Faso, y lo sacaron después de una revolución, y sé que el 16, polaco, vio cuando su papá mataba a la mamá, y cosas que por ahí a otros no les interesan porque tienen tan buena voz… Yo me mato trabajando. Yo voy a hacer mi programa y me mato trabajando. Porque siento que ni soy el mejor, ni el más chistoso, ni el más bonito, ni nada de eso. Por eso yo creo que esto de los medios no es para genios, es para gente que tenga método, que se prepare y que trabaje.

LL: O sea, no se trata de qué tanto talento se tiene, sino qué tanto se logra persistir…

TP: Sí. Y he conocido gente muy talentosa y muy vaga que se queda en el camino.

LL: ¿Van evolucionando los sueños? Digamos que tú tenías como un primer objetivo llegar acá y una vez acá, descubres que ese objetivo ha cambiado porque ahora quieres ir un poco más allá.

TP: Sí, es increíble ¿no? Porque ahí queda demostrado que, definitivamente, la vida no se trata de conseguir objetivos, la vida es tener objetivos. Estar en un camino porque es un camino que nunca acaba. Vas a ver que tú vas a posicionar tu revista, y te va a ir muy bien y vas a querer hacer otra cosa después o llevarla a otro nivel. Triunfaste en Latinoamérica, entonces ya quieres la versión en francés (risas) y la versión en italiano, y después el mundo árabe se abrió… entonces… uno siempre va a querer un objetivo nuevo. La vida te va a enseñar que cuando uno es inquieto y no quiere hacer siempre lo mismo, vas a estar estirando la meta, un kilómetro más, un kilómetro más, y cuando te das cuenta, vas a llegar a la tercera edad a punto de morir diciendo “oiga nunca llegué porque siempre corrí el objetivo”. La vida es eso. Es estar en una etapa del tour que nunca acaba, pedaleas y pedaleas, y pese a que llegas a metas volantes o a premios de montaña, siempre vas a querer algo más allá. Eso pasa.

LL: ¿Qué ha sido lo más duro o retador que has tenido que vivir tanto en esta carrera como en tú vida?


TP:
A ver, hay cosas… cómo funcionan a veces las organizaciones. Uno tiene que ser muy, muy inteligente. No es que uno tenga que ser hipócrita ni nada, sino aprender a decir las cosas. A veces uno falla por decir mucho, o hablar mucho, o falla uno por quedarse callado. Entonces se debe tener la sensibilidad para saber cuándo estallar o cuándo decir las cosas, o cuándo aguantarse. Como tener esa medida en la vida para… o con tus jefes, o con la gente que está abajo, cuándo exigir más o cuándo pedir más, depende ¿no? Porque en este mundo uno tiene jefes, y gente que trabaja para uno. Me parece que eso es un límite tan difícil de saber, y no solamente en el trabajo, sino en la vida. Cuando tú estás, no sé, en una relación, hay algo que te molesta y siempre es: “será que se lo digo, será que no se lo digo, ¿qué es lo mejor?” Me parece que las relaciones humanas es lo más complicado. El trabajo es fácil de hacer, pero decirle a esa persona que no te gusta o como te trata, o como está trabajando es tan difícil. Sobre todo en nuestra cultura. Cuando estuve en Argentina vi que dos personas se mataban en el trabajo y yo decía, “ustedes dos se odian.” Y salían, “Ché, vamos a comer algo”. Y se abrazaban y ya.

LL: Se mataban, pero después bien…

TP: Claro (risas) , porque ellos tienen una cultura donde separan el trabajo de su vida personal. En Colombia la vida es el trabajo y el trabajo es la vida. Entonces es difícil a veces. Es fácil hacer una entrevista, pero muchas veces es la parte humana la que se complica.

LL: ¿Qué tan difícil fue llegar a ESPN y posicionarte?

TP: No fue tan difícil ¿sabes? O sea, cosas de oportunidades. ¿Cómo llegué a ESPN? Imagínate que un día en Caracol, en el año 2004, yo tenía 34 años, ya no era ningún niño, era un tipo grande, se dañó un equipo de transmisión. Yo no viajé a esa copa, era una copa que se jugaba en Perú. Me quedé en Bogotá. Yo estaba durmiendo en mi casa, me llamó alguien, gritando, que por favor fuera corriendo al noticiero. Me estaban esperando, Caracol quedaba en una casa en La Soledad, alguien agarró mi auto y lo estacionó, una señora me cogió de la mano, mientras caminábamos hacia adentro me iban maquillando, y me sentaron en un set. Y yo no sabía qué estaba pasando. Entonces ¿Qué pasó? Que arrancaba la copa, Colombia defendía el título ganado en 2001 aquí en Colombia, y se dañó la fly away, un aparato que sube el relato y las imágenes de nuestros periodistas. La imagen del partido llegaba por un sistema multidestino que es el que mandan para todo el mundo, esa la tenían, las imágenes del partido, pero no había quién relatara el partido. Entonces el productor, cuando me conecta, me pone una cosita acá que se llama el talento, me dice “¿oiga, usted no narra por allá en la emisora La voz de la conciencia?” (Yo relataba en emisoras pequeñitas tratando de aprender.)”. Y yo, “sí, algo, bueno, narro.” No me pasó la alineación ni nada, y me tocó relatar quince minutos de partido. Cómo lo pude hacer, gracias a que estaba preparado, me escuchó un cazatalentos de ESPN que estaba allá, no sé cómo escuchó, no sé… Entonces llamó a un directivo del fútbol colombiano y dijo: “ese Puccetti que está en Caracol ahorita, ¿es el mismo Puccetti que conduce el noticiero? ¿Ahora relata fútbol?” Y el otro contesta, “pues yo no lo conocía como relator, pero es el mismo.” Entonces el tipo escribió en un Excel: colombiano, relator, periodista, conductor de noticiero, tal. Y años después, cuando necesitaron un colombiano, relator, conductor, le saltó a la pantalla y me llamaron.

LL: ¿No te has puesto a pensar que has corrido con mucha suerte? Eso es muy extraño que pase.

TP: Muuuucha suerte. Mi mamá rezaba mucho (Risas). ¿Sabes qué? Son cosas buscadas. Lo que tú dices, es suerte, y estamos de acuerdo, pero para que yo pudiera llegar a la Javeriana, y me invitaran a que fuera a ese primer noticiero AM/PM, yo me tuve que, como dicen los argentinos, bancar un par de meses viviendo en un sitio realmente difícil. Sin las comodidades de mi casa, aguantando hambre un poquito, aguantando frío, y ahí fue donde conocí… tengo que decirlo, Claudia Gurisati era compañera mía, y ella trabajaba en AM/PM y ella fue la que me llevó, porque a ella la ascendieron del telepronter al VTR. VTR era llevar los casetes, entonces yo fui a ocupar su puesto en el telepronter. Claudia fue la que me metió ahí. Entonces para poder conocer a Claudia, y tener esa fortuna de estar al lado de Claudia, a mí me tocó también irme, escaparme de mi casa, pelearme con mis papás, llegar a un sitio que no conocía… O sea, es suerte, pero también uno va forzando esas situaciones. Para poder leer bien, también me metí a un curso de locución que era a las diez de la noche al tiempo que trabajaba de mesero en el restaurante de un amigo santandereano, La Cuchara de Palo se llamaba. Hubo sacrificio, entonces son golpes de suerte, sí, pero buscados.

LL: ¿Cómo describirías tu carácter?

TP: A mí no me gustan los problemas, estoy en un mundo donde la gente choca, pero trato de que los choques sean siempre… choques argumentados, controversias sanas. Cuando la cosa pasa a otro nivel simplemente no me interesa. Me gusta saludar a la gente, se ha perdido la costumbre de saludar. Vivo feliz, vivo tranquilo, siento que es un trabajo normal como el que hace cualquier otra persona. No me creo que estoy en un mundo especial, soy muy tranquilo.

LL: ¿Qué tan psicorígido eres?

TP: Nada. (Risas). Trabajo mucho. Me gusta preparar un partido, no me gusta llegar a un partido, a un noticiero, a un programa sin estudiar. Pero no es que tenga pautas, es más, me aburre un poco la rutina, me gusta cambiar, pero no, cero.

LL: En tu tiempo libre ¿qué haces?

TP: Corro. En Argentina tuve la fortuna de vivir al lado de los bosques de Palermo, entonces salía y tenía todo el espacio para correr, espectacular. Corrí la media maratón de Buenos Aires el año pasado. No morí y seguí corriendo, me gusta mucho, bajé de peso. (Risas) Me sienta bien, es chévere.

LL: ¿Cuál ha sido un momento memorable en tu carrera?

TP: Lisboa 2014. Se acababa de coronar campeón de la Champions el Real Madrid, y yo tuve la fortuna de relatar ese partido para toda América, de ganar en rating en Colombia y un par de países más, y yo dije, “me puedo morir tranquilo”. Veía a Cristiano Ronaldo brincar y la décima del Real Madrid. A partir de ahí relaté tres finales de Champions. Con muy buenos resultados las tres. Y bueno, por encima de eso ya es difícil.

LL: ¿Qué te falta por hacer?


TP:
No sé, ya como que profesionalmente… ahorita estoy conciliando un programa que se llama “El Camerino” en Blu Radio. Me gustaría afianzarme más en programas de entrevistas, por ejemplo, esto que tú estás haciendo de sacarle la parte humana a la gente. Que la gente conozca al personaje desde otro ángulo. Muchas veces uno cree que, por ejemplo Iván Mejía es hosco, y estoy seguro que si le hago una entrevista a Iván Mejía y le hago las preguntas que tú me estás haciendo a mí, la gente se va a llevar otra idea de él. O de Javier Hernández o de toda esta gente. ¿No? O no sé, Maturana. Lo conocen serio… me encantaría sacar a la gente de ahí y llevarla a otro lugar. Creo que todavía no estoy en capacidad de hacerlo, poco a poco lo iré logrando.

LL: ¿Qué tan rápido crees que has vivido tú?

TP: No… Sabes, yo creo que voy despacio.

LL: ¡Pero has hecho mucho!

TP: ¡Mucho! Pero ya tengo 46 años, entonces son muchos años también en esto, son como 25 años, si estamos hablando del año 91 en el que arranqué, son 25 años, me ha tocado construir, ser parte de una historia muy linda como la de Canal Caracol, soy socio fundador del canal. No soy socio fundador de Blu Radio, pero llegué prácticamente a sus inicios, me tocó arrancar la parte colombiana de ESPN, me gustó muchísimo vivir esos proyectos, la verdad muy, muy afortunado, y lo he vivido lentamente. A veces cuando uno está manejando las cosas paso a paso las disfruta más.

LL: Bueno, estás casado con una costeña…

TP: Sí, una cartagenera. Olga Peinado se llama, ella es abogada y es una mujer espectacular, súper ordenada. Ella sí es psicorígida (risas), me pone a trotar y a marchar. Y se metió también en el mundo del periodismo, no como periodista, sino organizando, y creó su propia revista, una revista en papel que se llama La Liga. Ella considera que es increíble que un país como Colombia, que tiene a Nairo, que tiene a James Rodríguez, que tiene a Falcao García, que tiene tenistas, que tiene beisbolistas, no tenga una revista de papel que la gente pueda consumir, ya lleva 30 números y sigue luchando.

LL: ¿Qué le ha traído ella a tu vida?

TP: Orden, un marco, vida espiritual, mucha fe, compañía, amor, compresión, apoyo, lo que tiene que darle una pareja a cualquier ser humano. Ella es cansona también (risas), tampoco puedo pedir que sea perfecta. Me regaña mucho, pero bien.

LL: ¿Llevan bastante tiempo casados?

TP: Once años, vamos para once años. Sí, bastante.

LL: ¿Siempre quisiste casarte y tener una familia?

TP: No, no, eso llegó cuando el noviazgo empezó a volverse serio, y uno dice “upa”. Como que esto está chévere también, compartir, vivir de a dos, no como esa fabricación muy de estos años del tipo soltero, que tiene apartamento de soltero y que no quiere responsabilidades, y que en vez de gastarse la plata en matrículas de un hijo se compra un deportivo rojo…, no, eso va cambiando con los años y uno se da cuenta de que la felicidad está por otros lados.

LL: ¿Y tú quieres ser papá?

TP: Sí, sí, sí. Me gustaría. Tengo sobrinos, me los gozo cada vez que puedo, regados por todo el mundo. Trato de visitarlos mucho. Le tengo miedo, es lo mismo, le tengo mucho miedo, pero creo poder con la responsabilidad. Ya a esta altura creo que puedo manejar las cosas. Mi mujer no quería tener hijos en Argentina. Ella decía que no quería quedarse sola, con un marido que se iba ocho horas a trabajar y donde no había tías, donde no había abuelas, pero ahora desde que regresamos quiere ser mamá.

LL: ¿Qué tan creyente eres tú?

TP: Muchísimo. No sé si han oído hablar de un lugar que se llama Medjugorje, que queda en Bosnia. Estuve de vacaciones con mi mujer, teníamos doce días para ir a Europa. Yo tengo una segunda nacionalidad que esa la italiana, mi abuelo era italiano, mi papá y mi mamá, todos somos italianos por adopción. Entonces me gusta ir permanentemente a Italia, al pueblo de mi papá… Ella quería meterme de los doce días de Europa, siete a Medjugorje a un retiro espiritual. Le dije “no, no, no, negociemos, vamos tres.” Y fuimos tres días. Y cuando terminó el retiro, me di cuenta que había sido un error. Que debí haber estado los siete días. Fue muy lindo. Fue encontrarse con muchas creencias que tenía por ahí. No es que no creyera, sino que no había un orden, no había unido todas esas piezas, todas esas cosas que me han pasado desde el punto de vista espiritual, y al estar allá las pude ordenar, pude ponerlas en perspectiva y me di cuenta de lo importante que ha sido Dios en mi vida. Primero mi mamá, las oraciones que ella hacía, y de verdad yo creo que eso me ayudó muchísimo en la vida. Me ha protegido mucho, soy muy creyente… dicen que se aparece la virgen, yo no la vi, obviamente. Tengo fe. La gente que tiene fe creerá, los que no, no. Es una virgen que se aparece desde hace más de treinta y pico de años. Cosas muy lindas pasan allá.

LL: Ahorita hablabas de tu familia italiana. Tu abuelo llegó acá después de la guerra. ¿Qué recuerdos tienes de eso?

TP: No lo pude conocer porque él murió muy joven. Tenía como cincuenta años cuando murió y no lo pude conocer. Me duele mucho eso. Era un tipo muy recio, amoroso y recio a la vez, era rara la combinación según me cuentan mi papá y mi abuela, pero fue un luchador. Se vino acá para no morirse de hambre porque la situación era muy difícil. En esa guerra murieron varios hermanos suyos. Era la Primera Guerra Mundial. Encontró a Colombia como el lugar para venirse. Y mi papá siempre nos inculcó que éramos muy colombianos, pero que teníamos que saber de dónde veníamos. Y por eso siempre nos motivó para que fuéramos y conociéramos de dónde veníamos. Es un lindo pueblo. Se llama Lucca, queda a 20 kilómetros de Pisa. De la torre inclinada, de la Toscana.

LL: ¿Y tu papá conoce a tu mamá en Barranquilla?

TP: No, ellos se conocen… mi abuelito llegó a un pueblito muy chiquito que se llama Cucutilla. No sé por qué. Mi papá tampoco sabe muy bien. De hecho, el Cristo que está ahí en la catedral de Cucutilla, lo trajo mi abuelo de Italia, y yo no he podido ir a conocerlo, queda muy lejos, hay que ir a Pamplona y meterse por allá… Ellos se conocieron en Norte de Santander, en Pamplona. Mi papá estudiaba en un colegio que era un internado, El Provincial, era un colegio muy importante en esa época. Mi mamá estudiaba en otro colegio que era también internado, allá se conocieron, se enamoraron y se casaron. Yo nací en la Costa, porque mi papá estaba construyendo un puente, entonces yo les digo a mis amigos que soy un “hijuepuente” (risas). Tú vas de Barranquilla hacia Carreto y ahí hay un puente altísimo, y los amigos de mi papá jodían que mucho ladrón, construir esa cosa tan alta, y es que en esa época sí pasaban buques gigantes por el río Magdalena. Allí arranca el canal del Dique. Infortunadamente por no cuidar nuestros ríos y la sedimentación, ya no puede tener grandes barcos, pero en esa época, por el año 70 y pico, por ahí pasaban grandes barcos.

LL: ¿De qué te arrepientes tú en la vida?

TP: Sabes que de muy pocas cosas. De pronto… mi mamá ya murió. Ella quería ir a México a la ver una virgen y nunca, nunca la pude llevar o no la quise llevar, o nunca lo organicé. Entonces ustedes que tienen a la mamá viva, cumplan todos los sueños bobos, porque es muy fácil agarrar un avión, sacar unos días e irse. Ahorrar, seis meses, no ir a comer helado durante tanto tiempo, y cumplirle un sueño al papá, o a la mamá. Háganlo porque cuando se mueren eso pesa mucho.

LL: ¿Cuál es tu gratitud más grande en la vida?


TP:
Tengo tanta gente que me ha ayudado. Tanta. Claudia Gurisatti, Carlos Julio Guzmán, Javier Hernández Bonett, Néstor Morales, Yamid Amat, mi papá, mi mamá, mis hermanas, mi hermana mayor que me prestó para mi primer carro cuando estaba en la universidad. Si no hubiera sido por ella no lo hubiera podido comprar. Tanta gente que me ha ayudado, mis compañeros, mi productor en el programa, Miguel Simón, Kike Wolf, Mario Kempes, un mundialista, un tipo que fue goleador de un mundial y es mi amigo. Puedo decir que Mario es mi amigo. Tanta gente. Se me olvida. Seguramente si muchos amigos ven esto van a decir “eh, no me nombró”, mucha gente que me ha ayudado. Tanta, tanta gente. El Doctor Gallego, Vizcaya que es el vicepresidente de Caracol Televisión. Ricardo Orrego. Todos. Ricardo Alfonso, un amigo periodista que me enseñó muchísimo. Todo el mundo, o sea, muy de buenas, un tipo muy de buenas. Con muy buenos amigos.

LL: ¿Lloras mucho?

TP: Sí, soy muy llorón. Yo lloré viendo Mi Pobre Angelito, entonces imagínense (risas). ¡Es muy duro! El peladito llega, y el 25 de diciembre se queda solo… (Risas). El día que se va el Chavo del Ocho porque creen que es ladrón y se va… me dio muy duro. (Risas). Sí, lloro mucho, y el deporte me hace llorar mucho porque hay historias muy duras. El deporte es la vida misma.

LL: ¿Qué le hace falta al deporte acá?

TP: Más apoyo, me parece que hay que apoyar ciertas disciplinas. Todo se queda en los deportes de multitud, en los que dan dinero. Entonces hay otros deportes que no dan tanto dinero, ni tienen tanta prensa. Esos deportes deberían ser muy subsidiados por el gobierno. Ha mejorado mucho, o sea, no podemos tampoco darles tanto palo a los dirigentes. Hay dirigentes muy buenos que han hecho cosas, pero falta más. Falta mucho más. Si nosotros apoyamos a los deportistas colombianos, mira la camada de ciclistas que viene, que está y que viene, porque hubo un par de años en que crearon un equipo de ciclismo, y gracias a ese equipo de ciclismo, que tenía la presidencia, el gobierno, se dieron a conocer nuevos ciclistas. Entonces si eso se hace en todos los deportes. Mira, yo te lo contaba ahorita fuera de cámaras, hay una niña que es la número uno de apnea en el mundo y no sabemos. Entonces a nosotros como medios tenemos responsabilidad, pero también es del Estado a través de sus ministerios, Coldeportes, debería ayudar a estas disciplinas que no tienen tanto mercadeo, ni pueden ellas mismas generar recursos, pero son muy lindas, y pueden dar muchas alegrías al país, y desarrollo, y encontrar para los chicos nuevas aficiones que los formen mejor. El deporte, es un cliché pero es verdad, definitivamente cuando uno hace deporte piensa mejor. Ahorita corrí cinco kilómetros y tuve tiempo para pensar hasta en qué te iba a contestar en la entrevista, entonces sirve para pensar de verdad.

LL: Dime tres deportistas que te parezcan fascinantes, que realmente admires.

TP: Michael Jordan, era un tipo impresionante, o sea, crecí con él, viéndolo. Los Bulls, eran… Michael tenía que lanzar, ante la presión la tenía que meter, y el tipo lanzaba y la metía, o sea, algo impresionante. Fue un deportista que cambió al baloncesto. Son tipos que hacen cambiar las cosas. Roger Federer, que para mí es el mejor tenista que ha existido, por como juega, no solamente porque es el que más torneos Grand Slam ha ganado y todo eso, sino por la manera en que juega. O sea, no es lo mismo como le pega Rafa Nadal a la pelota, que también le tengo gran respeto, a como le pega Roger Federer. Los movimientos que tiene en la cancha, cómo llega, cómo se desliza. Ese es un tipo impresionante. Y en el fútbol, el Pibe Valderrama, no sé, siempre me fascinó porque es un futbolista nuestro, pero además hace parte del combo de la bacanería. Hay unos tipos bacanes, el combo de la bacanería. Digamos, el Joe Arroyo hace parte del club de la bacanería, ¿sí? O sea, es un tipo que habla como con sabor. Así veo yo al Pibe Valderrama. Un tipo genial, muy macondiano. René Higuita también me parece que hace parte de ese combo. Parece escrito por García Márquez, René Higuita. Me parece impresionante. El día que hizo ese famoso truco en Wembley, yo me imaginaba que el tipo le pegaba, hacía el escorpión y abrían el plano y empezaban a caer mariposas amarillas. Súper macondiano. Esos tipos me deslumbran.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

TP: Yo siempre digo cuando voy a relatar un partido “hay rumor de buen fútbol” porque siempre, el futbolero, por lo menos desde mi punto de vista, es un tipo ilusionado que cuando prende el televisor sabe que va a ver el mejor partido del mundo, o que va a entrar un chico de 17 años que va a ser el nuevo Messi. Siempre hay una ilusión de encontrar algo nuevo. Casi nunca pasa, pero uno es increíblemente tonto, no sé, vuelve a prender el televisor y vuelve a sentir que puede ser ese el día, el gran partido.

LL: ¿Por qué pasa eso?

TP: No sé. Porque el ser humano vive de la ilusión. Y el hincha de fútbol también. Uno se levanta siempre ilusionado. Si uno no tuviera ilusión de algo no se levantaría. Entonces eso nos pasa a los futboleros y lo increíble es que cuando menos lo espera aparece alguien que lo deslumbra, una jugada fantástica.

LL: ¿Y cuál es tu ilusión en este momento?

TP: Hacer un buen programa, que salga bien, que tengamos un gran invitado, que la gente nos escriba y que se sienta feliz. Poderle sacar algo bueno, algún valor, que le sirva a la gente. Que la gente que va en su auto escuchando la pase bien. Esa es básicamente.

LL: ¿Tienes algún agüero antes de los partidos?

TP: En Argentina la gente es demasiado agorera. Cabaleros como dicen allá. Cábalas para todo. Y con la vida religiosa, cuando vos te empiezas a meter mucho, te das cuenta de que eso pasa a un segundo plano y no, yo rezo mucho. La oración te pone, te limpia la cabeza, te la organiza, sientes también un trabajo mental. La oración es eso, es como pensar mejor. Pero cábala, que calzoncillos de algún color, no, nada de eso.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

TP: Últimamente me he dado cuenta de que a mí me llenan los obsesivos. La gente obsesiva, la gente que está pendiente y que trabaja mucho en los pequeños detalles. Para ser un tipo detallista se necesita una lupa, para encontrar… meterse, buscar… yo veo un partido de fútbol como una historia, siempre. Y cuando tú le pones la lupa encuentras algo, te das cuenta de que ese partido entre el Junior y Santafé pasa por algo, por encima de que sea la cuarta fecha y de que chocan dos equipos, hay una historia detrás, por encima de jugar por tres puntos, hay algo más. Cuando empiezas a trabajar y consigues los datos y les pones la lupa, te das cuenta de que encontraste otra cosa que le puedes vender a la gente que está escuchando o viendo, además de las imágenes y de los goles hay otra cosa. Están luchando por otra cosa, no llegaron ahí simplemente a cobrar un sueldo, a jugar un partido, sino que hay una historia paralela que camina al lado del partido. A eso le pongo yo la lupa.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Antonina Canal

#LaLupa, con Laura Anzola y Canal Capital: Bombardeamos a Antonina Canal Davila directora de la academia Prem Shakti con 32 preguntas que contestó sin dudar. LL: Anto ¿A que hora te levantas? AC: A las seis.   LL: La primera actividad de tu día. AC: Darle un beso...

Daniel Samper

Apenas Daniel Samper Ospina abre la puerta de su casa, preguntamos…

Christian Byfield

“Me dijo: Christian, usted se está vendiendo por plata y eso es todo…

Mercedes Salazar

Mercedes Salazar una exitosa joyera colombiana que ha desarrollado…

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital
Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital
Tito Puccetti | La Lupa Revista Digital

Marcela Barajas

Marcela Barajas

Marcela Barajas

“La gente que me conoce sabe a qué se atiene conmigo”
Marcela Barajas | La Lupa Revista Digital

Cuando Marcela ya había cumplido sus sueños de niña como enamorarse y ser mamá, entendió que había llegado su hora, el momento para dedicarse a eso que tanto la apasionaba. Marcela había sido deportista desde chiquita, una nadadora comprometida, pero nunca había visto que en el mundo del ejercicio iba a encontrar una oportunidad de negocio. Es una mujer decidida, con los pies en la tierra que ha perseguido lo que quiere hasta encontrarlo. Con su amiga del alma, Tata, han sido pioneras y un modelo a seguir en el mundo del fitness. La Lupa descubrió su historia.


LL: ¿Cuáles son los recuerdos más marcados de tu infancia?


MB:
Bueno, de mis recuerdos más marcados es jugando con mi hermana. Somos diferentísimas mi hermana y yo. Ella súper tomboy toda la vida, y yo súper niña, de casa de muñecas, entonces, teníamos una casa de muñecas donde ella coleccionaba sapos, insectos y todo, y yo tenía mis barbies perfectamente puestas, pero eran tardes muy ricas de juegos, entonces eso es una cosa que tengo muy en el corazón. Y otra cosa que me marcó mucho mi infancia fueron los entrenamientos de natación. Yo nadé desde que era chiquita y eran entrenamientos muy fuertes todos los días de cinco a ocho de la noche, llegaba del colegio, hacía tareas y me iba a entrenar de cinco a ocho de la noche. Eso me marcó muy fuerte, me dio mucha disciplina.

LL: ¿Cómo era el ambiente en tu casa?

MB: Amoroso, una familia muy unida, somos sólo cuatro. Mi hermana y yo, mi papá y mi mamá. Y siempre fuimos muy los cuatro. No fuimos de familia grande, yo no soy de familia de primos, ni de muchos tíos, sino siempre fuimos simplemente los cuatro y eso nos hizo muy unidos, todavía lo somos a pesar de que mi hermana vive en España y mis papás viven en otro lado, todavía somos muy unidos.

LL: ¿Qué soñabas ser cuando eras chiquita?

MB: ¿Honestamente? Actriz.

LL: ¿En serio? ¿Y por qué nunca te fuiste por ese lado?

MB: No sé, después me fui a vivir a Estados Unidos a terminar mi colegio y como que ahí me empezó a gustar la ciencia, y me encantaba en un momento la medicina y por esos lados empecé con optometría. Soy optómetra.

LL: ¿Ejerciste como optómetra?

MB: Realmente muy poco. Cuando me casé todavía estaba en la universidad, entonces no fue mucho el tiempo que ejercí, máximo un año, y después de ese año nos volvimos a ir a vivir por fuera a Estados Unidos y ya ahí duramos muchos años, nacieron mis hijos y no volví a ejercer la optometría.

LL: ¿Hasta cuándo fuiste esta nadadora disciplinada?

MB: Por ahí hasta los 16, 17 años.

LL: Cuéntanos un poquito de lo que fue ser mamá tan joven.


MB:
Para mí ser mamá tan joven fue increíble. Lo que te digo, desde chiquita yo siempre soñé con ser mamá. Siempre soñé con la casa de muñecas, siempre soñé con la familia perfecta. Me casé muy joven y quería tener mis hijos ya. Me casé a los 20, 21 y a los 23 nació mi hija María y para mí fue lo máximo, yo decía “ya ahora sí me puedo morir en paz”. O sea, era completar el sueño más grande que había tenido siempre en la vida. Además para mí que fuera niña era la ilusión y el sueño más grande, entonces todo se me dio y fue perfecto, fue una época súper bonita.

LL: ¿Cómo eres tú como mamá?

MB: Yo soy una combinación porque yo soy una mujer muy dulce y muy conversadora, pero muy fuerte cuando toca. O sea, los niños saben que conmigo se puede discutir hasta cierto punto, pero hay cosas en donde no nos ponemos de acuerdo y realmente me tienen que oír porque yo soy la mamá. A mí me encantan las familias, y me encanta que mis hijos sean partícipes de las decisiones de la casa, pero pienso que el adulto es el que siempre debe guiar al niño, entonces a pesar de oírlos, hay cosas en las que yo les digo “no, a mí me parece que esto debe hacerse de esta forma por tal y tal razón y si tú no lo entiendes ahorita, en algún momento lo vas a entender”. Soy muy amiga de mis hijos y muy cercana a ellos, los admiro profundamente, tuve la suerte de tener unos hijos maravillosos, tranquilos, serios, además consentidores, querendones, que me quieren, me admiran, entonces tengo una relación muy chévere con ellos.

LL: ¿Qué es lo que más tratas de inculcarles a ellos, o de dejarles a ellos?

MB: Lo primero es que sean personas honestas y que busquen siempre lo que quieren. Que siempre piensen en lo que sueñan y luchen por eso. Y la honestidad es básica, cuando uno sabe realmente qué quiere y lo busca, y es honesto en lo que hace le va a ir bien en la vida.

LL: ¿Recuerdas algún momento preciso en el que hayas dicho “yo me voy a lanzar a hacer esto con Tata, es lo que quiero hacer, con lo que sueño”?


MB:
Sí, perfectamente. Me acuerdo tomándonos un café, cuando yo volví de Estados Unidos, los niños habían entrado ya al colegio, mis dos hijos, y los hijos de Tata también, los hijos de Tata son mayores que los míos. Teníamos mucho tiempo libre y nos encantaba el ejercicio, y la gente nos consultaba mucho, nuestras amigas y las personas del gimnasio nos preguntaban mucho acerca de cómo comíamos, y cómo hacíamos para estar bien teniendo hijos y haciendo de todo. Y dijimos “qué chévere trabajar en esto.” Me acuerdo perfectamente y Tata dijo: “salió una cosa nueva que vi en México, se llama Power Plate, ¿por qué no vamos y miramos? no hay en Colombia” y así arrancó la idea, en una semana ya habíamos armado viaje, y nos fuimos, nos encantó y empezamos a hacer toda la vuelta para certificarnos.

LL: ¿Qué dirías tú que se necesita para sacar realmente un proyecto de estos adelante?

MB: Para sacar un proyecto adelante, se necesita primero, pasión. O sea, tú tienes que tener toda la pasión del mundo para sacarlo porque va a haber muchos momentos donde te provoca mandar todo para el carajo, momentos que son difíciles entonces se necesita sacrificio. Pero si tienes las ganas, si amas realmente lo que quieres, si tienes esa pasión por dentro, terminas sacándolo adelante y sacándolo bien. Otra cosa que es indispensable es tener, si estás con un socio, que sea un socio bueno, que sea compatible contigo, que se entiendan, que se apoyen, que se complementen. Todo eso es importantísimo.

LL: ¿Cómo se complementan ustedes dos?


MB:
¿Tata y yo? A pesar de ser tan amigas, desde hace tanto tiempo, somos agua y aceite, gracias a Dios. Tata es una persona súper soñadora, ella está en las nubes, a mí me toca hacerle *bufff* (risas) y bajarla, y yo por el contrario, soy una persona mucho más realista, con los pies más sobre la tierra, más tranquila también, a ella le toca halarme hacia arriba. Y cada una tiene sus fuertes, Tata es publicista entonces es increíble en redes y maneja toda esa parte de la comunicación, y yo soy más financiera, de números, yo hago las cuentas, las cosas más reales. Entonces es un complemento muy grande y al final del día cerramos la puerta de la oficina y pudo haber pasado una catástrofe, una Tercera Guerra Mundial aquí adentro, pero salimos y de la puerta para afuera somos Tata y Marce, amigas y punto.

LL: ¿Qué te saca el mal genio?

MB: Que me digan mentiras. No puedo.

LL: ¿Cuándo crees que llegó tu hora para hacer lo que querías?

MB: Cuando ya había cumplido ciertos sueños que tenía desde chiquita. Por ejemplo ya me había casado, ya había sido mamá, ya había ido a la universidad, yo dije ya este es mi tiempo para mí. Y no era hacer lo que estudié en la universidad, era hacer otra cosa, pero era hora de hacerlo.

LL: ¿Cuál es el ejercicio que más trabajo te cuesta?

MB: Uy todos los que tienen que ver con cardio. Porque desde chiquita fui muy delgada, entonces mi cardio, o sea mi ejercicio era la natación, que para mí no fue tan duro. En cambio, por ejemplo correr me cuesta trabajo. Lo hago, pero me cuesta trabajo. No es de lo que más me gusta. Los ejercicios que tienen que ver con cardio me cuestan.

LL: ¿Cómo te ves en 20 años?

MB: Con una empresa que ya funcione sola. Con unos hijos que probablemente hagan parte de esa empresa, por lo menos mi hija María, que le encanta y está muy metida en esto. Mi hijo Juanfe no está tan metido en el tema. Con mi familia, probablemente casada con mi familia.

LL: ¿Qué es lo mejor de Marcela?

MB: Yo creo que la honestidad. Yo creo que la gente que me conoce sabe a qué se atiene conmigo, les guste o no. Completamente transparente.

LL: ¿A qué le temes?

MB: Hay muchísimas cosas a las que les tengo miedo, pero lo que más me da miedo en la vida es que algo le pase a mis hijos. Eso es un temor que tienen yo creo, todas las mamás. Ese es mi temor más grande.

LL: ¿Cómo te enamoran?

MB: ¿Cómo me enamoran? Consintiéndome, siendo honestos, cantándome, sí, yo soy súper romántica. Estando conmigo, estando muy presentes, estando ahí.

LL: ¿Cómo ha evolucionado el amor en tu vida? Digamos que uno a veces más joven busca unas cosas distintas a las que busca uno un poco más grande.


MB:
Completamente. Yo me casé muy joven, lo que te dije, a los 20 con un novio que tenía desde los 17, entonces era un enamoramiento total de que te falta el oxígeno, te falta el aire, te mueres de amor. Te casas, y ese amor evoluciona y cambia, y no es que sea malo ni bueno, sino que se transforma, y hay otras cosas de las que estás pendiente y esa enloquecida en la que estabas baja un poquito. Yo me separé después de 15 años de casada y me volví a enamorar, y estoy muy enamorada pero es un amor mucho más tranquilo, es un amor más de que somos pareceros, de que somos cómplices, de que somos compañeros, de que nos gustan las mismas cosas, de que pasamos felices juntos, pero sin eso de que me voy a quedar sin aire. Es un amor mucho más rico, mucho más tranquilo.

LL: ¿Tu estado ideal es en pareja o también disfrutaste mucho el estar sola?

MB: Honestamente no estuve sola. Yo me separé y duré un año sola como haciendo mi duelo, e inmediatamente entré en una relación en la que ya llevo más de dos años, entonces yo no he estado tan sola. A mí me encanta estar en pareja, yo soy de parche, total.

LL: ¿Qué te hace llorar?

MB: Uy, qué me hace llorar… Muchas cosas me hacen llorar. Soy súper sensible, una película me puede hacer llorar, hay canciones que me hacen llorar. Una tusa me hace llorar (risas). Hay muchas cosas que me hacen llorar. Una tusa de mis hijos me hace llorar, me da rabia como a todas las mamás. Muchas cosas.

LL: Algo que no puedas dejar de comer.

MB: Yo como de todo pero creo que no hay nada por lo que realmente me muera. Creo que jamás en la vida podría dejar de comer arroz, el arroz me encanta, pero no soy de chocolate, ni de postres.

LL: ¿En este momento estás en el momento en el que siempre te soñaste?

MB: Sí. Estoy en un momento de mi vida en el que estoy tranquila y feliz en todos los sentidos.

LL: ¿Vives en el presente?

MB: Completamente trato de vivir en el presente, pero nunca dejo de ponerle los ojos a qué está pasando para por lo menos en el caso de mi negocio, evolucionarlo y llevarlo hacia la dirección correcta.

LL: Bueno Marce y ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

MB: Al futuro. No cierro los ojos, siempre tengo los ojos abiertos a ver qué está pasando, hacia dónde va el mundo para ir hacia allá.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Antonina Canal

#LaLupa, con Laura Anzola y Canal Capital: Bombardeamos a Antonina Canal Davila directora de la academia Prem Shakti con 32 preguntas que contestó sin dudar. LL: Anto ¿A que hora te levantas? AC: A las seis.   LL: La primera actividad de tu día. AC: Darle un beso...

Daniel Samper

Apenas Daniel Samper Ospina abre la puerta de su casa, preguntamos…

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“Me dijo: Christian, usted se está vendiendo por plata y eso es todo…

Mercedes Salazar

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Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Elkin Serna

Elkin Serna

Elkin Serna

“El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor"
Elkin Serna | La Lupa Revista Digital

La vida de Elkin no ha sido fácil, ha estado llena de tropiezos y dificultades. Ha sido doble medallista paralímpico de maratón gracias a que la fe no se le ha quebrado jamás. Fue desplazado por la violencia, y aunque tiene una limitación visual, sus ojos transmiten un amor por la vida inigualable y una persistencia por las metas donde no hay cabida al abandono, porque no importa cuántas veces la vida te tumbe, el que gana es el que vuelve y se para. La Lupa conoció la mirada de Elkin, esa tan profunda que llega al alma.


Cuéntanos un poquito de cuando eras niño

Bueno yo nací en Urrao, quería estudiar, vivía tranquilo con mi mamá y mi papá. Jugaba con todos mis compañeros de la escuela.

¿Siempre te gustó el deporte?


Estudiando fue cuando los profesores descubrieron que yo era muy activo, participaba en todo. Me dijeron que participara en atletismo, que representara la institución, fui y la primera vez gané. Me empezó a gustar porque los entrenadores me decían que me dedicara a correr, que yo tenía muy buena técnica, muy buena resistencia. Empecé a entrenar y empecé a quedar entre los primero cinco de Antioquia en la categoría juvenil.

¿Antes de ganar no habías tenido ningún tipo de entrenamiento?

Nada. Yo vivía en una parte rural donde para ir a la casa me tocaba caminar todos los días cinco kilómetros. Entonces por esas caminadas tan largas, tenía condiciones para correr.

¿Cómo era el ambiente en tu casa?

El ambiente siempre ha sido de mucho trabajo. Nosotros fuimos desplazados en el 98 por culpa de la violencia. Cuando llegamos a Medellín llevábamos solo la ropa que teníamos puesta, no pudimos llevarnos nada para donde íbamos a empezar otra vez. Trabajamos mucho para conseguir todo. Fue muy duro porque mi mamá solo sabía de agricultura y mi papá también, entonces llegar a una ciudad donde hay que coger transporte, donde hay que presentar una hoja de vida para entrar a trabajar, fue muy difícil. Eso no se veía en el campo. Ganábamos muy poquito, a mí me tocó ponerme a vender en la calle confites o empanadas.

¿Cómo recuerdas ese momento de tu vida cuando fuiste desplazado?


Yo tenía doce años. Los recuerdos no son buenos. Pero bueno, eso ya está superado. Mi hermano quedó sufriendo de pánico, él tenía un año menos, pero vio muchos muertos cuando había combates de la guerrilla, y quedó muy mal.  Mi mamá también quedó sufriendo de muchos ataques. Eso nos marcó la vida, pero ahorita ya perdonamos, ya lo superamos y tenemos una vida buena con todo lo que me ha pasado a mí.

¿Llegaron después a Bogotá y cómo fue ese volver a empezar?

Muy duro. Buscar trabajo cuando a uno le piden un montón de requisitos y experiencia para trabajar es muy difícil. A mí me tocó ayudarle a mi mamá vendiendo empanadas, hacía mandados. En esa época mi papá se puso muy agresivo con mi mamá entonces se separaron y mi mamá, mi hermano y yo seguimos por nuestro lado.

¿Cómo fue este proceso de dedicarte realmente a lo que haces hoy en día?

Después de que descubrí el atletismo en el 2002, tuve muy buena suerte porque en ese momento había varios entrenadores, y descubrieron en mí varias condiciones y vieron que corría bonito, que corría bueno (risas). Entonces llegué a la finca donde estaban concentrados los mejores atletas de Antioquia, y me pareció muy bacano porque tenían todos muchos tenis, salían a entrenar y eso me emocionó mucho. Pregunté si me podía quedar viviendo con ellos y que yo les ayudaba a cocinar, a barrer y claro, me dejaron quedar. Entrenaba con ellos, y empecé a dar resultados. Y empecé a ganar carreras donde daban doscientos mil pesos al que ganaba entonces eso era una ayuda para mí.

¿Cómo entras a ser parte de los paralímpicos?

Ya después de correr muchas carreras de calle, pasé muchas dificultades. Me pasó que en Neiva iba ganando sobrado, iban los carros de la transmisión adelante, y la meta estaba a trecientos metros, pero los carros se desvían y no pasan por la meta, pero eran mi guía, se desviaron y yo me fui detrás de ellos, eso me quitó mucho tiempo. Pero yo en ese momento competía convencional, no sabía que existían los paralímpicos. Debido a todos esos inconvenientes, mis compañeros me decían que yo veía tan poquito que debía empezar a participar en otra categoría. Empecé a averiguar pero en ese momento no había ningún movimiento paralímpico en Colombia, eso no se veía, si acaso acá en la capital.  Ingresé y me demoré como dos años para poder demostrar que mi baja visión sí tenía los límites para ser paralímpico. Para eso hay unas clasificaciones internacionales.

¿Cuál es exactamente tu discapacidad visual?


Es una limitación visual de una mala cicatrización en la mácula se llama Stargardt. Me permite ver un 10 por ciento, camino por mis propios medios, no uso bastón. No dependo de nadie, pero para correr si tengo un guía. Se llama Germán, lo necesito mucho para las competencias. El guía es mis ojos.

¿En qué piensas cuando estas corriendo?

En nada (risas). Yo me concentro mucho, no pienso en nada. Yo todo lo pongo en blanco, conecto mi mente con el cuerpo. Solo voy respirando, me concentro en mi braceo, siento mi cuerpo. La mente tiene que estar conectada.

¿Cómo es un día a día tuyo?

Yo vivo muy tranquilo, desde los Olímpicos del 2012 hice mi casa a mi gusto, yo la diseñé con un primo, llevamos los planos a Planeación, es de 300 metros. Es en una vereda y ahí vivo con mi mamá y mi hermano. Soy muy amigo de todos los vecinos, incluso construyendo la casa, muchos iban y me ayudaban y ni me cobraban el trabajo. Muchos amigos van, la disfruto mucho.

¿Y el entrenamiento?

Viven muchos amigos en Guarne, salimos todos a entrenar duro. No es solo entrenar y sufrir, sino disfrutar lo que se hace.

¿Qué metas te faltan por cumplir?

La medalla de oro es la más soñada. De todas maneras las dos medallas que llevo han sido un logro muy grande. El país no se imagina lo que ha significado para Colombia esto. Después de Helmut Bellingrodt yo soy el único doble medallista de plata que tiene Colombia. Lástima que los paralímpicos no sean tan famosos. Pero bueno a mí tampoco es que me guste mucho la fama. A mí me gusta vivir tranquilo. Pero me gustaría que le dieran algo más de importancia.

¿De dónde sacas la fuerza Elkin?

Siempre he querido ser el primero. Tengo la chispa competitiva. La mente le ayuda a uno mucho.

¿Quién te ha motivado a ti en la vida?

Realmente lo que me ha motivado es encontrarme con gente buena. Gente que me ha enseñado a ir más allá. De pronto si yo no hubiera sido desplazado no hubiera llegado a donde estoy a conocer otra gente. No hay mal que por bien no venga. También mucha gente me ha discriminado. Muchas veces corriendo por ejemplo pisaba un charco porque no lo veía y me decían los otros competidores: ¡ah este ciego!

¿Cómo de momentos tan difíciles en tu vida, siempre has logrado ver el lado bueno? ¿Cómo se transforma tanto dolor en tantas cosas buenas?


Yo creo que es algo natural de las personas. Si uno está en un sitio violento, la gente tiende a volverse violenta. Yo llegué a Medellín a una parte donde había mucha violencia. Entonces, yo creo que cuando uno va por el camino de la honestidad y la honradez, no hay necesidad. Hubo muchas necesidades en mi vida, muchas tentaciones de droga, de malos vicios y en ese ambiente se veía de todo. Pero hay que defender los principios. Yo he andado con mucha gente, pero siempre defendiendo lo que soy.

Te ha tocado vivir las realidades más duras de este país, el desplazamiento, la violencia, las drogas. ¿Cómo realmente ves el panorama en ese tipo de situaciones? ¿Cómo hace uno para salir de ahí?

Yo he sido imagen de campañas, me llevaron a barrios populares a hablar sobre lo que yo logré hacer después de ser una víctima de la violencia, uno se encuentra con niños que ya están perdidos y les cuento que aunque tenía mi limitación visual y nadie creía en mí después de haber sido desplazado de la violencia, hoy tengo muchas cosas positivas y muchas cosas para agradecer. Me han escuchado y abrazado con el corazón.

¿Todos estos valores quién te los inculcó?

Estos valores los aprendí cuando vi sufrir a mi mamá. Porque nosotros tuvimos varias amenazas de la guerrilla muy directas, y cuando a mi mamá la amenazaron fue muy fuerte. Estábamos en nuestra casa de toda la vida, con nuestro jardín, así fuera una casita de tablas, era nuestra. Mi mamá se caía al piso, gritaba, lloraba. Y ahí pensé y me armé de valor para que ella no sufriera.

¿A quién le rezas?

En la familia somos muy devotos, muy católicos. Iba a Monserrate y le pedía al Señor que me diera fuerzas.

¿Cómo has hecho para perdonar?

Creo que soy muy noble. Las cosas buenas a uno se le duplican, a las personas malas se les multiplica la maldad. El que hace las cosas malas siempre tiene las de perder.

¿A qué le tienes miedo?

A perder a la gente que quiero. Mi hermano es ciclista y siempre me da miedo que le pase algo porque él también ve poquito.

¿Qué es lo que más agradeces?

Conocer la gente que he conocido. De todos he aprendido mucho. Yo escucho mucho a la gente.

¿Qué se necesita para llegar lejos?

Mucha responsabilidad, disciplina y creer en uno. Hay que tener mucha fe. También soy muy perseverante.

Estás bendecido…

¿Cierto que sí?

¿Con qué sueñas?

Con una familia, aunque es que a mí me gusta vivir en lo rural, vivir alejado de la ciudad, de la tecnología. Me gusta tener lo suficiente pero vivir aislado. Me gustaría hacer todo con mis propias manos, tener mi tierra, hacer mi comida. Quiero vivir tranquilo y que me visiten mucho.

¿Tienes alguna frase que te motive?

Una frase como tal no. A veces hay dudas en uno mismo pero uno tiene que ser perseverante. Me concentro en lo que hago y siempre he llegado a mis objetivos.

¿Qué opinas del proceso de paz que se está llevando a cabo?

Ojalá se dé. Ojalá entreguen las armas. La paz se puede lograr siempre y cuando los ayuden a concientizarse, porque les pueden dar plata y beneficios, pero la maldad hay que sanarla. Hay que recuperar la mente.

¿A qué le pones La Lupa en la vida?

Le pongo La Lupa a todo. A mi familia y a mi profesión.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Antonina Canal

#LaLupa, con Laura Anzola y Canal Capital: Bombardeamos a Antonina Canal Davila directora de la academia Prem Shakti con 32 preguntas que contestó sin dudar. LL: Anto ¿A que hora te levantas? AC: A las seis.   LL: La primera actividad de tu día. AC: Darle un beso...

Daniel Samper

Apenas Daniel Samper Ospina abre la puerta de su casa, preguntamos…

Christian Byfield

“Me dijo: Christian, usted se está vendiendo por plata y eso es todo…

Mercedes Salazar

Mercedes Salazar una exitosa joyera colombiana que ha desarrollado…

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Andy Gaitán

Andy Gaitán

Andy Gaitán

“Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado”
Paulina Laponte - Revista La Lupa

Andy, junto con su hermano, es uno de los creadores de Step Ahead. Siempre ha sido un aficionado por el deporte, tanto así que ha dedicado gran parte de su vida no sólo a hacerlo sino a vivir de él. Ha roto esquemas, y le ha apostado todo a su pasión. La Lupa descubrió cómo ha sido su recorrido y cómo ha logrado reinventarse para mantener su idea vigente.


LL: Andy, ¿cómo fue tu infancia?


AG:
Mi infancia fue increíble. Pensándolo a hoy, de pronto un poco traumática en ese momento porque mis papás se divorciaron cuando yo tenía como tres años la primera vez, y como cinco años la segunda y ya definitiva. Entonces, claro, eso es duro, porque es que uno siempre espera tener una familia unida, pero a la larga a mí no me afectó tanto porque era muy chiquito. Yo creo que a mi hermano, que es casi tres años mayor que yo, sí le dio un poco más duro. Pero en general, fue una infancia rodeada de mucho amor, a pesar de la separación de mis papás. Fui muy consentido. Una infancia de muchas oportunidades porque desde chiquito tuve la oportunidad de viajar mucho gracias al negocio de flores que tenía mi papá. Siempre hubo mucho amor por el ejercicio, yo creo que definitivamente, Dios desde chiquitos nos fue guiando hacia este mundo. Jugábamos tenis, ahí involucro a mi hermano porque somos casi mellizos sin serlo, porque nos gusta lo mismo, somos muy parecidos, en una época de la vida estuvimos viviendo juntos, y todo el tiempo con el tema del ejercicio porque la verdad es que practicábamos todo tipo de deportes. Empezamos con tenis, pero después empezamos a jugar fútbol, como todo niño, eso sí jugábamos fútbol en todas partes en el club, en el colegio, con los amigos del barrio. No he parado de hacer ejercicio en los 37 años de vida que tengo.

LL: Y de estudiante, ¿qué tal eras?

AG: Era… promedio (risas). La verdad no me iba muy bien, incluso perdí un año, décimo. Pero digamos que era concentrado en las clases y llegaba a la casa y no hacía nada de trabajo extra. Cuando me tocaba estudiar para algún examen yo decía “bueno ya puse atención en clase, ya lo que aprendí lo aprendí”. Entonces no era de esos de clavarme en la casa a estudiar, para nada. Más bien ese tiempo lo dedicaba a hacer ejercicio. Llegaba del colegio, tomaba onces, y me iba hacer algún deporte, por lo menos dos horas en la tarde.

LL: Esa disciplina del ejercicio, ¿se lo aprendiste a tus papás o fue que tu hermano y tú crearon esa costumbre?

AG: A mi abuelo materno siempre le encantó el tenis, incluso tuvo hasta cancha de tenis en la casa. Y después él fue, digamos que coach, entrenador, motivador, de mi tía, que fue campeona nacional. Entonces, sí, en parte esta disciplina por el ejercicio sí viene de familia y por eso creo que el primer deporte de nosotros fue el tenis. Hoy en día ya casi no lo juego, pero apenas tengo la oportunidad lo hago y me encanta.

LL: Para traerte un poco a hoy en día, tu vida ha dado un giro y ahora eres papá. Cuéntanos un poco acerca de esto.

AG: Mira a uno le dicen que un hijo es lo máximo, que es espectacular, que es el amor más grande del mundo, pero realmente, lo que le dicen a uno, es poquito. Eso es una vaina increíble. Yo no veo la hora de llegar a mi casa todas las noches para ver y poder abrazar a mi chiquitina. Además es una niña que, no es que prefiera tener una niña, me encantaría poder llegar a tener niño y niña, porque el niño seguramente es el parcero de uno como hombre, pero es que las niñas son una vaina demasiado especial, son demasiado dulces.

LL: ¿Cómo eres de papá?


AG:
¡Uy! Muy consentidor. Creo que soy el papá más embobado de todos, todo el día botando baba por mi china. Creo que seré muy alcahueta, un poco estricto pero también enseñándole a vivir la vida y tratando de darle todas las oportunidades para que pueda tener una infancia y una vida como la que yo he tenido. Lo que te decía anteriormente, la oportunidad que mi hermano y yo hemos tenido de viajar es única, y eso para mí, es mucho más valedero que clavarse en la universidad y ser el alumno estrella. Para mí la persona exitosa es la que tiene buenas relaciones humanas, la que conoce gente y la gente lo quiere. Por ejemplo, en mi caso, yo estuve en dos colegios y eso en parte me ayudó a relacionarme, tuve el privilegio de ser socio de un club y eso también ayuda. Y yo creo que hoy en día, todo en este mundo, es gracias a las relaciones.

LL: Entonces la mejor escuela es viajar…

AG: Exactamente. Entonces eso le inculcaré a mi hija y a los otros que vengan.

LL: Por ejemplo, ¿para qué te ha servido?

AG: Mira yo estudié mi colegio acá en Colombia y me fui a Los Ángeles un año a estudiar inglés. Y mi inglés la verdad era relativamente bueno entonces me dejaron tomar unas clases de administración de empresas. Volví y estudié en La Sabana dos años y medio, después me fui a Madrid un año y terminé en Miami.

LL: ¿Por qué Miami?

AG: Miami porque cuando me fui a España me habían dicho que me quedaban dos años más de estudio en vez de dos años y medio que me quedaban acá en Colombia. Y cuando llegué allá y ya estaba por terminar el primer año me dijeron “listo ahora sí le faltan dos años” y yo dije “no, ya no voy a estudiar más, me cansé” (risas). Entonces en ese momento mi hermano se había ido a vivir a Miami con mi mamá. Empecé a averiguar y encontré una universidad que me valía todo el estudio que llevaba hasta el momento y acabé terminando todo allá en un año. Me gradué de administrador de empresas, y cuando estaba terminando la carrera me metí a estudiar fitness.

LL: ¿Y en qué momento empiezas a entrar en el mundo del fitness?

AG: Pues mira eso fue recién llegado a Miami, mi hermano ya llevaba unos meses viviendo allá y me dijo “oiga una amiga chilena me dijo que asistía a unos cursos de fitness y me metí y está del carajo”. Entonces yo le dije un día que lo quería acompañar para ver qué tal era eso y ahí fue que yo también empecé a involucrarme y a meterme en este tema. Al comienzo lo veía como algo para aprender porque a mí sí me apasiona todo este tema del ejercicio, pero pronto quise ir más allá que eso. De esto hace quince años, devuélvete todo este tiempo y verás que en ese entonces a nadie se le ocurría estudiar fitness. El estudio duró casi tres años y sin duda fue el punto inicial para lo que hago hoy en día. Ahí empezamos a hacer cosas diferentes, se creó Step Ahead en Miami, no con un sitio, sino la marca como tal. Yo no sé por qué, pero a mi hermano siempre le salían más clientes para entrenar en la playa, mis clientes eran más para entrenar en edificios. Desde ese momento empezamos a crear un formato de entrenamiento diferente.

LL: ¿De dónde nace el nombre Step Ahead?

AG: Cuando uno estudia allá la universidad, el estado le da un permiso de trabajo por un periodo de tiempo mientras que uno consigue un trabajo que le pague la visa de trabajo. A mí me lo dieron como por ocho meses, pero en ese momento la cosa no estaba tan fácil para quedarse, estaban fregando bastante. Cuando se cumplieron esos ocho meses, pues tenía que buscar una forma para quedarme, así que creamos la compañía, Step Ahead, y esa compañía me pidió a mí.

LL: ¿Cuánto duraron viviendo en Miami?


AG:
En total como seis años. Tres años de estudio, primero terminando administración de empresas y después fitness, y después trabajando. Cuando terminamos de estudiar, digamos que ya teníamos nuestros clientes, yo trabajaba en un restaurante. Ese primer año y medio fue duro porque yo estaba estudiando dos carreras, trabajaba en el restaurante, tenía que cumplirles a mis clientes, en fin.

LL: ¿Difícil comenzar?

AG: Fue difícil pero al mismo tiempo increíble porque este nuevo formato gustaba mucho. Es que devuélvete quince años, en ese entonces ejercitarse era llegar a un gimnasio tradicional lleno de máquinas, mientras que en nuestras clases estábamos Beto y yo entrenando cosas rarísimas.

LL: Rompen parámetros, ¿cómo logran posicionar este nuevo estilo para hacer ejercicio?

AG: En el local de Rosales, que todavía existe, fue donde empezó Step Ahead. En ese momento, la recepción de la gente fue increíble. Quedaban extrañados al principio porque llegaban a un sitio, que era supuestamente un gimnasio, y había una sola máquina. Dábamos muchas clases de cortesía para que las personas probaran el tipo de entrenamiento, mucho voz a voz para hacernos conocer. El voz a voz ha sido gran parte del éxito de Step Ahead. También hemos sido muy arriesgados porque en menos de un año, abrimos tres sedes. Obviamente nuestros papás todo el tiempo nos decían que estábamos locos, que ni siquiera el primer local estaba consolidado, pero nosotros siempre hemos visto todo como oportunidades que toca aprovechar.

LL: Además de proponer un nuevo estilo de ejercicio, lo hacen con entrenadores que son muy jóvenes, pero además de eso, también me han dicho que acá castigan, tienen penitencias, en fin. Cuéntanos un poco de Step Ahead como tal.

AG: La verdad es que toca estar reinventándose. Nosotros ya llevamos diez años en el mercado y si te das cuenta, hoy en día ya existen muchos sitios y entrenadores que hacen cosas parecidas a las de nosotros, es decir, el entrenamiento funcional. Hoy en día nosotros también contamos con Inbox, que es boxeo y con el bootcamp, que es entrenamiento militar. Tu mencionabas lo de los entrenadores que son jóvenes, y digamos que, infortunadamente, en la industria del fitness, hay muchas mañas. Los entrenadores, de vieja guardia, son entrenadores que se criaron, nacieron y se vincularon con el tema del ejercicio, a punta de repeticiones, muy reacios a aceptar que este tipo de ejercicios sean más efectivos que estar levantando pesas, y es muy respetable eso, pero no es lo que nosotros buscamos en Step Ahead. Entonces nosotros sí preferimos contratar pelados jóvenes, casi que recién graduados de la universidad o que les falte poco para graduarse, para educarlos también porque para nosotros la bandera número uno es el servicio. Más allá del entrenamiento, porque sí, el entrenamiento es importante, pero es que a la gente, a la gran mayoría, no le gusta hacer ejercicio, entonces con un buen servicio, se maneja también un tema como psicológico, porque cuando una persona viene acá, no solo viene en búsqueda de resultados, sino a tratar de pasar una hora agradable. Entonces, para lograr eso, toca ofrecer un servicio familiar, amigable, que le digan a uno por el nombre, que si no viene en una semana lo llamen para saber por qué no ha vuelto, la gente necesita eso cuando paga un gimnasio. Entonces digamos que ese es nuestro diferencial número uno.

LL: ¿Cómo funciona el tema de los castigos?


AG:
Digamos que eso lo implementamos más que todo en las clases de bootcamp por lo que esas clases son con énfasis de ambiente militar. Incluso tenemos dos militares heridos en combate que son entrenadores para darle a la clase ese toque militar. Y es eso, en el ejército, si tú estás con tu grupo de trabajo y te dicen que hagas diez flexiones y tú haces ocho, pues todos pagan por el que hizo menos. Acá es un poco lo mismo, si alguien llega tarde a clase, entonces todos hacen veinte push-ups por la persona que llegó tarde, todos pagan. Todo esto con el fin de lograr un trabajo en equipo durante la clase. Si alguien llega a parar antes de tiempo, seguramente, también se le hace un tipo de castigo a todo el grupo. Pero todo es muy medido, hay capacitaciones para que el entrenador sepa cuándo puede haber castigo y cuándo no. Por ejemplo, si hay una persona que lleva dos clases, es lógico que quiera parar más que la persona que lleva tres años entrenando con nosotros. Entonces tenemos ciertos parámetros para saber cuándo el castigo es bien visto.

 LL: ¿El peor castigo de todos?

AG: Uno que es muy duro es darle una vuelta a la manzana con pesas o con las tulas de boxeo. Ese es fuerte. Un manzana son más o menos cuatrocientos metros, y hacerlo, con peso extra, se vuelve aún más duro.

 LL: ¿Cómo llegan ustedes a estos entrenadores que tienen discapacidades?

AG: Nosotros siempre hemos querido vincularnos de cierta forma con la sociedad, poder ayudar y aportarle algo positivo a las personas más necesitadas, incluso, una de nuestras metas, es hacer una fundación. Cuando nosotros creamos el formato de Challenge Bootcamp, nos pareció súper chévere incluir a militares heridos en combate. En ese momento, cuando se creó bootcamp, estaban haciendo una recolecta de dinero para los militares heridos en combate por la W Radio. Entonces, aprovechando que nosotros somos cercanos a Julio Sánchez, lo llamamos y le comentamos del negocio. Ahí él nos dio el contacto del Batallón de Sanidad. Llamamos y fuimos a conocer el sitio, a conocer a los militares y empezamos a dar entrevistas. Empezamos con dos militares, que, infortunadamente, hoy en día no están con nosotros. Pero apenas salía uno de ellos, entraba ahí mismo otro militar.

 LL: ¿Tú te consideras un líder?

AG: Yo creo que sí. Son bobadas, pero por ejemplo desde chiquito yo era el capitán del equipo, cosas así. A mí me ha gustado siempre tener las riendas de las cosas, sin ser alguien posesivo, para nada.

 LL: ¿Y qué es ser un líder para ti?

AG: Yo creo que es alguien que es una motivación para los demás, un inspirador, una persona que es exigente pero que al mismo tiempo comprende al que está aprendiendo. No es el que impone, sino el que deja que los demás también propongan nuevas ideas.

 LL: ¿El liderazgo debe ser una característica para un emprendedor?

AG: La verdad, yo diría que depende del tipo de negocio. Sin duda sí es importante, pero no es que sea fundamental. Ponle algo que sea un negocio muy tecnológico, algo de sistemas, puede que ahí no se necesite tanto ese tema del contacto con la gente. Lo que pasa es que nuestro negocio es estar atendiendo gente todo el tiempo. Y ahí sí creo que es muy importante tener ese don de ser humano, de ser cálido con la gente, ahí sí me parece fundamental.

 LL: ¿Cómo hace uno para no caer en lo mismo y en los mismos?

AG: Mira la verdad es que toca, toca estarse reinventando constantemente. Si uno no se reinventa, tarde o temprano se le acaba el negocio. Yo creo que a esas personas que creen que son exitosas con algo y lo dejan por siempre así, se les vuelve muy difícil salir adelante. Parte del propósito de nuestros viajes es eso, es estar viendo qué es lo que está pasando en el mundo. Lo que pasa en Europa o en Estados Unidos llega a Colombia un poco después, antes era casi cinco o más años después, cada vez se demoran menos en llegar las novedades. Pero el viajar sí nos da a conocer las bases de lo que está pasando en el mundo. Una cosa importante de mencionar es que aquí no buscamos modas. Por ejemplo, el PowerPlate fue una moda, hoy en día poca gente habla de PowerPlate, y en una industria como la nuestra, hay muchas cosas que son moda, tienen su punto clímax y ya. Nosotros siempre hemos querido ver Step Ahead como un estilo de vida. Nosotros buscamos salud, buscamos bienestar, es estar en familia, claro que también está el hecho de entrenar, de marcar el músculo, pero Step Ahead va más allá que eso.

 LL: ¿Qué viene para Step Ahead?

AG: Yo creo que más que lo que venga, es consolidar lo que ya tenemos.

LL: ¿Alguna meta para este año?

AG: La verdad es que nosotros nunca hemos sido de metas, nunca hemos sido de seguir los parámetros que la gente normalmente tiene presentes a la hora de abrir un negocio. Nosotros nunca hemos hecho un estudio de mercado. Nosotros vemos un lugar, vemos las posibilidades de que sea un buen sitio para abrir una sede y ya, es más de feeling, de lo que sentimos nosotros en el momento. Es un poco más la cuestión de dejarse llevar, lo que le diga a uno el corazón. Es que cuando uno es emprendedor, hay que ser arriesgado. Si uno se pone a escuchar lo que le dice cada persona, termina no haciendo nada. Yo creo que de las arriesgadas salen los beneficios, y claro que se cometen mil errores, pero de los errores también se aprende.

LL: ¿Qué tan cierto es lo que dicen de que trabajar con la familia es difícil?


AG:
Casos hay de que hermanos y familias enteras se desbaratan por negocios, nosotros la verdad, es todo lo contrario. Obviamente hay controversias en ciertos aspectos, que las tiene que haber, sería imposible que los dos pensáramos igual como líderes de esta empresa, sería muy aburridor también. Nosotros nos complementamos y hoy en día yo doy gracias a Dios de que mi socio sea mi hermano. Me da una tranquilidad impresionante. Entonces ese mito para mí no aplica y creo que si pasa algo prefiero que se acabe el negocio antes de perder la relación con mi hermano.

LL: ¿Un hobbie diferente al ejercicio?

AG: Ir a cine, estar con mi familia.

LL: ¿Un sabor?

AG: El café.

LL: ¿Un sueño?

AG: Dejar huella en este mundo.

LL: ¿Un miedo?

AG: A las cucarachas (risas).

LL: ¿Un destino?

AG: Nueva York.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

AG: A la gente berraca que es emprendedora. Me gusta mucho cuando la gente se lanza hacer lo que le gusta, eso me parece del putas, que la gente crea en sus sueños y luche por volverlos realidad.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Antonina Canal

#LaLupa, con Laura Anzola y Canal Capital: Bombardeamos a Antonina Canal Davila directora de la academia Prem Shakti con 32 preguntas que contestó sin dudar. LL: Anto ¿A que hora te levantas? AC: A las seis.   LL: La primera actividad de tu día. AC: Darle un beso...

Daniel Samper

Apenas Daniel Samper Ospina abre la puerta de su casa, preguntamos…

Christian Byfield

“Me dijo: Christian, usted se está vendiendo por plata y eso es todo…

Mercedes Salazar

Mercedes Salazar una exitosa joyera colombiana que ha desarrollado…

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Beto Gaitán

Beto Gaitán

Beto Gaitàn

“Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá”
Beto Gaitan | La Lupa Revista Digital

Después de un largo camino, Beto Gaitán llegó a Colombia con una idea innovadora en el mundo del ejercicio. Es un emprendedor en todo el sentido de la palabra y los doce puntos de Step Ahead que hay en el país así lo demuestran. Ha sido un proceso largo y complejo de lucha constante, sacrificios y entrega, pero también, de logros y satisfacciones duraderas propias de quien sabe mantenerse fiel a su esencia. La Lupa conoció esta historia y encontró, además, una faceta íntima de su vida cargada de anécdotas y humor.



LL: ¿Cómo eras tú cuando chiquito?


BG:
Consentido, bastante consentido. Tuve una niñez muy bonita. De lo que más me acuerdo realmente es de los viajes. Mejor dicho, lo que me marcó de niño fue realmente eso, todavía lo más importante para mí siguen siendo los viajes.

LL: ¿Algún viaje en especial que te haya marcado?

BG: ¿Viajes de niño que me acuerde mucho? A Miami cada seis meses. Nosotros íbamos allá desde los cinco, seis años porque mi papá tenía oficina allá. Entonces eran vacaciones casi obligatorias a Miami y eran fantásticas. De hecho, ahí fue que empezamos hacer ejercicio. Plan de ejercicio, de playa, de shopping, de comer McDonald’s e ir a Hooters (risas). Así eran las vacaciones fantásticas de cada seis meses (risas).

 LL: ¿Qué deportes hacían?

BG: Básicamente tenis. Arrancamos desde los cinco años a jugar tenis y jugamos casi hasta los dieciocho años. En ese momento recuerdo que quería ser tenista profesional. Jugábamos muy bien, fuimos a academias en Estados Unidos durante dos años, mejor dicho, desayunábamos, almorzábamos y comíamos tenis.

LL: No sabíamos que tu sueño desde chiquito era ser tenista profesional…

BG: Sí, siempre lo fue. Hasta que ya a los dieciocho, con tanta rumba y tanta cosa, lo fui dejando a un lado y hasta terminé un poco saturado del tenis. Después volví a jugar con Andy cuando estábamos viviendo en Los Ángeles, ahí teníamos como veinticinco o treinta años, algo así. Y esa fue otra época donde lo jugamos bastante, pero después lo volvimos a dejar y nunca lo retomamos.

LL: Entonces, además de deportista eres fiestero…

BG: Fui muy fiestero, pero fui (risas). Tengo unos recuerdos de rumba increíbles. Muy rumbero. Pero siempre fue una rumba muy sana, rumba de trago, de nada más. Entre los dieciocho y los veintisiete años fue mi época de rumba dura, eso era jueves, viernes y sábado. Yo me acuerdo de ir a Andrés todos los sábados sagradamente, mejor dicho, yo tenía mi mesa en Andrés y hacíamos desastres allá. Era una época en la que todavía no había celulares, es que yo estoy viejito, ¿no? (risas), entonces me acuerdo de que íbamos de mesa en mesa pidiendo teléfonos. Y entonces al otro día me levantaba y eran treinta papelitos con nombres y teléfonos que obviamente no tenía ni idea de quiénes eran (risas).

LL: Pero entonces coqueto además de fiestero…

BG: Sí, coqueto siempre, eso sí que no se pierda nunca, me encanta la coquetería. Fue una época de mucha fiesta y la disfruté mucho. Hoy en día salgo, pero si me voy a enrumbar, tiene que ser algo muy chévere. No me gusta estar perdiendo mi tiempo y mi energía en fiestas que no valgan mucho la pena.

LL: Hay que tener un equilibrio para todo…

BG: Definitivamente. Yo soy cero de extremos. A mí me encanta el ejercicio, me encanta cuidarme, soy bien vanidoso, me encanta la moda, pero también me encanta comer y darme mis gustos con la comida, me encanta tomar vino, entonces sí, como dices tú, tener un balance con todo.

LL: Hoy en día eres papá, ¿qué tal ha sido esta etapa?

BG: Increíble. Tengo dos chinas divinas. Una tiene ocho años y la otra siete. Fueron muy seguidas, la segunda fue una sorpresa, no tuvimos tiempo de pensarlo. Simplemente pasó y ha sido lo máximo porque son dos princesitas divinas y ellas, que se llevan tan poquito, son súper amigas. La mayor es toda romántica y dramática y la chiquita es un demonio. Son una combinación perfecta.

LL: Han creado una amistad entre ellas dos…


BG:
Se la llevan súper bien. Al principio me costó mucho trabajo. Yo soy muy impaciente, entonces al principio choqué muchísimo con mi esposa porque yo estaba empezando hacer empresa. Step Ahead tiene diez años y mi hija más grande tiene ocho. Entonces eso fue arrancando empresa, con ese estrés, sin tiempo de nada y llegaba yo a la casa mamado a las ochos y media, casi nueve de la noche y el plan era ponerle la piyama a la chiquita. Era todo un ritual, desde ponerle el aceite en cada dedito (risas) y yo que me volvía loco. Entonces me dieron muy duro los dos primeros dos años y ya después, la verdad, es que ha sido muy chévere.

LL: ¿Lo más difícil del rol de papá?

BG: Esos primeros años de los que te comentaba. Hoy en día pues son muy parceritas y yo las he tratado de involucrar en mi estilo de vida, en lo que me gusta a mí. Por ejemplo, en los viajes, disfrutar la comida, y si bien no todos los viajes que hacemos son para niños, igual me gusta que conozcan, que vean otras culturas, que oigan otros idiomas, eso me encanta. Mi papá se fue a vivir a Italia y hace poco fuimos a visitarlo, y en estos días una de ellas empezó a decirme palabras en italiano, y eso me parece rico, de cierta forma eso enseña y educa. Yo creo que hoy en día tenemos una mentalidad demasiado cerrada y viajar les abre la mente.

LL: ¿En general o solo en Colombia?

BG: No, yo diría que más que todo en Colombia. Colombia es un país que en general tiene una mente cerrada. Vamos caminando y vemos a la pareja gay y eso nos escandaliza. Hoy en día yo creo que ya no tanto, creo que ya hemos aprendido a abrirla un poco, pero eso ha sido muy reciente. Y eso es lo interesante de los viajes, que aprendes a ver otras cosas a las cuales no estás acostumbrado. Yo, por ejemplo, que tenía arete a los quince años y andaba con pareo, me ganaba el comentario de “este man es gay”. Pero creo que eso ha ido cambiando y por eso me gusta que mis hijas desde chiquitas vean otros mundos. Además, tengo una esposa que también es muy abierta, tiene mucha influencia artística, y eso también ayuda. Entre los dos tratamos de que ellas vean algo diferente a lo tradicional.

 LL: ¿Un plan en familia?

BG: Viajar (risas). Mejor dicho, cualquier plan, el que sea, siempre será viajar y viajar. Y en familia me refiero a que tengo viajes con mis hijas y mi esposa, tengo otros viajes con mi papá y mi hermano que son el mejor parche. Mis papás están separados desde que yo tenía cinco años, entonces los viajes casi siempre eran realmente con mi papá. Con mi mamá hicimos un par de viajes, pero las vacaciones casi siempre fueron con mi papá. Entonces, claro, el mejor parche de viaje son mi papá y mi hermano.

 LL: ¿Y cómo son tus viajes con tu esposa?

BG: Súper ricos. A veces chocamos, es que yo no soy una persona fácil. En los viajes soy súper intenso, me levanto tempranísimo, todos los días quiero hacer de todo, investigo como una bestia los sitios para visitar, los restaurantes, el bar para ir a tomarse un trago y hasta el sitio donde toca ir a tomarse un café. Y me gusta chulear todo, que no me quede nada pendiente. Entonces, mi esposa a veces me dice que con tanta cosa y por querer estar en todo lado, no termino disfrutando nada. Y sí, en parte tiene razón. Pero bueno, lo importante es gozársela y creo que eso siempre lo cumplimos.

 LL: Bueno ya hablando un poco de Step Ahead, ¿en qué momento decides montar empresa y una empresa que además rompió esquemas?


BG:
Step Ahead tiene su historia. Digamos que yo siempre he tenido ese interés por indagar, por emprender, por ir más allá. Nunca me ha gustado comer cuento, ni seguir los consejos de que la vida tiene que ser de tal forma. Yo no pienso así y espero que eso nunca cambie. Desde pelao siempre he trabajado, me gradué del colegio y me fui a vivir por fuera y desde ahí empecé a trabajar. Viví un tiempo en Minnesota, en Winona que era un pueblito chiquitico y ahí empecé a hacer trasteos. Entonces, claro, en ese frío tan berraco que nevaba todos los días y uno cargando cajas. Pero era todo por querer empezar a ganarme mi propia plata. Ahí empiezo con mi historia de trabajo. Después me fui a Los Ángeles, allá trabajé en la universidad, recogía la basura en los salones, me acuerdo de recoger todas las colillas de cigarrillos. En Los Ángeles trabajé en un restaurante hindú. Es que pensándolo, bien, cada trabajo tiene sus experiencias y sus cuentos fantásticos. En Miami trabajé en Caracol Radio, vendía pauta, entonces esto era a cincuenta grados y yo de corbata yendo a todos los restauranticos colombianos a venderles la pauta.

LL: Mejor dicho, has pasado por infinidad de etapas…

BG: Sí, he pasado por muchas etapas y por muchos trabajos y hoy en día digo que eso fue lo que me llevó a darme cuenta de que yo no quería trabajarle a nadie. También estuve trabajando en el negocio de mi familia que son floricultores, estuve tres años manejando el cultivo, después entré a trabajar en la comercializadora de flores de mi primo en Miami. Empecé a trabajar con él un diez de septiembre del 2001, el día antes de lo de las Torres Gemelas, y ese mismo día, conocí a una chilena amiga de mi primo que me contó que estaba estudiando fitness. Eso me pareció súper chévere por lo que nosotros siempre habíamos hecho ejercicio. Entonces empecé a preguntarle que cómo era eso de estudiar fitness hasta que un día la acompañé. Ella estudiaba en Boca Ratón, eso era a hora y media de Miami, y ese día salimos del trabajo y me fui con ella y me pareció lo máximo la clase, me pareció espectacular y empecé a estudiar fitness. Ahí duré casi tres años, trabajaba en lo de las flores por el día, y a las cuatro y media en punto arrancaba en el carro, en un trancón brutal, y llegaba a mi clase de siete a diez de la noche. Claro, me tocaba parar por mi cafecito en Starbucks, en un bookstore que había en el camino, leía una revistica y quedaba listo para mi clase. Fue una época dura, días largos, de mucho trabajo y mucho estudio. Ya terminando el curso, yo entrenaba en el gimnasio, en Miami, entrenaba por mi cuenta, y un día alguien me vio entrenando y me dijo “oiga usted hace cosas raras, cosas chéveres, por qué no me entrena” y empecé a entrenarla. Me acuerdo que cuando comencé con ella estaba un poco gordita, y vio resultados súper rápido. Ahí empezó a regarse la voz y fue cuando comencé a mezclar el trabajo de la comercializadora con el trabajo del entrenamiento. Cuando ya me llené de clientes, decidí dedicarme a eso y renuncié al trabajo de la comercializadora. Me acuerdo perfectamente cuando arranqué que fue como en el 2004, en mayo, el día después de haber renunciado, era la conferencia de Spinning con el que se inventó el spinning, una conferencia que duraba como tres días seguidos, y fue muy chévere pero me sentía rarísimo, claro como ya no estaba trabajando en la comercializadora, me sentía como capando clases del colegio (risas).

 LL: Un estilo de vida totalmente diferente…

BG: Totalmente. Después empecé a entrenar a mis clientes en la playa. Entonces mi primer entrenamiento era a las seis en punto de la mañana ahí en la playa de South Beach, y ese era el lugar de mi oficina. Y un día, ya con Andy involucrado en este tema, empezamos a ver nombres para nuestra empresa, y no sé por qué me salió el nombre de Step Ahead y nos pareció chévere y así empezamos a mercadearlo en Miami. Era un concepto súper fresco, con bolas de estabilidad, con bolas medicinales, bandas, cosas que en ese momento no se veían, estoy hablando del año 2004.

 LL: Fueron pioneros…

BG: Pioneros y, así suene un poco arrogante, fuimos pioneros a nivel mundial. Nosotros empezamos a estudiar con el que se inventó el entrenamiento funcional a nivel mundial. En esa época que empezamos a entrenar de esa manera allá en Miami, nadie más lo hacía.

 LL: ¿Cómo logran explicar ustedes, en ese entonces, ese tipo de ejercicio y que la gente les copiara con algo que era totalmente ajeno a la costumbre?

BG: Al principio la gente pasaba por la playa y hacían caras como de “estos manes qué hacen”. Entonces nosotros lo que hacíamos era que les dábamos una clase de cortesía para que ensayaran y ahí se daban cuenta del método que nosotros manejábamos, por lo que precisamente, la gente estaba acostumbrada al gimnasio con pesas y máquinas y a las clases que daban ahí, pero no más que eso. Entonces, claro, la gente pasaba, veía bolas, bandas, todas estas cosas nuevas y les daba curiosidad. Una vez ensayaban la clase les parecía chévere y se convertían en clientes. De hecho, mucha gente odia los gimnasios por el tema de estar encerrados en un sitio, oliendo maluco, no porque yo lo diga, sino porque así lo describe la gente. Entonces nosotros les dábamos la posibilidad de cambiar, de hacer algo diferente.

 LL: ¿Y cuándo llegas a Colombia?

BG: Fue una cosa loca, Colombia tiene su historia. Mejor dicho, cuando llegó la hora de volver al país entendí que todo pasa por algo. Ya llevábamos dos años larguitos haciendo el entrenamiento en la playa allá en Miami y nos íbamos para Argentina a unas vacaciones de fin de año, eso fue a finales de 2005. Yo me iba por mi cuenta porque primero paraba en Bogotá, con mis maletas listas para el viaje. Llevaba un maletín de mano con la plata y el pasaporte. Cuando llegué a la casa, me bajé del taxi y me di cuenta de que había dejado el maletín de mano en el taxi, y ahí quedé jodido. Entonces decidí ir a buscar al taxista al aeropuerto y lo encontré y me dijo que había hecho dos carreras después de que me había dejado y que él no había visto nada. Ahí ya no podía devolverme a Miami porque me tocó cancelar el pasaporte, cancelar la visa, todo, y quedé como dicen, pailas. Fue súper duro, pero ahí entendí que si me estaba pasando eso era por algo. Entonces Andy se devolvió a Miami, siguió entrenando mis clientes y los de él y yo mientras me quedé acá buscando locales. Digamos que igual nosotros siempre habíamos tenido la idea de devolvernos en algún momento a Colombia, ya llevábamos siete años en Miami y queríamos un cambio. Entonces la idea era montar un local de Step Ahead apenas volviéramos, habíamos tenido la oportunidad de abrirlo allá, pero, ya teníamos ganas de volver. Encontré el local acá y empezó Step Ahead oficialmente. Pero si no hubiera pasado eso de los papeles, probablemente no nos habríamos devuelto.

 LL: ¿Qué tan despistado eres?

BG: A veces me despisto, pero no tanto como para dejar un maletín con todo adentro. Por eso digo que fue una historia loca. Pero gracias a eso estamos aquí.

 LL: ¿Cómo te describirías en tres palabras?

BG: Intenso, soñador y coqueto (risas). No mentiras, quizás emprendedor. Diría viajero por lo que me encanta viajar.

 LL: ¿Un emprendedor nace o se hace?

BG: Yo creo que un emprendedor requiere ciertas características. Y la verdad cada día aprendo nuevas características para ser un buen emprendedor. Hoy en día hago un balance y digo: si hace diez años yo hubiera entendido lo que significaba ser emprendedor, de pronto no hubiera emprendido. Hoy en día me doy cuenta de que realmente, hacer empresa es muy bravo, es muy berraco, y ser emprendedor es muy berraco también. Lo que pasa es que uno al principio está enamorado de su idea, entonces eran las clases, una propuesta diferente, espectacular, súper chévere. Pero a la medida que vas creciendo, te vas dando cuenta de que va mucho más allá de eso. Son muchas cosas, la capacidad de tomar riesgos, la capacidad de manejar gente, la capacidad de saber enfrentar situaciones complejas, porque tenlo por seguro que todos los días tendrás situaciones difíciles, todos los días será un aprendizaje, cosas que jamás te imaginarías enfrentar en tu vida.

 LL: ¿Algún momento en el que hayas querido botar la toalla?

BG: Si claro, muchas veces digo “no más, me cansé”. Mira, la experiencia ha sido realmente espectacular, todo ha sido increíble, pero pues todo tiene un costo. Por ejemplo nuestro horario es loco. Nosotros estamos desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche en función de Step Ahead. Nosotros todos los días estamos entrenando en alguna sede, y cuando digo entrenando, me refiero a estar evaluando los clientes, evaluando a los entrenadores, interactuando con nuestros clientes, supervisando las clases, metiéndonos a las clases como si fuéramos un cliente más. Y esto es de cinco de la mañana a diez de la noche, “hola, cómo están, cómo les fue hoy, cuánta plata entró, qué toca pagar mañana”. Yo a las diez de la noche estoy sentado en mi cama recibiendo reporte de todas las sedes y cuadrando cómo va a ser el día siguiente. Entonces sí ha sido un trabajo muy demandante, a veces me arrepiento de no haber delegado más desde el principio, pero no lo hice por esa intensidad mía de la que te hablé antes, de querer manejar todo y hacer todo yo. Hay que delegar, desde el principio hay que hacerlo. Igual toca tener en cuenta que solamente uno es el que conoce su negocio. A veces nos llegan propuestas de personas que están interesadas en invertir en Step Ahead, digamos que no es que estemos cerrados a esas posibilidades, lo que pasa es que el negocio de uno nadie lo conoce mejor que uno mismo, punto.

 LL: Algo muy valioso de ustedes es que muchos de sus entrenadores tienen alguna discapacidad, ¿alguna lección que ellos te hayan dejado a ti?

BG: De que uno a veces se queja por bobadas. A veces uno dice “no tengo tal cosa” o “ojalá pudiera hacer esto” y se pone a ver estos pelaos, que les ha tocado vivir situaciones muy complejas, y lo único que nos muestran es que nada en la vida es un impedimento. Y no solo ellos, aquí tenemos un grupo de gente muy humilde, con unas condiciones de vida muy bravas, donde les toca arrancar su jornada a las tres de la mañana. Entonces ahí es donde yo digo, “sí, mi día empieza a las cinco, pero mi gente se está levantando a las tres”. Pero no solamente eso, salen a las nueve de la noche de trabajar y llegan a sus casas casi once de la noche. Entonces, creo que la lección de vida me la da todo mi equipo día a día. Yo creo que poder tener el privilegio de convivir con personas de recursos tan bajos aterriza, enseña. También pienso que la educación tiene que ver mucho, y si bien Dios nos ha dado el privilegio de haber tenido todo, de haber podido viajar y conocer el mundo, y compartir con todo tipo de personas, creo que uno también tiene que enseñarles a los demás a partir de sus propios conocimientos. Sí, es necesario salir de ese confort en el que uno vive y aterrizar en la realidad. Step Ahead sin duda ha logrado eso en mí, hacerme aterrizar, es un polo a tierra.

 LL: Te has convertido en un ejemplo de disciplina, mucha gente te ve como uno de los grandes emprendedores del país, ¿cómo logras manejar esa línea entre la figura pública y la vida personal?

BG: Personalmente, no sé qué tanto pueda influir yo como Beto Gaitán en los demás. Yo muchas veces no me creo ese cuento. A veces sí se me acercan a decirme que yo de pronto influyo más de lo que me imagino. Yo mismo les vendo a los entrenadores eso, les digo “ustedes no vienen acá a dar clases, sino a influir en las mil o dos mil personas que visitan Step Ahead todos los días”. Entonces yo lo veo así, en ese sentido. Yo estoy casado con una actriz muy reconocida del país, entonces, afortunadamente, la figura pública ha sido ella (risas). Cuando es el tema de la foto, el autógrafo y la vaina, todo es ella. De vez en cuando sí me encuentro con un par de fans que se quieren tomar una que otra foto conmigo y yo les digo “la famosa es ella” (risas). Yo la verdad no soy muy bueno para eso de la figura pública: ni la revista ni nada de eso. Pero claro que sí me parece chévere influenciar a la gente siempre y cuando sea con cosas positivas. Y eso es lo que tratamos de hacer acá con este negocio, es un estilo de vida saludable. Así nos proyectamos y vendemos Step Ahead. Y saludable es una vida balanceada, porque también está el poder comer rico, tomarse unos vinos, enfiestarse, esa es la vida.

 LL: Dicen que hacer empresa con la familia es difícil, ¿cómo te ha ido con Andy de socio?

BG: La verdad es que Andy y yo tenemos una relación espectacular. Siempre hemos sido súper unidos, tenemos los mismos gustos. Creo que el hecho de que mis viejos se hayan separado estando tan chiquitos nos unió mucho. Nosotros hemos vivido una época con mi mamá, otra con mi papá, con mi abuela, solos, pero siempre hemos estado juntos él y yo. Y la verdad es que desde muy chiquitos nosotros empezamos a vivir solos los dos. Él me maneja muy bien. Andy es mucho más calmado, mucho más aterrizado, de pronto yo soy un poco más complejo (risas). Él sabe muy bien cómo manejarme, él me entiende siempre. En términos laborales, hacemos un excelente equipo de trabajo.

 LL: ¿Cómo se dividen los roles en la empresa?

BG: Yo estoy muy metido en la parte administrativa, Andy, en cambio, está muy metido con toda la parte del entrenamiento como tal, de las capacitaciones, del día a día, del manejo del tema del fitness. Yo soy más números, de hecho, el día se me va haciendo gimnasia de números más que cualquier otra cosa. Step Ahead será por siempre mi bebé, tenemos doce sedes y cada sede para mí es un bebé, y las setenta personas que tenemos trabajando con nosotros son muy cercanas, y creo que eso siempre nos ha caracterizado, esa cercanía que tenemos con la gente que trabaja con nosotros, pero me hace falta crear más, pensar más, emprender más. Hace diez años yo nunca me imaginé llegar a esto. Pero en la medida que uno crece, pues va a tener más problemas, y a veces pienso que hace falta un gerente aquí que organice, que se meta en el negocio, y así yo poder crear porque la vida va pasando muy rápido y hay muchos otros campos que me encantan, como la moda, en donde me gustaría emprender, y que no he podido hacerlo porque mi tiempo está dedicado cien por ciento a esto, que también me encanta y me apasiona. Pero sí creo que ya va siendo hora de ir tomando esos pasos, ya va siendo hora.

 LL: ¿Cómo hace uno para estar siempre vigente en el mercado?

BG: Hay un tema importante y es el hecho de innovar y de reinventarse, y esto es fácil decirlo, pero muy difícil hacerlo. Tenemos clientes que a veces dejan de venir acá y vuelven después de tres años y dicen “ay, pero ustedes siguen con las mismas banditas y las mismas bolas” y pues es que esa es nuestra esencia. Nosotros implementamos nuevos formatos de entrenamientos, digamos que metimos lo del bootcamp, fuimos innovadores con lo del bootcamp en Colombia que no existía, metimos a los soldados a que entrenaran a los clientes, luego creamos Inbox, con todo el tema del boxeo, que tampoco existía, y así poderle dar a nuestros clientes más variedad de servicios, pero la esencia tiene que estar siempre. Nosotros siempre estamos viajando y analizamos diferentes sitios de entrenamiento, diferentes gimnasios, y los sitios que nosotros siempre hemos tenido de referencia siguen igual, con las mismas máquinas, las mismas clases. Entonces ahí uno se pregunta “¿cómo es que funciona bien esa reinventada?”. Claro, siempre va a faltar mucho por hacer, por ejemplo en temas logísticos, que se vea bonita la sede, pero créeme que sí tenemos pendientes todos esos cambios. Pero no es para nada fácil. El día se pasa muy rápido, y uno se pasa el día solucionando chicharrones, el día a día se lo come a uno. Mucha gente nos pregunta por qué no nos movemos más en redes sociales, por qué no hemos sacado un libro, pero es que somos dos para manejar doce gimnasios, y eso nos quita mucho tiempo. Tenemos muchos amigos involucrados en el tema del fitness, unos enfocados con el tema de charlas, otros en sacar libros, otros en asesorías por redes sociales, pero claro, no tienen doce gimnasios que manejar, y nosotros nos hemos enfocados es en esto. Nosotros manejamos un formato personalizado para nuestras clases, y eso quita aún más tiempo, porque toca pararle bolas a ese detalle. Además de eso, creo que de las cosas difíciles de hacer empresa es el manejo de personal. Y siendo sincero, por mi forma de ser yo me disgusto con cualquier detallito, cualquier cosa que esté medio mal hecha, me raya. Soy perfeccionista, y analizo mucho, todo el tema del servicio, cómo te tratan, cómo te hablan, qué te dan en la clase, cómo te corrigieron, si empezó a tiempo la clase, todo. En ese tipo de detalles me fijo yo.

 LL: ¿Un defecto?

BG: Difícil de satisfacer, de complacer.

 LL: ¿Alguna frase de cabecera?

BG: Vivir el presente, que no lo aplico mucho (risas).

 LL: ¿Un libro?

BG: Me encantan las biografías. Un libro que me haya marcado mucho fue Memorias de una Geisha. Me gustó mucho porque lo leí en un viaje, y no tenía mucho que ver con el sitio en donde estaba, pero fue inspirador.

 LL: ¿Un arrepentimiento?

BG: De pronto no haber conocido más el mundo antes de meterme en esta vida de papá, de esposo y de emprendedor.

 LL: ¿Un miedo?

BG: La muerte.

 LL: ¿Un sueño?

BG: Vivir en Nueva York. Eso es un sueño y una meta porque, pase lo que pase, lo voy a cumplir (risas).

 LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

BG: A las mujeres (risas). Mentiras, te voy a contestar lo que te contestaría mi esposa, le he puesto La Lupa a todos los lugares que hemos ido a visitar porque investigo todo antes viajar, los restaurantes, los bares, los museos, todo, y lo seguiré haciendo.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

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¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

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#LaLupa, con Laura Anzola y Canal Capital: Bombardeamos a Antonina Canal Davila directora de la academia Prem Shakti con 32 preguntas que contestó sin dudar. LL: Anto ¿A que hora te levantas? AC: A las seis.   LL: La primera actividad de tu día. AC: Darle un beso...

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“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

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“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

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“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

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“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

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“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

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“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Tata Gnecco

Tata Gnecco

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”
Tata Gnecco | La Lupa Revista Digital

Tata entendió que para lograr metas no hay atajos. Por eso, cuando entendió que su pasión de toda la vida, el ejercicio, podía convertirse en su trabajo y estilo de vida, no ha parado hasta conseguirlo. Tata nos contó de su recorrido, sus tropiezos, sus retos y de lo que le ha dado la felicidad que la caracteriza hoy en día. Esto fue lo que La Lupa descubrió.


LL: ¿Cuál es el recuerdo más marcado que tienes de tu infancia?


TG:
El recuerdo más marcado es que a mí me encantaba jugar fútbol, pero cundo yo estaba chiquita las niñas no jugaban fútbol como ahora, entonces a mí me tocaba jugar a escondidas de mi papá. Mis amigos me prestaban guayos y guantes, porque siempre me ponían de arquero y como era niña no era tan rápida ni tan fuerte.

LL: ¿Cómo creciste, cómo fue el ambiente en tu familia?

TG: Mi familia es increíble, somos cinco hijos, yo fui la menor durante nueve años entonces fui súper consentida de mis papás, de mis hermanos. Siempre me impulsaron mucho a hacer ejercicio, mi papá es súper deportista, entonces siempre hubo un ambiente muy saludable, no en la alimentación, debo decirlo, pero sí en el la parte del ejercicio. En esa época cuidarse en la alimentación no se usaba, no estaba de moda. Mi casa tenía la despensa llena con paquetes y gaseosa. En esa época no había la filosofía de llevar una vida saludable.

LL: Bueno, tú eres publicista, ¿por qué decidiste estudiar eso?

TG: Realmente porque siempre me ha gustado mostrarle cosas al mundo, promocionar las cosas que me parecen chéveres.

LL: Te casaste y conociste a Marcela, ¿Desde el primer día fue tan grande la empatía entre ustedes?

TG: Desde el primer día. Ambas nos casamos muy jóvenes y desde el primer día hicimos un click increíble. Desde ese día no nos separamos hasta hoy.

LL: ¿Qué viste en ella para pensar que era con ella con quien podías montar lo que tienen hoy en día?

TG: Transparencia. Marcela es una mujer muy noble, uno siempre sabe lo que está pensando. Ella es como es. A veces es fuerte y dura conmigo pero siempre dice las cosas de frente.

LL: ¿Qué enseñanzas te han dejado tus hijos?

TG: Todas. Mis hijos crecieron en medio de mis sueños. Yo empecé a trabajar desde que ellos estaban chiquitos. Les tocó una mamá que tal vez no estuvo tan presente en la casa pero que supo siempre que es más calidad que cantidad. Ellos me han enseñado de todo, yo creo que ellos han sido más papás míos que yo de ellos. Yo casi crecí con ellos. Alejandro tiene 22 años y cuando él nació yo tenía 19, me ha enseñado tanto. Ellos hoy en día son los que me manejan las redes, los que me dicen qué hacer.

LL: La decisión de no ejercer lo que habías estudiado sino más bien meterte de lleno en esto, ¿cuándo la tomas?

TG: Yo ejercí mi profesión cuando estaba embarazada de Alejandro. Tenía una agencia de publicidad chiquita con Yamid Amat hijo, yo me gradué de la universidad con él. La tuvimos un año, y a los diez meses de que nació Alejandro, quedé embarazada de Mariana. Entonces ahí me tocó a la fuerza dedicarme a mis hijos. Toda la vida me ha encantado hacer ejercicio pero cuando ya mis hijos empezaron a ir al jardín, yo quería poder manejar mi tiempo.

LL: ¿Ahí fue cuando decidiste buscar a Marcela para empezar este proyecto?

TG: Sí, Marce acababa de llegar de Estados Unidos, me acuerdo que un día me llamó llorando y me dijo, Tata esta no era la vida que yo quería. Yo estoy acá lavando ropa, cocinando, quiero hacer algo en lo que yo me sienta más productiva. Entonces yo le dije tranquila que cuando vengas vamos a hacer algo que a las dos nos guste. Cuando llegó, hacíamos ejercicio en el gimnasio y las señoras nos preguntaban que cómo hacíamos para estar así de bien si éramos mamás. Nos sentábamos, les dábamos clase de lo que nosotras hacíamos y ahí fue donde dijimos que teníamos que hacer algo porque la gente nos creía y nos oía mucho.

LL: En esa época el mundo fit no existía acá en Colombia…

TG: Nada. Hace quince años más o menos empezó el sueño de hacer esto y hace diez lo montamos. Pero la cultura fit no existía, la gente no sabía que la vida saludable era una vida rica. La gente creía que vivir saludable consistía en hacer una dieta. Nosotros tratamos de cambiar eso.

LL: ¿Qué tanto miedo les dio lanzarse a hacerlo?

TG: No nos dio miedo, la vedad, cero miedo porque empezamos con algo muy chiquito. Era un estudio en el que Marce y yo éramos secretaria, aseadora, entrenadora, la de los tintos y la que parqueaba el carro (risas). Todo lo hacíamos nosotras. No nos metimos en nada muy grande.

LL: ¿Cómo fue ese proceso?


TG:
Nos pasó de todo. Éramos muy inexpertas. Nosotras trajimos unas máquinas que no existían en Colombia en ese momento, que son las Power Plate, fue un boom, entonces se nos llenó de farándula en dos meses y recuperamos la inversión. Nos obnubilamos, tal vez por inexpertas, entonces contratamos entrenadores, secretarias y solo íbamos a mirar el negocio. A los seis meses llegó la distribución de esas máquinas a Colombia y tapizaron Bogotá de Power Plate, entonces nos llenaron de competencia, el negocio se nos vino al piso, y nos tocó volver a apropiarnos de todos los cargos. Ahí nos dimos cuenta de que realmente, el que tiene tienda que la atienda. Todas esas cosas lo hacen a uno más fuerte.

LL: ¿Cuál es el secreto para reinventarse?

TG: El secreto es pensar que si a ti te copian es porque te funcionó pero hay que buscarle la comba al palo. Te doy un ejemplo, cuando pasó que tapizaron Bogotá de lo que era solo nuestro, nosotras llamamos a Power Plate Latinoamérica y les dijimos que queríamos ser entrenadoras máster y empezamos a certificar entrenadores. Es buscarle el lado a las cosas. De los momentos difíciles solo salen oportunidades.

 LL: ¿Qué momento de tu vida borrarías?

TG: Ninguno. No tengo ningún momento que borraría, gracias a Dios, no. Tal vez lo único es la muerte de mis seres queridos como mis abuelos, cosas naturales que tienen que pasar. Los momentos difíciles no te dejan sino experiencia, madurez.

LL: ¿Qué te hace sentir agradecida?

TG: Tener los hijos que tengo.

LL: ¿Siempre quisiste ser mamá?

TG: Siempre. Te cuento que desde que tenía diez años tenía recortado el vestido de matrimonio que quería, era mi sueño. Tal vez por eso tuve los hijos tan joven.

LL: ¿Cómo te enamoran?

TG: Con sinceridad, transparencia y sentido del humor.

LL: ¿El amor en qué lugar ha estado en tu vida?

TG: En el primero, siempre.

LL: El colmo de un deportista…


TG:
Que su competencia sea contra los demás y no contra sí mismo. No me refiero a los que son de competencia realmente. Pero si uno quiere lograr metas en uno mismo, el competidor tienes que ser tú. No en la persona del lado.

LL: Un lugar para esconderse…

TG: La playa, el mar. Crecí ahí y es lo que más tranquilidad me da.

LL: Cuál es el tip que más te piden

TG: Cómo hacer para bajar de peso rápido (risas).

LL: ¿Y qué les dices?

TG: Para lograr metas no hay atajos. No hay un camino corto para lograr metas reales.

Hay pastillas maravillosas, dejas de comer carbohidratos y en una semana ya estás flaco, pero a costa de tu salud, de tu masa muscular. El tip es crear un hábito y esto no se logra en 15 días se logra en dos meses. Hay que poner metas a corto plazo, poco a poco.

LL: La cualidad que más te define

TG: Mi forma de ser con la gente, la nobleza.

LL: ¿Qué haces en tus ratos libres?

TG: Trato de compartir el poco tiempo que me queda con mis hijos porque ya están saliendo a fiestas, ya están en otra época de la vida.

LL: ¿Cómo es la relación con cada uno de ellos, qué tan diferentes son?

TG: Son distintísimos. Alejandro es súper fit, le encanta el gimnasio. Con él compartimos mucho acá, también me lo llevo a mis viajes. Mariana es mi confidente número uno. Tanto que a veces le cuento cosas que no debería porque es mi hija y somos súper amigas. Y Laura, que tiene 16, sigue siendo mi bebé y la consiento un montón. Con cada uno tengo momentos diferentes.

LL: ¿Dónde y cuándo has sido más feliz?

TG: En este momento de mi vida.

LL: ¿Por qué?

TG: Porque estoy realizada en mi carrera, porque uno llega a un momento de la vida en que tiene más calma. Antes uno tenía que decir sí a todo, pero va madurando y se da cuenta de que uno solo debe decirle sí a las cosas verdaderamente importantes.

LL: ¿Cuál ha sido la época más difícil?

TG: Recién me casé. Me casé muy joven, a los 19. Y a los 24 ya tenía tres hijos. Ambos nos casamos muy jóvenes, mi esposo también era muy chiquito. Pero él sí rumbeaba y yo no, no porque no me invitara sino porque tenía bebés. Entonces sentía que me había equivocado, tampoco me fui a estudiar afuera. En este momento de mi vida digo que uno tiene que vivir lo que le tocó y como le tocó, y lo agradezco. Tengo que decir que fue un momento duro, aprendí mucho pero sufrí.

LL: Te rindió la vida…

TG: Me rindió (risas). Pero aunque amaba a mis hijos sentía que me estaba perdiendo de muchas cosas.

LL: ¿Tienes algún mal hábito?

TG: De pronto que soy incumplida. Pero eso no es un mal hábito… no, no tengo.

LL: ¿Qué te conmueve?

TG: Ver a las mamás cabeza de familia. Porque yo sé lo que es mantener una familia, pagar colegios, etc.

LL: Tres palabras que te definan

TG: Nobleza, templanza y disciplina.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

TG: Internacionalizarnos un poquito, tener un programa de televisión acá en Colombia, no es fácil pero ahí vamos.

LL: Ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?


TG:
La Lupa en mi vida se la pongo a oír lo que me dicen los sueños y la voz interior. Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y de empuje, lo consigues. Cuando algo se me mete en la cabeza, lo oigo mucho, y esa es la clave del éxito. Por los sueños y la pasión. Así sea un camino largo y difícil.

 

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“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

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“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

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“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

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“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

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“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

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“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

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“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

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“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

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“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

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“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

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“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

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¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

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