Claudia Hakim

Claudia Hakim

Claudia Hakim

“Para mí, el arte es una necesidad.”
Claudia Hakim | La Lupa Revista Digital

Claudia asumió la dirección del MAMBO con una meta específica: lograr que la gente vuelva al museo, que disfrute el arte, que se enamore y se conecte con este mundo como ella lo hace. Es una mujer decidida, determinada; una mezcla entre creatividad absoluta y metas claras, entre el desorden de su taller y el orden que le da a su vida. Cree en el destino y este ha sido bueno con ella. Su infancia fue feliz, rodeada de una familia que le dio todo. Es mamá, esposa y ha podido siempre hacer lo que más le gusta: vivir por y para el arte. La Lupa conoció el recorrido y la trayectoria interminable de esta mujer en el que ahora es su segundo hogar, y al que le apuesta todo, el MAMBO.


LL: Bueno Claudia, quería primero que nos contaras de tu familia, de tus raíces, de cómo eras de niña.


CH:
Bueno, nunca me imaginé esa pregunta ahora, pero te voy a echar un poco para atrás. Somos de origen libanés, abuelos libaneses que llegaron como inmigrantes a Colombia y tú sabes que la tendencia que se tenía era que los libaneses eran siempre comerciantes de tela y realmente así fue, tenían telas, comerciaban con telas, tenían almacenes, pero eso eran los abuelos. Mi papá estudió medicina, mis tíos estudiaron medicina y da la casualidad que el apellido Hakim significa médico en árabe. Entonces le hacemos como alusión al apellido, de ahí siguió, casi se puede decir que los hombres fueron médicos y las mujeres nos dedicamos un poco más a la parte artística. Tengo primas que pintaron, tocaban piano, tengo una hermana que pinta. Entonces digamos que se fue dividiendo la familia, los hombres eran más medicina y nosotras éramos más por el lado de las artes.

LL: ¿Y el lado de las artes viene de tu mamá?

CH: Mi mamá, aunque no estudió la carrera, era una mujer que pintaba, que hacía artesanía con compañeras, siempre lo que vimos en la casa era los retablos, las maderas, los colores y yo siempre sentí esa parte. Yo creo que eso venía como en la sangre, siempre estuve muy vinculada al tema manual, me encantaba la manualidad en el colegio, la pintura, vivía pintando en un jardín que teníamos, o sea, yo pienso que eso ya estaba como en la sangre, lo tengo desde muy chiquita la parte textil siempre me gustó. Estudié diseño textil y a través del diseño textil he desarrollado todo lo que he hecho, así no esté todavía muy metida con la fibra y ahora esté un poco más con el metal, pero bien toda mi base ha sido textil.

LL: ¿Cómo era el ambiente en tu familia? ¿Tu mamá era una persona que siempre estaba ahí enseñándoles, inculcándoles todo lo del arte? ¿Cómo era?

CH: No tanto inculcándonos, pero uno la veía en sus tiempos. O sea, las mujeres de antes, pues puedo decir mi mamá no trabajaba y fuimos cinco hermanos que siempre estábamos en la casa, ella siempre estaba haciendo sus trabajos de pintura, unos trabajos como una especie de flores, de retablos, tenía cosas de tejido entonces siempre estuvo muy presente el arte. Por el lado, mi papá que era médico, profesor de la Javeriana entonces veíamos también cómo preparaba sus conferencias, sus diapositivas donde estaba toda la parte de las cirugías, entonces nos involucramos por el lado de las cirugías también. Nunca nos afectó nunca nos impresionó ver todas las cirugías que mi papá hacía.

LL: ¿Te recuerdas a ti misma como una niña feliz?

CH: Sí, y sabes que a veces yo me pongo a pensar que la vida de antes era más feliz.

LL: ¿Por qué?

CH: Era la época de barrio, la época de bicicletas, de encontrarse uno en la calle con todos los amigos. Salíamos desde temprano a incursionar por las calles, a jugar la golosa que llamábamos las tapas de gaseosa, yo no sé, la vida era tranquila las vacaciones eran larguísimas, la llegada del colegio era realmente meterse a la casa a estudiar, porque ahora la gente ni siquiera llega del colegio a la casa con esa cantidad de clases que hay. Yo pienso que uno se prepara para lo que está viniendo día a día, el mundo va evolucionando, la cosa se va volviendo más competitiva, hay muchas más cosas para hacer, pero la vida de antes tal vez era una vida más feliz y más de compañeros, teníamos amigos de barrio.

LL: ¿Eras amiguera?

CH: Éramos muy amigueros, éramos un grupo, ya no soy tan amiguera, pero sí fui muy amiguera.

LL: ¿En qué momento recuerdas que dijiste bueno, yo sí me voy a dedicar a hacer esto en mi vida?

CH: Desde que entré al colegio, desde que empecé con la parte de manualidades del colegio que se llamaba arte y hacíamos los burros de cabuya y hacíamos tejidos con agujas, siempre me encantó pintar.

LL: ¿Nunca lo dudaste?

CH: Nunca. En geografía que hacíamos los mapas era una delicia; la parte de biología, los cuadernos míos se destacaban era por los dibujos, no tanto por la parte escrita sino por la parte del dibujo en el cuaderno.

LL: ¿Tú crees que ese talento o ese amor por el arte o esa sensibilidad es algo con lo que uno nace que también tiene mucha influencia de la familia, pero uno sí tiene que nacer con un talento específico?

CH: Mira yo pienso que sí. Si lo hay, si hay un talento uno lo desarrolla. Nosotros estamos haciendo unos laboratorios que se llaman Pensamiento Creativo porque todos somos creativos, todos tenemos creatividad, pero hay que desarrollarla. Seguramente algunos lo desarrollan para el lado de los números, los otros lo desarrollan para el lado de las artes, el lado de la medicina, todo tiene su arte, pero uno sí nace con una inclinación.

LL: Entonces ¿no puede uno a los 40 años decidir que se va a volver artista, digamos?

CH: Puede ser, no hay casos aislados, hay casos de artistas que empezaron a sus 60 años a ser muy famosos, pero seguramente ya tenían una vinculación desde antes. Uno puede ser pintor a los 60, ser exitoso o cogerlo como un hobby o como una compañía, pero yo pienso que sí hay una tendencia desde que uno nace a lo que uno le gusta hacer y ahí uno se vuelve más excelente en lo que hace cuando ya uno tiene esa tendencia pues la perfecciona la profundiza y se vuelve uno más excelente en lo que hace.

LL: ¿Con qué soñabas ser en esa época, te veías allá lejos y decías yo quiero algún día poder llegar a esto?


CH: Yo creo que la vida lo va llevando a uno por lo que uno ha querido hacer. Yo fui mamá joven de cinco hijos, entonces digamos que ser la artista que viajara, pues no podía, después crie a mis hijos y dicté clases en la universidad, el contacto con los alumnos me encanta, monté mi taller, viajé mucho visité espacios de arte, museos, yo creo que la vida lo va llevando a uno a lo que uno le da la posibilidad de hacer
. Ahora estoy en lo que estoy, me encanta lo que hago de pronto dejé un poquito de lado mi taller, pero espero volver a recuperarlo pronto porque también me encanta hacerlo y el contacto con los artistas, con la gente, la actividad de educación a través del arte, de la pedagogía, pues todo eso me gusta, no lo pensé desde antes, pero fue llegando.

LL: Te casaste súper joven tuviste cinco hijos, tienes un matrimonio súper lindo, quería hablar un poco de eso, de esa figura que te ha apoyado tanto y que ha sido tan importante.

CH: Total, totalmente. Mejor dicho, nos conocimos muy jóvenes en la universidad, desde antes si se puede decir, nos casamos súper jóvenes, y la verdad hemos sido felices seguimos siendo felices, apoyo incondicional en lo que hago y eso es muy importante.

LL: ¡Qué fortuna!

CH: Él es arquitecto también tiene la sensibilidad del artista, aunque no lo ejerce tan permanentemente, entonces yo creo que nos complementamos, me apoya en todo permanentemente y Dios quiera que sea para toda la vida.

LL: ¿Qué hace uno para que sea un matrimonio tan estable y tan lindo?

CH: (Risas) Yo no sé la verdad, yo pienso que somos amigos, compañeros, la pasamos felices, viajamos contentos y no creas, no somos tan iguales somos muy diferentes, yo no creo que sea tan difícil, no entiendo a veces y me duele cuando uno tiene gente tan cercana que la situación no es la mejor en su matrimonio, a uno le duele mucho porque uno dice estar casado con la persona que es, no sé si se llame suerte o qué, pero es una delicia.

LL: Es un poco de suerte

CH: Ojalá que la gente siempre tenga suerte porque vivir con la parte sentimental organizada y tranquila cambia la vida.

LL: Y te abre muchas otras vías.

CH: Te cambia la vida, o sea tu actitud desde que te levantas hasta que te acuestas es diferente.

LL: Y tus hijos, ¿cuál ha sido la mayor lección que te han dejado ellos?

CH: Mira tengo cinco hijos de verdad espectaculares. Cinco hijos sanos, buenos, estudiosos, responsables, yo creo que todas las mamás hablan de sus hijos así, pero la verdad yo puedo dar fe de que es así (risas).

LL: Amor de madre (risas)

CH: Son de verdad niños que nunca nos han complicado la vida, yo he hecho lo que he querido desde que pude empezar hacer mis cosas, nunca me han molestado para nada. Son niños respetuosos todos muy organizados en su vida hasta ahora y bueno, la satisfacción de que soy abuela por primera vez y ahora voy a ser abuela por segunda vez.

LL: ¿Cómo es eso? ¿Qué tan diferente es ese amor?

CH: Yo decía que las abuelas eran un show completo porque eran unas exageradas (risas), pero creo que esto no es show esto es real lo que uno siente.

LL: El enamoramiento absoluto.

CH: Total, es un enamoramiento delicioso.

LL: ¿Cómo te describirías tú, si yo te pido que te hagas una autoevaluación o un autoexamen, cómo eres tú?

CH: No es tan fácil porque hay tantas cositas ahí, pero bueno yo soy una persona muy tímida, no soy rumbera soy como muy tranquila, soy de casa, desordenada un poco, aunque mi signo es virgo y supuestamente los virgos son…

LL: Súper metódicos, sí.

CH: No, mi escritorio es un desastre, tengo que apuntar todo porque se me olvida, olvidadiza, pero digamos que me ha llevado a todo lo que soy y no he podido cambiar de metodología, por ejemplo, me enviste la tecnología, me encantan el lápiz y el papel.

LL: Pero digamos eres desorganizada en algunas cosas, pero eso tiene algo de artista, ¿no? Pero en otras cosas, si has llegado tan lejos, tienes que haber sido muy metódica.


CH:
Lo que pasa es que uno es creativo. Yo digo que soy creativa entonces soy una persona que genero ideas permanentemente, necesito alguien que me ayude a poner polo a tierra y que me ayude a sacarlas adelante. O sea, yo puedo generar ideas y de pronto esa es la parte artística que uno tiene. Uno genera ideas, genera actividades nuevas, por eso digo en el tiempo que he estado en el museo, los 7 meses del museo hemos generado muchísimas cosas. La parte de educación ha sido súper activa, de productos que estamos lanzando para poner el museo de moda, de eventos que estamos haciendo, ¿cómo podemos hacer que la gente vuelva al museo? Entonces hay que ser creativo para que eso se logre, entonces sí, soy desordenada, pero digamos que eso me ayuda de pronto a hacer otras cosas.

LL: ¿Qué metas tienes ahorita como directora del MAMBO?

CH: Yo espero en poco tiempo lograr que la gente vuelva al museo, hasta tú me dijiste que hacía tiempo no volvías, hay gente que me dice: “nunca he venido,” hay gente que me dice: “gracias por invitarme porque la verdad no estaba en mi lista.”

LL: ¿Por qué será eso?

CH: Yo no sé, yo pienso que el museo es una institución muy importante. En cualquier parte del mundo el Museo de Arte Moderno es muy importante, una institución que jala tanto a los que somos de la ciudad como a los turistas, pero el museo tuvo una época en que perdió interés en la gente, tal vez las actividades que se hacían no eran del interés o no fue mutando a lo que la vida iba dando, a lo que las experiencias como el arte estaban dando, entonces hay que volver el arte una experiencia para la gente, yo digo que la parte de observación de las obras se tiene que mantener, la historia nuestra tiene que seguir. El arte moderno nos dio paso al contemporáneo y tiene que existir, pero el arte se volvió la experiencia sensorial, lo que tú quieras, pero el arte ya es llevarse una experiencia, salir del museo con una experiencia.

LL: Y despertar eso no es fácil porque hay gente, como tú dices, que no tiene esa sensibilidad tan marcada.

CH: Pero si la gente vuelve al museo entra con una actitud diferente y aquí ya la enganchamos con una visita guiada que los haga decir “miércoles qué delicia ver esto y entenderlo” porque a la gente le da miedo entrar al museo y no entender las cosas, le da miedo preguntar. Yo ahora vengo de unas reuniones que se llaman “Los museos, ¿para qué?” y el museo es generador de cultura, de diálogo, genera unión en la comunidad, los museos no deben tener paredes, los museos tienen que estar adentro y tienen que estar afuera, entonces sobre este tipo de conferencias vamos a armar nuevos proyectos donde todos ustedes jóvenes regresen al museo y de verdad se vinculen con amor al museo, que sea el plan del fin de semana “vamos al museo,” “vamos a tomarnos algo,” “vamos a mirar la obra, o sea que el museo se vuelva de moda y sea plan para la gente.

LL: ¿Qué te ha dado el arte que no te ha dado ninguna otra cosa en la vida?

CH: Yo pienso que el pensamiento creativo, desarrollar creatividad, ¡expresión! Es que expresarse a través del arte es una delicia. Es muy rico.

LL: ¿Te hace falta trabajar en tu taller?

CH: Muchísimo, muchísimo. Trato de ir media mañana generalmente los lunes que caen en día de fiesta porque generalmente no se puede (risas), y esto se va como aplazando y aplazando, pero tengo un equipo de trabajo que lleva conmigo unos 15 años, entonces ya es fácil transmitirles lo que yo quiero, revisar, pero sí me hace mucha falta, claro que sí.

LL: ¿Y tú taller cómo es? ¿Es tu sitio privado íntimo o cómo es?

CH: No es mi sitio privado porque trabajamos con más amigas, bueno en este caso una en este momento, pero es como una isla en una zona industrial, tiene ventanas por todos lados, entonces es una islita donde todos los operarios de unas empresas de industria caminan alrededor y miran todo lo que está pasando. Trabajo con el reciclaje de la industria automotriz entonces eso es lleno de canecas de soldadores de mesas de trabajo, ya verás, una mesa de trabajo mía del desorden llena de cosas.

LL: Pero sería rara ordenada…

CH: Yo encuentro todo lo que necesito, o sea, si yo necesito un lápiz lo encuentro, pero si yo necesito un pedazo de alambre también, si necesito papel también (risas), entonces eso es una delicia porque eso va generando creatividad con todo.

LL: ¿Es como una necesidad, o no? Una vez que uno empieza ya no lo puede dejar…

CH: Total, es una necesidad.

LL: ¿Y cuando dejas de trabajar es casi como un síndrome de abstinencia?

CH: Así es tal cual, además que tú viajas, vas a ferias, te invitan a una cantidad de cosas entonces… yo digo que el artista es el ladrón más grande porque coge un poquito aquí, un poquito acá y después diseña, lo que tú dices, esa necesidad que tengo en la cabeza lo quiero ya plasmar quiero hacerlo, sí, es duro.

LL: ¿Cuál ha sido tu satisfacción más grande en la vida laboral y en tu vida personal? Ese momento en que hayas dicho realmente de esto que logré hacer sí estoy orgullosísima.

CH: No, yo creo que el día que uno diga “esto sí” ya uno echa para atrás. Yo creo que siempre hay que tener una meta más allá, más allá, más allá porque si uno dice ya logré lo que quería que machera que maravilla…

LL: Me acuesto a dormir.

CH: Sí y siempre te trae la vida nuevos retos nuevos oportunidades. Yo creé una fundación que se llama NC-ARTE y creo que vamos por el camino que es, pero nunca hemos llegado a lo que queremos, o sea, siempre pensamos en un nuevo artista, en una nueva intervención en general algo más para los visitantes, el público, entonces nunca llegas a lo que realmente has querido.

LL: ¿Y personalmente?

CH: No, yo creo que todo lo que la vida me ha dado ha sido una satisfacción permanente y ayer fue acción de gracias y yo creo que doy gracias a todo, a todo lo que tengo, lo que he tenido y lo que me rodea la verdad.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

CH: ¡Uy mucho! Y empezando en este museo que me falta mucho (risas), mucho, mucho. Lógicamente uno tiene que ponerse metas porque tampoco uno la vida entera va a estar aquí, entonces tiene que ponerse de aquí a cinco años ¿qué voy a lograr?

LL: ¿Pero sí ves? sí tienes un lado súper metódico.

CH: Pero porque tiene que ser así porque si no imagínate, yo con este desorden hasta cuando voy a llegar (risas). Yo creo que de aquí a cinco años tengo una meta de lo que quiero de este museo, ya cómo lo voy a lograr hacer es el desorden, pero sí tengo la meta clara. Son cinco años el reto que yo me puse acá.

LL: ¿Te arrepientes de algo? ¿De una decisión que no hayas tomado?

CH: A ver déjame pensar, ¿de qué me puedo arrepentir? Uno se arrepiente de cosas lógicamente porque no hice esto hice lo otro, pero algo así que haya afectado mi vida que yo diga qué desastre, no.

LL: ¿Y el reto más grande que hayas tenido?

CH: Pues el reto más grande es este, ahora, la dirección del museo.

LL: ¿Qué tanto miedo da enfrentarse a esto?

CH: Sí, entré con mucho miedo y con muchas ganas también, y bueno ya le he cogido confianza. Sigo con angustia porque no es
fácil, la parte económica del museo es muy difícil, es muy difícil. Los proyectos llegan, la gente quiere volver al museo a trabajar, a exponer, pero la parte digamos de administración del museo es difícil, no hay con que pagar, entonces es muy difícil la parte del mantenimiento del museo.

LL: ¿Cómo sacar adelante lo uno sin tener lo otro estable?

CH: Tener al equipo bien como se debe tener a un equipo con su salario y sus cosas, pero la parte administrativa del museo es muy difícil.

LL: Pero bueno eso es un reto al que también tienes que enfrentar.

CH: Ha sido el más difícil tal vez.

LL: ¿En qué reencarnarías?

CH: Dios mío, ¿yo? En un cantante, me encanta cantar.

LL: ¿Y cantas bien?

CH: No, (risas) no, no, me encantaría, me encanta cantar, me encanta ese público y poder transmitir lo que yo quiero, pero con música, me encanta.

LL: Si no te hubieras dedicado a esto, ¿crees que te hubieras podido dedicar a otra cosa en la vida?

CH: No, la verdad no.

LL: Naciste para esto.

CH: Definitivamente, súper claro.

LL: El lado de medicina de tu familia no hubiera servido.

CH: Lo pensé, lo quise, lo intenté y dije bueno entonces no soy médica entonces hago la instrumentación como que estoy en la clínica. Estoy convencida de que lo que me gusta hacer es esto.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera, algo que te inspire?

CH: No sé si una frase en este momento, pero por ejemplo hay una canción que se llama “My Way,” entonces yo pienso que las cosas uno las hace “my way”, a su manera, pero esperando generar en el publico aceptación, reciprocidad y que realmente le llegue a la gente de la manera que le tiene que llegar. Uno siempre está pensando en que las cosas funcionen para el país de uno, en que las cosas resulten bien y yo siento que a través del arte hay un poder de transformación, entonces yo pienso que uno tiene un sexto sentido para hacer las cosas, entonces las hago a mi manera (risas).

LL: ¿Crees en el destino?

CH: Creo en el destino, sí. Sí, sí lo creo y las cosas pasan por algo, eso es una cosa que me enseñó una amiga, “siento que ah… no pasó lo que yo quería, no salió, no sé qué” y uno dice: “por algo será” y por algo fue, ya, entonces pasó y sigamos.

LL: ¿Qué rescatas tú de los artistas en Colombia?

CH: Los artistas en Colombia son maravillosos, cada día más reconocidos, cada día la gente extranjera con más ganas de… o los museos con más ganas de tener gente nuestra, artistas nuestros en sus espacios. En este momento se dedican espacios a arte latinoamericano, están las subastas de arte latinoamericano, los curadores de arte latinoamericano, los que están dedicados a comprar arte latinoamericano, entonces yo pienso que tiene un gran potencial.

LL: ¿Cuáles son tus tres artistas top colombianos?

CH: Miguel Ángel Rojas, Óscar Muñoz, Doris Salcedo. Hay un talento maravilloso, Rosario López, Rodrigo Facundo, Ana María Escallón, o sea, tenemos a mucha gente y los que están en este momento exponiendo aquí en el museo son artistas colombianos espectaculares.

LL: ¿Lloras mucho?

CH: No. Lloro digamos a alguien en especial, mi mamá y a un hermano.

LL: ¿Te generan mucha nostalgia?

CH: Mucha.

LL: Eras íntima con tu mamá y fue la que te dejó esa vena.

CH: Sí, así es.

LL: Pero bueno te acompaña siempre.

CH: ¡Así es! (risas)

LL: ¿Bueno, ya para terminar a qué le pones La Lupa en tu vida?


CH:
¿A que le pongo La Lupa en mi vida? A dejar la nueva ampliación del museo. Esa es la meta de aquí a cinco años, dejar por lo menos planteada la ampliación del museo.

 

 

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Claudia Hakim | La Lupa Revista Digital
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Juan Felipe Samper

Juan Felipe Samper

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“Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere”
Juan Felipe Samper | La Lupa Revista Digital

La música siempre fue parte de la vida de Samper. Con los años se dio cuenta de que quería que la música no solo fuera parte de su vida, sino que fuera su vida misma, y así fue. Empezó en la banda Sin Animo de Lucro, y después de muchos años decidió lanzarse como solista. Para él, el camino de la música está lleno de altibajos, y toca enfrentarse a peleas internas para no perder la convicción de que se puede seguir adelante. Es apasionado, terco, sensible, determinado, y eso precisamente es lo que le ha permitido mostrar en su música su mejor versión. La Lupa conoció a Juan Felipe, un incansable perseguidor de sus propios sueños.


LL: Bueno yo quería que empezáramos devolviéndonos a ese momento en el que tú descubres que te fascina la música, que esto es lo que quieres hacer.


JS
: Mira, yo no tengo un momento exacto en el que dije: ‘la música es’. Desde siempre estuvo conmigo. Entonces mi papá siempre tuvo una batería en la casa y un órgano, un organito como de iglesia. Yo no lo podía tocar. Lo tenía súper prohibido, él se iba para la oficina y me decía: ‘no puedes tocar eso’, pero yo llegaba del colegio y me ponía unos audífonos que tenía él, obviamente con un discman en esa época y empezaba a tocar batería sobre eso. Me gustaba mucho sentarme en el órgano y tratar de sacar melodías que me sonaran familiares… la música siempre estuvo ahí al lado mío. En electiva en el colegio empecé como baterista. Siempre como hobbie, nunca como algo que yo dijera: ‘profesionalmente quiero hacer esto.’ Lo mío era el fútbol. El fútbol era mi gran pasión y eso sí yo moría y mataba por el fútbol.

LL: ¿Pero sí te imaginaste como futbolista en algún momento?

JS: Tampoco, pero era como la gran pasión así absoluta digamos toda la primaria. Y en octavo, yo creo que ese es el momento en el que sí hay como un click, había unos amigos que empezaron a tocar guitarra muy bien, otro que era un bajista muy bueno, y armamos una primera banda donde tocábamos The Offspring, Blink-182, Metallica, y ahí fue que empecé yo a decir como: ‘Juepucha, qué nota, o sea, esto es muy rico.’ Hicimos nuestro primer concierto en un bar, creo que costaba mil pesos la entrada, una cosa así. Éramos muy chiquitos. Ese día de ese concierto en el bar yo me tomé mi primera cerveza en la vida. Y la sensación que me dio estar en el bar y tocar, yo creo que eso fue lo que determinó que empezara a meterle con más fuerza. Pero te digo que no hay un momento específico porque igual me gradué del colegio y empecé a estudiar derecho. Yo como que no tenía tan claro que quería ser músico, pero la vida me fue empujando –y eso espero que no se interprete como que no tuve poder de decisión– sino que la vida me fue como diseñando el camino, y me fue diciendo “hermano es por acá, es por acá, es por acá”. Me fue como empujando, y empujando y empujando. Después vino “Sin Ánimo de Lucro”, llegué cuando ya la banda estaba armada, cuando ya acababa de salir “El Parrandero” y yo creo que ahí fue que yo dije: “No, pues, me voy a dedicar a esto y me encanta.”

LL: ¿Y qué tan difícil es tomar esa decisión? Porque siempre había sido una cosa paralela, pero decir: “bueno, no, ya no va a ser algo paralelo, sino que realmente es lo que voy a hacer en la vida.”

JS: Mira yo tuve la fortuna de tener un papá publicista, súper liberal en su pensamiento, que siempre me apoyó y me dijo: “sea lo que quiera”. Y yo le veo un problema grande hoy en día (como todo tiene un beneficio, también tiene problemas) el hecho de que te digan, “sea lo que usted quiera” te pone una responsabilidad muy grande sobre tu vida. Entonces lo que te digo, fui como bendecido con la oportunidad: gracias a Dios pude escoger, pero fue muy difícil darme cuenta de que realmente lo que quería era ser músico, porque cuando vienes de una familia tradicional, y sobre todo una sociedad tan tradicional como la nuestra, ser músico en el momento en el que yo llegué a la universidad, no era visto como una profesión respetada, y que la gente te dijera, y todavía me pasa, que hay papás que te dicen: “oiga y ¿usted vive de la música?”. Entonces yo creo que a uno se le va llenando ese ruido social, y eso es lo que no te permite seguir desde el principio tus sueños. Hoy en día yo digo: “Juepucha, yo debí haber empezado mucho más chiquito enfocado y totalmente entregado a clases”. Por ejemplo, hasta la universidad yo fui todo empírico. Todo lo aprendí en la casa, todo lo aprendí tocando, tenía un teclado, tenía una guitarra e iba sacando los sonidos y ya en la universidad, obviamente; “venga mijo que la cosa es así.” Pero bueno, lo que te digo, gracias a Dios tuve la gran fortuna de que me apoyaran, me dijeran: “listo, sea esto.” Pero yo fui el que tuve el problema, yo internamente fui el que me demoré mucho en decidirlo. Como te digo, empecé a estudiar derecho.

LL: Ahorita decías eso, que es una fortuna, y también en un punto se vuelve un problema. Digamos que la generación de nuestros papás estudiaba administración porque era lo que tocaba y como que no le echaban mucha cabeza a la cosa, pero cuando le botan a uno la pelota de decir, Qué quiere ser usted en la vida, es cuando toca pensar un poco. ¿Qué crees que fue, o ha sido lo más difícil de todo ese proceso?


JS:
Lo más difícil de todo ese proceso, es esa pelea interna que tienes contigo. Y la pelea interna se vuelve un poquito: “les voy a mostrar que sí se puede”. Me entiendes, se vuelve un poquito: “bueno, pues tomé esta decisión, les voy a demostrar a ellos y a mí, a todo el mundo.” Se vuelve una cosa muy difícil y yo tengo un cuento ahí especial, y es que la mamá de un amigo mío era la decana de estudiantes de la Universidad de los Andes y un día me acerqué a la oficina de ella a preguntarle alguna cosa, porque yo tenía que ver si seguía en derecho o me pasaba a música, y le dije: “María Cristina, si antes de los 25 años a mí no me nominan a un Grammy, yo me retiro de la música.” Hoy en día digo: “Qué bestia. Por Dios. Cómo hace uno eso.” Pero mira cómo fue la vida de bacana conmigo y en el 2009 estuve nominado a un Grammy, entonces fue muy lindo, fue muy chévere, y fue como ir consiguiendo esos objetivos que te planteas, lo que te digo, para demostrarle a los demás, para demostrarte a ti, para estar feliz con lo que estás haciendo, fue muy importante ir cumpliendo cada una de esas metas que me puse: obviamente una era grabar un disco, después tocar en no-sé-dónde y lo conseguíamos, lo que te digo del Grammy, tuvimos mucha fortuna con Sin Ánimo de Lucro, muchísima fortuna en su momento. Entonces todo eso, más que la alegría y el reconocimiento, digamos la parte del ego de decir: “qué nota que pasó esto”, es más la reafirmación de que vas por el camino correcto. Y yo creo que seguir los sueños, con todo y lo romanticón que suena, siempre va a ser válido y siempre va a ser lo más chévere. Yo creo que los papás, ahorita que hablábamos de eso, cuando les decían: “usted tiene que estudiar esto y es esto”, tenían la posibilidad de justificarse después en la vida: “Es que a mí me tocó. Es que a mí me tocó esto, es que a mí me tocó lo otro.” Y lo mismo pasa hoy en día, y con cualquier decisión que tomes ¿no? La gente, y en general todos, buscamos mucho la justificación en algo. “No, es que estoy en un trabajo que no me gusta.” Pero el reto que tiene la música es que te dedicas a lo que realmente quieres. O sea, si estás ahí es porque realmente lo quieres, y yo creo que eso es lo lindo y lo difícil a la vez.

LL: Cuando tú ya decides tomar este camino, ¿Qué era eso que tú te soñabas con llegar a hacer? ¿Cuál era ese objetivo allá lejos que uno siempre tiene cuando empieza?

JS: Mira, mi gran objetivo era poder tocar mis canciones y que la gente coreara esas canciones, yo creo que ese era el fondo total como de uno decir: “Uy qué nota, ¿cómo se sentirá eso?” Había muchos más, conocer ídolos musicales, tocar en ciertos sitios, ganarse ciertas cosas, pero sobretodo, te tengo que confesar, que el gran sueño – y ese no se ha terminado – es pasar a la historia de la música de nuestro país, y de la música en general. Como que la gente se voltee en unos años, mis nietos, qué se yo, y que puedan decir: “Uy qué nota el legado que dejó este man en la parte musical.” Ese siempre ha sido mi sueño y yo trabajo sobre todo pensando en eso.

LL: ¿Cómo definirías el concepto de éxito? ¿Cuándo decir “esta persona realmente lo logró”?

JS: Esta carrera me ha enseñado a diferenciar qué es el éxito y qué no lo es. Entonces yo creo que todos como sociedad hemos crecido pensando que el éxito es la plata, y lo material que puedas reunir con base en algo que estés haciendo y creo que ese no es el éxito. El éxito es cuando puedes estar satisfecho con lo que te propusiste, cuando puedes estar absolutamente positivo y definido en el sentido de: “yo me propuse esto, lo logré y lo logré como lo quería lograr.” Muchas veces uno no está detrás de plata, muchas veces uno está es detrás de hacer una canción impresionante. Y hay canciones impresionantes que has hecho, entonces yo creo que el éxito es casi un estado mental, es casi un estado interno, propio de cada uno y es muy personal.

LL: Hubo algún momento en el que tu dijeras: “No, realmente yo no voy a seguir, quiero tirar la toalla, esto me quedó grande, no puedo más.” ¿Cuáles, así puntuales, recuerdas?

JS: ¡Hubo muchísimos! Mira, hubo un concierto que hicimos en Villavicencio con Sin Ánimo de Lucro, no me acuerdo en qué año fue, debió haber sido por ahí en el 2010, en donde todo salió mal en el escenario. Todo. Y es muy fácil que las cosas salgan mal en el escenario. Uno como audiencia no se da cuenta de todo el proceso que hay detrás, pero ese día en particular tuve un problema con los in-ears, que son esos audífonos que se pone uno acá (señala oreja) pa oírse. Paré el concierto, literal. O sea, dije: “por favor necesitamos cinco minutos más.” Bajé al camerino, y los del grupo me decían: “hermano ¿qué le pasa?” Y yo: “qué pena con ustedes, pero es que no puedo, no puedo. No sé dónde estamos, no sé dónde va la canción, y la situación me está ganando.” Entonces nos tomamos cinco minutos, volvimos a la tarima, y re-abrimos con una versión de Sólo por tenerte, yo sólo en guitarra como para re-afianzarme otra vez con lo que estaba pasando… No pude. No pude. Como que la situación te sobrecoge. Y entonces cuando me bajé de la tarima, fue horrible, llamé a amigos, a familia, a decirles: “yo definitivamente no sirvo para esto, esto a mí me puede, yo soy muy nervioso, yo soy muy ansioso, no voy a seguir en esto”. Ese es solamente uno de los momentos. Hay momentos en los que salen canciones, y digamos que la respuesta del público no es la que tú te esperabas y te dices: “¿Para qué? ¿Para qué hago esto?”. Cuando te comparas con amigos de tu generación o algo así tú ves que muchos de mis amigos son hoy en día vicepresidentes, gerentes, no sé qué, y todos me dicen a mí: “¿Usted por qué hace lo que hace?” A mí me encanta hacer lo que yo hago, es decir, mi motivación no es ser vicepresidente de nada, no me interesa, no lo envidio nada, absolutamente nada. Pero cuando te comparas con ellos, a veces dices, pucha, sería más fácil uno en vez de estar en estas, poder estar acá, o si yo hubiera hecho esto, hubiera hecho lo otro… Esta es una carrera de muchísimos altibajos y te va como fortaleciendo en lo personal mucho, mucho, mucho. Te va moldeando. Todas, al final del día, son carreras para la vida, pero esta te enfrenta mucho con tus convicciones, con tus creencias, con tu capacidad de aguantar. Todo el tiempo te está retando en ese sentido, entonces eso es lo que yo le veo de chévere a la música.

LL: ¿Qué es lo que tú has descubierto de ti mismo en esta carrera?

JS: Que soy más terco de lo que creía. Considerándome súper terco, soy re contra terco ahora. Me he dado cuenta de que soy súper pasional. Si no me apasiona, no muevo un dedo por eso. Sea lo que sea, ni obligado. Desde chiquito era así, pero la música me ha demostrado aún más eso. Y que no hay límites en verdad para uno. Que tú puedes soñar: “Dios, quiero conocer a Juanes”. Que en su momento, cuando yo era chiquito lo veía inalcanzable, y pues, terminé conociéndolo como: “Quiubo, qué más mucho gusto. -Ey, qué más parcero.” O hacer cosas con productores que te soñabas, o hacer tú mismo música que no pensabas que eras capaz de hacer. Entonces pues ha sido muy chévere, el reto es muy chévere, es como estar subiendo todo el tiempo la balanza, y es como: ¿A dónde quieres llegar?

LL: ¿Tú crees que los sueños, o las metas que uno tiene van evolucionando también? Es decir, no es que uno tenga un punto al que quiere llegar, sino que tal vez cuando llegas a ese punto ya tienes otra meta. Y miras, no, esa que tenía atrás pues no era realmente…


JS:
Estoy convencido de eso. No sé si tú has visto la ponencia o el discurso que dio Jim Carrey en una universidad que ahorita se me olvida, donde entre otras cosas dice: “espero que todo el mundo pueda conseguir lo que siempre soñó, para que se den cuenta de que esa no es la respuesta.” Y dice, “yo soy un ejemplo de eso.” Yo creo que las metas siempre son variables, y siempre van cambiando porque uno siempre quiere más. Yo creo que ese es exactamente el motor de la vida y lo que te lleva a evolucionar. En todos los sentidos. Eso no quiere decir que no te fijes metas, simplemente van cambiando, y cuando llegas, no es que no fue lo suficiente, sino que dices: “juepucha, ahora lo que viene es esto.” Cuando nos nominaron al Grammy, yo nunca había tenido tanto dolor de espalda en mi vida sentado ahí esperando a que saliera esta vieja diciendo quiénes eran los ganadores de cada premio, y recién pasó eso… el premio anterior, para contextualizar toda la idea, se lo ganó Luis Enrique por Yo no sé Mañana, y Luis Enrique pasó y dijo: “llevo 22 años esperando este momento.” Y yo en ese momento tenía 23, 24 años. Y yo decía: “Juepucha, o sea…”, no es un tema de que haya como una línea del tiempo en donde a tal año te ganas eso, sino que dije: “Pucha, es muy difícil esto, hay que trabajar, hay que trabajar, hay que trabajar”. Ya estaba cumpliendo un sueño con estar nominado, ya era increíble estar nominados a mejor disco del año en esa categoría, entonces la siguiente meta fue: “listo, nos vamos a ganar uno.” Y ahí estoy, eso es parte de las motivaciones.

LL: Cuando eras parte de Sin Ánimo de Lucro, ¿tú sí te proyectaste mucho tiempo más ahí? O pensabas que de pronto era algo de paso. Es decir, ¿te imaginaste que lo que está pasando ahorita contigo, que vas a lanzar tu próximo sencillo, era lo que realmente querías? O la vida nuevamente te dijo: “No, no era por ahí.”

JS: Mira, yo creo que cuando empecé con Sin Ánimo de Lucro, empecé como tanteando el terreno. Porque no era una banda que hubiera creado yo, no era necesariamente una música que me apasionara del todo, que yo dijera: “Wow, qué rico. Empezar a hacer tropipop.” Y en la mitad del camino dije: “esto es mi vida entera”, por la familia que encontré ahí, porque éramos unos partners todos, absolutos, hermanos. Cuando tú tienes una banda, compartes todo el día. Toda la vida, absolutamente toda la vida. Más que la familia, es impresionante, porque terminas haciendo locuras y las haces con ellos. Es decir, con la familia, con los papás, hay ciertas cosas que escondes. Con estos NADA. Esto era una hermandad absoluta. Y vivimos cosas muy buenas. Cuando empezaron a suceder tantas cosas buenas, y cosas positivas, discos de oro, giras, y de alguna manera todo lo que te soñaste en principio y todos esos objetivos que cuando empecé decía: “yo quiero esto, yo quiero esto” y se empezó a cumplir, de esto se va a tratar mi vida. Y yo creo que por ahí en el 2010, incluso lo hablábamos nosotros unos con otros, decíamos: “Esto es. ¿Cómo se va a acabar Sin Ánimo de Lucro?” Y se acabó.

LL: Y ¿qué fue lo que pasó exactamente? ¿Por qué se acabó?

JS: No tengo ni idea ¿sabes? No tengo ni idea. Yo creo que… lo que tú decías: la vida está en constante cambio, las personas están en constante cambio, y cambian los objetivos y cambian las metas. No todos queríamos seguir haciendo el mismo tipo de música. Se juntaron muchísimos factores: la diatriba contra el tropipop. De un momento a otro era cool no oír tropipop. Era cool decir que odiabas el tropipop. Sin Ánimo de Lucro era una banda súper representativa del género. Creo que éramos muy chiquitos y muy inmaduros en ese sentido para decir: “pues acá estamos y acá nos quedamos haciendo esto.” Algunos querían seguir haciendo rock, otros querían hacer pop, otros querían que las canciones de ellos tuvieran más acordeón. Y fue como un coctel que simplemente hizo que cada uno dijera, ya.

LL: ¿Y hoy en día con ellos cómo es la relación?

JS: Pues bien, hay una distancia obviamente que se ha ido acrecentando con los años. Al principio seguimos siendo muy unidos y nos llamábamos: “¿Cómo va? ¿Qué canción va a sacar? ¿Qué necesita de mí? ¿Cómo le puedo ayudar?”. Hoy en día sigue esa actitud, pero ya no nos hablamos. Mira cómo es la vida de chistosa. Pues ya no es… ya no hay esa hermandad. Esto era salir los viernes, íbamos todos, las novias eran amigas de todos con todos, esto era una familia literalmente. Y ahora es muy poco lo que hablamos. Muy poco.

LL: ¿Y te da nostalgia eso?


JS:
Sí, obvio, me da muchísima nostalgia. Hay cosas que me… (Suspira). Yo soy súper sensible, y súper sentimental y, por ejemplo, la primera vez que fui a Estados Unidos a trabajar, o sea, a tocar… como una película que repites cada vez: “con ellos vinimos acá, y comimos acá, y esa tarde que firmamos el contrato en este Delys, y me senté ahí…” Y eso sigue pasando. Entonces cuando vas a otro país, o a otra ciudad, o a otras cosas, sigue pasando eso, sigue pasando que te acuerdas de esos momentos y da mucha tristeza que ya no estén pasando más.

LL: ¿Qué tanto miedo te ha dado asumir esta nueva etapa en tu carrera?

JS: Yo creo que muy poco. Yo creo que muy poco miedo, como todos: preocupaciones, pero no miedo. Yo siento que el miedo lo vuelve estático a uno y ese no ha sido mi caso. Yo no veo hacia adelante y digo: “Juepucha ¿qué voy a hacer? ¿Cómo voy a hacer?” No. Para nada. Al revés, he tratado como de gozármelo y decir: “bueno, ¿con qué voy a salir?” Hay momentos de preocupación, todos los que quieras. De muchísima ansiedad, antes de salir uno con una canción se hace muchas expectativas, muchas ilusiones, trabajas durante mucho tiempo, le inviertes mucha energía, es como tener un bebé literalmente y esperas que las cosas salgan bien, pero no es miedo, es solamente mucha ilusión.

LL: Después de esto, si tú no cumples tus expectativas, ¿Qué piensas que puedes hacer?

JS: Dedicarme al trago (risas). No, yo creo que viene un momento muy duro, de pensar qué hiciste mal, de cambiar un poquito el producto, eventualmente tiene que salir bien. Pero como todo, es susceptible de que salga mal. Y ya de hecho me ha pasado con un par de canciones que no se han cumplido las expectativas de venta o de audiencia y es difícil. Es muy difícil por lo que te digo, te sientas y dices: “bueno, ¿ahora qué?” ¿Ahora qué? Porque es que no es solamente darte el gusto de darte una canción. La canción es un producto y tú eres una marca. Es difícil eso también, que no te había hablado de eso: Samper es mí marca. Cuando tú eres presidente de Sprite, o lo que sea, pues es un producto el que estás ofreciendo y le quitas más gas, le subes más gas, le pones un poquito más de color, pero acá es: “Uy, se dejó el bigote”. No, entonces me dejé el bigote y empieza a llover en Twitter: “Ey, hermano, ¿qué hace?” Estaba en una entrevista, te cuento ahí de pura anécdota el viernes pasado en una emisora. Y entonces ponen en Twitter: “Nos está acompañando Samper, ¿qué canción quieren que toque?” Y obviamente pues salía el tag de la emisora, y el tag mío, o sea, llegaban a las dos partes. La primera canción que me pedían que tocara era: “Córtese ese bigote tan inmundo” (risas), entonces, es muy chistoso, y lo que te digo que tienes que aprender a manejar es que la marca eres tú y hay que asumirlo. Mi Instagram es el de una marca. Es personal, pero es una marca. Cuando sacas una canción, te duele mucho porque tú eres esa canción. No es una canción que escribieron para ti, es tuya. Y tú nunca vas a querer sacar una canción que sea: “hice la canción más mala del mundo, espero que les guste”. Tú nunca vas a sacar una canción diciendo: “hice lo peor posible”. Eso no pasa.

LL: ¿Cómo describirías tú en este momento tu sello? ¿Qué es lo que estás haciendo, cuál es tu estilo?

JS: Qué pregunta más difícil. Mira, yo siento que yo he sido muy auténtico, tanto en la temática de mis canciones, soy súper romántico, pero tengo contenido social en lo que hablo. Por ejemplo, la primera canción que saqué en mi proyecto de solista se llama Volver a empezar. Y reunía todo. O sea, volver a empezar con mi carrera, volver a empezar yo en mi vida, reinventarme, pero la canción en sí fue escrita para los desmovilizados y para la integración entonces se llama volver a empezar por eso. Yo siento que esa es mi gran identidad. Yo me dedico a esconder mensajes dentro de mis canciones, creo que mi voz es diferente, creo que es particular, y mis influencias, yo soy un tipo que se considera un poquito degenerado, en el sentido de que no tengo un género. No me gusta que me encasillen. Peleo… no te imaginas las peleas que tengo con managers porque me dicen: “pero ¿cuál es su sonido?” Y yo les digo: qué importa. Qué importa. O sea, por qué tenemos que estar todo el tiempo detrás de decir: “es que Samper es el representante del vallenato.” No, o sea, no es ni el del vallenato, ni el del tropipop, ni el del rock. No. Yo quiero hacer música que me guste y con la que me sienta bien. Y creo que esa es mi identidad. Yo creo que todos sufrimos un poquito de eso, nos gusta tener la comodidad de saber exactamente… cómo encajonar cada cosa y organizarla. Creo que se nos ha enseñado eso desde chiquitos: Esto es esto, esto es esto, etc. Y por eso buscamos que la gente sea así: “Ah, no, la politóloga que hace esto, y esto” pero podrías hacer muchísimas más cosas.

LL: Aparte de hacer música, ¿qué es lo que más te gusta en la vida?

JS: Mira, jugar fútbol… soy hincha de Santafé a muerte y todavía juego fútbol todos los fines de semana. Ya me rompí el ligamento cruzado, ya tuve reconstrucción de rodilla y sigo ahí. Hasta que me dé el cuerpo voy a seguir jugando fútbol. FIFA. Juego Play Station todo el día.

LL: Es el símbolo hombre absoluto ¿no? Fútbol, música, nintendo, o sea…

JS: Tal cual, me dedico a eso. Y obvio, oír música… ir a cine. Me encantan las películas. Soy súper cinéfilo. No soy tan buen lector, pero disfruto mucho los libros que leo. Soy súper familiar, me gusta y realmente me siento bien cuando estoy con mi familia.

LL: Eso te iba a preguntar. ¿Qué papel ha jugado tu familia, más allá de que tu papá siempre te apoyó?

JS: Han sido absolutamente claves todos. No sólo mi núcleo familiar más íntimo mi mamá, mi papá y mi hermana, sino la familia en general. Todo el mundo ha sido muy especial conmigo. Y como te digo, soy súper familiar entonces yo les consulto todo. Absolutamente todo pasa por siete filtros familiares antes de que pase algo. Me gusta oír el feedback de ellos, me gusta que sepan en qué estoy, y me gusta compartir con ellos también su vida, estar muy al tanto de qué es lo que pasa con ellos.

LL: ¿Te proyectas más adelante casado?

JS: Mucho más adelante. Mucho más adelante (risas), no pero claro, quiero tener una familia, quiero tener hijos, pero no es el sueño principal. No es que yo diga: “uy, me está cogiendo la noche, me voy a casar”. No.

LL: ¿De qué te arrepientes?


JS:
Me arrepiento de muchas cosas. Siempre pensé que era un tipo… chiquito en el colegio yo decía: “no, yo no me arrepiento de nada, yo me voy a morir y…” porque hay una cosa, y es que le tengo mucho miedo a la muerte. Es mi mayor miedo. Entonces yo decía: “El día que me muera, si existe la reencarnación y llega este man a preguntarme bueno, qué, ¿lo mando otra vez? No. No tengo nada más que vivir, fresco. No me arrepiento de nada, déjeme acá.” Eso era como lo que yo pensaba bien chiquito. Y hoy en día creo que sí me arrepiento de muchas cosas. Me arrepiento de haber sido muy vago en el colegio. No fui problema, pero fui muy vago. Me dedicaba mucho a estudiar música. A tocar guitarra, capaba clase todo el día, llegaba tardísimo al colegio, era una bestia, llegaba 9:00 o 9:30 de la mañana. Mal. Horrible. Me quedaba dormido en clase… Era bien vago, era bien, bien vago. Me arrepiento de eso porque era una gran oportunidad la que tenía ahí. Como de parar más bolas, como de disfrutármelo más. No sé por qué lo veo en retrospectiva y me arrepiento. Me arrepiento de algunos errores con mujeres, porque creo que las cosas se pudieron haber hecho diferente. Yo creo que uno… uno está en constante cambio y está sobretodo mejorando cada vez más. Me arrepiento de relaciones que tuve. Me arrepiento de peleas que tuve. No de peleas de puños y eso, sino de enfrentamientos que hoy en día digo “eso no tenía ningún sentido de nada.” Tal vez me arrepiento de que se haya acabado Sin ánimo como se acabó. Y tal vez me arrepiento de haber lanzado una canción en una época cuando lo debí haber hecho en otra. Pero no lo veo como: “Dios, ¿por qué?” No. Creo que es un aprendizaje. Simplemente un aprendizaje y ya.

LL: ¿Lloras mucho?

JS: Soy súper fácil para llorar. Pero lloro por bobadas. Como que me queda muy difícil llorar por cosas importantes. Con eso no lloro tanto, pero lloro con Toy Story 3. No puedo cuando le regalan los muñequitos a la niña al final, no puedo, no puedo con eso (risas). Lloro solo y no mucho. Es más como lagrimita como de que me duele, pero no de llorar berreando.

LL: Si yo le pregunto a un muy buen amigo tuyo qué tiene para decir de ti, ¿qué crees que diría?

JS: Yo creo que diría que soy súper apasionado, súper desaparecido, o sea, súper… no sé si sea tanto ingrato, porque no es ingratitud, sino que como tengo una vida tan diferente a la de mis amigos más cercanos, ellos tienen un horario y unas cosas… te dirían que soy bastante desordenado. Sin ser cierto, pero te dirían eso. Te dirían que soy bastante incumplido, lo cual tampoco es cierto. Dirían todo lo que no soy. (Risas). No, me la montan mucho porque alguna vez les quedé mal, pero no soy eso. Y yo creo que te dirían que soy un tipo súper leal, súper entregado a la amistad. Estoy siempre para ellos y yo siento que ellos también están para mí. Te dirían exactamente eso.

LL: ¿Tienes un carácter fuerte? ¿Podrían decir que eres un tipo bravo?

JS: No, no. Para nada. Yo creo que dirían que soy un tipo súper tranquilo. Yo no peleo casi nunca. Casi nunca me altero. Yo soy muy de debatir, pero no es de pelea y creo que eso te dirían ellos.

LL: ¿Quiénes han sido tus referentes en la vida, en la música, pero sobretodo en la vida en general?

JS: Mira, yo creo que mi abuela materna, que se murió cuando yo tenía 13 años, fue muy especial. Durante esos 13 años y en adelante, idealicé un poco a esa persona y es como un referente bien claro de quién quisiera ser por el recuerdo, por la memoria que se genera en los demás, una persona muy linda con todos, súper cariñosa y yo trato de ser así con la gente que está conmigo. A nivel musical… me encanta, admiro, ayer lloré (ahorita que me preguntabas si lloro mucho), viendo una película que se llama el Reporte de John Lennon, que es el reporte sobre su muerte. John Lennon para mí es un dios absoluto por todo lo que logró: por su activismo político, por la manera en la que componía, por la música que hizo, por el referente indudable musical que es junto a The Beatles, y de ahí se desprenden varios por ciertas cosas: por ejemplo, Queen siempre va a ser uno de mis más grandes ídolos; a nivel Colombia, Carlos Vives por una gran parte de lo que hace, me parece. No necesariamente por su música, sino por una cantidad de cosas alrededor de él, me parece que es un maestro y una persona a la que uno tiene que apuntarle. Juanes también me parece que hizo cosas impresionantes, y de muchos colegas acá, a nivel musical, sí hay cositas que yo les admiro mucho a todos y que quisiera repetir.

LL: ¿Qué tan difícil es hacer música en Colombia realmente?

JS: Yo creo que hacer música donde sea es muy difícil. Que lo pongas en Colombia sí tiene un valor adicional, y es que Colombia carece de cultura en el sentido de que no estamos acostumbrados a admirar el arte. Así mismo, como no estamos acostumbrados a eso, nosotros no tenemos acá palacios, o centros de oír música. Sólo en México tienen el Auditorio Nacional, el Lunario, aquí no tienes espacios para ir a conciertos. Muy pocos. No tienes canales de distribución. Tienes una única emisora de rock, que es Radioactiva. El gobierno ha tratado de poner Radiónica, pero sigue sin posicionarse tan duro. Pero igual, son solo dos canales, imagínate sólo tener dos canales. En comparación con Estados Unidos, si tú haces blue grass, si haces pop, si haces baladas, tienes todo lo que quieras y tienes una audiencia ahí esperando por eso, porque se han enfocado en eso. Entonces hacer música en Colombia es muy difícil porque primero, no tenemos la cultura, segundo, no tenemos los canales, y tercero, nos encanta la rumba. Si no nos hace rumbear casi que no funciona. Si no nos hace sacar una botella de aguardiente y perder la cabeza, es muy difícil que eso trascienda. Y te lo digo con conocimiento de causa porque tuve una banda que se dedicaba a eso, y después tuve un proyecto que no se dedica a eso, entonces he vivido los dos lados. El Parrandero donde tú fueras pegaba y después haces una canción que sea un poquito más elaborada, que tenga tal o tal o tal, y la gente ya ahí como que no le cuadra tanto la vaina.

LL: ¿Crees en el destino?

JS: Sí. Creo en dos cosas que no sé si se pueden llevar una y otra. Creo en el destino y creo que puedes cambiar el destino. Es decir, creo que estás destinado a ciertas cosas, pero creo que la manera en la que llegas allá tú la vas determinando. Yo creo que depende mucho del camino, y eso va a determinar sobre todo los tiempos, más que el hecho de que va a pasar.

LL: Bueno, y ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

JS: Le pongo La Lupa en mi vida a mí (risas). Yo creo que soy un tipo re contra introspectivo. Me doy mucho palo y estoy en constante ejercicio de revisarme en mis actitudes, mi trabajo, mis cosas, a eso le pongo La Lupa todo el tiempo. A mi trabajo, a cómo me estoy comportando conmigo, con los demás. Soy una cuchilla absoluta conmigo mismo.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Juan Felipe Samper | La Lupa Revista Digital
Juan Felipe Samper | La Lupa Revista Digital
Juan Felipe Samper | La Lupa Revista Digital

Ana Wills

Ana Wills

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida”
Ana Wills | La Lupa Revista Digital

Desde niña Ana fue amante de la música, del arte, de todo lo que perteneciera al mundo de la expresión, de lo artístico. Estudió publicidad, pero sus raíces, la influencia de su familia y el amor por el arte la encaminaron a la actuación, una vía que le ha permitido adentrarse en ella misma, explorarse, entender mejor la vida. Es mamá, amante de la música y de los viajes. Conocimos a Ana más allá de su carácter templado y su indiscutible talento para actuar.


LL: Te quiero regresar un poquito a tus años de juventud, ¿Cómo eras tú de niña?


A:
Bueno, gracias por la invitación, me encanta estar aquí con ustedes. Y cómo era yo de niña, pues era una niña muy extrovertida la verdad, muy alegre, soy parte de una familia grande, somos cuatro hijos, siempre hubo mucho alboroto en mi casa mucho movimiento, mucho ruido y yo, digamos, siempre me diferencié o me destaqué porque a mí me encantaba llamar la atención (risas), por eso creo que terminé trabajando en televisión, porque era la que cantaba, la que bailaba, la que hacía toda clase de espectáculos, muy artística. Mi mamá es pedagoga musical ella toca la guitarra, es cantante y se dedicó a enseñar música para niños de colegios y escuelas, entonces también crecimos rodeados de mucha música y arte, digamos que por ese lado yo creo que tuve una infancia muy bonita, muy alegre.

LL: Entonces, ¿tú crees que esas raíces artísticas que tú tienes vienen de tu mamá?

A: Sí, yo creo que parte de mi mamá, claro que sí. Tiene la raíz musical y artística de la familia.

LL: Estudiaste publicidad, ¿qué tal fue esa experiencia para ti?

A: Sí, estudié publicidad. Una experiencia, aunque no me dediqué a eso duré dos años trabajando como publicista. Yo creo que todo lo que uno puede aprender en esta vida es bienvenido, o sea, me ayudó a formarme en otros rangos, y es otro tipo de experiencia que valoro muchísimo y me ha servido para hacer otro tipo de cosas, no solamente la actuación.  La actuación fue algo que surgió sin esperarse, yo creo que le pasa a la mayoría de la gente a la hora de decidir qué estudiar, es muy complicado ¿no? Uno está muy inmaduro y digamos que en el colegio tienes un poco de presión en cuanto a bueno, ¿y qué va a estudiar? Yo siempre quería optar por el lado artístico, también quise estudiar artes visuales, algo que tuviera que ver con creatividad, arte, fotografía, cine, entonces traté de reunir todo lo que me gustaba en una carrera en donde yo pudiera ejercer las artes visuales, la creatividad y que fuera bien remunerada; porque si uno dice me voy por la pintura, sabes, muy chévere, pero yo también quería un trabajo que me diera la posibilidad de explorar muchas otras cosas. Entonces me dediqué a estudiar publicidad, empecé en la Tadeo Lozano, gran experiencia, y terminé en Argentina en la Universidad de Palermo y luego terminé especializándome en redacción publicitaria en una escuela que se llama Escuela Creativos, y ahí ya empecé a trabajar en una productora de cine como asistente de dirección. Luego trabajé en agencia, y ya cuando me devolví después de un tiempo de haber trabajado en publicidad, surgió lo de la televisión. Como que todo dio muchas vueltas.

LL: Este mundo de la televisión, que te jaló por sorpresa porque tú no te lo esperabas y creo que tampoco lo buscaste, debe estar lleno de momentos difíciles. ¿Qué resaltas tú de la vida en televisión?

A: No es como la pintan empezando por ahí, yo creo que la gente desde otro punto de vista, como el televidente o el que admira a un actor por ser simplemente una figura pública muchas veces no entiende que es una carrera difícil. Admiro mucho a la gente que se dedica de lleno al teatro, a las tablas al arte escénico, es por amor al arte realmente, ¿no? Digamos que la televisión te abre otras oportunidades, no solamente que emocionalmente te llenen como actor, sino que te da más oportunidades de trabajo, que es un tema complicado. No siempre hay trabajo para todos los actores, no siempre todos los actores están; es cuestión de modas, de momentos, de todo, entonces uno tiene que estar consciente de que es un trabajo muy difícil también, es un estilo de vida complicado y he aprendido muchas cosas. Lo que más me gusta es que tienes contacto con gente muy diferente todo el tiempo, estás conociendo personas todo el tiempo que además te ayudan a formarte como actor. El hecho de interpretar a un personaje pues es una experiencia genial, ¿sabes? Como si te metes de lleno en el papel de un personaje, es una experiencia.

LL: Los diferentes personajes que tú has venido interpretando a través de los años ¿te han hecho cambiar o madurar como persona?

A: Sí, total. He tenido unos cuantos, también hay otros que no me han aportado nada, así como hay unos que te aportan hay otros que simplemente tienden a veces a encasillarlo a uno en personajes, y más allá de que estás haciendo una labor no te aportan, hay otros que sí, realmente te llegan a cambiar la vida y le cambias la vida a mucha gente también. Depende del personaje, pero claro, si uno se mete de lleno muchas veces te afecta para bien o para mal, pero pues te afecta.

LL: ¿Cuál ha sido al personaje al que le has aprendido más? ¿Cuál ha sido el reto más grande para ti?


A:
Yo creo que fue el primer personaje que hice hace ya seis años, mi incursión en la televisión fue con un personaje de una niña
enferma, era anoréxica, le tocó mucho a la gente. Me tocó, digamos, coger al personaje, darle otra vuelta y tomar responsabilidades en el asunto y mostrarle a la gente que esto es una enfermedad que de verdad hay que tomarse en serio, un rol con un papel social. Entonces eso me marcó en cuanto a esa parte emocional fuerte y que pude aportar también cosas positivas, el tener que cargar con un mensaje tan fuerte como es la anorexia y los problemas emocionales que trae todo esto. De ahí en adelante siempre he hecho personajes antagónicos realmente. Entones eso también me ha hecho, pues una cosa es actuar como villana y otra es la vida real y tener que explicarle a la gente que uno no es la villana de la vida (risas), entonces salir de ese encasille es difícil. Siempre lo ponen a uno de villana de estrato alto, sabes, entonces sí es un reto para mí poder representar o encarnizar a otro personaje que no sea siempre la mala del paseo porque de verdad eso es un karma.

LL: Ahora que lo mencionas, ¿cómo haces tú, por ejemplo, para separar tu vida privada, tu familia y tus cosas del mundo de la televisión, no mezclar el uno con el otro?

A: No lo pienso tanto, como te contaba ahorita, yo trato de mantener un perfil bajo y tener una vida normal. Yo no estoy todo el tiempo pensando en exponerme ni a mí, ni a mi hijo, ni a mi familia, llevo una vida totalmente normal. Hoy en día con todo este boom mediático que todo el mundo quiere estar en primera plana con más seguidores, con más no sé qué, a mí realmente no me trasnocha, creo que se puede volver una obsesión, la gente ya no está pensando más en que seas un actor talentoso o no, ya es a cuánta gente arrastras contigo.

LL: Es un cambio que has venido sintiendo, hace seis años esto no era así.

A: Sí, es otra cosa, no existía ni Instagram ni nada de esto, tu tenías tu vida como actor y tu vida como familia, ahora todo digamos que se maneja mucho en redes sociales toda tu vida, si tú no estás constantemente publicando lo que haces y lo que eres tomándote 600 selfies entonces no eres nadie, ¿si me entiendes? Entonces sí me aburre un poco, de hecho, me angustia (risas), no quisiera tener que hacer eso para poder trabajar porque últimamente funciona mucho así, uno es un producto, digamos.

LL: Afecta a los actores por supuesto, lo que tú dices “no me quiero quedar sin trabajo y  no quiero someterme a eso,” ¿a dónde crees que va a llegar esta situación?

A: Pues yo creo que lo grave ahí es que realmente gente con talento, o gente que se ha dedicado a estudiar, gente que de verdad se esfuerza por ganarse un casting, digamos tiende a estar en desventaja si no estás a nivel de estos actores que puedan arrastrar una cantidad de público, que para un canal o para una producción significan rating, ¿entiendes? Entonces estamos a este nivel que ya nosotros mismos competimos por “uy no, entonces si yo no tengo esto…” es estar todo el tiempo compitiendo por quién da más, entonces productoras que ya no contratan esos actores con casting esto ya es directamente queremos a fulana porque fulana tiene un arrastre de no sé cuántos millones de personas. Entonces yo sí creo que se ha perdido un poco el respeto y el esfuerzo que uno como actor hace para merecerse un papel, más allá de que seas modelo o reina de belleza o que seas youtuber, instagramer y todas estas cosas, sí creo que se ha perdido un poco el esfuerzo y la profesión se ha desmeritado mucho.

LL: Bueno pero no solamente eres actriz, sé que eres amante de la música y algún día nos vas a mostrar algo de lo que haces.

A: No pues yo amo cantar y amo la música, desafortunadamente ahorita no he tenido mucho tiempo para hacer algo serio a nivel musical, sí me gustaría enfocarme un tiempo en eso, tengo varias cositas que he escrito, tengo varios amigos productores de música muy buenos con los cuales me gustaría trabajar más adelante, les iré contando, pero eso está en stand by, pero sí, como te contaba crecí en una casa muy musical y me encanta cantar y tocar la guitarra pero no me estoy dedicando de lleno a eso en este momento.

LL: Estás concentrada en la actuación…


A:
Sí, acabo de terminar un proyecto ahorita y tengo otras cosas en mente que no tienen que ver con la música, pero pueden también fusionarse con la música. Es un proyecto que por ahora es solo un proyecto, entonces no quiero hablar mucho del tema. Para que te des una idea es un trabajo social con familiares de reinsertados de la guerrilla, entonces es un proyecto que lleva toda clase de artes, música, teatro, entonces lo vamos a llevar es por ese lado.

LL: ¿Qué tipo de música te gusta escribir? ¿Qué género prefieres?

A: A mí me encanta desde lo electrónico hasta el vallenato viejo, cuando tocaban con guitarra, me gusta la música clásica, el funk, es muy diverso no tengo solo un género musical. Tengo un gusto un poco más… no sé cómo decirlo… exigente, me parece que la música hoy en día es horrible, o sea, no hay derecho, las letras son inmundas, todo es barato, no sé, si tu oyes música de los años 40 o 50, hay unos reggaes impresionantes, letras, soul, todos esos músicos de antes que sí se dedicaban, hasta boleros, me encanta un buen bolero, la salsa, todo esto de músicos de antes, me da mucho pesar que mi hijo se pierda de esos músicos viejos, pero sí quiero dejarle un legado musical a mi hijo importante de lo que era la buena música de verdad. Soy old style, me gusta lo viejo.

LL: Bueno, eres mamá, ese es otro rol. Cuéntame cómo ha sido para ti ser mamá tan joven.

A: Últimamente me ha pasado algo con Salvador y es que yo lo tuve tan joven, lo tuve a los 24 años y tengo pocos recuerdos de cuando era tan bebé, porque en esa edad también estaban pasando por muchas otras cosas de mi vida, y es ahorita que lo veo de 8 años y digo esto es demasiado increíble, este ser con el cual puedo establecer una conversación, me lo llevo de viaje, está en una edad en la me lo estoy gozando en pleno. A diferencia de cuando era tan bebé y yo tan chiquita ¿qué sabes? Al mismo tiempo trabajando y haciendo de todo y pues teniendo una vida de una persona de 24 años siendo mamá a ahora que soy una mujer de 32 años con mucha cosa hecha y deshecha y con mucha más tranquilidad digamos, me estoy tomando la maternidad, creo que es el mejor momento de mi vida con Salvador. Porque ya como te digo es un niño que conversa, ya es mi partner, entonces es deli, ya pasé de la parte de criar a un bebé a disfrutar a un niño. Ninguna de mis amigas tiene un niño de esa edad, yo fui de las primeras en ser mamá.

LL: ¿Qué lección te ha dado él?

A: Uy, ¡muchas! Pues aparte de que me tocó madurar, sí o sí, como coger un poco las riendas de mi vida y decir bueno, ya tengo otra responsabilidad en mi vida y no solo yo, y en parte es como quitarte un peso de encima, cuando solamente estás pensando en ti se vuelve un peso, ¿no? Como que cuando ya tienes a otra persona en la cual pensar y por quien trabajar, tu vida también se divide en dos; piensas, piensas todo el tiempo en esa persona y es súper gratificante y me ha dejado muchas lecciones, la verdad es que todo en la vida con un niño son lecciones, uno aprende cada día de ellos.

LL: ¿Cómo describes a tu hijo?


A:
Pues Salvador así como mamá orgullosa me parece un niño súper especial, es un niño muy sensible, yo no sé esta nueva era de
niños, yo creo que es parte de la evolución que ya otros humanos, por lo menos lo veo en Salvador y otros niños como de la misma generación, que si yo veía un mosco de niña chiquita me parecía fatal, ahora Salvador coge a cada bicho es mejor dicho la vida misma, es un niño súper sensible es súper cuidadoso con la naturaleza, percibe mucho la energía de la gente, es muy divertido, también tiene mucho talento para la música, muy sensorial, heredó eso. Hoy en día los niños perciben el mundo de otra manera porque el mundo ha cambiado y yo creo que ellos han evolucionado de una manera muy rápida y ahora con todo esto del internet y todo se me ha dificultado un poco negarle por un lado que sea parte de lo que está sucediendo, entonces sí le doy acceso a que tenga un iPad y que tenga digamos todo lo que pueda ofrecer, pero pues responsablemente, teniendo mucho cuidado porque yo sí valoro y agradezco que nosotros hayamos crecido en una época sin ese tipo de tecnologías. Hoy en día siento que los niños están también perdiéndose de muchas cosas por estar tan pendientes a eso, entonces es un arma de doble filo.

LL: Ana, ¿a ti que te falta por hacer? ¿Qué sueños tienes ahí pendientes que necesitas cumplir?

A: A mí me gusta mucho viajar, me parece que eso es como un motor de vida, yo creo que sí, uno trabaja, uno camella, uno se parte el lomo, pero para algo, ¿si me entiendes? algún beneficio tienes que sacar de eso y algo que te de felicidad y a mí me encanta viajar. Me gustaría vivir un tiempo por fuera todavía no he decidido en dónde, pero me gustaría darme como esa oportunidad de vivir de pronto en Asia o en algún lugar así totalmente diferente a lo que vivimos acá, por ahora yo creo que eso, pensar en irme con Salvador a algún lado un tiempo a vivir juntos en un lado diferente.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

A: Que pase lo que tenga que pasar (risas), no soy muy de frases, pero sí creo que todo pasa por alguna razón, hay alguna energía que mueve las cosas para bien si uno lo desea así.

LL: ¿Crees en el destino?

A: Sí, sí creo. Y creo que lo que uno pide y desea con fervor logra mover energías hasta que pasa, a mí me ha pasado, como que me empeño en pedirle algo a la vida o no sé a qué y las cosas se van dando si uno las va haciendo bien. Pero sí creo que eso está planeado (risas).

LL: ¿Lees?

A: Leía mucho más, ahora soy como lectora de noticias rápidas, por la mañana me encanta coger el iPad y leer cosas, artículos interesantes, pero un libro largo lo abandoné hace un rato ya. No sé por qué, como que me desespero. Soy de lecturas rápidas.

LL: ¿En qué reencarnarías?

A: Uy no sé. La verdad ni idea.

LL: ¿A qué le tienes miedo?

A: A la enfermedad.

LL: ¿Te arrepientes de algo?

A: Sí. Pero me lo guardo (risas).

LL: ¿El amor para qué?

A: El amor, para hacer más fácil el camino acompañado.

LL: Ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?


A:
Difícil esa pregunta (risas), ¿a qué le pongo La Lupa? Uy no sé, a darle un mejor futuro a mi hijo, con todo lo que está pasando ahorita, además, en este país hermoso que tenemos y un no a un plebiscito o bueno todo esto es como a lo que le pongo La Lupa en este momento a eso y a ponerle buena energía y fe a que vamos a salir bien.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Ana Wills | La Lupa Revista Digital
Ana Wills | La Lupa Revista Digital

Carlos Villa

Carlos Villa

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es sólo emocional sino físico y emocional.”
Carlos Villa | La Lupa Revista Digital

Primero soñó con ser torero, después bombero. Pero un día cuando tenía cinco años vio tocar a Yehudi Menuhin y ya no pude dejar de pensar en el violín. Ha tocado para los mejores directores y las mejores orquestas del mundo. Siendo concertino de una gran orquesta en Londres, tocó para los Beatles, pero ni eso, ni los cinco idiomas que habla alteraron la sencillez y el carisma de este violinista colombiano, que hoy dedica su tiempo a formar jóvenes músicos en la Orquesta Filarmónica Juvenil. Este es el maestro Carlos Villa, el de las medias rojas. La Lupa lo entrevistó para descubrir en él la mejor de sus partituras.



LL: Quería que habláramos con ese Carlos en la infancia que soñaba con ser violinista

CV: Yo primero soñé con ser torero, después bombero. Y después cuando tenía como cuatro o cinco años llegué a la música.

LL: ¿Cómo? ¿Alguien en su familia que lo influenció?


CV:
Mi papá era muy melómano, pero nunca fue músico profesional. Era ingeniero civil, pero en esa época vivíamos en Cartagena y todos los años hacían grandes festivales musicales. Traían orquestas de todas partes del mundo, Europa, Estados Unidos, Centro América, y a mí me gustaba mucho ir. Pero una vez en particular vi a un violinista que se llamaba Yehudi Menuhin … nació en Estados Unidos y fue un niño prodigio creo que como a los seis años. Y a esa edad ya daba conciertos por todo el mundo. Hizo su debut en Berlín y yo quedé fascinado con este violinista. Yo había estudiado un poquito de piano y me gustaba, pero cuando vi el violín me cautivó totalmente, entonces dije eso es lo que quiero estudiar. Mi papá me consiguió un violincito que en esa época costaba cien pesos, y ahí empecé.

LL: Escoger el camino de la música no siempre es fácil, ¿qué tan difícil fue sostenerse en este sueño?

CV: A esa edad uno no escoge la música. Las cosas se fueron dando. En un momento, cuando mi papá trabajaba para una compañía petrolera americana, vino el gran jefe de Dallas a visitarlo, y mi papá lo invitó a la casa a comer, y en esa época como era costumbre yo tenía que sacar mi violincito y tocar. Yo detestaba y me moría de la furia. El señor quedó muy impresionado conmigo, y al día siguiente le dijo a mi papá que quería que fuéramos a Estados Unidos a seguir mis estudios musicales. Primero quería que fuera unos tres meses como de vacaciones y que tomara clases con un muy buen profesor allá. Cuando ya estábamos por regresar, sucedió otra casualidad. Se presentó otro famoso violinista en Dallas y me llevaron para que tocara para él en su hotel, y él preguntó que qué planes teníamos. Mi papá le respondió que regresar a Cartagena y le dijo, no se puede llevar a este niño, él tiene que estudiar en el mejor instituto en Estados Unidos, que es en Philadelphia. Al día siguiente me embarcaron en un avión y nos fuimos para allá y allá me quedé por 20 años.

LL: ¿Recuerda algún momento en el que pensara que realmente sí iba a poder vivir de la música?

CV: Nunca pensé en eso. Yo pensaba en estudiar todos los días y tocar un poquito mejor. Yo era muy chiquito y creo que vivía más en el día a día.

LL: ¿Qué fue lo más difícil de toda esta etapa de preparación?

CV: Al principio estudiaba una o dos horas diarias, pero cuando vi que la cosa se estaba poniendo más seria, yo sentía que era difícil. Tenía muchas exigencias porque tenía que estudiar mis estudios de colegio y estudiar cuatro horas diarias de violín.

LL: ¿Estaba separado de la familia?

CV: No, toda mi familia se fue para allá. Todos me apoyaban, era un acuerdo tácito.

LL: ¿Qué cosas puntuales lo marcaron a lo largo de su carrera?


CV:
Lo primero fue cuando vi al violinista en Cartagena. Después, haber llegado a Philadelphia, una de las mecas musicales más importantes del mundo. Estaba en un instituto al que uno solo puede entrar becado. Así seas el más millonario, solamente se entra por talento, y una vez que entras se soluciona tu vida de estudiante, no solo con la parte musical sino con los estudios. Estudié idiomas, hoy hablo cinco idiomas. Pero cuando ya me iba a graduar no estaba muy seguro de qué quería hacer, pero como sucedió en otras ocasiones una agencia de conciertos en Suiza, se enteró de que yo existía y me invitaron a ir. Llegué y me ofrecieron un contrato para hacer conciertos, pero yo sentía que me hacía falta estudiar, y como gran sorpresa apareció otra vez en mi vida Yehudi Menuhin… ahí yo ya tenía 21 años. Lo conocí, se interesó mucho en mí y me dijo que quería que trabajara con él un tiempo y creamos una relación de alumno- profesor y de amistad. Fue un gran maestro, con una trayectoria impresionante. Él había sido niño prodigio y me decía, haber sido niño prodigio no fue tan difícil, lo difícil es ser viejo prodigio. Me encaminó a la música, ahí comenzó verdaderamente mi carrera.

LL: ¿Digamos que estos momentos que parecen golpes de suerte parecían ser el mismo destino no?

CV: Puede ser el destino o suerte, pero sí.

LL: ¿Cree en el destino?

CV: Yo creo que uno sin darse cuenta va creando su propio destino. Uno se da cuenta de que, si uno quiere llegar a una meta, tiene que sacrificar muchas cosas, hay que trabajar muy duro.

LL: ¿Hubo algún momento en el que quiso desistir?

CV: No, eso no me ha llegado afortunadamente. Ahorita estoy en una nueva etapa, porque la dirección de orquesta es algo relativamente nuevo para mí. Yo había dirigido en Inglaterra, Suiza y Alemania, pero nunca pensé que llegaría hacerlo de esta manera. Pero se presentó la oportunidad, me llamaron a decirme que se iba a crear una orquesta juvenil y me preguntaron si me interesaría. Me sonó interesante la cosa, vine a Bogotá a las audiciones para escoger a los muchachos. Quedé muy impresionado porque me encontré con un nivel musical mucho mejor que el de antes. Ahora hay más escuelas, mejor formación. Antes solo había dos, la Javeriana y el conservatorio de música en la Nacional, y hoy en día hay como 23.

LL: ¿Cómo hacer para que en Colombia la parte artística tenga un poco más de peso?

CV: Ya se han dado grandes pasos, estas orquestas hoy en día son un gran avance. Como decía Mao Tsetung ¨El viaje más largo empieza con un paso¨.

 LL: ¿Qué se necesita para ser un buen violinista?

CV: Mucha disciplina. Hay que estudiar mucho, concentrarse mucho, tener mucha seriedad. Estar seguro de que eso es lo que uno quiere hacer en la vida, pero después de eso, mucho, mucho estudio.

LL: ¿Cómo saber si uno está seguro de que eso es lo que quiere?


CV:
Yo vi a este violinista de niño y supe que eso era lo que quería hacer, pero uno no sabe muy bien cómo se puede llegar a eso. Por eso es que hay que ir de paso a paso, de poquito a poquito se van dando las cosas. No solo para la música sino para muchas otras cosas que uno quiera ser en la vida. Hay que ser muy constante y muy disciplinado, yo creo que esa es la clave.

LL: Alguien que lo conozca bien, ¿cómo lo describiría?

CV: (Risas) No se cómo me describen cuando yo no estoy. Pero no sé, creo que la gente que lo quiere a uno es también la gente que es capaz de ver los dos lados de la moneda. Lo bueno y lo que no es tan bueno.

LL: ¿Qué le gusta hacer cuando no está haciendo música?

CV: Me gusta mucho leer, la cocina. Cuando vivía en Nueva York hacía muchas cosas, es una ciudad que ofrece mucho.

LL: ¿Podría decirse que el violín es una parte suya de alguna forma? ¿Como una extensión?

CV: Sí, me imagino que sí. Se crea un vínculo muy fuerte no solo musical, sino también físico y emocional. Para mí es muy importante sentir el violín, ver que está bien, uno siempre está pendiente de que esté bien. Es como un niño, uno siempre está pendiente de él.

LL: ¿Cómo es cambiar de un violín a otro?

CV: No es nada fácil. Yo pienso que uno establece una relación muy fuerte con su violín, y puede que no sea el mejor violín del mundo, pero uno en ese momento siente que es con el que mejor se siente. Puede que años después me presenten o conozca otro violín y con ese me entienda mejor.

LL: Cuéntenos lo de las medias rojas. Cómo así que le suena mejor el violín cuando usa medias rojas

CV: Es un misterio (risas).

LL: ¿De dónde salió?


CV:
Salió un poco de estudiar física y la relación con los colores y su significado. Cada color es un sonido que tiene un largo de onda, y para mí el rojo era el color que me motivaba y me estimulaba la parte creativa.

LL: ¿Y para cada concierto usa medias rojas?

CV: Sí, siempre las mismas.

LL: (Risas) ¿Siempre las mismas? ¿Y hace cuanto las tiene?

CV: Como cuarenta años (risas).

LL: O sea, entre el violín y las medias no sabe a cuál cuidar más.

CV: Las medias son más delicadas (risas). Las compré cuando vivía en Londres, y probé distintos tonos de rojo.

LL: ¿Si no usa sus medias qué pasa?

CV: No, ni pensarlo. No me siento bien, no puedo.

LL: ¿Qué le falta hacer en la vida?

CV: Muchas cosas. Trabajar con gente joven, motivarlos, inspirarlos. Me gusta tener contacto con gente joven que de pronto no están seguros de qué quieren hacer, y yo trato de mostrarles que puede ser una vida fantástica y que la música es un mundo muy importante. En la vida en general, la apreciación de lo artístico, de las cosas bellas, es definitivo y hay que inculcarlo.

LL: Tal vez, poder ser ese maestro que lo marcó tanto y ayudar a otros.

CV: Sí, aprendí mucho de muchos maestros. Pero el maestro más grande son las experiencias, el aprender a ser receptivo.

LL: ¿Qué le ha dado Lina, su esposa, a su vida?

CV: Muchas cosas. Amor, compañía, estabilidad.

LL: Es difícil encontrarse con un músico que no sea romántico.

CV: Sí, y da mucho más.

LL: ¿De qué se arrepiente?

CV: Realmente no tengo grandes arrepentimientos. Me arrepiento de cosas bobas, de malas decisiones. Pero no me preocupa ni me enferma. Trato siempre de tener una actitud positiva. Los malos pasos también son importantes.

LL: ¿En qué reencarnaría?

CV: Me gustaría reencarnar en un gran, gran, gran violinista.

LL: En usted mismo (risas).

CV: En alguien mejor (risas).

LL: ¿Cómo es su rutina diaria?

CV: Toco todos los días. El violín es un instrumento que exige mucho. Inclusive el piano, si lo dejas de tocar un tiempo, vuelve a ti. Pero el violín dos o tres días sin estudiar, a mí me parece fatal, tengo que empezar prácticamente de nuevo. Si dejo tres días sin estudiar, es terrible.

LL: ¿La parte emocional afecta cómo se toca?

CV: Hasta cierto punto. Trato de no dejar que me afecte, porque claro, uno cambia mucho de estado de ánimo. Pero tiene que no dejarse influenciar, estar muy centrado y pensar que no se puede distraer, porque uno siempre lo quiere hacer mejor y si se distrae no funciona.

LL: Ha vivido en tantos países… ¿Cómo se siente en Colombia?

CV: Estoy feliz porque creo que esto puede ayudar a muchos jóvenes y eso es lo que más me interesa. Todas mis experiencias regalárselas a los jóvenes.

LL: Sé que no le gusta tanto hablar de tu época en la que tocó con los Beatles, pero cuéntenos un poquito, una anécdota.


CV:
Francamente para mí en ese momento no fue una cosa tan importante. Yo acababa de llegar a Londres y tuve la buena fortuna de que un gran director musical se interesara en mí y me ofreciera la oportunidad de entrar a su orquesta como primer violín. En ese momento, pasó lo de los Beatles, entonces no fue de gran importancia porque yo estaba tan dedicado y tan ocupado en mi nuevo reto como primer violín, que era mi prioridad. Fue interesante y a la gente le parecía increíble, pero yo realmente, musicalmente, no le paré muchas bolas.

LL: ¿A qué le pone La Lupa en su vida?

CV: Al día a día. Todos los días se puede ser un poco mejor. Aunque uno no se dé cuenta, yo creo que todos tenemos por dentro ese ideal de ser mejores, de ayudar.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Carlos Villa | La Lupa Revista Digital
Carlos Villa | La Lupa Revista Digital
Carlos Villa | La Lupa Revista Digital

Regis Ortiz

Regis Ortiz

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”
Regis Ortiz | La Lupa Revista Digital

Regis es un líder nato. Desde joven fue amante de la historia, la literatura y la educación. Recibió amenazas de las AUC, y temió por su vida. Convencido de que en las Farc encontraría nuevas oportunidades de vida, con la ilusión de ser parte de algo y poder enseñar tomó la decisión de entrar al grupo. Su vida en la guerra está cargada de historias que impactan, que duelen. Pero la vida le dio una segunda oportunidad, la de defender la vida, la ilusión, la de reparar los daños. Esta es la historia del renacer de un hombre que hoy asegura que haber vuelto a casa fue lo que en realidad, siempre soñó. La Lupa lo conoció en lo más profundo.


LL: ¿Dónde naciste?

RO: Yo nací en la ciudad de Cartagena en un barrio tradicional, pero como a los ocho meses mis papás se mudaron a un barrio de invasión. Ahí viví la mayor parte de mi infancia, mi adolescencia y mi juventud. Fue el barrio donde crecí y viví gran parte de mi vida.

LL: ¿Cómo era la vida allá?


RO:
Muchas dificultades, muchas necesidades, era un barrio que apenas estaba creciendo, había dificultades en el tema de servicios públicos. Me acuerdo que tocaba ir por el agua lejos, el tema de la luz era muy poco. Si prendías un bombillo no servía la estufa, o si prendías la estufa no servía la luz en la casa. En fin, eran muchas dificultades, pero en términos generales fui un niño feliz. Crecí al lado de mis tíos por parte de mi madre, y mis abuelos maternos también. Mis padres se separan cuando yo tenía como tres años de edad, pero en términos generales, tengo muy buenos recuerdos.

LL: ¿Y en tu adolescencia?

RO: En mi adolescencia pues nada, estudiar, aprovechar la posibilidad que me daba mi mamá de poder terminar un bachillerato, lo terminé como a los 15. Entre los 13 y los 14 años comencé a vivir un proceso de liderazgo dentro del barrio y también dentro del colegio. En el colegio era representante estudiantil y en el barrio organicé el primer grupo juvenil, era un niño de 14 y organizaba niños desde los 16 hasta los 25 años que eran dirigidos por mí. Eso también me dio la posibilidad de trabajar en un proyecto con el ICBF en temas de jóvenes, en ese entonces era un animador juvenil, orientaba a futuros líderes e íbamos a otros barrios a dar charlas de liderazgo.

LL: Fuiste un líder nato…

RO: Sí y creo que eso fue un tema que me inculcó la familia. La mayoría de mi familia militaba en la UP, entonces era ahí una buena mezcla.

LL: ¿Quiénes puntualmente fueron parte de la UP?

RO: Mi madre, mis tíos. Mi abuelo al principio era conservador, y después se dio cuenta de que no era una cuestión de partidos políticos sino que era más de poder organizarse para tener acceso a las cosas básicas de la vida, a que hubiera un reconocimiento del barrio a nivel distrital.

LL: ¿Qué recuerdas tú de esa época, cómo era ser parte de una familia que estaba tan involucrada en la política?

RO: Era mucha adrenalina ir a una marcha, me acuerdo que las canciones de cuna de mi hermana eran consignas: el pueblo unido jamás será vencido. Aprendimos primero eso que las vocales. Digamos que era más una convicción organizativa para poder salir adelante frente a las dificultades. Por ahí como a los siete años tengo una imagen muy clara de la toma del Palacio de Justicia, entonces era escuchar a mis tíos, me acuerdo de una celebración en el barrio y mis dibujos fueron de la toma del Palacio de Justicia, yo me paré frente a mucha gente a explicar qué significaba mi dibujo.

 LL: ¿Recuerdas qué querías ser?

RO: Sí, cuando estaba en el bachillerato quería ser médico, era la forma en la que yo veía que podía servir a los demás, pero no fue posible por el tema económico. Además era una carrera de muchos apellidos, entonces la otra opción fueron las ciencias sociales, tuve un profesor en el bachillerato que me marcó mucho en todo el tema del sentido crítico, de no tragar entero, entonces encontré la opción de la historia. Aquí el reto es aprenderme todos los nombres y las fechas, sin embargo, era una historia más vinculada a la investigación. Era el más chiquito de la clase. Entonces mi vida transcurría entre el barrio, la universidad y el trabajo. Trabajaba con mi tío en una tienda una semana, y con otro tío en una ladrillera haciendo ladrillos la otra.

LL: ¿Cómo fue todo este proceso estando en la universidad?


RO:
Todo muy tranquilo hasta cuarto semestre que entré en una crisis existencial. Empecé a cuestionarme si lo que yo estaba haciendo era realmente lo que quería hacer y me retiré por dos años. En esos dos años estuve trabajando en distintas cosas y después de pensarlo mucho decidí volver. Cuando volví empecé a involucrarme en el Consejo Estudiantil, en los debates de la universidad. Terminé siendo representante estudiantil, y entendí que ese liderazgo no lo podía vivir solo en la universidad sino que tenía que llevarlo a las comunidades que conformaban ese cinturón de pobreza en la ciudad. Cartagena es una de las ciudades donde se ve una de las brechas más grandes en términos de desigualdad. Nos empezamos a dar cuenta también del tema de desplazamientos. Para el 2002 el desplazamiento no tenía mucho eco dentro del gobierno. Comenzamos a trabajar mucho con las comunidades de desplazados, y en el año 2004 comenzamos a recibir amenazas. A mi casa llegó un sobre con una amenaza por parte de las AUC. Era común que docentes, líderes comunitarios y líderes estudiantiles las recibieran. Mi mamá leyó el sobre, y me dijo que lo mejor que podía hacer era irme. Me dijo que ella prefería tener un hijo lejos que un hijo muerto, entonces me fui de mi casa.

A finales del 2005 saliendo de la universidad, cogieron a un compañero a las seis de la tarde en frente de todo el mundo. Comenzamos a hacer mucha presión en diferentes entidades, al chico lo terminaron soltando al día siguiente y llegó a mi casa y me dijo, “flaco vámonos de acá porque nos van a matar¨. Él me decía que sabía que me iban a torturar porque había visto cosas en el carro, yo traté de poner la denuncia en una estación de la policía e hicieron caso omiso a mis gritos y a mis súplicas. Nos fuimos para Bogotá y fue una situación muy difícil, estábamos en una ciudad que no era la nuestra, vivíamos de la caridad de algunos amigos nuestros, entonces decidí devolverme.

LL: ¿Pero la cosa todavía estaba caliente allá o no, recibiste más amenazas?

RO: Muy caliente. Me devolví a Cartagena y saliendo de la universidad me di cuenta de que había un operativo contra mí. Hicimos las denuncias, pero no sirvió de nada. Me entró mucho temor porque la cosa estaba muy difícil. Me escondí y empecé a solicitar apoyo. Dentro de esos procesos universitarios uno conoce a mucha gente, y ahí incluso conocí personas que trabajaban para organizaciones clandestinas. En eso alguien me llamó y me dijo que me tenían un sitio, y yo sabía que era de alta influencia de las Farc, que ahí podía ayudar y apoyar en el tema de educación. Dije bueno listo, a las seis de la mañana me llamaron me dijeron póngase unos tenis empaque un par de jeans y ropa oscura, lo van a recoger en tal parte. A las seis de la tarde ya estaba monte adentro. Me dejaron en una carretera destapada, me recibieron dos personas y después ya me recibieron los guerrilleros. Al día siguiente caminamos todo el día, y a las cuatro de la tarde ya estaba de frente al comandante de ese frente de las Farc.

LL: ¿Cómo fue ese primer discurso, o ese primer encuentro con la realidad de las Farc?

RO: Fue muy cordial, incluso me habló de lo difícil que era mi situación de seguridad. Me dijo que ahí iba a poder apoyar con el tema educativo que era lo que me gustaba. Pasaron unos días y me tocó hacer el entrenamiento militar y político. Cuando tú estás en ese proceso, te enseñan todo lo de los estatutos, la disciplina militar. Durante esos tres meses solo me dieron un espacio en dos ocasiones para dictarle clase a los guerrilleros, clase de alfabetización y algo de historia de Colombia. El resto tenía que manejar armas, fusiles, entrenamiento militar.

LL: Digamos que fue una oferta bastante prometedora y terminó no siéndolo.

RO: Fue una decisión. En ningún momento a mí me pusieron un revólver o me montaron de cabeza en un carro. Fue una decisión que tomé en la medida en la que no confiaba en el Estado, no confiaba en la policía. Fue un tema de confianza total.

LL: ¿Qué pasa cuando te das cuenta de que no vas a hacer eso que habías creído?


RO:
Me aburrí totalmente. Caí en un punto en donde ya me fastidiaban las órdenes, me rayaba que un tipo con un nivel educativo más bajo que el mío me mandara. Era un tema de ego, y estaba aburrido, y nunca tuve la posibilidad de leer un libro. Ya habían pasado tres meses y yo ya quería irme. Le decía al comandante que yo sentía que me estaba volviendo bruto. Entonces el comandante me mando a traer algunos libros pero yo decía bueno me los leo, pero después con quién los comparto. Dentro del grupo los únicos espacios que había para compartir eran las horas culturales a las seis de la tarde, y era hacer análisis de noticias. El otro espacio era la hora cultural de los domingos, hacíamos teatro poníamos algo de música y a veces teníamos la posibilidad de conversar con los compañeros. Y mi comandante un día me cogió y me dijo que me iba a decir la diferencia entre las Farc y los cristianos, y me dice que los cristianos entran, se arrepienten y se salvan en las Farc usted entra, se arrepiente y no tiene salvación.

LL: ¿Cómo hiciste para seguir perteneciendo a las FARC cuando ya te diste cuenta de que su discurso iba en contravía con lo que tú eras, querías y creías?

RO: Me adapté a las condiciones. A las condiciones de vida. Después entré en una etapa de resignación. Me puse a esperar el momento en el que me mataran o en el momento en el que pudiera fugarme. Ese primer año fue bien, el segundo año, 2007, fue un año muy difícil porque entró un operativo muy difícil, el de los Montes de María, y todos los días eran enfrentamientos con el ejército. Sin embargo, ya al final tomaba la decisión de que me mandaran al frente porque tenía la ilusión de que una de esas balas me matara. Soy sincero, perdí los sueños. Perdí todas las esperanzas.

LL: ¿La esperanza entonces era acabar con la vida?

RO: Sí, quería una balacera. Yo le decía a mi comandante, aquí no vamos para ningún lado, nos van a matar a todos, y de hecho en gran parte así pasó. Cuando estaba aburrido, el comandante me mandaba en comisión que eran grupos más pequeños que salían cerca a la población civil, entonces ahí podía hablar con la gente. En algún momento el comandante de esa comisión me presentó un chico y me dijo habla con él, a él le dicen Cruz Roja, quiere entrar al grupo. Le decían Cruz Roja porque había logrado pasar comida por enfrente del ejército. Cuando comienzo a hablar con él me dice que tiene 12 años. Inmediatamente hice catarsis con el pelado. Le conté lo difícil y lo dura que era la vida en la guerra. Le conté que pasábamos hambre, que vivíamos en condiciones muy difíciles, que volviera a casa. Yo le pregunté bueno y qué te gusta hacer, y él me decía jugar futbol pero es que no tengo ni balón. Redacté un documento tipo informe, y con base en que en las Farc el ingreso es a partir de los 15 años, sustenté por qué el chico no podía entrar. Salí de la zona, me fui, y ese diciembre un día lo vi entrando con la comisión con un camuflado, le daba como dos vueltas el uniforme, y con un revólver. Lo tomé del brazo y le dije, ven qué haces acá y él me dijo, no, a mí me gusta esto, mi sueño es ser guerrillero. Entendí sus razones, vivía en una vereda sin recursos, a sus papás los habían matado los paramilitares, no estudiaba, en fin. Lo único que había visto en toda su vida había sido la guerrilla, además de que venía con un tema de venganza muy fuerte de su familia. Hablé con mi comandante, le dije que él tenía solo 12 años y él me dijo, si puede con el fusil y con el morral, sí puede entrar. Ahí quise protegerlo, enseñarle. En el diciembre siguiente tuvimos un enfrentamiento con el ejército, eran como 6000 hombres y 8 helicópteros. En la balacera lo primero que yo hice fue ubicarlo a él, y después le dije, ves lo que está pasando, cuando tengas la posibilidad vete para tu casa. Me sonrío y en ese momento nos separamos. Nos volvimos a encontrar a los seis meses, nos bombardearon los de la aérea, y murieron 18 guerrilleros. De pie solo quedamos tres, yo porque estaba muy lejos del área, yo había pedido la avanzada porque quería morirme, pero no me morí. Cuando cayó la primera bomba, vi la escena más desastrosa, recuerdo a una chica que me jalaba el camuflado y me decía pégame un tiro porque yo estoy muy mal, no puedo más. Me encontré después a Cruz Roja gritando, entre los gritos me decía que no lo dejara morir, que él estaba arrepentido por la decisión que había tomado. Me decía sácame de aquí no me dejes solo. Caminé unos metros y el chico murió en mis brazos. Me tocó dejarlo ahí. En ese momento entendí que me tenía que ir. Dije, así me maten me voy de acá. Los dos guerrilleros que habían quedado me dijeron que cogiera por una dirección, yo cogí por otra para buscar a otro compañero que estaba herido y cuando llegué mi compañero estaba muerto. Ahí en ese combate murió el comandante del frente entonces el ejército celebró, eran gritos de emoción y en algún momento me levanté y ahí esperé si había una oportunidad para entregarme, pero no la hubo. Duré como tres días caminando, dormía a veces en la mañana y caminaba en la noche, había mucho ejército, entonces me tocaba esquivar las unidades del ejército, y al tercer día cuando ya estaba cansado, con sed, porque allá el agua es muy difícil, llegué a un pozo, y cuando me di cuenta ya estaba de frente a dos soldados, y al verlos entendí que no podía ni correr ni retroceder. Pero cuando les vi la cara a los dos soldados, no se sabía cuál de los tres estaba más asustado porque sus fusiles habían quedado detrás de mí. Entonces, en un acto de confianza les dije no muchachos, cojan sus fusiles porque yo lo que quiero es irme de acá, quiero irme para mi casa. Vino todo el proceso con el ejército.

LL: ¿Sentiste alivio, miedo?


RO:
Miedo. Sentía más miedo en la base militar donde me metieron que afuera en el monte. En la guerrilla te dicen muchas cosas que el ejército te va a hacer. Yo pensé que me iban a torturar, no dormí del miedo. Entonces ya cuando empezó a entrar la unidad de derechos humanos, me empezaron a hablar del proceso de reintegración. Ahí ya me trasladan a Cartagena y me reencuentro con mi mamá, le di un abrazo que nunca se me olvida. Fue un abrazo a una madre que creía que su hijo estaba muerto. Fue una vaina muy bacana. Me dijeron que dónde quería hacer el proceso y dije que en Bogotá y ahí empecé.

LL: Todo valió la pena.

RO: Totalmente. Cuando abracé a mi mamá y a mi hijo, entendí que todo había valido la pena. De hecho cuando yo estaba dentro de la guerrilla le pedía a Dios la posibilidad de tener un hijo. Entonces ver a mi hijo es decir que valió la pena.

LL: ¿Qué no has podido olvidar o perdonar de la vida en la guerrilla?

RO: Creo que el tema de Cruz Roja. Dentro de mi proceso personal hubo etapas. La primera fue aceptar una responsabilidad, yo no maté a nadie directamente, no hice daño directo, pero después entendí que yo le enseñaba a los guerrilleros y después ese guerrillero iba y hacía una acción militar donde hacía daños, es decir, había una responsabilidad. Después viene la siguiente etapa que es la de la culpa. El tema del auto perdón, y ahí Cruz Roja estuvo muy presente, me marcó mucho.

LL: ¿Y hoy en día el recuerdo de Cruz Roja cuál es, qué te transmite?

RO: Emoción y ganas de seguir trabajando por brindarles oportunidades a chicos y chicas. Porque creo que eso era lo que necesitaba Cruz Roja en ese momento, y por no tener oportunidades, llegó ahí, a un sitio donde no tenía que estar.

LL: ¿Qué pasa con la gente que sí ha tenido oportunidades, y aun así deciden quedarse, qué tantos hay de esos?

RO: Había odios heredados, situaciones familiares muy difíciles, y finalmente tú dices estos chicos no querían estar acá. Y también pasó mucho que algunos querían estar ahí y después se dieron cuenta de que eso no era lo que querían. Hoy en día me he encontrado con algunos chicos que estuvieron en mi mismo frente, y me dicen que si ellos hubieran podido cambiar o devolver el tiempo, no hubieran entrado a las Farc.

LL: Digamos que hablando en términos de manipulación y malicia, hay personas que a lo mejor sí tienen oportunidades pero escogen ese camino de seguir perteneciendo a la guerrilla, ¿cómo entiendes esto tú?

RO: Creo que esas son personas que escogieron ese estilo de vida.

LL: ¿Qué define entonces que personas como tú decidan enderezar el camino? ¿Por qué hay personas que lo pueden hacer y otras que no?

RO: Decisión. Cuando tú sientes que has llegado a un proceso de transformación es posible tomar decisiones asumir otra opción frente a lo que has hecho.

LL: ¿Hoy en día ya afuera, con la coyuntura actual del país, qué opinas del proceso de paz?

RO: Lo veo como una coyuntura que ojalá no se quede en eso porque yo creo que de paz siempre se ha hablado en este país. Hoy tenemos la posibilidad de que este grupo decida hacer una lucha de manera distinta, creo que es una oportunidad que hay que aprovechar.

LL: ¿Qué tan genuino crees que es esto?

RO: Totalmente, hoy, creo que es muy genuino. Te hablo de la ingenuidad desde el guerrillero raso. Cuando estábamos allá y oíamos algo de conversaciones o acuerdos de paz, para nosotros era siempre una esperanza de poder volver a casa y hacer otra cosa. Eso se veía reflejado en muchos jóvenes. Muchos decíamos, ojalá, ojalá se dé, porque quiero irme a mi casa, porque volarnos de las Farc era traición y eso implicaba que en algún momento debías morir.

LL: ¿Qué hacer con el guerrillero que no tiene el coraje que tú tuviste para enfrentar un nuevo camino como civil?

RO: Hay que convencerlo. Yo creo que cuando tú insistes en convencer a una persona lo logras. Por ejemplo mi abuelo, conservador, terminó siendo de izquierda. Porque cuando tú les demuestras a las personas con realidades las posibilidades de ser útiles en otras cosas, se puede.

LL: Después de tantos años, los odios infundados, las discriminaciones entre la guerrilla y las AUC ya pasan a un segundo plano. ¿Qué tanta cuenta te diste de que todos éramos un poco de lo mismo?, ¿cuándo dejaste de categorizar?

RO: Esto no solo ocurre del lado del conflicto armado, el categorizar víctima, victimario, guerrillero, ex combatiente, etc. Esta sociedad está llena de estigmas. Acá se estigmatiza por todo. Y creo que el ejercicio es precisamente ese, descubrir aquello que nos puede unir. Y eso que nos puede unir, en donde podemos realmente hablar de reconciliación nacional, son nuestros niños y niñas porque ahí es donde comenzamos a trabajar para poder ver resultados más adelante. Hay que comenzar a cambiar el discurso, los que están allá también están pensando en ustedes, en que quieren una oportunidad.

LL: ¿Qué le tratas de inculcar a tu hijo?

RO: Eso, que todos somos iguales. Las diferencias no tienen por qué existir. De hecho me cuido mucho de ver noticieros con él.

LL: ¿Hoy en día sientes que ya has perdonado?

RO: Sí, total. Hoy en día estoy en la posibilidad no solo de perdonar, sino de solicitar perdón a las personas a las que les pude haber hecho daño.

LL: ¿Qué tan difícil es volver a la vida civil, qué tan difícil ha sido este camino?


RO:
Es duro por el tema de la estigmatización. Es duro, pero también me lo he gozado. Tampoco es que me vaya a morir y en el epitafio diga, yace aquí un exguerrillero (risas). Pero sí hay un estigma muy cargado que en algún momento sale a relucir. Lo ideal sería que eso no pasara, que no me califiquen a mí por lo que fui sino por mis valores, por mis capacidades, por mis ganas de desarrollarme como ciudadano.

LL: ¿Sientes que has tenido esa oportunidad?

RO: Ha sido un tema de poder interactuar en los espacios. Hay que entender que no somos los monstruos. Ese tema de que van a venir a invadir las ciudades es terrible, son seres humanos de carne y hueso que quieren una oportunidad de poder hacer algo diferente a lo que venían haciendo.

LL: ¿Qué tan difícil es quitarle a una persona ese único poder o seguridad que le han dado en la vida que es cargar un arma? ¿Cómo compensa uno eso, que es lo que en últimas le ha dado seguridad para traerlo a un espacio donde va a tener que empezar de ceros? ¿Cómo convencerlo de que la vida civil, pesa más que la vida en la guerra?

RO: Hay que hacerlo sentir parte de algo. Mira, mi primer trabajo aquí fue como ayudante de construcción, solo me pidieron la cédula y me dijeron, si puede con el cemento y los ladrillos, hágale hermano. Era un grupo de trabajo en donde ellos sabían de donde venía yo, porque en alguna conversación les conté. Pero me sentía parte de algo, parte de su equipo, ellos me hacían sentir parte de ese equipo. Hace unos años cuando vi las construcciones donde habíamos trabajado yo dije, mira yo hice parte de eso, y qué bonito quedó. Es eso. Vincularlos a algo. Hacerlos sentir parte de algo. No rechazarlos. El desprenderse del arma es todo un ritual, eso es desprenderse de tu madre, tu padre, tu esposa, tus hijos, todo. El arma es tu alma gemela porque te dicen que no puede estar a más de un metro de ti porque es tu vida. Desprenderse de eso es desprenderse de ese afecto.

LL: Reemplazar los afectos.

RO: Claro, incluso hay chicos que para dar un abrazo es difícil. Esto es un tema de romper estructuras.

LL: ¿Y a ti cómo te fue con eso?

RO: No, yo sí me dejo abrazar (risas).

LL: ¿Hoy en día te has reencontrado con personas que estuvieron contigo allá?

RO: Sí, y están súper. Están emocionados, estudiando, con sus familias. Las condiciones económicas son difíciles pero están luchando y dicen, yo jamás en mi vida voy a pensar en devolverme.

 LL: ¿Cómo hacer para que siga ganando el querer estar acá?

RO: No hay cosa más rica que las mieles de la autonomía. Tú decides sobre tu vida. Y los hijos que jalan mucho. Te arraiga mucho a la vida civil y a la legalidad.

 LL: ¿Has hablado con tu hijo de esto?

RO: Sí. Pasó algo curioso. Estuve en Roma en una comisión de la ACR dando un mensaje en el Vaticano del perdón y la reconciliación. Él me vio y me dice papá estuviste allá pidiendo perdón por donde estuviste (risas).

LL: ¿Qué estás haciendo ahorita?

RO: Trabajo con una fundación de jóvenes. En el trabajo donde siempre me soñé. Puedo ver chicos que tienen la posibilidad de tomar una opción diferente a la de la violencia. Cuando tú les explicas a estos chicos que hay más posibilidades, juegas fútbol con ellos, cantas con ellos, es muy chévere. Es poder contribuir a que estos chicos no tengan la violencia como una opción en sus vidas.

LL: ¿Qué te falta por hacer?

RO: Seguir en el tema de la enseñanza. La educación es una columna vertebral que transforma vidas.

LL: ¿Vives con tu hijo?

RO: Vive en Barranquilla con la mamá, trate de traerlo pero no aguantó el frío de la nevera (risas). Pero además lo cultural, porque allá tenía una vida más libre. Acá el encierro lo enfermó.

LL: ¿Y tu mamá?

RO: En Cartagena con mis hermanos. La amo. Con mi mamá, con la familia, lo he hablado. Tuvimos ese momento de contarnos, de echarnos la llorada, y ella entendió.

LL: ¿Para terminar, a qué le pones La Lupa en tu vida?

RO: A las oportunidades. Hay que ponérsela para poderlas potencializar. Y no solo para trabajar en tu propio proyecto de vida sino ayudar a otros a construir el de ellos.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Antonio Sanint

Antonio Sanint nos dio a conocer una faceta muy personal que no muchos conocíamos, en la cual nos cuenta cuales son sus inspiraciones, quienes lo apoyaron desde un principio, como se ha mantenido en el medio, como supera sus miedos día a día y como hace reír a cientos...

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Manuela Álvarez

Manuela Álvarez

Manuela Álvarez

“Para mí diseñar no es un hobbie, es una necesidad”
Manuela Álvarez | La Lupa Revista Digital

Manuela Álvarez es una de las diseñadoras jóvenes más reconocidas en el país. Desde niña supo que quería ser parte del mundo de la moda y ha trabajado duro para conseguirlo. Cuando estudiaba en Milán, entendió que un buen diseñador es el que diseña a partir de su propia esencia, y por eso siempre está en un proceso constante de encontrarse a sí misma para poder crear. Se considera una mujer complicada en un buen sentido, defiende sus espacios y su autonomía y no da el brazo a torcer cuando se propone un nuevo reto. La Lupa conoció la raíz donde nacen los diseños de MAZ y encontró a Manuela, una auténtica guerrera urbana.


LL: ¿Cómo era Manuela Álvarez de chiquita?


MA:
Yo era un medio tomboy, realmente (risas). Toda la vida viví en La Conejera entonces, obviamente, eso es montaña, pasto, árboles, arenera, juegos y toda la cosa. Mi mamá me vestía con overoles y casi que ropa, no de hombre pero sí muy masculina, cero vestidos, cuando me ponían vestidos me sentía rarísima, flores rarísima, colores como muy rosado y eso rarísima. Era una niña muy alegre, todo el tiempo estaba buscando qué hacer; me encantaba todo lo que era manual, me ensuciaba mucho, pintaba mucho; había paredes de mi casa que me dejaban pintar, entonces las rayaba, como loca. Le hacía, obviamente, ropa a mis muñecas. A mis barbies las tusaba no sé porque, raro sí, las tusaba y después las vestía. Jugaba mucho con mis hermanos, tengo dos hermanos uno más grande y uno más chiquito, los dos son hombres entonces éramos muy físicos, como de pegarnos mucho (risas). Me encantaba también desde chiquita cocinar postrecitos y ponqués, me encantaba hacerle cosas a mis hermanos, a mis papás, muy manual.

LL: ¿Tenías tu maquinita de coser o cómo funcionaba eso?

MA: No para nada, era solo drapeado, drapeado sobre Barbie (risas). Cogía todo lo que era como pareítos y la misma ropita de ellas, las cortaba y las intervenía, les ponía cosas y las pegaba, cero profesional.

LL: ¿Este tema manual viene de tus papás o tú eres la única manual en tu casa?

MA: Mi mamá es cero manual, mi papá es súper manual. De hecho él antes de volverse empresario lo que quería ser era artista, lo que pasó fue que su mamá no lo dejó, pero él tallaba en madera, hacía como esculturas, pintaba, pero lo dejó mucho cuando creció y bueno, pues se casó con mi mamá, tuvo ochenta hijos y toda la cosa (risas). Entonces yo creo que esa parte viene muy de él y para mí realmente ni siquiera es un hobbie, es una necesidad, yo me hallo a mí misma y me siento en esencia yo misma cuando estoy haciendo algo que es una labor.

LL: ¿Entonces pasas de hacerle vestidos a las barbies, de cocinar, de ser muy manual y entras enseguida a estudiar o cómo viene tu carrera?

MA: Yo desde chiquita quería ser diseñadora de modas, uno desde chiquito maneja muy bien la intuición, yo creo que uno se oye a uno mismo mucho, es muy fluido, muy orgánico el oírse. Y yo sabía que no quería quedarme aquí en Colombia, en ese momento no había casi nada realmente. Desde chiquita les dije a mis papas “oigan, yo me quiero ir a Europa a estudiar moda.” En ese momento tenía de referente a París y pero terminé estudiando en Milán en La Marangoni. Antes de eso cuando estaba en bachillerato, hice muchos cursos de patronaje, de costura, de pintura, de todo, me mantenía muy ocupada manualmente. Después entré a trabajarle un rato, como un año casi, a Bettina Spitz, de pura pasante rasa para aprenderle todo lo que pudiera. Ella tiene una marca increíble, ha manejado el tema de comercialización de marca y de productos increíbles. Yo tenía diecisiete, acababa de salir del colegio. Después sí me mudé a Milán y viví ahí cuatro años.

LL: Tú te metes en el tema de la moda en Milán, eso es un reto, pues llegas a un país diferente y digamos que el tema de la moda en Europa, en Colombia o en Sur América es diferente. ¿Cómo fue vivir ese reto para ti?


MA:
Pues fue lo máximo, realmente yo me fui a los dieciocho y uno a los dieciocho se cree muy grande pero en verdad es chiquito. Los papás le dicen a uno vete a la casa de una familia, para que te ayuden y te hagan conocer la ciudad un poco… no, pues como que no. Mi familia, mis hermanos y yo hemos sido rebeldes en el súper buen sentido, muy autónomos, muy individuales, digamos como muy libres. Y en ese momento yo decía, pasar a seguir reglas de una familia que ni siquiera es mí, era inimaginable. Me fui con una amiga, llegamos y nada, digamos que lo más difícil cuando uno llega ni siquiera es la parte de la universidad, porque la universidad son papitas, es decir, tú llegas a tal horario, o sea, te dicen qué hacer. No es tanto como ir a encontrar una casa, sacar los servicios en una ciudad que no conoces todo eso a los dieciocho es como ¿qué carajos hago? Esa fue la parte más difícil pero la parte que más me hizo crecer. Después entro a La Marangoni a encontrar un montón de gente, a abrirse uno la perspectiva a una moda de verdad global, a una moda italiana súper pura que es la milanesa, a conocer italianos, de todas las partes de Italia, a conocer europeos también de todas partes, los asiáticos que son tan pilos, tan ordenados a la hora de trabajar y estudiar. Entonces todo esto era como ¡Wow! Un montón de nutrición mental, emocional y creativa que era como “el mundo es todo para mí.” Y así fue.

LL: ¿Por qué volver a Colombia después de este mundo que describes tan rico y tan lleno?

MA: Tan perfecto (risa), pues nada es perfecto pero yo sí fui muy feliz allá. Cuando me gradué fue toda esta época política de Berlusconi, tenaz, estaba muy en la lupa el tema de los inmigrantes, a pesar de que yo tenía todo en regla, los papeles, la visa de estudiante absolutamente todo lo que se necesita tener. El tema era yo iba a las entrevistas y me decían: “perfecto, te queremos, entonces tráenos tu permiso soggiorno para trabajar” y yo era como “no, pero me dijeron que era al revés” entonces volvía a la cuestura, que es donde uno saca los papeles y decía: “bueno listo me van a dar este trabajo necesito que me den los papeles” y me decían: “no, primero tiene que tener el trabajo para después darle los papeles.” Dure así seis meses trabajándole a Tomas Stefanelli de pasante y ya cuando se me acabó la pasantía quería trabajar. Entonces en ese momento dije bueno me devuelvo y comienzo carrera en Colombia. No tenía a nadie porque obviamente mis papás no tienen nada que ver con moda, mis hermanos menos, entonces era un tema de bueno ir a Colombia a mirar también qué estaba pasando en cuanto a moda. Cuando uno hace la universidad en Colombia es diferente porque tus profesores tienen contactos o de pronto tú has comenzado una clientela, estás ya acá. Llegué de ceros y bueno ese fue el siguiente reto.

LL: Tú impones algo diferente, un sello. ¿De dónde viene? ¿Por qué empieza? ¿De dónde sale todo esto?


MA:
Realmente la estética MAZ Manuela Álvarez se fundamentó, se creó y floreció en Milán. Yo venía codificada mentalmente y creativamente con las estéticas comunes colombianas, que en muchos casos cae en tantos clichés: si es elegante entonces es brillante, si es femenino entonces es rosado, si es caro entonces es seda. Yo ya venía muy codificada con eso y entré a la Marangoni a trabajar sobre mis propios clichés mentales y sobre mis propios límites mentales. Había una profesora que se llamaba Titsiana que es mi profesora favorita del universo del mundo mundial, cuando yo le entregaba los trabajos, me ponía ocho sobre diez y yo decía: “Titsiana, ¿por qué ocho y no diez?”, y Titsiana me miraba como esta china intensa qué carajos, por qué me preguntas, pues las europeas no preguntan tanto esas vainas. Y yo era: pero es que no entiendo, “¿por qué no me estás poniendo un diez?”. Entonces un día me dijo “tu trabajo está bien presentado, está bien hecho, hiciste lo que te pedí, pero esto no eres tú. Esta colección no tiene nada que ver contigo y se te ve.” Y yo era pero ¡qué hago! (risas) ¡que angustia! Entonces comencé a utilizar arquitectura de prenda, a construir patrones a utilizar materiales no convencionales, es decir, no telas sino materiales de construcción para confección como bordados a mano hechos por mí; a crear todo este discurso sobre las guerreras urbanas contemporáneas que ahora es casi que el slogan de marca, a quienes les hablamos, en quienes nos inspiramos. Comencé a pensar quién era esta guerrera urbana contemporánea.

LL: A descubrirte también un poco a ti…

MA: También, me sirvió mucho. Este reto de estar afuera también me hacía sentir muy fuerte conmigo misma, es decir, juepucha, tengo dieciocho años y armé una casa, y mis dos roommates, que eran más grandes que yo, no se responsabilizaban ni de los servicios, ni del mercado, ni de nada. Entonces cuando comienzo yo toda esta parte estética y creativa y conceptual de construcción, arquitectura, minimalismo, etc., y la uno con el diálogo de guerrera urbana contemporánea, es cuando florezco. ¡Por fin me saqué diez! Pero más allá del diez que es lo de menos, eso es solamente una historia bonita, es encontrarme a mí, es saber quién era yo creativamente, quién era la artista y quién era la diseñadora. No de qué debería ser y qué estaba en mi cabeza, sino qué era realmente, de la manera más raw, de la manera más cruda.

LL: Imponer un poco tu estilo que es diferente y romper un poco con los paradigmas de lo que se decía elegante, y lindo. ¿No te dio miedo entrar con toda a imponer una cosa nueva en el mercado de la moda?

MA: Más que miedo, digamos que ya no me da miedo porque yo ya lo estoy creando acá pero es un mercado que definitivamente todavía no se mastica del todo acá en Colombia. Yo he contado con las mejores experiencias comerciales acá, con el mayor apoyo tanto de amigos y familiares como de gente del medio. De hecho MAZ nació cuando yo me gané Se busca diseñador Fucsia 2013 hace tres años, después nos dieron el Mejor nuevo diseñador de la revista Infashion, y una beca en Infashion por ganarnos esto. Después de ese año me llamaron los que son mis colegas y socios para crear Gris, que es una tienda increíble acá en Bogotá en donde estamos estas cuatro marcas bajo el mismo techo. Es perfecto a la hora de unir la parte comercial con la parte conceptual, además de poder crear una plataforma para que otros nuevos diseñadores puedan mostrar sus prendas y sus productos. Todo eso está muy bien, en cuanto a números podrían estar mejor, pero entiendo que es porque todavía esta estética no se mastica del todo, pero yo sé que eso va a pasar en algún momento. También entendí que para mí comercialmente y empresarialmente la meta no es seguir solo aquí en Colombia, sino comenzar comercializar en Europa y Estados Unidos. Estamos yendo a París Fashion Week cada seis meses, a un showroom de unos italianos. MAZ tiene casa acá, aquí es mi taller aquí es mi oficina, aquí es mi tienda, aquí es todo. Pero esta estética la quiero potencializar completamente afuera, y si es el caso que la gente la entienda más porque está afuera y la vio y aquí la compra, bienvenido sea.

LL: En este momento ya existen unas plataformas para darles la bienvenida a los diseñadores nuevos y darles la mano y la oportunidad, eso es reciente. Para ti fue duro entrar. ¿Qué fue lo más difícil de entrar al mundo de la moda en Bogotá? ¿Cuál fue el reto personal que tú de pronto decías no sé si voy a lograrlo porque esto está difícil?


MA:
Sí, yo creo que cada año ha tenido un tinte distinto desde que llegué a Colombia hace ya seis años, un montón de tiempo. Todas las etapas han sido muy distintas y cada año es chistosísimo porque ha tenido como un nombre propio, por ejemplo, el primer año de esos seis era, cómo hago yo que no tengo nada, ni un contacto, ¿cómo entro al mundo de la moda? Después paso a armar hoja de vida acá en Colombia, entonces ya tengo la experiencia en Olga Piedrahita; luego me dieron el trabajo de dos años en Lafayette, que es una empresa gigante de dos mil empleados, tenía que hacer miles y miles de métodos de producción de estampados sobre telas para el sector de decoración. Entonces ahí ya tuve un insight muy distinto, empresarial; encontré jefes increíbles que me inspiraron muchísimo a muchas cosas que yo ahorita puedo hacer en mi propia marca. Después viene Fucsia. En ese año de Fucsia, fue el establecimiento de marca y que la gente supiera que MAZ existe y que Manuela Álvarez existe. Después de eso vino Gris y el cómo hacemos para que la parte conceptual este bien equilibrada con la parte comercial, porque, lo decía hace poquito en otra entrevista, tener una marca es como tener un matrimonio. Una marca es un ser vivo y va mutando con lo que le va pasando, con lo que tú le metes, con lo que tú le sacas, con tu equipo de trabajo, con el siguiente reto. Tienes que ir a la altura y al ritmo de la marca. Porque hay muchas personas que pueden tener igual talento que yo o incluso más, pero no han encontrado las vías para demostrarlo, yo sí.

LL: ¿Cómo se llega al éxito?

MA: No ni idea. Yo creo que el éxito es una cosa súper personal. Para mí, el éxito primero que todo es vivir tranquila y vivir tranquila es que hace poquito pude madurar lo suficiente para encontrar mis fundamentales de vida, yo los llamo fundamentales, son los fundamentos para estar tranquila y feliz, entonces, en este caso aprendí que es mi familia; mi papá, mamá, dos hermanos, mis amigos más cercanos, mi trabajo y una pareja que yo considero importante, siempre y cuando eso esté, no perfecto, sino bien, con salud, felices, tranquilos siendo individuos que viven su vida, autónomos, entonces, todo está bien. El resto de los retos es mirar qué quiero para este año, qué no, qué necesito, si me está alcanzando la plata para esta inversión, qué más tengo que hacer, qué más se me ocurre, entonces eso para mí es el éxito poder hacer lo que yo quiera en el mejor sentido, no pasando por encima de la gente, sino haciendo lo que está en mi corazón hacer y poder acompañarlo de las personas que más me importan. Eso es para mi felicidad total.

 LL: ¿Cómo se conquista a Manuela Álvarez?

MA: Yo no creo que sea tan fácil. Soy una persona complicada en el buen sentido, a mí me gustan muchos mis espacios, aunque yo creo que todos somos complicados y todos tenemos rayones mentales (risas). Pero yo aprecio mucho mi autonomía, mis tiempos, mis ritmos, precisamente porque tengo que estar al ritmo de MAZ y ponerme siempre a la par con MAZ, que es mi empresa…

LL: ¿Pero, entonces cómo te conquistan?

MA: Yo no creo, y creo que sería muy limitante para mí decir que tengo un estilo de hombre o de amiga o de amigo no, no, pero sí definitivamente hay características que para mí son claves: que sea inteligente, que tenga buen humor. Yo sé, y lo tengo claro, que tengo cierta manera de hablar, tiendo a decir groserías, a hablar muy duro a veces y hay personas que lo toman bien y se mueren de la risa, para otras puede llegar a ser insultante. Entonces que tenga el buen humor para manejar eso y que no le parezca nada malo, simplemente una característica más, como tu pelo mono, listo así es, no es ni bueno ni malo es un fact.

 LL: ¿Te ves casada y con hijos en un futuro?

MA: A mí me parece muy chévere tener pareja, me parece muy rico compartir con la persona que uno considera especial. Para mí el matrimonio, más que casarse de blanco, con pajecitos, testigos e iglesia, es decidir estar juntos por lo que nos dure y ojalá sea toda la vida. Creo más en el matrimonio visto como vivir con la pareja y que esa sea mi persona especial. Y lo de los hijos en este momento no, no, no (risas). No tengo planes, no. Tengo algo ahí raro y es que yo, a mi hermanito chiquito que es un camaján de 25 años lo sigo viendo chiquito le digo que me deje arrullarlo, y él es como: aléjese de mí por favor. Entonces yo sé que soy muy maternal y yo sé que si tengo un hijo solo querría ser la mamá de esa persona, y yo no quiero ser solo una mamá. Entonces yo no tengo hijos porque no me parece tan funcional en este momento.

LL: ¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿Cuáles son tus hobbies, cuáles son tus pasatiempos?

MA: Bueno estoy tratando de ser un poquito más healthy, de comer mejor y toda la cosa. No ha funcionado porque me caí y me tronché un pie y hasta hace diez días me quitaron la bota ortopédica. Me gusta mucho comer, pero comer rico, salir con amigos, ir a tomar; me gusta cocinar también, mucho, me gusta bailar. En la clase de zumba bailo como una loca y si no bailé en clase esa semana entonces salgo a rumbear. Y me encantan ciertas series, estaba como loca con el tema de Game of Thrones, me tiene enganchada House of Cards y por supuesto, el drama novelero número uno en Estados Unidos Grey´s Anatomy.

LL: ¿Qué te da miedo?

MA: Perder a mi familia o que les pase algo, digamos en cuanto a la salud, algo muy fuerte. Preferiría que me pasara a mí un dolor o una enfermedad que a ellos… no sabría cómo manejarlo, puedo manejar mi dolor físico, pero no el de mi familia. Eso me da pánico, pánico.

LL: Si pudieras darle un consejo a una persona que esté empezando en este mundo ¿qué le dirías? Tú que has vivido reto tras reto.

MA: Yo creo que todos los caminos, como las personas y las personalidades son múltiples. No creo que haya una sola vía de hacer bien las cosas. A mí me funcionó por ejemplo ser empleada por tres años, armar la hoja de vida recoger de las personas que yo consideraba admirables. Pero es mi modo de hacer las cosas. Digamos que siempre para dar el siguiente paso me tengo que sentir lo suficientemente segura, tranquila, confiada y enterada de lo que voy hacer.

LL: Tú dijiste al principio que uno debe escuchar su voz interna, pero a medida de que uno se va metiendo en la industria que eligió, empieza a escuchar opiniones ajenas. ¿Cómo hace uno mantenerse fiel a su voz interna?


MA:
Yo creo que nunca va a ser fácil, es como la buena comida o el ejercicio, una labor diaria, es ponerse a pensar ¿qué quiero yo? Y no es qué quiero de la manera más caprichosa y de la manera más inmadura. Es decir, sí mi objetivo es Europa. Por ejemplo, eso sí paso el año pasado literalmente, yo pude ir a Europa hasta este primer semestre del año, a París, a presentar mi colección porque en ese momento tenía toda la plata que necesitaba para hacerlo. Antes me tocaba pedir plata prestada, ya fuera a un banco o a mis papás y no lo iba hacer de esa manera. Entonces es saber qué te funciona, con qué te sientes a gusto, yo siento que la manera más fácil de saber es preguntándose: ¿me siento cómoda con esto? ¿Le estoy haciendo daño a alguien? ¿Me estoy haciendo daño a mí? Y claro, cómo lo voy hacer y prepararse para hacerlo.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

MA: ¡Sí se puede! Eso lo aplicamos todo el tiempo acá en el taller. “salió mal esta cosa, ¡sí se puede!” Re pensémoslo ¡Sí se puede!

LL: ¿Cómo te describes tú en tres palabras?

MA: Fuerte y al mismo tiempo sensible, es raro, y pasional.

LL: Lo más difícil de ser empresario…

MA: La inestabilidad económica, totalmente.

LL: Ya para terminar… ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

MA: A mi familia y a mi trabajo.

 

La Lupa en frases

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“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

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“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

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Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

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¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

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