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Beto Gaitàn

“Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá”
Beto Gaitan | La Lupa Revista Digital

Después de un largo camino, Beto Gaitán llegó a Colombia con una idea innovadora en el mundo del ejercicio. Es un emprendedor en todo el sentido de la palabra y los doce puntos de Step Ahead que hay en el país así lo demuestran. Ha sido un proceso largo y complejo de lucha constante, sacrificios y entrega, pero también, de logros y satisfacciones duraderas propias de quien sabe mantenerse fiel a su esencia. La Lupa conoció esta historia y encontró, además, una faceta íntima de su vida cargada de anécdotas y humor.



LL: ¿Cómo eras tú cuando chiquito?


BG:
Consentido, bastante consentido. Tuve una niñez muy bonita. De lo que más me acuerdo realmente es de los viajes. Mejor dicho, lo que me marcó de niño fue realmente eso, todavía lo más importante para mí siguen siendo los viajes.

LL: ¿Algún viaje en especial que te haya marcado?

BG: ¿Viajes de niño que me acuerde mucho? A Miami cada seis meses. Nosotros íbamos allá desde los cinco, seis años porque mi papá tenía oficina allá. Entonces eran vacaciones casi obligatorias a Miami y eran fantásticas. De hecho, ahí fue que empezamos hacer ejercicio. Plan de ejercicio, de playa, de shopping, de comer McDonald’s e ir a Hooters (risas). Así eran las vacaciones fantásticas de cada seis meses (risas).

 LL: ¿Qué deportes hacían?

BG: Básicamente tenis. Arrancamos desde los cinco años a jugar tenis y jugamos casi hasta los dieciocho años. En ese momento recuerdo que quería ser tenista profesional. Jugábamos muy bien, fuimos a academias en Estados Unidos durante dos años, mejor dicho, desayunábamos, almorzábamos y comíamos tenis.

LL: No sabíamos que tu sueño desde chiquito era ser tenista profesional…

BG: Sí, siempre lo fue. Hasta que ya a los dieciocho, con tanta rumba y tanta cosa, lo fui dejando a un lado y hasta terminé un poco saturado del tenis. Después volví a jugar con Andy cuando estábamos viviendo en Los Ángeles, ahí teníamos como veinticinco o treinta años, algo así. Y esa fue otra época donde lo jugamos bastante, pero después lo volvimos a dejar y nunca lo retomamos.

LL: Entonces, además de deportista eres fiestero…

BG: Fui muy fiestero, pero fui (risas). Tengo unos recuerdos de rumba increíbles. Muy rumbero. Pero siempre fue una rumba muy sana, rumba de trago, de nada más. Entre los dieciocho y los veintisiete años fue mi época de rumba dura, eso era jueves, viernes y sábado. Yo me acuerdo de ir a Andrés todos los sábados sagradamente, mejor dicho, yo tenía mi mesa en Andrés y hacíamos desastres allá. Era una época en la que todavía no había celulares, es que yo estoy viejito, ¿no? (risas), entonces me acuerdo de que íbamos de mesa en mesa pidiendo teléfonos. Y entonces al otro día me levantaba y eran treinta papelitos con nombres y teléfonos que obviamente no tenía ni idea de quiénes eran (risas).

LL: Pero entonces coqueto además de fiestero…

BG: Sí, coqueto siempre, eso sí que no se pierda nunca, me encanta la coquetería. Fue una época de mucha fiesta y la disfruté mucho. Hoy en día salgo, pero si me voy a enrumbar, tiene que ser algo muy chévere. No me gusta estar perdiendo mi tiempo y mi energía en fiestas que no valgan mucho la pena.

LL: Hay que tener un equilibrio para todo…

BG: Definitivamente. Yo soy cero de extremos. A mí me encanta el ejercicio, me encanta cuidarme, soy bien vanidoso, me encanta la moda, pero también me encanta comer y darme mis gustos con la comida, me encanta tomar vino, entonces sí, como dices tú, tener un balance con todo.

LL: Hoy en día eres papá, ¿qué tal ha sido esta etapa?

BG: Increíble. Tengo dos chinas divinas. Una tiene ocho años y la otra siete. Fueron muy seguidas, la segunda fue una sorpresa, no tuvimos tiempo de pensarlo. Simplemente pasó y ha sido lo máximo porque son dos princesitas divinas y ellas, que se llevan tan poquito, son súper amigas. La mayor es toda romántica y dramática y la chiquita es un demonio. Son una combinación perfecta.

LL: Han creado una amistad entre ellas dos…


BG:
Se la llevan súper bien. Al principio me costó mucho trabajo. Yo soy muy impaciente, entonces al principio choqué muchísimo con mi esposa porque yo estaba empezando hacer empresa. Step Ahead tiene diez años y mi hija más grande tiene ocho. Entonces eso fue arrancando empresa, con ese estrés, sin tiempo de nada y llegaba yo a la casa mamado a las ochos y media, casi nueve de la noche y el plan era ponerle la piyama a la chiquita. Era todo un ritual, desde ponerle el aceite en cada dedito (risas) y yo que me volvía loco. Entonces me dieron muy duro los dos primeros dos años y ya después, la verdad, es que ha sido muy chévere.

LL: ¿Lo más difícil del rol de papá?

BG: Esos primeros años de los que te comentaba. Hoy en día pues son muy parceritas y yo las he tratado de involucrar en mi estilo de vida, en lo que me gusta a mí. Por ejemplo, en los viajes, disfrutar la comida, y si bien no todos los viajes que hacemos son para niños, igual me gusta que conozcan, que vean otras culturas, que oigan otros idiomas, eso me encanta. Mi papá se fue a vivir a Italia y hace poco fuimos a visitarlo, y en estos días una de ellas empezó a decirme palabras en italiano, y eso me parece rico, de cierta forma eso enseña y educa. Yo creo que hoy en día tenemos una mentalidad demasiado cerrada y viajar les abre la mente.

LL: ¿En general o solo en Colombia?

BG: No, yo diría que más que todo en Colombia. Colombia es un país que en general tiene una mente cerrada. Vamos caminando y vemos a la pareja gay y eso nos escandaliza. Hoy en día yo creo que ya no tanto, creo que ya hemos aprendido a abrirla un poco, pero eso ha sido muy reciente. Y eso es lo interesante de los viajes, que aprendes a ver otras cosas a las cuales no estás acostumbrado. Yo, por ejemplo, que tenía arete a los quince años y andaba con pareo, me ganaba el comentario de “este man es gay”. Pero creo que eso ha ido cambiando y por eso me gusta que mis hijas desde chiquitas vean otros mundos. Además, tengo una esposa que también es muy abierta, tiene mucha influencia artística, y eso también ayuda. Entre los dos tratamos de que ellas vean algo diferente a lo tradicional.

 LL: ¿Un plan en familia?

BG: Viajar (risas). Mejor dicho, cualquier plan, el que sea, siempre será viajar y viajar. Y en familia me refiero a que tengo viajes con mis hijas y mi esposa, tengo otros viajes con mi papá y mi hermano que son el mejor parche. Mis papás están separados desde que yo tenía cinco años, entonces los viajes casi siempre eran realmente con mi papá. Con mi mamá hicimos un par de viajes, pero las vacaciones casi siempre fueron con mi papá. Entonces, claro, el mejor parche de viaje son mi papá y mi hermano.

 LL: ¿Y cómo son tus viajes con tu esposa?

BG: Súper ricos. A veces chocamos, es que yo no soy una persona fácil. En los viajes soy súper intenso, me levanto tempranísimo, todos los días quiero hacer de todo, investigo como una bestia los sitios para visitar, los restaurantes, el bar para ir a tomarse un trago y hasta el sitio donde toca ir a tomarse un café. Y me gusta chulear todo, que no me quede nada pendiente. Entonces, mi esposa a veces me dice que con tanta cosa y por querer estar en todo lado, no termino disfrutando nada. Y sí, en parte tiene razón. Pero bueno, lo importante es gozársela y creo que eso siempre lo cumplimos.

 LL: Bueno ya hablando un poco de Step Ahead, ¿en qué momento decides montar empresa y una empresa que además rompió esquemas?


BG:
Step Ahead tiene su historia. Digamos que yo siempre he tenido ese interés por indagar, por emprender, por ir más allá. Nunca me ha gustado comer cuento, ni seguir los consejos de que la vida tiene que ser de tal forma. Yo no pienso así y espero que eso nunca cambie. Desde pelao siempre he trabajado, me gradué del colegio y me fui a vivir por fuera y desde ahí empecé a trabajar. Viví un tiempo en Minnesota, en Winona que era un pueblito chiquitico y ahí empecé a hacer trasteos. Entonces, claro, en ese frío tan berraco que nevaba todos los días y uno cargando cajas. Pero era todo por querer empezar a ganarme mi propia plata. Ahí empiezo con mi historia de trabajo. Después me fui a Los Ángeles, allá trabajé en la universidad, recogía la basura en los salones, me acuerdo de recoger todas las colillas de cigarrillos. En Los Ángeles trabajé en un restaurante hindú. Es que pensándolo, bien, cada trabajo tiene sus experiencias y sus cuentos fantásticos. En Miami trabajé en Caracol Radio, vendía pauta, entonces esto era a cincuenta grados y yo de corbata yendo a todos los restauranticos colombianos a venderles la pauta.

LL: Mejor dicho, has pasado por infinidad de etapas…

BG: Sí, he pasado por muchas etapas y por muchos trabajos y hoy en día digo que eso fue lo que me llevó a darme cuenta de que yo no quería trabajarle a nadie. También estuve trabajando en el negocio de mi familia que son floricultores, estuve tres años manejando el cultivo, después entré a trabajar en la comercializadora de flores de mi primo en Miami. Empecé a trabajar con él un diez de septiembre del 2001, el día antes de lo de las Torres Gemelas, y ese mismo día, conocí a una chilena amiga de mi primo que me contó que estaba estudiando fitness. Eso me pareció súper chévere por lo que nosotros siempre habíamos hecho ejercicio. Entonces empecé a preguntarle que cómo era eso de estudiar fitness hasta que un día la acompañé. Ella estudiaba en Boca Ratón, eso era a hora y media de Miami, y ese día salimos del trabajo y me fui con ella y me pareció lo máximo la clase, me pareció espectacular y empecé a estudiar fitness. Ahí duré casi tres años, trabajaba en lo de las flores por el día, y a las cuatro y media en punto arrancaba en el carro, en un trancón brutal, y llegaba a mi clase de siete a diez de la noche. Claro, me tocaba parar por mi cafecito en Starbucks, en un bookstore que había en el camino, leía una revistica y quedaba listo para mi clase. Fue una época dura, días largos, de mucho trabajo y mucho estudio. Ya terminando el curso, yo entrenaba en el gimnasio, en Miami, entrenaba por mi cuenta, y un día alguien me vio entrenando y me dijo “oiga usted hace cosas raras, cosas chéveres, por qué no me entrena” y empecé a entrenarla. Me acuerdo que cuando comencé con ella estaba un poco gordita, y vio resultados súper rápido. Ahí empezó a regarse la voz y fue cuando comencé a mezclar el trabajo de la comercializadora con el trabajo del entrenamiento. Cuando ya me llené de clientes, decidí dedicarme a eso y renuncié al trabajo de la comercializadora. Me acuerdo perfectamente cuando arranqué que fue como en el 2004, en mayo, el día después de haber renunciado, era la conferencia de Spinning con el que se inventó el spinning, una conferencia que duraba como tres días seguidos, y fue muy chévere pero me sentía rarísimo, claro como ya no estaba trabajando en la comercializadora, me sentía como capando clases del colegio (risas).

 LL: Un estilo de vida totalmente diferente…

BG: Totalmente. Después empecé a entrenar a mis clientes en la playa. Entonces mi primer entrenamiento era a las seis en punto de la mañana ahí en la playa de South Beach, y ese era el lugar de mi oficina. Y un día, ya con Andy involucrado en este tema, empezamos a ver nombres para nuestra empresa, y no sé por qué me salió el nombre de Step Ahead y nos pareció chévere y así empezamos a mercadearlo en Miami. Era un concepto súper fresco, con bolas de estabilidad, con bolas medicinales, bandas, cosas que en ese momento no se veían, estoy hablando del año 2004.

 LL: Fueron pioneros…

BG: Pioneros y, así suene un poco arrogante, fuimos pioneros a nivel mundial. Nosotros empezamos a estudiar con el que se inventó el entrenamiento funcional a nivel mundial. En esa época que empezamos a entrenar de esa manera allá en Miami, nadie más lo hacía.

 LL: ¿Cómo logran explicar ustedes, en ese entonces, ese tipo de ejercicio y que la gente les copiara con algo que era totalmente ajeno a la costumbre?

BG: Al principio la gente pasaba por la playa y hacían caras como de “estos manes qué hacen”. Entonces nosotros lo que hacíamos era que les dábamos una clase de cortesía para que ensayaran y ahí se daban cuenta del método que nosotros manejábamos, por lo que precisamente, la gente estaba acostumbrada al gimnasio con pesas y máquinas y a las clases que daban ahí, pero no más que eso. Entonces, claro, la gente pasaba, veía bolas, bandas, todas estas cosas nuevas y les daba curiosidad. Una vez ensayaban la clase les parecía chévere y se convertían en clientes. De hecho, mucha gente odia los gimnasios por el tema de estar encerrados en un sitio, oliendo maluco, no porque yo lo diga, sino porque así lo describe la gente. Entonces nosotros les dábamos la posibilidad de cambiar, de hacer algo diferente.

 LL: ¿Y cuándo llegas a Colombia?

BG: Fue una cosa loca, Colombia tiene su historia. Mejor dicho, cuando llegó la hora de volver al país entendí que todo pasa por algo. Ya llevábamos dos años larguitos haciendo el entrenamiento en la playa allá en Miami y nos íbamos para Argentina a unas vacaciones de fin de año, eso fue a finales de 2005. Yo me iba por mi cuenta porque primero paraba en Bogotá, con mis maletas listas para el viaje. Llevaba un maletín de mano con la plata y el pasaporte. Cuando llegué a la casa, me bajé del taxi y me di cuenta de que había dejado el maletín de mano en el taxi, y ahí quedé jodido. Entonces decidí ir a buscar al taxista al aeropuerto y lo encontré y me dijo que había hecho dos carreras después de que me había dejado y que él no había visto nada. Ahí ya no podía devolverme a Miami porque me tocó cancelar el pasaporte, cancelar la visa, todo, y quedé como dicen, pailas. Fue súper duro, pero ahí entendí que si me estaba pasando eso era por algo. Entonces Andy se devolvió a Miami, siguió entrenando mis clientes y los de él y yo mientras me quedé acá buscando locales. Digamos que igual nosotros siempre habíamos tenido la idea de devolvernos en algún momento a Colombia, ya llevábamos siete años en Miami y queríamos un cambio. Entonces la idea era montar un local de Step Ahead apenas volviéramos, habíamos tenido la oportunidad de abrirlo allá, pero, ya teníamos ganas de volver. Encontré el local acá y empezó Step Ahead oficialmente. Pero si no hubiera pasado eso de los papeles, probablemente no nos habríamos devuelto.

 LL: ¿Qué tan despistado eres?

BG: A veces me despisto, pero no tanto como para dejar un maletín con todo adentro. Por eso digo que fue una historia loca. Pero gracias a eso estamos aquí.

 LL: ¿Cómo te describirías en tres palabras?

BG: Intenso, soñador y coqueto (risas). No mentiras, quizás emprendedor. Diría viajero por lo que me encanta viajar.

 LL: ¿Un emprendedor nace o se hace?

BG: Yo creo que un emprendedor requiere ciertas características. Y la verdad cada día aprendo nuevas características para ser un buen emprendedor. Hoy en día hago un balance y digo: si hace diez años yo hubiera entendido lo que significaba ser emprendedor, de pronto no hubiera emprendido. Hoy en día me doy cuenta de que realmente, hacer empresa es muy bravo, es muy berraco, y ser emprendedor es muy berraco también. Lo que pasa es que uno al principio está enamorado de su idea, entonces eran las clases, una propuesta diferente, espectacular, súper chévere. Pero a la medida que vas creciendo, te vas dando cuenta de que va mucho más allá de eso. Son muchas cosas, la capacidad de tomar riesgos, la capacidad de manejar gente, la capacidad de saber enfrentar situaciones complejas, porque tenlo por seguro que todos los días tendrás situaciones difíciles, todos los días será un aprendizaje, cosas que jamás te imaginarías enfrentar en tu vida.

 LL: ¿Algún momento en el que hayas querido botar la toalla?

BG: Si claro, muchas veces digo “no más, me cansé”. Mira, la experiencia ha sido realmente espectacular, todo ha sido increíble, pero pues todo tiene un costo. Por ejemplo nuestro horario es loco. Nosotros estamos desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche en función de Step Ahead. Nosotros todos los días estamos entrenando en alguna sede, y cuando digo entrenando, me refiero a estar evaluando los clientes, evaluando a los entrenadores, interactuando con nuestros clientes, supervisando las clases, metiéndonos a las clases como si fuéramos un cliente más. Y esto es de cinco de la mañana a diez de la noche, “hola, cómo están, cómo les fue hoy, cuánta plata entró, qué toca pagar mañana”. Yo a las diez de la noche estoy sentado en mi cama recibiendo reporte de todas las sedes y cuadrando cómo va a ser el día siguiente. Entonces sí ha sido un trabajo muy demandante, a veces me arrepiento de no haber delegado más desde el principio, pero no lo hice por esa intensidad mía de la que te hablé antes, de querer manejar todo y hacer todo yo. Hay que delegar, desde el principio hay que hacerlo. Igual toca tener en cuenta que solamente uno es el que conoce su negocio. A veces nos llegan propuestas de personas que están interesadas en invertir en Step Ahead, digamos que no es que estemos cerrados a esas posibilidades, lo que pasa es que el negocio de uno nadie lo conoce mejor que uno mismo, punto.

 LL: Algo muy valioso de ustedes es que muchos de sus entrenadores tienen alguna discapacidad, ¿alguna lección que ellos te hayan dejado a ti?

BG: De que uno a veces se queja por bobadas. A veces uno dice “no tengo tal cosa” o “ojalá pudiera hacer esto” y se pone a ver estos pelaos, que les ha tocado vivir situaciones muy complejas, y lo único que nos muestran es que nada en la vida es un impedimento. Y no solo ellos, aquí tenemos un grupo de gente muy humilde, con unas condiciones de vida muy bravas, donde les toca arrancar su jornada a las tres de la mañana. Entonces ahí es donde yo digo, “sí, mi día empieza a las cinco, pero mi gente se está levantando a las tres”. Pero no solamente eso, salen a las nueve de la noche de trabajar y llegan a sus casas casi once de la noche. Entonces, creo que la lección de vida me la da todo mi equipo día a día. Yo creo que poder tener el privilegio de convivir con personas de recursos tan bajos aterriza, enseña. También pienso que la educación tiene que ver mucho, y si bien Dios nos ha dado el privilegio de haber tenido todo, de haber podido viajar y conocer el mundo, y compartir con todo tipo de personas, creo que uno también tiene que enseñarles a los demás a partir de sus propios conocimientos. Sí, es necesario salir de ese confort en el que uno vive y aterrizar en la realidad. Step Ahead sin duda ha logrado eso en mí, hacerme aterrizar, es un polo a tierra.

 LL: Te has convertido en un ejemplo de disciplina, mucha gente te ve como uno de los grandes emprendedores del país, ¿cómo logras manejar esa línea entre la figura pública y la vida personal?

BG: Personalmente, no sé qué tanto pueda influir yo como Beto Gaitán en los demás. Yo muchas veces no me creo ese cuento. A veces sí se me acercan a decirme que yo de pronto influyo más de lo que me imagino. Yo mismo les vendo a los entrenadores eso, les digo “ustedes no vienen acá a dar clases, sino a influir en las mil o dos mil personas que visitan Step Ahead todos los días”. Entonces yo lo veo así, en ese sentido. Yo estoy casado con una actriz muy reconocida del país, entonces, afortunadamente, la figura pública ha sido ella (risas). Cuando es el tema de la foto, el autógrafo y la vaina, todo es ella. De vez en cuando sí me encuentro con un par de fans que se quieren tomar una que otra foto conmigo y yo les digo “la famosa es ella” (risas). Yo la verdad no soy muy bueno para eso de la figura pública: ni la revista ni nada de eso. Pero claro que sí me parece chévere influenciar a la gente siempre y cuando sea con cosas positivas. Y eso es lo que tratamos de hacer acá con este negocio, es un estilo de vida saludable. Así nos proyectamos y vendemos Step Ahead. Y saludable es una vida balanceada, porque también está el poder comer rico, tomarse unos vinos, enfiestarse, esa es la vida.

 LL: Dicen que hacer empresa con la familia es difícil, ¿cómo te ha ido con Andy de socio?

BG: La verdad es que Andy y yo tenemos una relación espectacular. Siempre hemos sido súper unidos, tenemos los mismos gustos. Creo que el hecho de que mis viejos se hayan separado estando tan chiquitos nos unió mucho. Nosotros hemos vivido una época con mi mamá, otra con mi papá, con mi abuela, solos, pero siempre hemos estado juntos él y yo. Y la verdad es que desde muy chiquitos nosotros empezamos a vivir solos los dos. Él me maneja muy bien. Andy es mucho más calmado, mucho más aterrizado, de pronto yo soy un poco más complejo (risas). Él sabe muy bien cómo manejarme, él me entiende siempre. En términos laborales, hacemos un excelente equipo de trabajo.

 LL: ¿Cómo se dividen los roles en la empresa?

BG: Yo estoy muy metido en la parte administrativa, Andy, en cambio, está muy metido con toda la parte del entrenamiento como tal, de las capacitaciones, del día a día, del manejo del tema del fitness. Yo soy más números, de hecho, el día se me va haciendo gimnasia de números más que cualquier otra cosa. Step Ahead será por siempre mi bebé, tenemos doce sedes y cada sede para mí es un bebé, y las setenta personas que tenemos trabajando con nosotros son muy cercanas, y creo que eso siempre nos ha caracterizado, esa cercanía que tenemos con la gente que trabaja con nosotros, pero me hace falta crear más, pensar más, emprender más. Hace diez años yo nunca me imaginé llegar a esto. Pero en la medida que uno crece, pues va a tener más problemas, y a veces pienso que hace falta un gerente aquí que organice, que se meta en el negocio, y así yo poder crear porque la vida va pasando muy rápido y hay muchos otros campos que me encantan, como la moda, en donde me gustaría emprender, y que no he podido hacerlo porque mi tiempo está dedicado cien por ciento a esto, que también me encanta y me apasiona. Pero sí creo que ya va siendo hora de ir tomando esos pasos, ya va siendo hora.

 LL: ¿Cómo hace uno para estar siempre vigente en el mercado?

BG: Hay un tema importante y es el hecho de innovar y de reinventarse, y esto es fácil decirlo, pero muy difícil hacerlo. Tenemos clientes que a veces dejan de venir acá y vuelven después de tres años y dicen “ay, pero ustedes siguen con las mismas banditas y las mismas bolas” y pues es que esa es nuestra esencia. Nosotros implementamos nuevos formatos de entrenamientos, digamos que metimos lo del bootcamp, fuimos innovadores con lo del bootcamp en Colombia que no existía, metimos a los soldados a que entrenaran a los clientes, luego creamos Inbox, con todo el tema del boxeo, que tampoco existía, y así poderle dar a nuestros clientes más variedad de servicios, pero la esencia tiene que estar siempre. Nosotros siempre estamos viajando y analizamos diferentes sitios de entrenamiento, diferentes gimnasios, y los sitios que nosotros siempre hemos tenido de referencia siguen igual, con las mismas máquinas, las mismas clases. Entonces ahí uno se pregunta “¿cómo es que funciona bien esa reinventada?”. Claro, siempre va a faltar mucho por hacer, por ejemplo en temas logísticos, que se vea bonita la sede, pero créeme que sí tenemos pendientes todos esos cambios. Pero no es para nada fácil. El día se pasa muy rápido, y uno se pasa el día solucionando chicharrones, el día a día se lo come a uno. Mucha gente nos pregunta por qué no nos movemos más en redes sociales, por qué no hemos sacado un libro, pero es que somos dos para manejar doce gimnasios, y eso nos quita mucho tiempo. Tenemos muchos amigos involucrados en el tema del fitness, unos enfocados con el tema de charlas, otros en sacar libros, otros en asesorías por redes sociales, pero claro, no tienen doce gimnasios que manejar, y nosotros nos hemos enfocados es en esto. Nosotros manejamos un formato personalizado para nuestras clases, y eso quita aún más tiempo, porque toca pararle bolas a ese detalle. Además de eso, creo que de las cosas difíciles de hacer empresa es el manejo de personal. Y siendo sincero, por mi forma de ser yo me disgusto con cualquier detallito, cualquier cosa que esté medio mal hecha, me raya. Soy perfeccionista, y analizo mucho, todo el tema del servicio, cómo te tratan, cómo te hablan, qué te dan en la clase, cómo te corrigieron, si empezó a tiempo la clase, todo. En ese tipo de detalles me fijo yo.

 LL: ¿Un defecto?

BG: Difícil de satisfacer, de complacer.

 LL: ¿Alguna frase de cabecera?

BG: Vivir el presente, que no lo aplico mucho (risas).

 LL: ¿Un libro?

BG: Me encantan las biografías. Un libro que me haya marcado mucho fue Memorias de una Geisha. Me gustó mucho porque lo leí en un viaje, y no tenía mucho que ver con el sitio en donde estaba, pero fue inspirador.

 LL: ¿Un arrepentimiento?

BG: De pronto no haber conocido más el mundo antes de meterme en esta vida de papá, de esposo y de emprendedor.

 LL: ¿Un miedo?

BG: La muerte.

 LL: ¿Un sueño?

BG: Vivir en Nueva York. Eso es un sueño y una meta porque, pase lo que pase, lo voy a cumplir (risas).

 LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

BG: A las mujeres (risas). Mentiras, te voy a contestar lo que te contestaría mi esposa, le he puesto La Lupa a todos los lugares que hemos ido a visitar porque investigo todo antes viajar, los restaurantes, los bares, los museos, todo, y lo seguiré haciendo.

 

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

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“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

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“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

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“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

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“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

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“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

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¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

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“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

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¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

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“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

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“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

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“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

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“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

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“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

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“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

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“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

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¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

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“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

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“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

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“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

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“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

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“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

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“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

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“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

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“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

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“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

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“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

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“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

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“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

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“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

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¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

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¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

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Beto Gaitán, nos cuenta sobre su infancia, los deportes que practicaba, su vida de casado, cuando llega a Colombia y un momento en el que quería tirar la toalla
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