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Antonia Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”
Antonia Canal | La Lupa Revista Digital

Cuando la mente de Antonina se quedó en silencio, comenzó a bailar. Y no ha parado de hacerlo desde entonces. Dedica seis horas todos los días a conocer su cuerpo y a conectarse con las más profundas energías. Esta mamá, profesora y guía espiritual habló con La Lupa.

 


La Lupa (LL): ¿Cómo eras de chiquita?


Antonina Canal (AC):
Bailarina, muy conectada con el mundo mágico, una infancia muy feliz en la naturaleza, cerca de las hadas y la danza.

LL: ¿Y tus papás o tu familia te inculcaron eso?

AC: No, no sé si tenga un gen del medio oriente, aunque de pronto sí algún ancestro. Pero mi familia es muy linda, única, siempre en búsqueda de lo espiritual. Desde pequeña me he preguntado cosas. Siempre preguntándome quién soy, qué hago aquí, cuál es mi misión, cuál es el misterio detrás de la existencia.

LL: ¿Cuándo comenzaste a bailar?

AC: Ballet desde muy chiquita, también estuve compitiendo en la liga de patinaje artístico. Siempre he tenido un espíritu de baile, arte y mucho trabajo con el cuerpo.

LL: Después de tu grado te vas de viaje…

AC: Yo estudié artes plásticas en Nueva York y mi maestro de yoga se iba para la India. Fui y me sentí muy normal a los 22 años. Fui por un mes y me quedé viajando un año. Haciendo ayunos, meditación; luego fui al sur de la India a estudiar baile clásico, que es todo el movimiento de manos y ahí me enamore y me fui a Egipto, Turquía y bueno… me cambió la ruta de la vida…

LL: ¿Cuánto duraste en la India?

AC: Pasé un año en la India y después dos o tres años yendo y viniendo, recorriendo lugares, enamorándome de la cultura. Creo que fue un llamado del alma de vidas pasadas porque en ese momento me estaba cuestionando mucho el tema de las artes plásticas. Tenía una carrera exitosa en Nueva York. Pero era un objeto en una galería separado de mí, de mi cuerpo. Y mi llamado era trabajar con la gente y sentí que, uno, quería ser feliz, dos, quería hacer felices a las personas. Fue entonces cuando conocí a una mujer chamana que hacía danza sanadora y a través de ella entré al tema de sanar a través de la danza.

LL: ¿En qué consiste la práctica del Prem Shakti?

AC: Prem significa amor supremo y transformación a través del amor, y Shakti es el principio creativo femenino del universo. Y ahí es que con la parte de danza, con Bollywood y el yoga se crea todo un sistema de sanación y terapia.

LL: ¿Cuál es la enseñanza más grande que deja la danza árabe?


AC:
Es la manera como la trabajamos que tiene un sentido de conciencia, alienación de chacras, disminución del estrés, autoestima; unir sensualidad con sabiduría, que es algo que la sociedad no hace, porque las mujeres son sensuales o son sabias, son fitness o muy inteligentes, y en este caso el cuerpo se vuelve muy masculino y se pierde lo femenino. Aquí unimos sensualidad y sabiduría. Y por supuesto la alegría y la energía del alma. Cuando tú estás feliz se genera sanación en tus células.

LL: Ahorita dijiste que empezaste ese recorrido tratando de buscar cuál era tu misión…

AC: Siempre, desde chiquita me pregunté eso y un maestro de la India me dijo: tu misión es traer el Sahara y el Himalaya a los Andes a través de la danza. Entonces entendí que eran más cosas, es un sistema, el arte de sanar, de entregar alegría.

LL: ¿Y cómo empiezas?

AC: Empecé haciendo una clase. Mi mamá tenía una clase en un gimnasio y me dieron el peor horario que era el sábado a la una de la tarde y llegué a tener 200 personas. Fue un boom. Todo el mundo lo quería hacer y vi las necesidades de las mujeres de mover sus caderas, pero desde un lado consciente, no desde el reguetón y la salsa en donde las mueven pero dejan la energía en el primer chacra. La danza egipcia sube la energía a todos tus chacras.

LL: ¿Estás donde soñaste?

AC: No. Me falta mucho.

LL: ¿Qué te falta?

AC: (Risas) me encantaría esto mismo en un barco. Me encantaría un show en un bosque, realmente hacer de la danza una experiencia mágica. Y pues ya hacemos viajes de sanación a Egipto y a la India, pero todavía falta…

LL: ¿Qué momentos dirías que han sido místicos para ti?

AC: Muchos momentos en oriente, momentos de iniciaciones espirituales en medio de la India, cuando nació mi hijo…

LL: ¿Cómo fue eso?

AC: Fantástico. Lo podría repetir mil veces. Bailé hasta un día antes de parir y seguí bailando después del parto, y el médico me decía que no me iba a decir nada porque yo era otra cosa (risas). Mi niño pesó cuatro kilos, le di leche materna hasta los dos años y la verdad es una experiencia divina.

LL: ¿Qué le pasa a la mujer en términos de energía cuando está embarazada?

AC: Si esta alienada florece, abre su tercer ojo y se conecta con un poder infinito. Si no está alineada y piensa en que se va engordar, en que se le va a caer el pecho, empieza a rechazar. El vómito por ejemplo es una muestra de eso. Esa no aceptación genera ese choque porque lo que grabas de los 0 a los 7 años en la vida de tu hijo es vital. Y los niños vienen a ser maestros para los papás.

 

LL: Una enseñanza de tu hijo…

AC: El amor incondicional, la pureza, la inocencia. Es un vínculo que no puedes explicar con nadie más.

LL: ¿Qué le aporta la danza árabe a la vida?


AC:
Todo. El silencio es muy importante. La mente occidental vive todo el día en la dualidad, juicio, crítica, comparación, ego, me quiere no me quiere, bonito o feo. Yo empecé a bailar porque la mente se quedó en silencio. Entonces te unes, te alineas, estás en el ahora, descansas cuando estás tranquila con el pasado y cero ansiosa por el futuro. Estás en el aquí y en el ahora. La danza te alinea porque entras en un estado de goce, entras en un estado de sanación.

LL: ¿Qué hace a una buena bailarina?

AC: Su corazón, sus ganas, su manera de sentir la vida, de comunicarse con el público. Puedes tener niñas divinas pero si no se conectan… por eso hemos ganado en Egipto los últimos tres mundiales y los maestros nos dicen: ustedes tienen algo especial, y es verdad, tenemos algo en el alma. Aquí cada clase empieza con una meditación, con la pregunta de por qué vas a bailar hoy. Entonces eso genera otra vibración.

LL: ¿Y cómo se enseña eso?

AC: Aquí yo enseño la formación en el sistema y las bailarinas se pueden certificar en él y enseñarlo. Saber qué te pasa a ti y qué le pasa a los otros, es leer a las personas sin que hablen. Muchas veces con solo ver cuando alguien entra a clase, sabes que está hablando de sus bloqueos, su rigidez, de cómo está, de qué siente…

LL: ¿Cómo haces para identificar a una persona?

AC: Primero los ojos porque son el espejo del alma. Después la manera como te mueves, porque hay movimientos en tierra, fuego, agua y aire, entonces hay gente aterrizada, hay gente que no puede expresar esa sensualidad o que tiene mucha represión, hay que ver qué pasó en la infancia…

LL: ¿Y cuando los ves les dices?

AC: En clase no, pero en consulta personal sí. En clase no, pero se explica que cuando hay bloqueos significan eso y la gente va a clases paralelo a sus consultas, luego hacen talleres.

LL: ¿Qué ves en los ojos?

AC: La historia del alma de la persona. En qué están, qué quisieran, cuáles son sus dones y talentos.

LL: ¿Cuál ha sido la lección más importante en tu vida?

AC: La muerte del papá de mi hijo cuando tenía nueve meses. Fue una enseñanza muy linda de transformación, de que el espíritu es eterno y que hay que vivir cada día como si fuera el último.

LL: ¿Cómo le transmites eso a tu hijo?

AC: De la forma más normal. Le explico que nada es eterno.

LL: ¿Cómo es un día tuyo?

AC: Es muy lindo. Tengo un momento especial en la mañana con mi hijo, luego dicto clases y en la noche tengo shows. Lunes a viernes, es intenso, y el fin de semana, naturaleza con mi hijo.

LL: ¿Qué es lo más difícil de bailar?

AC: Romper la barrera. Romper la rigidez, desbaratarla.

LL: ¿Cuál ha sido el mejor regalo?

AC: Mi hijo y mi academia.

LL: ¿La cualidad que más admiras?

AC: La lealtad.

LL: ¿Y el defecto al que más le huyes?

AC: El sabotaje.

LL: ¿Dónde y cuándo fuiste más feliz?


AC:
Cada vez que voy a Egipto y hacemos una meditación privada en la pirámide. Eso lo hago una vez al año. Ese es el punto cero donde empiezas a crear todo. Es un momento especial y, pues todo, cada show, cada clase es un parto, son 380 bailarinas de 2 a 70 años. Entonces armonizar a esta tribu donde hay desde una estudiante, hasta una jueza, una abogada, una niña…

LL: Tú tienes una compañía con la que vas de viaje…

AC: Sí, el festival de las 380 bailarinas tiene un nivel muy alto. Y tengo un grupo profesional de las 30 mejores profesoras formadas. Ahora vamos a Nueva York, a China y a la competencia de Egipto.

LL: Un refugio

AC: El mar. Me enseña la capacidad de fluir, de aceptar. Todos los ríos llegan al mar. Es liviano, limpia, sobre todo en el caribe o en Grecia en el Mediterráneo, que son lugares muy mágicos.

LL: ¿Cuál es el significado de la felicidad?

AC: Estar en armonía.

LL: Tu felicidad

AC: Bailar y compartir con mi hijo.

LL: ¿Cómo es tu hijo?

AC: Tiene cinco años. Se llama Aswan, que es una ciudad en Egipto. Es un gran compañero de vida. Me divierte, me enseña, hemos tenido muchas aventuras.

 

LL: ¿Quieres ser mamá otra vez?

AC: Sí (risas).

LL: ¿Cómo te definirías?


AC:
Aventurera, gitana. Me encanta viajar. No soy rígida, soy fluida, vivo a partir de la inspiración y la magia aunque también hay un trabajo ejecutivo detrás. Hay un trabajo de primer chacra, de concretar la disciplina, pero siempre está unido al séptimo chacra. El texto sagrado de la India dice que las bailarinas vienen a bailar para conectar el cielo y la tierra. Eso es lo que hago.

LL: ¿A qué le tienes miedo?

AC: A hacer todo lo no que quiero hacer, pero ya me lo quité (risas).

LL: ¿Y cómo lo haces?

AC: No nombrándolo. Y pues enfrentando eso porque el miedo es lo que genera bloqueos, temor, muerte y tantas cosas…

LL: ¿Cómo es tu alimentación?

AC: Fui vegetariana quince años. Ahora solo como pescado dos o tres veces a la semana y solo tomo vino y champaña. El vino te abre el tercer ojo. De resto, bastante saludable.

LL: ¿Qué tan fiestera eres?

AC: Pues como bailo seis horas al día (risas)…. aunque me gusta compartir mucho con la gente, soy ermitaña y mística al tiempo.

LL: Un sueño

AC: Expandir este sistema por todo el mundo. Hay gente interesada en Italia, en Australia. Entonces quiero lograr eso. No hay todavía ese trabajo espiritual que cambia vidas. En eso y en la fundación de la academia. Hacemos un show y damos regalos a niños en Bali con lepra, por ejemplo.

LL: ¿Tienes alguna frase de cabecera?

AC: La vida es una danza.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

AC: A mis pacientes porque hay un trabajo muy sutil y delicado, porque es armonizar tu alma y tu ser. Y creo que le pongo la lupa a todo, soy bastante detallista, y claro, ahora a la competencia de julio. Es un año para montar un baile de tres minutos. Hay vestuario, pelo, historia, tejido, curvas. Es muy emocionante, me levanto a las 3 a.m. a escribir. A eso se la pongo.

La Lupa en frases

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Antonia Canal | La Lupa Revista Digital
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Antonina Canal
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Antonina Canal
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Antonina Canal, nos cuenta sobre su infancia, sobre su entorno familiar, su viaje a la india, los sueños por cumplir y su profesión.
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