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Amalia Andrade

"He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia."
Amalia Andrade - Revista La Lupa

Amalia tenía pánico de que la virgen se le apareciera y se negó a aceptar que el Niño Dios no traía los regalos. Siempre fue así, una mezcla de espíritu libre, determinación e independencia. La Mamma, su mayor inspiración, su referente en la vida, le dijo que había venido al mundo para grandes cosas y ella se lo creyó. Convertirse en escritora, visibilizar lo que el mundo desesperadamente trata de oprimir, lograr que la gente se ría en el dolor y entender que no siempre hay que estar bien hacen parte de esas grandes cosas. Para ella escribir y dibujar son formas de habitar el mundo, de sumergirse en proceso íntimo de reflexión para descubrirse y reinventarse. La Lupa encontró a Amalia, una optimista irremediable que sabe que el amor es un milagro y que los misterios del alma solo se descubren cuando se escribe.


LL: Pienso que hay que empezar con algo que ha sido definitivo en tu vida: tu infancia. Tu familia, lo que fuiste de niña. Empecemos con los recuerdos marcados que tienes de tu infancia. 

AA: Yo tuve una infancia increíble. Amé crecer en Cali, crecí en una casa con mucho espacio, verde. Yo creo que tengo recuerdos puntuales que hoy en día miro con mucha nostalgia. La Mamma era mi tía, y le decía así porque fue como una mamá para mí. Una matriarca, bellísima, elegante, con un sentido del humor increíble. Yo digo que todo lo que yo soy es producto de ella. Ella me crio diciéndome que había nacido para cosas grandes, y yo de alguna manera me lo creí, y eso me ha motivados siempre. Siempre crecí alrededor de libros, nuestro plan todos los sábados era ir a la Librería Nacional, yo me comía un sundae de marshmellow. Y nuestro plan era comprar un libro, comer helado y después ir a comprar cuadernos y cosas para escribir. Siempre me dieron mucha fuerza para ser lo que yo quería ser. 

LL: ¿Siempre tenemos miedos, o ciertos temores hacia la vida, recuerdas cuáles eran los tuyos?

AA: En ese momento estoy haciendo un libro sobre eso. Mi mayor miedo era que se me apareciera la virgen. Una vez la Mamma me contó de manera muy espontánea la historia de la Virgen de Fátima. Me dijo la palabra se le “apareció”, y yo quedé muy impresionada. Entonces me dedique a ser tenaz con tal de no ser buena para que no se me apareciera la virgen (risas). Tenía muchos miedos, que mi mamá se muriera, me daban miedo los viejitos, lloraba y le preguntaba a mi mamá que si se iba a arrugar. Después más adelante vinieron más miedos, como al vómito. Esos miedos de cuando uno era chiquito, que yo les digo los monstruos debajo de la cama, evolucionan, se transforman. 

LL: Creciste en una casa de mujeres, ¿cómo influyó eso en tu vida?

AA: Sí, es muy loco. Las mujeres de mi casa son mujeres muy independientes, afectivas, con muchísimo amor. Yo no exploré tanto el panorama emocional de las mujeres en mi familia, sino hasta ya grande. El amor se aprende, uno lo ve entonces cuando uno comienza a cuestionar esas herencias, pienso que fueron una influencia muy positiva. Creo que la palabra que yo usaría para describir a mi familia sería generosidad. Mi Mamma siempre decía una frase que me encanta y es que “uno no da lo que a uno le sobra, sino que uno da lo que uno tiene”. Creo que eso me impactó de una manera que me hizo ver la vida en un sentido de abundancia y no de escasez sin importar qué tuviera. Ver siempre el lado bueno de las cosas.

LL: ¿Qué tan difícil es escribir sobre uno mismo, exponerse? ¿Qué proceso se tiene que hacer para poder llegar a eso?

AA: Es una pregunta muy interesante. Sobre todo, ahora que estoy escribiendo el segundo libro. Es una exploración completamente personal. Para mí no es difícil en el sentido en el que la literatura o la escritura funcionan para mí como un espacio donde yo me encuentro mí misma. Escribir no significa estar encerrado tratando de deambular alrededor del yo, sino que genuinamente es como “esto es lo que es escribir para mí”. Yo me encuentro a mí misma, hay cosas de mías a las que yo no sé cómo acceder hasta que las escribo, o hay cosas que quiero evadir o no mirar y no las escribo por temor a confrontarme con ellas, porque de alguna manera cuando las escribo se hacen realidad. Entonces es un proceso muy íntimo, muchas veces doloroso, pero catártico, donde sano, es una manera de exorcizar mis demonios, es una manera de hablar. Yo no soy buena hablando, me trabo un montón, por eso escribo. Es una manera de habitar el mundo para mí. Yo vivo y yo existo a través de la escritura. Escribiendo este libro lloré como nunca, tiene mucha emoción y mucha sinceridad y al mismo tiempo hay un trabajo literario interesante porque no es solo vomitar sentimientos en la página, sino que está dado por una intención creativa, por una manipulación de las palabras, para obtener lo que uno quiere. Es un proceso fascinante. ¿Que si me da miedo exponerme y que me lean? sí, todavía estoy en mi zona segura, toca hablar cuando salga.

LL: Emocionalmente agotador un poco…

AA: Sí, agotador. Pero también yo creo que todos usamos diferentes herramientas para procesar, para aliviar, para vivir, y la verdad yo tuve unos meses en los que me costó mucho trabajo sentarme a escribir, tenía mucho miedo a la página en blanco. No sabía cómo enfrentarme a eso de nuevo después del primer libro que fue todo un suceso. No sabes lo que se siente no escribir. Ahorita hablábamos de que escribir es un proceso difícil, pero es más difícil no escribir.

LL: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ti misma en este proceso?

AA: Mi valentía. Creo que le damos muy poquita importancia a esa palabra, creemos que ser valientes es hacer actos heroicos, pero valentía es escribir aunque estés muerta del susto con qué va a pasar, o a mí por ejemplo, me da miedo cruzar las calles y cuando lo hago me siento valiente. Esos pequeños actos de valentía, creo, han sido lo que más me ha sorprendido.

LL: Tú has dicho mucho, y en el primer libro sobre todo, que hay que hacerse a la idea o entender que no está mal estar mal. Eso también podría interpretarse como valentía en dejarse derrumbar…

AA: Tienes toda la razón, eso es lo valiente. Sobre todo, en una sociedad donde se glorifica tanto el bienestar, el éxito, comer bien, estar bien, no estar triste, estar lindo. Es agotador, hay que liberarse. A menos de que uno no esté bien y perfecto entonces no vale. Le exigimos a la vida cosas completamente irreales, al amor, por ejemplo. Nosotros queremos que sea pasional, aventura, mariposas en el estómago, pero al mismo tiempo uno quiere seguridad, confianza, alguien con quien arruncharse, y no, hay que buscar el punto medio de ambas cosas. Valentía es derrumbarse, es poder aceptar que uno está mal. No estoy diciendo tirarse en la casa un mes, pero sí poder aceptar que uno está mal. Eso es lo que a mí más me interesa, poder visibilizar cosas que yo siento que hoy en día la sociedad intenta desesperadamente ocultar. Que estamos rotos, que tenemos problemas, que tenemos miedos. Solos no creo que estemos, pero porque en últimas soy una optimista irremediable a pesar de mí misma. Es chistoso porque cando tengo mis días en los que estoy súper mal, súper darks, mis amigos me dicen tu versión de darks es súper optimista igual. Eso lo heredé de mi familia, soy una optimista irremediable, pero al mismo tiempo quiero visibilizar esos dolores y esas cosas que a veces no vemos, y como no las vemos no sabemos cómo abordarlas. En últimas lo que yo quisiera con mi trabajo es que la gente pudiera reírse en su propio dolor.

LL: ¿Desde chiquita te dijeron que estabas hecha para grandes cosas, tu alguna vez te imaginaste que ibas a lograr todo esto?

AA: Sí y no. Cuando la Mamma me decía eso no lo decía para decirme que había nacido para ser una duquesa o algo así, sino que en todo lo que yo hacía independientemente de lo que yo escogiera hacer, había grandeza. En ese sentido creo que me ayudó a tener una confianza en mí misma, como diría Tina Fey, no sé si es desproporcionado con mi talento, pero nunca dudé de que iba a hacer realidad mis sueños, y nunca lo dudo. Temo en muchos momentos, pero siempre creo que si quiero algo lo puedo lograr. Ahora, lo que ha pasado con el libro, que se hayan vendido tantos, que esté en Italia, Alemania etc., eso sí no lo entiendo. Es muy raro, no lo he procesado, en estos días me dijeron cuántos libros había vendido en México que es una cantidad ridícula, y no lo podía creer. Básicamente quería coger como arroces y llenar mi casa y contarlos para dimensionar lo que ha sido.

LL: ¿Hoy en día, después de este proceso para poder escribir dos libros, si tuvieras que hacer una breve descripción de quién eres, qué dirías?

AA: Qué preguntas más difíciles las tuyas… ¿Quién soy yo? Soy una persona muy terca en cuanto a las cosas que deseo, lucho mucho por materializar lo que quiero hacer y lo que hago es una lucha constante conmigo misma, entre mis miedos y mis deseos y cómo busco la manera de salir victoriosa de esas situaciones.

LL: ¿Qué tan nostálgica eres?

AA: Mucho. Pero es porque cuando salió el primer libro mi papá me escribió una cosa que me conmovió muchísimo y me dijo “cuando leí este libro sentí que tenía la misma magia que con tanto empeño trataste de cultivar en tu infancia y me acordé de la vez que nos dijiste que el Niño Dios sí existía”, lo que pasó fue que me dijeron de una manera muy linda que no existía, entonces y yo quedé como “ustedes no saben nada, están muy equivocados, el Niño Dios sí existe y yo me rehúso a vivir mi vida sin esa magia” (risas). Entonces en las navidades en mi casa, hasta la navidad pasada, había regalos del Niño Dios, pero fueron llenas de magia, mi mamá escondía los regalos por toda la casa, nos hacía pistas para encontrarlos, pero eso es una actitud, en realidad no tiene nada que ver con el Niño Dios, es solo un ejemplo para mostrar que he sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia. Sé que suena muy cursi pero soy muy creyente en eso.

LL: ¿Pero por qué no te gusta la navidad ahora? (risas)

AA: (Risas) Creo que todos los grinch de la navidad existen porque primero amaron la navidad. Pasó todo lo que pasó, crecimos, mis papás se divorciaron, no quisieron hacer la navidad, entonces se me rompió la magia y dije no, chao, no estoy para estas. Pero mis amigos desde el año pasado hicieron una campaña para que yo dejara de ser el grinch de la navidad, y más o menos funcionó.

LL: ¿Hablando un poco del primer libro, hoy en día de verdad, de corazón qué tanto crees en el amor?

AA: Cien por ciento. El libro abre dándole gracias a la Mamma por haberme enseñado que el amor es un súper poder. La manera como ella me enseñó eso es que el amor de verdad, no el romántico y el enamoramiento, sino como cuando has visto lo bueno y lo malo, pasa algo muy bonito y es que es un súper poder en el sentido que te hace confrontarte contigo mismo de una manera que puede ser muy chocante, pero muy bonita porque te hace sí o sí querer ser mejor persona. Me parece que eso es lo que mueve el mundo, si quieres ser mejor, pues eso es una fuerza muy grande. Creo en el amor porque estoy muy enamorada y porque es la experiencia central del ser humano. Gravitamos todos alrededor de esa fuerza. La misión como adultos en nuestra vida no creo que sea ser exitoso, hay que redefinirlo, pero creo que la misión más grande es preguntarnos qué es el amor, cómo amo mejor, cómo construyo relaciones duraderas.

LL: ¿Y qué has aprendido tú?

AA: Que es un milagro, un salvavidas. Uno se lo toma muy por sentado, que es un curso natural, pero conectar con alguien y encontrar a alguien que quiera crecer con uno es un milagro, entonces lo atesoro, lo cuido mucho.

LL: ¿Sueñas el día de mañana irte a vivir con una mujer, tener una familia, adoptar un hijo?

AA: Desde que soy chiquita he sabido dos cosas. La primera que quiero ser escritora y la segunda que quiero ser mamá. Lo tengo clarísimo.

LL: ¿Y qué tan cerca lo ves?

AA: Ya casi, yo creo, vamos a ver.

LL: ¿Qué te falta por hacer en la vida?

AA: Diría que ser mamá es lo que me falta, pero también todo lo que ha pasado con el libro, mi sueño ha sido escribir libros y quiero hacer muchas cosas, pero estoy en un momento de mi vida en el que no me falta nada. Quiero hacer muchas cosas, pero no me siento cojeando. Me gusta mi vida, me gusta como estoy y esto va a sonar muy cursi, pero todo eso que necesito para estar feliz están en mí. No quiero decir que el día que llegue el hijo voy a ser feliz, o el día que llegue el bestseller voy a ser feliz.

LL: ¿Te costó aprender eso?

AA: Sí, y es un aprendizaje que vino mucho después del éxito del primer libro. Para mí fue redefinir el éxito. Para mí éxito es saber que estoy bien conmigo misma, que puedo mirarme al espejo y me gusta lo que veo. Siento que triunfé si tuve una semana donde escribí algo increíble o dibujé algo que me gustó. El éxito está en las pequeñas cosas, no en los grandes momentos.

LL: ¿En algún momento creíste que el amor no iba a llegar?

AA: No, así de optimista soy. Hubo un momento en el que no creí en el amor, no en que no llegara sino en que no existía después de que tuve el corazón muy roto, en el que decía, no, no creo en esto. Pero fue como, le metí a esto todo, di todo de mí y el conflicto empieza a ser como, no soy buena en esto, como dice Juan Gabriel “yo no nací para amar” no me tocó a mí. Comencé a molestar un montón con mis amigos, ellos sufrieron mucho porque les tocó encontrarse con una Amalia sínica con la vida. Y además pensé que la solución a la vida era tener un perro, quería un bernés de la montaña y me obsesioné y les decía, piénsenlo, me va a acompañar, se va a arrunchar conmigo, me va a amar incondicionalmente, se va a morir de la emoción cuando yo llegue, yo no necesito nada más “Cuál amor ni qué amor, denme mi perro y dejo de joder (risas), y justo en el momento en el que menos creía en el amor, apareció el amor. Sin planearlo, fui a la primera cita obligada, y bastaron dos minutos enfrente de ella para decir “el amor sí existe, me quiero casar”.

LL: Te encantan los animales, tienes dos gatos. Adentrándonos en tu casa, ¿cómo es tu rutina, dónde te gusta escribir?

AA: Es difícil, con eso sufro un montón, tengo mi estudio, tengo mis rituales, me despierto, me tomo un café, me siento a escribir, después me baño. Pero no siempre es tan fácil, no siempre es tan metódico, me gusta leer mucho sobre rutinas de otros escritores o de artistas. Lloro y de verdad sufro y me doy palo con el hecho de que todos dicen que la mejor hora son las 4 de la mañana, y yo tengo 31 años y odio madrugar. Es mayor a mí y ha sido muy duro decirme a mí misma que soy mala madrugando (risas). Somos víctimas de una opresión, obviamente tiene una lógica profesional, pero me doy muy duro porque no me resulta fácil. Trato de ser constante, me gustaría ser más disciplinada, no lo soy, pero básicamente sí creo en el rigor de las fechas. Uno no puede esperar a que la musa llegue, eso no pasa.

LL: ¿Y digamos si te sientas a escribir y estás trabada, dibujas? ¿O cómo intercalas eso?

AA: Hay días que quiero escribir, el libro está escrito a mano y tiene muchos dibujos. Hay días que quiero dibujar y otros en los que prefiero escribir. Usualmente es más fácil dibujar que escribir, y de alguna manera el dibujo sí me permite compensar los espacios en los que no me siento tan productiva escribiendo.

LL: ¿En quién crees, a quién le rezas?

AA: En Dios. No en la Iglesia Católica, mi relación con Dios es personal e íntima, y nostálgica porque mi educación respecto a eso tiene mucho que ver con mi mamá y la Mamma, pero creo que es el mismo Dios de todos. De hecho, amo las religiones, si no hubiera sido escritora creo que hubiera estudiado teología.

LL: ¿Te arrepientes de algo?

AA: Sí, tengo mis pequeños arrepentimientos, pero nada grave. Usualmente como cosas que debí haber dicho, por ejemplo, la Mamma falleció y me hubiera gustado estar más tiempo con ella.

LL: ¿La sientes a ella mucho?

AA: A veces sí a veces no. Pero sí siento que está conmigo, cerca, me duele mucho porque ella fue un motor muy grande, mi mayor inspiración, me dio la confianza de irme de bruces de enfrentar lo que tenía que enfrentar para cumplir mis sueños y se murió dos meses antes de que se saliera el libro. Yo no quería contarle que estaba escribiendo un libro porque quería llevárselo de sorpresa…

LL: ¿Hoy en día cómo crees que ella te vería?

AA: Ella es divina, por ejemplo, creo que esta entrevista tendría como un millón de views solo de ella. Pues ojalá muy orgullosa, porque todo lo que he hecho hoy y toda mi vida ha sido para que ella se sienta orgullosa. Me hiciste llorar…

LL: Ya para terminar, ¿a qué le pones La Lupa en tu vida?

AA: Le pongo La Lupa en mi vida a mí misma. Creo que la única manera en la que puedo ser una buena escritora, una buena novia, una buena amiga, es estando bien conmigo misma y con todo lo que eso significa. Emocionalmente, psicológicamente, espiritualmente. Uno vino al mundo a dar, no a recibir y uno solo puede dar cuando uno es capaz de darse a uno mismo. Y de nuevo siento que suena cursi (risas), pero siento que mal que bien no sabemos ser buenos con nosotros mismos. No somos benevolentes, no nos damos el espacio, siempre estamos pensando qué falta, qué hice mal. Hay que ser bondadoso con uno mismo, es imposible que llegue a uno lo que uno sueña si uno no se da a uno mismo eso que se merece. A eso le pongo La Lupa en mi vida, a mí.

La Lupa en frases

Bajo La Lupa

LL: La palabra que más escribes

AA: Últimamente es miedo

LL: Tu mejor dibujo

AA: En el nuevo libro hay una página donde está la historia de grandes miedosos, hice un dibujo de Alfred Hitchcock que merece estar al lado de un Picasso en un museo.

LL: Un miedo superado

AA: Cruzar las calles

LL: Un miedo no superado

AA: Al vómito.

LL: Un lugar para escribir

AA: Me gusta mucho Masa.

LL: La sorpresa más grande de tu vida

AA: Mi cumpleaños este año.

LL: Amalia en tres palabras

AA: Optimista, terca y torpe.

LL: Qué tanto lloras

AA: Demasiado, no debería llorar tanto.

LL: Quién te produce nostalgia

AA: La Mamma.

LL: Algo que hubieras podido hacer mejor

AA: El primer libro tiene unos dibujos que me parecen un poquito feos. Hoy en día los volvería a hacer.

LL: El reto más grande de tu vida

AA: No sé, ser escritora. Es una cosa muy loca. Es como hacer tesis de grado una vez al año. De mente.

LL: Qué tanto duermes

AA: Muchísimo. Más de lo que debería, me da pena aceptarlo.

LL: Qué te pone brava

AA: Que no me oigan y que sean injustos.

LL: Para qué escribir

AA: Para encontrarse a uno mismo.

LL: Un personaje que repudies

AA: Ay lo siento, pero me cae muy mal Álvaro Uribe Vélez.

LL: La característica que más admires en una persona

AA: La honestidad.

LL: Cuando se sabe que el amor existe

AA: Cuando uno lo siente hasta en el último centímetro de la piel.

LL: Té o café

AA: Café. Toda la vida.

LL: La lección aprendida más difícil

AA: Que el fracaso hace parte del éxito.

LL: Una maña

AA: Comerme las uñas.

LL: Una frase

AA: Todo lo que quisieras ser o tener, ya lo eres y ya lo tienes.

LL: Un color

AA: Azul.

LL:Un amor

AA: Los libros.

Directorio de entrevistas A – Z

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Adolfo Zableh

“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

Alejandra Azcárate

“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”

Ana Wills

“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

Andy Gaitán

¨Siempre me he dejado llevar, hay que ser arriesgado¨

Andrea Novoa

“Tenía una voz interna que me decía que tenía que hacer esto como fuera”

Antonina Canal

“Hay que romper la rigidez y fluir. Soy una aventurera, una gitana”

Beatriz Fernández

“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

Beto Gaitán

¨Nunca me ha gustado comer cuento. Siempre me ha gustado indagar, ir más allá.”

Carlos Villa

“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

Catalina Escobar

“Yo tengo un motor adentro, yo trabajo en sintonía con mi hijo. Él y yo somos socios en esto.”

Daniella Álvarez

“Los sacrificios y la disciplina me han hecho alcanzar lo que siempre quiero”

Daniella Moscarella

“Siempre he sido diferente. Nunca me ha gustado ser una niña más del montón.”

Diana Alvarado

“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

Diego Sáenz

¨Uno se preocupa por qué hacer pero es mejor saber lo que no quieres hacer¨

Duván Barato

“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

Elkin Serna

¨El sufrimiento que he vivido, me hizo armarme de valor.¨

Emmanuel Esparza

“Para ser actor no es suficiente ser bueno. Hay que ser obsesivo.”

Felipe Acosta

“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

Francisco Santos

“Cuando uno se salva de un secuestro de Pablo Escobar el miedo se acaba. Yo viví con la muerte ocho meses”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

Gustavo Yacamán

“Pongo mi mente en blanco antes de poner el pie en el acelerador”

Jaime Lombana

“Yo presiento siempre lo que va a pasar. Sé cuándo voy a ganar y cuándo no”

Jorge Duque

“El día que dejé de esconder quién era, dejé de pelear conmigo mismo”

Juan Felipe Samper

¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

Juan Pablo Socarrás

“Si la vida me había dado tantas oportunidades era por algo. Me dediqué a luchar por este sueño”

Laura Tobón

“Me lo propuse, lo soñé y lo luché y todo ha llegado en medidas que nunca imaginé”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Marcelo Rozo

“No hay nada en la vida como levantar un trofeo. Es como tener el mundo en las manos”

María Del Rosario Guerra

“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

Marianela González

“Pareciera que soy conservadora pero no. Todo lo que sea distinto a la costumbre me atrae mucho. Soy muy curiosa”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Natalia Espitia

“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

Natalia Ponce de León

“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

Paloma Valencia

“Siempre he querido cambiar el mundo. Me hace falta ver que sí se puede”

Paula López

“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Pilar Schmitt

“Trabajo en una cosa completamente diferente a lo que yo soy”

Regis Ortiz

“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

Santiago Prieto

“El camino es infinito. Lo más difícil es persistir, perseverar y resistir”

Tata Gnecco

“Si a tu sueño le pones un poquito de disciplina y empuje, lo consigues ”

Tito Puccetti

¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Vladdo

“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Amalia Andrade - Revista La Lupa
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Amalia, habla sobre su infancia, sobre su nuevo libro, su vida en la literatura y a qué le pone la Lupa en la vida.
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