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Alejandro Riaño

“Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir.”
Alejandro Riaño - Revista La Lupa

El teatro conquistó a Alejandro desde joven. Su humor innato, la emoción por la vida, la capacidad de sacarle risas a lo absurdo y el trabajo incansable, han hecho posible que su vida se mueva en medio de lo que ha amado siempre: el humor y el teatro. Hoy en día es uno de los comediantes más reconocidos del país, y todavía conserva la emoción de pararse en un teatro, de oír el primer aplauso y la primera carcajada. Como él dice, la mayoría del tiempo está gozándose la vida, disfrutando el camino, no pensando en la cima, sino encontrándole sentido al proceso. La Lupa lo conoció en el único espacio donde lo podía conocer, ese que le permitió desde niño olvidarse de lo que pasaba afuera, un teatro.


LL: Alejandro siempre me ha generado mucha curiosidad saber cómo uno se da cuenta de que puede hacer esto, que uno realmente tiene ese talento, esa chispa para dedicarse en la vida a hacer esto.

AR: No sé, es difícil porque me acuerdo perfectamente que en el colegio hacía reír. Me encuentro hoy en día a mucha gente que dice “no este man es más chistoso que usted”, o sea, es normal, pero otra cosa es ya llevarlo a las tablas, a un escenario a presentarse y que la gente pague por ir a verte y la responsabilidad que tú tienes de bueno, están pagando pues es fuerte porque uno sale y dice ¿si no les gusta, qué hago?, y la gente se está gastando una plata y de pronto ahorró para venir a verlo a uno, el desplazamiento que es irse de la casa, salir, parqueo, comida, o sea requiere de muchas cosas para ir a verlo a uno, entonces no es para nada fácil y es un trabajo muy serio a pesar de que lo que hagamos sea hacer reír. Es todo un estilo de vida, sobre cómo ser apasionado en la vida y hacer lo que a uno le gusta realmente, y cómo llegar a tomar la decisión de decir esto es lo que yo quiero hacer y me voy a arriesgar. La gente muchas veces cree que ser exitoso es ganar plata, tener muchos carros y tener muchas casas, y yo creo que ser exitoso es hacer lo que a uno le apasiona y que además le paguen por eso, bien o mal pues te están pagando por lo que a ti te gusta, entonces puedes llegar y acostarte con una sonrisa en la cara todas las noches y decir qué delicia que además me pagan por lo que hago. Entonces, fue a los doce años o trece de decir esto es lo que quiero hacer y punto. Al principio empezó como un hobbie y hoy en día es un trabajo del cual vivo y viven otras personas, mi hermana, la gente de la oficina mi productor, los que me ayudan, entonces hay mucha gente detrás, se alimentan otras familias, entonces ya se vuelve toda una empresa. Se creció el enano y cada vez la hago crecer más. Ya tengo empresa, ya miramos otras salidas, conferencias, o sea hay muchas vertientes las cuales gracias a la comedia he logrado abrir.

LL: ¿El humor es algo que tú crees que se aprende? ¿Tú fuiste viendo en tu niñez y fuiste aprendiendo y cogiéndole el tiro un poco? ¿Quién fue esa persona que te inspiró o cómo?

AR: No, yo creo que sí debe haber un talento como todo en la vida, yo pienso que eso va con uno, yo lo veo así en la vida: el 10% es talento y el otro 90% es trabajo. Yo creo que todo el tiempo hay que estar buscando y mejorando lo que uno hace. Pablo, con el que estoy trabajando ahorita, se dio cuenta de que no salgo feliz de ninguna de las funciones que estoy haciendo porque hay un punto donde digo “todavía no estoy tranquilo”, todavía no me la gozo porque pues estoy en el proceso de la creación de este nuevo show, pero ya llevo dos funciones donde me bajo y entro al camerino y digo ¿ve la diferencia cuando uno se la goza y siente que todo está bien?, a pesar de que en los otros shows la gente se estaba riendo, pero yo no estaba tranquilo porque yo no lo estaba haciendo como realmente lo veo o lo siento en mi cabeza, o como veo que debe ser el show, entonces es un proceso larguísimo. Sí creo que debe estar esa vena de talento pero siempre hay que trabajarle, buscarle nuevas formas, nuevas maneras. Cuando nos sentamos a escribir es como “por ahí no, eso no, busquémosle más a fondo, no, eso está muy fácil de hacer reír obviamente se van a reír busquémosle por otro lado”, entonces es un proceso muy largo pero es muy chévere, y como todo a uno le escriben “no, es malo” “a mí no me hace reír” y como esa frase ñerísima que dice “para gustos, colores” pues es así (risas) sí, es ñerisima ¡ay pues pa gustos, colores! La vida es así, si a ti te gusta el rojo te gusta el rojo y si te gusta el rojo, el banco, el negro pues que chimba te gusta todo, qué bueno. Así es la vida, yo creo que solo debe haber un respeto, todo se trata de eso, de respeto hacia los demás y hacia el trabajo de la otra gente. Yo no entiendo cómo hay gente que se toma el trabajo de buscar el twitter de uno para ir a decir “me parece malo” o sea que des plan, revísate tu vida y ponte hacer algo, me imagino que la vida de una persona que hace eso tiene que estar muy mal. Es muy chévere lo que hago, se llenan los teatros y hay un público al que le gusta lo que hago, entonces es muy gratificante saber que las cosas salen bien cuando se es apasionado y se hacen con ganas.

LL: Si hechas para atrás, ¿cómo te recuerdas de niño, tu infancia y esos primeros años de juventud que son definitivos, ese primer recorrido que hiciste?

AR: Eso se pierde un poco en la vida y es muy chévere, me acuerdo perfectamente de un show para el que me contrató una amiga que era literal en la sala de una casa, era el regalo de cumpleaños para su abuelo, yo era el regalo de cumpleaños a los trece años en la sala de la casa para ocho personas, y me acuerdo que con mi mejor amigo que me acompañó nos pagaron como quinientos mil pesos, yo tenía como trece o catorce años y dije “¡estamos millonarios!” Uno hace la conversión como las mamás de la época, “no imagínese, eso de hoy son un millón quinientos” (risas). Me pagaron esa plata y se pierde un poco como eso que uno tiene de niño, de tratar de hacer todas esas cosas, esa inocencia de tratar de hacer las cosas muy bien. Me acuerdo que el cuarto de la china que nos contrato era el camerino y jugábamos al camerino y nos grabábamos “aquí en camerino” y nadie nos conocía, salgo yo a la sala con música, entonces mi mejor amigo ponía la música en el equipo de sonido y salía yo: “muy buenas noches a los ocho que están mi nombre es Alejandro Riaño” todos ahí en la sala como “a este man quién lo trajo” (risas) y la nieta: “es un regalo mío” (risas), yo hablando desde mi punto de vista como de catorce años, entonces el abuelo pues no se reía, un abuelo, “no les ha pasado que uno llega al colegio” y el abuelo como no, mi colegio no era así. Entonces se perdió un poco el goce así por la vida, todo se volvió más serio, pero sí trato de que mi vida sea como yo lo digo siendo un niño siempre pero con responsabilidades ya de adulto, como gozársela de verdad pero sabiendo que uno tiene responsabilidades.

LL: ¿Qué tanto miedo da enfrentarse a este mundo y ser parte de él?

AR: No, sabes que más que miedo lo que da es una sensación increíble antes de salir, como nervios, pero unos nervios que no sé, no te puedo explicar porque son chéveres son como ¿qué va a pasar hoy? Entonces, Pablo abre y me dice “el público esta una chimba”, después uno entra y lo reciben muy chévere, entonces no son nervios de miedo aunque hay unos que sí, hay ciertos show donde uno dice: ¿para qué lo acepté, para qué vine? Pero son unos nervios… ah una delicia, hay veces que yo estoy aquí en el escenario y me toca correr al baño a hacer pipí, porque sé que ya va a terminar Pablo y es literal la gotica de nervios que hace fuif y sale y uno, ah no era nada (risas) no era tanta la meada (carcajadas) y vuelvo y subo. Es una delicia, la sensación es increíble, el aplauso, la primera carcajada de la gente para uno es uf ya lo logré, nos fuimos, entonces siempre trato de arrancar mis shows muy arriba, siempre es con un apunte, la gente se ríe y ya uno descansa.

LL: Mucha gente cree que las personas que son humoristas viven su vida un poco así, su vida cotidiana y su vida afuera del escenario así. ¿Cómo eres tú afuera del escenario?

AR: No, yo sí soy así. En mi vida soy muy relajado, trato de estar todo el tiempo alegre hay momentos donde estoy serio y la gente me ve que estoy serio, pero puedo decirte que el 95% de mi vida la estoy pasando rico y riéndome, gozándome la vida, riéndome del otro que está al lado mío y burlándome, y nos reímos y no sea así y no haga eso, es chévere. Otros comediantes, tú los ves, se bajan del escenario y son serios y cambian su forma de ser, son tímidos y son como qué hubo qué más, pero se vuelven unos monstruos a la hora de subirse al escenario, en mi caso es que soy así y un poco mi comedia es eso, mi comedia no es el típico que está quieto en el micrófono, yo me muevo me tiro al piso, eso fue un poco lo que me dejó el teatro, saber aprovechar el espacio, estando en un teatro como este para qué me quedo ahí en un cenital hablando, por qué no lo utilizo todo y aprovecho el espacio y lo ocupo. Entonces trato de hacer un poco eso.

LL: Digamos que tú siempre fuiste un poco encaminado al mundo artístico, encaminado a lo que ibas a llegar hacer en la vida, desde el principio dijiste esto es lo mío y por acá voy?

AR: Sí, mi papá era escultor entonces siempre crecí en el mundo de la escultura, de la pintura, del teatro. Mis maestros eran amigos de mi papá y yo los veía desde muy chiquito en esas fiestas todas bohemias donde eso echaban marihuana todos y uno ahí con seis años botado en un sofá y lo dejaban ahí, y sobrevivíamos y aquí estoy. Después fui creciendo y yo quería estudiar cine y mi papá me dijo: “si vas a estudiar cine métete antes y estudia teatro, después fotografía, y después sí te vas a estudiar cine como para que tengas un conocimiento un poco más amplio. Lo que me pasó fue que entré a un taller de teatro y me enamoré del teatro. Cuando fui hacer la audición después del taller me dijeron: “no tienes que hacer audición nos gustó tu trabajo. Entré a hacer la carrera y desde ahí me enloquecí con el teatro, tanto así que dejé de hacer Stand Up tres años porque ya estaba viendo comedias griegas, estaba en Shakespeare, entonces yo dije lo que yo hago es una estupidez, puro chiste ahí estúpido y después me di cuenta cuando me llamaron y volví que no era tan estúpido porque realmente estaba alegrando la vida de la gente y la gente hoy en día paga para verlo a uno y reírse, o sea, así de jodido está el mundo (risas) que la gente tiene que pagar para ir a reírse y a nosotros nos favorece que esté así de jodido porque es un negocio (risas), pero así esta de mal que la gente, claro, entra a trabajar de 7 a 5 una vida completamente monótona que lo primero que haces es decir: ¡cambiemos hoy seamos radicales vamos a comer! Y por eso ha existido el teatro también, toda la historia que uno conoce del teatro, la gente está en sus vidas y es el momento de esparcimiento del ser humano de irse a relajar y también darse un choque contra eso que está viendo, porque también es mucha denuncia lo que conocemos del teatro que era burlarse de la burguesía y de todo, entonces no es una guevonada lo que está pasando ahí, también uno lo utiliza como herramienta por medio de la comedia. Yo me burlo de mí mismo, me burlo de la gente que es así, pero me burlo, y al final hay como un mensaje que uno quisiera dejar, el mío, de alguna manera es demostrar que se puede pasar rico y olvidarse de todos los problemas y venir a un teatro y reírse. En este nuevo show no quería recurrir mucho como a la grosería pero lo estoy haciendo porque ya maduré y dije oiga rico uno decir un hijueputazo bien rico si a uno se le da la gana (risas) porque hay gente que dice: “uy dijo marica, que horror” no, qué pereza de gente esa, ¿si me entiendes?, entonces es muy bueno gozársela y lo digo al final qué bueno que lo disfrutaron que lo gozaron y no dijeron “vámonos, dijo gay” no.

LL: ¿Recuerdas algún momento puntual donde hayas dicho, no, yo tal vez no sirvo para esto o no quiero más, mejor trabajar en una oficina?

AR: No, a una oficina jamás lo pensé (risas).

LL: ¿O tirar la toalla?

AR: Sí, muchas veces, yo creo que esta es una de las pocas carreras donde tú un día estás muy arriba porque hiciste reír a mil personas, pero al otro día te toca un show de cien donde nadie se rio, donde tú la pasaste mal, donde todo fue una mierda, donde se me quebró la voz, donde se te seca la garganta, donde las neuronas están diciendo: marica, ¿qué hacemos? Donde uno está en blanco lo único que uno hace es chao gracias y se va y sale corriendo y llora y se plantea la posibilidad de no seguir haciendo esto, uno dice ¿será que sí estoy bien, será que sí soy bueno? después uno se mete a twitter y empiezan con todos los comentarios de “¿quién le dijo que es chistoso? Usted sí es malo” y uno dice mierda, entonces sí soy malo, y no, resulta que no, o sea, lo demuestra uno acá en el escenario donde hay muchos que la pasan bien otros que no, pero es normal como decíamos, lo de los gustos colores (risas).

LL: ¿Cuál ha sido la enseñanza más grande a nivel personal que te ha dejado este trabajo?

AR: Yo creo que mira, por ejemplo cuando se murió mi papá, al otro día tenía clase de teatro y no falté, fue como el espacio, el único, donde yo podía olvidarme de todo lo que pasaba afuera y me acuerdo que esa clase era como de seis horas, fui corrí, jugué como un niño. En teatro lo ponen a uno a hacer muchas vainas, “haga león” y uno haciendo león seis horas (risas).

Ese día escribí el discurso que di en la iglesia, pero logré encontrar un lugar mágico donde uno se desconecta del mundo, y me pasa lo mismo cuando voy a salir al escenario y estoy acá. Los que me conocen y han estado conmigo en el camerino saben que si hago un mal show bajo y digo “no, no estuvo chévere” y me doy duro, pero cuando lo hago bien bajo con una gran satisfacción. Este trabajo me ha dejado un amor por la vida y un amor por lo que hago que no puedo describir, no es el tema de la televisión, no me gusta eso y no me gusta el tema de la fama, me gusta el tema de llegar a un teatro y el tema en vivo a mí me enloquece o sea, yo todavía me asomo a la esquina a ver cómo llega la gente, hay veces voy a ver cómo están comprando las boletas. Yo llamo todos los días al teatro a ver cómo vamos en ventas y no por la plata sino porque quiero ver el teatro lleno, entonces ayer decían nos faltan tres filas para agotar, espérame y yo pongo un post espérame yo hago un video, ya llamo, las de acá se ríen porque yo a las nueve de la mañana estoy llamando ¿cuántas nos faltan? Nos faltan cuatro filas y yo mierda, esperen ya miro a ver qué hago. Entonces es una pasión por lo que hago, y así sea yo llamo y digo entren gratis y llenamos, y que se sienta la energía de esto lleno, chévere. Acá no dejan sillas gratis porque es un negocio 50-50, entonces le dan a uno como dos cortesías.

LL: Hoy en día si tu papá pudiera verte, ¿sentirías que estás donde quieres estar, que llegaste a donde quieres estar, que él estaría orgulloso?

AR: Estaría muy orgulloso del trabajo que he hecho porque además lo estoy haciendo con mi hermana y con mi hermana nos odiábamos y yo creo que parte de la muerte de mi papá y lo positivo de esa muerte viéndolo ya años después, es que él se tenía que morir para hacer que mi hermana y yo nos amaramos y trabajáramos juntos, entonces siento que hemos crecido juntos como empresa, como hermanos haciendo cosas increíbles, no por lucrarnos nosotros sino cosas como lo hecho en la Guajira, lo que hicimos ahorita por el teatro del Chocó, reunir gente, oleadas de risas por Colombia, lo de los niños con cáncer, muchas cosas con fundaciones que uno a la final dice juepucha esto es lo que realmente vale la pena en este trabajo. Entonces tú no sabes lo que estás logrando por medio de tu voz y de la risa. Es impresionante ver reír a la gente y nos abren muchas puertas, y es impresionante porque todavía no lo creo y es muy raro y todavía no siento que sea nadie y quiero que todo el tiempo sea así. Yo siento que soy una persona que me paro, lo entrego todo en el escenario y ya el resto es por añadidura. Yo veo que el camino es como ir cabalgando y disfrutar el camino porque no sé si haya una cima, pero de eso se trata la vida, de caminárselo, de gozárselo, de que se abran como muchas vertientes, ahí donde tú dices será que me voy por este lado y pruebo o será que sigo derecho o cojo la destapada o sigo por la autopista, entonces es muy chévere porque hay muchas posibilidades. Con esto he encontrado de todo, lo que hacemos con las fundaciones, las charlas que le doy a la gente, las empresas, el nuevo show que quiero escribir sobre el bullying para ir a los colegios, donde la gente llegue al perdón, la creación de este nuevo show, no, hay de todo. El nuevo programa que estoy haciendo de entrevistas, pero yo lo estoy produciendo entonces es de buscar. A mí me llamaron el año pasado para dos novelas y no, no voy a actuar en novelas no me gusta, en teatro sí. Yo que este en un set de siete de la mañana a 11 de la noche llamado otra vez a las seis de la mañana por seis meses por salir en una novela, porque sí pagan bien y todo, pero y acabar mi vida ahí, no, a la final tú te matas y no disfrutas tu vida. Para mí es mucho más importante estar un domingo echado con mi novia viendo una película. Me llaman para shows los domingos y mi hermana dice mi hermano no trabaja los domingos, o poder comerme un helado el lunes en San Jerónimo que vivo la lado, no como a la gente que le toca ir el domingo porque como trabaja de 7 a 5 es el único día, así te lo plantea la sociedad que el mundo tiene que trabajar de lunes a viernes y de viernes a domingo tú haces lo que quieras con tu familia y otra vez y otra vez se vuelve muy monótono, entonces me encanta eso de mi vida que yo un lunes estoy zampado a la una de la tarde haciéndome un masaje si se me da la gana, ¿por qué? Porque decidí esa vida, decidí hacer lo que me gusta y decidí darme mi tiempo. Si no quiero hacer un show no lo hago y soy el que decido, simplemente yo voy y lo hago con todo el gusto, paso rico y además me pagan, entonces todo está como bien.

LL: Una persona que te conozca bien y que te quiera, ¿cómo te describiría?

AR: Mi hermana, uy no sé (risas) soy muy terco, soy muy relajado y apasionado por lo que hago, en general soy relajado, no pongo peros, no pongo problema, en las relaciones hay veces sí porque me pasaron muchas vainas que después yo dije no pucha entrego tanto que hay veces que me da miedo perder.

LL: ¿No te va muy bien?

AR: Me va muy bien pero tuve una muy mal, en otra yo la embarré mucho, entonces ahora estoy como muy bien en mi vida muy tranquilo y quiero que todo esté a la perfección, pero mamón no, o sea, yo soy de los que todo lo llevo al diálogo porque así vivo, de comunicar. Con mi novia es cualquier cosa que pase hablémosla es que todo tiene solución, todo hay que hablarlo. Entonces sí yo creo que me describiría así, relajado, soy muy disperso (risas) ese problema lo tengo desde chiquito.

LL: ¿Quieres tener hijos?

AR: Sí claro, pero todavía no, yo ya estoy preparado pero mi novia no, entonces sería un daño para ella, primero que se gradué y haga sus cosas. Sería feliz con niños, dos niños.

LL: ¿Minutos antes de salir al escenario que haces? ¿Tienes algún ritual?

AR: No, voy meo y ya (risas) estoy ahí, pego un par de saltos, hay veces me hago detrás siento la risa de la gente y digo nos fuimos y ¡nos fuimos! Antes era muy chistoso, antes calentaba atrás la voz, he perdido eso un poco, que fue lo que me dejó el teatro, lo debería volver a hacer en Stand Up, pero en el teatro sí lo hago es otro tipo, es una mística total.

LL: ¿Te arrepientes de algo en la vida?

AR: No, nunca me arrepiento de nada, ya lo que pasó, pasó. Hay cosas que digo no las hubiera hecho porque le hice daño a otras personas pero ya pasaron y yo creo que todo son aprendizajes en la vida para llegar a este punto, ahorita, en el que estoy listo, tuve que embarrarla con muchas personas a las cuales les pedí perdón. Ahora estoy relajado y dije ya listo, ya lo hice ya frescos.

LL: ¿A qué le pones La Lupa en tu vida?

AR: A mi trabajo, a mi relación, a mi vida, a estar tranquilo, a Calo mi perro de la calle divino, a mi hermana, es muy chistoso porque cuando pagan yo trato es de compartirlo, entonces con mi hermana es como: vamos a comer, qué quieren, comprémosle algo a mi sobrino, no tengo hijos qué hago vivo solo (risas).

 

La Lupa en frases

L: La característica que más te define:

AR: Ehh, juepucha, lo apasionado yo creo.

L: De uno a diez, ¿qué tan conservador eres?

AR: Están difíciles. ¿Seis? Seis. Seis.

L: Un personaje que admires.

AR: Me encanta Woody Allen.

L: Tu estado de ánimo más común.

AR: No, siempre alegre.

L: ¿Qué te saca de quicio?

AR: Las mentiras y la traición.

L: La palabra que más repites.

AR: No sé. Esa (risas). No sé.

L: Un error que sigas cometiendo.

AR: Un error… la terquedad.

L: ¿Qué te da asco?

AR: ¿Qué me da asco? Uy, muchas cosas, soy muy asquiento, qué pereza. Que alguien le pida una gaseosa a uno, de botella, y haga así y la baba caiga… no, eso ya, cójala, se la regalo.

L: ¿En quién te inspiras?

AR: Uy, qué buena, en quién me inspiro… No, siempre lo que está ahí. Digamos que nosotros los comediantes nos inspiramos en todo lo que está ahí que otros no pueden ver.

L: ¿Té o café?

AR: Café.

L: ¿Perros o gatos?

AR: Perros, toda la vida.

L: ¿Qué te gustaría cambiar de tu personalidad?

AR: No me gustaría cambiar nada. De pronto sí el tema de la terquedad. Seguimos con eso.

L: Una palabra para describir el humor colombiano.

AR: Una palabra… Una palabra… El humor colombiano es una… falsedad. (Risas) Es tremendo lo que acabo de decir. Porque se juega con una doble moral muy brava acá en este país.

L: Un plan para descansar.

AR: Una buena serie en la cama.

L: ¿Para qué eres negado?

AR: ¿Para qué soy negado? Negado el tema de motricidad, como el tema de patinetas y eso, sí soy como negadito.

L: La última. Una palabra para no perder el hilo.

AR: Una palabra para no perder el hilo…. Ehhh… entonces (Risas). Eso lo hace uno siempre en comedia. ‘Entonces, como les venía diciendo’. (Risas) Sí, yo creo que ese es un clásico mío. Entonces.

Directorio de entrevistas A – Z

Clemencia Vargas

¨Creo en el baile y en el movimiento como una herramienta potente y única para generar transformaciones.¨

Jaqueline Brandwayn

¨El arte me ha dado toda la fascinación, el entendimiento, el poder satisfacer mis inquietudes.¨

Alejandro Cuellar

“En la cocina el criterio solo existe cuando ha habido experiencia.”

Amalia Andrade

“He sido muy terca en querer creer que la vida está llena de magia.”

Alexandra Santos

“Entendí que tenía que aprender a soltar para dejarme sorprender un poco más por la vida.”

Yaneth Waldman

¨Yo soy terca en buscar la felicidad todos los días de mi vida.”

Marta Lucía Ramirez

“Soy una persona estricta, coherente, con mucho compromiso por Colombia, a veces demasiado cuadriculada.”

Mabel Moreno

“Tengo un alma muy libre, pero también una cabeza que me pone todos los límites. Soy mi mayor juez.”

Paulina Laponte

“Entendí que hay que aprender a fluir con la vida. En el camino encontré muchos talentos y pasiones que no conocía.”

Oscar Iván Zuluaga

“A mi no me obsesiona el poder. Me obsesiona poder trabajar por los demás.”

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“Entendí que la mejor manera de transformar y sanar mi vida era ayudando a las niñas a vencer el miedo”

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“Aprendí a abrazar mi realidad y entendí que el perdón y la felicidad son una decisión.”

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“Mi disciplina, mi formación cristiana y mi preparación académica son lo que me ha permitido lograr todo en la vida.”

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¨Seguir los sueños, con todo lo romanticón que suena, siempre va a ser válido, siempre va a ser lo más chévere¨

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“Actuar es un trabajo muy difícil y un estilo de vida complicado. Pero todo es una experiencia, hay papeles que te cambian la vida.”

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“Con el violín se crea un vínculo muy fuerte. No es solo emocional sino físico y emocional.”

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“Me gusta un estado de cordura no permanente. Creo que una alta dosis de irresponsabilidad es deliciosa en la vida.”

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“Escogí el camino de levantarme y hacerme grande. Esto fue un renacer, reinventarme desde cero.”

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“Sabía que de alguna manera algo me tenía que inventar para ser oído. Por eso escogí escribir”

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¨En mi carrera he hecho muchos sacrificios. Y sí, he tenido suerte, pero ha sido una suerte buscada.”

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“Me desmovilicé buscando una oportunidad de mejorar mi vida, pero entré a una sociedad que señala, estigmatiza, rechaza y aisla.”

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“Es duro saber que yo tuve que darle más de la mitad de mi vida a la guerra. Nunca me imaginé que habría más oportunidades para mí.”

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“El proceso de reinserción no fue fácil. Pero cuando veo a mi mamá y a mi hijo sé que todo ha valido la pena.”

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“Soy inquieto, sarcástico, malpensado. Tengo cara de bravo pero soy una melcocha.”

Geraldine Pomato

“Soy una mujer obstinada, trabajo por lo que quiero hasta que lo logro. Con Wikimujeres fue así”

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“Las ideas me han nacido por necesidades y casualidades de la vida. Yo las he sabido leer.¨

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“Soy una revolucionaria de las leyes. Mi ley es la ley del amor. Detesto la rigidez”

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Alejandro Riaño - Revista La Lupa

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Alejandro Riaño, sobre su infancia, sobre su vida como comediante y a que le pone la Lupa en la vida.
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